Disclaimer: Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer, solo la trama es mía.

Aviso: Este fic participa en el reto especial "Romance en navidad" del foro Sol de Medianoche.


-Capítulo 1-

Hacía mucho frío, pero era comprensible en aquella época. Faltaba solo una semana y media para Navidad, y el suelo y los árboles estaban llenos de nieve. Entré en la tienda y sacudí los pies en la alfombra mientras me frotaba los brazos en un intento por recuperar el calor que había perdido al salir. El establecimiento solía estar a rebosar porque la gente del pueblo, al menos aquel año, había decidido ser previsora y ya estaban comprando las decoraciones e incluso la comida que iban a necesitar para aquellos días festivos, por lo que apenas tenía unos minutos libres para poder despejarme. Lo bueno era que, como se acercaba la hora de comer, la tienda comenzaba a estar vacía.

Me dirigí con rapidez a la caja al ver que la señora Stanley ya estaba haciendo cola y le dediqué una amplia sonrisa cuando empecé a cobrar los productos que había comprado: algunos adornos para la casa y el árbol, gelatina y galletas.

—Buenos días, señora Stanley. ¿Cómo se encuentra hoy?

—Bien, hija. La espalda sigue dándome guerra, pero no voy a dejar que me venza.

—Claro que sí, usted puede con todo —le guiñé un ojo a la agradable mujer de cabello blanco y rostro cariñoso.

Ella se rio y asintió con la cabeza.

— ¿Cómo se presenta la Navidad? ¿La va a pasar con su familia? —pregunté.

—Sí, mi esposo y yo nos vamos a Seattle con nuestra hija, Jessica. Así pasaremos unos días con los nietos.

—Eso es fantástico.

—Sí. ¿Y tú qué vas a hacer?

—Pues la verdad es que estaré sola. Mis padres encontraron hace unos meses una buena oferta para irse de crucero por las islas griegas y se van a llevar a Cynthia con ellos a pesar de que ella no quiere ir —me reí entre dientes tecleando en la caja registradora—. Así que no tengo planes.

—Ay, pobrecita. Si Thomas y yo estuviéramos aquí te invitaríamos a casa.

—Se lo agradezco muchísimo, señora Stanley, pero no se preocupe. No me importa estar sola, estaré muy tranquila.

— ¿Y cómo es que tú no te vas de crucero con tu familia?

—Porque alguien tiene que quedarse en la tienda, y ese alguien soy yo. Pero ya le digo que no me molesta, me gusta estar aquí.

—Bueno, en ese caso me alegro por ti, cielo. ¿Me cobras?

—Claro.

El sonido de la campanita de la puerta me descentró, y sin poder evitarlo mi mirada se dirigió hacia ella, topándome de lleno con los ojos de un hombre que, a pesar de todo, continuaba acelerándome el corazón.

—Hola —farfulló él sin apenas mirarnos, dirigiéndose hasta el fondo de la tienda sin esperar respuesta.

La señora Stanley me miró en silencio y, tras decirle lo que me debía y entregarle el cambio, se despidió de mí.

—Que pases un gran día, cielo. Ya nos veremos antes de que me marche.

—Desde luego, que tenga un buen día usted también —le deseé ayudándola a salir de la tienda, pues sus piernas tendían a fallar con facilidad. Me aseguré de que se marchaba sin ningún accidente y volví de nuevo a la caja, donde la persona que acababa de entrar ya esperaba a que le cobrase.

—Hola, Jasper —lo saludé con una sonrisa algo nerviosa, maldiciéndome en silencio por continuar siendo tal débil frente a él después de tantos años.

—Hola —murmuró rebuscando en el bolsillo de su abrigo negro algunas monedas para pagar la lata de conservas que había sobre el mostrador.

— ¿Cómo estás? Hacía días que no venías por aquí.

—He estado ocupado.

Tendí la mano para que me diera el dinero y lo miré de reojo, fijándome en su rostro pálido y cansado, sus ojeras y la barba de pocos días que le cubría el mentón. Alrededor del cuello llevaba una bufanda gris y tenía las manos desnudas, por lo que cuando una de ellas rozó la mía para entregarme las monedas, la noté helada.

Sabía que Jasper detestaba la Navidad con toda su alma, por lo que no iba a preguntarle cómo iba a pasarla, pero me entristeció el hecho de que él ni siquiera se interesara por cómo estaba yo.

—Hace frío, ¿eh? —fue lo único que se me ocurrió preguntarle para seguir hablando con él.

Jasper me miró con detenimiento durante unos instantes y después sujetó la lata de conservas.

—Sí. Adiós, Alice.

Se marchó de la tienda al segundo siguiente, yo solté el aire que ni siquiera me había percatado que estaba conteniendo y me pasé una mano por el rostro. El corazón seguía latiéndome deprisa e intenté acompasar mi respiración, diciéndome que aquello no podía continuar así. Tenía que encontrar algún remedio.


¡Hola! Como ya os comenté he vuelto para participar en un reto navideño que consiste en publicar cada día (desde hoy día 1 hasta el 25 de diciembre) un capítulo de una historia basada en la Navidad. Como siempre (y como no podía ser de otra forma) mis protagonistas son Alice y Jasper :D Espero que os haya gustado mucho este inicio y ya sabéis, cada día tendréis un capítulo nuevo. ¡Espero vuestros reviews!

¡Hasta mañana! Xo