Tanto tiempo sin actualizar y me disculpo. Gracias a todos los que me apoyan, comentan y esperaban que actualizara. Este capítulo se lo dedico a AleSt , gracias por tu apoyo y ayuda.

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Hinata se debatía si llamar o no a Naruto. Lo ama mucho y la mejor forma de terminar con todo su sufrimiento, es, enfrentarlo. Pero se sentía vulnerable. No tenía las fuerzas suficientes para tomar el teléfono y contestar sus llamadas. Se sentía mal, enferma. No estaba comiendo nada y si lo intenta, mejor vomitaba todo.

Naruto siempre ha sido el amor de su vida, ahora lo puede ver con claridad. Pero son tantas cosas que rodea su persona. No cometió un delito que no pueda perdonar. Pero el sentimiento de sentirse traccionada, estaba ahí. Todos en algún momento cometemos errores, eso nos conlleva a crecer. Pero hay cosas que le sigue ocultando, no es muy confiable y menos ha sido sincero con ella.

Llevaba días sin saber nada de él y las ganas de verlo y tratar de aclarar todo la tenía al ir en busca de él. Habían llamadas perdidas de un número desconocido que la llamaba con insistencia, pero de solo pensar que talvez era su marido el que trataba de comunicarse con ella no le había dado el valor necesario de tomar la llamada y terminar con todo de una vez.

No espero más, ya había pasado una semana y necesitaba tomar una decisión con respecto a su matrimonio. Tenías dos opciones; o lo escuchaba y lo perdonaba, o solo se quedaba ahí en la habitación de ambos, sola y llorando por él.

Salió de la ducha, busco un vestido sencillo y unas zapatillas cómoda. Trato de ponerse un poco de maquillaje, para tapar las ojeras de las noches sin dormir de tanto llorar. Tomo sus cosas y salió de la habitación con rumbo a la empresa. Es lunes en la mañana, tenía que estar ahí.

Mientras su coche avanzaba sentía en su corazón latir muy deprisa y una opresión en el pecho que no la dejaba quieta. Se tranquilizo pensando que es por todo lo sucedido y por hecho de que tenía tantos días sin verlo y saber de él.

Pero al llegar se dio cuenta de algo. Todo estaba muy tranquilo dentro de la empresa, al preguntar a la recepcionista, esta no le dio información de su marido. Tomo el ascensor y llego al tercer pido donde estaba su oficina. Su secretaria no estaba en su escritorio y al entrar a la oficina la encontró vacía. Todo parecía en orden, no entendía él porque no estaba en ella.

-Señora Hinata -no la escucho entrar.

- ¿Ino, cierto? -la secretaria asintió.

-Vine a buscar a Naruto, pero veo que no ha llegado -aclaro mirando el escritorio, donde había una foto de ellos juntos.

-La verdad es que tiene varios días sin aparecer por la empresa -dijo confusa.

- ¿Como que no ha venido a trabajar? -más razón para preocuparse por él.

-Usted no sabe de el -la miro interrogante.

-Estaba de ... no importa -trato de explicar - ¿pero desde cuando no viene a trabajar?

-Desde el miércoles, estaba raro -le dijo con el dedo en la mejilla pensando.

-Habla -la angustia la tenía ansiosa de solo imaginar que algo le estaba pasando a su marido y ella no sabía nada.

-Las veces que vino, se encerraba y pedía que nadie lo molestara. Mando a cancelar todas sus citas y no recibía llamada de nadie, trate de hablar con él en una ocasión y me cerró la puerta en la cara y…

Otra vez volvieron las náuseas, se sentía sin fuerzas. Naruto estaba igual que ella, y quizás hasta peor. De solo imaginar que estaba sufriendo al igual que ella la hacía sentir aun peor.

-Estaba bebiendo mucho -continuo.

-Llevo días sin saber de él. Ayúdame Ino, habrá otro lugar en el que él pueda estar.

-No tengo idea Hinata. Talvez este en su departamento de soltero -finalizo.

Su departamento. No quiso preguntar más de ello, no tenía idea de que un tuviera ese piso. Cuando cumplió la mayoría de edad se mudó de la mansión con la idea de independizarse de los Hyuga. Fue repentino, pues un día solo recorrió su ropa después de una discusión con su padre, por un motivo que ella no tenía ni idea y casi ni se despide de ella, de no ser porque ella lo encontró a la salida.

Después de darle las gracias a Ino se dirigió al departamento de este. Esperaba que aun fuera el mismo de hace tantos años. Solo una vez fue a visitarlo. Consiguió la dirección porque se la robo a su padre, preguntaba por Naruto y su padre de enojaba con ella.

No espero a estacionarse, cuando salió a toda prisa hacia la entrada.

-Hola -saludo al hombre que parecía el seguridad de la puerta.

-En que puedo ayudarla señorita.

-Vine a ver a Naruto. El del piso 302.

-Lo siento, pero el señor no está -respondió el hombre.

- ¿Desde cuándo? -pregunto con angustia.

-No recuerdo exactamente, pues otra persona cambia de turo conmigo, pero el señor me había pedido que no dejara a nadie pasar a no sé su esposa.

-Yo soy Hinata su esposa -dijo rápidamente.

-Espere un momento señora, iré por las llaves del departamento.

El seguridad de marcho y ella se quedó en recepción esperando que este apareciera. Tenía ganas de llorar y una opresión el pecho que no la dejaba respirar. Cuando el hombre volvió y le entregó las llaves, ni cuenta se dio de que ya estaba en el tercer piso al salir del ascensor. Le temblaba las manos al tratar de abrir la puerta del piso.

Cuando lo consiguió, dudo en entrar. La sala estaba alborotada. Había vidrio de vasos rotos esparcido por toda la alfombra. Que había pasado para que estuviera tan desordenado. Camino con cuidado de no cortarse. Cuando se dirigió a la cocina y luego a la habitación, ya las lágrimas caían de sus ojos.

Estaba preocupada por él. Nadie sabía de Naruto. Algo le decía que él no estaba bien.

La habitación también estaba desordenada. Trato de tomar las sabanas del piso y ponerlas de vuelta, pero algo llamo su atención. ¿Desde cuándo Naruto fumaba? Le sorprendió que aún no lo conoce del todo.

Mientras salía de la habitación y se sentaba en la sala no dejaba de llorar. Que está pasando con su marido. A caso quería castigarla por no haberlo escuchado.

Tenía que llamarlo. Saco su celular deprisa del bolso y marco de prisa. El celular sonaba, hasta que se dio cuenta de que lo hacía cerca de ella. Busco en el sofá hasta que dio con este.

Había dejado su celular. Encontró algo más entre los cojines del mueble. Una bolsita con un polvo blanco en este. No era ingenua, las preguntas llegaron a su mente y trato de decirse de que no era lo que pensaba.

Otro mareo momentáneo le dio. Tomo unos minutos para tranquilarse. Necesitaba hablar con alguien, talvez su amigo Sasuke sepa de Naruto. No tenía el número de este en su celular, así que lo busco en el celular de su marido.

Marco inmediatamente.

-Naruto. ¿Dónde demonios esta? Porque no contestas el maldito celular -este no espero que el celular sonara otra vez para contestar.

-Sasuke. Soy Hinata la esposa de Naruto. No sé si te acuerdas de mi -su voz era un susurro.

-Hinata -sonaba confundido.

-no sé a quién acudir. Naruto... -no pudo aguantar más. Dio riendas sueltas a su llanto.

-Cálmate. Dime que pasa -trato de tranquilizarla.

-Tengo días que no se dé el. En la empresa no ha ido. Estoy en su departamento y nadie sabe decirme nada -no sabía que más decirles. Le costaba ordenar su mente. malos pensamientos llegaron a su mente torturándola.

-No te muevas de ahí, estaré allá en quince minutos -no le dio tiempo a responder cuando este colgó la llamada.

Solo le pedía a Dios de que Naruto se encuentre bien. Que solo la esté castigando con su indiferencia y por eso no aparece. Pero él nunca ha sido así de rencoroso, pero talvez si lo es, en los últimos años había cambiado mucho.

Parecía una eternidad en lo que esperaba la llegada del amigo de Naruto. Este entro al encontrar la puerta abierta.

-Hinata -le puso la mano en el hombro.

-No sé nada de Naruto. Por favor dime que sabes donde esta -rompió en llanto.

Sasuke la miro con tristeza. Ella estaba preocupada al igual que él, ahora entendía porque su amigo estaba tan enamorado de esa mujer. Es muy hermosa, aunque sus lágrimas empaparan su rostro.

-Teno unos días que no se dé el. Solo nos encontramos cuando me conto lo sucedido contigo. Estaba desesperado, me decía que no querías hablar con el -la miro con pena.

-Se que no fui lo más justa al escucharlo, pero por eso estoy aquí, para que hablemos -respondió dejando de llorar.

-Ahora veo que también lo amas, como el a ti.

-Lo amo es la verdad -ya no tenía porque negar lo que siente por Naruto. Tenía ganas de decírselo y que él le dijera que también.

Sasuke vio la duda en sus ojos. Comprendió que ella no estaba segura del amor de su amigo hacia ella. Dos personas que se aman y separados por las intrigas, el miedo y los secretos que esconde su amigo.

-No dude de que él te ama. La última vez que lo vi, decía que te iba a buscar y que aclararían todo. Le dije que te diera tiempo, que dejara de beber tanto y … -dejo las palabras en suspenso.

- ¿Él se droga? Y no me mientas, encontré esto -dándole la bolsita en las manos.

-Hace muchos años que lo había dejado. Solo lo hacía cuando no podía resolver sus problemas, cuando la desesperación lo llevaba al borde de hacer cosas que había dejado atrás.

-Yo quiero ayudarlo. Estar con él, quiero sacarlo de todo eso -tomo las manos de este. - dime donde está por favor.

-Estoy también preocupado. Te había llamado un par de veces, incluso fui a la mansión y me dijeron que ninguno estaban.

Hinata bajo la cabeza. Es cierto que le había dicho a la servidumbre de que no quería ver a nadie y menos a su esposo.

-Te llevare a casa. Me pondré a búscalo yo mismo. Tienes que descansar, lo encontraremos. Naruto debe estar algún sitio emborrachándose.

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El camino de regreso fue más largo de lo acostumbrado. Solo se quedaba mirando por ventana sin mirar nada. Estaba ida. Sasuke la miraba de vez en cuando. Le dijo que él se encargaría de su coche.

Cuando la dejo dentro de la mansión y solo cuando vino una señora mayor con un té para que lo bebiera y descansara, se marchó.

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No podía dormir. Cuando amaneció sentía que todo le daba vuelta. Le dolía horrible la cabeza y sentía el estómago vacío. Se negó a comer algo antes de dormir. Se dio una ducha larga para relajarse y bajar a desayunar.

Las servidumbres la miraban con pena. Sabía que se encontraba muy decaída y el buen desayuno la ayudo. No recordaba cuando había sido su última comida y comió lo bastante. Aunque trato de a ser algo para no encerrarse de nuevo, pero no lo logro.

-Señora. El señor Sasuke la llama por teléfono -le pasa el teléfono la servidumbre.

Corrió y lo tomo.

-Sasuke -el miedo se apodero de ella. Algo le decía que Naruto no se encontraba bien y sus sospechas fueron aclaradas cuando este le dijo que pasaría a recogerla en unos minutos para darle la información en persona.

Pero la desesperación la hacía caminar de un lado a otro. Él había colgado antes de decirle algo más. Cuando este llego, no lo dejo bajar del auto antes de preguntar.

-Debes de calmarte y tomarlo tranquilidad. Naruto está en el hospital, esta grave y…

No podía seguir escuchándolo. De repente todo se volvió negro, solo cuando sintió sus brazos tomar su cuerpo y su voz constantemente llamarla se dejó ir y perdió en conocimiento.

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Espero sus comentarios y con el apoyo de todos los que me leen, pronto actualizar otro capítulo este mes antes de entrar a la universidad.