UN AÑO NAMEKUSEJINS EN LA CORPORACIÓN CÁPSULA

Capitulo 2

Extrañamente a lo que pudo pensar, Vegeta durmió plácidamente, claro en un principio se le repitieron varias veces la mirada de la chica y el dolor de estomago pero una blanda cama vence a cualquiera, más a él que no estaba acostumbrado a estas comodidades. En cambio a Bulma le costo demasiado dormirse, se daba vueltas para todos lados, ahora si que estaba reconsiderando lo que Piccolo le había dicho, quizás debía decirle al saiya que se largara, no quería morir siendo tan joven y hermosa y sin haberse casado… además ese idiota le había dejado marcado su blanco cuello.

A pesar de todo, el saiya igual se despertó temprano dispuesto a largarse de la Corporación, se dirigió a la cocina por algo de comer pero nuevamente se encontró con el señor Brief quien diligentemente le sirvió café y con una sincera sonrisa le ofreció asiento y una bandeja de pastelitos que el día anterior había horneado su señora.

-Es grato tener compañía a estas horas, muchacho.

El desayuno transcurrió en silencio ya que el señor Brief revisaba unos planos de un nuevo proyecto, como estaban sobre la mesa el saiya igual los contemplaba, al parecer era una aeronave, que a él le resultó muy curiosa pero inestable, no supo como ni porque lo comento ya que a él no le importaban esos asuntos.

-Es inestable, el propulsor, o como ustedes le llamen, debe estar ubicado aquí no ahí- dijo sin ninguna emoción.

-A ver, déjame mirar… que buena idea, voy a hacer los cálculos necesarios, ¿quieres conocer el laboratorio?, vamos acompáñame o tienes algún otro plan para el día de hoy, te recomiendo que te quedes, hoy haremos una parrillada y te aseguro que será de lo mejor que hayas comido en tu vida- le dijo realmente emocionado y esperando que Vegeta lo acompañara.

El saiya se quedo, no por la parrillada, nisiquiera sabía que era eso, si no que quería conocer el laboratorio y ver en que trabajaban ahí, quizás encontraba algo útil para él.

-Espera que le cuente a Bulma tu brillante idea, bueno, ella me dijo que tu eras inteligente, pero la verdad que no le creí mucho, es que con los amigos que ha traído a la casa uno ya no espera nada.

El saiya no pudo ocultar una sonrisa y sonrojarse, pocas veces en su vida lo habían elogiado sin esperar algo de su parte… se sentía bien ser reconocido espontáneamente por algo.

Se asombró al ver el laboratorio, nunca se imaginó que fueran avanzados tecnológicamente los humanos, claro no estaban a la altura de las fuerzas de Freezer pero iban por muy buen camino, no es que el fuera un ingeniero pero si podía comprender bastante bien los planos y los equipos. Pero hubo un diseño en particular que le llamo la atención, era la descripción de la nave espacial que estaba en el jardín estacionada, era un buen modelo y realmente le parecía familiar.

-Esa nave la construimos basándonos en la suya… esa cuando llegaron ustedes por primera vez… debo decir que nos abrieron todo una nueva área de investigación y se convirtió en un excitante reto para mi hija y para mi… la nave que esta afuera es la cuarta que construyo, es perfecta solo que esperaba que Goku la probara, es que a esta se le puede aumentar la gravedad hasta trescientas veces.

-Yo la probaré- respondió el saiya, para qué iban a esperar a Goku si el estaba ahí… no es que quisiera ayudar al viejo si no que era claro que seguramente gracias a la gravedad aumentada el tercera clase se volvió más fuerte.

-Gracias Vegeta- respondió el señor Brief emocionado, y dirigiéndose al jardín le fue explicando el funcionamiento del aparato dándole todas las recomendaciones de seguridad necesarias y que el monitorearía todo desde el laboratorio y abortaría la prueba de considerarlo necesario.

El saiya no escucho ninguna de sus palabras, solo la primera "Gracias", nunca nadie le había agradecido algo a él… que gente tan extraña había en este planeta.

-Goku entrenó con 10 de gravedad, sin duda tu puedes partir con eso- le dijo el señor Brief muy contento con su nuevo piloto de pruebas que había caído del cielo- espero que los materiales resistan, ese es mi temor.

Comenzaron con 10, subieron a 20, 30, 40 y a las 50 G, Vegeta se fue cuerpo al suelo, el señor Brief iba a parar el ensayo pero él lo detuvo, estaba bien, con una sonrisa le dijo que solo debía aclimatar su cuerpo.

En esto se entretuvo el saiya por toda la mañana, había encontrado un quehacer en la tierra que lo hizo olvidar todo lo demás hasta que el hambre le llamo la atención sobre las horas que ya habían pasado.

Salió de la nave a ducharse y luego bajo al jardín donde el señor Brief preparaba una enorme parrillada. No fue ninguna sorpresa para él ya que siempre comía carne asada así que se sintió algo decepcionado pero el cocinero le dijo que no era lo mismo comer carne quemada por su ki que hacerla a fuego lento y con la dedicación que se merece… bueno por el olor desprendido podía notar que quizás era verdad, además se le estaba haciendo agua la boca.

Podía ver que los namekusejins estaban al otro lado del jardín y que la señora Brief preparaba la mesa pero la muchacha no se veía por ningún lado, el señor Brief lo vio que buscaba algo así que dedujo que era a su hija y por ello le comento que ella acostumbraba dormir hasta tarde. Claro que el saiya supuso que no bajaba por lo que había pasado la noche anterior.

Estaba equivocado, realmente dormía profundamente después de su noche de insomnio, claro que el rico olor comenzó a colarse en su habitación lo que provocó que se levantara, claro que como un zombie, nisiquiera se lavó la cara, mucho menos se cambio su pijama para bajar y medio dormida se sentó al lado del saiya sin decir palabra.

Vegeta se sorprendió por la actitud tan grosera de la chica pero parecía que todos estaban acostumbrados a ella.

-Bulma, querida ¿qué te paso en el cuello?- preguntó intrigada la señora Brief tras ver el morado en su piel.

-Este idiota fue- le respondió señalando al saiya.

"¿me… me dijo… idiota?" se sorprendió Vegeta, nadie lo había llamado antes así con tal desfachatez y quedo en estado casi de shock, absolutamente sorprendido no atinaba a decir nada.

-Ay, chicos, ustedes si que son apasionados…- dijo la señora Brief pensando en que la marca de la chica se debía a una noche romántica.

-¡Mamá!

Vegeta solo la miró, no entendía a que se refería la señora Brief.

-Mamá, la salsa no la trajiste, voy por ella.

- Bulma, querida, aprovecha de bañarte, ten alguna deferencia con nuestro invitado- le dijo sonriendo.

La chica fue a la cocina, cogió la salsa y se dirigió a la piscina. Se sacó su pijama (una polera larga amarilla sin ningún glamour), y se tiró al agua solo con sus bragas. Si bien la piscina quedaba algo lejos del lugar donde iban a comer, el saiya no perdió detalle de su acción y se sorprendió quedando con la boca abierta con lo poco pudorosa de la chica y no pudo evitar decir en voz alta "¡que vulgar!".

Tampoco perdió detalle cuando ella salió del agua y la miró volver a ponerse su pijama mientras se estrujaba su cabello y se acercaba donde el estaba.

-ya desperté- dijo ella con una gran sonrisa- ¿y tu que miras?... ¿acaso nunca viste a una chica tan hermosa como yo?

El saiya si había visto muchas mujeres desnudas pero nunca había visto a alguien tan desvergonzada como ella y solo atino a contestarle "¡descarada!".

-Idiota- le contestó.

-Bruja- continuo él.

Pero ambos fueron interrumpidos por el señor Brief quien ponía la carne sobre la mesa, mucha y deliciosa por lo que pudo darse cuenta el saiya. Esto si que era un banquete, el señor Brief tenia razón, es de lo mejor que había comido.

No hubo palabras mientras comían, salvo risillas cómplices de enamorados de los señores Brief hasta que Bulma interrumpió.

-Vegeta, si piensas que esto es sabroso, mira, prueba con esto- le dijo al saiya mientras le agregaba salsa a su plato- no me mires así con odio, prueba, después reclama.

Desde este día la salsa fue imprescindible en todas las comidas del saiya, sin duda esta fue la primera cosa que se llevaría del planeta cuando decidiera largarse.

-Papá, ¿revisaste los planos?.

-Claro que si, hija, y Vegeta sugirió una importante mejora, además esta probando la gravedad de la nave nueva.

-Ves papá, te dije que era inteligente- dijo Bulma mientras tomaba del brazo al saiya haciéndolo sentir incomodo, el no estaba acostumbrado al contacto de piel, así que la miró con odio para que lo soltara pero otra vez se encontró con su hermosa mirada azul… nuevamente su estomago se apretó.

Bruscamente se paró de la mesa y se retiró volando sin mediar palabra.