130 días que cambiaron la historia

Hola. Escribí este fic porque no me llenaban los relatos de lo que ocurrió en ese espacio de tiempo desde que finalizó la batalla con Freezer y Vegeta deja la Tierra. Espero que les guste y lo disfruten tanto como yo cuando lo escribí. Agradezco a ness valentine por ayudarme con la revisión. ¡Te pasaste!

Lo dividí en capítulos porque realmente era muy largo de leer.

Son todos bienvenidos y valoro mucho los comentarios que dejen.

Aclaración: Los personajes de DBZ no me pertenecen, son propiedad de Toei y del Supremo Maestro Akira Toriyama.

Bienvenidos a mi hogar

(Reglas básicas de convivencia)

Cuando al fin llegó la nave bajó una mujer desesperada buscando a su hijo. Luego de eso todos comenzaron a subir. La primera en hacerlo fue Bulma que saludo con un gran abrazo a su padre

- ¡Qué bueno que llegaste! No estaba muy segura de las coordenadas, ¡pero como siempre debo decir que eres un genio! No sabes cuánto los extrañé…

El viejo científico respondió con un afectuoso abrazo.

- Cariño, nosotros también te extrañamos mucho. Ahora dime, que tal estuvo el viaje y además que hay de todas estas personas que llevaremos a casa.

Bulma lo miró como una niña descubierta haciendo una travesura

– Papá, el viaje estuvo increíble, llegando a casa les contaré los detalles, pero por ahora debo pedirte que por favor alojemos a estas personas en la casa por una temporada, ellos son del planeta Namekusei, se quedaron sin hogar y además necesitamos utilizar sus esferas del dragón para revivir a nuestros amigos.

El anciano la miro perplejo por sobre las gafas

– Ah, por eso no hay problema, no te preocupes… ¿y ese muchacho que viene con ustedes? Tu sabes que yo tengo muy buena memoria…sabes perfectamente que lo conozco de antes - le dio una mirada algo preocupada - ¿también vendrá a vivir con nosotros una temporada cierto?

El aludido justo subía a la nave y le dio una mirada de soslayo al anciano, solo parecía serio y evaluando la situación.

- Papá, él es Vegeta, príncipe de los saiyajin - Bulma dijo muy confiada a su padre para presentarlo y sin saber su apellido no encontró otra forma.

– Buenas tardes - dijo para su sorpresa. Acto seguido avanzó hacia el fondo de la nave y se sentó cruzando los brazos, mientras cerraba los ojos para relajarse. Ante esto los namekuseijin solo atinaron a sentarse lo más adelante y alejados posible de él.

Bulma y su padre lo miraron unos segundos, ella se volteó hacia su padre y le dijo en voz baja, aguantando una risilla:

- No te preocupes por él, peleó junto a nosotros contra el malvado Freezer y tenemos un acuerdo – tras esto le guiñó un ojo cómplice a su padre quien relajó el ceño y se dispuso a despegar.

Después de unos minutos de tensión el ambiente comenzó a relajarse, de fondo se escuchaba el conversar de algunos namekuseijin, a Milk regañando a Gohan por haber perdido sus libros y Bulma conversaba con su padre sobre lo que había ocurrido en la Corporación durante su ausencia, sabiendo que en casa su madre querría hablar de todo menos de trabajo.

- Bulma - dijo Milk indicando con la cabeza hacia atrás de la nave - ¿no pensaste en lo peligroso que es haber invitado a ese monstruo a tu casa?

Bulma se volteó y la miró confundida hasta que se acordó de quién hablaba. No pudo evitar mirarlo por encima del hombro de la mujer que la interrogaba.

– Ay, Milk, tú te preocupas mucho por todo. Él no va a hacer nada malo, peleó de nuestro lado y ahora debemos considerarlo uno más de nosotros. Él tampoco tiene a donde ir… por ahora, supongo. Y si estaba invitando a los demás a mi casa ¿Cómo lo iba a dejar a su suerte? "Además prefiero saber dónde está antes de que ande por ahí suelto haciendo alguna barbaridad solo por ocio" - terminó pensando para sí misma.

– Eres demasiado optimista e ingenua- remarcó Milk - ambas sabemos que la gente no cambia de la noche a la mañana.

Vegeta, que escuchaba bastante bien la conversación abrió un poco los ojos "así que esa es la mujer de Kakaroto… es una arpía chillona, mejor que se quede muerto, ajajajaja" No pudo evitar que se formara una leve mueca parecida a una sonrisa en sus labios.

Bulma ante las palabras de la morena se quedó pensativa unos momentos "en cierta forma tiene razón… ¿qué voy a hacer si le dan ganas de conquistar el planeta aprovechando que ahora no está Gokú?… voy a tener que hacer alguna clase de trato con él… ¿pero cuál?"

Terminó atormentándose, buscando alguna rápida solución en su cabeza. Su padre la vio por el rabillo del ojo y le preguntó - ¿Estás bien? Al parecer no soy el único que busca una solución a este pequeño "dilema"

Bulma lo miró desconcertada - No te preocupes, lo que pasa es que recordé a Yamcha, eso es todo. Y volviendo a ese "dilema" al que te refieres, no creo que haya problema, en serio - dijo no muy convencida de sus palabras.

Una hora más tarde llegaron a la Corporación. Increíblemente el primero en bajar fue Vegeta, que quedó asombrado con lo espacioso del lugar.

"Vaya al parecer esta humana y su familia viven muy bien y bastante cómodos, no me haría mal descansar unos días aquí mientras encuentro la manera de hacerme más fuerte y derrotar a Kakaroto…" Tras él venían los namekuseijin. Sus pensamientos fueron interrumpidos por una mujer alta y rubia que para su sorpresa se le pegó tanto que lo hizo tensarse por completo.

– Hola, tú debes ser el novio de Bulma, ¡qué guapo eres y estás muy a la moda! – Vegeta la miró confundido – ¿qué estoy a la moda?

Su sorpresa solo duró un segundo, ya que divisó algo que llamó su atención.

- ¿Qué es eso? - dijo acercándose a un enorme objeto circular ubicado en el enorme jardín.

El señor Briefs se le acercó y le comentó – es una nave espacial, es la última que he hecho. Por cierto soy el señor Briefs, padre de Bulma y la mujer que ves allá es mi esposa, la señora Briefs. Quise comentártelo porque me informaron que pasarás una temporada con nosotros… - no alcanzó a terminar la frase y Vegeta ya había subido a la nave a inspeccionarla. "Por lo visto si tenían la tecnología… vaya, creo que los subestime, segunda vez que cometo el mismo error" - Así que en una de estas viajó Kakaroto… - su hilo de pensamientos fue cortado por la rubia que apareció en la pantalla de los comandos que analizaba Vegeta.

- Yuju, joven y apuesto Vegeta, ¡ven a tomar un refrigerio que preparé especialmente para ti!

Por segunda vez, Vegeta sintió como se le tensaba el cuerpo por completo y lo recorría un escalofrío por toda su columna, al parecer esta mujer provocaba que se paralizara en pánico. "espero que no se le haga costumbre a esta hembra cortar mis pensamientos con esa voz chillona, aunque ya sé a quién salió la hija…" ante este pensamiento no pudo evitar sonreírse, las dos mujeres eran muy parecidas en cuanto a la sensación de shock que le provocaban, era como si quedase indefenso tan solo de escucharlas hablar.

Descendió de la nave intentando no parecer cohibido.

La Sra. Briefs se le acercó y le ofreció la mano.

-Mucho gusto, Príncipe Vegeta de los Saiyajin, mi nombre es Bunny Briefs y soy la madre de Bulma… - terminó haciendo una reverencia, ya que según ella, a la realeza había que saludarla de esa manera.

Vegeta la miró desconcertado por un segundo y al siguiente respondió al gesto inclinándose levemente

- Mucho gusto, Señora Briefs, aunque en realidad es Príncipe Vegeta de Vegetasei - "creo que definitivamente puedo acostumbrarme a esto…jajaja… atrapas más moscas con miel que con hiel, y no estaría de más hacerme el bien portado con esta familia para poder obtener información y quien sabe utilizar algo de su "tecnología espacial".

– Oh, disculpe, usted - dijo emocionada la señora.

- No se disculpe, es un error común. Puede llamarme Vegeta a secas - respondió con algo de soberbia

Bunny lo invitó a pasar y le sirvió el refresco prometido, mientras él tomaba cómodamente asiento en la sala de estar, echando una mirada al lugar que sería su hogar por un tiempo…

Mientras tanto, Bulma se despedía de Milk, Ox Satán, Gohan y los demás, asegurándoles que les avisaría cuando llamaran a Shen Long. Cuando los vio perderse, junto a su padre llevaron a los namekuseijin al lugar donde los alojarían. Se había dispuesto la parte norte de la propiedad, al lado de donde estaba el gran jardín de las mascotas.

- Espero que estén cómodos aquí - les dijo el señor Briefs - hemos preparado para ustedes estas recámaras, no sé muy bien cómo eran sus hogares pero si tienen algún inconveniente no duden en darme aviso. En cuanto a las horas en que comemos les traeré un horario, a menos que ustedes dispongan de otra cosa. Lo que sea no duden en decírmelo.

- Ustedes son realmente amables, pero nosotros solo necesitamos un lugar donde meditar y agua - respondió el patriarca - Todo está perfecto, agradecemos su hospitalidad. Ahora si nos disculpan, solo queremos organizarnos para descansar un poco.

El señor Briefs y Bulma se despidieron y se dirigieron hacia la construcción principal, que es donde está ubicada la casa.

Cuando avanzaban por el pasillo que conectaba a la casa, su padre le comentó:

- ¡Son seres sorprendentes! Me pregunto si su metabolismo será parecido al de las plantas… es decir si harán fotosíntesis para alimentarse…

- Yo pienso lo mismo, papá… en su planeta siempre era de día…

- Interesante… les solicitaré permiso para hacerles una pruebas… espero que no se opongan.

- No creo que se opongan. Son personas muy amables.

A Bulma le pareció ver una sombra en el jardín… "¿pero qué…?"

- Papá, te alcanzo enseguida, tengo algo que hacer antes...- le dijo tocándole el brazo, luego se apresuró por una de las mamparas y desapareció por entre las rosas que decoraban parte del jardín trasero.

Este jardín era de su madre, rodeados de las más diversas flores, varios caminos de cerámica blanca que venían de los distintos edificios se unían al centro en una pagoda usada para meditar por la rubia, decía que ese era su lugar de paz entre el caos de la vida de la ciudad. Bulma estaba a punto de alcanzar ese lugar cuando escuchó una voz tras de sí.

- ¿Que planeas hacer?

Un escalofrío recorrió su espalda mientras volteaba a ver al emisor de esa pregunta que, tenía que reconocer, también rondaba en su cabeza.

Cuando encontró los ojos de su interlocutor a cuatro metros en el aire, le respondió de manos en las caderas:

- ¡Piccoro me asustaste! – una gota asomó en su cabeza. El extraterrestre rodó los ojos al cielo

- Te pregunté ¿qué vas a hacer? Supongo que tienes un plan ¿o me equivoco?- preguntó otra vez descendiendo a su lado y cruzándose de brazos.

– Bueno, yo… pienso hacer un trato con Vegeta, ¿qué te parece?

– ¿Qué clase de trato? – insistió al ver que ella trataba de ganar tiempo eludiendo su pregunta.

– Ay, aún no lo sé… pero algo se me ocurrirá, déjame hablar con él primero para sondear el terreno, ¿vale? – una risilla nerviosa amenazó con escapársele.

El hombre frente a ella aún la atemorizaba, pero en ese momento sin saber porque sintió que iba a necesitar confiar en él ya que iba a requerir muuucha ayuda para con su huésped.

– Entonces, debo esperar a que hagas vida social con él para saber a qué atenernos, ¿QUE CLASE DE PLAN ES ESE? - se desencajó por un momento, luego agregó recuperando su pose anterior

- Sabes perfectamente que es un hombre temperamental, tú misma lo comprobaste en Namek y además por lo visto cuando volvimos también demostró ser algo psicótico y bipolar. ¿Podrás tratar con "eso"?

Bulma lo miro estupefacta, era la misma conclusión a la que había llegado hace pocos minutos.

– Bueno, no me presiones, recuerda que soy una genio, algo se me ocurrirá…

Piccoro la miró con desconfianza, llevó sus dedos a su puente nasal y dejo escapar un suspiro, como si hubiese estado contando hasta diez o más, realmente le costaba trabajo confiar en aquella humana, sin embargo había mostrado ser capaz de estar a la par de los guerreros, no siendo fuerte pero ayudándolos con sus conocimientos en tecnología, así que por esta vez tendría que confiar, solo un poco.

– Está bien. Pero mientras me quedaré con los namekuseijin a vigilar que "nada malo" ocurra mientras elaboras "tu plan" - La miró a los ojos con una advertencia en ellos.

– Gracias, te prometo que no ocurrirá nada "malo" y que tus…familiares se mantendrán bien y de una pieza hasta que se marchen… - aseguró ella mientras esbozaba una sonrisa tímida.

Él emprendió vuelo hacia el ala norte y Bulma suspiró mientras miraba hacia su casa… "bien, ahora lo difícil" pensó y emprendió pesadamente el camino.

Cuál sería su sorpresa al entrar a la sala de su casa y ver a su padre, su madre y Vegeta, sentados tranquilamente bebiendo té, mientras ¿reían de algo? Estuvo tentada de salir y volver a entrar para cerciorarse de que no estaba alucinando. Avanzó tímidamente y los miró buscando de qué se había perdido.

– Bueno, veo que ya conociste más a fondo a mis padres… - dijo algo temerosa, pero enseguida se compuso - Vegeta, por si no lo sabías o recordabas mi nombre es Bulma Briefs, y soy la hija de este par de personas - miró la reacción de él con cautela, tratando de parecer lo más natural posible.

Vegeta la miró de arriba abajo y comentó

- Vaya, terrícola, creo que llegas tarde, estuve compartiendo con tus padres y créeme qué ya sé bastante de ti, ¿cierto? - dijo buscando complicidad en los ancianos que comenzaron a reír ante el comentario de saiyajin.

– ¿QUEEEEE? ¿De qué se trata esto? Mamá, ¿no me digas que le mostraste algún álbum de fotos, por favor? – miró indignada echando chispas a su progenitora.

– Cariño, no te enojes, si sabes que es normal que una madre le muestre fotos de bebé de su hija al novio de ella… - respondió muy tranquila la aludida.

El señor Briefs tosió un poco y Vegeta la estudiaba para ver su reacción.

- Querida, Bulma ya tiene un novio - dijo el anciano.

La señora lo miró extrañada y luego sonrió diciendo

- Pero está muerto ¿no?

Vegeta no pudo evitar sonreírse.

Bulma carraspeó.

– Vegeta, ¿podemos hablar en privado un momento? - le dijo lo más amable que pudo.

– ¿Por qué? Si yo lo estoy pasando muy bien con ellos, terrícola.

- Por favor… - insistió ella apretando los dientes.

– Está bien, ya que lo pides de forma "tan amable" te acompañaré – y diciendo esto se retiró al jardín seguido por Bulma qué no daba crédito a lo que estaba ocurriendo.

Antes de que salieran Bunny les dijo

– Tendré lista la cena para cuando regresen de arreglar sus asuntos de pareja, ¡hasta pronto joven Vegeta! - y tras esto desapareció hacia la cocina.

Bulma tenía una vena gigantesca en su sien y avanzaba dando zancadas detrás del saiyajin.

Ya estaba atardeciendo sobre la capital del Oeste. Vegeta dio unos pasos hasta estar cerca de la nave. Paró en seco y se cruzó de brazos sin voltear a verla.

- ¿Cuáles son tus términos, terrícola?

Bulma frenó con sorpresa. "¿Cómo sabía él que iba a ofrecerle un trato? No creo que sea telépata, ¿o sí? Tengo que responder luego, no venía preparada… necesito ganar tiempo…"

– Bueno, por lo que veo ya te instalaste y conociste bien a mis padres… - soltó algo nerviosa.

- Eso ya me lo habías dicho… ¿Me vas a contestar o no? - espetó sin voltear.

Ella se armó de valor y prosiguió

– Bueno, en vista de que estás cómodo aquí… vengo a reafirmarte que mientras que esperas hasta que revivamos a Gokú,… tendrás comida, una habitación y nadie te molestará… "bien, Bulma, eso ha salido bien..."

Vegeta la miró por encima del hombro sin voltear completamente, buscaba alguna trampa, algo de lo cual desconfiar

– ¿A cambio de…? – preguntó volviendo a mirar la nave.

Bulma lo miró un momento dubitativa para luego continuar más segura y en tono de amenaza

- A cambio de que no amenaces, desmiembres ni mates a nadie mientras vivas aquí.

Vegeta se volvió mirándola con recelo mientras ponderaba la situación, "No parece haber trampa en esto, parece un trato justo… igualmente debo hacer alguna exigencia o pareceré débil…"

- Me parece correcto, pero necesitaré algo en que entretenerme, tu sabes, el ocio podría alterarme realmente… – la miró a los ojos con una media sonrisa en sus labios, mientras hacía un ademán con su mano.

"Esta negociación está difícil, debo pensar más rápido que él. Vaya si es inteligente el desgraciado…"

Ella le respondió la sonrisa, cruzándose también de brazos y tratando de parecer lo más segura posible.

- ¿En qué estás pensando? ¿No te parece suficientemente bueno vivir con TODAS las comodidades de este planeta, su excelencia?

La mirada de Vegeta se amplió, "¿ésta débil humana me está retando? Vaya si tiene agallas, a otros por menos los hice añicos"

– Bueno - dijo avanzando unos pasos- creo que tienes razón, pero si encuentro algo que me disturbe, créeme que no dudaré en hacerlo desaparecer, ¿te parece bien?

Bulma lo miró a los ojos, estaban a un paso de distancia y sí que sentía algo de temor, sabía lo destructivo que podía ser el hombrecito aquel, pero no la iba a amedrentar, después de todo sabía un punto débil de él: lo sacaban de lugar las declaraciones escandalosas de su madre y ¿por qué no? las de ella, como cuando le dijo pequeño y lo invito a su hogar. "Al parecer no tiene costumbre de tratar con mujeres, sé que eso lo pone nervioso…"

Se relajó y mientras ponía un dedo en su propia mejilla mirando hacia arriba, pareciendo pensar por unos segundos, y agregó con algo de coquetería:

– Sí, creo que no habría problema, siempre y cuando me des aviso de que lo vas a destruir… – le guiño un ojo.

Horror. Al oír esto Vegeta carraspeó algo confundido, evaluó la situación y declaró volteando la mirada hacia la entrada de la propiedad.

– Sí, creo que es factible… - volvió a mirarla y agrego en tono de broma - ¿y para qué quieres aviso?

- No tengo porque responder a eso, pero te lo diré, es para poder despedirme de lo que sea que vayas a destruir "o para tomar nota y poder reemplazarlo después, jeje, que lista soy"

- Hmn, por supuesto "seguro que es para convencerme de que no lo haga, pero como cree que me podrá detener con esa fuerza minúscula que tiene… o quién sabe, como va este juego quizá luego podré intercambiar cosas que destruiré por mas demandas, mjmjmj que listo soy"

- Algo más, príncipe. No puedes vagar libremente por TODOS los cuartos de la casa. Hay habitaciones que son destinadas al descanso de los que vivimos en esta casa y esos se respetan. Al igual que los laboratorios y las oficinas.

- Comprendo. Lo mismo digo de cuando este meditando o entrenando.

- No puedes divertirte aterrorizando ni a humanos ni a namekuseijin.

- Entonces que no se me acerquen los vegetales con patas.

Bulma suspiró y continuó:

- No destruirás ninguna pared ni mobiliario de mi casa.

- Que no me atosigue la loca que tienes por madre.

Bulma lo miró con rencor mientras el saiyajin ampliaba su sonrisa.

– No le dirás loca a mi madre

– Esta bien… - poniéndose serio nuevamente - Que esa bola de pelos que estaba en la sala no se vuelva a subir sobre mí.

"¿Tama, subiéndose a las piernas de este sádico? ¿Pero si ni a mí se me acerca? Gato del demonio."

- Que respetes los horarios de comida de esta casa.

Vegeta entrecerró los ojos, mientras la miraba fijamente.

- Que nadie me moleste si estoy en mi habitación, ni siquiera para comer, pueden avisarme con un par de golpes a la puerta, yo bajaré cuando lo estime prudente.

Bulma hizo una pausa "mi habitación, bajar… ¿no será que…? No, no puede ser, las habitaciones de huéspedes están en la planta baja…"

– ¡Tiempo fuera!- dijo poniendo una mano sobre la otra - ¿en qué habitación vas a dormir?

Vegeta la miró entendiendo instantáneamente que iba a gozar viendo la cara de ella con la respuesta.

– Ya que estamos entrando en confianza, te daré unas pistas… - la miró divertido, mientras continuaba

- Es una habitación bastante grande,… está en el segundo nivel del edificio principal,…

La boca de Bulma comenzó a desencajarse con cada pista.

– Déjame pensar… oh, sí. Tiene una vista muy buena hacia donde pasan los vehículos…-

Bulma no aguanto y gritó

– ¿LA LOCA DE MI MADRE TE DIO UN CUARTO JUNTO AL MÍO?

- Argg, no es necesario gritar, pero… ¿ves que si está loca? - respondió soltando una sonora carcajada.

"Como pudo, si ese es el cuarto que utiliza Yamcha cuando se queda en casa"

- Bueno - dijo Bulma, retomando la compostura - Solo yo le digo loca…ejem, volviendo a nuestro asunto no llamarás la atención de la gente, aún deben recordar tu anterior "visita" a nuestro planeta...

– Iré y vendré a mi gusto de este lugar…

"¿Cree que soy tonta?"

- Cuando mencioné no hacer daño, me refería tanto dentro como fuera de esta casa.

- Que aburrida, pero está bien. Supongo que tendré que conformarme con destruir una que otra cosa por ahí.

- Siempre y cuando no esté vivo y no contenga seres vivos en su interior ni alrededores.

- Por supuesto. Entonces, me dejarás usar esta nave… así no tendré que destruir nada en este planeta…

- No lo creo, tendrás que pedírsela a mi padre.

- Bueno, entonces ya es mía…

- Mi padre no te la entregará, es la única que queda

- Eso lo veremos… acaba de decirme que lo que yo necesite no dude en pedírselo…

- Como digas, si con eso nos dejas en paz, idiota… - se le escapó a Bulma casi como un suspiro, pero para el agudo oído de él no pasó desapercibido.

- ¿QUE DIJISTE?- a Vegeta se le asomó la vena de la sien, sin embargo respiró hondo y continuó con una voz ronca que hizo que Bulma retrocediera un poco y que por un momento temiera por su seguridad.

- Para tu información, estúpida terrícola, voy a quedarme en la Tierra por el tiempo que falta para que vuelvan a la vida a ese inútil de Kakaroto y lo estaré esperando para hacerlo trizas y después destruiré este maldito planeta que tanto dolores de cabeza me ha dado - dijo apretando un puño frente a su rostro "Así podré vengar mi orgullo de haber sido derrotado por ese montón de insectos"

La muchacha suspiró y lo miró a los ojos. "¿Por qué será tan idiota? ¿Acaso cree que podrá vencer a Gokú?, jajajaja, ni en un millón de años mi pequeño principito, aquí el que saldrá perdiendo eres tú… Vaya, jiji, Vegeta es solo un par centímetros más alto que yo, espera a que ande con tacones altos, desgraciado, te veré para abajo y te sentirás intimidado, jajajajaja"

Bulma esbozó una sonrisa, con lo que confundió más al saiyajin que no entendía por qué si la estaba amenazando como es que se reía y no aparentaba temor en esos ojos "¿azules? Ja, ni me había fijado en el color de sus ojos… Sí que se parecen físicamente a nosotros, solo que son inmensamente débiles… será imbécil esta mujer, se ríe cuando la amenazo, en este planeta están todos locos… o acaso ¿tendrá algún plan entre manos?... Tendré que ser cauteloso y hacerle creer que tiene mi confianza. Sigamos con algo gracioso para ver en qué termina esto…"

Acortó la distancia que se había producido con su exabrupto anterior y sonrió de lado agregando:

- Bien,… pues, andaré desnudo cuando quiera por la casa…

- ¿QUE? Ni lo sueñes, mañana mismo solucionamos eso, si te refieres a que necesitarás ropa para cambiarte.

- Es lo apropiado…

- A propósito. No puedes espiarme cuando me esté bañando en la piscina…"a ver qué respondes, pequeño"

- Si crees que yo tengo esos hábitos de clase baja, te equivocas. Además no eres mi tipo, te lo aseguro. "Pero qué se cree… quién en su sano juicio querría verla desnuda… no, no te la imagines…mierda, demasiado tarde…"

- Le dirás a mi madre apenas entremos que no eres mi novio

-¿y por qué demonios haría eso? Sin embargo dime ¿qué es un novio?

- ¿No lo sabes y te estabas haciendo pasar por uno? Novio es como le llamamos aquí en la Tierra a la pareja con la cual te unirás después en matrimonio por el resto de tu vida- respondió Bulma desviando la mirada, sin quererlo había recordado a Yamcha.

"Por su reacción al parecer aun le tiene apego… mejor, más diversión para mi"", pensó con maldad animándose a seguir con su entretenimiento.

- Comprendo. Pero ¿Por qué la quieres sacar de su burbuja y destruirle la felicidad de ver que su hija no se quedará sola siendo vieja? Por lo que supe tu novio está muerto… acaso… "sé perfectamente que eres la mujer de uno de los idiotas que nos enfrentaron…"

- Ni me recuerdes el asunto, mira que me arrepentiré de haberte invitado.

- Ya veo…"esto será divertido"… entonces tu novio era uno de los insectos que se enfrentaron a nosotros, jajaja, vaya que coincidencia, déjame recordar "sé perfectamente quien era…la mujer loca me lo mostró en esos libros"... ¿era acaso el enano que explotó en Nappa?

Se llevó una mano a su quijada haciendo memoria.

- … ¿O el de tres ojos?

La miró con la cabeza inclinada hacia atrás, esbozando una sonrisa de lado, cada gesto de él era recibido por una mirada cada vez más fiera de parte de la muchacha.

- Tu compañero era al que mató el saibaiman, ¿verdad? - terminó su oración dando media vuelta para carcajearse.

Bulma no podía soportar tanta mofa a su orgullo, tomo aire y lo soltó "tendré que aguantar, son sólo unos meses, paciencia Bulma, ya reviviremos Gokú y le pateará el trasero a este abusivo…"

Se acercó y lo giró del hombro y al tenerlo de frente nuevamente le dijo mirándolo a los ojos, pestañeando un par de veces

- Entonces ¿tenemos trato o no?… - preguntó extendiendo la mano.

Vegeta la miró confundido por un segundo, sin embargo, extendió la de él para cerrar el acuerdo.

- Ah, una cosa más – continuó ella – no te tomes tantas confianzas conmigo, mira que aquí en la tierra tengo tanto estatus como el que tenías tú en tu planeta, ¿me oíste?

Vegeta al oír esto soltó la mano de Bulma.

– ¿QUÉ? JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA

Bulma dio un zapatazo y entró de vuelta a la casa, mientras Vegeta se doblaba de risa en el jardín.

Dentro aun podía escuchar las carcajadas del saiyajin.

- Uy, qué molesto. ¿Quién se cree que es para tratarme así?- decía en voz alta mientras se sentaba a la mesa

– Es un príncipe, hija, debes de entender, además tiene otras costumbres, recuerda que viene del mismo lugar que el apuesto Gokú. Vaya si te conseguiste un novio guapo esta vez… - le comentó su madre mientras terminaba de poner una cantidad enorme de platillos en la mesa.

– ¡QUE NO ES MI NOVIO!

- Ay, hija. Con ese genio no sé cómo tienes novio…

Bulma ya no cabía en sí de tantas humillaciones, primero Piccoro y su padre que no confiaban en ella, su madre enseñándole a ese idiota sus fotos de bebé en el primer día de conocerlo y el infeliz que se regodeaba con su desgracia de haber perdido a Yamcha ¿qué podía ser peor?

– ¿Me hablaban? - dijo una voz suave desde la puerta del comedor

- Joven Vegeta, mi hija insiste en que ustedes no son novios, por favor ¿dime que no es cierto? – pregunto la señora con algo de esperanza

Vegeta se acercó a la mesa, eligiendo el que sería su lugar por el tiempo que permaneciera allí y le respondió

– Lo lamento, pero creo que todo fue un terrible mal entendido… debido a que no manejo muy bien las expresiones de este lugar… pero para su conocimiento YO no soy nada de esta mujer insoportable.

Bulma, se tapó la cara con ambas manos para no gritarle a su huésped.

La señora lo miró, se encogió de hombros y suspiró

– Bueno, qué le vamos a hacer. Mi hija a veces es tan distraída que no sabe lo que tiene delante de las narices… siempre le digo que si sigue con ese carácter tan fuerte se va a quedar solterona…

Vegeta se sonrió. Bulma miró con furia mal disimulada a su madre.

El señor Briefs sacó a Tama de su hombro para sentarse a comer… "Por lo visto esta será una temporada muy… interesante", pensó para sus adentros y se acomodó en su silla.

Una vez comenzada la cena Bulma vio que Vegeta no probaba nada.

- ¿No tienes hambre?

- Sí, pero deseo que lo pruebes antes por mí… no es desconfianza, es solo una costumbre…"Y pensar que ese era una de las obligaciones de Nappa…"

Todos en la mesa comprendieron lo que pasaba, pero no de la misma manera.

"¿Cree que lo voy a envenenar acaso? Idiota, si quisiera matarlo lo haría con algún arma… ¿por qué no he inventado eso?" se preguntó ella.

"Pobrecito, quizá por ser príncipe, han tratado de matarlo muchas veces para quitarle su reino" pensó Bunny.

"Vaya, es muy precavido, yo también haría lo mismo en su lugar, sin duda" pensó el anciano.

Bulma probó cada platillo de la mesa, hecho esto Vegeta le respondió con un gesto de que era suficiente y comenzó a tragar. Tomó una copa con agua y después de olfatearla se la llevó a sus labios.

Bulma esperaba que comiera como troglodita, dejándose comida en la cara, como lo hacía su amigo. Sin embargo se sorprendió "Lo imaginaba, come tanto como Gokú… pero hay que admitir que sin embargo tiene cierta elegancia al hacerlo… parece que después de todo si le enseñaron modales en su planeta de bárbaros"

Después de la cena, Bulma por fin pudo retirarse a su habitación. Sus padres quedaron de mostrarle la casa a Vegeta para que se pudiera ambientar mejor y ver si encontraba algo en que se entretuviera, ya que por lo visto él era una persona que dormía pocas horas.

Ella encendió un cigarrillo y se sentó en una tumbona en su balcón. Cuando terminó decidió darse un largo y merecido baño, pensando en su extraño viaje y más extraño aún su comportamiento con el asesino de sus amigos.

"Pensándolo bien, Vegeta no mató a ninguno de ellos… veamos… el saibaiman mató a mi querido Yamcha… ese grandote abusivo mató a Ten… Chaoz se suicidó… es raro verlo de esa manera…aunque, después de todo él dio las órdenes en batalla… eso lo hace igual de culpable ¿o no? Además por lo que supe peleó de parte de los muchachos contra Freezer… Uy, tendré que preguntarle a Gohan más detalles sobre la batalla en Namekusei… ahora a relajarse y por fin dormir en mi cama."

Dicho y hecho. Pero solo bastó con que pusiera su cabeza en la almohada para darse cuenta que no iba a ser fácil conciliar el sueño esa noche ni muchas más durante estos meses.