Pide tres deseos

Eran casi las 5 de la mañana y un hombre vestido tal como había llegado a la Tierra, se asomaba al balcón de una habitación. Se apoyó en la baranda con sus brazos, sus manos se apretaban de vez en cuando, una sobre la otra, mientras observaba las primeras luces del día. "Por fin te veré convertirte frente a mí en súper saiyajin, Kakaroto y sé que en estos momentos podría vencerte… recuerdo tu Ki y estoy seguro que te superé. He mejorado mis técnicas y además tengo dos oportunidades para vencerte. Si, por fin saldaremos cuentas" Sonrió y emprendió vuelo sobre la propiedad. Observó hacia el norte viendo llegar una estela blanca que descendió cerca del sector verde. Tenía ganas de ver huir a los namekuseijins una última vez, pero desechó la idea. Prefirió descender en el jardín trasero, pero para su mala suerte, no se percató de que había alguien ya ahí. Y era justamente alguien a quien deseaba evitar a toda osta desde la noche anterior. Pero a pesar de ello, optó por tratarla con indiferencia, como si nada hubiese ocurrido, ignorando el vuelco que había dado su estómago al verla.

- ¿Se descompuso la alarma de tu despertador? - le preguntó, con su tono sarcástico.

- Ah, hola, Vegeta ¿Cómo amaneciste? - le preguntó ella, fingiendo también que no le importaba verlo.

-¿Por qué nunca me contestas directamente? - le preguntó extrañado de que ella no estuviese destrozada luego de lo que él le había dicho.

Ella lo miró extrañada, luego le sonrió.

- ¡Oh! No es nada de eso. Es que como hoy es el día decidí comenzar temprano con los preparativos…

Llevaba una caja en sus manos, la que llamó la atención del saiyajin, olvidándose casi por competo de ser indiferente.

-¿Qué llevas allí?

- No es nada, es solo algo para la fiesta...

El no le creyó. Pero no le dio importancia - ¿A qué hora pedirán los deseos?

- Por la tarde - le respondió cansada - Cuando lleguen todos.

- ¿Todos? ¿Cuántos testigos necesitas para certificar la derrota de Kakaroto?

- No seas así, Vegeta. Veamos…- comenzó a contar mentalmente - vienen el Maestro, Puar y Oolong, Milk, Ox Satán y Gohan…

- ¡Que grupo más selecto!… ¿Así que serán solo insectos débiles los que vendrán?

-Sí, así es… Oye, disculpa que no continúe con la charla, pero tengo muchas cosas que hacer hoy.

El la vio alejarse. "está extraña hoy… hasta se vistió distinta ¿? Bueno, eso no me importa… espero que este día avance rápido…"

Bulma, después de dejar al saiyajin, subió a los dormitorios. Entró al de Vegeta y puso la caja que traía en sus manos sobre la cama. A continuación salió del cuarto mirando para ambos lados, bajó las escaleras y continuó con los preparativos.

Los habitantes del sector verde comenzaron también con sus preparativos. Sus esferas no se repartían por el mundo. A eso del medio día comenzaron a brillar otra vez. Estaban todas reunidas frente a una de las improvisadas casas.

- Hermanos, hoy es el día. Ayudaremos a nuestros amigos terrícolas a traer de vuelta a los suyos – proclamó el patriarca levantando sus brazos. Los demás gritaron con alegría.

Piccoro los miraba sintiéndose extraño ante la cercanía de los de su raza. Sus rituales le eran desconocidos… él era un extranjero para ellos y aunque muchas veces trataron de incluirlo él se negó, argumentando que no le interesaba. Pero aún así se quedaba a verlos y conversaba con uno que otro de vez en cuando para saber más de sí mismo.

En otro sector de la casa un par de mujeres preparaban comida como para un regimiento. Bulma estaba agotada. Su madre lo notó.

- Hijita ¿por qué no subes a descansar un momento? Yo te aviso cuando comiencen a llegar nuestros invitados.

- Gracias, mamá. Pero no quiero dejarte con todo el trabajo.

- Oh, no te preocupes. Si ya tenemos casi todo listo. Lo que queda no es nada.

- Está bien. Te veo más tarde.

Bulma se dirigió a su cuarto, al pasar por la sala vio a Vegeta sentado frente al televisor. Como otras veces solo pasaba los canales.

- Deja de vigilarme…

- Solo pasaba por aquí… No te creas tan importante.

- Ja – rió mirándola divertido - Sabes que te importo.

- Una cosa es que me importes y otra que seas importante, príncipe

- ¿? ¿No estabas preparando lo de la dichosa fiesta?

- Como tú dices no es de tu incumbencia. Pero ya está casi listo todo… voy a subir a descansar

- Como de costumbre ¿no?

- Eres un… ay, no voy a discutir contigo…- le dijo y siguió camino a su dormitorio.

Vegeta se sonrió y siguió "viendo" televisión. "espero que estas batallas no se acaben, realmente me diviertes, terrícola"

Llegó la hora esperada. Todos estaban en el patio delantero de la Corporación.

Vegeta estaba listo para recibir a su enemigo, y permanecía apoyado en uno de los muros observando atento la situación.

Llamaron a Porunga y este salió de las esferas con gran estruendo.

Bulma miró de reojo a al saiyajin que estaba al fondo y luego volviendo su vista al frente gritó

- ¡QUEREMOS QUE TRASLADES LAS ALMAS DE GOKÚ Y KRILIN A NUESTRO PLANETA!

Vegeta sonrió. Después de todo, esa fue su idea. Le agradó el reconocimiento por parte de ella. Luego volvió a ponerse serio. Era la hora de la verdad.

Dende tradujo el deseo. El dragón respondió

- Solo puedo trasladar el alma de Krilin. Gokú sigue con vida.

Gohan dijo extrañado

- Entonces ¿por qué no vuelve? ¿No tendrá como?

Todos estuvieron de acuerdo con el pequeño.

- Bueno, les pediremos entonces que reviva a Krilin y luego traeremos a Gokú – dijo Piccoro

- QUEREMOS QUE TRAIGAS DE VUELTA A LA VIDA A KRILIN – dijo retomando su ánimo

Dende tradujo y Porunga aceptó.

- Bien, lo haré.

Ante los ojos asombrados de todos apareció el calvo guerrero.

Todos se acercaron a saludarlo. El guerrero no cabía en sí de la felicidad.

- Pidan su tercer deseo ahora – dijo el patriarca.

- OH, claro… ¡TRAE DE VUELTA A GOKÚ A LA TIERRA! – gritó Bulma

Vegeta miró expectante, pasaron unos segundos.

- No puedo. Él dijo que volvería por su cuenta.

-¿QUÉ? - exclamaron todos.

Vegeta quedó de una pieza "Ese maldito, debe estar entrenando en algún lugar. Sabe que lo superé… no puedo seguir perdiendo mi tiempo… voy a ir a buscarlo y cuando lo encuentre…"

Subió a su cuarto a toda velocidad, sacó las semillas que tenía guardadas y vio una caja sobre su cama. La abrió y al ver lo que había dentro se la llevó consigo. Acto seguido se dirigió a la nave que estaba en el patio. Encendió los controles y se elevó por los aires.

El ruido del despegue hizo que todos voltearan a verla.

Bulma se entristeció y miro la nave alejarse.

-"Si va a ir a buscar a Gokú…" que lo haga pronto… - se le escapó casi en un susurro

- No te preocupes por él y continuemos – le dijo Piccoro

Bulma asintió. Ahora tenían una duda ¿a quién traerían de vuelta?

Finalmente decidieron que Yamcha sería el siguiente.

Mientras tanto, un saiyajin se encontraba ya lejos del planeta. Decidió ir a revisar lo que había y no en la nave. Pero antes tomó la caja que estaba en el asiento junto a él. Abrió con cuidado la caja. Dentro había un traje azul y una nota. La cogió en sus manos y comenzó a leer

"Vegeta. Cuando leas esto, nuestro destino estará en tus manos. Sé que te estoy dando una ventaja, pero si hice esto es porque tu traje está demasiado maltratado… ¡parecías un cantante punk!… espero que no dañes mucho a Gokú, o Kakaroto como tú le llamas, y que todo se solucione de la manera más pacífica posible. Aún no he podido descifrar los componentes de tu armadura… pero con el traje bastará…espero que te guste y que te quede. Con cariño Bulma"

Dejó la nota a un lado y tomó el traje. Lo acercó a su rostro y acto seguido inspiró profundamente

- Aún huele a ella… es una maldita, vulgar ¿por qué hace este tipo de cosas?... Aunque si supiera que la estaba mirando ese día ni loca me ofrece volver a su casa.

Hizo una pausa.

- Jajajajaja, pero si ya está tan LOCA como su madre.

Se permitió esta licencia sintiendo que el acuerdo ya no era válido. Volvió a tomar la nota y la guardó dentro de su armadura. Tomó el traje y lo llevó consigo mientras recorría el lugar.

Abrió el refrigerador y vio que había grandes cantidades de alimentos. Se dirigió a los controles, abrió una consola y tecleó unos números. El monitor le arrojó los resultados. Relajó el ceño. Todo estaba listo para un viaje bastante largo. Comenzó a hacer cuentas en su cabeza… "Mhn, si soy cuidadoso esto debiera alcanzarme sin problemas para unos 100 días… Kakaroto, te encontraré y haré que pagues por tu insolencia, aunque tenga que recorrer todo el maldito universo… comenzaré con el sector cercano al planeta de los vegetales… no puedes estar muy lejos de allí" Cerró la consola y se dio cuenta de que el rumbo ya estaba establecido y coincidentemente era hacia donde él planeaba dirigirse. Sonrió y decidió comer algo para luego dormir. Se volvería un mercenario, buscando a su presa, sin más paga que la venganza.


Espero que les haya gustado.

Muchas gracias a todos por leer y disculpen si quedó por ahí alguna falta de ortografía... a veces uno se entusiasma y no se fija.

No se pierdan la continuación de esta historia bajo el título de "Mientras no estabas".

Cariños.