Episodio 1: UNIVERSOS DIFERENTES ENTRAN EN CONTACTO: UNA ARMADURA DORADA, DOS SAIYAJINS Y EL CABALLERO DE ARIES

Universo 7, año 777 (cronología de Dragon Ball)

Habían pasado ya tres años desde que los guerreros Z pelearon contra Majin Buu, y gracias a los esfuerzos de Goku y Vegeta, en conjunción con los supremos Kaiosamas, Mr. Satán y la humanidad, habían logrado derrotar al temible demonio y salvado a la tierra, y probablemente al universo, una vez más.

Goku se encontraba entrenando con Kaiosama del norte; gracias a las esferas del dragón su planeta pudo ser restaurado, a fin de cuentas lo merecía desde que Goku irresponsablemente se teletransportara ahí con Cell para que explotaran y murieran todos los que estaban ahí.

-Goku... ¡Detente! Si sigues entrenando con esa intensidad, ¡vas a hacer explotar mi planeta de nuevo!

-Jajaja lo siento Kaio... Está bien, voy a limitarme un poco… -contesta el saiyajin, bajando su ki.

Pero en ese instante, Goku se pone serio pues alcanza a sentir algo aparecer de repente; se trataba de un ki bastante extraño, diferente, que nunca antes había sentido. Mira al horizonte y se queda en silencio, tratando de seguir esa energía. No podía estar equivocado, ese extraño poder había aparecido en la tierra.

El Kaiosama del norte se da cuenta de esto y también dirige su atención a la misma dirección donde miraba el saiyajin.

-Kaiosama… ¿Sentiste eso?

-Sí… No es natural. No reconozco ese tipo de energía.

-¿Crees que se trate de otro enemigo, como Majin Buu?

-No lo sé, esperemos que no, pero esa energía, definitivamente no se parece en nada a la del demonio rosa o algún otro enemigo que hayas enfrentado antes...

En ese instante, Kaiosama se queda en silencio, tratando de averiguar qué sucedía, usando sus habilidades extrasensoriales; después de varios segundos, puede sentir que algo en el universo se altera.

-No puede ser… Esa cosa está causando una alteración en el universo… ¡Algo no está bien!

-¿Cómo dices, Kaiosama? ¿Una alteración?

-Goku, será mejor que vayas a investigar ahora mismo. ¡Date prisa!

-Sí… Creo que esto es serio. Me voy entonces, nos vemos luego.

Goku se lleva los dos dedos a la frente y desaparece en instantes. Kaiosama se queda dubitativo ante lo que pudo sentir, mientras Bubbles y Gregory lo observan detenidamente, sorprendidos.

-¿Qué será esa cosa…? Espero que no estemos frente a otra situación difícil… Pero esto no es normal. Creo que una pelea complicada les espera de nuevo a esos muchachos...

Mientras que en la tierra, Vegeta se encontraba, para variar, también entrenando en su nave especialmente construída para aumentar la gravedad a niveles superiores al normal, esto sucedía en la corporación Cápsula. Bulma por su parte comenzaba a planear su fiesta de cumpleaños, aún faltaban quince días pero quería que todo saliera a la perfección.

-Ese Vegeta... Parece que no piensa en otra cosa más que entrenar y volverse fuerte. ¡Espero que al menos ya haya pensado en mi regalo de cumpleaños!

-¿Y realmente crees que lo recuerde? -preguntaba Krilin, él y Número 18 habían ido a visitar a la dueña de la corporación Cápsula, y todos estaban en su sala muy cómodos, con bebidas y bocadillos.

-¡Por supuesto! Tendrá que hacerlo o de lo contrario lo dejaré sin comer toda una semana. Pero quien más me preocupa que lo olvide es...

-¡Goku, seguramente! ¿Cierto, Bulma?- Exclamaba Krilin.

-¡Así es! rayos, todos los saiyajins se parecen tanto, ¡no les interesa otra cosa más que pelear contra enemigos poderosos! ¡A ver cuando uno de esos seres los pone en su lugar y les dice que se dediquen a sus familias dándoles una patada en el trasero!

La pequeña hija de Krilin, Marron, ríe al escuchar esto, en seguida Bulma cambia su gesto para reír también, le preceden su padre el dr. Briefs, su madre, Krilin y hasta Número 18 esboza una ligera sonrisa. Lo que no sabían es que, efectivamente, los dos saiyajins más poderosos del universo pronto iban a enfrentar a rivales fuera de su imaginación, con poderes que nunca antes habían visto.

Vegeta se concentra para atacar a un pequeño robot, cuando siente una conmoción extraña y un ki que jamás había percibido, esto lo altera y lo pone alerta.

-"¿Qué diablos fue eso...? ¿De quién es esa presencia? Nunca antes había sentido algo así... ¿Será otro extraterrestre? ¿O algún otro mago como Babidi o un demonio como Dábura...?"

Vegeta apaga la gravedad de su nave, en seguida sale de ella y mira a la dirección donde sintió esa presencia, que bajaba de intensidad, aunque no desaparecía. Se eleva por los aires y vuela en dirección a donde podía sentir dicha presencia, sin que nadie se percate que abandona la Corporación Cápsula. Se dirige a velocidad supersónica.

-"Quien quiera que seas, espero que me brindes una buena pelea... Necesito buenos rivales para aumentar mi poder y superar a ese inútil de Kakaroto..." -Piensa el saiyajin, mientras sonríe levemente.

Después de algunos minutos, Vegeta llega al lugar donde percibe ese ki. Desde el cielo, ve un resplandor dorado que bajaba de intensidad gradualmente. El príncipe aterriza y lo único que ve es una extraña figura de metal dorado, con cuatro brazos y una especie de cabeza, o más bien casco con dos caras de cada lado, una parece que sonríe bondadosamente, mientras que la otra muestra una tétrica sonrisa malvada. El saiyajin miraba la extraña escultura, pero en eso cierra los ojos y sonríe irónicamente.

-¿Qué haces aquí, Kakaroto? ¿Vienes a querer quedarte con la mejor parte, como siempre? Si es así ni lo sueñes, este asunto es mío. ¡Largo!

-¡Hola Vegeta! Kaiosama y yo sentimos esta energía hasta su planeta, luego él se puso a investigar un poco y me dijo que no tenía idea de qué o quién es... Parece que puede ser peligroso, debemos ser cuidadosos, porque me dijo que alteró el equilibrio universal o algo así...

-¡Ja! ¿Peligroso, para nosotros? No me hagas reír... Después de lo de Majin Buu, nada es peligroso para nosotros.

-Al parecer no hay nadie alrededor, y ese extraño ki desapareció por completo, solo queda esa especie de estatuilla dorada...

-Pues entonces hay que destruirla, así quizás el dueño salga si es que está escondido, y luego acabo con él.

Ambos saiyajins se acercan a inspeccionar la figura dorada, Goku parece niño curioso mirándola por todos lados, está a punto de tocarla, cuando Vegeta le grita.

-¡Ten cuidado, tonto! Dijiste que podía ser peligroso, ¿no?

-Es cierto, jajajaja...- Goku ríe mientras se pone la mano en la nuca.

-Házte a un lado, la haré pedazos ahora mismo.

Vegeta se acerca a la figura con el afán de golpearla y destruirla, y cuando ambos saiyajins se encuentran suficientemente cercanos, ésta desprende un brillo dorado que casi los ciega, luego sienten que una poderosa energía los atrae; los dos gritan e instintivamente se transforman en super saiyajin para tratar de evitar esto, pero es tarde, parece que detrás de la figura se abre un portal o agujero negro que los jala y los absorbe en un abrir y cerrar de ojos. Ambos dejan de ser super saiyajins y miran como son lanzados a través de dimensiones raras multicolor, de forma muy rápida y brusca.

La armadura dorada también desaparece, junto con ambos saiyajins.

Universo 258, año 1987

[Nota: la elección del universo es al azar, debido a que en Saint Seiya no vemos interacciones con otros universos como en Dragon Ball, aún no, aunque Next Dimension y otro manga futurista de Shura de Capricornio empiezan a dar señales de eso. El año es según la información obtenida en la Wikia de Saint Seiya respecto a los hechos que estaban sucediendo]

El Santuario, casa de los caballeros de Atena, debe ser resguardado debido a los últimos acontecimientos y las batallas tan fuertes que han sido encarnizadas ahí. Ahora, tras la aparición de Poseidón y sus siete generales marinos, Seiya y los demás caballeros de bronce fueron valerosamente a rescatar a Saori/Atena antes de que ésta se ahogue en el fondo del mar, como sacrificio de ella misma y también por venganza de Julián Solo/Poseidón, por haber rechazado su propuesta de matrimonio. Otra fuerte batalla había comenzado para estos jóvenes luchadores.

Pero los seis caballeros dorados que quedaron con vida después de la cruenta batalla de las doce casas debían permanecer en el Santuario, ya que si lo dejaban descuidado, quizás algún otro enemigo podría atacar por sorpresa e intentar adueñarse de él; las leyendas decían que otros dioses podrían despertar y llegar al Santuario a retar a Atena, la única diosa que peleaba para proteger a los humanos. Además, el maestro Dohko no podía moverse de los 5 picos en el monte Rozan, en China, por órdenes estrictas de su diosa. Esto así lo recapitulaba Mu, caballero dorado de Aries, que a la vez se lamentaba por lo sucedido en la pelea de caballeros dorados vs de bronce.

"¿Habrá sido necesario que nos matáramos entre nosotros...? Saga, hizo mucho daño al igual que Kanon, el primero ya ha muerto y quizás haya pagado su culpa por eso, pero el segundo... ¿Donde estará?

Seiya, Hyoga, Shun, Shiryu, Ikki, tengan cuidado, estoy seguro que podrán salir victoriosos de esta gran batalla. Protejan a nuestra diosa Atena..."

Estaba Mu absorto en sus pensamientos cuando algo lo estremece, siente una conmoción astral, como si algo no estuviera bien en el universo.

-¡¿Qué sucede...?!

Pero lo que sigue le dejaría anonadado. Dos presencias habían aparecido de repente, y eran algo que jamás había sentido antes; ciertamente habían enfrentado a enemigos de un gran calibre, pero estas nuevas cosmoenergías se sentían muy distintas, no se parecían a nadie que hubieran enfrentado en tiempos pasados.

-¿De quién se tratará…? No son cosmos muy fuertes, pero… Son demasiado extraños. Pareciera que se contienen, como si estuvieran escondiendo su verdadero poder y en cualquier momento pudieran dejarlo salir… -Reflexionaba así el caballero de Aries al sentir esos dos poderes.

Estos dos nuevos seres habían aparecido como de la nada cerca de la entrada a las doce casas, lo cual le intriga aún más a Mu. El caballero se apresura a salir y ver de quién se trata, no ve nada a primer vistazo, pero siente esas dos energías cercanas.

-¿Qué significa esto...? ¿Serán más hombres de Poseidón, o tal vez de algún otro dios? No, no lo creo, estos cosmos son algo totalmente diferente… No se parecen ni a caballeros, ni a titanes, ni a dioses guerreros, ni a generales marinos, ni nada por el estilo. Hicimos bien en permanecer en el santuario, tendremos que protegerlo si esos tipos vienen a buscar algo aquí...

Mu se apresura a bajar las escaleras y confrontar a los recién llegados.

Mientras que cerca de la entrada a las doce casas, se había abierto un agujero en el aire, del mismo color, tamaño e intensidad como el que absorbió a Goku y Vegeta previamente. De repente, ambos saiyajins cayeron estrepitosamente, primero cae Vegeta, luego Goku... Encima del primero, y sus cabezas habían chocado fuertemente. Esto provocó la furia del príncipe de los saiyajins.

-¡Imbécil! ¿No podías tratar de caer en otro lado?

-Perdón Vegeta... Pero es que todo fue tan repentino, además... ¡Me dolió! Ayayayay!

Goku se soba la cabeza y una pequeña lágrima le sale del ojo izquierdo. Vegeta se levanta sobándose también, pero discretamente.

-Eres un idiota que no sabe…

El príncipe no termina la frase, voltea y mira a otro lado.

-¿Ah? ¿Qué sucede, Vegeta?

El príncipe de los saiyajins le deja de poner atención a Goku porque empieza a mirar sorprendido alrededor. No era ningún lugar conocido por él, estaban en la tierra, pero él no recordaba que fuera así, tan diferente. Luego agudiza sus sentidos, trata de sentir el ki de algún conocido además de su acompañante, tal vez Trunks, Gohan o Picoro, pero no detecta a nadie, si bien hay algunos poderes sobresalientes superiores a un humano normal que no le generan mucho interés, lo que realmente le sorprende es que puede sentir cinco fuertes presencias desconocidas cerca de ahí, a cierta distancia una de la otra. Desde lejos se podían ver una especie de templos hechos con pilares muy grandes que iban en forma ascendente, separados por varios escalones, el saiyajin no los cuenta pero en un rápido vistazo calcula que hay unos diez o más templos, y los cinco ki que puede sentir están distribuidos entre dichas construcciones.

Goku mira a Vegeta con inocencia, pero al darse cuenta de lo mismo, también dirige su atención al mismo lugar donde miraba su compañero, y su mirada cambia a la clásica cuando va a enfrentar a un enemigo.

-Tú también sientes eso, ¿verdad?

-Kakaroto, esto es extraño, no siento el ki de ningún conocido, no sé dónde demonios estamos, pero... ¿Sientes esos tremendos poderes? No son nada parecido a lo que hemos enfrentado antes.

-Así es, estos ki no se parecen a Freezer, o Cell, o Majin Buu, pero diría que tienen un nivel similar a ellos. Son humanos, pero se sienten distintos, emiten una energía demasiado intensa… Ni Krilin o Ten Shin Han alcanzan un poder semejante.

-¿Quienes serán esos sujetos y por qué no sabíamos nada de ellos hasta ahora?

-No tengo idea, pero de hecho, uno se está acercando velozmente...

Apenas voltearon, ya contemplaban frente a ellos, aunque a una distancia prudente, a un hombre alto, con cabello largo y púrpura, vestido con una imponente armadura dorada con dos cuernos pronunciados a la altura del pecho y una capa que le daba un aspecto aún más respetable. Este hombre los mira con desconfianza, Vegeta y Goku le devuelven una mirada fría.

-Ustedes dos, identifíquense ahora. ¿Quienes son? ¿Qué hacen en el Santuario? ¿Cómo lograron llegar hasta aquí de repente?

-Hola. Mi nombre es Goku, mi amigo es...

-¡Calla, inepto! Para empezar no soy tu amigo, y no tenemos que darle explicaciones a este tipo, más bien, él nos tiene que decir a nosotros qué está sucediendo. ¿Ya viste? Tiene puesto algo parecido a esa cosa que nos absorbió y nos trajo a quien sabe donde... Oye tú, dinos, ¿quién eres y qué diablos fue lo que hiciste? ¿A dónde nos has traído y qué demonios es este lugar? -Quien dice esto último con su clásico tono de pocos amigos es obviamente Vegeta.

Mu se queda sorprendido, nunca antes había escuchado que alguien se dirigiera a los caballeros dorados con tanta insolencia y falta de respeto, hasta los enemigos que habían enfrentado antes, pese a que eran muy agresivos y arrogantes, tenían cierta educación al dirigirse a ellos. Luego el caballero dorado reacciona y observa a los recién llegados, "Curioso, los dos son tan diferentes, uno de ellos posee un cosmo muy tranquilo, el otro por el contrario está lleno de agresividad..." -Así pensaba Mu.

-No toleraré semejante falta de respeto hacia el Santuario y los caballeros de Atena. Les pido que se marchen ahora, o me veré obligado a hacer que se vayan por la fuerza. Si se oponen, sus vidas podrían ser tomadas aquí mismo. -Replica Mu, en tono firme, tratando de intimidar a los recién llegados.

-¿Santuario? ¿Caballeros de qué…? ¿Qué clase de disparates dice este sujeto? -Comenta Vegeta, extrañado.

Goku da un paso adelante.

-Escucha, me disculpo si invadimos alguna propiedad o estamos haciendo algo indebido, pero es que realmente no sabemos qué sucedió, de repente vimos una estatuilla dorada y...

-¡Que no le des explicaciones, torpe!- Le reclama Vegeta a Goku. -Y ya te dije que tú eres el que nos tiene que explicar muchas cosas, ¡házlo ahora, insecto!- Esta vez se dirige a Mu.

-¿Estatuilla... Dorada...?- Pregunta Mu ahora más sorprendido.

-Sí, mira, apareció una especie de estatuilla dorada muy rara, con cuatro brazos, dos caras y...

-¿Eres o finges ser idiota, Kakaroto? ¿Qué te dije sobre no dar explicaciones?

-Disculpa Vegeta, pero...

-¿Acaso hablan de la armadura de Géminis?- Pregunta Mu, anonadado.

Los dos saiyajins miran sorprendidos al caballero dorado y se crea una confusión. De repente se escucha una voz grave, deformada, que ríe maléficamente.

-¡Jajajaja! ¿Te sorprende, Mu?

Goku, Vegeta y Mu miran a los alrededores y agudizan sus sentidos tratando de descubrir quién había hablado, pero no logran ver ni sentir nada concreto, solo una leve presencia que aparece y desaparece en varias direcciones. Al parecer, el dueño de esta voz es experto en proyectar su energía a diversas distancias y lugares.

-Tal parece que les asombra lo que está pasando... Bueno, les explicaré. Antes que nada, déjenme darles la bienvenida al mundo de los caballeros de Atena, saiyajins. Y de entrada les comento: están en el Santuario, las respuestas que quieren las tendrán al final de esas doce casas que pueden ver frente a ustedes, pero deben pasar por ellas y vencer a sus guardianes... ¡Háganlo! Solo así lograrán saber qué está sucediendo y la manera de cómo podrán volver a su mundo; si no lo hacen, entonces se quedarán aquí para siempre, ¡jajajajaja!

-¡Maldito seas! ¿Quien eres? ¿Por qué traes enemigos al Santuario? -Exclama Mu, bastante preocupado pues no reconocía ni el cosmo ni la voz de aquel individuo. Por un momento pensó incluso que se trataba de Kanon, pero al final, concluyó que no era él, porque su cosmo no se parecía, aunque como dicho cosmo aparecía y desaparecía rápidamente, no podía identificarlo con facilidad ni sacar conclusiones.

-¡Vamos, saiyajins! Ustedes aman las peleas, ¿no? Siempre están buscando enfrentarse a nuevos enemigos que les den retos interesantes... ¡Esta es su oportunidad! ¡Peleen con los caballeros dorados!

-¡Cállate! Aaaaaaah...!

Mu grita y dispara una ráfaga al cielo, más por reflejo que por haber encontrado al poseedor de esa horrible voz. Después de esto, todo queda en silencio, Goku y Vegeta miran fríamente a Mu, quien sorprendido los contempla. Los dos saiyajins luego sonríen, sabían que quien los llevó ahí era un ser malvado, que buscaba manipularlos para un objetivo perturbador, pero la idea de enfrentar a enemigos fuertes les emocionaba, su instinto hacía que desearan pasar por esas casas y luchar contra esos cinco poderosos rivales.

-Por lo que entendí, tu nombre es Mu... Dime, ¿es cierto lo que dijo ese sujeto respeto a la regla de las doce casas? -Le pregunta Goku al caballero dorado de Aries.

-Es cierto, pero... ¡Un momento! ¿Creen que los dejaré pasar? ¡Nunca! ¡Ahora sé que son enemigos y pelearé con ustedes aquí si es que deciden no irse!

Mu enciende su cosmo...

-Te equivocas, nosotros no conocemos a quien acaba de decir esas palabras, realmente no tenemos idea de quién es... -Responde Goku.

-¿Qué...? No, ¡mienten! ¿por qué se refirió entonces a ustedes por sus nombres y parecía conocerlos? -Replica Mu con mucha desconfianza.

-¡No lo sabemos, insecto! -Grita Vegeta con un tono enfadado. -Este inútil dice la verdad (Vegeta se refiere a Goku), no sabemos quién demonios nos habló ni porqué nos conoce, cuando sepa quién es, lo haré trizas sin piedad alguna, ¡mira que traernos a este lugar desconocido y querer usarnos como sus marionetas!

-¿Cómo dices...? Pero si eso es verdad, entonces se marcharán sin pelear, ¿cierto...? -Mu comenta esto esperanzado de no tener que luchar.

-Creo que eso de irnos... No va a ser posible... -Dice Goku con un tono entrecortado, pero sonriente. -Quizás esa persona sea malvada, en dado caso lo encontraremos y pelearemos con él, pero por ahora no tenemos otra opción que seguir la regla de este lugar y pelear contra ustedes, y, como dijo aquel individuo, además de buscar las respuestas, lo hacemos por seguir nuestro instinto saiyajin...

-¡Jajaja! ¡Bien dicho Kakaroto! Por fin dices algo que vale la pena... ¡Aplastemos a estos individuos!

Mu se sorprende al oír esto. Aquel tipo, de vestimenta naranja, con un peinado peculiar, gesto amigable y que desprendía un increíble cosmo, fuerte pero noble y que aparentemente no era malvado, diciendo esas palabras, no eran buenas noticias. El otro le preocupaba más, de baja estatura pero bastante agresivo tanto en su forma de ser y su apariencia, como en su cosmo. -"No, no hay alternativa, debo pelear contra ellos y proteger el Santuario de Atena, elevaré mi fuerza y los venceré aquí mismo, no deben pasar..." -piensa el caballero dorado.

-Escuchen: Lo siento, pero no los dejaré avanzar más allá de aquí. Soy un caballero dorado, y mi deber es resguardar la casa de Aries y la paz del Santuario. Disculpen, pero ya que insisten, ¡esta será su tumba! -Declara Mu, quitándose su capa y preparándose para pelear.

-Eso lo veremos, insecto... -Contesta Vegeta, dando un par de pasos adelante y tomando una semi-pose de pelea.

Mu se sorprende, ya que parece que con sus palabras no logró inmutar a esos dos, pareciera que fue todo lo contrario, como si los hubiera provocado aún más. Goku y Vegeta sonríen casi maliciosamente y por fin ambos toman sus poses tradicionales de batalla. Mu empieza a elevar su cosmo. - "Amigos, si fallo, ustedes deben detener a estos sujetos, no debemos dejar que pongan en peligro al santuario, ni al mundo..." Pensaba Mu, dirigiéndose a sus amigos, los demás caballeros dorados.

-¡Prepárense entonces ustedes dos, para sentir el poder de la constelación de Aries!

Una batalla espectacular estaba a punto de comenzar.

FIN DEL EPISODIO 1