Traducción autorizada del fic Chaos Theory por Tessa Crowley.

El original lo puedes encontrar aqui: (www)(punto)fanfiction(punto)net(/)s(/)10298713(/)1(/)Chaos-Theory

Notas Autor: Esta historia eventualmente se volverá bastante oscura, y como tal viene con UNA GRAN ADVERTENCIA DE CONTENIDO para descripciones gráficas de tortura, violencia física, y asesinato. ¡Si esto te causa incomodidad yo absolutamente no puedo recomendar su lectura!

Además, en un esfuerzo para no espoilear, no puedo garantizar un final feliz (aunque tampoco puedo garantizar uno malo). ¡Lee a tu propia discreción!

Notas traducción: Los capítulos son cortos, por eso decidí subirlo por partes. En total son 78 capítulos, los estaré subiendo por paquetes de 15 capítulos :D. Como ya saben, FanFiction no permite enlaces, así que les pongo la canción por si quieren escucharla.


Capítulo 1: 28 de Mayo, 1990.

Ser grande es ser incomprendido.

Oscar Wilde

Playlist: KATE MILLER-HEIDKE - "WORDS"

Para su décimo cumpleaños, Draco le pide a sus padres un péndulo doble. Él tiene que explicar lo que lo diferencia de un péndulo estándar (porque si no lo hace, está seguro que le conseguirán el regalo equivocado), y eso conlleva a una larga conversación acerca de lo que lo hace tan especial.

Él pasa unos frustrantes diez minutos intentando explicar sistemas caóticos y comportamiento dinámico antes de que su madre lo interrumpa—

"Oh," ella dice, "¡así que es para ayudarte en tus pequeños experimentos!"

Escuchando su trabajo en la teoría del caos denominado como "pequeños experimentos" por una mujer quién no podría diferenciar a Edward Lorenz de un agujero en el suelo es claramente un golpe al ego. Él cruza sus brazos sobre su pecho para anunciar su indignación.

"Mi trabajo es teórico, no práctico," él dice. "Habla tu entendimiento del campo que pienses que yo realmente sería capaz de replicar cualquier cosa con un instrumento físico tan impreciso como un péndulo doble ."

"Draco," dice su padre, en esa cortante, hastiada voz diseñada para hacerlo sentir culpable por ser tan difícil, "¿Para qué propósito podría un péndulo—"

"Péndulo doble."

"—podría un péndulo doble posiblemente servirte?"

La verdad es que realmente no sirve a un propósito, o al menos no uno práctico. Como un matemático, Draco quiere un péndulo doble por la misma razón que los historiadores quieren un globo. Es un símbolo de su campo elegido. Y más allá de eso, un péndulo doble es, en sí mismo, un recordatorio del caos, no sólo en matemática pero en la vida, algo para humillar al informado observador de la entropía del universo. Confía en los padres de Draco a no entender el valor del simbolismo.

Y maldición, él sólo quiere uno. ¿Por qué están siendo tan difíciles?

"Apuesto que no serías tan obstinado si hubiera pedido una cuna de Newton."

"Ciertamente sería más fácil de encontrar que un péndulo."

"¡Péndulo doble!"

"¿Qué tiene de malo una cuna de Newton?" su madre pregunta. "Eso es el mismo tipo de ciencia, ¿verdad?"

"¡No es en absoluto el mismo tipo de ciencia!" él dice estridentemente. "El propósito de una cuna de Newton es demostrar la preservación de la energía. Termodinámica tiene mucho que ver con la teoría del caos como una escala C mayor tiene que ver con las sinfonías de Mozart!"

"Para de ser tan dramático, Draco," su padre dice, mientras él cruza el salón para servirse un vaso de brandy. "¿Y en dónde podríamos encontrar uno?"

"No lo sé. ¿Tiendas de regalo? ¿Catálogos?"

"Supongo que podríamos tener uno construido específicamente ", su madre ofrece con una pequeña mueca.

Por entonces, su padre ha llenado su copa y terminado dos tragos de brandy.

"Supongo que habría sido demasiado esperar que pidieras una escoba voladora como un niño normal," él dice, mirándolo desdeñosamente.

Draco nunca ha entendido la preocupación de sus padres con ser normal. En cualquier caso, "normal" parece ser un concepto nebuloso que cambia dependiendo en lo que ha hecho Draco para decepcionarlos. Normal es, por turnos, inofensivo, no amenazante, poco inteligente, callado, y complaciente. Lo que sea que normal significa, suena terrible.

"¿Qué posible uso podría conseguir yo de una escoba voladora?" él pregunta.

Su padre lo mira fulminantemente. Que a Draco nunca le ha interesado volar ha sido un constante punto de contienda entre ellos.

"Merlín dame fuerza," él murmura, terminando su brandy en un muy largo trago.

"Directamente más allá del paladar y en la garganta, Padre. Ésa es la forma de beber una botella de brandy de ochenta galeones."

"¿En dónde me equivoque al educarte?" él se pregunta en voz alta.

Draco reprime un comentario sobre él no educandolo en absoluto. La mayoría de sus necesidades son satisfechas por los elfos domésticos. Él sólo se ganó el título de padre en el sentido más superficial.

La chimenea tras él ruge, y cuando él se voltea, inmediatamente olvida toda su frustración.

"¡Profesor!"

Severus Snape apenas se ha puesto de pie antes de que Draco se lance hacia él, y él se tambalea un par de pulgadas con un pequeño ruido de sorpresa. Su larga túnica negra está cubierta de ceniza, pero él desaparece la mayoría de ella con un rápido hechizo.

"Buenos días, Draco," él dice, neutralmente.

"Gracias a Dios, Severus," su padre dice. "¿Por favor harías algo con este pequeño demonio?"

"Lucius," su madre reprende, pero ella suena más exhausta que molesta.

"He sido su tutor cinco días a la semana desde que él era cuatro," Profesor Snape dijo, apoyando una mano en el cabello de Draco. "¿Qué te hace pensar que tendré suerte esta vez?"

Draco lo miró con una sonrisa. "¿Trajiste el libro?" él pregunta.

"Está encogido, en el bolsillo de mi túnica," él responde. "No puedo dartelo si no me sueltas."

Él se aleja ansiosamente, y el Profesor Snape busca en su túnica, produciendo un libro pequeño, del tamaño de un dedo que rápidamente se expande en su mano. CAOS DETERMINISTA, el título dice, UNA INTRODUCCIÓN. Es un tomo de bolsillo pesado y desgastado, uno que obviamente ha visto mucho uso. No es sorprendente, ya que Draco sabe que es de los viejos tiempos del Profesor Snape en Cambridge.

En seguida Draco se lo arrebata y el Profesor Snape suspira a la impropiedad, pero Draco está muy ocupado hojeando los apéndices para darse cuenta.

"¡Un capítulo entero en atractores extraños!" Draco dice, y está tan excitado que siente que va a llorar. El único otro libro en la materia que él ha sido capaz de encontrar apenas y toca el tema.

"Vamos a la biblioteca y empecemos propiamente la lección," Professor Snape dice, poniendo una mano en el hombro de Draco. "Lucius, Narcissa."

"Buena suerte, Severus; Merlín sabe que la necesitarás," dice su padre sólo antes de que la puerta del salón se cierre.

"Qué es lo que los tiene tan exaltados, ¿Si puedo preguntar?"

Draco hace una cara. Él casi encontró el capítulo en atractores extraños, aunque a la velocidad que él puede voltear las páginas es obstaculizado por la velocidad a la que está caminando.

"Ellos me preguntarón que quería para mi cumpleaños. Les dije que quería un péndulo doble."

El Profesor Snape suspiró. "Draco, debes ir fácil en ellos. No puedes esperar que sepan que es un péndulo doble, deja donde encontrar uno."

"La pregunta era qué quieres para tu cumpleaños, no qué quieres para tu cumpleaños que podamos comprender fácilmente. No es mi culpa que ellos no estén educados adecuadamente."

"No es que no estén educados adecuadamente, Draco, tú eres sólo—"

El profesor Snape se interrumpe, suspira, y sacude su cabeza. Él no se molesta en decirlo. No hay necesidad; ambos saben y diciéndolo no cambiará nada. En cualquier caso, ellos han tenido esta conversación demasiadas veces. El Profesor Snape ha alegremente dejado de intentar hacer a Draco apreciar o aún tolerar a sus padres.

"¿Y para qué quieres un péndulo doble?"

"Es una metáfora reconfortante," Draco responde. "Me gustaría tener uno en mi escritorio.

¿Encuentras el caos reconfortante?"

"Encuentro reconfortante la certeza de la incertidumbre. La existencia no tiene significado, nadie sabe que sucede, y todos estamos eternamente a la merced de un universo despreocupado. Sólo encuentro más fácil aceptarlo que esconderme detrás de nuestros abstractos conceptos de orden como si ellos pudieran realmente protegerme."

"Eres demasiado joven para ser un nihilista."

"¿Qué pasa con el nihilismo? Sólo porque la vida no tiene sentido no significa que no es digna de vivirla o entenderla. Prefiero tener caos interesante que una aburrida estructura."

Juntos entran a la inmensa biblioteca de dos plantas de la Mansión Malfoy. El ventanal con vistas al jardín ilumina la habitación con el brumoso resplandor amarillo blanco del amanecer. Juntos, toman su asiento habitual en la mesa cerca de la ventana por el lado de no ficción, con pergaminos y plumas apilados.

"Sabes," Professor Snape dice, "si lo que quieres es un símbolo del caos, has pasado por alto una alternativa que sería mucho más fácil para ellos de adquirir."

Draco levantó una ceja. Profesor Snape busca en su túnica y produce una pequeña pelota negra de goma. Él la rebota una vez en la mesa demostrativamente.

Draco sonríe. Como una introducción a la matemática caótica, ellos pasaron dos semanas trabajando en dinámicas físicas de una pelota rebotante.

"Ahora todo lo que necesito es una mesa vibratoria sinusoidal y una gran habitación sin fricción," dijo Draco, tomando la pelota de la mano del Profesor Snape cuando le es ofrecida.

"Para eso, estás por tu cuenta," Profesor Snape dice. "En el futuro, Draco, si quieres evitar confrontación con tus padres, deberías dejarlos hacer algo simple para ti."

Draco frunció el ceño. Psicología fue siempre el área de experiencia del Profesor Snape, no suya. "¿Como dejarlos ayudar me servirá de beneficio?"

"Los hará sentir útiles a su hijo independiente. Haz un experimento y observa."

A Draco le gustan los experimentos.

"Necesitaré un grupo de control," él razona, estudiando la goma gastada de la pelota. "No supongo que por casualidad sabes donde puedo conseguir un idéntico par de padres ."

Profesor Snape no se une a la broma. "Capítulo ocho," dice en su lugar. "Vamos a hablar sobre atractores extraños."

Sonriendo, Draco pone la pelota a un lado y toma una pluma.

Capítulo 2: 31 de Julio, 1991

El infierno son otras personas.
Jean-Paul Sartre

Playlist: VANESSA CARLTON - "ORDINARY DAY"

Él se va a Hogwarts pronto, y si Draco gasta mucha más energía agresivamente no preocupándose sobre eso, siente que él podría implosionar sobre sí mismo.

Draco sabe qué esperar de Hogwarts. Él es tutorado de un profesor de Hogwarts y está familiarizado con el plan de estudios. Él tiene la confianza de que no hay nada de ningún valor académico o intelectual que pueda ganar de la educación de Hogwarts.

Lástima que su asistencia es requerida por ley.

Hoy él está en el Callejón Diagon, en la tienda de túnicas de Madam Malkin, tomándose medidas para su uniforme. No importa que él ya tiene muchas túnicas negras perfectamente útiles que podrían estar sujetas a la regulación de Hogwarts, su madre fue insistente en comprar un nuevo par. Él ha estado siguiendo por más de un año el plan del Profesor Snape "déjalos sentirse útiles", y con gran éxito, así que si con dejar a su madre gastar cincuenta galeones en un nuevo par de túnicas se la quitará de encima cuando él se queda despierto hasta las tres de la mañana balanceando ecuaciones, es un pequeño precio a pagar.

En cualquier caso, la tienda de túnicas es agradable y silenciosa, permitiéndole sumergirse en una problemática ecuación gravitacional dentro de su cabeza (los últimos meses ha sido un estudio en macrofísica y cosmología) cuando de repente—

"Hola."

Sobresaltado de sus cálculos, Draco voltea la cabeza. De pie en el taburete al lado suyo está un chiquillo flaco con cabeza de salvajes cabellos negros y grandes gafas redondas.

Draco no dice nada, lo que parece hacer al niño nervioso. O al menos, más nervioso que él había estado inicialmente.

"Uh," el niño dice. "¿También Hogwarts?"

Qué cuestión tan estúpida. Draco se pregunta si tal vez él es un poco lento.

"Creo que es bastante obvio," Draco responde, gesticulando a la túnica negra que está presentemente siendo ajustada por una aguja encantada.

"Cierto," dice el niño, luciendo apropiadamente avergonzado. "Yo, uh. ¿Has estado ahí?"

"¿Qué?"

"En Hogwarts. ¿Has estado ahí?"

Oh, Draco piensa. No estúpido, Nacido Muggle.

"Sí." Él había ido un par de veces con el Profesor Snape a excursionar la librería cuando ellos no podían encontrar el libro correcto.

"¿Cómo es?" el niño pregunta, y su expectación se está mostrando.

"Es un castillo en Escocia."

"Pero – pero cómo es?"

Draco lo miró sin comprender. ¿Qué es lo que quiere, un ensayo? Tal vez él es estúpido después de todo, en adición a ser Nacido Muggle.

"¿Es grande?" el niño pregunta cuando Draco no puede componer una respuesta.

"Por supuesto que es grande. Es un castillo."

El pobre, posiblemente-aún-estúpido niño Nacido Muggle con cabello como un animal muerto está mirándolo como esperando algo. Draco repentinamente comprende que esto es lo que interacción social es como con los niños normales de su edad.

Es aterrador.

Draco mira hacia adelante e intenta surgir con una eficiente salida de esta conversación.

"¿Así qué es—?"

"Mira," Draco interrumpe, "Tengo el sentimiento de que tú no estás realmente preocupado con como es Hogwarts tanto como estás agitado sobre el repentino cambio dramático en el marco de referencia de tu realidad. Entiendo que es muy común para brujas y magos educados con Muggles."

Él mira a Draco en pasmado silencio. Su boca esta firmemente cerrada.

"No hay necesidad de estar nervioso. La escuela ha estado reuniendo a niños de once años de edad con educación Muggle por cientos de años. Y pasando por las contusiones amarillentas en tu cuello y el estado de tus ropas, es obvio que es una significante mejoría."

La boca del niño se abre, pero no dice nada. Después de un momento, él la cierra otra vez.

A Draco no le gusta la mirada en su cara. Él no puede entender la emoción pero luce sospechosamente como admiración y Draco no sabe cómo manejar eso.

"Estarás bien," dice Draco, girando hacia adelante. La aguja casi ha terminado de hacer el dobladillo de la manga de su túnica, gracias a Merlín, lo que significa que él está casi listo para irse. "Las personas han pasado por la misma crisis existencial antes. El mundo aún tiene sentido; sólo que tú estás viéndolo de un ángulo diferente. Sólo mantén una mente abierta y bajas expectaciones y nunca serás decepcionado."

"¿Cual es tu nombre?" el niño pregunta, y sí, eso definitivamente es admiración en su voz.

"Draco Malfoy."

Antes de que el niño pueda responder, uno de los dependientes de la tienda se dirige a inspeccionar el trabajo que la aguja encantada ha hecho en la túnica de Draco. Ella le sonríe y dice, "Estás listo para irte."

"Gracias." Él acepta su ayuda en quitarse la túnica y baja del taburete.

"¡Soy Harry, por cierto!" grita Harry mientras Draco camina hacia la salida.

"Que bien," dice Draco, inmediatamente olvidando su nombre.

Capítulo 3: 1 de Septiembre, 1991.

Cuestiona todo.

Eurípides

Playlist: RIMSKY-KORSAKOV - "FLIGHT OF THE BUMBLEBEE"

"Malfoy, Draco," dice la Profesora McGonagall, sacando a Draco de su propia cabeza por primera vez esa tarde. La mayor parte del viaje de un día a Hogwarts gloriosamente no había sido perturbado por otras personas. Aún, tan molesto como es, él debería probablemente hacer esta cosa de la selección.

Él hace su camino a través de la multitud hacia la Profesora McGonagall y el taburete por el cual ella está de pie. Él se sienta y ella pone el Sombrero Seleccionador en su cabeza.

Él espera. Por varios largos segundos, no pasa nada.

Draco sabe lo suficiente sobre la ceremonia del sorteo para saber que algo debería estar pasando, y él está por decir que tal vez está roto cuando repentinamente una voz flota a su cabeza:

No eres lo que estaba esperando.

Draco está sorprendido. Él sabe que el Sombrero Seleccionador es ligeramente psíquico, pero no había considerado que tal vez sea telepático, y mucho menos que hablará en oraciones completas. ¿El sombrero es realmente sapiente?

No en la forma que tú entiendes sapiencia, quizás, pero soy un ser pensante, sí.

Fascinante.

Con la mayoría de líneas sangre pura, es acerca de sus variaciones sobre la misma idea, pero tú eres una criatura enteramente diferente, ¿no es así?

Draco se está preguntando qué tipo de magia sería necesaria para crear sentiencia como esta, e incluso si o no sería ético realizar tal magia. Él se acuerda de Frankenstein, sobre las peligrosas consecuencias para hombres quiénes se atrevieron a jugar a ser Dios.

¿Estás escuchando?

Sapiencia y conciencia sin autonomía debe ser una existencia de pesadilla. Si fuera Draco, él estaría plagado a todas horas con aplastante tedio. Él se deterioraría de dentro hacia afuera de tanta inactividad.

Eso no es realmente…

Ahora que lo pensaba, Draco también forcejearía con una profunda crisis de identidad. Expresión y un propósito dado no necesariamente equivale a realización personal. ¿Es el Sombrero Seleccionador feliz siendo un Sombrero Seleccionador? ¿Encuentra satisfacción de sortear? ¿Importaría si no lo hiciera?

No creo que esto sea—

¿Y qué si anhela por algo más que su diseño previsto? ¿Qué si, cómo el monstruo maldito del Dr. Frankenstein, tiene la gran carga de sentiencia, de vida y amor y curiosidad e inteligencia, pero medios limitados para expresarlo?

Oh, por el amor de Dios.

Y lo que es más, ¿Qué tipo de hechizo podría siquiera crear sentiencia? Incluso la magia obedece las leyes de conservación de la masa, y sentiencia necesita más que sólo energía para ser creada. Seguramente algo habría que ser transfigurado en neuronas – ¿hilo, tal vez? Pero aún entonces—

Bien, esto es más que suficiente.

"¡RAVENCLAW!"

El silencio le sigue. La Profesora McGonagall quita el Sombrero Seleccionador de la cabeza de Draco, dejándolo pestañeando en el Gran Comedor.

Hay algunos aplausos dispersos, aunque son lentos y aquellos aplaudiendo parecen algo confundidos.

Draco tardíamente recuerda que no ha habido un Malfoy no-Slytherin en la historia de su casa. Él se pregunta si su padre estará enojado, decide que no le importa, y vuelve a pensar sobre sentiencia mágicamente creada mientras se dirige hacia la mesa de Ravenclaw.

Draco no pone mucha atención al resto de la ceremonia. Él mira fijamente al espacio y considera como la energía puede ser manipulada para emular sentiencia hasta que el Director Dumbledore se levanta hacia el atril de la sala y dice, entre otros mucho más aburridos anuncios de comienzo de curso, algo sobre estudiantes evitando el corredor del tercer piso si quieren evitar una muerte dolorosa.

Él nunca ha estado más curioso en su vida entera.

Capítulo 4: 6 de Septiembre, 1991.

Haz el té, no la guerra.

Monty Python

Playlist: STOOSHE (TLC COVER) - "WATERFALLS"

Después de su primera clase de pociones, mientras los otros estudiantes hacen su camino de salida, él se dirige al frente del salón de clases, libros bajo el brazo. Profesor Snape levanta la mirada de sus notas y – luego de doblemente inspeccionar para estar seguro de que están sólos – ofrece una pequeña sonrisa.

"Buena primera clase," dice Draco.

"No estabas poniendo atención," contesta el Profesor Snape.

"Bueno, asumí que era buena. Eres un profesor muy competente ."

Él imagina que el Profesor Snape estaría más molesto por la indirecta admisión de que él no estaba poniendo atención si cualquiera de ellos estuviera preocupado en lo más mínimo con el desempeño académico de Draco.

"Supongo que sólo debería tomarlo como un cumplido y dejarlo ser."

"Eso sería prudente. Tengo un periodo libre después."

El profesor Snape levanta una ceja.

Cuando él no toma la carnada, Draco dice, "¿Té?"

"Esto es deprimente," dice el Profesor Snape.

"¿En qué forma?"

"¿No has conocido a alguien de tu edad todavía? Ha sido una semana. Habría pensado que al menos harías unos cuantos conocidos amistosos."

"He logrado evitar aprender un sólo nombre o cara, gracias por preguntar. ¿Qué iba yo a querer con conocidos, de todas formas? Los niños son inservibles."

"Me maravilla que puedes decir esas cosas sin ningún trazo de ironía."

El Profesor Snape cerró su carpeta de planes de lecciones y juntos caminan al fondo del aula, pasando la puerta que lleva hacia su oficina.

"Difícilmente eres uno para hablar," dice Draco. "De acuerdo a los chismes del castillo, eres el más miserable, misantrópico hijo de perra en las Islas Británicas. Si es deprimente que un primer año no este haciendo amigos, debe ser horrible que lo mismo pueda ser dicho de un profesor titular."

"Cuidado," él responde secamente, mientras Draco se sienta frente a su escritorio y el Profesor Snape va a poner la tetera sobre el fuego.

"Sólo estoy diciendo que bien podríamos encontrar solidaridad en nuestro mutuo desprecio por las personas."

El Profesor Snape no responde. La mirada de Draco vaga sobre las estanterías que recubren del suelo hasta el techo la pared del fondo, a través de la selección mixta de tomos ajados de pociones mágicas y libros modernos de química Muggle. La oficina entera es un poco austera, Draco piensa, pero entonces, el Profesor Snape siempre ha valorado función sobre apariencia.

"¿Las clases van bien?" pregunta Draco.

El Profesor Snape se sienta en la silla de su escritorio. "La nueva cosecha de estudiantes es tan decepcionante como siempre."

"Para ser justos, tienes estándares más que imposibles."

"Harry Potter empezó este año."

Draco hace un ruidito de sorpresa. "¿De verdad? No sabía." Aunque ahora que lo piensa, él sería de la edad de Draco.

"Luce exactamente como su padre," dice Profesor Snape, y Draco no puede evitar levantar una ceja a la sorprendente cantidad de veneno en su voz. "También actúa como él, estoy seguro. Pequeña criatura vil. Son de nuevo los Merodeadores."

Draco no sabe que son los Merodeadores, pero él puede deducir suficiente del contexto. "Se cuidadoso, Profesor. Para el observador imparcial, suena cómo que estás juzgando a alguien por los pecados de su padre."

"Y tú eres un observador imparcial, ¿verdad?"

"Bueno, nunca he conocido a Harry Potter o a su padre, así que debería pensar que soy menos parcial que tú. Solo intenta no hacerlo muy miserable es mi punto general."

Profesor Snape hace una mueca y Draco sabe que él ha tocado una fibra sensible, lo que puede significar sólo una cosa.

"Oh, Merlín," dice Draco, "¿Qué le hiciste?"

"Nada."

"¿Fuiste veinte preguntas en él? Eso es lo que me haces cuando estás de mal humor."

La tetera silba y el Profesor Snape se levanta a preparar el té sin responder, lo que no es un buen signo.

"Lo hiciste, ¿verdad?"

"Él tenía la misma mirada ausente y retadora de su padre. Era molesto."

"Él tiene once años."

"Cambia el tema," Profesor Snape dice, y aunque él suena enojado, Draco sabe que él ha hecho su punto y que Profesor Snape dará marcha atrás. Menos mal. Draco sabe que el Profesor Snape tiene un gran lado sociópata en él y algunas veces no sabe cuando detenerse.

Ellos se quedan en silencio por un tiempo hasta que eventualmente el Profesor Snape regresa de nuevo con dos tazas de té (del buen tipo, elaborado con hojas sueltas – Ceilán, por el aroma). Draco tomó un pequeño sorbo. Es una suerte que él quiera cambiar el tema. Realmente, Draco sólo vino aquí por una razón.

"Así que," él dice mientras el Profesor Snape se acomoda otra vez en su silla, "¿Qué hay en el corredor del tercer piso?"

El Profesor Snape casi se ahoga en su té. Es una reacción muy reveladora.

"No," el dice.

"Pero—"

"No," él repite. "No, Draco. Absolutamente no. No estamos hablando sobre esto."

"Estrictamente hablando, diciendo que no estamos hablando sobre esto es aun hablar sobre eso."

"Detente."

"¡Bueno, sin duda es difícilmente mi culpa que el director fuera e hiciera tal anuncio tan ridículo en el banquete! 'Evita el corredor del tercer piso si no quieres morir'. ¿Por qué no sólo protegerlo, lanzar un filtro de percepción? Es como si él quisiera que estuviéramos curiosos."

"Estas preguntando sobre algo que es mucho más grande de lo que sabes, Draco, y mucho más peligroso. La advertencia del director sobre muerte no esta fuera de lugar. Deja esto en paz."

"¡Pero—!"

"Déjalo."

Draco inclina su cabeza hacia atrás, dejando escapar su suspiro más agraviado, sólo para expresar como completamente irrazonable está siendo el Profesor Snape. "¿Qué más se supone que debo hacer para mantenerme ocupado en este páramo intelectual?"

"Sólo tú podrías pensar de una escuela como un páramo intelectual," dice el Profesor Snape. Draco no necesita levantar la vista para saber que él está observándolo, inseguro de las intenciones de Draco. "Si quieres algo que hacer, intenta hacer algunos amigos. Será bueno para ti."

"Hipócrita."

"Bebe tu té," dice él, y Draco lo hace.

Capítulo 5: 7 de Octubre, 1991.

La curiosidad conquistará el miedo aún más que lo hará la valentía .

James Stephens

Playlist: RELIENT K - "BE MY ESCAPE"

Draco sabe donde están sus puntos fuertes. Sabe que él es casi siempre la persona más inteligente en la habitación, por ejemplo. Sabe que él puede entender conceptos difíciles y abstractos sin mucha dificultad. Sabe que él es capaz de pensar lateralmente. para ver la totalidad en sus partes, para deducir abductivamente de detalles que otras personas ni se dan cuenta. Él también es muy veloz.

Pero él no es valiente. Nunca ha sido valiente.

Eso, seguramente, es la causa de que su corazón esté latiendo cómo loco.

Él podría morir. Generalmente hablando, él podría morir en cualquier momento de cualquier número de cosas, pero el corredor del tercer piso aparentemente presenta una oportunidad mayor de lo normal de muerte. Desafortunadamente, él está más curioso de lo que está asustado.

Eso haría un gran epitafio, piensa Draco.

Él exhala una vez y extiende la mano al picaporte de la puerta.

Cerrada.

Él lanza unos rápidos hechizos diagnósticos. Sin escudos, ni filtros. La cerradura en la puerta ni siquiera es mágica. Él podría abrirla con un hechizo. Demonios, con una ganzúa. ¿Por qué es tan fácil? La cobardía aparece otra vez, ahogando la curiosidad.

"¿Draco?"

Él gira sobre sus talones, corazón repentinamente en la garganta. De pie en el otro extremo del pasillo está un niño con grandes gafas redondas y cabellos como un animal muerto.

"¿Quién eres tú?" Draco pregunta. "¿Cómo sabes mi nombre?"

El niño pestañea en silencio. Él se mueve nerviosamente, luciendo incómodo.

"Nos conocimos antes."

"¿Lo hicimos? Espera." Draco entrecierra los ojos. Su cara es familiar, se da cuenta, y entonces se acuerda. "Tienda de túnicas."

Él sonríe, y sí, es definitivamente el niño de la tienda de túnicas. Draco se acuerda que le dijo su nombre, pero él no puede recordarlo y está muy seguro de que no importa de todas formas.

"Lo recuerdas," dice Tienda de Túnicas, sonriendo como si son grandes noticias.

"¿Qué haces aquí?" Draco pregunta.

"Podría preguntarte lo mismo." Tienda de Túnicas camina hacia adelante, metiendo las manos en el bolsillo de su túnica para combatir el frío filtrándose en el pasillo. "El director Dumbledore dijo que este corredor está prohibido. No puedes estar aqui."

"Y aun así aquí estoy," dice Draco alegremente. "Es un milagro."

Tienda de Túnicas ríe y es lo más sorprendente que Draco ha oído en todo el dia. Él no está acostumbrado a hacer reír a las personas – no con genuina diversión, al menos. Pero Tienda de Túnicas está riendo, y es porque Draco dijo algo gracioso, y Draco ya no está tan seguro como manejar esta situación.

"¿No preocupado con las reglas, entonces?" Tienda de Túnicas cuestiona, una vez terminó de reírse.

"Por el contrario, dedico mi vida a las reglas," Draco replica, haciendo un muy buen trabajo de pretender que él no es incompetente con social interacción. "Esa es la razón de que las rompa."

"Eso no tiene sentido," dice Tienda de Túnicas.

"Tiene perfecto sentido si sabes algo sobre ciencia." Él se voltea otra vez a la puerta y la fulmina con la mirada. Un simple alohomora la abriría, pero la mano de Draco estruja su varita y él no se atreve a lanzarlo. En su cabeza, curiosidad y cobardía compiten ´por dominancia.

"¿Los magos tienen ciencia?"

"Todos tienen ciencia. Las leyes de la naturaleza simplemente no dejan de funcionar porque no las entiendes." Él pausa, entonces agrega: "Bueno, algunas veces ellas lo hacen, pero es sólo en una escala quantum."

"¿Eres algún tipo de genio?" Tienda de Túnicas pregunta, y de nuevo hay admiración en su voz. Draco se siente incómodo con la palabra "genio" y siempre lo ha estado. Él es feliz de estar todavía frente a la puerta asi que Tienda de Túnicas no puede ver como mucho. Él decide cambiar de tema.

"Un mago tan poderoso como Albus Dumbledore debería ser capaz de esconder mejor esto."

Silencio por un momento, entonces, "¿Qué?"

"Es sólo una puerta," dice Draco. "Sólo una puerta ordinaria con una cerradura ordinaria. El hechizo para abrirla podría ser realizado por un niño de seis años. No hay escudos para prevenir la entrada o filtros para ocultar su existencia. ¿Por qué? ¿Por qué algo tan peligroso es tan fácilmente accesible? Y lo más importante, ¿Por qué advertir a la escuela entera y entonces dejarlo expuesto?"

Tienda de Túnicas no responde, lo que está bien, porque la pregunta había sido mayormente retórica.

Sus dedos pican. El instinto más básico de Draco siempre ha sido observar, aprender, comprender, resolver. Bombea por todo su cuerpo con cada latido de su corazón, destella en sus nervios y arde en sus sentidos.

En este momento, ese instinto está combatiendo con su otro instinto de no morir.

"¿Entonces vas a abrirla?"

Draco se sobresalta. Tienda de Túnicas ahora se encuentra a su lado – Draco no está seguro cuando paso eso – y mirándolo con honesta curiosidad. Draco se decide.

"No hay razón para no hacerlo," él dice, esperando poder creérselo. "No creo que nadie jamás haya muerto de abrir una puerta."

"Probablemente no," Tienda de Túnicas está de acuerdo.

"Y si hay algo peligroso detrás, puedo siempre tan sólo cerrarla otra vez. Debe ser suficiente para contenerlo."

"Sí."

Draco toma un respiro. Él piensa de curiosidad y gatos mientras levanta su varita y dice, "Alohomora."

Click, va la puerta, y Draco sujeta el picaporte antes de que pueda darle mucho pensamiento y lo jala para abrir.

Parece ser un aula abandonada, aunque las sillas y mesas han sido vaciadas. Las ventanas están tapiadas y todas las luces apagadas.

En la esquina de la habitación, durmiendo profundamente sobre una trampilla, hay un enorme perro de tres cabezas .

Hay una curiosa e intoxicante sensación en Draco, algo que vacila entre absoluto terror y avasalladora fascinación. Calienta su sangre y agudiza sus sentidos.

"Wow," dice Tienda de Túnicas.

Una de las cabezas del perro ronca en su sueño y Draco cierra la puerta, bloqueándola nuevamente con otro hechizo.

Draco nunca ha querido saber algo tan fuertemente como qué es lo que hay debajo de esa trampilla. En un rincón de su mente él va a través de su mapa mental del castillo, intentando descifrar lo que hay debajo de esta ala. En otro rincón, él recorre una lista de personas que tal vez pueda interrogar por más información.

"No sabía que los perros podían tener tres cabezas," dice Tienda de Túnicas.

Es una información tan obviamente millas detrás, y la forma en que contrasta con todas las cuidadosas gráficas y mapas en la cabeza de Draco le arranca una risa sorprendida.

Y entonces Tienda de Túnicas está riendo porque Draco lo esta, y simplemente no paran, y antes de que Draco sepa realmente qué sucede, él inesperadamente comprende que ésto es cómo las amistades deben comenzar.

Capítulo 6: 28 de Octubre, 1991.

Es tu reacción ante la adversidad, no la adversidad en sí,

lo que determina cómo se desenvolverá la historia de tu vida.

Dieter F. Uchtdorf

Playlist: IDA MARIA - "BAD KARMA"

Draco es íntimamente familiar con la física de esto, – los efectos del ángulo, velocidad, fuerza rotacional – y ha pasado horas trabajando en ello sobre incontables hojas de pergamino. Él piensa acerca de cómo complicado es el cálculo, cómo abstractas las reglas son, cómo absolutamente diferente son los resultados si cualquier variable cambia aún ligeramente, y él piensa sobre cómo todo se encuentra condensado en su interior – de lanzar una pelota de goma a la pared.

Su coordinación mano-ojo simplemente es cuestión de entrenamiento y toda esa complejidad, todas esas páginas de cálculos y fórmulas memorizadas, todo regresa a algo tan sorprendentemente simple, instantáneo, reaccionario. Draco tira la pelota; golpea primero el piso, entonces la pared, y luego regresa a su mano extendida. Es el caos hecho realidad, y la elegancia de ello es sorprendente.

Draco está impresionado de la simple majestuosidad del universo. O más bien, él lo estaría, si no fuera por un particular peso en el bolsillo de su túnica.

"Señor Malfoy."

Él atrapa la pelota y voltea la cabeza. El Profesor Dumbledore viene por el pasillo en túnicas de un lavanda brillante, sus ojos destellando por encima de sus gafas de media luna. Draco toma una respiración profunda y guarda la pequeña pelota de goma en su bolsillo.

"¿Estabas esperando por mi?"

"Lo estaba, Señor, sí."

"No por mucho, espero."

"No, Señor. ¿Puedo hablar con usted un momento?"

El director reduce la distancia entre ellos y le da un inquisitivo vistazo a Draco, su aguda mirada demorandose en su corbata de Ravenclaw. Por un momento, sólo un instante, Draco piensa ver algo parecido a sospecha.

Pero se ha ido en un parpadeo, reemplazado con una arrugada sonrisa. "Por supuesto."

Draco inclina la cabeza en agradecimiento. El Profesor Dumbledore se adelanta y se aproxima a la gran gárgola afuera de donde Draco había estado esperando.

"Varita de regaliz," Profesor Dumbledore le dice a la gárgola, y ésta salta a un lado con el doble de destreza que una escultura de piedra debería tener, dando paso a una escalera de caracol.

Draco lo sigue hacia arriba y al interior de una extensa oficina, reluciendo con miles de instrumentos ambos muggle y mágicos. En otra situación, Draco estaría desbordando de curiosidad y haciendo miles de preguntas.

Pero no ahora. No con el peso en su bolsillo. No con el peso en su mente.

"Lo que sea que es," dice el Profesor Dumbledore, yendo a su escritorio y sentándose en la silla de cuero con respaldo alto, "debe ser muy importante si acudiste directamente a mi y no al Profesor Flitwick."

"No creo que podría haber ido con esto a mi jefe de casa, Señor," Draco dice.

Él busca en su bolsillo y pone la Piedra Filosofal en el borde del escritorio del Director. Brilla suavemente roja en la luz.

El Profesor Dumbledore no reacciona inmediatamente. Sus ojos azules son firmes, fijos en ella con una gran pero indiferente intensidad.

"Cielos, cielos, cielos," dice después de un momento de pausa.

"Usted es uno de los magos más poderosos vivo hoy," dice Draco. "Si verdaderamente hubiera querido hacer esto seguro, podría haber creado capas de escudos impenetrables, colocado bajo el Encantamiento Fidelius, encerrado en una caja fuerte. En su lugar, lo puso detrás de una serie de trampas explosivas que un niño de once años puede superar exitosamente."

"Para ser justos, Señor Malfoy," el Profesor Dumbledore responde, mirando por encima de sus gafas a Draco, "Creo que es claro que difícilmente usted es un niño común de once años."

"Cuando descartas lo imposible, lo que permanezca, por improbable que sea, debe ser verdadero. Es la navaja de Occam, Profesor. Usted la hizo recuperable porque quería que fuera recuperable. Lo único que no puedo entender es por qué. ¿Por qué usted la mencionaría en el banquete? ¿Por qué dejaría la primera línea de defensa tan vulnerable? ¿Por qué intentaría tan arduamente hacer a alguien ir detrás de ella?"

"Extraordinario," dice el Profesor Dumbledore. "Verdaderamente extraordinario. Tengo que admitir, Señor Malfoy, cuando te vi sorteado en Ravenclaw, no estaba seguro que pensar, pero ahora entiendo. Conocí a tu padre. No eres lo que esperaba que su hijo sería."

"Me doy cuenta que no ha respondido mi pregunta, Señor."

Dumbledore sonríe afectadamente. "Habría estado fuera de lugar si no te hubieras dado cuenta."

La nariz de Draco se dilata y él pone cara seria. "Esas trampas explosivas eran peligrosas," él dice. "Si alguien más estúpido que yo fuera ahí abajo, ellos podrían haber muerto."

Dumbledore ríe entre dientes. "Preguntaría por qué fuiste a ese lugar, pero esa pregunta se responde sola, ¿no es así? El Sombrero Seleccionador eligió bien."

Draco apenas puede creer lo que escucha. ¿Esta Dumbledore fuera de sí? Draco lo está acusando de poner la vida de estudiantes en ´peligro y él se ríe de eso. Ni siquiera tiene la decencia de negarlo.

"Si debe saber, Señor Malfoy," dice apaciblemente el Profesor Dumbledore, "estás totalmente correcto en tu afirmación. En efecto yo tenía la intención de que alguien fuera ahí. Fue hecho para ser una prueba de temple y carácter. No había anticipado que estaría examinandote."

"¿Una prueba de temple y carácter?" Draco responde, ira alzándose en su pecho y voz. "¡Señor, esto va más allá de reproche! ¿Qué podría posiblemente—?"

De golpe, muchos puntos conectan, y Draco es casi derribado por la fuerza de la súbita y devastante claridad.

Ahora: hay sólo una persona en la escuela lo suficiente extraordinaria para llamar esta clase de atención del director, y esa persona es Harry Potter.

Ahora: tan peligrosa y elaborada "prueba de carácter y temple" no puede ser tomada a la ligera o sin serias razones de profunda importancia.

Ahora: la distancia mínima entre Harry Potter y algo de profunda importancia es el Señor Oscuro.

Por lo tanto: Lord Voldemort, en alguna capacidad, es aún una amenaza.

Es decir: Lord Voldemort no está muerto.

Draco odia estos momentos, cuando su mente consciente se adelanta del resto de él, dejando su cuerpo mareado, sin aliento y temblando, a recuperarse. Es como si el suelo se ha derrumbado bajo sus pies y no puede comprender la causa porque él se encuentra muy ocupado intentando encontrar algo para sostenerse.

"¿Se encuentra bien, Señor Malfoy?"

Él toma aire, se ordena calmarse, a no pensar sobre la Marca Oscura en el brazo de su padre, sobre lo que ésta información puede significar para su familia, para el Profesor Snape, para él. Hay tiempo. Debe haber tiempo, si el mayor enemigo del Señor Oscuro pudo saber información de algo como esto.

"¿Él sabe?" Draco pregunta en una voz suave y controlada.

"¿Quién sabe qué?"

"¿Harry Potter sabe que el psicópata quién asesinó a sus padres se encuentra aún vivo."

"Extraordinario," el Profesor Dumbledore dice otra vez. "¿Calculaste eso ahora mismo? La suya realmente es una mente para la historia, Señor Malfoy."

"Él tiene derecho a saber," Draco dice, más fuerte. "¿Soy la única persona en esta escuela quien comprende que estamos hablando de un niño? ¡Vencedor del Señor Oscuro o no, él tiene once años! ¡Siento que soy el único quien se preocupa sobre esto y nunca lo he conocido!

Profesor Dumbledore se pone un poco serio y se acomoda en su silla. "Hay partes de esta historia de la cual no está consciente, Señor Malfoy," él dice.

"Usted estaba listo para tirarlo a un peligroso pozo que podría haberlo matado. Dígame en qué tipo de contexto puede posiblemente ser eso admisible."

Él no responde. Está reclinado en su silla y mirando a Draco en contemplativo silencio.

"Él es solo un niño," dice Draco, deseando que significará algo para las personas.

"Una guerra se está acercando, Señor Malfoy," Profesor Dumbledore dice, voz sin emoción. "No mañana, no este año, pero se acerca . Una guerra no es lugar para un niño."

"Entonces no intente hacerlo luchar en ella."

Draco no puede soportarlo ni un momento más. Él se gira sobre sus talones y camina rápidamente al otro lado de la oficina. "Tome esa piedra y póngala donde pertenece, detrás de algunos escudos muy poderosos en una habitación que nadie sepa que existe. Y deje al pobre Harry Potter tranquilo.

"Señor Malfoy, ¿Antes de que se vaya?"

Él se detiene. Su mano suspendida sobre el picaporte de plata de la puerta que conduce a la escalera de caracol. Él está medio tentado a hacer un ademán muy rudo al director que ciertamente lo meterá en problemas, pero logra resistirlo.

"100 puntos para Ravenclaw."

Estupefacto, Draco mira por encima de su hombro. Profesor Dumbledore no parece estar bromeando.

"En tiempos oscuros, a menudo no hay lugar para la integridad. Estoy complacido de ver que eres de la clase quién luchará por ella pase lo que pase."

"Alguien tiene que hacerlo," Draco dice amargamente, antes de poder detenerse.

Espera que él se enfade, pero en su lugar la mirada en el rostro del Profesor Dumbledore es resignada, casi triste.

"Sí," el director coincide. "Alguien tiene que hacerlo."

Capítulo 7: 14 de Noviembre, 1991.

Indignación moral es la envidia con un halo.

H. G. Wells

Playlist: LILY ALLEN - "FUCK YOU"

"Joven Señor Malfoy."

Draco se gira y sonríe. "¡Profesor! Recibiste mi lechuza."

Profesor Snape se detiene al lado de Draco, quien está recargado contra la pared afuera del aula de Defensa Contra las Artes Oscuras y comiendo de una caja de Grageas Bertie Bott de Todos los Sabores. A Draco le gusta la expresión en su rostro. Es algo entre frustrada, molesta, y orgullosa, con tan sólo un toque de Schadenfreude.

"Que conste," profesor Snape dice, "por más que apruebo el resultado final, debo reprenderte exhaustivamente por involucrarte de algún modo en este asunto y por lo tanto deducir cinco puntos de Ravenclaw."

"Eres un aguafiestas," Draco dice. "Pero al menos eres un aguafiestas que está a tiempo. Ellos acaban de entrar en su oficina. Deberían salir en cualquier momento. ¿Grageas?"

Profesor Snape elige una gragea de color bronce y la pone en su boca. Él hace una cara.

"¿Moho?"

"Caldo de carne de res, supongo. Tu carta era vaga – ¿Cómo, exactamente, lo lograste?"

"Una mente como la de Sherlock Holmes y unas ganas de irrumpir en su oficina. Mayormente la segunda. Aunque de verdad, después de esa treta ridículamente transparente con el troll de montaña, la culpa fue sólo suya."

"Sabía desde el principio que había algo sospechoso sobre él," Profesor Snape dice agriamente.

"Lo sé. No hiciste grandes esfuerzos para esconder tu desagrado," Draco responde, y en ese momento, la puerta del aula se abre.

Dos aurores vestidos de escarlata están jalando a un siseante, escupiendo, forcejeando y maldiciendo, pero agradecidamente atado mágicamente Profesor Quirrell por los brazos.

Draco y Profesor Snape lo saludan animadamente mientras él es llevado, gritando improperios sobre la venganza del Señor Oscuro.

"¡Quítenle su turbante!" Draco grita tras ellos. "¡Si dice que es religioso, miente!"

Cuando están fuera de vista, el Profesor Snape se endereza y fija a Draco con una mirada severa.

"No lo hagas otra vez."

"¿No hacer que? ¿Salvar la escuela?"

"Ponerte en peligro."

"Es un universo caótico, Profesor," dice Draco. "Estamos todos en peligro. ¿Te veré mañana para el té?"

"Draco Malfoy, será un milagro si consigues llegar a la adultez."

"Tomaré eso como un sí," él dice mientras se aleja, ingiriendo una gragea de color aguamarina claro y descubriendo que es sabor menta. Él apenas ha llegado al pasillo contiguo cuando escucha una voz aguda y chillona detrás de él:

"¡Hey! ¡Malfoy!"

Draco se detiene y gira. Un enojado pelirrojo está precipitándose hacia él. No una vista a la que está acostumbrado.

"Mira, sólo lo diré una vez, ¿Está bien? Aléjate."

Draco frunce el ceño. Mira a su alrededor, solamente para cerciorarse de que su padre no está también en el pasillo y él no es el Malfoy al que el pelirrojo se está refiriendo, porque no puede imaginar como esa sentencia podría tener un posible significado para él.

Pero no, el pasillo se encuentra vacío, aparte de la manada de Gryffindors de los que el enojado pelirrojo se ha separado, quienes ahora se dirigen en la opuesta dirección. Él definitivamente le está hablando a Draco.

"De acuerdo, una pregunta complementaria de tres partes," dice Draco. "Una, ¿Quién eres tú? Dos, ¿De qué estás hablando? Tres, ¿Por qué estás enojado?"

El enojado pelirrojo se pone más furioso. "Sabes de lo que estoy hablando."

"Prometo que no tengo absoluta idea."

"Harry," dice él. "Aléjate de Harry. Eres una mala influencia para él."

"¿Quién en nombre de Dios es Harry?"

La respuesta parece sorprender al enojado pelirrojo, y por un momento él está más sorprendido de lo que está enojado. Pero solamente un momento.

"Harry Potter," él dice, lo cual, si nada, sólo amplifica la confusión de Draco.

"¿Qué sobre él?"

"¡Aléjate!"

"¡Ni siquiera lo conozco!"

"¡Te vi hablando con él ayer en el Gran Comedor!"

Draco entrecierra los ojos, entonces recuerda: "Espera, ¿Estás hablando de Tienda de Túnicas? ¿Tienda de Túnicas es Harry Potter?"

El enojado pelirrojo se queda sin palabras, lo que para variar es un buen cambio.

Draco no había parado de llamarlo Tienda de Túnicas. Tal vez él le había dicho su nombre a Draco (probablemente en la tienda de túnicas) y Draco lo olvido. Por las semanas pasadas, él ha estado siguiendo por todas partes a Draco, alcanzándolo en pasillos entre clases, en el Gran Comedor, en la biblioteca. Es simpático, agradable incluso, pero un poco desconcertante. Draco no está acostumbrado a tener personas como él que quieran estar su alrededor. Al menos no personas de su edad.

"Probablemente debería haber preguntado su nombre," Draco reflexiona. "Ha sido casi un mes." Él realmente es malo en esto.

"Mira," el enojado pelirrojo balbucea, "sólo aléjate de él. Cada vez que te habla, él regresa parloteando sobre cualquier tontería que has dicho y como inteligente eres y yo sobre tu familia."

Draco levanta ambas cejas. "Oh, tú sabes, ¿verdad?"

"Se que tu padre es un mortífago," dice el enojado pelirrojo. "Sé que él luchó por el Señor Oscuro. Y sé perfectamente bien que él compró como evitar ir a Azkaban."

"Sí," Draco responde. Él no está seguro si esa observación tiene como objetivo ofender o intimidar. Realmente no hace ninguna. No es como si fuera algún gran secreto.

"Y le he dicho que eres malas noticias y él no escucha, así que en su lugar te digo a ti: aléjate."

Draco lo piensa por un momento y después dice, "No." Entonces sigue caminando.

Hay una pausa, entonces el sonido de arrastre de pies – él enojado pelirrojo está luchando para seguirle el paso.

"¿Qué quieres decir con 'no'?'"

"No estaba consciente de que había múltiples significados."

"Mira, te estoy diciendo—"

"Y yo estoy diciendo que no," Draco interrumpe. "Él parece agradable y no voy a dejar de hablarle simplemente porque tú me lo dices, Weasley."

Un breve silencio. Draco casi puede escuchar la caída de su mandíbula. "¿Cómo s—?"

"Cabello rojo, pecas, ropas de segunda, la mejor pregunta es cómo alguien en el planeta no lo sabe el momento que ellos te miran. Mira, Weasley." Él se detiene de nuevo en el pasillo, se voltea hacia él y lo confronta con mirada imperturbable. "No me importa lo que sabes sobre mi familia. Nada de eso es aplicable a mi. Y si crees que tienes alguna clase de derecho a decirme con quién puedo y no puedo ser amigos, estás mal de la cabeza."

Weasley el enojado pelirrojo lo mira enfurecido y se pone ligeramente colorado.

Y maldición, Draco comprende tardíamente, él sólo se refirió a Harry como su amigo.

Él ahora tiene un amigo.

Eso es nuevo.

"Harry asesinó al Señor Oscuro," Weasley sisea. "Él no caerá por los trucos de uno de sus seguidores."

"Es el colmo de la ironía prejuzgar a alguien de prejuicio," Draco remarca.

Él se gira en sus talones y desaparece antes de que Weasley pueda responder.

Capítulo 8: 25 de Diciembre, 1991.

Ningún acto de bondad, sin importar que tan pequeño sea, es desperdiciado.

Esopo

Playlist: MICHAEL BUBLÉ (JUDY GARLAND COVER) - "HAVE YOURSELF A MERRY LITTLE CHRISTMAS"

Draco colapsa en la silla frente a Harry, antiguamente conocido como Tienda de Túnicas, y parece tomarlo desprevenido.

"Feliz navidad," Draco dice sonriendo.

"¿Draco?" Harry responde. "¿Qué haces aquí?"

"¿Literalmente o filosóficamente?"

Harry ríe. "Vamos a empezar con literalmente. Pensé que habías ido a casa."

"Mi casa es aburrida," Draco dice desdeñosamente, lo que en gran parte es verdad. La otra mitad de la respuesta que él no tiene ganas de discutir es el saber que si va a casa para Navidad tendrá que tratar con interminables comentarios despectivos sobre cómo él se atrevió a dejarse ser sorteado en Ravenclaw. "Además, necesito estar alrededor para entregarte tu regalo."

Draco lo saca del bolsillo de su túnica. Es una pequeña caja, del tamaño y dimensiones de una cartera, perfectamente envuelta en lustroso papel rojo con un brillante moño plateado. Harry se le queda mirando como si fuera oro sólido y no la toma. De hecho, él parece casi paralizado al verla.

Draco le da unos segundos de gracia antes de decir,"¿La vas a aceptar o que?"

"Yo..."

Él está impresionado por la expresión en la cara de Harry. Es entre absoluta sorpresa, gratitud sin igual, y afligida confusión.

"Uno pensaría que nunca antes en tu vida has recibido un regalo de Navidad," Draco dice, tan neutralmente como puede.

Harry levanta la vista y lo mira a los ojos.

Draco lo ha averiguado, por supuesto. Habría tomado más esfuerzo permanecer ignorante a los signos de abuso – el peso poco saludable, la falta de confianza, los viejos hematomas – para su mente, ellos son gigantescos y obvios. Lo enfurece, por supuesto, especialmente porque él sabe que con toda la fanfarria rodeando su infancia temprana, alguien, en algún lugar, tenía que saberlo – saberlo y hecho nada.

Draco tiene planes para lidiar con eso. Hará un gran regalo de cumpleaños, él piensa.

"Gracias," Harry dice reverentemente.

"Se supone que tienes que agradecerme luego de que la habrás."

"Oh."

Vacilantemente, Harry la alcanza y la toma con ambas manos, sosteniéndola como si estuviera hecha de vidrio. Él tira del extremo del moño y quita la tapa.

"Oh, wow," él susurra.

"Parecías tan interesado cuando te mostré mi mapa mágico del Supercúmulo de Virgo, así que pensé que podría gustarte un reloj astronómico."

Es un pequeño, elegante reloj de bolsillo de plata con cadena, y Harry cuidadosamente lo gira entre sus manos como si fuese lo más increíble que jamás ha visto.

"Muestra la hora local, tiempo del año, posición relativa de los otros planetas, y posición alrededor de la Vía Láctea. Pero ya que toma sobre 200 millones de años para orbitar el centro de la galaxia, no contaría con que la última manecilla avanzará demasiado.

"Es hermoso," Harry dice.

Draco abre la boca para comentar en cómo es mucho más útil de lo que es elegante, pero luego decide contra ello. Él ciertamente no puede culpar a Harry por encontrar belleza en el impresionante vacío que es el universo. Draco recuerda teniendo cinco años y mirando a través del telescopio por primera vez, concentrado en Venus, e intentando hacerse a la idea en torno al hecho de que ese pálido punto amarillo era un planeta apenas del tamaño de la tierra.

Aún estos días, sabiendo todo lo que sabe, él todavía encuentra la enorme complejidad del universo uno de los conceptos más difíciles que ha tenido por comprender. Cuando sea que Draco se pone demasiado seguro de sí mismo, abre ese mapa mágico del Supercúmulo de Virgo y se recuerda que el universo observable probablemente sólo representa únicamente una fracción de todo lo que existe.

Draco sonríe. "Me alegra que te guste."

Harry está aún estudiando la cara del reloj, así que Draco agarra su plato y se sirve una buena porción de huevos revueltos. La mayoría de los estudiantes han, por supuesto, ido a casa, y no hay tantos alimentos preparados como generalmente suelen estarlo. Aun así, el desayuno de Navidad luce lo suficiente suntuoso.

"Escuché que tuviste una pequeña pelea con Weasley antes del descanso," dice Draco.

Finalmente, Harry levanta la mirada. Él está frunciendo el entrecejo, y cierra el reloj. "Sí," admite a regañadientes. "Él estaba portándose como un idiota."

"Él es un idiota," dice Draco. Todavía no ha perdonado al pequeño bastardo por demandar que él dejará de hablarle a Harry.

"Él sólo no puede entender el hecho de que somos amigos," Harry suspira. "Únicamente se mantiene diciendo '¡él es un mortífago, él es un mortífago!' Y no importa cuantas veces le diga que tú no crees en nada eso, él sigue diciéndolo."

Draco toma un bocado de huevo. "Tú nunca me preguntaste si 'creo en nada de eso'" él dice mientra mastica.

Harry le da una extraña mirada. "Tú no, ¿verdad?"

"Claro que no," él responde. "El dogma purista consiste en sembrar el miedo y basura prejudicial. Sólo estoy diciendo que nunca preguntaste. Sólo asumiste."

Él no parece saber qué contestar a eso, y Draco no puede evitar sonreír. Esto, él comprende – esto es por qué las personas tienen amigos. Amigos son personas quienes asumen lo mejor de ti sin un segundo pensamiento, quienes defenderán tu honor por ninguna otra razón de que tu honor les importa a ellos.

"Gracias," dice Draco antes de que Harry pueda descubrir el oscuro significado detrás de sus palabras.

"¿Me agradeces? ¿Tú me acabas de dar lo que estoy seguro es un absurdamente costoso reloj universal y me estás agradeciendo?"

"Es un reloj astronómico, no un reloj universal, y no era muy costoso."

"Bueno, tu familia es rica, ¿verdad? Probablemente no sabrías si lo fuera."

"Ese soy yo, cegado por la luz de mi propio privilegio." Él toma un sorbo de jugo de naranja.

Harry sonríe ampliamente, ojos verdes brillando. "Gracias, Draco. Es el mejor regalo que me han hecho."

"Gran elogio, considerando que te fue dada una capa de invisibilidad no hace tres días," Draco dice. Aún no puede creer que incluso exista.

"Eso era de mi papá, así que me imagino que no es un regalo tanto como una reliquia familiar."

"Excelente, así que mi victoria es incomparable basada en un tecnicismo."

Harry ríe. "Feliz Navidad, Draco."

Esto del amigo es agradable después de todo, Draco decide. "Feliz navidad y Feliz Año Nuevo. Ojalá que el resto del semestre éste benditamente libre de simpatizantes del Señor Oscuro posando como profesores."

"Ojalá."

El tema se desvía. Ellos hablan sobre clases y tarea y macrofísica y materia oscura, y cuando Harry propone que ellos salgan y tengan una pelea de bolas de nieve, Draco lo llama ridículo y juvenil pero no dice que no.

Capitulo 9: 25 de Junio, 1992.

La historia del amor es hola y adiós

hasta que nos encontremos otra vez.

Jimi Hendrix

Playlist: JONATHAN COULTON - "YOU RUINED EVERYTHING"

"Escribirás, ¿cierto?"

Draco levanta la vista de su mochila, donde él se encuentra empacando el último de los libros que ha estado leyendo. Bajo sus pies, el Expreso de Hogwarts se sacude y cruje mientras hace su ardua desaceleración en la estación.

"Claro que lo haré," Draco responde. "¿Por qué no lo haría?"

Harry frunce el ceño y sacude la cabeza. "Estoy medio asustado de que este año solamente ha sido un sueño," responde. "Que el minuto que baje de este tren todo estará terminado."

"No todas las cosas buenas son demasiado buenas para ser verdad. Permítete al menos un poco de optimismo."

Toma un momento antes de que Harry sonría, pero Draco está complacido de ver que la sonrisa es genuina. Él ha descubierto que se ha vuelto muy bueno en hacer sonreír a Harry, y encontrado que le gusta hacerlo.

"Te extrañaré, Draco," él dice, y antes de que Draco pueda responder, Harry recorre la distancia entre ellos y está atrayéndolo en un abrazo. Harry huele como cedro y jabón.

Draco no es y nunca ha sido una persona a quién le gusta el contacto físico – debido en gran parte, él sospecha, al hecho de que el simplemente no lo recibió mucho al crecer. Su padre siempre ha sido distante, especialmente después del desarrollo temprano de su mente y su madre, cariñosa como ella es, prefiere mostrar su amor a través de regalos y mimos. El Profesor Snape es algo de una diferencia, con su ocasional toque afectuoso a la cabeza o al hombro, e incluso abrazos, pero ellos son muy raros. Y, como en todas las cosas, el Profesor Snape siempre ha sido la excepción a la regla de Draco. En general y por la mayoría de las personas, a Draco no le gusta ser tocado.

Pero esto realmente es muy agradable, Draco comprende con algo de sorpresa, y antes de dejarse pensarlo demasiado él regresa el abrazo. Hay un gran roce de metal seguido de un fuerte silbido, y el tren se detiene.

"Te veré más pronto de lo que piensas," Draco le dice.

Harry se separa del abrazo con una pregunta en sus ojos, pero Draco sonríe y sale del compartimento antes de que él pueda preguntar. No hay sentido en arruinar una buena sorpresa.

Los estudiantes están rebosando el estrecho pasillo y fuera del tren, son una multitud de contrastes y color ahora que todos los uniformes han sido cambiados por ropa de calle. Cuando ellos se desperdigan en la plataforma, es al monótono sonido de indistinguible conversación puntuada por ocasionales chillidos felices de reunión.

No es difícil distinguir a su padre en la multitud – nunca lo es. Lucius Malfoy es el más alto, más rubio, la persona mejor vestida en cada habitación en la que él entra. Draco lo localiza en seguida y hace su camino hacia él a través de la aglomerada multitud.

"Draco," dice sobre el ensordecedor coro de voces. Él lo está mirando por encima de su larga y respingona nariz, las uñas de los dedos tamborileando sobre la cabeza plateada de su bastón.

"Padre," Draco responde.

"Un buen año, ¿Confío?"

Draco se encoge de hombros. "Lo suficientemente bueno." Él ha recibido las notas más altas de su clase, pero eso realmente no era algo digno de mencionar.

"Tu madre y yo te extrañamos en Navidad."

"Lo siento," él dice. "Terrible resfriado."

"Y Pascua."

"Realmente era un resfriado fuerte."

"Draco," él dice severamente.

"Bien, me atrapaste," Draco suspira. "en realidad hice un amigo que no tenía una familia para ir a casa por las vacaciones, así que pensé que era mejor quedarme con él. Espero que podamos dejar atrás el disgusto que debes sentir por mi ahora, haciendo amigos y siendo agradable."

La boca de Lucius se contrae en una mueca.

"Un amigo," él repite. "¿Un compañero Ravenclaw?"

"Wow," Draco dice, "no pudo haber sido más de veinte segundos. Había pensado que no mencionarías mi casa por al menos tres minutos."

Su padre suspira y se masajea el puente de la nariz entre su pulgar e índice.

"¿Podemos irnos ahora?" Draco pregunta.

"Sí," él gruñe, extendiendo su brazo a un lado.

Draco lo toma, y justo antes de que desaparezcan, él mira a la entrada de la plataforma, donde ve a Harry y su baúl y la jaula de su lechuza desapareciendo a través de la pared, solo.

Él imagina a lo que Harry va a regresar y se consuela con el conocimiento de lo que hará para verlo más pronto de lo que él piensa.

Entonces, con un gran crujido y el olor de ozono, ellos Desaparecen.

Capítulo 10: 12 de Julio, 1992.

Los lugares más calientes del infierno están reservados para aquellos

que, en momentos de crisis moral, mantuvieron su neutralidad.

John F. Kennedy

Playlist: AMNESIA: A MACHINE FOR PIGS OST - "MANDUS"

Cuando Draco regresa dentro, está empapado con cálida lluvia veraniega y sonriendo de oreja a oreja. Dobby el elfo doméstico lo asiste en la puerta, tomando su telescopio y libro lleno de mapas estelares.

"¿El Maestro Draco tuvo una tarde productiva?" él pregunta, lanzando un rápido hechizo que seca a Draco con un suave chasquido y una vibración de magia.

"Extremadamente productiva, gracias, Dobby," él responde. Los hechizos de secado siempre desordenan sus cabellos, y usa ambas manos para acomodarlos en su cabeza. "Las nuevas lentes encantadas que Profesor Snape me dio para mi cumpleaños funcionaron perfectamente. ¡Deberías ver la Nebulosa Cabeza de Caballo en infrarrojo! ¡Es espectacular!

"Dobby esta feliz, Maestro Draco," él dice con esa gran sonrisa torcida suya. Pero desaparece más pronto de lo normal, y él mira fijamente a sus pies nudosos.

Cuando Draco empezó su estudio del razonamiento abductivo Holmesiano, practicó específicamente en Dobby porque él era un objetivo fantásticamente fácil. El elfo doméstico es físicamente incapaz de esconder sus emociones. Por lo tanto, mientras Draco lo estudia, puede decir sin dificultad que—

"Algo está mal," dice Draco.

Durante varios largos segundos, Dobby no responde. Sus largas y delgadas manos empiezan a temblar.

"Algo está muy mal," Draco continua, frunciendo el ceño.

El temblor se vuelve peor hasta que, muy abruptamente, Dobby suelta el telescopio y el libro de mapas estelares, sale disparado por el gabinete de china más cercano, y empieza a golpear violentamente su cabeza contra el mueble.

"Oh, por – ¡Dobby! ¡Dobby, detente, te ordeno que te detengas!"

Dobby se detiene, pero tiene muchos golpes fuertes y está tambaleándose en su lugar.

Draco odia esta cultura de miedo que su padre infundió en los elfos domésticos. Él siempre ha entretenido la idea de que, una vez recibiera su herencia, trabajaría para deshacer todo el daño psicológico que su padre inflige en ellos.

"Olvidaste mi regla permanente, Dobby," Draco dice. "No castigos en mi presencia."

"Dobby lo siente," él responde, voz temblorosa de la reciente violencia.

Draco levanta el libro y el telescopio y se acuclilla al nivel de Dobby. "¿Por qué no me dices qué sucede? Es obvio que quieres. Puedo ayudar."

Dobby mira a Draco con sus grandes, ojos verdes, su labio inferior temblando. Él se retuerce las manos.

"Puedes decirme cualquier cosa, Dobby," Draco dice. "Sabes que no soy como mi padre."

"Dobby sabe." Él se mantiene retorciendo sus manos, aunque los movimientos se vuelven menos urgentes. "Dobby a—" (él vacila un momento) "—escuchado algunas cosas."

"¿Qué tipo de cosas?"

"Cosas del estudio del Maestro Lucius," Dobby responde, bajando la voz a un susurro. "Cosas horrorosas, dichas por horrorosas voces. las voces hablan de serpientes y cámaras y muerte y – Harry Potter."

Draco pone dos y dos juntos inmediatamente, aunque desearía no hacerlo. Su garganta se siente repentinamente muy seca y hay una frialdad en su estómago que empieza a filtrarse por sus venas.

"Harry Potter es el único que nos salvó a todos," Dobby susurra, agarrando las muñecas de Draco urgentemente. "¡Si él regresa a Hogwarts, estará en peligro!"

Draco no responde. Él se siente enfermo, físicamente enfermo, como si fuera a vomitar. Pero tiene que estar seguro. Tiene que estar absolutamente seguro.

"Dobby," dice Draco, "¿Cuántas voces escuchaste?"

"Dobby escuchó dos, Maestro Draco."

"¿Mi padre y...?

El cuerpo entero de Dobby se estremece a la memoria, y la esperanza se extingue.

Draco nunca ha preguntado, por supuesto, y su padre nunca ha ofrecido información voluntariamente, pero la historia siempre estaba ahí, en el fondo de su mente, grabada en la historia de la Casa Malfoy.

Él había pensado – después de la primera campaña – ¿Pero ahora? ¿Todavía? ¿A pesar de todo?

Draco descubre que ya no puede soportar su propio peso y se derrumba contra la pared del vestíbulo, tirando su telescopio y libró a un lado. Por primera vez en muchos años, la cuidadosa estructura en su mente se ha vuelto un pandemónium. Él está atrapado entre miles de pensamientos tirándolo en miles de direcciones. ¿Qué significa esto para el Mundo Mágico? ¿Para su familia? ¿Para él? ¿Qué hará ahora? ¿Y cómo en el nombre de Dios se supone que él debe proteger a Harry?

"Las voces dicen que una cámara debe ser abierta y su antiguo poder liberado, un poder que purgara a la escuela de los indignos," Dobby susurra. Él mira sobre un hombro, entonces el otro, para confirmar que no hay nadie más en el vestíbulo.

"Dobby debe advertir a Harry Potter del peligro, Harry Potter no debe ir a Hogwarts—"

"No," dice Draco, cerrando los ojos. "No, Dobby, no. Me encargaré de esto."

Él puede sentir la sospecha en la mirada de Dobby clavándose en su piel como ortigas. "¿Qué planea hacer Maestro Draco?"

"Oh, tú sabes," él responde, con una tranquilidad que desmiente su agitado corazón, "Haré algo extremadamente complejo y brillante que es la perfecta combinación de hábil, inesperado, y efectivo."

Ahora si solamente se le pudiera ocurrir algo. Si solamente sus pensamientos no estuvieran terriblemente dispersos. Si solamente él pudiera pensar. ¿Por qué no puede simplemente pensar?

"Maestro Draco debe proteger a Harry Potter," Dobby le dice urgentemente.

"Lo sé, Dobby. Soy consciente de ello."

"¡Harry Potter nos salvó a todos, aun los elfos domésticos!"

Draco ríe, pero sin humor ni energía.

Él no sabe qué hacer, pero sabe que no puede no hacer nada. Hay obligación moral que Draco no puede ignorar. Él no puede considerarse a sí mismo sobre las indiscreciones de su padre y entonces sentarse de brazos cruzados mientras ellos conspiran nuevamente. Hay maquinaciones que necesitan impedirse. Su mejor y único amigo necesita protección. Hogwarts necesita ser advertido.

Las manos de Draco tiemblan sobre sus rodillas. Él flexiona sus dedos y respira profundamente. Está aterrado, pero no hay tiempo para el terror.

Él necesita más información. Necesita un plan de escape. Necesita provisiones.

Él ya no está a salvo en su propia casa.

Capítulo 11: 3 de Agosto, 1992.

No puedes ser espontáneo en medio de la razón.

Alan Watts

Playlist: MAGIC MAN - "PARIS"

Cuando la puerta se abre, Draco pone su sonrisa más grande, más loca y más fanática.

"Hola, señora," le dice a la mujer con cara de caballo en la puerta de El Número 4 de Privet Drive, "¿Tiene un momento para hablar sobre nuestro Señor y Salvador, Jesucristo?"

Ella está secando sus manos en una pequeña toalla afelpada y frunciendo el ceño. "Dios mío," ella dice, "cada año son más jóvenes."

"¡Sólo estamos entusiasmados de expandir las Buenas Noticias!" Draco responde, y su sonrisa es tan grande que medio está haciendo su cara doler. "¿Señora, le ha dado algún pensamiento a su alma inmortal—?"

Sus dedos se deslizan y suelta toda su pila de panfletos sobre el tapete de bienvenida en un gran y desordenado montón.

"—oh!" él dice. "Oh, lo siento tanto!"

Ella hace una expresión desdeñosa, pero se inclina para ayudarlo a reunirlos otra vez. Tan pronto como ella está lo suficientemente abajo, él produce la pequeña lata de aerosol de su bolsillo y le rocía la cara dos segundos. Instantáneamente, ella se desploma de bruces en el umbral, inconsciente.

Draco lo desliza de regreso en su bolsillo. "¡Oh, no!" él dice, levantando su voz en alarma. "¿Hay alguien aquí? ¿Hola? ¡Ayuda por favor, ella acaba de perder la conciencia!"

Pronto, un hombre está asomando la cabeza por una puerta al final del pasillo – que lleva a la cocina, sin duda. Él tiene una gran cara roja y una barba tupida.

"¡Señor, su esposa–!" Draco empieza, y el hombre de la barba se apresura desde el pasillo.

"¿Petunia? ¡Petunia!"

Él se arrodilla a su lado y la agarra de los hombros. Draco produce la lata de aerosol de nuevo y pronto él se está derrumbando inconsciente sobre ella. Draco silba una melodía alegre mientras pasa sobre sus cuerpos y entra a la casa.

"¡Harry!" él grita. "¿Estás dentro?"

Es un lugar algo sofocante y de apariencia estrecha en la opinión de Draco, aunque él creció en una mansion, asi que tal vez no es su lugar para juzgar. Sin embargo, aunque el tamaño puede ser perdonable, no hay excusa para la vulgar decoración pseudo victoriana. El lugar luce como una tienda cara de antigüedades, aunque no tan elegante.

Cuando escucha pasos provenientes de arriba, Draco se gira, justo a tiempo para ver a Harry aparecer en la parte superior de la escalera, mirándolo con ojos enormes.

"¿Draco?"

"¡Feliz Cumpleaños!" dice Draco, abriendo sus brazos como diciendo ¡ta-da!

"Es – mi cumpleaños fue hace tres días."

"Si, lo sé, lo siento. él dice. "Hubo un cambio de planes a último minuto, las cosas tenían que ser reorganizadas, fue un gran lío. Te lo contaré todo en el camino."

"¿En el camino?" Harry se apresura a bajar por las escaleras. "En el camino a oh, Dios mío, ¿Qué hiciste?"

Él está mirando más allá de Draco, a los dos cuerpos inconscientes en el suelo.

"¡Nada! Está bien, no nada. Aunque ellos se encuentran bien. Sólo inconscientes."

"¿Inconscientes?"

"¡Se encuentran bien!" Draco dice otra vez. "Es solamente un simple somnífero. Aerosolizado." Él saca la lata de su bolsillo una vez más, para mostrarle. "Éste es tu regalo de cumpleaños; relájate."

"¡Draco, no puedes sólo noquear a mis tíos!"

"Seguro que puedo. Lo hice, de hecho. No es que yo no tenga altos valores morales en estas circunstancias, pero considerando lo que ellos te han hecho, algunos argumentarían que doce años de abuso exigen algo mucho peor que inconciencia."

Harry lo mira, boca abierta y moviéndose silenciosamente, como un pez. No es una buena apariencia en él. Draco reduce la distancia entre ellos y pone las manos en los hombros de Harry.

"Mira," él dice, "No necesitas explicarme nada a mi. Te encuentras en una mala situación – una en la que absolutamente nunca deberías haber sido puesto. Ellos no deberían estar lastimándote."

"Ellos no..." Harry empieza, pero se calla, desviando la mirada. "Quiero decir, ellos no siempre..."

"No necesitas explicarme nada," Draco repite. "Mira, sólo ven conmigo a tu regalo de cumpleaños. Estoy llevándote a París mágico. Será fantástico. Iremos a Lumbrera y las cataumbas mágicas y Versalles y nos llenaremos de comida francesa y haremos un viaje en crucero por el Sena. ¿Suena bien?"

La boca de Harry está haciendo esa cosa del pez de nuevo. Por varios segundos él parece no poder articular palabra. Eventualmente, sin embargo, dice, "Yo...yo no hablo francés."

"Je le parle couramment!" Draco dice. "Traduciré para ti."

"Vas en serio," Harry exhala, hablando como si no pudiera creerlo. "Sólo me llevarás a París, ¿Así como así?"

"Asi como asi. Y no tienes que regresar nunca."

"No tengo que regresar." No es alguna pregunta, pero no es una afirmación. Si Draco tuviera que llamarlo algo él diría que es vacilación.

"Harry, si pensará que pudiera hacer algo, sólo llamaría al Departamento de Bienestar Infantil. Desafortunadamente, ellos – junto al Director Dumbledore – son los que te pusieron aquí en primer lugar." Descubrir eso había sido un shock desagradable, y casi se deja al descubierto con varias malas palabras muy coloridas en la sala de registros en el Ministerio.

La mirada de desolación y traición en la cara de Harry es visible. "¿Profesor Dumbledore me puso aquí?"

Draco frunce el ceño, "Sí," él dice, lentamente. "Me pregunto por qué."

Harry traga y mira a sus pies.

"Mi plan original era llevarte a la Mansión después de París," Draco continúa después de un momento. "Había pensado que a mis padres no les importaría, pero luego—"

Bueno, luego descubrió que su padre estaba aún trabajando para el Señor Oscuro. Entonces su plan se había ido por la ventana.

Draco todavía se pregunta si había sido estúpido por darles el beneficio de la duda, o por sentirse tan traicionado por comprender que su padre seguía tomando órdenes de un loco, doce años después de su supuesta muerte. Él siente como si de alguna forma debería haberlo sabido. Siempre ha visto a través de las intenciones de las personas anteriormente, después de todo.

Y Merlín, él nunca ha estado tan asustado.

"¿Luego qué?" Harry pregunta con el entrecejo fruncido, interrumpiendo los pensamientos de Draco.

Él muerde sus labios un momento. "Te explicaré después," dice, y él lo hará, porque no hay forma de que no pueda. "Hoy, estamos celebrando tu cumpleaños.. Entonces, ¿Qué dices? El tren de las once sale a París de la Plataforma 6½ en una hora."

Harry exhala. Él está mirando a Draco con una extraña expresión – boca ligeramente abierta, ojos grandes y firmes, fijos en Draco, manos abriéndose y cerrándose a sus costados – antes de que lentamente, muy lentamente, una sonrisa se abra paso en su rostro.

"Esto es una locura," Harry dice.

"¿Qué, dos niños de doce años en camino a París por sí solos?"

Harry ríe."No puedes decirme honestamente que no crees que es una locura."

Draco sonríe, encoge los hombros. "De acuerdo, es ligeramente loco. Aun así, la vida es aburrida sin un poco de locura."

La sonrisa de Harry se vuelve todavía más grande.

"Empaca tus cosas, chico cumpleaños," Draco dice, y Harry corre a las escaleras.

Capítulo 12: 7 de Agosto, 1992.

El amor incondicional es una noción ilógica, pero una muy grande y poderosa.

A.J. Jacobs

Playlist AVRIL LAVIGNE - "INNOCENCE"

El Profesor Snape abre la puerta, y la única cosa que Draco puede pensar en decir es, "Hola, Señor, ¿Tiene un momento para hablar sobre nuestro Señor y Salvador, Jesucristo?"

Sus fosas nasales se dilatan mientras examina a Draco y entrecierra los ojos como si no logrará entender muy bien la broma. "Draco," él dice cautelosamente. "Qué inesperada – ¿Por qué está Harry Potter aquí?"

"Hola, Profesor," Harry ofrece con un pequeño saludo.

"La respuesta tomará algo de tiempo en explicar," Draco responde. "¿Podemos entrar?

La sospecha en su rostro es obvia, pero se hace a un lado y juntos se encaminan al interior de la casa y lejos de la sofocante noche de verano.

Spinner's End es una pequeña calle lúgubre y el número 23 es una pequeña casa lúgubre para hacerle juego. Es pequeña y estrecha y claustrofóbica, con paredes dominadas del suelo al techo por estanterías para libros. Está iluminada, amueblada y decorada insuficientemente.

Draco la ama y siempre lo ha hecho.

"Como puedo recordar, mencionaste algo sobre pasar la primera semana de Agosto en París," Profesor Snape dice, cerrando la puerta.

"Acabamos de regresar," Draco responde.

"Fue brillante," Harry agrega alegremente.

El Profesor Snape frunce el ceño y ata los cabos sin mucha dificultad. "Fueron solos."

"Era un regalo de cumpleaños."

"Fueron solos a París por varios días."

"Relájate," dice Draco. "Conozco París mejor de lo que conozco Londres. Nos quedamos en la casa de verano de Tía Fiona en Calais, regresamos todos los días antes de que oscureciera. Estábamos perfectamente seguros."

El Profesor Snape se frota el puente de la nariz. Draco está dispuesto a apostar que él está teniendo una de sus cefaleas tensionales que únicamente tiene cuando Draco hace algo ridículo.

"¿Al menos le avisaste a tus padres?" él pregunta.

"Eso habria sido dificil, ya que borré sus recuerdos de mi."

"Tú—" el Profesor Snape cierra su boca firmemente. Intenta empezar la oración otra vez, pero lo único que logra es, "Qué."

"Prometo que habia una muy buena razón," Draco le segura.

"¿Tú borraste sus recuerdos de ti?"

"¿Qué tal si tomamos algo de té?"

El Profesor Snape está llevando una mirada de intenso dolor y exasperación, y Draco se toma un momento para maravillarse del hecho de que, después de doce años de sus ocasionalmente peligrosas, usualmente ridículas, siempre extravagantes desventuras, Profesor Snape nunca lo ha ahorcado.

"No," el dice. "No, no tendremos algo de té. Vas a explicarme por que manipulaste mágicamente los recuerdos de tus padres antes de que te lleve de regreso a Wiltshire y deshaga el hechizo yo mismo."

Él puede sentir a Harry mirándolo fijamente con el ceño fruncido. Draco se humedece los labios.

"Está siguiendo órdenes de él otra vez."

Su reacción no es inmediata. Le toma unos cuantos segundos para entender el significado de sus palabras, y otros segundos más para comprender su gravedad.

El tenso silencio grita en la silenciosa habitación.

"Y pensaste que...la mejor opción sería borrar los recuerdos de tus padres de su propio hijo."

Draco levanta la mirada. Hay furia en ellos ahora., en adición al nerviosismo.

"Oh," él dice ácidamente, "Lo siento. ¿Cuál es la respuesta apropiada al descubrir que tu propio padre está siguiendo órdenes de un psicópata asesino en masa presuntamente muerto? ¿Contacto al Departamento de Bienestar Infantil o tan sólo voy directo al Ministro de Magia?"

"Draco—"

"¿Hay un procedimiento estándar? ¿Alguna clase de papeleo? Oh, es solamente otro niño de doce años descubriendo que su padre está trabajando para un peligroso criminal de guerra, ¿Traigan el formulario 12-B?"

El Profesor Snape mantiene la compostura. "Draco, eso no es—"

"¿Qué se supone que debía hacer?" Draco demanda, y su voz está temblando, porque a pesar de sus mejores esfuerzos, él ha estado sentado sobre todo este miedo por casi un mes. "¡No podía quedarme! ¡Hice lo que pensé tenía que hacer en orden para protegerme!"

"Tal vez deberíamos tener algo de té," Harry interrumpe.

Draco inhala inestablemente e intenta tranquilizarse. La tensión nerviosa hace a sus extremidades temblar.

El Profesor Snape suspira. "Tal vez deberíamos," él accede.

Ellos pasan a la pequeña cocina, donde entre los frascos apilados llenos de ingredientes de pociones y delicados instrumentos, hay algunos signos de preparación de comida. Profesor Snape llena una tetera con un rápido toque de varita y la pone en la estufa. Draco se sienta a la pequeña mesa y recarga los codos sobre ella, sus manos despeinando sus cabellos. Harry toma la silla a su lado y, con un ceño preocupado, coloca una mano en la espalda de Draco.

Como sólo hay dos sillas en la mesa de su cocina, Profesor Snape se recarga contra la encimera y cruza los brazos sobre el pecho.

"¿Qué fue lo que escuchaste?" él pregunta, gentilmente.

"Solo alcance a escuchar algunos fragmentos de conversación," Draco responde. "Él estaba en su estudio privado, el único protegido para mantenerme fuera." Al principio cuando esas protecciones se habían alzado, Draco lo había tomado como un reto personal e intentado pasar a través de ellas – por desgracia, aunque su padre no era un genio, él era un mago particularmente competente, y las protecciones nunca cedieron. "Hasta donde puedo decir, él no – el Señor Oscuro no estaba físicamente ahí con él."

"Después de que el Señor Potter fue lo suficientemente bueno para matarlo hace doce años," Profesor Snape agrega, ojos oscuros momentáneamente observando a Harry, "él ya no tenía un cuerpo físico. Todavía no, hasta donde sabemos."

Harry arruga el entrecejo. "¿Entonces como le estaba hablando al papá de Draco? ¿O haciendo algo, ya que estamos?"

Profesor Snape suspira. "No estamos seguros."

"Por 'nosotros', asumo que te refieres a ti y a Dumbledore," Draco dice, y el Profesor Snape asiente. "Deberías saber, entonces, que él tiene planes que envuelven a Hogwarts."

Él frunce el ceño, se mueve. "¿Qué clase de planes?"

"La terminología era vaga," él réplica. "Era algo sobre purgar a los indignos, plantando las semillas de su segundo retorno. Créeme, si supiera algo concreto, te diría."

Profesor Snape está silencioso un momento. En la estufa, la tetera se agita suavemente mientras el agua del interior comienza a hervir.

"Y entonces huiste."

Draco traga y cierra los ojos. "Sabía que no podía tan sólo empacar una maleta y dejar una nota. Padre habría soltado a los perros de guerra para encontrarme. Tenía que borrar mi presencia. Limpie mi habitación, altere sus recuerdos, deje órdenes permanentes con los elfos domésticos. Guarde varios de galeones y empaque mis cosas en mi baúl encogido y fui por Harry."

"¿Y por qué razón te fugaste a París primero, hm?" Profesor Snape pregunta. "Deberías haber acudido directo a mi."

"Era un regalo de cumpleaños," Draco dice, no por primera vez desde su llegada. Su voz extrañamente anhelante, ojos desenfocados. "también, sus tíos estaban abusando de él, así que había algo de obligación ética."

"Ellos – ¿Qué?"

"Sí, esa fue mi reacción."

Harry mira a su regazo y se mueve nerviosamente.

"Albus era el que—"

"Sí", Draco interrumpe, "y esa es la razón por la que no podía tan sólo llamar al ministro. Las fallas inherentes en el sistema, supongo."

Profesor Snape se frota el puente de la nariz otra vez e intenta reunir sus pensamientos. "Y ahora hay dos niños fugitivos de doce años en mi casa.""

"Estaba pensando en algo así como tener una permanente residencia en la casa de verano de Tía Fiona en Calais," Draco ofrece con alguna medida de vacilación, "Ella nunca va ahí de todas formas, y se encuentra lo suficiente lejos—"

"Absolutamente no," profesor Snape interrumpe. "Draco Malfoy, puedes ser un genio, pero también eres un niño de doce años y bajo severo estrés emocional. No deberías estar solo en esto."

Hay una pausa. La tetera comienza a silbar. El Profesor Snape va a quitarla de la estufa y luego a llenarla esperando en la encimera. Draco se le queda mirando, con el corazón en la garganta.

"Merlín sabe que este plan tuyo del borrado de memoria difícilmente es una solución permanente en cualquier caso," él dice, agregando un infusor para té de metal a la tetera. "Tarde o temprano ellos hablarán con alguien que les preguntará sobre ti—"

"Lo sé," dice Draco, "no es perfecto, pero era la mejor solución, y me compra tiempo—"

"—y mientras tanto, ambos se quedaran aquí."

Draco y Harry lo miran en estupefacto silencio. El Profesor Snape se traslada a la mesa y pone sobre ella la tetera. Con un movimiento de varita, tres tazas y platos para té vuelan del gabinete y se colocan en la mesa.

Mientras esperan a que se termine de preparar la infusión, él se endereza y los contempla. Él intenta esconder su mirada de afecto, pero no lo hace lo suficientemente bien para engañar a Draco.

"No estoy seguro cuanto tiempo pueda durar," él admite con algo de resistencia. "puede llegar un momento cuando ninguno de ustedes estará seguro conmigo. Puede ser más pronto de lo que nos gustaría."

Draco toma una respiración lenta. Él piensa que tiene idea de lo que el Profesor Snape está implicando. La única razón por la que sería inseguro quedarse con él sería si el Señor Oscuro volvió y él se le uniera – y ya que él nunca lo haría nuevamente por voluntad propia, eso solamente podría significar—

"Pero tú…" Él suspira y pasa una mano por los cabellos de Draco. "¿Cómo podría no hacerlo?"

Draco mira fijamente al Profesor Snape, y sus ojos están ardiendo. "Yo no podría pedirte..."

"No tienes que…"

Él encuentra repentinamente que es un poco difícil respirar. "Yo – yo sólo quería advertirte de la amenaza, no creí que tú—"

"Entonces claramente, no eres tan inteligente como te gustaria creer." Profesor Snape se inclina y pone un beatífico beso sobre su cabeza.

Draco hace un pequeño sonido estrangulado, y entonces extiende sus brazos alrededor de la cintura del Profesor Snape, hundiendo el rostro en su pecho. Con un suspiro, Profesor Snape devuelve el abrazo y acaricia gentilmente los cabellos de Draco.

"Profesor Snape," Harry dice reverentemente, "No tenía idea de que en realidad eras así de agradable."

"Cuidado, Señor Potter," él dice, aunque no suelta a Draco.

"Es sólo – sabes – siempre das algo de miedo en clases…"

"Sólo porque no hay escuela no significa que no soy todavía tu profesor."

Harry sonríe y luce avergonzado, pero también más que un poco complacido. Él sirve el té.

Capítulo 13: 13 de Agosto, 1992.

La estupidez combinada con arrogancia y un

enorme ego te llevará por un largo camino.

Chris Lowe

Playlist: SMALLPOOLS - "DREAMING"

"¿Qué falta?" Harry pregunta, apareciendo sobre el hombro de Draco para mirar la lista.

"Sólo los libros y los ingredientes de las pociones," Draco responde.

"Estamos lo suficientemente cerca de Flourish y Blotts," dice Profesor Snape, levantando una mano para proteger sus ojos del brillo del sol de Agosto. El Callejón Diagon está rebosante y soleado y ruidoso, lleno de personas en túnicas de colores brillantes.

"¿Podemos detenernos en la tienda de escobas?" Harry pregunta estirando el cuello para ver mejor la puerta principal de Artículos de Calidad para Quidditch a través del gentío mientras ellos la pasan.

Draco lo observa de reojo. "Pensando sobre participar en las pruebas de Quidditch este año, ¿no es así?"

Harry le devuelve la mirada y sonríe torpemente. "Pensándolo, sí. Lo hice bien durante las lecciones de vuelo. Madam Hooch dice que soy natural en una escoba."

"Por supuesto que lo eres," dice Profesor Snape, sonando afligido

"¿Entonces podemos ir?"

"Después. Primero vamos por el resto de sus materiales."

"Y entonces por el almuerzo," dice Draco. "Me estoy muriendo de hambre."

Cuando llegan a las amplias puertas dobles de Flourish y Blotts, el bullicio y alboroto se hace exponencialmente más denso. Draco frunce el ceño y se para de puntillas, intentando determinar la causa.

"Oh, no," dice el Profesor Snape inesperadamente. Él está mirando a algo en medio de las cabezas de los demás en la muchedumbre, luciendo horrorizado y ligeramente con náuseas. "Oh, no, no, no."

Draco le dirige su entrecejo fruncido. ¿Qué pasa?"

"No, no," él dice. "No, ustedes están por su cuenta en esto."

"¿Te vas?" Harry pregunta.

"Iré por sus ingredientes de pociones. Nos encontraremos de vuelta en Cafe Leche. Buena suerte y vayan con Dios."

Y así como así, el Profesor Snape se gira sobre sus talones y se aleja, túnica ondeando alrededor de sus pies. Por un momento Draco lo sigue con la mirada en silencio, entonces mira de vuelta a Harry, quién está llevado una igual mirada de confusión.

"Bueno," dice Draco, "ahora estoy curioso."

En el rostro de Harry se dibuja una sonrisa y juntos hacen su camino a través de la muchedumbre.

Resulta ser más fácil dicho que hecho. Ahora que él está en medio de todo, luchando por una forma de entrar a la tienda, Draco puede escuchar fragmentos de frases—

"—no puedo creer que sea realmente él!"

"¿Crees que se tomaría una fotografía—?"

"¡Mira, ahí está!"

Hay destellos de flashes de cámaras por todos lados, y cuando Draco logra llegar al frente de la multitud, él se encuentra con un hombre guapo de cabellos rubios al lado de una pila de libros, arreglado y sonriendo brillantemente para las cámaras.

"¿Quién es ése?" Harry pregunta en el oído de Draco.

"Gilderoy Lockhart, aparentemente," Draco responde, examinando los libros. Todos han sido impresos recientemente, almidonados y brillantes, y todas las cubiertas parecen llevar su autoría.

"Él es el único que escribió todos nuestros libros de texto este año, ¿no?"

Draco está a punto de responder, pero antes de que pueda, hay una imprevista voz que se abre paso a través del ruido:

"¿No puede ser Harry Potter?"

Harry se queda congelado y con los ojos bien abiertos como un ciervo asustado. Gilderoy Lockhart está sonriéndole de oreja a oreja, y se abalanza hacia adelante, agarrándolo por el hombro.

"Que grande y bonita sonrisa, Harry," Draco lo escucha decir, "Juntos, tú y yo merecemos la página principal."

Y repentinamente la multitud está murmurando a igual partes Gilderoy Lockhart y Harry Potter y los flashes de las cámaras se vuelven más frecuentes. Draco observa, entre horrorizado e increíblemente divertido, mientras Lockhart coloca un brazo alrededor de Harry y pone su sonrisa más deslumbrante.

Harry le da a Draco una mirada desesperada. Ayúdame, gesticula con los labios.

Por un lado, Draco sabe como mucho Harry odia ser el centro de atención. Por el otro, esto es hilarante y de cualquier forma, Draco está muy seguro de que él no puede hacer nada.

Lo siento, Draco contesta gesticulando con la boca, realmente intentando pretender que no es gracioso.

"¡Damas y caballeros, que extraordinario momento es éste!" Lockhart empieza con voz alta, y Draco inmediatamente lo ignora.

Sus ojos se mueven de un lado a otro a través de la multitud. Ellos han ocupado una gran parte de la tienda en torno a la mesa donde, de acuerdo al cartel, él estará firmando copias de su autobiografía, pero Draco cree encontrar una forma para entrar propiamente en la tienda y empezar a reunir los libros de la lista.

Él se abre paso a través de la muchedumbre lento pero seguro. Logra tomar dos copias de El libro Estándar de Hechizos, Grado 2 cuando escucha una muy familiar voz que hace que su corazón se acelere.

"Mucho trabajo en el Ministerio, tengo entendido. Todos esas redadas…"

Draco traga y echa un vistazo. Efectivamente, su padre está parado hacia el fondo de la tienda, sus túnicas finas y sin arrugas, tan perfecto como siempre, de frente a Arthur Weasley y varios de la progenie Weasley.

Draco tiene mucha confianza en sus habilidades, por supuesto. Está seguro de que él puede ser visto o aún hablar a su padre sin activar las memorias que Draco oblivateo. Pero si alguien empieza a hacer preguntas sobre su hijo – tal vez alguien como Arthur Weasley – no hay manera fácil de predecir cómo él reaccionará.

"¿Espero que te estén pagando horas extras?" su padre pregunta, antes de extender una mano al interior del caldero de una niña pelirroja – la Weasley más pequeña, sin duda – y sacando un andrajoso libro de texto de segunda mano. "Obviamente no. Vaya, ¿De qué sirve deshonrar el nombre de mago si ni siquiera te pagan bien por ello?"

Los ojos de Draco giran a Arthur Weasley. Su cara está rojo púrpura y sus manos empuñadas a sus costados. Draco inesperadamente está preocupado de que él realmente podría atacar.

"Tenemos una idea muy distinta de lo que deshonra a los magos, Malfoy," dice Arthur Weasley.

"Claramente," su padre responde, ojos grises entrecerrados. Él deja caer el libro de texto nuevamente dentro del caldero de la niña y—

—¿Qué fue eso? Draco entrecierra los ojos y estira el cuello. Escondido entre el libro de texto hay otro libro, más pequeño, encuadernado en cuero verde. Draco puede oler la Magia Oscura desprendiéndose a través de la habitación – él definitivamente la ha percibido lo suficiente en la Mansión para saber.

Arthur Wesley está apretando los dientes y preparándose para atacar y Draco tiene que obtener ese libro de vuelta porque esto obviamente tiene algo que ver con cualquiera que sea el plan que el Señor Oscuro tiene para su padre y sin realmente pensarlo, Draco se interpone entre los dos hombres.

Realmente él no tiene un plan más allá de saber que ninguno de ellos irá por sus varitas cuando hay un niño parado entre ellos. Y, de hecho, ambos lo miran brevemente y sus deseos de pelear se calman marginalmente.

"Paguemos y vámonos ," dice la esposa de Arthur Weasley urgentemente, tirando de la manga de su marido.

"Buena suerte con eso," sus padre contraataca, lo que saca un final gruñido del patriarca Weasley antes de que él y su esposa giren y vayan al mostrador a pagar.

Draco vuelve a mirar a su padre sin realmente querer hacerlo, y para su absoluta sorpresa, su padre lo está observando.

No hay luz de reconocimiento en los ojos de su padre, lo que es bueno, y Draco no siente una pequeña punzada de tristeza porque él definitivamente no lo extraña y a Madre a pesar de todo.

Cuando su padre lo descubre mirando, Draco dice la única cosa que se le ocurre:

"¿Tiene un momento para hablar sobre nuestro Señor y Salvador, Jesucristo?"

Su padre hace una cara y se aleja. Draco exhala.

"Justo a tiempo," dice una voz detrás suyo, y Draco se voltea. La más joven de los Weasley, pequeña y silenciosa y sonriendo tímidamente, está acercándose. "pensé que se iban a destrozar. Tú eres Draco, ¿cierto?"

Draco se fija en su caldero.

"Lo siento," él dice, "Creo que mi padre dejó caer…"

Él mete la mano y saca el libro. El aroma de la Magia Oscura es pesada, y Draco está feliz que la mayoría de brujas y magos no lo reconocen. La niña pestañea al libro en confusión.

"Sí," ella responde, "eso definitivamente no es mío."

"Debe haber sido un accidente," dice Draco. "Se lo regresaré. Gracias."

"Eres amigo de Harry Potter, ¿no?"

"Uh," Draco dice. "Sí"

Ella sonríe y muerde su labio inferior. "¿Él es agradable? Escuche que si lo es."

"Muy agradable," Draco responde, decidiendo que tiene que escapar de esto antes de que sea demasiado tarde. "Te veré en Hogwarts. Buena suerte con la Selección."

Él pasa a su lado antes de que ella pueda responder, guardando el libro en el bolsillo de su túnica. Es insoportablemente pesado contra su pecho.

Capítulo 14: 18 de Septiembre, 1992.

El auténtico genio se estremece ante lo incompleto.

Edgar Allan Poe

Playlist: WORLD OF WARCRAFT OST - "LAMENT OF THE HIGHBORNE"

Cuando Draco pasa por las mazmorras para su té semanal con el Profesor Snape, está sorprendido al descubrir que él no se encuentra solo.

"...realmente pienso que deberías considerarlo!" concluye el Profesor Lockhart con gran entusiasmo.

El Profesor Snape parece empeñado en encontrar su entusiasmo con igual cantidad de apatía y desdén. "No soy la clase de profesor para organizar clubs."

"Oh, ¡Vamos! ¿Dónde está tu espíritu deportivo? ¡Seguramente eres el duelista más competente en la escuela – bueno, aparte de mí, por supuesto!"

El Profesor Lockhart se ríe a carcajadas como si él realmente hizo una broma. Draco ahoga el brote de risa alojado en su garganta. El Profesor Lockhart puede ser el mago más extremadamente incompetente que Draco ha conocido, lo que hace su asombroso monto de falsa valentía aún más hilarante. Y sí, hace a Draco preguntarse sobre las prácticas de contratación del Director Dumbledore, pero maldición si él no es el hombre andante más entretenido.

"Por supuesto," Profesor Snape dice mordazmente.

"¿Quizás al menos puedo conseguir que accedieras a una demostración?" presiona Profesor Lockhart, sonriendo brillantemente. "Un duelo de ejemplo entre dos colegas podría ser un método de enseñanza útil!"

"Oh, Dios mío," Draco dice antes de poder detenerse, y ambos a su vez se giran hacia él.

"¡Señor Malfoy!" Profesor Lockhart grita. "¡Mis disculpas!" No te vi ahí."

El Profesor Snape hace un sonido pequeño y afligido.

"Lo siento por entrometerme, Profesores, pero no pude evitar escuchar – si me permite decirlo, Profesor Lockhart, creo que su idea suena excelente."

Draco no pensó que fuera posible, pero la sonrisa del Profesor Lockhart se vuelve aún más brillante.

"¡Lo es, sin duda!"

"Oh, sí," Draco dice, y le toma cada truco en su libro para mantener su rostro sincero. "me encantaría verlo en un duelo con el Profesor Snape. Podría aprender tanto."

El Profesor Lockhart gira sobre uno de sus brillantes zapatos de hebilla hacía el Profesor Snape. "¿Ves, Severus?" él dice conocedoramente. "¡Ése es tu alumno estrella apremiandote a hacerlo!"

"Oh, sí, Profesor, hágalo."

"Es suficiente, Señor Malfoy," Profesor Snape dice, frotando el puente de su nariz.

"¡No voy a tomar un no como respuesta!" Profesor Lockhart decide insolentemente. "¡Le hablaré al director sobre arreglar el primer encuentro del Club de Duelo tan pronto como sea posible, y espero que estés ahí, Severus! ¡Sin falta!"

Él se desliza al pasillo que conduce a la puerta, pero se detiene al lado de Draco con una sonrisa traviesa.

"¡Juega bien tus cartas, Señor Malfoy," dice Profesor Lockhart, "y tal vez pueda darte algo de conocimiento personal en impartir el arte del duelo!"

Draco de alguna forma consigue no reírse. Incluso logra algo de reverencia cuando responde, "Sería un honor."

El Profesor Lockhart se ríe entre dientes y le da una palmadita en el hombro a Draco. "¡Qué joven tan simpático!" él dice, saliendo del aula. No es hasta que Draco escucha el inconfundible clic que él se deja colapsar en un ataque de risa.

"Muchísimas gracias," Profesor Snape dice cansinamente. "Ahora tengo que pasar todavía más tiempo con el charlatán."

"¡Él quiere un duelo contigo!" Draco ríe. "¡Tú! Profesor, tienes que hacerlo – tengo que verlo—!"

"Parece ser que difícilmente tengo una opción ahora," él refunfuña, poniéndose de pie y regresando hacia su oficina. Draco le sigue detrás, aún riendo.

"¿Te dije que él perdió una manada de pixies en clase el otro día?" Draco dice. "Debe haber sido un centenar de ellos; gracias a Merlín fui capaz de—"

Draco se detiene de forma abrupta cuando Profesor Snape abre el cajón del escritorio de su oficina y saca un familiar libro encuadernado en cuero verde. La sonrisa de Draco vacila.

"¿Tuviste suerte?" él pregunta, mirándolo.

"Ninguna en absoluto," el Profesor Snape responde, poniéndolo en el escritorio. "Tienes razón en que su entorno está saturado con Magia Oscura, pero lo he revisado miles de veces y de mil maneras – no hay maleficio, maldición, o jinx. Se encuentra impregnado con Magia Oscura pero no parece haber ninguna Magia Oscura realmente unida a esto. Para mi parece ser nada más que un diario sin utilizar. Tal vez absorbió algo de Magia Oscura de la proximidad de artefactos más siniestros."

Draco frunce el entrecejo y levanta el diario. El cuero verde es liso y frío bajo la punta de sus dedos, y el aroma acre de Magia Oscura es casi insoportablemente denso.

"Es sólo que no parece ser una coincidencia," Draco dice, hojeando el libro. Las páginas estan amarillentas y raídas, pero en blanco. "¿Cuáles son las probabilidades de que mi padre deje caer por accidente un libro como éste en los brazos de una niña inocente, tan pronto después de que él ha estado en contacto con el Señor Oscuro?"

"Extrañas cosas han pasado," el Profesor Snape comenta. "¿Ceilán o Assam?"

"Assam," Draco responde sin pensar, y el Profesor Snape se dirige a la chimenea para llenar la tetera. "Voy a investigar un poco más. No que no confíe en tu opinión seguramente más culta en las Artes Oscuras, pero yo sólo…"

El Profesor Snape se encoge de hombros. "Como en todas las cosas, se cuidadoso," él dice. "Aunque realmente no creo que haya nada de qué preocuparse. Sin embargo, he estado equivocado antes."

Draco no responde. Él está hojeando las páginas lentamente, frunciendo el entrecejo, preguntándose, perdido en pensamientos de Magia Oscura y diarios en blanco. Seguramente, él piensa, seguramente se trata de algo más que éso.

Capítulo 15: 9 de Octubre, 1992.

La naturaleza casi con toda seguridad funciona mediante la combinación de oportunidad con necesidad,

aleatoriedad con determinismo.

Eric Chaisson

Playlist: SAINT-SAËNS - "DANSE MACABRE"

Es, Draco piensa, igual que Alexander Fleming y su decisivo pero inesperado descubrimiento del hongo que destruye a los estafilococos – excepto que no es así en absoluto.

En un instante, Draco está anotando una fórmula que quiere recordar, y todo lo que tiene para escribir es ese maldito diario oliendo de Magia Oscura. En otro instante, el papel está absorbiendo las palabras y repentinamente, el diario está respondiendo.

Fascinante, el diario escribe, y Draco deja caer su pluma. Esto implica, si mis vagos cálculos son correctos, que una partícula puede existir en múltiples estados simultáneamente.

Draco siente una familiar, terrible, maravillosa y adictiva sensación, la misma que sintió al ver al perro de tres cabezas que estaba custodiando la Piedra Filosofal. Él está a la vez aterrado y fascinado. Su pulso comienza a acelerarse al costado de su cuello y sus manos empiezan a temblar.

Esto parece violar las leyes de la física comúnmente aceptada, ¿No es verdad? El diario escribe. Su caligrafía es inclinada y cuidadosa.

Las palabras están mirándolo, casi como si lo estuvieran desafiando a responder. Draco parpadea un par de veces sólo para asegurarse de que su propia mente no lo está engañando – después de todo, es bien pasada la medianoche, y él no ha estado durmiendo mucho últimamente.

A pesar de sus manos temblorosas, Draco logra levantar la pluma que soltó en su escritorio y lentamente – oh, muy lentamente, y muy cuidadosamente – escribe una respuesta—

¿Deduzco que no eres familiar con la mecánica cuántica?

—porque si un diario sentiente va a iniciar casualmente una conversación con él, Draco puede también hacerle el servicio de ser cordial.

Además, él necesita más información, y la necesita más desesperadamente, más urgentemente de lo que necesita su próximo aliento de aire.

Eventualmente, una respuesta aparece.

Debes perdonarme, el diario responde. De alguna forma estoy temporalmente desplazado, y cualquier avance científico está más allá de mí. El término es desconocido.

Los dedos de Draco se contraen y flexionan alrededor de la pluma. Su corazón en constante aceleración. La mente de Draco se está adelantando del resto de él, agitándose, rugiendo, y las piezas están empezando a juntarse en una firme idea, pero no es suficiente.

Es llamado una superposición, Draco escribe, lentamente. Materia que existe en múltiples estados simultáneamente.

Las palabras desaparecen.

Qué apropiado, el diario responde luego de un momento.

La cabeza de Draco da vueltas. Él tiene que ser muy, muy cuidadoso con esto, porque la esencia de Magia Oscura esta volviendose mas pesada con cada palabra que parece en la página y el no puede – no debe – olvidar a quién está atado este diario.

¿Cual es tu nombre? Draco escribe.

Qué terriblemente descortés de mí, el diario responde. Mis disculpas; debería haberme presentado inmediatamente. Mi nombre es Tom Riddle.

Draco se pone de pie tan abruptamente que la silla en la que ha estado sentado se tambalea y cae ruidosamente en el suelo. Miedo y adrenalina surgen por sus venas como fuego líquido. Draco observa las palabras pero no puede hacerse creerlas.

Porque seguramente no es posible. ¿Cómo puede ser posible?

Una puerta se abre con un chirrido y el ruido destroza los nervios ya al rojo vivo de Draco. Él se gira en sus talones y ve al Profesor Flitwick, pequeño y en sus pijamas azul cielo y bata color plateada, sosteniendo una taza de té en una mano y frunciendo el entrecejo a Draco en preocupación.

"Profesor," Draco consigue decir, aunque su voz está sin aliento.

"Señor Malfoy," dice Profesor Flitwick. "Luces como si has visto un fantasma."

"No un fantasma," Draco dice antes de que pueda detenerse, "simplemente un asunto de superposición."

El Profesor Flitwick da un respingo. "¿Cómo dices?"

"Estoy bien," Draco respira. Con su varita él le da un golpecito y la silla se endereza. "Estoy bien. Estoy bien." Quizás si lo dice lo suficiente, él pueda hacérselo creer. "Lo siento. Yo no – ¿Espero no haberlo despertado, Profesor?"

"No," dice Profesor Flitwick, todavía luciendo preocupado. "Una taza de té nocturna es mi ritual. ¿Seguro que te encuentras bien, muchacho? Pareces algo—"

Draco se apodera del diario, se mueve a zancadas hacia el otro lado de la habitación, y lo tira en la chimenea, donde el fuego está ardiendo bajo.

"—er, Señor. Malfoy?"

La maldita cosa no se quema. ¿Por qué no se quemará?

"¡Diffindo!" Draco grita, apuntando directamente con su varita. Varios troncos ennegrecidos se rompen a la mitad y a un ladrillo le salen grietas hasta el centro, pero el diario ni siquiera se mueve. "¡Confringo!" Una explosión de magia roja causa que colapse la reja de metal soportando la leña, pero el diario sólo se sacude.

"¡Señor Malfoy—!"

"¡Expulso!" Una explosión que hace brevemente a las flamas crepitar de nuevo a un brillo ardiente, pero el diario no cambia. "¡Deprimo!" Nada. Jodidamente nada.

"¡Señor Malfoy!" chilla el Profesor Flitwick. "¿Qué en el nombre de Merlín estás haciendo?"

Draco se pasa las manos por su cabello y mira al diario en silencio, corazón azotando en su pecho. En su mente él va a través de cada hechizo de gran poder de destrucción que conoce por orden de gravedad y tratando de juzgar si sería seguro hacerlos dentro.

El Profesor Flitwick repentinamente se encuentra a su lado, aunque Draco puede apenas verlo. Él pone una de sus manos en el brazo de Draco y lo observa con igual partes preocupación y enfado – pero entonces, él toma aire repentinamente y hace una cara.

"Por el sombrero de Merlín," dice, "¿Qué es ese olor—?"

Él mira hacia el diario.

"¡Dios mío! ¡Eso apesta a Magia Oscura! No es de extrañar que estés intentando destruirlo."

Draco abre la boca. Tiene la intención de replicar, pero no está muy seguro de que decir – e incluso si supiera, no sabe si tiene las facultades para hablar. Él se pregunta por qué el Profesor Flitwick es familiar con el aroma de la Magia Oscura.

Él saca su varita de la manga de su camisa de dormir, la agita y da golpecitos, y el diario se eleva de la leña rota.

"Vamos a poner esto en una caja fuerte, ¿De acuerdo?"

Draco lo mira tontamente. Es la mejor idea que ha escuchado en toda la noche. Draco puede difícilmente perdonarse por simplemente pasearse con el diario a la vista como él lo ha hecho.

"Por éste camino."

Ellos dejan la sala común de Ravenclaw y salen al pasillo, el Profesor Flitwick con su taza de té en una mano y flotando detrás de él, el diario con su cuero cubierto de cenizas pero ileso. Su oficina no se encuentra lejos – sólo a la vuelta del corredor y subiendo un tramo de escaleras – pero por los latidos del corazón de Draco bien podría haber sido una carrera a la cima de una montaña de tres kilómetros.

Su pequeña y estrecha oficina está decorada con ristras de luces de hada blanco-azulado, llena de libros y fotografías familiares. El Profesor Flitwick va hurgando a través de un pequeño armario antes de que encuentre lo que está buscando – una pequeña caja encantada con una gran cantidad de runas talladas, sobre un pie de largo de cada lado y hecha de hermosa caoba pulida.

"Si puedo preguntar, Señor Malfoy," Profesor Flitwick dice, guiando el diario dentro de la caja con su varita, "¿Qué rayos es esto?"

Draco traga. "Es más o menos una larga historia, Profesor."

"¿Espero que no este maldito—?"

"No, no, definitivamente no," Draco dice. Concedido, eso parece ser alguna clase de eco sentiente de la conciencia del Señor Oscuro, lo que es mucho más peligroso que cualquier maldición, pero mientras él lo mantenga en esa caja fuerte… y lo esconda en su baúl hasta que encuentre una forma de destruirlo…"¿Le importaría si mantengo la caja?"

"Para nada," Profesor Flitwick dice, dándole la caja a Draco, quien la cierra y la asegura con dos decisivos hechizos. "Tengo a mis sextos años a hacerlas como un ejercicio en encantamientos preventivos, así que Merlín sabe que tengo suficientes."

"Lo aprecio." Draco agarra la caja como si pudiera explotar en cualquier momento, porque quizás lo haga.

"Si lo quieres destruido," Profesor Flitwick dice, "Piensa en tal vez llevarlo a un profesional. Artefactos Oscuros necesitarán mucho más que una maldición explosiva para destruirlos."

Draco humedece sus labios. Él sabe eso, pero de igual manera lanzó los hechizos de destrucción. Miedo, Draco comprende con aterradora angustia, lo hace estúpido. Él flexiona sus dedos alrededor de la caja y hace una nota mental para asegurarse de que no pase nunca más. Su mente es su mejor – y, realmente, única – ventaja, y él no puede permitirle a su miedo comprometerla.

"Sí," él accede. "Quiero decir, lo sé. Debería haberlo sabido. Una pérdida momentánea de juicio."

El Profesor Flitwick sonríe bondadosamente. "Incluso una mente como la tuya tiene que errar ocasionalmente," dice. Desde recibir las mejores notas el año pasado, Profesor Flitwick a acogido a Draco, lo que está bien porque a Draco también le agrada el Profesor Flitwick. "Buena suerte, Señor Malfoy. Estoy seguro de que la necesitarás, ¡Tomará llamas más calientes que el fuego del infierno para quemar un Artefacto Oscuro como éste, estoy seguro!"

Draco mira un momento en silencio a Flitwick. En el fondo de su mente, Draco siente un familiar hormigueo que siempre viene con una buena idea.