Sin beta, cualquier error que encuentren sería apreciado si lo reportan ;D.

*Editado: me di cuenta que repetí el c42 dos veces, reparado.


Capítulo 31: 26 de Septiembre, 1994.

La fuerza no proviene de la capacidad física. Sino de una voluntad indomable.

Mahatma Gandhi

Playlist: RUDIMENTAL - "NOT GIVING IN"

"Hey"

Harry golpea suavemente el hombro de Draco, y cuando Draco voltea a ver, Harry está sonriéndole en esa forma muy particular que hace a Draco querer enredar sus dedos en su cabello y besarlo hasta dejarlo sin respiración y detente, Draco, por el amor de Merlín.

"Hola," él contesta, igual de sonriente. Jueves eran clases dobles de Defensa Contra las Artes Oscuras con Gryffindor, y como consecuencia era la nueva clase favorita de Draco. En general, la mayoría del plan de estudios se sentía bastante inútil, pero al menos cuando eran clases dobles con Gryffindor él tenía a alguien con quien hablar y pretender que no miraba fijamente.

"Todavía estamos haciendo Imperdonables, ¿No?" pregunta Harry.

"Creo que sí." Draco recuerda escuchar al Profesor Moody decir algo la semana pasada sobre la maldición Imperio, aunque él sólo había estado medio poniendo atención.

"Me agrada bastante Moody," dice Harry mientras le dan vuelta a la esquina que lleva al aula de Defensa Contra las Artes Oscuras. "Aunque es una pena por Lupin."

Había sido un acto bastante oportuno el de la legislación que prohibía a los hombres lobo trabajar para el Ministerio, y Draco no está del todo convencido de que era una coincidencia, pero nunca lo había dicho. La verdad sin evidencia es tan buena como una mentira.

Pero él no está en desacuerdo con la afirmación de Harry. A pesar de todo, a él le agrada Moody. Seguro, el hombre está al borde de la paranoia y probablemente fuera de su mente, pero si ésa era alguna clase de razón para no agradarle alguien, Draco nunca habría llegado a ser tan cercano al Profesor Snape como él lo era. Sin embargo, le había tomado un tiempo acostumbrarse al grito aleatorio de su lema "ALERTA PERMANENTE".

La clase casi ha iniciado cuando ellos llegan a sus asientos. El Profesor Moody, oscuro y extraño y nudoso, va arrastrando los pies por el pasillo hecho por las dos columnas de escritorios.

"La maldición Imperio," él comienza sin preámbulo, "posiblemente es la peor de las tres Imperdonables. La muerte es breve y el dolor puedes superarlo, pero el control…"

Él se interrumpe, permitiendo que las palabras no dichas envíen temblores a través de los estudiantes.

"Es un hechizo malditamente difícil de lanzar, y casi imposible de combatir," él continúa, deteniéndose al lado del podio al frente de la clase. "y eso es exactamente por qué vamos a practicarla hoy."

"Pero – pero usted dijo que es ilegal, Profesor," dice un Gryffindor detrás de Draco, "usted dijo – que usarla contra otro ser humano era—"

"Dumbledore quiere que les enseñe lo que se siente. Si prefieren aprender de la forma difícil – cuando alguien la está poniendo sobre ustedes así puedan controlarlos completamente – bien por mi. Te puedes marchar. Adelante."

La chica Gryffindor murmura algo tímidamente y Draco se toma un momento para considerar si le agrada u odia el talento del Profesor Moody por lo dramático.

"La clave para liberarse de una maldición Imperio está principalmente en la fortaleza mental. Fuerza de voluntad. Y, hasta cierto punto, conocimiento – claridad intelectual y autoconciencia. Ha habido algunos estudios que muestran que aquellos de gran inteligencia tienen menos dificultad resistiendo una maldición Imperio…"

El ojo mágico de Moody da vueltas hacia el techo antes de quedarse fijo en Draco.

"Señor Malfoy."

Draco se pone derecho en su silla.

"Corre el rumor de que usted es superior a cualquiera en este castillo. Un genio certificado."

"Me disgusta el término, Profesor," dice Draco.

"¿Es así, de verdad? ¿Por qué es éso?"

Draco vacila. "Porque, como una categoría, 'genio' implica la existencia de 'no genio'" dice él. "es estratificar. Solamente otra división innecesaria que crea un otro."

Harry lo observa extrañado. De hecho, todos en el aula lo están mirando extrañamente, pero él siente más que nada los ojos de Harry.

El rostro del Profesor Moody está estirado en una peculiar, sonrisita ladeada.

"¡Un experimento!" él dice en voz alta, haciendo a varios estudiantes que aún no están acostumbrados a sus aleatorias sesiones de gritos saltar en sus asientos. "Probar la hipótesis de que gran inteligencia provee resistencia a los efectos de la maldición Imperio. ¡Señor Malfoy, al frente, si es tan amable!"

Draco aprieta los dientes y tiene un sentimiento de que esto no terminará bien. Él se pone de pie y se mueve más allá de Harry, hacia el pasillo que lleva al frente de la clase.

"Y porque cada buen experimento necesita un grupo de control, necesitamos un sujeto de inteligencia media por el bien de la comparación. Señor Weasley, no creo que sea posible conseguir mucho más profundamente promedio que usted."

Draco se voltea a tiempo para ver la expresión de Weasley descender en un entrecejo feroz e impetuoso. Draco hace todo lo posible para mantener su cara seria mientras él se levanta y sale disparado al frente de la clase.

"Recuerden, ustedes dos – fortaleza, lucidez, conocimiento. Entender y resistir. Con igualdad de circunstancias, vamos a ver cómo se defienden."

Profesor Moody asalta a Weasley primero, varita apuntando. "Imperio."

Casi antes de que la palabra salga de su boca, la postura de Weasley se relaja como si estuviera sedado. Apenas diez segundos pasan antes de que él éste saltando sobre el escritorio del Profesor Moody y haciendo una elaborada voltereta de regreso al piso – una hazaña de acrobacia que Draco tiene la certeza que, de otra manera, no sería capaz sin la asistencia de la maldición.

Algunas personas sueltan risitas titubeantes a la demostración, pero por la mayor parte están silenciosos.

Cuando el Profesor Moody desvanece la maldición, Weasley le parpadea aturdido a la clase, luciendo como si no pudiera recordar bien que paso.

"Fortaleza, lucidez, conocimiento," dice el Profesor Moody con cierto grado de desdén bien oculto. "Sin embargo, uno debería mantener las expectativas bajas. ¿Señor Malfoy?"

Draco inhala y asiente. Él se gira de frente al Profesor Moody.

Su varita apunta a la cara de Draco un instante después. "Imperio."

Al mismo tiempo, a Draco no le gusta la sensación. Es calmante y soñolienta, pero no en una forma natural. Lo hace sentir como si estuviera bajo los efectos de cloroformo, una confusión química y pesada.

Salta sobre el escritorio, una voz le dice suavemente, y Draco sabe que el abrumador deseo de saltar es completamente manufacturado.

Él no salta en el escritorio. No quiere. Es obvio, igual de obvio como el hecho de que quiere hacerlo.

Entonces el dolor llega, aplastante e intenso, y Draco hace un suave sonido de agonía que empieza en el fondo de su garganta y sisea a través de sus dientes.

Salta sobre el escritorio, la voz dice de nuevo, y Draco quiere y no quiere saltar sobre el escritorio en igual medida, y todo lo que tiene para aferrarse es al conocimiento de que un deseo es falso.

Él no salta sobre el escritorio.

El dolor se intensifica y Draco colapsa de rodillas. El mundo a su alrededor se distorsiona, se deforma y se pone en túnel y Draco quiere saltar sobre el escritorio, más de lo que él no quiere saltar sobre el escritorio, aún si el deseo es antinatural.

Él no salta sobre el escritorio. No saltará sobre el escritorio.

"Lo está lastimando," alguien dice, y suena como Harry.

"¿Lo ven?" retumba la voz del Profesor Moody a través de la terrible niebla de dolor. "¡Éso es fortaleza mental! ¡Eso es conocimiento! ¡Voy a intensificar la magia, Señor Malfoy, prepárese!"

SALTA SOBRE EL ESCRITORIO O MORIRÁS, la voz ruge, y con un estrangulado grito de dolor por su resistencia, Draco lo cree. Draco morirá si no salta en el escritorio. Draco está muriendo.

SALTA SOBRE EL ESCRITORIO AHORA.

Draco no salta sobre el escritorio, no lo hará, no debe.

El dolor es insoportable, tan intenso que él ya no sabe por qué vale la pena resistir. Seguramente sería más fácil rendirse al fracaso que soportar este tormento. Él no está seguro que es lo que lo mantiene luchando.

Pero la lucha la hace. Draco no salta, no lo hará, no debe, él quiere, lo necesita, morirá si no salta, está muriendo.

"¡Deténgalo!" ¡Está sufriendo! ¡Quitesela!"

¡SALTA!

Hay un audible crujido de magia a su alrededor y el dolor se desvanece, junto al deseo de Draco de saltar sobre el escritorio. Él se desploma hacia adelante en el suelo.

Tremendo gran trabajo, Señor Malfoy! ¡Éso fue estupendamente impresionante! ¿Estaban poniendo atención? ¡Primera vez bajo la maldición y él la rompe!"

Draco obliga a sus manos a dejar de temblar. Los ecos del dolor aún zumbando en sus músculos, arriba y abajo de su columna vertebral, a la base de su cráneo. Él agarra el escritorio más cercano y lo usa para ponerse de pie, tambaleándose y temblando del esfuerzo.

"¡Quince puntos para Ravenclaw! ¡Tremendo gran trabajo, Señor Malfoy, tremendo gran trabajo"

Draco se siente con la necesidad de una fuerte taza de té y un descanso. Él necesita un buen fuego y un cómodo sofá y algo interesante en que pensar así que él pueda olvidarse del dolor más intenso y espantoso que ha sentido alguna vez en su vida. Él se tambalea por el pasillo hacia su escritorio, y Harry se para y lo ayuda a sentarse en su silla.

En la periferia de su conciencia puede oír al Profesor Moody parloteando sobre fortaleza y conocimiento, pero suavemente en su oído él escucha la gentil y preocupada voz de Harry:

"¿Estás bien?" él pregunta, y Draco respira profundamente.

"Viviré," él dice.

Harry agarra su mano como si es el gesto más intuitivo y obvio del mundo. Draco levanta la vista y lo mira, y ésa sonrisa magnífica suya casi lo hace olvidar el dolor.

Casi.

Draco agarra de vuelta la mano de Harry.


Capítulo 32: 31 de Octubre, 1994.

La única buena suerte que muchos grandes hombres alguna vez han tenido

fue nacer con la habilidad y determinación para superar a la mala suerte.

Channing Pollock

Playlist: YOUNG THE GIANT - "MIND OVER MATTER"

Desde que Draco era muy pequeño, él ha sido capaz de poner la mente sobre la materia. Una vez cuando tenía ocho, se encerró en su habitación con un libro de texto hechizado y rechazó comer, dormir, e higiene personal por tres días completos hasta que él dominaba perfectamente el Francés. Nunca ha sido un esfuerzo concentrado de voluntad – todo lo contrario. Implacable perseverancia viene tan naturalmente a él como su curiosidad. Él siempre ha puesto prioridad, consciente o inconsciente, en tareas importantes, incluso cuando significa ayuno y deprivación del sueño.

Pero mientras se encuentra de pie fuera de la entrada a la oficina del director, él se siente deshecho. Su corazón está titubeando, sus manos frías y húmedas, él no puede concentrarse. No es como si no hay mucho en que pensar. El nombre de Harry saliendo del Cáliz de Fuego levanta muchas preguntas alarmantes que ofrecen mucho que considerar, pero Draco no puede ver más allá del simple, obvio, agresivo hecho de que ésto claramente tiene algo que ver con Voldemort.

Porque ¿Cómo no podría? No hay ninguna otra explicación para todos los hechos que sea remotamente razonable.

Él escucha el sonido de piedra deslizándose sobre piedra y se gira rápidamente. Karkaroff y el Profesor Moody salen, seguidos por Madame Maxine, quien se agacha ligeramente bajo el arco. Todos parecen estar variando en matices de descontento con lo que sea que sucedió.

Finalmente, cerrando la marcha está Harry, luciendo más sereno de lo que él tiene derecho a estar.

"¿Cómo fue?" Draco pregunta de inmediato, lo que le consigue algunas miradas asesinas de los otros presentes.

Harry señala con la cabeza en la dirección del pasillo contiguo. Ellos van en la dirección opuesta a los otros hacia el pasillo a oscuras. Harry se detiene al lado de la ventana que domina el Campo de Quidditch, poniendo ambas manos en el alféizar.

"No hay nada que hacer," dice él. "La elección del Cáliz es un contrato mágico vinculante."

Draco sabe eso, por supuesto. Éso no significa que sea más agradable ser recordado

"Tengo que competir." el continúa.

"Harry," le dice Draco.

"Lo sé," lo interrumpe Harry. "Quiero decir, no se necesita a un genio para entenderlo."

Draco se cruza de brazos y mira fijamente a sus pies.

"Deberías de haber visto al Profesor Snape ahí dentro," dice Harry, vagamente, afectuosamente, con las trazas de una sonrisa en su cara. "Furioso. Pensé que iba a empezar a lanzar maleficios a cualquiera que sugiriera…"

"Que pusiste tu propio nombre dentro," Draco termina, y Harry suspira. "Idiotas, todos ellos. No tenías motivo. Piensan que tu estatus de celebridad les da alguna clase de permiso para prejuzgarte."

Draco empieza a morderse la uña del pulgar. Harry observa silenciosamente.

"¿Recuerdas sobre lo que hablamos el verano pasado?" Harry pregunta.

Draco lo mira.

"¿Sobre estar listo?"

"Lo recuerdo," dice Draco. Se acuerda principalmente de la sensación del aliento de Harry en su mandíbula y como muy cerca ellos estaban, él reconoce, pero también tiene presente lo que ellos dijeron.

"Es una parte eso."

"Claramente."

Draco vuelve a morderse la uña del pulgar. Harry suspira, reduce la distancia entre ellos, y lo agarra de la muñeca. La mariposa, que se había colocado en algún lugar cerca del tobillo de Draco, sube a su pantorrilla y a su muslo al contacto. Él levanta la vista y mira a Harry.

"Ellos no me matarán," dice Harry.

"No creo que ése sea el objetivo."

Harry levanta las cejas. "¿No?"

"¿Lanzarte al Torneo de los Tres Magos y esperar a que mueras?" Draco sacude la cabeza. "No es un buen plan. Se basa demasiado en la entropía. No estamos tratando con alguien que sólo te lanzaría al peligro y esperar a que todo salga bien. Hay algo específico en todo esto en algún lugar. Yo sólo...Yo no...No puedo…"

"Está bien," dice Harry.

"No está bien," sisea Draco, tirando de su muñeca del agarre de Harry. "Está pasando nuevamente. Estoy asustado y soy estúpido. No puedo dejar de pensar sobre las formas numerosas y variadas en las que podrías ser destrozado, y eso me aterra profundamente."

"Draco," dice Harry suavemente.

"Y no puedo evitar más que sentir que si sólo pudiera distanciarme de todo éste maldito miedo, si pudiera tan sólo verlo objetivamente, tal vez yo podría ser útil en todo – tal vez podría llegar a algunas respuestas, ver alguna pista vital que estoy omitiendo, solucionarlo – pero no puedo, porque estoy jodidamente asustado—"

Y entonces las manos de Harry están en la cara de Draco y Draco tiene la sensación de ser arrastrado por una corriente, de golpe y brutalmente, y es tan inesperado que se siente mareado. Él mira a Harry y, oh, Merlín, él se encuentra tan cerca, esa es su cadera contra la cadera de Draco, su rodilla contra la rodilla de Draco, y la electricidad que siempre viene como un producto de su proximidad es más fuerte que nunca, surgiendo a través de sus venas y haciendo hervir su sangre. Su cuerpo entero está zumbando en respuesta a la cercanía, su sangre está bombeando, y Draco de repente es consciente del hecho de que ésto es como se siente la atracción física. Es horrible, y tambien increible. Draco quiere que se detenga inmediatamente, y sentirlo por el resto de su vida.

Draco se da cuenta de todos los pequeños detalles de la cara de Harry, la curva de su mandíbula, las casi invisibles pecas en su nariz y mejillas, el imposible verdor de sus ojos. Merlín, ¿Cuándo se volvió Harry tan magnífico? ¿Había sido siempre así de guapo? ¿Sólo que Draco no lo había percibido? ¿Cuándo fue la última vez que Draco no se dio cuenta de algo?

"Estaré bien," dice Harry, y Draco demora un instante para recordar de lo que está hablando. Él ya había dejado la conversación detrás y tiene problemas para dar con una respuesta.

"Yo…" Draco intenta, pero el pensamiento titubea y muere. La mariposa se encuentra aleteando cerca de su cadera y pelvis.

"No soy un mago terrible," Harry continúa. "y sé que es fácil olvidarlo cuando estoy contigo todo el tiempo, pero también soy muy inteligente."

"Eres inteligente," es casi todo lo que Draco puede lograr. Palabras polisilábicas están un poco más allá de él cuando las manos de Harry todavía se encuentran en su cara.

"Pareces agitado," dice Harry, más suavemente, lentamente, y Draco tiembla.

"Estoy..."

La punta de la nariz de Harry está rozando contra la mejilla de Draco y su mente se cierra completamente. Sus dedos se están curvando alrededor de su mandíbula, su estómago está presionando en el de Draco, él está tan cerca que si Draco levanta la barbilla en lo más mínimo, ellos estarán—

"—ser asesinado, Albus!"

Draco casi grita en frustración mientras ambos se separan. Ellos no pueden seguir haciendo ésto. Draco se volverá loco.

"Lo sé, Severus."

Los Profesores Snape y Dumbledore están parados a varios metros de distancia. El Profesor Snape está tenso con frustración; Profesor Dumbledore está tenso y débil con cansancio.

"¿Toda la cordura ha dejado Hogwarts?"

"Hace años, mi amigo," Profesor Dumbledore suspira. "Hace años."

El Profesor Snape bufa y suspira enojado y se voltea en sus talones, acercándose por el pasillo.

"Harry," él dice cuando esta lo suficiente cerca, "ven conmigo. Necesitamos hablar en más detalle sobre lo que deberías esperar de éste torneo dejado de la mano de Dios."

"Yo – ah – sí, Profesor."

"Y Draco," él continúa, "te veré mañana para nuestro té semanal."

Y entonces, con tan sólo una última mirada entre los dos, ellos desaparecen por el pasillo, Profesor Snape murmurando airadamente y Harry esforzándose para mantener el paso.

Pero el momento permanece detrás, en sus labios, en su sangre, y Draco aún se encuentra mareado. Él se recarga contra la pared y pone una mano sobre su pecho, pretendiendo eliminar los recuerdos extremadamente distrayentes de Harry y su piel, su aroma, sus dedos en su mandíbula, su cuerpo presionado contra el suyo, el aplastante, intenso, terrible-maravilloso sentimiento de atracción.


Capítulo 33: 22 de Noviembre, 1994.

Los labios se secan y la mirada se humedece Esperando a ser cálidamente reunidos.

Ya no los hagas esperar; Los besos guardados son desperdiciados.

Edmund Vance Cooke

Playlist: COLDPLAY - "MAGIC"

"Ahí estás," dice Harry, y atrapa a Draco tan desprevenido que él casi destruye ocho horas de progreso realizado por derribarlo al suelo del dormitorio. Él gira en su asiento.

"¿Harry?"

"Al menos danos alguna advertencia la próxima vez que desaparezcas de la faz de la tierra," él dice, colocando su capa de invisibilidad sobre un brazo.

Draco hace un suspiro indignado. "Yo no desaparecí de la faz de la tierra." Él se da vuelta. No se molesta en preguntar porque Harry está en los dormitorios de Ravenclaw – no es la primera vez que se había colado en la torre, y duda que será la última. Draco había hecho su propia cuota de escabullirse en la Torre de Gryffindor, y privadamente piensa que es más impresionante, ya que él nunca ha tenido el beneficio de la invisibilidad al hacerlo.

"Bueno, no estabas en el almuerzo o en la cena."

"¿Quién necesita comida? La comida es aburrida. Casi he terminado."

Harry va hacia su escritorio y se asoma sobre su hombro. "¿Lo que sea que es ésta cosa, es eso medico peligroso en lo que estabas trabajando?"

"No, eso lo puse en espera. Ésto es mucho más útil, especialmente con la Primera Prueba cerca."

Harry parece sorprendido. "¿Construiste ésto para mí?"

"Bueno, ya que no puedo estar ahí contigo, supuse que ésto es la siguiente mejor cosa. Estoy pensando en llamarlo un botón de pánico."

"¿Un botón de pánico?"

Draco lo sostiene hacia la luz. Terminó siendo del tamaño aproximado y dimensiones de un encendedor, de brillante plata pulida con una tapa en un extremo. "Es eso o el botón 'oh, mierda', y quien sabe cuando podríamos tocar el tema en educada compañía."

Harry se sienta en el borde de la cama de Draco, cerca del escritorio. "¿Qué hace?"

"Una combinación de cosas. Presiona este botón de aquí y te impulsa tres metros hacia adelante en una dirección aleatoria para evitar algo desagradable que tal vez se dirija a toda velocidad hacia ti. Lo he ajustado para evitar objetos inanimados así que no terminarás con una pierna atascada en una pared o algo."

Harry sonríe burlón y Draco hace su mejor esfuerzo para no dejarse distraer por su sonrisa.

"Éste segundo botón crea un escudo mágico altamente potente," Draco sigue. "puede aguantar hasta 10,000 Newtons de fuerza y 800 grados Kelvin, aunque necesita alrededor de una hora para recargarse después de cada uso."

"Eso será útil," Harry dice.

"Y finalmente, el último botón es un traslador de emergencia. Al momento está enlazado a la oficina del Profesor Snape, pero puede ser alterado como cualquier traslador. Quizás, no es útil para el Torneo de los Tres Magos, pero qué tipo de botón de pánico no tiene un traslador a algún lugar seguro, ¿Correcto?"

"Ningún botón de pánico del que haya escuchado hablar," dice Harry. "aunque sin duda, antes de hoy nunca había oído hablar de ningún botón de pánico, pero estar técnicamente en lo correcto es lo más correcto que hay."

"No tienes permitido nada mas que tu varita, claro, pero deberías ser capaz de convocarlo. Estaré observando, y lo llevaré conmigo, así que no estará lejos para viajar."

"¿Puedo?"

Draco se levanta y va a donde Harry está sentado en su cama. Él se lo pasa, y Harry gira el dispositivo cuidadosamente en sus manos.

"Supongo que decirte que eres un genio no sería muy productivo," Harry le dice, observándolo.

Draco gira los ojos.

"Esto es realmente impresionante, Draco," él dice. "En serio, esto es alguna clase de magia avanzada. Y será muy útil contra un dragón."

Frunciendo el ceño, Draco dice, "¿Dragón?"

"Eso es lo que he venido a decirte," le responde Harry. "La Primera Prueba son dragones. Estaba visitando a Hagrid y los ví."

Draco inhala profundamente y exhala lentamente. "Dragones," él dice. "Maldición. ellos realmente no se andan con rodeos."

"Profesor Snape me ha estado ayudando con magia defensiva, lo que ha servido mucho, y ahora tengo esto, lo que ayudará bastante, pero…"

"Pero por otra parte, dragones."

"Sí," suspira Harry. "No supongo que tengas algunos consejos."

"Unos cuantos," él repica. "Tomaré algunos libros y te veré mañana después del desayuno."

Harry asiente y observa otra vez al botón de pánico. Su pulgar se desliza perezosamente por la plata pulida.

"¿Estás asustado?" Draco pregunta sin querer, y Harry levanta la mirada.

"¿De los dragones?"

"De todo."

La respuesta de Harry no es inmediata. "Estoy nervioso, supongo," él contesta.

"Podrías morir. Las personas lo han hecho antes, en estas competiciones."

"No me atrevería," le dice Harry, sonriéndole de lado a Draco, y Draco siente sus extremidades empezar a derretirse a la vista de esa sonrisa. "Si tuviera la audacidad de morir, me resucitarías sólo para que pudieras asesinarme otra vez"

"¿Ése es tu plan?" pregunta Draco, su voz un poco más grave de lo que él intentaba. "¿Sobrevivir por pura fuerza de obstinación?"

"Soy un Gryffindor," Harry dice con un encogimiento de hombros, en vez de darle a Draco una propia respuesta. Draco está medio tentado a pegarle en la rodilla, pero hay una incómoda vulnerabilidad y fragilidad que crece más fuerte mientras la conversación progresa.

"No mueras," le dice Draco, con más emoción de lo que probablemente debería haber permitido. Hace a Harry levantar sus ojos y fruncir el ceño, gentilmente, comprensivamente.

"Estaré bien." Él se acerca y toma las manos de Draco en las suyas. Draco repentinamente es consciente de cómo cerca ellos se encuentran, y él traga. Ambos miran en silencio hacia sus manos por varios largos segundos.

"Harry," Draco empieza, y Harry levanta la mirada, "yo he... estos pasados meses – todos estos meses – ¿He estado imaginando cosas?"

Harry traga, aunque por lo demás él permanece tranquilo. "No has estado imaginando cosas," él dice.

Draco no era y nunca ha sido la clase de persona que ve algo menos que lo que es exactamente, claro, pero escuchar a Harry decirlo en voz alta hace anudarse a su estómago a pesar de todo. La mariposa, la que había estado descansando en su espalda, revolotea en torno a su pecho.

"Así que en todas las ocasiones donde…"

"Sí," dice Harry. "Siento que he estado intentado besarte por la mayor parte de un año"

Hay una creciente presión en el pecho de Draco, es caliente y turbulenta y adictiva. Escuchar la admisión, abiertamente, trae consigo la alegría más serena y sin complicaciones que Draco ha experimentado. Él respira lenta y profundamente.

"Si de algo sirve," dice Draco, "siempre he tenido la intención de devolverte el beso."

El silencio se extiende entre ellos. Harry, aun sentado al borde de la cama de Draco, extiende una mano y la desliza por la nuca de Draco, sus dedos acariciando su cabello.

"Bésame ahora, entonces," él murmura.

Su corazón ya no está latiendo sino que está zumbando en su pecho, como un colibrí, y Draco traga, baja su cabeza mientras Harry levanta la barbilla—

"¿Estoy interrumpiendo algo?"

Draco no está seguro de quién es pero él está tentado a matarlos en principio. Él mira sobre su hombro.

Luna, otro de los conocidos amistosos de Draco, se encuentra de pie en la entrada, su expresión entre desenfocada y astuta.

"Éste es el dormitorio de chicos, Luna," Draco dice bruscamente.

"También es la Torre de Ravenclaw," ella dice con una risilla vaga y sin sentido, y Harry se aclara la garganta.

"¿Qué quieres?" pregunta Draco, porque a él le gustaría mucho regresar al beso, especialmente ahora que sabe que es explícitamente y completamente deseado por ambas partes envueltas.

"Anthony quiere que te pida que lo ayudes a traducir algo en Francés," ella dice. "Él está intentando escribir una carta de amor a Fleur Delacour y sabe que hablas el idioma."

"Dile – y es muy importante usar esta frase exacta – que se vaya al diablo."

"Él pensó que tal vez dirías eso y me dio permiso para sobornarte con esa copia de la primera edición de Lex Arcana de Merlín que querías de la tienda de su padre."

Lo peor sobre ser un Ravenclaw, en la opinión de Draco, es el hecho de que todos tus compañeros de casa son simplemente lo suficiente inteligentes para hacerte hacer exactamente lo que ellos quieren, aún cuando es tremendamente inconveniente. Draco casi había lamido el vidrio cuando él encontró ese libro en Productos y Regalos Goldstein en Hogsmeade (¿Donde habían encontrado una primera edición de Merlín en esas condiciones?), y ése astuto bastardo debió haberse dado cuenta.

Maldición.

"¿Y porque no pudo venir aquí él mismo y preguntarme?" al menos de esa forma Draco podría haberlo golpeado para hacer un punto.

"La misma razón por la que él quiere tu ayuda," él responde. "Fleur Delacour."

Draco se lamenta. Veela.

"Está bien," dice Harry. "Quiero decir, yo probablemente no debería quedarme, de todas formas – no quiero que muchas personas sepan que estoy aquí."

"Lo siento," dice Draco, porque lo está.

Harry sonríe. "Pensándolo bien," él dice, "no me importa tanto."

Y pesar de sí mismo, Draco está mordiendo su sonrisa. "¿Te veo despues?"

"Definitivamente," Harry replica, con una enorme sonrisa de vuelta.

"Ustedes chicos son adorables," Luna decide.


Capítulo 34: 24 de Noviembre, 1994.

El precio de la victoria es alto pero también lo son las recompensas.

Paul Bryant

Playlist: REECE MASTIN - "SHUT UP AND KISS ME"

"Vas a hacer un agujero en la manga de tu túnica si la sigues manoseando," dice el Profesor Snape, y Draco se encuentra demasiado tenso que él casi le grita algo muy desagradable.

"Estoy tenso," él dice en su lugar con dientes apretados.

"Claramente," responde el Profesor Snape. "Sólo no te desquites con tu túnica."

No ha sido un buen día.

El Torneo de los Tres Magos había abierto las puertas de Hogwarts, y la arena construida para la Primera Prueba tuvo que ser expandida mágicamente para acomodar a todos los que llegaron en masa a verlo.

Los medios habían tomado un gran interés en ello. Reporteros de todos los principales periódicos estaban presentes, si la experiencia de Luna era para ser creída, y aparentemente varios artículos de primera plana ya habían sido escritos sobre los campeones.

Draco no los ha leído, aunque le han dicho que son muy sensacionalistas, particularmente los referentes a Harry. Él se dice a sí mismo que no le importa, pero tiene la ligera sospecha de que él se está mintiendo. De cualquier forma, él nunca se permite pensar demasiado sobre ello.

Harry, por supuesto, fue seleccionado para ir de último. Krum y Diggory y Delacour todos habían actuado en distintos grados de pasable, pero Draco apenas podía concentrarse en ellos. Él no puede concentrarse en nada hasta que la puerta de la tienda se abre y Harry sale a la luz.

El aliento de Draco queda atrapado en su garganta. A su lado, Profesor Snape pone una mano reconfortante sobre su hombro.

"Tengo que—" Sin embargo Draco no se molesta en terminar la oración. Él se levanta de su asiento, ignorando el pequeño sonido de protesta del Profesor Snape, y se apresura a bajar los escalones de la arena estilo coliseo preparada para el evento.

Él se detiene cuando llega al frente del bastión de la arena y apoya ambas manos en la barandilla, el viento y la luz solar lo hacen entrecerrar los ojos. Harry luce condenadamente guapo en su traje de piel forrada hecho a medida, su cabello peinado hacia atrás y su varita en una mano. Draco se traga de regreso lo que se siente como su completo corazón y saca el botón de pánico de su bolsillo, colocándolo en la barandilla.

El Colacuerno Húngaro es un espécimen particularmente vicioso, todo relucientes escamas negras y horribles cuernos. Draco no puede imaginar estar en el lugar de Harry justo ahora, observando a diez toneladas de dragón con nada más que una varita y su ingenio.

El botón de pánico se sacude en la madera, entonces se empieza a alejar rápidamente. Se mueve casi invisible a través del aire y golpea contra la mano de Harry, la que aún está a su costado. Nadie parece darse cuenta.

Harry mira hacia él y le guiña el ojo.

El bastardo arrogante guiña.

Draco le lanza lo que él espera sea una mirada asesina, pero conociendo su suerte, él probablemente luce estúpidamente desconsolado. Sea cual sea su expresión, hace a Harry sonreír burlón, palmear el botón de pánico en una mano, y levantar su varita con la otra.

Si Draco se hubiera salido con la suya, ellos habrían pasado al menos dos semanas preparándose mediante todo un plan de estudios basado en dragones – al final, por supuesto, ellos sólo habían tenido dos días. Draco había abarcado tanta información como pudo, pero cuando Harry lanza el primer hechizo, de repente siente que no era suficiente.

La estrategia gira alrededor de un simple hechizo espejo, con docenas de ilusiones con el aspecto de Harry moviéndose en diferentes direcciones. Los dragones son rápidos y brutales y poderosos, pero sus habilidades sensoriales solamente son tan buenas como la de un humano, y como Draco sospechaba que lo haría, las múltiples imágenes de Harry lo confunden.

La batalla es aterradora. El dragón arroja zarpazos con sus garras, lanza mordiscos, exhala horribles llamas enormes, y las endebles ilusiones se evaporan una a una como gotas de agua sobre metal caliente. Harry es rápido, eludiendo los enormes golpes de la cola de la bestia, esquivando sus garras, y haciendo una rápida línea recta hacia el nido con el huevo de oro.

Draco observa, paralizado, entre aterrado, impresionado, y emocionado. Harry lo está haciendo asombrosamente bien, y mientras él recoge el huevo de oro con una mano, el dragón gira su enorme cabeza negra y—

"¡Harry!" Draco le grita.

Harry se da vuelta rápidamente justo mientras el dragón abre su hocico y toma una bocanada de aire. Las llamas salen en la forma de un cono tan brillante que los ojos de Draco pican.

Por varios terribles segundos, Draco no puede verlo – hasta que, muy repentinamente, él puede localizarlo, de pie precisamente donde él estaba, bajo un amplio arco de magia protectora. El botón de pánico, Draco comprende, ha resistido contra el fuego del dragón.

Harry lanza un encantamiento confundus lo suficiente fuerte para enviar a la bestia tambaleándose antes de saltar del nido y agacharse entre sus piernas y bajo su cuerpo, entonces hacia el otro lado.

La arena está de pie, alabando y pisoteando y gritando su nombre.

Draco está mareado. Los domadores de dragón saltan en el momento que Harry regresa a la zona segura, y de se la multitud tras el, Draco puede escuchar los gritos apagados de – ¡Potter! ¡Potter! ¡Potter!

Sin saber muy bien lo que está haciendo Draco sale corriendo, fuera de las gradas de la arena, hacia el laberinto de tiendas de campaña y más allá de los oficiales pululando. Él hace su camino hacia el borde de la zona segura, donde Harry se encuentra observando con silencioso asombro a la multitud. Él se voltea cuando ve a—

"Draco—"

Draco no está interesado en hablar. Él llega hasta Harry como una fuerza de la naturaleza, lo agarra por el frente de su traje de piel, y lo besa con cada onza de fuerza que él tiene, en frente de Dios y todos.

Inmediatamente, Harry pone el huevo de oro bajo su brazo y agarra a Draco por la cintura, correspondiendo la intensidad y necesidad en igual medida.

No es tanto un beso como es adrenalina. Es la euforia de experimentar un beso, fantástico, estremecedor, torpe y apasionado, irrazonable y perfecto. Es vertiginoso y electrificante y diez veces más maravilloso que un primer beso tiene el derecho a ser.

Harry sabe como a menta y zumo de calabaza, y sus labios son agradablemente ásperos y agrietados mientras ellos presionan firmemente, desesperadamente contra los de Draco. Las manos de Harry se deslizan hacia su espalda mientras los brazos de Draco se mueven alrededor del cuello de Harry y al momento no hay absolutamente ninguna otra cosa que exista en el universo excepto Harry, presionado contra él, besándolo como si su vida dependiera de ello, y tal vez lo hace.

Cuando Draco se separa es sólo porque él necesita respirar. Harry lo está mirando.

"Wow," él dice sin aliento.

Draco lo besa de nuevo.


Capítulo 35: 18 de Diciembre, 1994.

Solamente hay una clase de shock peor que el totalmente inesperado:

el esperado para el cúal se ha rechazado prepararse.

Mary Renault

Playlist: SHANE ALEXANDER - "FEELS LIKE THE END"

EL PREMIO DE UN CAMPEÓN "RARITO", dice el titular, justo sobre la enorme fotografía de Harry y Draco abrazados al borde de la arena. Es una buena foto, Draco nota despreocupadamente, con un ángulo espléndido que captura el momento justo de ese increíble beso, cuando Draco está deslizando sus brazos alrededor del cuello de Harry.

Y Rita Skeeter deber estar muy orgullosa del doble sentido en el titular.

"No deberías leer esa basura, pudrirá tu cerebro."

Draco levanta la vista del periódico justo mientras Harry se sienta en la silla a su lado. Él está llevando esa encantadora sonrisa ladeada suya, y Draco sonríe sin quererlo.

"No deberías alentar más a la gente," Draco contraataca. Harry se acomoda a su lado, tan sólo un poco más cerca de lo que se podría considerar amigable, con lo que Draco está más que bien.

"Oh, ¿Yo no debería?"

"Tú más que nadie tiene un entendimiento de cómo éstas cosas se ponen," dice Draco. "Sigue sentando así de cerca y sonriendo de esa forma y las personas hablarán."

"La gente no hace otra cosa," Harry remarca, y Draco ríe. "¿Quieres ir al Baile de Yule conmigo?"

Draco deja de reír de forma abrupta y lo observa en atónito silencio.

"Quiero decir, ellos han hecho todo menos decirme que estoy obligado a llevar una cita," él continúa. "sé que no te gustan los eventos sociales, pero pensé.."

La evaluación de Harry es, Draco piensa, un poco generosa. Draco evita la mayoría de eventos sociales con el mismo ardor y entusiasmo con el que evita enfermedades infecciosas. Si alguien le hubiera dicho hace dos semanas que él sería invitado al Baile de Yule, los habría llamado mentirosos. Y si ese mismo hipotético alguien hubiera implicado que Draco se sentiría aturdido por eso, él los habría golpeado en la rodilla.

"Yo—" él comienza, pero no está seguro como debería continuar la oración, así que empieza otra vez: "eso es..¿Estamos permitidos? Ir juntos, quiero decir."

Harry humedece sus labios. "No estaba seguro, en realidad," él admite. "sé que la sociedad mágica es un poco – bueno, anticuada y todo, así que fui a preguntarle al Profesor Dumbledore. Él dijo que está bien. Es muy firme sobre eso, realmente. Dijo que si alguien nos da problemas, podíamos acudir a él."

La opinión de Draco sobre Dumbledore siempre ha sido un poco en el lado desfavorable, pero eso le gana un punto en su favor.

"Es posible...podría causar algunos problemas," Draco dice cuidadosamente. "generalmente hablando."

"Lo sé," Harry replica. "lo he sabido por un tiempo. Tan sólo no puedo hacer que me importe. Confía en mí, lo he intentado."

Draco es repentinamente consciente del hecho de que ellos ya no hablan solamente del Baile de Yule. Después de un instante, él sonríe.

"Draco," dice Profesor Snape, que debe haberse acercado a la mesa de Ravenclaw en algún punto pero a quién Draco ni siquiera había notado. Cuando Draco lo mira, su rostro parece inusualmente sombrío, y sus manos están unidas tras su espalda en esa forma que él sólo hace cuando tiene malas noticias. "necesitamos hablar."

"Yo—" él mira entre Harry y el Profesor Snape. "Está bien."

"Vamos a mi oficina."

Draco asiente y se levanta, pero Harry agarra su manga antes de que él pueda moverse.

"Espera," Harry dice, "entonces – entonces, ¿Cuál es tu respuesta? ¿Quieres ir?"

Él voltea a ver al Profesor Snape, quien claramente está impaciente, y entonces de regreso a Harry, quien parece sólo un poco aprensivo aunque él está haciendo todo lo posible para actuar de otra forma, Draco se atreve a sonreír.

"Absolutamente," él le dice, entonces se inclina y lo besa, sólo una vez, tan sólo ligeramente, en la boca, y cuando él se aleja, Harry está sonriendo enormemente.

Draco rodea la mesa de Ravenclaw y se apresura a alcanzar al Profesor Snape, que ya está a medio camino del Gran Comedor.

Mientras ellos caminan, Draco lo mira de reojo. Él está viendo hacia adelante, pero no parece estar realmente viendo nada. Él está perdido en sus propios pensamientos.

"¿Sin comentarios?" Draco pregunta. "¿Sin observaciones pasajeras?"

El Profesor Snape es arrancado de su propia mente y lo voltea a ver, "¿Qué?"

"Sobre Harry y yo," él sigue. "has estado inusualmente silencioso sobre toda la situación."

"¿Debería estar sorprendido?" él contesta. "estoy seguro de que vi esto venir antes de que ambos lo vieran."

Draco abre la boca para responderle con una expresión más creativa cállate, tú no lo viste antes de realizar que probablemente sí lo hizo.

Ellos bajan a las mazmorras y a la tranquilidad del aula de pociones, que ahora huele bastante de esencia de Murtlap de una clase reciente.

"¿Y de que se trata esto?" Draco pregunta mientras llegan a su oficina.

"Toma asiento," dice el Profesor Snape, lo que no es buen augurio. Draco se sienta en su habitual silla, y Profesor Snape se sienta frente a él, en su escritorio.

"Ayer fui a hacer mi usual visita a tus padres," él dice.

Draco siente una repentina contracción de miedo en sus entrañas. "¿Se encuentran bien?" Draco pregunta, inclinándose hacia adelante en su silla. "¿Se revirtieron los encantamientos de memoria?"

"Los encantamientos de memoria estaban bien," dice el Profesor Snape. "he estado aplicándolos de nuevo en cada visita según fuera necesario, como acordamos."

La contracción de miedo se vuelve más apretada. "¿Tiene que ver con Voldemort?"

"No. No, Draco es—"

Él se interrumpe. En toda la vida de Draco, él solamente puede recordar tres ocasiones en donde el Profesor Snape estaba bien y verdaderamente sin palabras, e incluso menos ocasiones donde se encontraba nervioso. Él miedo se tensa con alarma.

"Profesor," Draco urge cuando el silencio se vuelve demasiado.

"Draco," él dice, "tu madre está embarazada."

"Oh," Draco dice. Entonces, "¿Qué?"

"Tú madre está embarazada," él repite, más gentilmente. Él mete la mano en su túnica y saca una tarjeta pequeña de color cáscara de huevo del interior. "ella me lo anunció cuando fui."

El miedo y alarma se han ido. Son reemplazados con algo nuevo, alguna emoción o combinación de emociones que Draco no puede reconocer.

Profesor Snape le ofrece la tarjeta a través de su escritorio. Le toma un esfuerzo concentrado de voluntad estirar el brazo y tomarlo.

Una Nueva Vida viene en Camino, se lee en la tarjeta en hermosa letra cursiva de color dorado. Narcissa Black Malfoy está embarazada. El niño se tiene previsto para Junio. En lugar de regalos, donaciones pueden ser hechas para el fondo fiduciario del bebé.

Junio. Así que no sólo su madre está embarazada, ella está en su segundo trimestre.

Draco lee la tarjeta varias veces. Él no puede pensar que decir. No está seguro si hay alguna combinación de palabras en existencia que exprese todo lo que está pasando por su mente.

Es únicamente cuando las palabras en la tarjeta se empiezan a mover que él comprende que sus manos están temblando. Draco deja caer la nota en su regazo y flexiona sus dedos.

"Yo…"

La oración no va a ninguna parte. Profesor Snape parece paciente, sin embargo, y espera por él para intentarlo nuevamente.

"Ellos…¿Ellos saben el sexo del niño?" Draco logra finalmente.

"Sí," responde Profesor Snape. "¿quieres saberlo?"

Es una maldita buena pregunta y por un momento Draco no está seguro. Eventualmente, él dice, "Sí."

"Es una niña."

Draco se hunde en su silla. Había sólo dos opciones, pero de alguna forma él está todavía sorprendido – totalmente sin aliento por la fuerza de la realización.

"No tenían heredero a la fortuna Malfoy" Profesor Snape continúa, gentilmente.

"Ellos expresaron cierta confusión sobre por qué les tomó tanto tiempo concebir definitivamente."

Draco cierra los ojos. Él debería haber sabido que esto pasaría. Quizás alguna parte de él lo había sabido, pero nunca pensó – nunca había considerado

"¿Alguna vez llegaré a conocerla?" Draco pregunta, encontrando que repentinamente es difícil hablar. "¿Alguna vez conoceré a mi hermana?"

Profesor Snape no responde, y Draco se dobla sobre sí mismo, codos en sus rodillas, rostro entre sus manos. Su garganta duele de intentar desesperadamente no llorar. Él escucha al Profesor Snape levantarse y moverse hacia la chimenea para poner algo de té.

Draco toma la oportunidad para ponerse bajo control lo mejor que puede. No es algo fácil. Su mente se está llenando con preguntas más rápidamente de lo que se preocupa en considerarlas, y con cada una él es aplastado bajo un peso cada vez mayor de incertidumbre. ¿Cómo será ella? ¿Draco formará parte de su vida? ¿Ella siquiera sobrevivirá la guerra que se avecina?

Varios minutos después, Profesor Snape gentilmente empuja una taza de té entre sus manos. Por entonces, al menos, Draco en su mayoría se ha puesto bajo control, y toma un sorbo de té. Está demasiado caliente, pero Draco encuentra que no le importa el escozor.

Profesor Snape se sienta en la silla a su lado en vez de otra vez en su escritorio.

"Puedo hacer control de daños, por supuesto," dice Profesor Snape. "hice una rapida revision de tus viejas cosas de bebé guardadas y me lleve todo lo identificable. La mayoría era heredado y no causará ninguna é más detenidamente cuando regrese la próxima semana."

Draco apenas está escuchando.

"¿Cómo se supone que sabré qué hacer?" él pregunta. "hay un millón de millones de radiaciones y un millón de millones de posibilidades y riesgos y futuros.

"Eso es caos, Draco," dice el Profesor Snape.

Draco toma otro sorbo de su té demasiado caliente, odiando el caos por primera vez en su vida.


Capítulo 36: 25 de Diciembre, 1994.

El romance es el encanto que convierte el polvo

de la vida cotidiana en una bruma de oro.

Elinor Glyn

Playlist: BOWLING FOR SOUP - "HOW FAR THIS CAN GO"

"¡Santo cielo!," es lo primero fuera de la boca de Harry cuando Draco lo ve esa tarde, y hace que voltee a ver alrededor para estar seguro de que él no se ha olvidado de algo.

Pero no hay nada. El pasillo fuera del Gran Comedor es una multitud de personas dirigiéndose hacia las grandes puertas dobles, y nada parece fuera de lo ordinario. "¿Qué?" Draco pregunta.

"Tú luces..."

Draco se da un vistazo. Él eligió una elegante túnica de vestir Justine St-Clair – una pieza azabache con mangas a la medida y elaborados bordados de plata alrededor de los puños, que van serpenteando hacia los antebrazos, alrededor del cuello, y a lo largo del borde inferior. Draco nunca ha sido la definición de alguien consciente de la moda, pero sí ha sido criado en el mundo de los holgazanes ricos, y tiene, si nada mas, un ojo para la calidad.

"Bien, esperemos."

"Mejor que bien," Harry dice.

"Tú tampoco te ves nada mal," Draco remarca, observando su traje – de tres piezas de un negro mate con una camisa blanca y una corbata de un brillante escarlata Gryffindor. "¿Donde conseguiste ese traje?"

"Yo – uh, Gladrags," él responde. Harry aparta la vista de las líneas y pliegues de la túnica de Draco, luciendo un poco nervioso.

"¿Te encuentras bien?"

"Tú sólo – luces genial. Maravilloso."

Draco comprende, bastante abruptamente, que Harry piensa que él es atractivo. Entre los largos meses de agonizante tensión romántica no consumada y las últimas semanas llenas de largas sesiones de Harry besándolo entre clases por las paredes de pasillos abandonados (lo que, Draco desde entonces ha decidido, era una muy bienvenida adición a su relación), Draco sabía por supuesto que había química, pero realmente nunca había considerado el hecho de que Harry tal vez lo encontrará físicamente también como intelectualmente atractivo. La idea de que Harry lo apreciaba por su cuerpo así como su mente—

Draco traga un repentino nudo en su garganta y pone ese pensamiento lejos antes de que él se deje llevar demasiado lejos con ello. Ahora no es el momento.

"Gracias," Draco dice en su lugar. "¿Nos vamos?"

Harry sonríe y se mueve hacia adelante para enlazar su brazo con el de Draco, y su corazón golpea contra sus costillas a la calidez y la cercanía, y juntos se dirigen hacia el Gran Comedor.

Los chismes, como siempre lo hacen, se han propagado más rápidamente y más extendidamente que un virus, y lo primero cuando Harry y Draco hacen su entrada, es un notable silencio que cae a través de toda la sala. Draco puede sentir miles de ojos picando en su piel como agujas, y repentinamente él está feliz de que no le importe tanto como debería la opinión de otros.

En cualquier caso, el Gran Comedor luce hermoso, adornado con serpentinas de plata y dominado por un gigantesco árbol de Navidad. Aunque el Baile de Yule no ha empezado en ninguna capacidad oficial, la música ya está sonando y hay muchas parejas bailando. A Draco le habría gustado más tiempo para admirarlo, pero antes de que ellos hayan llegado a sus asientos, se les acerca el campeón de Durmstrang y su pareja.

"¡Harry!" dice la pareja, una chica Gryffindor de cabello enmarañado que Draco reconoce vagamente. "Luces genial. ¡Y éste debe ser Draco!"

Harry suspira, luciendo incómodo. "Hermione," le dice, "él realmente no—"

"Prometiste presentarmelo," ella le contesta, su sonrisa forzada y sus palabras tensas.

Harry suspira otra vez, pareciendo resignado, y sólo un poco molesto.

"Draco," él dice, "ésta es Hermione Granger."

"Encantada," Hermione dice a la vez. Su agarre en el brazo de su pareja se hace mas fuerte.

"Gusto en conocerte," le dice Draco, intentando determinar la causa de su expresión ligeramente maniática.

"Y conoces a Victor Krum, por supuesto."

"Un placer." El acento de Krum es espeso, pero no incomprensible. Él inclina su cabeza.

Draco sonríe ligeramente. "Dobar wecher, gospodin Krum. Vesela Koleda."

Eso atrapa la atención de Krum. "¡Hablas búlgaro!"

"Cosas sueltas," Draco responde. "Sé ruso, en cualquier caso, lo que me da algo de ventaja. Todos esos idiomas Serbios comparten algo."

"Es tan bueno finalmente conocerte en persona," Hermione le dice, y Draco nota la ligera tensión de su rostro que solamente la hace parecer más tensa y más maniática. "Después de casi cuatro años como rivales."

Harry suspira. Draco inclina la cabeza a un lado.

"Lo siento," él dice, ¿Rivales?"

"Bueno, rivales intelectuales , ¡Quizás!"

Su tono era algo entre jocoso y enojado. Draco se pregunta si esto es una de esas pistas sociales que es obvia para todos menos para él, y de pronto deseó no haber venido.

"Hermione ha estado algo—" Harry empieza a decir, pero no termina, mirando entre ella y Draco, "—uh, algo así como en una competencia contigo. Tú has tenido las notas más altas cada año desde primero, y ella está algo…"

"Oh," Draco dice como si eso lo explica todo, aunque no explica nada y Draco está aún más confundido.

"Estoy segura de que te habías dado cuenta," ella dice, y su agarre en el brazo de Krum es tan fuerte que él está mirando hacia sus manos con una expresión de dolor. "¡He llegado en segundo! Segundo a ti. Todos los años. Por tres años."

"En realidad no pongo atención a la clasificación," Draco admite. La respuesta parece hacerla enojar todavía más y Draco no está seguro de la razón.

"Por supuesto que no." Su voz es tensa.

"Herr-mi-oun, tu mano—" Krum empieza a decir, pero ella sigue hablando.

"¿Cúal es tú secreto?" ella pregunta. "Harry dice que ni siquiera estudias, pero creo que ambos sabemos que con notas como las tuyas, simplemente eso no es posible."

"Hermione," Harry dice, sonando apenado.

"He estado bajo la tutela del Profesor Snape desde que era muy joven," Draco responde. "Completé el plan de estudios de Hogwarts independientemente cuando tenía seis."

Hermione ríe y es un sonido aterrador. "¡Lo hiciste! De verdad, lo hiciste."

"Oh, wow," Harry dice en voz alta, "la música está empezando – el baile de los campeones! ¿Draco, estás listo?"

Draco no tiene tiempo para responder. Harry lo lleva por la muñeca hasta que ellos están en el centro de la pista de baile, donde los otros estudiantes les han dado espacio. Los otros dos campeones también han llevado a Ravenclaws, Draco nota con algo de sorpresa – Cedric Diggory había llevado a Cho Chang, y Fleur Delacour había llevado a Roger Davies. A Draco le habría gustado pensar que eso hacía a Viktor Krum y Hermione la pareja extraña, pero no podía hacerse creerlo. Mientras ellos tomaban su lugar en la pista de baile, Draco sintió todos los ojos de vuelta en ellos.

"Lo siento por Hermione," Harry susurró mientras la música comienza, y después tomando una de las manos de Harry y colocándola en su hombro, ellos empiezan un lento y constante ritmo por la pista. "Ella realmente es agradable, solamente – a ella no le gusta no ser la persona más inteligente en la habitación. Es competitiva."

"No creo que yo le agrade," Draco dice con un ceño.

"Esto es difícil," dice Harry, mirando hacia sus pies.

"Es porque estás intentando bailar un vals con una canción de compás binario."

"¿Qué?"

"El vals es un baile de metro triple y – no importa. Sigue mi ejemplo."

Con Draco guiando, el baile va mucho más fácil. Harry lo entiende rápidamente, y muy pronto él se mueve de forma natural. Por el crescendo, la atención de Harry está de nuevo en Draco. A pesar de la expresión de abierta adoración que pronto está en la cara de Harry, Draco no se puede sentir cómodo. Los ojos juzgantes de sus compañeros están quemándolo.

"Un centavo por tus pensamientos," dice Harry.

Como ellos usualmente lo están, los pensamientos de Draco están en muchos lugares a la vez, operando simultáneamente. Ellos deberían ser mucho más brillantes de lo que son.

En una esquina de su mente, Draco está sintiéndose expuesto y vulnerable. A él no y nunca le han importado las opiniones de aquellos que lo juzgarían por quien él es, pero sería ridículo ignorar el hecho de que hay personas en esta escuela que podrían, y harían, su vida un infierno por atreverse a mostrar abiertamente afecto a Harry. Ciertamente no ayuda que, desde el beso – que, ante la clara perspectiva, Draco se lamenta un poco de hacerlo tan públicamente – su naciente amor se ha vuelto un asunto de interés nacional.

En otra esquina de su mente, Draco es y ha estado a diario desde que se enteró de ello asimilando las noticias de que su madre está embarazada. Él está constantemente preocupado por las preguntas que no puede responder – ¿Él será una parte de la vida de su hermana? ¿Cómo puede él convertirse en un hermano mayor para una hermana en el lado opuesto de la guerra? ¿Ella estará a salvo? ¿Alguna vez él llegará a conocerla?

Y entonces, claro, en la más oscura y más terrible esquina, Draco está perpetuamente frustrado con su inhabilidad para ver a través de cualquiera que sea el plan que el Señor Oscuro ha preparado. No sabe nada más allá del hecho de que él necesita específicamente a Harry – pero ¿Para qué? ¿Por qué el Torneo de los Tres Magos? ¿Cuál es su meta final? ¿Por qué no puede averiguarlo Draco?

"¿Draco?"

Él alza la vista de donde había estado mirando hacia el piso. Harry lo está observando con preocupación.

"Mis pensamientos no valen un centavo," dice Draco tardíamente.

La canción termina con aplausos dispersos. Una nueva canción inicia, y otras parejas se incorporan a la pista de baile. Harry y Draco se alejan dando giros, hacia el borde de la habitación hasta un par de puertas dobles que llevan a un jardín de rosas creado para el Baile de Yule. Es frío y espolvoreado de nieve, con luz insuficiente, y de una belleza impresionante.

"Sé como luces cuando estas asustado," dice Harry, y Draco lo voltea a ver. "y también sé como luces cuando estas asustado e intentando no mostrarlo."

"No soy tan fácil de leer," Draco protesta.

"Lo eres un poco."

Draco inclina su cabeza hacia el oscuro cielo invernal. Desde que él era muy joven, Draco ha sido una criatura de frío, siempre favoreciendo el frío al calor. Un viento helado pasa y Draco lo respira, saboreando el aroma de nieve y el temblor que desencadena por su columna vertebral.

"Puedes decirme."

Draco voltea a ver a Harry. En la luz plateada del jardín de rosas, las líneas de su rostro transformadas en una expresión de confuso alivio. Draco es impactado con la repentina noción de que todo está bien – o, al menos, lo estará. Observando la expresión de Harry de preocupación y afecto lo llena con un extraño sentimiento de invencibilidad.

"¿Qué voy a hacer contigo, Harry Potter?"

Harry frunce el ceño como si no entendiera.

"Tengo toda la razón en el mundo para estar aterrado," él continúa. "hay fuerzas conspirando contra nosotros y no puedo entender cómo o con qué objetivo. La mitad de la escuela piensa que somos pecadores desviados, y el Mundo Mágico nos está juzgando por todo lo que somos y muchas cosas que no somos. Ciertamente, somos un desastre."

Harry no responde, aunque por su expresión de preocupación parece que él quiere hacerlo.

"Y de alguna forma cuando estoy aquí contigo todo sale volando igual que la nieve en el viento."

Un instante pasa. La expresión de Harry se suaviza. Un brazo se desliza alrededor de la espalda de Draco y fácilmente, muy fácilmente, asombrosamente fácil, Draco se derrite contra él, manos en sus hombros, cabeza en su pecho.

"¿Sabes cuál es tú problema?" Harry pregunta.

Draco solamente contesta con un ruidito. A él no le importa tanto como probablemente debería, pero le gusta escuchar los sonidos a través del pecho de Harry cuando él habla.

"Piensas demasiado."

Draco hace un sonido otra vez, levantando el final así que suena interrogativo.

"Tienes que darle a ese hermoso cerebro tuyo un descanso de vez en cuando o pensarás hasta morir."

Los labios de Harry presionan en su sien y Draco levanta la cabeza para atrapar un segundo beso contra su boca. Draco ama esos besos, casi más que ama los besuqueos feroces y roba aliento en las paredes de los pasillos entre clases. La suavidad, la cercanía, la calidez de él que derrite todas las asperezas de Draco – Draco se pregunta cómo siquiera él lo logró por catorce años sin esos besos.

"No sólo se prende y apaga, sabes," dice Draco en la boca de Harry.

"Estoy muy seguro de que puedo al menos apagarlo por un tiempo," Harry responde, y entonces lo está besando, besándolo de verdad, exhaustivamente, profundamente, fantásticamente, el tipo de beso que hace dar vueltas la cabeza de Draco y que los dedos de sus pies se enrosquen. Los brazos de Harry alrededor de su cintura se aprietan y lo jalan ese último imposible centímetro más cerca, y Draco enreda sus dedos en el cabello de Harry.

El tiempo pasa. Draco no está realmente seguro qué tanto. Cuando Harry se aparta, Draco parpadea aturdido contra la suave luz plateada.

"¿Cómo lo hice?" Harry pregunta.

Draco no puede recordar de lo que estaban hablando. "¿Qué?"

Harry sonríe satisfecho.


Capítulo 37: 14 de Febrero, 1995.

La fama es una forma de incomprensión, quizás la peor.

Jorge Luis Borges

Playlist: LADY GAGA - "PAPARAZZI"

El Día de San Valentín, Draco sabe, es un día festivo obscenamente comercializado en exceso. El santo alrededor del cual la tradición está basada habría vivido y muerto en completa oscuridad si no fuera por el hecho de que él fue convertido en un santo por razones que fuentes históricas no confiables pueden explicar. Estos días mayormente es sólo un pretexto para promocionar la venta de dulces y regalos, y es una innecesaria expectativa social para parejas románticas y una carga emocional en aquellos que están solteros.

Pero maldita sea si Draco no ha disfrutado muchísimo su cita del Día de San Valentín con Harry.

"¿Está bueno?" Harry pregunta después de que Draco pasa unos instantes rodando experimentalmente entre su lengua unos de los dulces especiales "Corazón roto" de San Valentín de Honeydukes.

"Mmn," Draco responde. Es dulce, con rico chocolate de leche con pizcas de menta. Cuando lo muerde, hay un pequeño torrente de sabor que se libera – suave jarabe de frambuesa. Draco hace un sonido muy poco digno.

Harry sonríe y saca algunos sickles para pagar por la bolsa. Ellos todavía están eligiendo de ella cuando salen de Honeydukes y hacia las soleadas e invernales calles de Hogsmeade.

"Entonces, ¿Fue un buen Dia de San Valentín?" Harry pregunta mientras Draco lame los últimos rastros de frambuesa de sus labios.

"Muy bueno." Draco le responde, sonriendo afectadamente. "Tan bueno que me siento algo culpable por participar en toda la algarabía."

Y realmente, había sido un buen dia. Tan pronto como la clase terminó, ellos tomaron el camino largo y cubierto de nieve a Hogsmeade, mientras Draco hablaba sobre su proyecto médico y Harry hacía las preguntas pertinentes. Tuvieron almuerzo y cerveza de mantequilla en Las Tres Escobas, hicieron algunas compras, y terminaron el dia con una excursión a Honeydukes.

"Por eso tu resentimiento intelectual lo hace más agradable," Harry le insiste, inclinándose para robar un beso antes de que Draco pueda protestar. Draco hace un ruido contra la boca de Harry, tirando de su bufanda Gryffindor y regresando el beso.

Detrás de ellos, varios Hufflepuffs mayores hacen un sonido fuerte que le recuerda a Draco de un gato vomitando una bola de pelos. Es lo suficiente distrayente para atraer la atención de Draco.

"Aunque podría haberlo hecho sin todo el comentario," Draco murmura. Los había estado siguiendo no solamente por todo Hogsmeade pero por los últimos meses, volviéndose peor con cada artículo publicado sobre ellos – y habían habido muchos, cada vez más numerosos mientras la Segunda Prueba se aproximaba.

"No les hagas caso," Harry dice. "Ellos solamente están celosos de que no pueden besar a alguien que sabe a frambuesa."

Draco se ríe y Harry intenta tragarse el sonido con otro beso. Draco está colocando un brazo alrededor del cuello de Harry cuando hay un repentino flash de luz blanca desde su izquierda, a ambos los asusta y se voltean hacia el ruido.

Rita Skeeter – Draco nunca la había conocido, pero si alguien le hubiera pedido imaginar cómo lucía ella, él habría imaginado a alguien muy parecido a la mujer de pie frente a él. Su cabello es rubio y perfectamente peinado contra su oblonga cabeza, y sus uñas verde veneno están golpeando ligeramente contra el lado de su cámara.

"Por mí no se detengan," ella canturrea, labios rojo sangre torcidos en una sonrisa burlona.

"¿Nadie te ha dicho que es de mala educación acosar a las personas?" Harry pregunta.

"Cariño, no te halagues. Es estrictamente negocios. Ustedes son una primicia. Mi editor no puede tener suficiente de ustedes.

"Es bueno saber que ponemos pan en tu mesa," dice Harry por lo bajo.

"Vamos," dice Daco, sabiendo mejor que ponerse a discutir con una reportera que podría citar cualquier cosa dicha.

"¡Joven Señor Malfoy! Has sido bastante escurridizo, ¿No? ¿Has estado ignorando mis lechuzas?"

"Con gran entusiasmo," Draco dice en seguida, agarrando la muñeca de Harry y alejándose, para su desmayo, Skeeter los sigue.

"Si estás molesto por la publicidad, una entrevista podría ser tu oportunidad para dejar las cosas claras," ella dice, y su voz es sacarina. "podrías contar el lado de tu historia."

"Si piensas que soy lo suficientemente estúpido para caer por eso, no pudiste haber hecho muy bien tu investigación sobre mí," dice Draco.

"Dejalo en paz, Skeeter," Harry le grita," él no es tu historia."

"¡Habría ido a sus padres, pero ellos han estado sospechosamente herméticos sobre toda la situación!"

Draco se detiene en seco y se voltea. Hay un fuego de ira en su pecho que solamente es avivado cuando ve la mirada de satisfacción en el rostro de Skeeter de que ella fue capaz de provocar una reacción en él.

"Deja a mis padres fuera de esto," él le dice secamente.

"Ciertamente ellos parecen decididos en mantenerme lejos," dice ella. "No han respondido a mis lechuzas – o las de nadie, en realidad."

Eso era probablemente debido al hecho de que Draco había diseñado una guarda para la Mansión Malfoy que mantenía fuera lechuzas y visitantes provenientes de periódicos importantes. Sin embargo, no había razón para que Skeeter tuviera que saber eso. "Mis padres saben mejor que asociarse con parásitos."

"¿Es eso lo que es? Porque esa no es la teoría popular," ella dice, y su pluma verde brillante ésta suspendida sobre su libreta. "¿Algún comentario sobre los rumores circulando de que ellos están siendo tan silenciosos porque te han desheredado por tus ...inclinaciones?"

Draco aprieta los labios. Su mente gira mientras intenta contestar con una respuesta apropiada. Su concentración batalla con su creciente ira.

"Después de todo," ella continúa, inclinándose hacia adelante, "las inclinaciones de la familia Malfoy son bien conocidas, y no puedo imaginar que ellos tomarían bien las noticias de que su hijo estaba envuelto románticamente con El Niño Que Vivió. La cuestión es si tal vez ellos lo tomarían tan mal que te despojaron de tu herencia y nombre."

Las fosas nasales de Draco se dilatan. La furia ahora es tan intensa que se pregunta si realmente es odio o no lo es – odio, eso es nuevo, él comprende. A Draco nunca le ha desagradado alguien tan abruptamente, tan intensamente, tan apasionadamente, que él se ha atrevido a llamarlo odio, pero ahí está, gruñendo y mordiendo en su pecho.

"Su afirmación es tan patentemente ridícula y alterada como su prosa, Señora Skeeter," él le dice. "Tal vez deberías pensar en cambiar a escribir novelas de romance y libros sensacionalistas. Eso es claramente donde tu talento yace; no en actual periodismo."

Su sonrisa se ensancha y, sin quitar la vista de Draco, ella garabatea algunas líneas en su libreta.

Draco gira sobre su talón y continúa alejándose. Esta vez, Skeeter no los sigue.

"¿Estás bien?" Harry pregunta.

"Estoy bien," Draco le dice, un poco demasiado alto.

"Cierto, sí, yo también grito cuando estoy bien."

"Yo sólo – rrrgh." Draco quiere arrancarse el cabello. Odia esto. Él nunca tuvo la intención de ser una celebridad. "Maldita Rita Skeeter y maldito El Diario el Profeta. Tengo cosas más importantes en que pensar."

"Sí," Harry accede, algo tentativo.

"Puedo hacer más investigación en las sirenas y colocar los toques finales en esa poción de extracto de branquialgas y terminar mi proyecto personal y malditamente intentar descubrir qué demonios estoy omitiendo en este gran diseño del Señor Oscuro que no puedo jodidamente desentrañar—"

"Draco," Harry dice.

"—y el punto es que hay un millón de cosas en las que puedo pensar que no son la desgraciada de Rita Skeeter y su malditas afirmaciones—"

"Draco," Harry dice otra vez, más alto, agarrándolo por el codo.

"¿Quién demonios es ella para hacer suposiciones sobre mí familia?" él grita, girando rápidamente para encarar a Harry. "¿Cómo puede ella lucrar haciendo esas jodidas acusaciones infundadas? Ya es bastante malo que esté recibiendo ese estúpido correo de odio– como me atrevo a llevar al Salvador hacia el pecado y libertinaje – pero ahora ella está metiendo a mi familia en esto—"

"Jesús," dice Harry, "¿Qué diablos pasó?"

Draco comprende, algo tardíamente, que cada respiración está saliendo más como un jadeo, y sus manos están temblando, aunque no de frío. Él traga.

"Mi madre está embarazada," él le dice. Tal vez debería haberlo dicho antes. Tal vez no debería haberlo dejado proliferar en su mente como una herida.

Harry lo observa en silencio, boca abierta.

"Mierda," él dice eventualmente.

"Voy a tener una hermana y no se si – si alguna vez la conoceré, incluso si ella puede sobrevivir la guerra que aparentemente está acerca, y no puedo – no sé qué hacer, no sé cómo protegerla, siento que no puedo hacer nada, y yo sólo—"

Harry lo agarra y tira de él en sus brazos. Draco entierra su rostro en el hombro de Harry y respira en la familiar esencia de cedro y jabón.

"No es tu trabajo proteger a todos," Harry susurra en su cabello.

"Si no lo hago yo, ¿Entonces quién? Ella es mi hermana, no puedo simplemente…"

Harry besa el lado de su cabeza sin responder. No hay respuesta, por supuesto. Draco habría dado con una por ahora si la hubiera.

Ellos se quedan de pie ahí en la nieve por un tiempo hasta que Draco se calma. La caminata de regreso a Hogwarts es silenciosa, interrumpida sólo por soplos de aire, y calentada solamente por la forma en la que Harry agarra su mano en silencioso y constante apoyo. Y mientras caminan, Draco se pregunta cómo él había sobrevivido sin ello.


Capítulo 38: 24 de Febrero, 1995.

Si nada nos salva de la muerte, al menos que el amor nos salve de la vida.

Pablo Neruda

Playlist: MR. PROBZ - "WAVES"

Draco sueña sobre el mar y canciones.

Él sueña de azul profundo y negro impenetrable, del empuje de las corrientes y una presión cada vez más amenazante. Sueña de música, oscura y discordante sin embargo hermosa en su extrañeza. Sueña de sombras misteriosas y formas imposibles, sobre visiones que se deforman y giran y ondulan.

Él sueña hasta que se despierta por un repentino estruendo y ruido de todas direcciones.

"¡Draco! ¡Draco!"

Él tiene frío y se siente aletargado y desorientado. Hay manos sobre él, voces indistintas, sonidos de alarma. Él no se mueve. No está seguro de que pueda.

"Draco,oh, Dios – ¡Profesor Snape!"

Él debería abrir sus ojos. ¿Por qué no puede abrir sus ojos?"

"¡Profesor Snape, por favor—!"

"Él está en un sueño embrujado."

Eso ciertamente explica mucho.

"Retrocede, permíteme…"

Hay una presión de fría madera en su frente, y un instante después la confusa parálisis se rompe a su alrededor como cristal. La necesidad de aire aparece otra vez y él se convulsiona, inhalando violenta y ásperamente.

"¡Draco, oh, Dios mio—!"

Alguien lo está abrazando fuertemente. Draco abre sus ojos y sacude el agua corriendo por su rostro, y su mente se esfuerza por ponerse al corriente con lo que se ha perdido. Los hechos llegan en rápida sucesión, como lo hacen las conexiones–

Afuera – lago – cedro y jabón – Harry – Profesor Snape – audiencia – flashes de cámaras—

"Es la Segunda Prueba," dice Profesor Snape momentos después de que Draco ya se ha dado cuenta, acuclillado frente a él en el césped. "no te alarmes."

Draco está muy ocupado recuperando su aliento para responder.

"¿Estás bien?" Harry le pregunta, alejándose para mirarlo a los ojos. Él se encuentra igual de empapado que Draco, el cabello oscuro en su cabeza aplastado hacia atrás, gafas cubiertas de gotas de agua. Cuando Draco no puede responder, él le dice, "¡Draco! ¿Estás bien?"

Él logra asentir. El embrujo se desprende despacio y por partes, capas desiguales de delirio desaparecen una por una. Él aún está recuperando su concentración cuando Harry acorta la distancia y lo besa.

Para empezar Draco ya estaba mayormente sin aliento, pero ese beso roba cualquier persistente esperanza de que él tal vez logre recuperarlo. Al margen él puede escuchar palabras apagadas y fuegos pirotécnicos estallando, y no sólo no le importa, no le importa enérgicamente, porque él siente que casi se ahogó y ahora Harry está besándolo y cualquiera que tenga reparos morales con ello puede ir a sofocarse en su propia indignación.

Él regresa el beso lo mejor que puede, pero no dura lo suficiente como a él le gustaría. Un momento después, Harry está apartándose y volviéndose hacia el Profesor Snape.

"Tengo que regresar," él le dice. "Gabrielle aún se encuentra abajo."

"Harry," Profesor Snape empieza a decir, "el reloj—"

Pero claramente, Harry no está escuchando. Él saca la poción de extracto de branquialgas elaborada especialmente por Draco del bolsillo de su túnica empapada y toma otro trago. "¡Vuelvo en seguida!" él dice, antes de salir corriendo y volver a sumergirse en el lago.

Draco lo contempla irse. Si tuviera más control sobre sus músculos probablemente él habría intentado detenerlo.

"La Prueba—" Draco logra decir, pero el Profesor Snape lo interrumpe.

"Sí, Draco, tú en efecto malinterpretaste el enigma que el huevo dio."

Draco se traga un nudo.

"La más preciada posesión de Harry no era su capa de invisibilidad."

Draco no se encuentra en forma para estar analizando esa idea muy profundamente, pero no puede detener la calidez empezando a esparcirse lentamente en su estómago y que lo calienta desde adentro hacia afuera.

Él es un tonto Gryffindor incurablemente sentimental, y Draco nunca ha querido besarlo tan desesperadamente en su vida.

Así que por supuesto él tenía que ir y ponerse en peligro para salvar a alguien más. Gryffindor bastardo.

"Vamos a secarte," dice el Profesor Snape, ayudando a Draco a ponerse de pie. Draco sabe que él esperará el tiempo que sea necesario para que regrese Harry. Él drenará y secará el lago si debe. En ese momento, él está consciente, de una manera muy serena y sencilla, que él alegremente y con entusiasmo mataría a cualquiera que sea una amenaza para Harry, que moriría por él, y esa es la certeza más aterradora e incuestionable que él ha sabido en toda su vida.


Capítulo 39: 16 de Abril, 1995.

Éste capítulo contiene un poco de toqueteo extremadamente leve. ¡Sólo un aviso, debido a que los personajes envueltos todavía son menores de edad!

El amor es la respuesta. Pero mientras esperas la respuesta,

el sexo plantea preguntas muy interesantes.

Woody Allen

Playlist: PHILLIP PHILLIPS - "RAGING FIRE"

Unas cuantas gotas de poción es todo lo que toma para hacer crecer nuevamente la piel de la mano de Draco con extrañas pulsaciones que están en sincronía con los latidos de su corazón. Dentro de treinta segundos, su mano está completamente curada y libre de cicatrices.

"Creo que lo logré," él dice, casi sin atreverse a creerlo. Casi un año de investigación y planeación y finalmente está terminado.

Harry levanta la vista desde donde él está acostado en la cama de Draco, alternando su atención entre su libro de texto de Historia de la Magia y el ensayo que le acompaña. "¿De verdad?"

La varita de Draco yace diseccionada sobre el escritorio, su madera cortada y abierta y su núcleo de pelo de unicornio removido. Él pone los fragmentos aparte y lentamente, muy lentamente flexiona la mano recientemente curada. Los músculos se encuentran rígidos y torpes, y la combinación de hechizos de higiene y entumecimiento que él había lanzado en ella huelen extraños y amargos, pero la mano parece estar completamente funcional.

Él respira hondo y extiende su mano hacia el libro abierto que él ha estado consultando y aclara su mente.

"Wingardium leviosa," él dice, y después de algunos segundos de sacudirse, el libro se eleva de la mesa, su magia canalizada satisfactoriamente a través de su mano en lugar de su varita. En el rostro de Draco aparece una enorme sonrisa.

"Maldición," le dice Harry, irguiéndose para observar. "No puedo creer que lo hiciste."

Draco está teniendo problemas para creerlo también. Lógicamente, sabe que él lo ha planeado todo exhaustivamente, que él ha controlado y revisado una y otra vez su teoría y técnica miles de veces, que no había razón que debería haber fallado, pero viendo el fruto de su labor es increíble: él ha reemplazado los tendones de su mano con pelo de unicornio y ya no necesita una varita.

Draco sonríe ampliamente y contrae sus dedos; el libro flota por la habitación y se guarda en el estante cercano.

"Deberías escribir un documento sobre esto," dice Harry. "estoy muy seguro de que acabas de borrar la necesidad para la magia sin varita como un campo de estudio."

Llamar la magia sin varita un "campo de estudio" es un poco generoso, por supuesto – la magia sin varita es difícil, poco fiable, a menudo peligrosa, y muy limitada, por lo que Draco ha optado por no estudiarlo completamente en favor de esto.

Draco todavía no puede creer que haya funcionado.

"Esto es bueno," dice Daco. "Esto es lo que necesitaba."

"¿Lo que necesitabas?"

"Esto me dará el margen que necesito," él dice. "puedo ser golpeado y atado pero no puedo ser desarmado."

Harry no le responde inmediatamente. Draco lanza un par más de encantamientos y hechizos simples, solamente para probarlo – él transfigura su baúl en una silla y entonces otra vez en un baúl, convoca algunos fuegos artificiales simples, y vuelve las cortinas del dormitorio de Ravenclaw de azul a verde y entonces nuevamente a azul otra vez. Está funcionando perfectamente, igual que una varita.

"Realmente estás asustado, ¿Verdad?"

Draco lo voltea a ver. Harry está colocando su libro de texto y su ensayo medio terminado en el suelo, aunque sus ojos no abandonan a Draco.

"Dado con lo que estamos tratando, difícilmente creo que es una irrazonable precaución," dice Draco.

"No dije que no lo fuera."

Draco se levanta y empieza a recoger el desorden que él ha hecho realizando cirugía mágica en sí mismo – lo que es, él se da cuenta, no es tan complicado como uno esperaría. Él guarda la madera de su varita diseccionada en una bolsa, dobla todos los diagramas y gráficas, levanta y quema todas las vendas con unos cuantos hechizos rápidos.

"Lo he dicho antes, sabes," Harry continúa. "está bien estar asustado."

Draco lo observa. Él se encuentra sentado en el borde de su cama, en el silencioso y abandonado dormitorio. Durante las vacaciones de Pascua, la entera torre estaba desolada y, entre otras cosas, era el momento ideal para terminar su proyecto personal.

"¿Esto viene de un hombre que se lanzó al peligro para salvar a la hermana de un competidor?"

Harry sonríe modesto. "¿Cuántas veces tengo que disculparme por eso?"

"Tantas veces como sea necesario hasta que esté satisfecho," Draco responde, avanzando y diestramente colocándose sobre el regazo de Harry. Sus besos recientemente han empezado a envolver camas y otras superficies horizontales en su mayoría ahora que tienen el castillo para ellos, lo que Draco ha decidido es un excelente progreso. "Esos actos heroicos podrían haber logrado que te matarán.

"Ninguna buena acción queda sin castigo,"* Harry le dice, pasando sus dedos por el cabello de Draco, y Draco se estremece. No puede evitarlo. Él tiene una debilidad por Harry jugando con su cabello, y desde que Harry lo descubrió, él no ha estado haciendo otra cosa. "Estaremos bien, sabes. Al final."

"¿Y que te hace tan malditamente seguro?" Draco pregunta.

"Porque tú eres increíblemente inteligente y yo soy imprudentemente estúpido y nunca dejaríamos que le pasara nada el uno al otro." Harry lo besa en la garganta y Draco inhala entrecortadamente .

"Harry…"

"Mm. ¿Así?"

Draco casi no puede responder por lo mucho que le gusta. La garganta de Draco, al parecer, es otro punto débil suyo, y si Draco no lo conociera nada mejor, él creería que Harry estaba haciendo un decidido esfuerzo para recorrer y encontrar cada una de sus debilidades. La lengua de Harry y sus dientes trazan las líneas de su cuello y Draco tiembla.

Dedos se deslizan por la espina de Draco, lo suficiente ligeros para prenderle fuego a los nervios que se esparcen por cada parte de su cuerpo. En algún lugar de su mente, Draco está consciente de que esto probablemente tiene que ver con las hormonas, pero cuando las mismas manos que pasan por su espina se mueven a sus muslos, él rápidamente decide que no le importa.

"Harry," él dice otra vez, más cuidadosamente, mientras los dientes de Harry mordisquean ligeramente la piel sobre su manzana de Adán.

Hay una definida e inconfundible presión construyéndose en la pelvis de Draco, una sensación que Draco no está muy seguro de cómo manejar. Los besos de Harry siempre son vertiginosos e intensos, pero al momento ellos son especialmente potentes, como whiskey de fuego, dividiendo a Draco para intentar descifrarlo. Él puede sentir su corazón latiendo en su muslo interno y Harry hace un suave sonido contra su garganta.

"Draco," él dice, voz afectada, "¿Estás de acuerdo con esto?"

Él apenas sabe que "esto" es, pero si sabe que no quiere detenerse. Draco inclina su cabeza hacia abajo y besa a Harry concienzudamente en respuesta, y Harry, soltando un gemido tembloroso contra la boca de Draco, lo voltea hasta que Draco está desparramado de espaldas en la cama, Harry sobre él, donde el beso continúa – acelerado, torpe, mitigado con—

oh, Draco repentinamente comprende, esto es deseo. Esto es la culminación de varios meses de tensión y besos y fantásticos besuqueos contra las paredes del castillo. Esto es Harry, haciendo a su sangre bombear y a su miembro tensarse y oh

Harry se está moviendo, y Draco puede sentirlo, igual de desesperado y doliendo y duro y excitado como Draco lo está, y la fricción lo hace gemir y agarrar la parte trasera de la camisa de Harry. Él está respirando fuerte, y sus extremidades están temblando, y Merlín esto se siente tan bien, Harry se siente tan bien, y Draco ondula sus caderas para encontrar los movimientos a mitad de camino y Harry gime en su mandíbula.

"Draco," él susurra, "Dios, eres increíble, ¿Cómo he podido ser tan afortunado?"

La mente de Draco le da una débil broma sobre bajos estándares, pero él no puede conseguir hacer conexión con su boca gracias a Harry y su única habilidad para desconectar las grandes partes de su sistema nervioso central con sus besos.

Ellos se están moviendo más rápido, en sincronía, manos y labios y dientes y lenguas, y Draco da, con suerte, tanto como él consigue. Con su lengua en el pulso de Harry él puede decir que su corazón está latiendo casi tan rápido como el de Draco, y con sus caderas oprimidas puede decir que él sigue igual de duro. Una de las manos de Harry se mueve bajo la orilla del suéter de Daco y acaricia la piel de su estómago y Draco se derrite.

"Harry," él dice, y las uñas de Harry se entierran sobre la piel de sus costillas, y ellos están frenéticos, manos agarrando, sus corazones martillando, doliendo, tensándose, quemando, sin control hacia un límite, y Draco siente que él podría hacer esto para siempre. Harry baja la cabeza y besa su cuello, y Draco entierra los dedos en su espalda a través de la fina tela de su camisa y sí, sí, sí, sí

Alcanzar la cima, llegar a la cúspide y sentir la estática – Draco puede sentir cada centímetro del cuerpo de Harry presionado contra el suyo, y él está sin aliento, mareado, y sobre él, Harry está estremeciéndose y sacudiéndose en lentos, débiles movimientos de los que Draco hace eco con la asombrosamente poca fuerza que le queda.

Y Harry lo besa, y Draco le devuelve el beso, y Draco se encuentra lejos, muy lejos y no quiere regresar.

*"Ninguna buena acción queda sin castigo" o también "No hay buena obra que quede sin castigo" es una frase por Billy Wilder. Significa que ser un buen samaritano puede traernos desgracias e infortunios de proporciones a veces inimaginables.


Capitulo 40: 5 de Junio, 1995.

Yo sólo sé que no sé nada.

Sócrates

Playlist: HALESTORM - "BREAK IN"

Hay un límite en el que Draco solamente puede manejar una cierta cantidad de ansiedad emocional, psicológica y existencial. Es un límite que, cuando cruzado, lo expulsa del territorio de lo estable, saludable y brillante convirtiéndolo en algo asustado y frágil e inútil.

Él ya lo cruzó anteriormente cuando tenía ocho, cuando, en su estudio autoguiado de metafisica y ontologia, él fue forzado a llegar a la conclusión de que la vida básicamente no tiene significado y que es caótica y que todo lo que determina su existencia era producto del azar. Él pasó tres días completos acurrucado en su cama, inerte a causa del peso de su crisis existencial, y sólo salió después de que el Profesor Snape le hablará sobre la idea de que ese significado, mientras fundamentalmente ausente del universo, es un principio autoguiado que debe ser elegido y no encontrado. Ese fue el primer dia que Draco se refirió a sí mismo como un nihilista. También fue el día que decidió que su meta en la vida sería aprender tanto como fuera posible, y progresar más allá de su especie de cualquier forma que él pudiera, y contribuir al máximo de su habilidad para asegurarse de que la humanidad pudiera dejar un impacto duradero en el universo.

Mientras Draco se sienta por la ventana él lo siente cerniéndose nuevamente. El miedo, ese horrible y potente paralítico.

Quizás, Draco piensa, ese límite lo rompió hace semanas. Tal vez todo éste tiempo él ha estado pensando y trabajando y funcionando con nada más que pura fuerza de voluntad.

Porque Draco está aterrado – no sólo por lo que él no sabe (y hay mucho que no podría saber), pero por lo que sabe. Draco no sabe lo que el Señor Oscuro está planeando, pero sabe que únicamente hay una cosa que él puede hacer sobre ello.

"Ahí estás."

Draco aleja la mirada de la ventana. Es el Profesor Snape, manos cruzadas tras su espalda, sus ojos oscuros fijos en Draco.

"No estabas en pociones," él continúa, cuando Draco no dice nada. "¿Cuánto tiempo has estado sentado aquí?"

Draco humedece sus labios. "¿Qué hora es?"

Profesor Snape consulta su reloj de bolsillo. "Siete y media."

"Cerca de cuatro horas."

Profesor Snape no responde inmediatamente. Después de un momento, él se sienta al lado de Draco en el alféizar de la ventana, espalda hacia el cristal, mirando al pasillo mientras los Ravenclaw pasan a la habitación común.

"Ví los ingredientes que tomaste de mi armario," él dice. "sé lo que estás haciendo."

Draco abraza sus piernas contra su pecho y voltea a ver hacia la ventana.

"¿Harry sabe?"

"Por supuesto que no."

"Él verá esto como una traición, Draco."

Draco cierra los ojos. "Lo sé."

"Admito que yo mismo no estoy extremadamente entusiasmado con ello, pero.."

"Pero no hay otra forma." Draco ha estado intentando pensar sobre una por meses, detenido a cada vuelta por el hecho de que no sabe suficiente. "La única cosa que sabemos con seguridad acerca del plan del Señor Oscuro es que requiere a Harry, y la única forma para detenerlo es asegurarnos de que él no lo obtenga. ¿Le has dicho al Profesor Dumbledore?"

Profesor Snape no responde, pero la expresión de su rostro es respuesta suficiente.

"¿Y él no te dijo que me detuvieras?" Draco continúa. "No había esperado su bendición."

"No lo llamaría su bendición." Profesor Snape dice. "Él lo ve como necesario, porque sabe que él no puede detenerte ni tampoco disuadirte."

Todo es un juego de cálculo y previsión, Draco supone. Dumbledore está en lo correcto al pensar que no habría forma fácil de detenerlo – Dumbledore es inteligente, pero así lo es Draco, y por Harry, él encontraría una salida a todo lo que el director tal vez intentará.

Es divertido, de alguna forma muy preocupante y siniestra, y Draco reiría, pero hay una cierta cantidad de alegría de vivir joie-de-vivre necesaria para reír que Draco simplemente no puede reunir.

"Tienes un botón de pánico," Profesor Snape le recuerda. "Tienes tu ingenio. Si crees que estás en peligro, escapa.

Draco asiente. Sabe que él evitará cualquier cosa que amenace su vida si es posible, y Profesor Snape sabe que él lo sabe. Sus palabras no han sido para el alivio de Draco, ellas han sido para el suyo propio.

El silencio se extiende entre ellos. Draco vuelve a mirar por la ventana. Los últimos rastros de la puesta de sol están desapareciendo del cielo, y la canopia del Bosque Prohibido está bordeada con pálidos azules y violetas bajo una luna menguante.

"Tengo tu regalo de cumpleaños," Profesor Snape dice de repente, y Draco lo voltea a ver. Él casi había olvidado por completo que era su cumpleaños. Profesor Snape busca en su túnica y saca un pergamino largo y enrollado, sellado mágicamente – lo que sea que es, claramente es un documento importante y oficial. "Aquí."

Draco lo toma con cuidado, lo golpea suavemente con su dedo para abrir el sello mágico, y lentamente desenrolla el pergamino.

"ÚLTIMA VOLUNTAD Y TESTAMENTO" está escrito en la parte superior y algo profundo dentro del pecho de Draco se aprieta con fuerza.

"¿Qué—" Draco empieza a decir.

"He nombrado a ti y a Harry herederos de mi propiedad," Profesor Snape dice, con una serenidad que Draco encuentra sorprendente.

"Profesor," él le dice, "no puedes posiblemente—"

"Ustedes dos son lo más cercano a ser mis hijos," él dice antes de que Draco pueda terminar. "Sé que las noticias del embarazo de tu madre te han afectado mucho. Sé que extrañas a tus padres, aunque no lo admitas. Sé que estar lejos de ellos ha sido difícil para ti."

Los ojos de Draco queman. Él mira a las palabras en el pergamino, aunque ellas empiezan a desdibujarse.

"Se que la familia siempre ha significado más para ti de lo que alguna vez hubieras dicho en voz alta, y quiero que sepas, Draco," él dice, "que la familia no está limitada a la sangre. Te considero a ti, en cada capacidad, ambas prácticas y legales, mi hijo. Considero lo mismo a Harry. Eres mi famlia, Draco, y no quiero que nunca olvides eso."

"Profesor," él dice, aunque la palabra es suave. Draco descubre que apenas puede hablar.

"Lo que sea que pase en la Tercera Prueba," Profesor Snape continúa, más urgentemente, extendiendo la mano y agarrando el brazo de Draco, "cualquiera que sea el resultado de esta guerra, no quiero que jamás olvides eso. Te amo y siempre te amaré."

Las manos de Draco están temblando tan horrible que suelta el testamento. Él se inclina hacia adelante y se entierra en el Profesor Snape, en su suave y familiar esencia de reactivos y ungüentos, acurrucado en él mientras envuelve a Draco en sus brazos. Cualquier pretensión de aguantarse las lágrimas se rompe y él yace tembloroso y sollozando en el abrazo de su padrino.

"Estoy asustado," Draco susurra, atragantándose con las palabras. "Estoy asustado. Me siento impotente."

"Lo sé," Profesor Snape responde. "Lo sé, Draco. Si yo pensara que pudiera hacer esto por ti lo haría en un latido. Tú eres tan joven...demasiado joven.."

La voz del Profesor Snape es tensa, y él deja de hablar. En su lugar besa la cabeza de Draco y lo abraza mas fuerte, y no está bien, nada está bien, Draco se encuentra asustado y debe arriesgar su vida y traicionar a su mejor amigo y debe hacerlo todo, al final, completamente solo—

—pero por ahora, es suficiente. En los brazos de su padrino, calmado pero no reconfortado, determinado pero no valiente, es suficiente, es suficiente.

*joie-de-vivre = alegría de vivir


Capítulo 41: 24 de Junio, 1995 - Parte 1.

Puedo concebir la muerte, pero no puedo concebir la traición.

Malcom X

Playlist: DVOŘÁK - OP. 75, 4th MOVT.

Draco debería anunciar su presencia, sin embargo entra a la carpa para ver a Harry vistiéndose en su traje de piel, y él está paralizado, aunque no está seguro de la razón. Miedo, ¿Tal vez? ¿Culpa? ¿Horror?

Eventualmente, Harry se voltea para agarrar su cinturón y ve a Draco. Él se sobresalta, pero pronto sonríe y eso arranca el corazón del pecho de Draco.

"Hey," él dice. "¿Viniste a desearme buena suerte?"

El retumbar de la multitud, el calor del reciente verano Escocés – todo es silenciado por la gruesa lona de la carpa. Para Draco, es aislado y lo separa del mundo, excepto que hace más fácil a sus cerca a lo que necesidades. Él toquetea el pequeño frasco en su bolsillo y, por vez primera en su vida, él se odia a sí mismo.

"¿Draco?" Harry continúa cuando Draco no responde.

Por lo que Draco sabe son razones enteramente egoístas, él cruza hacia el otro lado de la carpa, enreda sus dedos en el cabello de Harry, y lo besa. Si sus besos usualmente son como relámpagos, éste es como un conductor a tierra. Atrapa la corriente y la entierra profundo, manteniéndola a salvo. Es fuerte y simple y fundamental y maravilloso en su propia forma. Draco lo guarda en su memoria, porque hay alguna parte de él que sabe que puede ser el último beso que compartirá con Harry.

Las manos de Harry están en la cadera de Draco y él se aleja unos centímetros para abrir sus ojos y estudiar su rostro. "Draco," él le dice, y Draco lo silencia con otro beso.

"No," dice Draco. "Por favor, no hables. No hagas esto más difícil de lo que tiene que ser."

Los verdes ojos de Harry son suaves, y las manos en la cadera de Draco se deslizan por la parte baja de su espalda para tirar de él más cerca. Draco apoya su frente en la de Harry y cierra sus ojos, inhalando el aroma de cedro y jabón.

"Lo siento tanto, Harry," Draco dice. Él intenta mantener su voz calmada, pero su angustia y desesperación y miedo se filtran a través de las grietas.

"¿Lo sientes? ¿Por qué?"

"Ésta es la única forma," él dice. "Dios sabe que nunca habrías accedido a ello si te lo hubiera dicho honestamente. Tú no habrías querido que yo me pusiera en peligro." Él sonríe, pero no hay alegría en ello. "Estamos tan listos para saltar hacia la muerte el uno por el otro, pero no dispuestos a dejar al otro hacer lo mismo. La ironía de la situación no está perdida en mí."

Hay una creciente mirada de alarma en la cara de Harry. Él se aleja de Draco. "¿De qué estás hablando?"

"Realmente no puedo siquiera pedirte que me perdones, pero la parte egoísta de mí desesperadamente espera que lo hagas—"

"Draco," le dice Harry bruscamente. "Draco, ¿De que hablas?"

"Lo descubrirás muy pronto." dice Draco, voz triste y miserable. "El sedante estará haciendo efecto en cualquier segundo ahora."

"¿Sedante?"

"Lo único de lo que podemos estar seguros es que lo que el Señor Oscuro quiere de ésta competencia eres tú, y no podemos dárselo," le dice Draco, mirando con ojos tristes mientras Harry pone una mano en su frente y empieza a tambalearse.

"¿Qué – Draco, ¿Qué has hecho—?"

"Desaparecerá en unas horas," Draco le asegura.

Harry se derrumba y Draco salta a atraparlo antes de que caiga de rodillas. Draco puede ver la lucha en sus ojos mientras él valientemente, desesperadamente intenta luchar contra el sedante, y lo mata. Draco lo coloca en la suave cama que está contra la pared de la carpa.

"Draco," Harry dice, "no puedes…"

"Lo siento," Draco le susurra, y él lo está. Su culpa es tan pesada que siente que tal vez sea aplastado bajo ella. "Lo siento mucho, Harry."

"Draco—"

Draco lo observa hasta que Harry se duerme completamente. Él mira los músculos en la cara de Harry relajarse uno a uno, hasta que en otra situación Draco habría creído que él está durmiendo. Los ojos de Draco queman y su garganta está cerrada pero no llorará. Él no debe. No hay tiempo.

Él quita poco a poco el traje de piel del cuerpo de Harry, ignorando el horrible dolor en su pecho. Es una talla más grande – Harry siempre ha tenido varios centímetros más que él – pero no importa. Cuando él se encuentra vestido, saca el frasco de su bolsillo y lo rueda en su palma.

Él arranca un simple cabello de la cabeza de Harry y lo agrega a la incolora poción Multijugos. Inmediatamente la vuelve de un reluciente y vibrante verde.

Los ojos de Draco se mueven de la poción y hacia Harry, que ahora solamente está en una camisa y pantalones sencillos, inconsciente en la cama. Él no llora. No debe llorar.

Él toma la poción de un trago. Tres minutos después, está quitando los lentes de la cara de Harry y saliendo hacia la luz del sol al sonido del coro tenue y rítmico de – ¡Potter! ¡Potter! ¡Potter!


Capítulo 43: 26 de Junio, 1995.

¡HEY, CHICOS! ¿Recuerdan todas esas terribles advertencias que vieron cuando hicieron clic en ésta historia por primera vez? Esa mierda empieza en éste capítulo.

Sólo para que quede completamente claro: si hay alguna posibilidad de que eso tal vez te haga sentir mal o de alguna forma te incomoden profundamente las variadas descripciones algo intensas de tortura y sangre, por el amor de Cthulhu, no continúes leyendo esta historia. Soy super duper seria. Empieza mal y se vuelve peor. ¡Por favor, lee a tu propia discreción!

Resulta muy difícil para la maldad, apoderarse de un alma sin su consentimiento.

Ursula K. Le Guin

Playlist: DAVID ARKENSTONE - "IN THE LAND OF SHADOWS"

Y entonces él despierta con un espasmo y una brusca inhalación.

"Bienvenido de nuevo."

Antes de que tenga reino completo sobre su sinestesia, él está consciente de un dolor sordo en su costado y otro en su brazo. Inmediatamente, su mente retrocede – el Torneo de los Tres Magos, el trofeo, el cementerio—

"Mis disculpas por mantenerte inconsciente por tanto tiempo. Arreglos especiales tenían que ser hechos."

Él intenta poner una mano en su lado herido, sólo para descubrir que algo frío y metálico está sujetándolo por ambas muñecas. Él pestañea repetidamente para poder abrir sus pesados párpados y descubre que se encuentra encadenado a un suelo de baldosas de piedra por esposas de pesado hierro. Su corazón empieza a acelerarse.

"Después de todo, difícilmente eres cualquier prisionero, ¿No?"

La habitación es grande y fría y oscura, y los ojos de Draco necesitan un momento para ajustarse. Hay dos figuras, ambas oscuras y grandes, paradas cerca de la pared opuesta. Solamente hay una antorcha, y ellos están de pie en frente de ella, envolviendolos en sus propias sombras. Draco traga, sabiendo precisamente quienes son.

¿Sabes porque fuiste traído aquí?"

Draco no responde, no puede. Su terror es tan profundo que él lo siente hasta los huesos, y lo podría paralizar completamente si no fuera por el inconquistable temblor que lo sacude.

La figura más alta de las dos se hace hacia adelante, y un profundo y visceral estremecimiento recorre el cuerpo de Draco mientras el rostro siniestro y parecido a un cráneo de Lord Voldemort se ve claramente. Su corazón se azota en su pecho y la piel tras de su cuello pica.

"Tan, pero tan frágil," el Señor Oscuro susurra, poniéndose de cuclillas al nivel de Draco donde él se encuentra atrapado contra la pared, brazos encadenados al piso. "Igual que una pequeña ave."

Así de cerca, cada rasgo de su rostro es visible en absoluto detalle. La piel blanco tiza estirada sobre los menudos huesos, los brillantes ojos rojos, la nariz de serpiente, los labios agrietados. Draco no puede apartar la mirada a pesar de cuán desesperadamente quiere. En algún lugar de su garganta hay un grito de terror intentando escapar, pero no puede. Como todo lo demás en él, se encuentra paralizado con miedo.

"¿Entiendes porque estoy haciendo esto, pequeña ave?"

Draco lo entiende, él desea no entenderlo, pero lo hace. Con absoluta, devastante, aplastante claridad, él entiende.

"Tú eres un enemigo que no puedo permitirme y un aliado del que no puedo prescindir," él le dice, y suena casi pensativo. "Con alguien más, un simple Imperius sería más que suficiente...Pero entonces, Bartemius fue lo suficientemente bueno para probar el hechizo en ti y tú, pequeña ave, fuiste lo suficiente fuerte para romperlo."

Draco no puede soportar mirarlo ni un segundo más. Él cierra con fuerza sus ojos, pero su presencia es pesada, persistente y opresiva, como el viento de invierno que traspasa el abrigo más grueso.

"Claridad intelectual y fortaleza mental," dice el Señor Oscuro. "Tu genio te da ambos en cantidades y te hace particularmente resistente. Por lo tanto la cuestión cambia. ¿Cómo puedo quitarte tu claridad intelectual y fuerza mental sin arriesgar tu inteligencia?"

Las palabras caen pesadamente en el estómago de Draco, absorbiendo toda su calidez.

El Señor Oscuro se inclina hacia adelante, acercándose hacia él – tan cerca que Draco puede olerlo, oler la Magia Oscura que sale de él como un horrible perfume—

"Responde a mi pregunta, pequeña ave," él le dice, suave y peligrosamente, y Draco hace un sonido desesperanzado.

"Tortura," Draco le contesta, colgando su cabeza en derrota e intentando respirar a través del miedo que está colapsando sus pulmones.

"Tortura," él repite, "precisamente. Por supuesto, con la maldición Cruciatus fuera de la cuestión debido a un aislamiento mágico en ésta celda, nuestras opciones de alguna forma están sin refinar y son mucho más...desordenadas."

Un sollozo escapa de la garganta de Draco. Su mente se está llenando de posibilidades que él no puede ignorar.

"Pero no te preocupes, pequeña ave. Bartemius, aquí, tiene algo de experiencia con tortura y un intelecto que rivaliza al tuyo. Estoy seguro de que se le ocurrirá algo rápido y efectivo que derribe todas tus barreras. Todo terminará antes de que te des cuenta.

Draco se odia a sí mismo por llorar pero no puede detenerse. El Señor Oscuro se levanta a su máxima altura, y Draco puede escucharlo girarse.

"No hagas nada que tal vez lo perjudique cuando venga a trabajar para nosotros," él dice secamente, "pero aparte de eso, sé tan creativo como gustes."

"Sí, Maestro."

Pasos, y entonces, el Señor Oscuro camina hacia la salida y abre una pesada puerta con bisagras oxidadas.

"Oh, y Bartemius?"

"¿Maestro?"

Una pausa, entonces— "Mantenlo bonito," él dice. "Lo prefiero bonito."

"Por supuesto, Maestro."

Otro sonido de bisagras y un terrible, resonante estruendo mientras la puerta se cierra de golpe. El silencio que deja detrás es una herida abierta en la oscura y húmeda celda. Draco no abre sus ojos. No se mueve. Él se sienta, y solloza, y siente su esperanza morir.

Hay otro momento de silencio, seguido por el susurro de una gruesa lona y el pesado golpe metálico de algo estrellándose contra el suelo. Draco escucha a Bartemius hurgar a través de algo. Hay espantosos y ominosos chasquidos de metal y el deslizar de cuero. Draco no levanta la mirada, no se atreve.

"En momentos como éste," Bartemius le dice, sonando casi conversacional, "deseo que tu tía estuviera aquí. Tu tía Bellatrix – ¿La recuerdas?"

Draco no responde.

"No, supongo que no la recordarías," él le dice. "Ella siempre era la creativa cuando se trataba de tortura. Las personas piensan que solamente fue la maldición Cruciatus que llevó a los Longbottom a la locura, pero yo estaba ahí y puedo decirte que la Cruciatus difícilmente fue usada en realidad. Algunas de las cosas que ella hizo..." Él silba. "Magistral. Ella los rompió, por dentro y por fuera. Era hermoso de contemplar. Cómo el arte."

Draco cierra sus ojos incluso aún más fuerte.

"Así que sólo para que lo sepas," Bartemius le dice, "durante las próximas semanas, cuando estés gritando de agonía y te preguntes a quién en la tierra pudo ocurrírsele algo que pudiera causar tanto dolor – fue tu tía."

Hay un repentina y violenta sacudida de dolor en su costado, y cuatro garras de metal están escarbando en la herida sobre sus costillas que aún está sanando y ellas se retuercen, y Draco grita – es un grito que es arrancado instantáneamente de su garganta, que lo despedaza, y las garras se mantienen retorciéndose y Draco grita y grita y hay fuentes de sangre caliente corriendo por su costado y él puede sentir sus costillas curvarse y fragmentarse y su visión se vuelve gris—

—las garras de metal se retraen y Draco colapsa hacia adelante sobre el piso, las cadenas de metal reduciendo su caída. Él yace jadeante en su lado, temblando, su sangre descendiendo rápidamente por su estomago y acumulandose bajo él—

"Eres algo escandaloso, ¿No?" Su voz suena extrañamente alegre jocosa, maníaca, y su tono algo febril, y Draco apenas puede escucharlo sobre el dolor todavía retumbando por su cuerpo. "Guardaría mi voz si fuera tu. ¡Apenas estamos empezando!"


Capítulo 44: 3 de Julio, 1995.

No entres dócilmente en esa buena noche.

Enfurécete, enfurécete, ante la muerte de la luz.

Dylan Thomas

Playlist: RACHMANINOFF - PRELUDE IN C# MINOR

Draco nunca ha sido capaz de reconciliar la idea de una deidad – cualquier deidad – existiendo en un universo tan vasto y tan caótico. Él siempre ha tenido a la religión en la misma consideración que tiene a la mitología: fascinante desde un antropológico punto de vista, con una larga historia y profundamente importante, pero fundamentalmente un trabajo de imaginación humana.

Pero él sabe, más allá de cualquier semblanza escéptica y duda ateísta, que él está en el infierno.

Él sabe que es el infierno de la misma forma que sabe que hay un arriba y un abajo. Realmente no es una materia de discusión, simplemente es lo que es. Arriba está el cielo, abajo el infierno, y Draco se encuentra en el infierno.

Para ser justos, no parece ser particularmente ningún tipo de infierno religioso. Es mucho peor que eso, porque no es la creación de seres omniscientes y omnipotentes. Solamente son personas, cuya inimaginable crueldad y sadismo ingenioso haría al Demonio de las religiones Abrahámicas estremecerse de repulsión.

Él no ha dormido en días (o al menos él piensa que han sido días – su celda no tiene ventanas y él no es alimentado regularmente, así que el paso del tiempo es imposible de seguir). Lo mejor que puede conseguir son momentos donde el dolor se vuelve tan intenso que él pierde la conciencia. Incluso entonces, algunas veces él será despertado con un balde de agua helada.

Él no ha sanado, y no hay mucho en él que necesite sanar. Quemaduras, llagas, heridas abiertas, rasguños, huesos rotos, infecciones. Él es alimentado a la fuerza sólo la suficiente poción de vitalidad para mantenerlo vivo, para estimular la regeneración de la sangre, para sanar las peores heridas infectadas, pero por lo demás él es dejado sangrando, adolorido, muriendo.

Al comienzo, Draco había suplicado. Gritado no, por favor, detenganse, piedad. Él sabía – alguna parte de él siempre había sabido – que no haría diferencia, pero es un reflejo que solamente se fue con el tiempo. Gradualmente menguando. Como todo lo demás.

Draco ya no suplica. Está agotado. Él grita cuando está sufriendo, grita cuando es demasiado, gime cuando Bartemius entra con el látigo de púas o el rastrillo o el hierro caliente o las agujas, pero no ruega. No hay nada. Nada por lo que rogar, nada por lo que razonar.

No hay nada. Ya no.

Una puerta se abre. Draco no levanta su cabeza. Él está calculando primos felices en su mente, lo que es prácticamente la única cosa que él puede hacer para mantener a su mente lejos de la oscuridad que lo rodea completamente. Últimamente está tomando más tiempo.

"Hm."

Es una voz diferente. Draco no puede identificarla inmediatamente, aunque no es como si importara, de todas formas, no realmente. Nada lo hace.

"Pensé que le dije que te mantuviera bonito."

Oh, Draco piensa. Es Lord Voldemort. Eso es diferente.

Él aún no levanta su cabeza. No podría aun si quisiera. La piel de su espalda está abierta y sangrante de la reciente experimentación de Bartemius con el látigo de púas .

"Siéntate derecho."

Parece absolutamente imposible. Él mueve sus manos por el piso, y las cadenas de metal suenan mientras son arrastradas por el suelo. Él intenta empujarse así mismo para poder colocarse en una posición sentada, pero no sirve. Él se encuentra débil de hambre y pérdida de sangre. Apenas puede mantener sus ojos abiertos.

Un suspiro. "Que fastidio."

El sonido de pasos, y entonces Draco es agarrado por el cabello y jalado hacia arriba. Un inmenso dolor recorre su espalda y Draco grita en agonía, su visión desenfocada y sus heridas abriéndose de nuevo. El dolor es tan abrupto y abrumador que él no se da cuenta de que algo está siendo ajustado a su cuello hasta después de que sucede.

Cuando la mano lo suelta, Draco colapsa nuevamente, tembloroso y débil. Definitivamente hay una pesadez alrededor de su cuello, y con una mano temblorosa él lo alcanza y lo toca.

Parece ser un gran collar de metal con una cerradura. Ajustado alrededor de su garganta, aparentemente sin adornos, y frío como el hielo.

"Bartemius ha dado su diagnóstico. Él considera que estás listo. Esta es la última parte, una que asegurara efectividad a largo plazo."

Draco no tiene idea de a lo que él se refiere. Su mente se encuentra muy pesada con dolor.

"Imperio."

Sigue siendo parecido a un delirio inducido por drogas. En el fondo de su mente, Draco recuerda odiar la sensación cuando él la experimentó por primera vez – pero después de tantos días de agonía sin fin, el delirio es un gran avance. Su cuerpo se relaja. El dolor se ensordece. Él siente, por vez primera en mucho tiempo, que realmente él puede ser capaz de dormir.

"Levántate."

LEVÁNTATE, la voz hace eco en la mente de Draco.

Draco se para. Es fácil ponerse de pie. Él todavía está encadenado al piso, pero las cadenas le permiten sólo la suficiente libertad para levantarse a su altura completa.

"Abre tus ojos."

ABRE TUS OJOS.

¿Habían estado cerrados? Draco apenas lo había notado. Todo es tan borroso y desordenado y agradable. Él abre sus ojos. Lord Voldemort está de pie frente a él, vestido en túnicas de color negro, y Draco no está asustado. Draco no siente nada en absoluto. A él no le han ordenado a sentir nada.

"Tan obediente, pequeña ave."

Draco está complacido. No está seguro de la razón. Él sonríe en delirio.

"Dame tus manos."

DAME TUS MANOS.

Tan lejos como las cadenas lo permiten, Draco extiende sus brazos hacia él. El Señor Oscuro avanza y saca un aro de llaves de su túnica, con la que él abre los grilletes alrededor de sus muñecas. Ellos caen al piso con dos terribles sonidos estruendosos, pero Draco no salta. Él observa a sus manos, aún extendidas, a la piel roja, en carne viva y llena de ampollas de sus muñecas.

"Sígueme."

SÍGUEME.

Él abre la pesada puerta de hierro y camina. Draco lo sigue. Él está mareado, y cuando llega a la luz del pasillo, él está extrañamente sorprendido.

Sus alrededores son familiares, pero él no puede explicar de donde. Él lo sigue hacia al corredor y al interior de otra habitación.

Tiene una gran ventana hechizada, que mágicamente la llena con luz natural. Tiene un escritorio y un armario hechos de hermosa caoba. Tiene una cama. La cama luce maravillosa, tan suave e invitante con sus sábanas azules, y Draco no quiere nada más que colapsar en ella y dormir por días—

"¿Te gusta ésta habitación?"

Draco abre la boca, pero todo lo que puede lograr es un suave sonido ronco. Él no ha hecho nada más que gritar por mucho tiempo, su voz casi se ha ido.

El Señor Oscuro va hacia él y presiona su varita a la garganta de Draco, justo sobre el pesado collar de metal. Inmediatamente, el dolor disminuye y Draco toma una profunda y refrescante inhalación.

Él le sonríe a Draco, y es todo dientes.

"Sí," Draco dice. "Sí, me gusta mucho ésta habitación."

"Bien," el Señor Oscuro responde. "Ésta habitación es tuya si pasas tu primera prueba."

Draco no entiende. El Señor oscuro señala detrás de Draco, hacia la puerta por donde ellos llegaron, y Draco se voltea.

Al principio, Draco está seguro de que está alucinando.

"¿Profesor Snape?"

Él está de color blanco ceniza, más de lo normal, con una tirantez en sus hombros y un temblor en sus manos. Él está observando a Draco como si a duras apenas está controlando su deseo de gritar.

"Tu padrino," el Señor Oscuro dice desde atrás, "fue uno de los primeros en estar en el cementerio cuando yo regrese. En estas semanas posteriores, él se ha vuelto invaluable para mí. Él es muy cercano a muchos de nuestros enemigos. Estoy seguro de que él será muy útil."

Draco frunce el ceño. De improviso, el soñoliento delirio de la maldición Imperius se siente incómodo.

"Entiendo que ustedes son muy cercanos," dice el Señor Oscuro, casi canturreando. "Estoy seguro de que esto es difícil para ti, Severus."

"Sí, Mi Señor," Profesor Snape logra decir. Su voz es ronca y tensa.

"Pero es por una muy buena causa. Seguramente has visto el valor de tener al joven Señor Malfoy, aquí, de nuestro lado."

"Sí, Mi señor." Tiene precisamente la misma inflexión como la vez anterior que él lo dijo.

"Pequeña ave."

Dos manos como araña descansan en los hombros de Draco. Un estremecimiento lo recorre, y el movimiento envía latigazos de dolor por su espina. Draco lucha contra ellos.

"...Ésta es tu primera prueba."

"No entiendo." dice Draco.

"Necesito saber que esta maldición se mantendrá, aún cuando mis órdenes sean desagradables," el Señor Oscuro dice. Él está hablando muy cerca de la oreja de Draco. Él puede oler la Magia oscura. "Necesito saber que tú verdaderamente obedecerás."

"Yo…"

"Lanza la maldición Cruciatus."

LANZA LA MALDICIÓN CRUCIATUS.

Draco es embargado con repentino terror. ¿La maldición cruciatus? ¿En el Profesor Snape?

"¡No—" Draco tartamudea, "—no, no puedo—!"

Justo en ese momento, hay una aguda sensación de pinchazo en su cuello, bajo el ajustado collar de metal. Algo lo punza superficialmente sobre la arteria carótida y —

"—nnnnhaaaaaggghnnnnn—!"

—es como fuego, fuego líquido bajo su piel, ardiente y cegador, un increíble e intenso dolor, tan horrible como nada de lo que él ha soportado bajo Bartemius. Inmediatamente, Draco colapsa de rodillas, entonces en sus brazos y piernas, y el fuego líquido se esparce todavía más.

"Oh, pequeña ave," el Señor Oscuro suspira, su voz benevolente,"¿Pensaste que el collar era sólo una metáfora?"

Draco está en tanto dolor que momentáneamente tiene visión de túnel. Su dolor es demasiado que él olvida como hablar.

"Está bien, Draco," Profesor Snape dice de repente. "Está bien. Draco – mirame—"

"Esa quemazón que sentiste es una gota – sólo una gota – del veneno de mi familiar, Nagini," el Señor Oscuro le dice. "El collar está hechizado para administrar una gota cada vez que resistas mi maldición Imperio."

El dolor aún se está esparciendo a través del cuerpo de Draco en ondas que gradualmente van disminuyendo. Draco apenas es capaz de entender.

"Es un veneno muy potente, como puedes ver," él continúa. "Desobedece muy frecuentemente y no puedo prometer que sobrevivirás la dosis."

Draco lucha por recuperar su aliento. Su confundida mente, todavía muy rota y desorientada del abuso, da vueltas mientras trabaja – él no podría nunca – él no podría nunca – no en el Profesor Snape—

"Lanza la maldición curicatus."

LANZA LA MALDICIÓN CRUCIATUS, repite la voz en su cabeza y no, no, Draco no torturara al Profesor Snape, él no debe—

"¡Aaaaggghnnnnhhnn—!"

Fuego liquido, veneno mortal, dolor, Dios, demasiado dolor, duele, es insoportable, Draco grita y él se está incendiando y es mucho, demasiado—

"¡Draco, está bien!" la voz del Profesor Snape es desesperada. "¡He sobrevivido cosas peores, Draco, por favor, sólo hazlo, hazlo, Draco, no luches!"

"Hazlo, pequeña ave."

HAZLO. HAZLO. HAZLO.

A Draco le duele bastante. Es mucho. Todo es demasiado. Él ya no tiene deseos de luchar. No hay nada, nada, nada.

"Draco, por favor, está bien, está bien…"

HAZLO. HAZLO AHORA. HAZLO AHORA.

Draco levanta su cabeza. Él apenas puede ver a través de todas sus lágrimas. El Profesor Snape está arrodillado frente a él, inclinado, su apariencia es la de un hombre que quiere ayudar pero está temeroso de lastimar. La mente de Draco está llena de recuerdos, Profesor Snape enseñándole cálculo diferencial, Profesor Snape explicando física Newtoniana, Profesor Snape comprandole sus primer telescopio, compartiendo un pastel de cumpleaños, diciéndole a Draco que lo ama—

HAZLO AHORA HAZLO AHORA HAZLO AHORA HAZLO AHORA.

Draco solloza. El dolor es tan horrible. Las memorias pulsan en tiempo con el veneno surgiendo a través de sus venas, "Profesor."

"Está bien," le susurra Profesor Snape. "Draco, está bien, por favor, no luches."

Él extiende su mano. Su mano traicionera, su mano temblorosa, su mano sangrante, rota y llena de heridas, él extiende sus dedos.

"Profesor," él dice nuevamente, sollozando, voz ahogada.

"Está bien," Profesor Snape dice, "está bien."

No está bien y Draco lo sabe. Él solloza de nuevo. La palabra se atora en su garganta antes de poder decir, "Crucio."

El grito que le sigue trae un dolor mucho peor que el veneno jamás podría.

Y no hay nada, nada, nada.


Capítulo 45: 8 de Julio, 1995.

Después de todo, existen muchas cosas frágiles. Las personas se rompen

con facilidad, y así también los sueños y los corazones.

Neil Gaiman

Playlist: THE PIANO GUYS (CARMINA BURANA COVER) - "O FORTUNA"

Lo que más sorprende a Draco es la conciencia de todo.

Quizás es su mente, racional hasta el final, que simplemente no puede entenderlo de ninguna otra forma. Draco sabe que él está bajo la maldición Imperius. Sabe que él está actuando completamente fuera de carácter, sabe que debería de estar frenético, horrorizado, culpable, asustado por las cosas que él es forzado a hacer.

Pero él no siente ninguna de esas cosas, porque él está bajo la maldición Imperius. Es un estructurado ciclo cerrado que se explica a sí mismo.

Bartemius le lleva ingredientes y un caldero y le dice a preparar esencia destilada de sombra nocturna, una de las pociones más letales en el mundo. Draco sabe que será usado para asesinar a personas. Él la prepara de todas formas.

Avery le muestra un mapa de Azkaban y le pide que encuentre una forma para entrar. Draco sabe que el plan será usado para liberar a criminales de guerra. Él desarrolla uno igualmente.

Al comienzo él se resistió. Alguna pequeña parte de él que la maldición no alcanzó a tocar luchó, diciendo no, esto está mal, esto va en contra de cada fibra moral de tu cuerpo. Y Draco podría ser inyectado con veneno y él gritaría de dolor. Y entonces esa parte de él se callaría.

Todo lo que él hace es todavía de poca importancia, por supuesto. Draco aún está encerrado en su cuarto con la cama y la ventana mágica a todas horas porque ellos están esperando para asegurarse de que la maldición se ha establecido completamente y que Draco no desobedecerá. Honestamente, Draco simplemente es feliz por el descanso.

Él duerme, come apropiadamente y regularmente, se baña, se cura, gana algo del peso que perdió, incluso logra hacer algunos ejercicios básicos. Los recuerdos de tortura siguen siendo recientes y vívidos y fuertes en su mente y algunas noches él se despierta gritando, su mente llena de carne rasgándose y agujas en su piel y hierro caliente en su espalda.

Algunas veces él desea que Profesor Snape estuviera ahí para ayudarlo a que todo tenga sentido. Otras veces él no lo desea.

De cualquier manera, el Profesor Snape no se aparece. Draco se pregunta cuál es la razón.

Cada noche, Lord Voldemort lo visita y ellos hablan. A él parece agradarle Draco. Draco no está seguro de cómo sentirse acerca de eso. Era extraño al principio, hablando casualmente con el Señor Oscuro, el hombre más temido en el mundo, pero se volvió más fácil. Sus conversaciones son sorprendentemente inteligentes y abiertas. Lord Voldemort, al parecer, es un talentoso conversador.

Algunas veces ellos hablan sobre teoría mágica, algunas veces sobre los eventos actuales. Una vez, ellos pasaron casi dos horas discutiendo nihilismo Nietzscheano y sus trascendencias prácticas en la vida diaria. Su inteligencia y perspicacia asombra a Draco.

Y Draco está bastante sorprendido de encontrarse esperando las visitas. Él no habla con nadie mas, después de todo, y se siente un poco solo.

"Creo que estás casi listo para tu prueba final," Él le dice una tarde, sentado con elegancia en la silla del escritorio de Draco mientras Draco cepilla su cabello en el tocador. "Ha pasado algo de tiempo desde que has probado el veneno de Nagini."

"Tres días," Draco confirma. Él observa el collar desde el espejo del tocador. Está hecho de pesado hierro plateado. Le tomó varios días a Draco acostumbrarse al peso alrededor de su cuello.

El Señor Oscuro se pone de pie y cruza la habitación, colocándose detrás de Draco. En la ligera deformación del espejo, él parece aún más imposiblemente alto y delgado. Él levanta una mano y acaricia el cabello de Draco.

Él ha estado haciendo eso mucho – acariciando el cabello de Draco. Hace a Draco pensar en Harry, que hacía lo mismo, pero las semejanzas terminan muy abruptamente. Las manos de Harry son cálidas y callosas. Las de Voldemort frías y suaves, como mármol.

Algunas veces Draco desea que Harry estuviera ahí. Mayormente él no lo desea.

"Todas mis órdenes hasta ahora han sido a corto plazo," el Señor Oscuro dice mientras acaricia ociosamente el cabello de Draco. "Tengo una simple orden a largo plazo."

Draco lo observa en silencio.

"Se leal a mí."

SE LEAL A MÍ, la voz en la cabeza de Draco repite. MIS METAS SON TUS METAS. MIS ENEMIGOS SON TUS ENEMIGOS. NO PONGAS A NADIE Y A NADA POR ENCIMA DE MÍ.

En la siguiente inhalación de Draco, es así. En la siguiente respiración de Draco, la única cosa que le importa en el mundo es el ascenso al poder del Señor Oscuro.

"¿Estás listo para tu última prueba?"

"Sí, Mi Señor."

La curva de una sonrisa aparece en los pálidos labios del Señor Oscuro. "Suplicante es una buena apariencia en ti, pequeña ave. ¡Nott!"

Hay una conmoción amortiguada al otro lado de la pesada puerta. Gritos, golpes, chillidos.

"Si pasas esta prueba, pequeña ave," el señor Oscuro le dice, sus dedos largos deslizándose por el cabello de Draco, "Te daré la Marca y te tendré a mi lado. Si pasas esta prueba, tendrás mi confianza. ¿Quieres eso, pequeña ave?"

Y él quiere. Él quiere eso con una desesperación que hasta le duele físicamente no tener su confianza en ese momento. "Sí, Mi Señor," él dice, suavemente, mirando intensamente a su reflejo, a los brillosos ojos rojos. "Mucho."

El Señor Oscuro hace un sonido, pequeño y bajo. Los dedos en el cabello de Draco se curvan ligeramente. "Hubo una vez...se siente como hace mucho tiempo...que tú habrías evocado una reacción bastante notable en mi, pequeña ave."

Draco piensa que entiende, pero no se atreve a presumir. "¿Qué reacción es esa, Mi Señor?"

La mano en el cabello de Draco se queda inmóvil, entonces se retira. Draco se siente extrañamente desolado.

"Que cosa tan terriblemente sentimental por mi parte," él dice con voz arrastrada.

Justo en ese momento, la puerta se abre de un azote y Draco escucha un chillido fuerte y femenino. Él se voltea hacia la fuente del sonido.

Su madre, enormemente embarazada y resistiéndose, está siendo jalada al interior de la habitación por Avery y Nott.

Draco no siente nada más que sorpresa,

"Ésta es tu prueba final," el Señor Oscuro dice. "Sujétenla a la pared."

Avery y Nott hacen simplemente eso, ignorando la forma en que su madre protesta y golpea y grita, con una serie de sencillos pero fuertes hechizos que atan sus brazos sobre su cabeza. Su cabello está revuelto y su maquillaje corrido.

"Déjenla ir, déjenla ir," grita una voz — y para la gran sorpresa de Draco, él la reconoce como la voz de su padre — desde atrás. Draco puede verlo a través de la puerta, detenido por otros dos, intentando llegar hacia ella. "Mi señor, por favor ten piedad ¡Narcisa!"

"Y cierren la puerta," el Señor Oscuro dice impaciente.

"¡No! ¡No! ¡Narcisa!"

"¡Lucius!" su madre solloza, y Avery agita su varita. La puerta se cierra de golpe.

"A propósito, percibí los encantamientos," el Señor Oscuro le dice a Draco. Su voz es serena, casual, como si estuviera comentando sobre el clima. Narcisa se derrumba sollozando frenéticamente, su cabello cubriendo su cara. "Una obra maestra. Un trabajo muy minucioso. Es una maravilla que lograrás mantenerlo por tanto tiempo, considerando sus numerosas conexiones al mundo exterior."

"Yo…" Draco está observando a su madre. Él no puede dejar de mirarla. Ella está sollozando. Se encuentra extremadamente embarazada. Ella debe de estar en las dos últimas semanas de su fecha de parto, por la estimación de Draco.

Hay algo pequeño en el fondo de la mente de Draco que se retuerce incómodamente.

"Aun así, por los propósitos de la prueba, no serviría mantenerlos."

El señor Oscuro se mueve hacia ella, y Narcisa llora y se amedrenta ante él, murmurando cosas como por favor y no y mi bebé. Él no pone atención a nada de eso. Él saca su varita de su manga y la pone en su frente, y con un suave hechizo, remueve el encantamiento de memoria.

Su sollozo se detiene por un momento; sus ojos se ponen ligeramente vidriosos mientras el hechizo se desmorona a su alrededor.

La boca de Draco está medio abierta. El pequeño algo en su mente se está retorciendo con más fuerza, poniéndolo más incómodo.

Sus ojos se vuelven a enfocar, moviéndose más allá del Señor Oscuro y aterrizando en—

"Draco." La palabra es ronca, rota."Draco – ¡Draco!"

El cuerpo de Draco se sacude. Él está sorprendido. Sus manos están temblando. Él no siente nada. Excepto tal vez incomodidad. Él se siente muy incómodo.

"Oh, Dios mío – Draco, mi bebé – que han – cómo yo – ¡Draco—!"

Ella se agita más violentamente, gritando su nombre, lágrimas rodando por sus mejillas.

"Tu prueba final," el Señor Oscuro dice, y él repentinamente se encuentra a su lado. "Mátala."

MÁTALA.

Es improbable que su madre haya escuchado la orden a través del sonido de sus propios sollozos, pero Draco lo ha escuchado con perfecta claridad. Él mira a su madre y no siente nada. Él no siente nada en absoluto. Sólo se siente incómodo.

"Esta es la prueba absoluta de tu devoción," él le dice a Draco. "Quiero que tú no pongas a nada y a nadie por encima de mi. Sólo entonces puedo estar satisfecho de tu lealtad. Solamente entonces puedo confiar en ti. ¿Quieres que confie en ti, pequeña ave?"

Draco no dice nada. Él está observando a su madre. No siente nada. Sólo se siente incómodo. Tan sólo una pequeña punzada de dolor en la parte trasera de su cabeza. Solamente un nudo en su garganta y manos sudorosas.

"Mi hermana está dentro de ella," dice Draco.

"En efecto, ella lo está," el Señor Oscuro responde.

"Asesinarla significa asesinar a mi hermana," dice Draco. Su voz es neutral porque él no siente nada excepto un hormigueo, una punzada, un ligero dolor, un sudor frío detrás de su cuello. "¿Son tus ordenes para mi asesinarlas a ambas, Mi Señor?"

"Mis órdenes para ti eran matar a tu madre," El Señor Oscuro le contesta. "No dije nada sobre tu hermana. Si sientes algún impulso por salvar la vida de tu hermana, te aconsejaría desarrollar una forma para conseguir ambas metas."

Oh.

"Draco, Draco," su madre solloza, y no, ella no ha oído su conversación. Ella no entiende lo que el Señor Oscuro acaba de demandar de él.

"No sé nada sobre hacer una operación cesárea," Draco dice en voz baja.

"No imaginaría porque tendrías que saberlo," el Señor Oscuro réplica.

Draco supone que es verdad. Él flexiona su mano varita.

"Draco, mi bebé, por favor, por favor…"

Draco se mueve hacia adelante. Sus piernas están rígidas, sus manos sudorosas, y él no siente nada, nada, no hay nada, nada, nada.

"Draco, Draco…"

Él presiona un único dedo al borde de su abdomen, sobre el lujoso terciopelo azul de su vestido de maternidad. Él concentra su magia, presiona y tira con fuerza.

Su madre grita y sangre caliente se derrama sobre la mano de Draco, pero Draco se mantiene tirando.