Hola a todas mis vegetarianas amantes de Vegeta y Dragon ball :D por fin...¡Por fin he actualizado! :D

Lamento tanto la demora, fueron unos meses bastante complicados y detuve esta historia para terminar otras que tenía pendientes, espero que me perdonen y ojalá les guste este capítulo que lo hice con mucho cariño para ustedes :D

*Recuerden que esta parte es el final de Enigmático amor, por lo que ya no habrán más capítulos.

Quiero agradecerles a todas por su apoyo en esta historia y por sus comentarios, favoritos y follows :D de verdad sin su apoyo esta historia no hubiera terminado. Así que nuevamente gracias y espero con ansias sus reviews :)

¡A leer!


Parte 2 y Final


[Bulma]

Supe desde el momento en que lo vi que la noticia lo impactaría, no deseaba volver a vivir aquel momento tan triste cuando pasé sola casi todo mi embarazo, no podía pasar esta etapa sola nuevamente, pero Vegeta ha cambiado y quizás reaccione diferente esta vez, además, Trunks podría ayudarme, pero no puedo evitar sentir nervios al querer decirle la noticia.

Abrí la puerta y subí tranquilamente las escaleras, necesitaba pensar más en la situación y de alguna forma para decirle la noticia a Vegeta, él pronto lo sabría y quizás sería peor si se entera sin que yo se lo haya contado.

- Hola mamá, al fin llegas - Trunks entró a mi cuarto con una sonrisa mientras se sentaba junto a mí - No me digas que fuiste sola al hospital.

Asentí, me aseguré de que el papel que confirmaba mi embarazo permaneciera oculto de la vista de mi hijo y luego volví a mirarlo.

- ¿Dónde está tu padre?

- Creo que salió apenas te vio llegar.

- Oh… - aquello no era muy alentador, no quería confiar en mi imaginación para pensar en las posibilidades de lo que aquello podría significar, pero era inevitable.

- No te preocupes mamá, debe haber ido a las montañas a entrenar.

- Hace mucho tiempo que tu padre no entrena - le comenté.

- A propósito…¿Por qué fuiste al hospital? ¿Ocurre algo malo?

- No - sonreí - Solo fui a hacerme un chequeo nada más.

- Mmm - Trunks me miró de arriba hacia abajo como analizándome para encontrar algo en mi, su semblante de seriedad no me dio la confianza necesaria como para seguir mintiéndole y me quede callada.

- Hijo, necesito descansar, avísame cuando llegue tu padre ¿sí? - lo vi asentir y me apretó su mano ligeramente mientras cerraba la puerta.

Al escuchar aquel click cerré los ojos y solté un suspiro que invadió la habitación. Necesitaba relajarme un poco para luego enfrentar a Vegeta una vez más.


.

.

Bulma apenas durmió 1 hora, se despertó de golpe al pensar en que Vegeta había llegado a casa, pero al bajar las escaleras y al ver la casa tan vacía se desilusionó nuevamente ¿Qué le estará pasando a ese hombre que de repente desaparece?

Ella de inmediato tomó sus llaves y salió de la casa, aquel descanso no la dejó tranquila, lo que necesitaba era despejarse y pensar en otra cosa que no fuera Vegeta. Después de todo él tendría que aparecer en la noche.

Y que mejor distracción que las compras, las compras hacían que toda mujer de cualquier edad pensara en todo menos en problemas. La distracción de los colores llamativos, de esas tentadoras ofertas era todo lo que necesitaba la peli azul para sentirse mejor. Solo había un ligero problema en cuanto a esta dicha y eso era que ahora no podía pensar en ella solamente, debía tener prioridad para su bebé y mientras tuviera todo listo sería mucho mejor.

Sus ojos celestes se dirigieron de inmediato a una pequeña tienda de ropa para bebés, su rostro iluminado dejaba en claro a las demás personas que sería una futura madre. No podía negar que la noticia le agradaba y la hacía muy feliz.

Bulma tomó un pequeño atuendo de ropa de niña, uno muy rosado y suave que hizo a la mujer sonreír de alegría, sería muy bonito una pequeña saiyajin en la familia, pensó. Luego vio otro en tono azul, y no pudo evitar imaginarse a un pequeño Vegeta recorriendo la casa.

- ¿Bulma? - una voz familiar hizo que sintiera un escalofrío - ¿Eres tú? - la voz de Goku retumbó dentro de la tienda y su risa fue aún más sonora - ¡Vaya, pensé que no volvería a verte!

- ¿Qué? - Bulma de inmediato dejó la ropa de bebé a donde estaba y miró a Goku seriamente - Puedes ir a visitarme todas las veces que quieras, idiota - ella frunció el ceño - Sabes perfectamente donde vivo - ella se cruzó de brazos, algo molesta por su comentario.

- A pues, si - rió, mientras se rascaba la cabeza - Milk no quiere que me aleje mucho de casa y además siempre me regaña para que pase más tiempo con Goten, ya sabes…

- Si como no… - Bulma pasó de largo mientras dejaba la tienda, pero la voz de su amigo insistió.

- Y bien…¿Qué hacías en una tienda como esta? Trunks ya está grande para algo así.

- Nada, ¿acaso no puedo mirar? - dijo Bulma casi a la defensiva.

- ¡No! No me digas que…que… - el rostro de Goku cambió a uno de diversión - Estas embara…. - pero Bulma logró callarlo al colocarle la mano en su boca.

- ¡Cállate! Nadie lo sabe - comentó en susurros - Veo que el papel de tonto lo haces cuando te conviene, Goku.

- Vaya, Vegeta debe estar orgulloso - dijo este, luego de que la mano de su amiga dejara su boca.

- No lo sé, ni si quiera está en casa como para decírselo - musitó ella, dejando la tienda algo desanimada.

- Ya veo…es probable que ya lo sepa - dijo él mientras observaba su vientre.

- ¿Qué? - preguntó ella, deteniéndose de repente.

- Solo son suposiciones, Bulma - sonrió nervioso - Allá está Milk.

- ¡Goku, te estuve buscando por todas partes! - decía ella, retándolo. Luego vio a Bulma y dejo ese tono de reproche - Oh…Hola, Bulma, no pensé que estarías de compras hoy - sonrió amistosa.

- Debe hacerlo, ya que necesita ropa para el bebé - Bulma se llevó la mano a la cara llena de vergüenza, Goku seguía siendo el mismo bocón de siempre. Milk miró a su amiga con los ojos abiertos y gritó de felicidad.

- ¡Bulma qué emoción! - la abrazó - Necesitamos hacer algo pronto, ¿qué tal en tu casa? Iremos todos, será genial, podríamos organizar… - luego dejo de abrazarla y comenzó a enumerar cosas, pero Bulma la interrumpió.

- Milk… - la detuvo - Vegeta aún… - Bulma hizo un gesto mientras negaba con su cabeza.

- Oh…no te preocupes por eso, ese gruñón le alegrara la noticia, ya verás - dijo sonriente - Ahora vamos por algo de ropa para ese bebé, recuerda que estos niños saiyajins crecen más rápido.

- Ahh - suspiró Goku sin ánimos detrás de ellas.

.

.

Eran cerca de las 21:00 de la noche cuando Bulma llegó a la Corporación, sus manos, que estaban llenas de bolsas, hacían ruido casa vez que daba un paso. Subió las escaleras con cuidado y de un suave movimiento de perilla abrió la habitación, encontrándose de inmediato con los ojos de Vegeta.

- Y tú, ¿qué hacías afuera? - preguntó él con aquella voz tan seca, mirándola desde la cama.

- Nada - Bulma rodó los ojos y dejó las bolsas en su armario con total normalidad - ¿Qué hacías afuera?

- No respondiste mi pregunta.

- Ni tú la mía - lo desafió ella, colocándose las manos en las caderas, luego suspiró - No quiero discutir, si quieres estar fuera lo entenderé, después de todo ambos podemos hacer cosas por separado - dijo, algo cansada.

- Estás…extraña - comentó él al notar el repentino cambio de humor.

- ¿Extraña? - sonrió ella, luego pensó en decirle - Vegeta… - el rostro de Bulma se oscureció, pensando en las palabras adecuadas para contarle.

- ¿Mmm?... - él se deshizo de su ropa mientras se arropaba en la cama, esperando a que ella hablara.

- Olvídalo…solo abrázame ¿sí? - ella se acurrucó a su lado, sintiendo su cálido brazo rodearla en la cintura, mientras acariciaba la suave piel de su mujer - Extrañaba esto - suspiró.

- Hmp, tan solo debías pedirlo - comentó el con arrogancia.

- Siempre con ese tono de príncipe caprichoso, ¿no? - bostezó - Buenas noches, cariño.

Vegeta la miró de reojo, había pensado que este sería el momento de intimidad que había imaginado, pero no, tan pronto ella dejo de hablar se había dormido de inmediato. El príncipe sonrió a pesar de todo y se acurró a su lado, dejándose llevar por el sueño.

.

.

Pasaron los días y la peli azul estaba acostada en su cama, el ventanal abierto dejaba entrar algo de aire a la habitación. El día estaba claro y los tenues rayos de sol proyectaban leves luces anaranjadas del atardecer a través de la ondeante cortina blanca.

Fue ahí cuando Vegeta entró sigilosamente, para ser un saiyajin era muy ligero de pies. Miró a su mujer por unos segundos, contemplando su belleza y le llamó la atención su postura relajada; sus labios semi abiertos lucían apetitosos y su poca ropa dejaba ver la piel suave de la mujer.

El ex mercenario sonrió al recordar algunos momentos cuando se conocieron, era excitante las miles de veces en los que ambos pelearon, resaltando el carácter explosivo e indomable de la mujer. Otra sonrisa curva surgió al recordar cuando la acorralaba.

"Esa mujer...Bulma, mi Bulma..."

Sus pensamientos fueron interrumpidos al ver que la mujer se movía, su mano izquierda se posó en su vientre, acariciándolo. Un movimiento poco inusual en ella y sus labios formaron una leve sonrisa, luego suspiró y siguió durmiendo plácidamente.

Vegeta frunció el ceño y una de sus cejas se enarcó. La última vez que la había visto hacer eso fue cuando estaba esperando a Trunks.

"¿Podrá ser qué?...no, imposible...". Se acercó un poco para verla mejor y notó su vientre un poco mas hinchado que lo normal.

El saiyajin negó con la cabeza y se dirigió a su armario para cambiarse de ropa, había dejado de entrenar hace poco y lo único que quería era ducharse y tomar una larga siesta, pero apenas abrió el armario se desplomaron varias bolsas, una de las cuales cayó abierta y dejo varias cosas esparcidas en el suelo. Los ojos negros del príncipe se abrieron de par en par al ver lo que eran.

Vegeta se agachó y recogió un pequeño chaleco blanco, era tan pequeño que sus manos se veían enormes en comparación con el atuendo.

Su intriga fue más allá y siguió husmeando dentro de las bolsas. Todas contenían ropas pequeñas, la mayoría de color blanco.

"¿Qué demonios significa esto? Bulma vendió la mayoría de la ropa que usó Trunks y esto luce...nuevo". El saiyajin continuó sumergido en sus pensamientos y luego reaccionó a lo más lógico. "Con que habrá un nuevo saiyajin...". Vegeta saboreó la idea en su mente imaginando a un pequeño niño de pelo negro recorrer la casa y sus ojos se iluminaron.

Su corazón se detuvo y dejó caer las cosas debido a la sorpresa. El sonido de las bolsas despertó de golpe a la mujer que de inmediato comenzó a llamar a Vegeta. Él se dio la vuelta y la quedó mirando con sorpresa.

- Oh, cariño eras tú - dijo somnolienta - Ven a acompañarme - sonrío ella, palmeando la cama.

- Bulma...¿qué es esto? - dijo secamente como si aún no pudiera creerlo. Ella se sentó en la cama y miró hacia donde él apuntaba. Sus ojos azules se abrieron y de pronto el sueño desapareció - ¿Y bien?

- Ah...eso...bueno eso es...ropa.

- Estoy consciente de que es eso, quiero saber por qué compraste de ese tamaño tan pequeño si nosotros no...

- Estoy embarazada... - soltó ella, interrumpiéndolo. La peli azul bajó la mirada algo apenada. El rostro de Vegeta estaba sin expresión alguna, sus ojos negros estaban puestos en ella y su mente vagaba en la nada - No sabía cómo decírtelo...a decir verdad me aterraba un poco, ya que la primera vez tu... - Bulma suspiró - La última vez que te dije saliste corriendo y me dejaste sola. No estaba preparada para estar sin ti esta vez...

Vegeta suspiró con pesadez y se acercó para abrazarla, algo que Bulma no esperada de su parte.

- ¿Estás segura de esto? - lo escuchó decir con seriedad.

- Sí.

- Bien - él dejó de abrazarla y luego la miró a los ojos colocando una mano en su barbilla. Bajó la mirada hasta su vientre y luego caminó hacia la puerta.

- ¿Ve-Vegeta? - él se detuvo sin mirarla - Por favor...no te vayas - le pidió.

- No volveré a cometer el mismo error de dejarte - su voz era ronca y daba la impresión de que estaba molesto - Subiré en un rato.

Bulma asintió y lo vio irse de su lado. Ahora no sabía cómo reaccionaría, ella sabía perfectamente que el hecho de estar casada con Vegeta era como estar junto a un león semi domado. A veces era el hombre más dulce con ella, otras veces pareciera que anhelara su libertad al desaparecerse sin previo aviso.

La peli azul sabía que sus sentimientos eran fuerte por su familia, pero le costaba mucho demostrarlos, a decir verdad era de las personas que decía lo justo y necesario y demostraba todo con hechos.

Ella acarició su estómago y suspiró, pensando en que tal vez la idea de ser padre nuevamente fuera otro reto más para él y su personalidad. Recordó el momento cuando llegó Trunks, además del hecho cuando él se cuestionó sobre su propia paternidad.

Bulma dejó de entristecerse y bajó a buscarlo. Sabía que la noticia lo dejaba de esa manera por el hecho de que temía si él sería un buen padre, o si su hijo heredaría lo malo que una vez tuvo él.

- ¿Vegeta? - lo llamó, bajando las escaleras, pero lo que encontró la dejo helada.

- Para mi eres un gran padre - le dijo Trunks, dándole un leve puñetazo en el brazo.

- ¿Ah sí? - la seguridad le volvió al cuerpo y ahora se sentía mucho mejor, al parecer él estaba siendo bien su rol como padre, si pudo con uno puede con otro más.

- Si - sonrió él - Además me emociona la idea de tener un hermano...o hermana - Vegeta se puso tieso y apretó la mandíbula con fuerza al escuchar eso, y toda su seguridad se fue esfumando al escuchar en su mente una y otra vez la palabra "hermana" - ¿Papá? ¿Papá, estás bien?

- Ehhh... - Vegeta salió del sillón y fue caminando rápidamente hacia el patio, donde salió disparado al cielo.

Bulma bajó los escalones y lo vio desaparecer en las nubes.

- Mamá - se sonrojó de pronto - ¿Es verdad que estás embarazada? - ella asintió y sonrío levemente. Trunks fue hacia ella y la abrazó tiernamente mirando su vientre - Aún no veo nada, ¿cuánto tienes?

- Unos tres meses.

- Vaya - dijo impresionado - ¿Qué crees que sea? Ojala tenga un hermano, como lo tiene Goten.

- Seré feliz con lo que sea aunque a tu padre no le guste mucho la idea - suspiró.

- No es eso, mi padre es diferente, sabes que por dentro él tiene miedo.

- ¿Miedo? - preguntó ingenua - Trunks tu padre es todo menos miedoso.

- Me refiero a otro tipo de miedo, a fracasar - Bulma quedó pensativa y nuevamente comenzó a comprender su actitud - Mi padre es un perfeccionista, quiere tener todo bajo control y la idea de ser padre otra vez lo hace dudar sobre su rol.

- Creo que tienes razón en eso - sonrío - Será mejor que no me preocupe entonces - una lagrima cayó de su ojo izquierdo y se limpió rápidamente. El embarazo siempre la hacía reaccionar con mucha sensibilidad.

- Tranquila, mamá - quiso abrazarla, pero ella se alejó.

- No, son las hormonas - sonrío algo molesta, luego se retractó - Lo siento, estoy algo sensible...ven aquí - Trunks abrió los brazos confundido y una gota de sudor cayó desde su frente. Ahora podía entender más a su padre, es difícil estar con una mujer con el carácter de su madre y ahora aún más con su bipolaridad.

.

.

"¡Maldición, mi mente no me deja tranquilo! Si Trunks no hubiera dicho eso tal vez no estaría volando ahora...pero la sola idea de criar a una hija...una hija"

Vegeta se detuvo de golpe y miró a su alrededor, luego miró abajo y observó a varias familias compartir en el parque.

"No sé qué tan preparado esté para criar a una mujer...mucho menos si saca la belleza de su madre, eso solo traería problemas...los terrícolas jamás la dejarían en paz y..."

El saiyajin apretó los puños con fuerza y sus dientes se tensaron.

"Demonios..." Suspiró "Debo lucir como un tonto, Bulma cuenta conmigo en estos momentos…no puedo huir ante algo así"

Vegeta se devolvió con rapidez y en tan solo segundos estuvo de regreso a casa.

El saiyajin había divagado tanto en su mente que ni cuenta se dio de lo tarde que era. Las luces de la casa estaban apagadas y su mujer estaba durmiendo, pero apenas tocó el suelo de la habitación ella se despertó preocupada.

- Dijiste que no te irías - masculló molesta - ¡Si no quieres a este bebé lo entenderé, pero no puedes...!

Pero Vegeta no la dejó terminar y le dio un cálido beso en los labios, calmándola.

- Eres demasiado ruidosa - comentó, acariciando suavemente su mejilla - Yo...lo...lo sien...diablos - masculló.

- Vegeta... - murmuró ella con una sonrisa - ¿Es verdad que le temes a esto un poco?

- Argh...yo no le temo a nada, mujer.

- Lo harás bien, cariño. Tal y como lo hiciste con Trunks - lo abrazó, él enarcó una ceja y respondió a su abrazo, acariciándole la espalda.

- Em, ¿ya sabes qué es? - preguntó en un susurro.

- No aún, quiero que sea sorpresa - sus ojos azules brillaron y él se sonrojó levemente. Vegeta tosió y miró hacia el balcón, tratando de evitar su dulce mirada - ¿Qué quieres que sea? - preguntó emocionada - Me encantaría una niña, tú tienes a Trunks y es más cercano a ti que a mí, además...sería lindo que alguien me acompañara a las compras, comentar sobre moda, cocinar juntas - rió emocionada, apretando un poco más a su esposo.

- Hmp - Vegeta observó su iluminado rostro y él sonrió ladinamente. Ver a su mujer feliz era todo lo que debía importarle…por ahora.

.

.

Meses después…

- ¡Por Kami esto duele! - chillaba Bulma, apretando la mano de su marido.

- ¡Argh! - rezongaba el saiyajin al sentir el fuerte apretón en una de sus manos.

- Papá, es aquí, debemos descender - Trunks tenía el bolso de su madre con todas las cosas necesarias para ella y el bebé mientras que Vegeta llevaba a Bulma en sus brazos.

- Ve-Vegeta, recuérdame que la próxima vez debemos usar protección - masculló, tratando de aguantar las fuertes contracciones.

El rostro de Trunks parecía un tomate al escuchar a su madre decir eso a viva voz, mientras que Vegeta enrojeció de inmediato y elevó la voz para callarla.

- ¡Maldición, Bulma!

- ¿¡Qué!? - protestó ella enardecida. Vegeta se sorprendió ante el tono y bajo un poco la voz.

- Deja de gritar, demonios… - gruñó, evitando la mirada furiosa de su esposa.

Bulma continuó quejándose hasta que ambos la ayudaron a sentarse en una silla de ruedas, la cual partió de inmediato a la sala de parto.

- Oh, es usted de nuevo - dijo una enfermera - ¿Esta vez la acompañará?

- … - él solo veía la dirección a donde llevaban a Bulma, estaba completamente distraído y a la vez nervioso.

- Pensé que estabas con mamá cuando nací - comentó Trunks, mirándolo.

- Hmp, eras demasiado feo para que estuviera ahí - masculló Vegeta para molestarlo y así calmar sus nervios.

- Oh, vamos papá - Trunks entrecerró los ojos algo ofendido.

- Ah, aquí están - Goku apareció de repente al tele transportarse. Vegeta arrugó el ceño y se cruzó de brazos apenas lo vio.

- ¿¡Qué haces aquí Kakaroto!?

- Pues...Milk me dijo que viniera - se rascó la cabeza - Se preocupa por Bulma y además vendrá dentro de poco.

- ¿Si quería venir por qué no la trajiste contigo? - preguntó Vegeta con el ceño fruncido.

- Es que odia la tele transportación - sonrió nervioso - Ya saben como es Milk.

- ¿Señor? - la enfermera continuaba esperando la respuesta del peli negro.

- Argh…

- ¡Por supuesto que irá! - lo palmeó Goku, haciendo que Vegeta perdiera su equilibrio. La enferma sonrío complacida y lo llevó a la sala para que se colocara un traje antes de ir con su esposa.

- No creo que mi padre haya querido ir.

- Eso no importa - dijo Goku sin preocupación.

- Me veo ridículo - masculló Vegeta enardecido al verse en el espejo - No iré a ningún lado con esto - y de inmediato se lo sacó.

- Señor no puede ir sin eso, la habitación está completamente higienizada y usted debe...

- Hmp, a mí nadie me dice qué hacer - Vegeta salió de la habitación y subió hasta el piso donde estaría su mujer.

Goku y Trunks lo siguieron y al llegar al segundo piso los tres esperaron impacientes la llegada del nuevo bebé. Goku y Trunks estaban más inquietos que Vegeta, quien yacía con los ojos cerrados esperando tranquilamente, o al menos eso trataba de parecer, la llegada de su hijo. Luego Trunks suspiró y se sentó junto a su padre, a Goku le llamó la atención el rostro sereno de ambos.

- Ahh, no entiendo como lo hacen para estar así de calmados - se preguntó Goku, colocando sus manos detrás de su nuca.

- Tú nunca estas quieto que es diferente - dijo Vegeta.

- Oye Trunks, ¿estás listo para ser hermano mayor? - lo codeó Goku - Tendrás mas responsabilidades, sobre todo si es mujer.

- Hmp - se quejó el príncipe, aún con sus ojos cerrados - Es obvio que debe ser un niño, esta vez heredara mi cabello, de eso no hay dudas, será fuerte y sano, puedo sentirlo - sonrió triunfante.

-Yo no estaría tan seguro, quizás sea niña - volvió a decir Goku, quien trataba de llevarle la contra.

- Te equivocas, no puede ser niña porque yo soy el príncipe de los saiyajins. Debe ser un niño - la sola idea lo volvía loco, ser padre de una mujer sería aún más difícil que de un hombre. A las mujeres había que entenderlas, comportarse diferente y definitivamente despertaría en él a un ser totalmente distinto esta vez, y él lo sabía.

Si Bulma era así de bella y llamaba la atención de muchos hombres no podía ni imaginar lo que tendría que soportar...,no, ahuyentar cuando ésta creciera.

Goku y Trunks se quedaron mirando sin decir palabra ante el comentario de Vegeta.

La puerta se abrió suavemente y de ella salió una mujer con bata blanca, quien lucía alegre y jovial.

- Felicidades señor Vegeta, ¿le gustaría conocer a su bebé? - la mujer lo invitó a pasar y Goku y Trunks entraron detrás de él.

- Vegeta - sonrió Bulma, sosteniendo a una hermosa niña en los brazos, quien estaba tapada con una manta blanca - Saluda a Bra, nuestra hija - los ojos azules de Bulma estaban llenos de lagrimas de felicidad.

El saiyajin quedó petrificado, era como si su peor pesadilla estuviese convirtiéndose en realidad. Él la miró de cerca, descubriendo la cabeza de la niña y notó los leves cabellos azulados, se decepcionó un poco al notar que el linaje puro de los saiyajins se perdió una vez más.

Goku aguantó las ganas de reír al ver que el niño soñado de Vegeta era una niña. Trunks rió al ver las muecas de Goku y lo codeó para que dejara de burlarse de la situación y así no enfurecer a su padre.

Bulma estaba sonriente y algo sonrojada, había hecho un gran trabajo y yacía más que cansada. Trunks se acercó a ella para darle un vaso con agua y aprovechó de ver a su hermana.

Vegeta continuaba mirándola y cuando quiso alejar su mano, una pequeña manito lo detuvo. Los ojos cálidos de la pequeña hicieron contacto con los suyos y algo en Vegeta se ablandó. Bra pestañeó y bostezó ampliamente y apretó el dedo de su padre con fuerza.

- Es fuerte - murmuró Vegeta algo conmocionado.

- No porque sea mujer significa que sea débil - le recordó Bulma - ¿Verdad, Goku?

- ¿Ah?... Ah, sí - asintió él.

- Como siempre tan distraído - soltó Bulma algo molesta.

- ¿Mamá, puedo cargarla?

- Claro - dijo Bulma, pero Vegeta la detuvo cuando ella trataba de dejarla en los brazos de su hijo.

- No, podría caerse.

- No seas tonto, cariño. Trunks no haría eso con su hermana - sonrió.

- Hmp - Vegeta observó a su hijo con seriedad, atento a cada movimiento - Es igual a ti - comentó algo serio.

- ¡Verdad que si! - dijo emocionada - Trunks se parece a ti y ella a mi - Bulma aplaudió y miró a su hija encantada - Aunque es muy probable que herede tu carácter - Vegeta enarcó una ceja al escucharla - Cuanto estaba dentro de mí podía sentir lo demandante que era - sonrió - A veces hasta me daban antojos muy extraños que solo a ti te gustan y que yo odio - comentó - Con Trunks el embarazo fue más ameno que con el de ella.

- Hmp, ¿qué esperabas de un saiyajin, mujer? - sus labios se curvaron.

- Hola, pequeña - decía Goku, haciendo caras chistosas.

- ¡No seas ridículo Kakaroto, molestas a mi hija! - masculló.

- Claro que no - se la quitó a Trunks con cuidado y la empezó a balancear en los brazos. La niña despertó y miró desconcertada al hombre de cabello extraño - Hola Bra, gracias a Kamisama que eres igual a tu mamá - comentó sonriendo. La niña lo observó por unos momentos y alzó los brazos - Ves, me quiere - comentó feliz. Vegeta apretó la mandíbula y refunfuñó entre dientes.

Goku se agachó un poco y fue en ese momento cuando la pequeña Bra tiró de su cabello con fuerza. El héroe chilló al sentir el repentino agarre, mientras que Bulma se sorprendió. Vegeta abrió los ojos asombrado y rió suavemente al notar ese movimiento. La pequeña Bra también reía mientras Trunks trataba de aflojar el agarre de su hermana.

- Esa es mi hija - murmuró en voz baja, luego se acercó a ella y la tomó en brazos, admirando su rostro. Bulma se asombró ante el repentino gesto y casi llora de felicidad al verlo de esa manera tan paternal con su bebé - Veo que ambos odiamos al idiota de Kakaroto - la niña sonrió al escuchar las palabras de su padre y alzó un brazo, tratando de tocar su rostro.

Bulma los miró deleitada y sonrió complacida al ver esa parte de su esposo. Lucía sereno y feliz, con Trunks nunca fue tan abierto al principio, quizás era porque aún estaban recién empezando a formar una familia y su odio aún continuaba en su ser, especialmente porque eran tiempos difíciles donde la mente de Vegeta estaba ocupada más en entrenar que en otra cosa, pero ahora era diferente y eso le agradaba. La llegada de Bra definitivamente fue un cambio que le haría bien a su esposo y a su familia.

"Todo sufrimiento valió la pena...aunque no creo volver a pasar por esto" pensaba la peli azul recordando las fuertes contracciones.

Bulma sonrió al ver que su esposo ahora tenía un semblante levemente diferente, más tranquilo y menos malvado que de costumbre. Su rostro aún permanecía serio, pero su aura ahora era completamente otra.

- Oh, Goku - suspiró Milk al verlo salir de la habitación donde estaba Bulma - ¿Cómo salió todo?

- Bien, Bulma dio a luz a una hermosa niña, es igual a ella.

- ¡Oh! - exclamó ella de alegría - Una niña, Bulma debe estar feliz - sonrió Milk, abrazando a su hijo mayor, Gohan que la acompañó - Iré a verla - Milk entró a la habitación y luego cerró la puerta.

- Por un momento creí que saldría de cabello negro... - comentó Gohan a su padre.

- Pensé lo mismo, todo saiyajin tiene el cabello negro en nuestra familia y Vegeta también lo dijo, nuestra descendencia es que los saiyajines tengamos el cabello... - pero fue interrumpido cuando Vegeta salió de la habitación, sus ojos negros estaban furiosos ante la conversación que ambos tenían.

- ¡Ya basta! - comentó el príncipe enardecido por sus murmullos - Eso es porque tú y tu mujer tienen el cabello negro, en mi caso Bulma tiene el cabello celeste - se cruzó de brazos gruñendo entre dientes.

Gohan y Goku intercambiaron miradas para luego aguantar la risa, era obvio que Vegeta estaba algo decepcionado. Luego Gohan murmuró.

- Oye papá… - Goku bajo un poco su cabeza para escuchar a su hijo - Tal vez Vegeta no posee genes fuertes. La genética lo dice, siempre predominaran los genes más fuertes, en el caso de Vegeta debería haber sido el negro, pero el gen de Bulma es más fuerte.

- Quizás su genética es débil al igual que su ki en comparación con el mío - sonrió Goku bromeando, pero la broma paró en seco cuando los ojos furiosos de Vegeta lo fulminaron con la mirada.

- ¿¡De qué demonios hablas maldito insecto!? - gritó furioso, parándole los pelos a ambos saiyajins al ver el rostro enardecido del príncipe.

- Tran-Tranquilo, Vegeta - Goku lo detuvo con las manos algo nervioso, tratando de calmarlo.

- Si no estuviéramos aquí te mataría - rezongó.

- Solo eran bromas, señor Vegeta - se disculpaba Gohan con nerviosismo.

- Hmp - Vegeta se cruzó de brazos y los ignoró a ambos - Idiotas.

- Eso estuvo cerca - masculló Goku, limpiándose la frente sudada. Goku miró de reojo a su amigo y trató de calmarlo por segunda vez - Ánimo Vegeta, eres padre por segunda vez, y que mejor que de una mujer, ahora tienes la pareja - Goku lo palmeó en el hombro.

- Aléjate de mí, Kakaroto - lo miró amenazante. Sabía que se convirtió en objeto de burla al expresar sus deseos de ansiar a un varón igual que él, por lo que esta vez no lo perdonaría tan fácilmente.

Goku sonrió algo exaltado y retrocedió lentamente.

.

.

Dos años más tarde…

- ¡Trunks, llegaras tarde a la escuela! - Bulma estaba en la cocina, preparándole lo último a su hijo para que llevara de almuerzo - ¡Vegeta, baja ya!

El príncipe bajó con su singular ceño fruncido y despidió a Trunks con la mano, el chico voló desde la puerta y Vegeta se sentó en la silla del comedor.

- ¿De nuevo atrasado?

- Si, estudió a última hora anoche - sonrió Bulma, dejando el desayuno en la mesa - Cariño, hoy iré con Milk al centro comercial, necesito que vigiles a Bra.

- ¿Qué? ¿Por qué no la llevas contigo?

- ¡Óyeme! He estado trabajando mucho últimamente, solo quiero un día para mí. Bra es tu hija y deberías cuidarla tanto como yo.

- Los saiyajins...

- Saiyajin o no es tu obligación como padre, además... - Bulma lo miró de reojo y supo las palabras exactas para hacerlo cambiar de opinión - …además…no creo que quieras ser como Goku, es un pésimo padre...a no ser que estés diciéndome que serás igual que él...

- Hmp, ve a hacer tus ridiculeces, pero no te aproveches y regresa a tiempo...

- Bien, pero regresaré cuando haya comprado lo que busco, Vegeta - sonrió triunfante.

- Hmp - Vegeta comenzó a comer sin continuar con la discusión.

.

.

Al poco tiempo de que Bulma se fue de la Corporación, Vegeta fue donde estaba jugando Bra. La dulce niña yacía sobre la alfombra del living jugando con legos, el príncipe se le acercó y la quedó mirando desde el sofá.

Bra continuaba agarrando los bloques, formando torres con gran habilidad y concentración. Vegeta sonrió de lado al verla tan ensimismada con algo tan simple. Luego la pequeña notó su presencia y sonrió ampliamente, gateando hacia él.

Aquel gesto sorprendió al saiyajin y se mantuvo quieto, observándola, pero Bra deseaba más y se levantó como pudo, tomando la pierna de su padre para afirmarse y así darse impulso.

- ¿Desde cuándo aprendiste eso? - preguntó asombrado, sosteniéndola con cuidado para que no se cayera. Bra solo sonrió y quitó las manos de su padre de su cintura. Vegeta retrocedió un poco y la vio caminar un par de pasos hasta que cayó con torpeza al suelo - Creo que eso es todo ahora, tú madre me mataría si te lastimas.

Vegeta la tomó en brazos y se la llevó al parque, muchas de las mujeres que lo veían pasar con la niña lo miraban sorprendidas. El rostro serio de Vegeta más su fornido cuerpo llamaba la atención de las féminas al demostrar su lado paternal y protector con Bra en sus brazos.

La pequeña, por otro lado, observaba el lugar maravillada, habían tantos colores y tantas cosas nuevas que le llamaban la atención que no podía mantener la mirada quieta.

- Mira, ¿te gustaría jugar con la arena? - preguntó Vegeta en voz baja, aún le costaba hablarle debido a que ella no podía responderle, pero Bulma siempre le recordaba que al hacerlo Bra hablaría eventualmente debido al estimulo de escuchar su voz.

Bra sonrió y apuntó la caja de arena donde yacía un niño que lucía mayor que ella. Vegeta la puso sobre el lugar y ella comenzó a jugar con un balde que había allí. El príncipe se sentó sobre un banquillo y la miró deleitado al verla jugar, tratando de hacer formas con la arena, pero al ver que estas no conservaban forma Vegeta la ayudó y mojó la arena con un poco de agua que trajo desde la laguna que estaba a solo metros de allí.

La niña sonrió y aplaudió agradecida y comenzó a crear figuras, pero la felicidad le duraría muy poco cuando el niño, que yacía junto a ella, golpeó con fuerza su pequeño castillo debido a los celos. Vegeta se tensó y se levantó raídamente de su lugar para darle una lección al niño, pero Bra se adelantó y agarró el balde vacío para tirárselo en pleno rostro al pequeño, quien lloró desconsolado.

Vegeta quedó atónito ante ese movimiento de su hija y luego asintió con aprobación.

" Hmp, esa es mi hija"

- Vámonos, Bra, tu madre llegara pronto - Vegeta le sacudió el vestido y la tomó nuevamente en brazos.

.

.

[Vegeta]

En un abrir y cerrar de ojos Bra comenzó a crecer sin siquiera darme cuenta, los años pasaron rápido y de pronto ya tenía 14 años. Mi pequeña hija sin duda era especial y había heredado mi inconfundible actitud más lo mejor de su madre.

A pesar de que no fue como el niño que siempre quise, logro sorprenderme y ser lo mejor que haya podido tener en mi vida. Bra era un niña excepcionalmente fuerte, independiente y llena de energía.

Miré a mi mujer desde el living y lucía feliz cocinando con ella, lentamente le estaba enseñando a cocinar y verlas tan contentas me produjo cierto regocijo en mi pecho.

- Papá, me juntaré con Goten - asentí.

Trunks se había convertido en el mejor de su clase en la universidad, una inteligencia que seguramente heredó de su madre. A pesar de que nuestro entrenamiento juntos no era tan seguido como antes me sentía orgulloso de él. Bulma tenía razón cuando me dijo que él se parecía a mí, nuestras miradas se parecían bastante, pude notarlo cuando miraba las pocas fotografías que Bulma nos obligaba a hacer.

Acerque uno de los álbumes y comencé a hojearlo, no tenía mucho que hacer más que esperar la hora de comer y eso tardaría un poco.

Las primeras fotos eran de Bulma con Trunks cuando era un bebé, luego una mía con Trunks en brazos mientras él jalaba de mi cabello. Sonreí al ver mi rostro de fastidio.

- ¿Papá, qué haces? - Bra se sentó a mi lado mirando el libro - Vaya…mi hermano era muy pequeño - comentó asombrada.

- También fuiste así de pequeña - cambié de hoja y esta vez todos salimos en la foto, incluso hasta el idiota de Kakaroto y su familia - Lo ves.

- ¡Sí! - exclamó sorprendida - Aunque era más linda que mi hermano - aquel comentario me hizo sonreír y alborote su cabello.

- ¡Bra!

- Ya voy, mamá, no tienes por qué gritar.

- Ay, solo te estaba llamando para que me ayudaras con los moldes, eres igual a tu padre.

- Al menos no soy el único que piensa que sí eres ruidosa - añadí, guiñándole un ojo a mi hija quien sonrió - Ve, antes de que chille más.

- ¡Escuché eso, Vegeta!

Aquello me dio risa y no pude evitar reír un poco, se sentía tan bien vivir de esta manera, sin preocupaciones, ver a mis hijos crecer y sentirme rodeado por gente que me quiere y me apoya sin importar en lo que alguna vez fui.

Jamás pensé que esto sucedería algún día, menos con Bulma, quien desde un principio fue una mujer difícil de manejar, pero cierta fiereza me terminó domando y gustando a la vez, tanto así…que daría todo por ella y por mi familia.

Miré nuevamente las fotografías y por primera vez me sentí completo y lleno de dicha, si alguien me hubiera dicho que yo terminaría formando una familia y siendo amigo del estúpido de Kakaroto me hubiera reído a carcajadas, eso siempre se mantuvo fuera de mis planes, pero no me arrepiento de nada, para esto soy bueno y al parecer también fue mi propósito, ya que al querer proteger a los amo logre uno de los principales objetivos que tenía en la vida, convertirme más fuerte de lo que era, y sin Bulma…sin el amor que ella me daba día a día…eso hubiera sido imposible.

Era increíble que una mujer como ella me haya sacado de las sombras con tal facilidad, cambiando todo en mi de una forma exquisita y a la vez muy diferente de lo que solía conocer.

Volví a mirar a mis dos mujeres y sonreí satisfecho, por fin podría decir que el mercenario que yacía en mi interior se había ido para siempre y de hecho…me gustaba.


.

.

Tres años después…

[Bulma]

- ¿Por qué están todos aquí, eh? - era extraño, estaban todos a mi alrededor con rostros de pena y sorpresa, no podía ver a Trunks en ninguna parte, solo estaba yo, alrededor de todos mis amigos, pero el ambiente era denso, invadido con un silencio aterrador.

- Bulma…debes sentarte, no te encuentras para nada bien… - la voz de Milk era de tristeza y compasión - Todo estará bien, linda.

- ¿Por qué me dices eso Milk?, ¿qué sucede?, ¿¡Qué está pasando!? - grité eufórica, no sabía lo que ocurría y solo veía caras largas.

- Bulma… - escuché la voz de Vegeta que me susurraba, su voz era clara y tranquilizadora - Bulma - la escuché nuevamente. Mi mano comenzó a dormirse, mire hacia abajo y note la leve figura del brazo de mi príncipe tocando mi mano - Bulma…perdóname - de pronto solo estábamos nosotros.

- ¿Qué?...no lo entiendo…Vegeta ¿qué está pasando? - pude distinguir su rostro y su cuerpo que se desvanecía en el aire como si fuera una ligera capa de humo - ¿¡Dónde vas, Vegeta!? - comencé a desesperarme.

- Adiós… - su figura se desvaneció en el aire, lo último en disiparse fue su mano, que sostenía mi muñeca con fuerza, pero sin lastimarme, esfumándose como si ahora se lo hubiera llevado el viento de un fuerte soplido.

Mis ojos comenzaron a humedecerse y las lagrimas brotaron de dolor, se había ido…para siempre. Comencé a gritar con todas mis fuerzas su nombre y golpeé el piso con mis puños.


Bulma despertó como si acabara de salir del agua, como si se hubiera estado ahogando en algún sueño. El saiyajin al sentirla tan agitada se desveló junto con ella y se dio la vuelta para ver qué pasaba. Bulma tenía apretada las sabanas con sus manos y su rostro lucía sudoroso mientras sus ojos permanecieron inertes por un momento hasta que Vegeta se acercó a ella.

- ¿Te encuentras bien? - Vegeta tenía una ceja más arriba que la otra, jamás había visto a su esposa tan atormentada.

- ¡Oh, Vegeta! - comenzó a abrazarlo con emoción, tirándose encima de él, el saiyajin la atajó y cayó nuevamente en la cama con ella encima - Estás bien…todo fue un maldito sueño… - unas lagrimas cayeron de sus ojos.

- Claro que estoy bien mujer, ¿qué rayos te sucede? - dijo con aspereza, pero al escuchar sollozos preguntó nuevamente con un tono más suave - ¿Bulma?

- ¡Prométeme que no morirás, Vegeta!...¡Prométeme que pase lo que pase en alguna pelea te mantendrás vivo!, y pensaras en nosotros, en nuestra familia… - Bulma sostenía al mercenario de su polera sin poder mirar su rostro. Vegeta estaba sorprendido ante aquellas palabras de la mujer, jamás la había visto tan agobiada.

- Oye… - dijo en tono tranquilizador mientras tomaba su rostro con ternura, posando sus ojos en los de ella - Sabes que nada ni nadie podría vencerme - Bulma sonrió al escuchar sus palabras - Aunque… si sacrificar mi vida significara que la tuya, la de Bra y la de Trunks estarán bien, pues tendré que hacerlo, tal y como lo hice una vez.

- ¡No digas eso!...¡me preocupo por ti y por Trunks! Aún recuerdo cuando peleaste con los androides y con Buu… - pausa - …mi corazón no daba más por la preocupación, ¡temía por sus vidas!, aunque tú aún no demostrabas tanto cariño hacia mí en ese entonces… - bajó la mirada.

- No digas eso - sonrió - Si lo dices porque no te salve de aquel accidente que tuviste en tu maquina con Trunks, fue solo porque Trunks del futuro fue más rápido que yo, además…sabía que él iría por ti - su sonrisa se desvaneció al ver que la peli azul seguía atormentada por aquel sueño - No tienes de qué preocuparte mujer, he pasado toda mi vida peleando, no te preocupes por tonterías - Vegeta la abrazó con ternura mientras escuchaba el latido acelerado de su pecho.

- Oh, Vegeta… - lo abrazó más fuerte, como si tratara de fusionarse con él. Bulma se limpió las lagrimas y recordó algo para dejar a un lado aquella pesadilla - Oye… ¿recuerdas cuando estuvimos en Namek? - rió - Estábamos todos locos por las esferas, sobre todo para que tú no las obtuvieras.

Vegeta sonrió ladinamente al recordar ese momento.

- ¿Qué deseo querías pedir? - preguntó él algo intrigado.

- Un amante maravilloso - quería coquetearle, pero este no entendió el mensaje.

- ¿Querías usar las esferas para algo tan estúpido? - levantó las cejas algo desconcertado.

- ¿¡Qué!?, ¡no las iba a usar para eso! - dijo histérica al ver que no pudo entender lo que ella pretendía.

- Hmp, tal vez por eso este aquí, seguramente el dragón quiso que así fuera sin que te dieras cuenta - afirmó, para molestarla, le gustaba hacerla enojar.

- ¡Esa no es la razón por la que estás aquí! - luego sonrió y lo golpeó suavemente en su brazo- ¿Qué era lo que deseabas pedirle a las esferas del dragón? - aquella pregunta tomó por sorpresa al saiyajin, quien de inmediato comenzó a recapitular aquella vez que estuvo en Namek. Su rostro cambió de aspecto a uno más rígido.

"La vida eterna" recordaba "Que deseo más estúpido…", pensaba para sí.

- Mmm, algo - dijo sin ánimos, Bulma se alejó de él para mirarlo - ¿Para qué quieres saber?, ¿qué harás cuando te diga? - se molestó.

- No haré nada, es solo que siento curiosidad - ella se puso en posición de gatita mientras no dejaba de mirarlo. Vegeta comenzó a sentir algo de nervios y una gota de sudor bajó por su frente al verla de esa forma tan seductora - Estabas tan desesperado en Namek, pero después de que llegaste a la tierra, ya no mostrabas interés por las esferas, ¿no es así?

- Si, ¿y qué con eso? - preguntó secamente, tratando de descifrar qué tramaba - "Es como si usara un poder para leerme, eso es aterrador". Vegeta bajó la mirada avergonzado al saber lo que venía.

Vegeta comenzó a recordar aquella vez que la vio frente a él, ofreciéndole hogar y comida, a pesar de que fuera un ser maligno, ella fue la única que no demostraba temor.

"Cuesta admitirlo…pero lucía hermosa…a pesar de lo chillona que era, y sigue siéndolo"

- Vamos, dime qué querías como deseo - le tomó su mano y este reaccionó a la vez que sus ojos se encontraron.

- Ese es un deseo que ya no tiene importancia - la acercó hacia él, tomándola de la espalda para posar sus labios en los de ella - Todo lo que necesito…está aquí - Bulma se estremeció al escucharlo decir esas palabras y una lagrima de emoción descendió por su mejilla. Vegeta sonrió de lado y la besó nuevamente, apretándola un poco hacia él.

"Eres tú a quién deseo, Bulma. Tú, Trunks y a nuestra hermosa hija, Bra" Sonrió él, abrazando a su esposa hasta sumergirse en su perfume, ya poco le importaba su orgullo, había dejado de tenerlo desde el momento en que Bra entró a su vida, su manera dulce y tierna de ser hicieron cambiar de forma radical al saiyajin, sin dejar aquella personalidad seria que tanto lo caracterizaba.

Bulma lo redeó del cuello mientras que Vegeta le subió el camisón, tocando la piel ardiente de su mujer, quien de inmediato reaccionó al tacto del príncipe. Bulma lo besó nuevamente y lo miró fijamente a los ojos.

- Te amo, Vegeta - lo acarició. Vegeta suspiró y su semblante cambió a uno cálido, apoyando su frente con la de ella. No era mucho de palabras y aún le costaba decir que la amaba, muy pocas veces se lo decía, pero ella lo sabía, aquel gesto de felicidad en su rostro más el beso apasionado que comenzó a darle y además de la manera en cómo dedicaba tiempo en su familia era la respuesta suficiente para Bulma de demostrarle lo mucho que la amaba en todos los sentidos de la palabra.

.


~*.:FIN:.*~


.


Hola de nuevo, ¿qué les pareció el último capítulo de la historia?

Espero que les haya gustado, y les haya entretenido. Esta pareja siempre fue una de mis favoritas en Dragon Ball y aún recuerdo cuando comencé a escribir esta historia n_n le tengo un cariño especial y me dio gusto poder compartirla con ustedes.

Nuevamente gracias a todas por leer Enigmático amor, tanto a las que la siguieron de un principio como para aquellas que poco a poco se integraron :) y también agradezco el apoyo de mi amiga Camila, que siempre me dijo que subiera esta historia desde el momento en que la leyó y que fue la primera el leerla cuando comencé a escribirla.

Gracias a todas por pasar y espero sus comentarios ;) y...¡felices fiestas a todas y que tengan un gran año 2017!

¡Nos leeremos pronto, adios! :D