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Disclaimer: los personajes no son de mi propiedad, solo la historia es mía.

Advertencias: contenido Slash.

Disfruten~


"3-Odio mi cumpleaños."

Era extraño, no sabía cómo sentirse al respecto, era su cumpleaños, pero en lugar de estar celebrando se había dedicado a estar en la biblioteca escondiéndose de todos. Era un domingo frío y se había escabullido desde la madrugada al sitio, no tenía muchos ánimos de hablar con alguien. No quería felicitaciones, no quería regalos, no quería nada.

Severus ojeó el libro, pero las palabras no adquirían un significado en su mente. No le había importado ser hallado por alguien en la madrugada, Dumbledore le había dado una llave para ir a la biblioteca cuando quisiera mientras no se metiera a la sección prohibida. A veces Severus se preguntaba si el anciano era muy ingenuo o tal vez tenía una forma de verificar que no ingresara a dicha sección. Un suspiro salió de los labios del de ojos negros al cambiar de página. No estaba leyendo nada, a penas y ponía atención en los dibujos que ilustraban a las creaturas oscuras. Vagamente pensó en Lupin y sus cicatrices, no era un idiota y sabía lo que era el Gryffindor. Buscó en el índice y se dirigió al apartado dedicado a los hombres lobos, sus dedos acariciaron con suavidad la figura de la bestia ilustrada. Debía ser muy doloroso.

Los hombres lobos estaban rezagados por la sociedad, así que las necesidades de estos no eran importantes para el Ministerio. Snape era de las personas que cuestionaban la eficacia del Ministerio, a su parecer eran unos completos imbéciles e incompetentes. Eran un asco. No es que le importara mucho el bienestar de los demás, pero, en caso de que algún día fuera atacado por un hombre lobo, tomando en cuenta su regular mala fortuna, no tendría nada de apoyo por parte del gobierno, no tendría trabajo y muchos otros escenarios, ninguno placentero, aparecieron por su mente. La idea de sentir como sus huesos adquirían otra forma no era para nada agradable, tal vez se podía hacer algo con eso. Se puso de pie con intenciones de buscar más material para estudiar, pero se detuvo en seco al ver a James Potter sentado frente a él con el rostro recargado en una mano.

―¿Cuánto tiempo llevas ahí, Potter?―preguntó con un tono de voz algo alto. La presencia del otro lo había descolocado.

James sonrió de lado y eso agitó un poco más al Slytherin―. No mucho, pero estabas muy concentrado así que no quise molestarte.

Snape asintió vagamente, hizo una floritura suave con su varita y los libros que no estaban relacionados con hombres lobos regresaron a su estante mientras otros acerca de lo que quería estudiar se acomodaron, en una pila, sobre la mesa.

―¿Debería preocuparme porque Potter esté en la biblioteca a la hora de la cena?―los ojos negros de Severus escanearon el primer libro de la pila que se había formado sobre la mesa.

James rio levemente, le encantaba la forma de expresarse de Severus―. En lo absoluto, no es como que quiera hacerte algo malo; sin embargo, sí estoy aquí para sacarte de la biblioteca.

―¿Qué tú qué?― no había sido la pregunta más elocuente que había formulado en su vida.

Potter sonrió levemente, con esa sonrisa que ponía cuando planeaba algo y Severus se sintió inseguro.

―¡Vengo a llevarte conmigo!―y antes de que si quiera pudiera hacer algo Potter lo despojó de su varita y lo cargó sobre su hombro como si fuera un inmundo saco de papas para después cubrir a ambos con una especie de capa.

Severus pataleó con fuerza intentando zafarse del otro, pero este lo sostenía con fuerza de la cintura―¿¡Qué demonios pretendes, James!?―tal vez había sido por la sorpresa, pero Severus se quedó callado y dejo de patalear al darse cuenta que había llamado al Gryffindor por su nombre.

Si a James le pareció raro que lo hubiera llamado por su nombre o que hubiera detenido sus reclamos, pues no lo mencionó. El de lentes siguió caminando con el otro muchacho encima. Snape solo veía el suelo sintiéndose incómodo.

―Me duele el estómago, Potter, si sigues cargándome así por un minuto más te juro que voy a…―la amenaza se detuvo al sentir como sus pies tocaban el suelo.

―Listo, hemos llegado―James pareció algo contrariado con algo, pero no lo pensó mucho más, se armó de valor y abrazó al pelinegro―. Feliz cumpleaños, Severus, lamento haberte traído así y también me disculpo por invadir tu espacio personal―Potter inhalo un poco para guardar el aroma del otro en su memoria y se separó con reticencia.

James tenía mucha fuera de voluntad, pero mierda, esa expresión sorprendida de Severus junto a las mejillas levemente sonrojadas del otro destruyeron por completo sus sentidos. Era como si su cuerpo simplemente quisiera estar lo más cerca de otro. Tenía tantas ganas de besarlo… Se inclinó con claras intenciones de hacerlo, ya casi estaban a punto de besarse, además Severus no se había movido de su sitio para rechazar la acción. Potter cerró los ojos y simplemente se rindió a sus deseos de besarlo.

Un sonido como de una puerta abriéndose se escuchó en el pasillo en el que se encontraban―¿James? ¿Severus?―la voz de Remus hizo que James pegara un brinco y se quitara la capa de invisibilidad con un gesto nervioso.

―Hola, Remus, ¿ya está todo?―preguntó intentando ocultar su nerviosismo, pero sus mejillas arreboladas y expresión nerviosa lo delataba.

Lupin asintió con un rostro inquisitivo, se fijó en Severus, pero este estaba dándole la espalda, ¿qué rayos estaban haciendo esos dos? ¿Acaso iban a?...

James arriesgándose a que Severus lo maldijera le regresó la varita, lo tomó de los hombros y lo obligó a caminar en dirección de la Sala de los Menesteres. Severus estaba lo suficiente confundido con todo para simplemente dejarse hacer.

―¡Feliz cumpleaños, Severus!―un coro de voces lo recibió apenas ingresó a la habitación, algunas voces más emocionadas que otros.

Snape parpadeó incrédulo, estaban todos… Regulus, Lucius, Narcissa, Lily, Remus, James e incluso estaba el idiota de Sirius con cara de pocos amigos que podría haber sido intimidante si no fuera por el tonto sombrero que tenía puesto.

―¿Qué demonios?―su voz apenas había sido un susurro.

―Se supone que deberías agradecer, Snape, o por lo menos darle un beso a James a ver si deja de arrastrarnos en fiestas sorpresas para intentar que…―el parloteo de Sirius se detuvo cuando Regulus le metió una tableta de chocolate de forma brusca a la boca.

―Nadie te estaba preguntando, estúpido hermano mayor―masculló el de ojos grises con un tinte de amenaza en su voz; sin embargo, ese hermano mayor implicaba que las cosas estaban mejor entre ellos.

―Por Merlín―Lily rodó los ojos, ella no era la persona que se estuviera sintiendo más cómoda en esos momentos, pero tampoco era una llorona como Sirius―. Feliz cumpleaños, Severus―la pelirroja le sonrió y le tendió un regalo.

"3-Odio mi cumpleaños. Nunca volvieron a ser lo mismo desde que todo empeoró en casa."

Severus en verdad no entendía qué rayos estaba pasando, todos les habían traído algo, incluso Black. Nadie estaba peleando y la conversación surgía de manera amena, había comida y música de fondo. Todo era tan irreal… sin querer se quedó observando a James que estaba hablando animadamente con Remus, la mirada de los dos se conectó y ambos se sonrojaron levemente. Snape desvió la mirada y de manera casi inconsciente tocó sus labios con la punta de sus dedos. Potter lo había besado… apenas había sido un roce, pero aun así lo había disfrutado bastante. Suspiró levemente, James Potter lo convertía en un completo desastre, pero no estaba tan mal en realidad.


¡Gracias por haber leído! Espero que les haya gustado~

Nanami off~