SANTORINI DE AMOR

Aunque era una isla como la que acababan de visitar, Santorini era muy diferente a Capri y no sabía porque, pero Harry le gustó mucho más por su peculiar forma de medialuna y las cientos de casas e iglesias blancas con techos y cúpulas azules que se apiñonaban aquí y allá. Las callejuelas empedradas y las muchas impresionantes terrazas bañadas por el sol.

Esta vez el hotel era mucho más espacioso y con mucho blanco para la tranquilidad de Draco, quien de todas maneras no estuvo al cien por ciento complacido.

-El baño es muy pequeño- dijo frunciendo el ceño.

-¿Por qué siempre te quejas de los baños, dragón?-

-Porque es un bien primordial tener un baño amplio para poder cambiarte a gusto sin golpear alguna extremidad- dijo muy serio –además, el baño siempre puede usarse, si es de la medida adecuada, con fines recreativos- el sonrojo se le subió a Harry quien intentó disimularlo con todas sus fuerzas. "No es como si lo hubiese dicho en doble sentido… ¿o sí?" regresó a ver de reojo a su niño quien aún analizaba el cuarto. Bueno, de Draco podía esperar cualquier cosa.

-Escuché del recepcionista que hay excursiones al volcán Nea Kameni y que hay aguas termales- dijo Harry ilusionado imaginándose muchísimo vapor y un lindo Draco sonrojado solamente vistiendo una minúscula toalla alrededor de su estrecha cintura -¿Qué te parece si nos damos una vuelta por ahí?-

-Ni loco iría allá- dijo Draco haciendo una mueca de asco –fui con altas expectativas con mis padres cuando tenía nueve, pero esta atestado siempre de muggles y las aguas están oscuras por el azufre… así que no es una experiencia muy agradable- dijo sacando la lengua –si quieres vapor… podríamos hacer una fiesta aquí en el baño e incluso para hacerlo más tentador podría incluir un masaje gratis- dijo con una sonrisa desvergonzada que a cualquiera estremecería.

Harry se mordió el labio temblando de anticipación y rodeó la cintura de su dragón. Draco poniéndose de puntillas le hecho los brazos al cuello para besarlo profundamente.

–Pero no en este momento. Primero tenemos que a ir a Skaros y te mostraré probablemente la mejor puesta del sol del mundo-

-¿Incluso mejor que la del Faro de punta carena?- preguntó pegándose un poco más a Draco recordando el delicioso beso que compartieron haciendo que se perdieran la mitad del mágico instante en el que el sol se oculta. Dudaba que pudieran batir eso, pero su niño lo miró con seguridad.

-Mucho mejor-

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Pasaron a la capital Fira a comprar de una vez recuerdos para los Weasley en el mercado de artesanías. Estaba seguro que el Arthur estaría fascinado con todas las preciosas cosas que vendían ahí. Compró también para Andrómeda y Seamus un par de prendas sedosas y unas cuantas piezas de barro para Teddy. Cuando se cercioraba que nadie lo estaba viendo, metía sus compras en una bolsa de fondo agrandado como la que siempre usaba su amiga. Sí que era útil.

Entre soulakis, gyros y unos peculiares rollos de arroz envueltos en hojas de parra llamados dolmadaia y mucho ouzo, Harry creyó que aumentó al menos un quilo. No es le importara pues estaba seguro que al regresar a Londres y volver a su rutina, perdería aquellos quilos de más.

La tranquilidad de la ciudad lo embriagaba y más de un pensamiento le dedicó a vivir ahí. Sería algo a lo que no estaba muy acostumbrado que digamos y era la paz. Pero no solo la paz de mente si no de espíritu, sin complicaciones y una vida calmada al lado de Draco. Si era algo que le gustaría aspirar.

"Aunque todavía no es el momento..." se dijo con un suspiro. Aun había cosas que hacer y malhechores que atrapar, por tanto, era una vida que no podía darse.

Regresándose a pensamientos no tan oscuros, recordó la idea principal de iniciar esa emocionantes vacaciones, la cual era; celebrar el cumpleaños pasado de Draco que no pudieron celebrar como se debía por todo lo que hsucedió con Andrómeda y su reciente renuncia. Si bien los Weasley le celebraron animadamente como todos los años, Harry no sentía que le hubiese dado un regalo ideal que se mereciera.

"¿Aunque que podría regalarle?" se preguntó mientras veía a su niño corretear por la arena negra de la playa Kamari. Lugar estratégico que escogieron para pasar gran parte de su tiempo tumbados bajo el sol donde podía besarse y tener arrumacos sin la incomodidad que alguien les viera.

Se veía tan hermoso a los ojos de Harry. Así con el agua a sus pies y su torso desnudo, apenas cubierto por su traje de baño verde musgo. Su sonrisa principalmente hacia que valiera la pena cualquier problema que les deparara el futuro; proteger su inocencia era algo que debía de hacer a toda costa.

-¡Harry!- lo llamó emocionado entre el vaivén de las olas. Corrió hacia él para alcanzarlo en el mar.

"Será mejor preguntarle en la tarde" se dijo decidido. Fuera lo que fuera, se lo daría, estaba seguro de ello.

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De regreso en su suite, Draco aceptó la cordial invitación de tomar un cálido baño con Harry pensando con las mejillas arreboladas lo que podía suceder. "Va a pasar, va a pasar" se dijo entre emocionado y temeroso. Sabia por más que le irritara que su tan amado guardián no era la pureza andante y tenía mucha experiencia "demasiada para mi gusto…" se dijo tratando de apartar esa idea de su cabeza. Amaba a Harry y aunque aún fuera un niño, comprendía perfectamente que lo que no es en su año, no es su daño, por tanto, no debía echarle bronca a Harry por ello.

La arena oscura aun en su cuerpo caía cada que se movía y dando una bocanada se desprendió de su ropa para entrar a la tina, donde un Harry con los ojos cerrados disfrutando del agua, lo esperaba.

Ese día de la fiesta de agua en Capri fue un fiasco total que terminó con un moreno durmiendo a pierna suelta tras su trabajoso masaje. No quería que se repitiera y se esforzaría por ello.

Apretó sus labios al notar la masculinidad de Harry a través del agua clara; el vapor no era impedimento para ver y se estremeció. "Es muy grande…" casi no podía respirar y era muy tarde para correr. Dándose unos pequeños ánimos, ingresó al agua. Con cuidado se recargó en el torso del mayor quien lo recibió con un beso en su cabeza.

-¿A qué se siente bien?- preguntó Harry echando la cabeza hacia atrás, encandilado con el agua.

-Si…- murmuró Draco sintiendo estremecimientos cuando las manos fuertes subieron por sus brazos para quitarle el resto de la arena y pasaron a tomar el bote de champú. "Por Merlín ¿Qué estoy pensando?" se dijo abochornado ocultando la mitad de su rostro en el agua comenzando a sacar burbujas por la nariz.

Harry con cariño pasó generosamente el champú de coco por su cabello y comenzó a masajear; parecía que no le dejaría usar sus manos ese día pues cuando consideró pertinente, pasó al jabón líquido para untárselo por casi todo el cuerpo. No sabía si era la temperatura del agua, el vapor, el cuerpo desnudo de Harry o su propio cuerpo, pero se sentía arder.

Cada minúscula caricia la sentía maximizada y de forma tan provocativa que comenzaba a reaccionar de una manera que no debía. Echó un vistazo nuevamente al miembro de Harry pesando que tal vez él estaba igual de nervioso que él, pero triste fue su sorpresa al notar ningún cambio alguno. "¿Por qué?" se preguntó decepcionado.

-Esto me trae gratos recuerdos…- murmuró finalmente Harry rompiendo su tenso silencio. Su nota vocal era alegre y procuró ponerle atención –recuerdo como antes solías odiar el agua y tenía que arrastrarte a que tomara un baño y tenía que meterme contigo para dejarte rechinando de limpio - ¿enserio estaba recordando eso justo ahora? Draco no podía creerlo –aunque creo que de la noche a la mañana, dejaste de querer tomar esos baños conmigo, alegando que estabas muy grande para necesitar asistencia…-

-Así que estas en modo padre; eso explica mucho…- siseó molesto, pero fue tan bajo que a Harry le costó oírle.

-¿Dijiste algo?- preguntó curioso terminando de sacarle cualquier excedente de jabón.

-No- suspiró cada vez más decepcionado.

-Ven, ahora toca secarte el cabello- dijo Harry sin notar la desazón que se instaló en su pensamiento y se dejó guiar tras ponerse una gruesa bata blanca.

Sus padres estaban ahí en la sala con ellos y escuchaba ir y venir la secadora muggle. Harry parecía disfrutar mucho lo que estaba haciendo pues tarareaba un poco o al menos, eso parecía.

-Draco quería preguntarte algo, es algo que he estado pensando desde hace tiempo, pero no te había preguntado - los ojos grises volvieron a estar pendientes de el con curiosidad y se sintió más tranquilo cuando apagó ese infernal aparato -ya que en tu cumpleaños no pude llevarte a ningún lado ni darte algo más extraordinario que un nuevo libro para tu colección, me gustaría saber qué te gustaría que te regalara. Puede ser lo que tú quieras-

Draco recargando sus codos sobre las piernas del azabache, lo miró fijamente. De esa manera especial como si escondiera algo o simplemente quisiera hechizarlo con su hermosa mirada. Harry se tensó. "¿Que está pensando?" fue lo que llegó como relámpago a su cabeza sin sospechar que escucharía a continuación.

-Quiero tener sexo contigo- la saliva se le hizo nudo en la garganta por la impresión y tuvo que toser varias veces para recomponerse. Podía escuchar a lo lejos los chillidos de Lucius Malfoy maldiciéndolo a todo pulmón, pero su cerebro apenas y logró hacer clic con lo que acababa de decir su niño.

-¡Por Morgana, Draco!- sus orejas ardían al igual que su rostro. Su niño podía ser tan atrevido cuando menos se lo proponía. Lo peor de todo es que se encontraba como si nada. Como si le pidiera una servilleta o algo sin importancia.

-Seamus dice que es algo que debes hacer con la persona que te gusta y que se siente genial; incluso si eres el que recibe él p...-Harry al instante cubrió su boca para evitarse un microinfarto del cual no creía poder recuperarse.

"¡Maldito Seamus! ¡¿Qué demonios le andas diciendo a mi niño?!"

-Mira Draco…- comenzó a balbucear tratando de calmar su corazón que latía feroz en su pecho. La noche que tuvo planeada en la mente terminó por romperse en pedazos -esas cosas no se planean, simplemente suceden… er… se dan por el momento y... Aún eres muy pequeño para eso… yo…-

-¿Entonces no quieres tener sexo conmigo? ¿Es eso? ¿No soy lo suficientemente atractivo para sentirte tentado a tener sexo?- estaba seguro que si seguía escuchando la palabra "sexo" de sus preciosos labios, no podría continuar con su sanidad por tremenda erección en su parte baja que ni la bata podría ocultar.

-Dragón…- dijo con dificultad antes de conjurar un pequeño muffliato entre ellos para que Lucius dejara de meter su nariz donde no lo llamaban –no es que no quiera- se puso de rodillas tomando sus manos para estar a su altura. Draco estaba ofendido y eso era de cuidado –Merlín que no tienes ni idea cuanto me gustas… todo lo que siento por ti, cuanto me excitas…- al pequeño rubio se le subieron los colores al escuchar eso y más en el tono que Harry utilizó –pero como dije, aún eres muy pequeño-

-¡Acabo de cumplir 28 hace mes y medio!-

-Lo se mi niño, pero eso es en otro tiempo. Tu cuerpo de ahora es el de un pequeño de 11 años… no puedo simplemente ignorar eso… además soy responsable por ti y como adulto que soy debo de pensar en lo que es mejor…-

-¡Tonterías!- dijo Draco cruzándose de brazos -¡Eres un cobarde!- gritó haciendo puchero, tocando una fibra sensible de Harry.

-¿Qué?-

-¡Lo que escuchaste!- su rabieta estaba sobrepasando la tranquilidad con la que quería abordar ese tema, pero Draco estaba a un palmo de escupir fuego. ¿Le estaba tomando el pelo? Parecía que si pues una cosa es que lo ignorara en la bañera y otra cosa es que no pensara en él de esa forma; eso lo hacía rabiar.

–Me hablas como si fuera un crio que no sabe lo que hace ¿Quién crees que soy? Soy Draco Lucius Malfoy, se lo que quiero y cuando lo quiero desde que tengo uso de razón y aunque no me gusta hablar de mis sentimientos, por ti constantemente hago una excepción. Te quiero a ti, siempre ha sido así y te quiero siempre conmigo ¿es tan difícil de comprender?-

No estaba siendo justo y eso le estaba costando tanto para ser una persona madura e integra. ¿Qué si era difícil de comprender? No mucho pues él también le amaba tan profundo que dolía; le lastimaba tanto el caminar en la cuerda floja, temiendo constantemente por el que dirán, luchando con por no sucumbir ante la tentación de forma penosa y terminar con el corazón roto. Tal vez si era un cobarde, pero era difícil sobrellevar la marcha.

-Vale, dragón- dijo tomando inhalando con dificultad por lo que estaba a punto de decir y hacer. ¿Quería actuar como adulto? Bien, le demostraría lo peligroso que podía ser –aunque luego no estés llorando por lo que puede pasar- su mirada fiera sobresaltó a Draco y más cuando sin previo aviso, lo tomó en sus brazos.

Pudo ver a su padre moviendo la boca y agitando sus brazos, pero Harry no se detuvo y lo condujo a la habitación.

Cayó en la cama de salina blancura y con un temblor que recorrió su cuerpo vio a Harry con un exquisito movimiento quitarse el cinto de la bata de baño para exponer sus bíceps y sus hombros tonificados. La tela se deslizó hasta tocar el suelo y Draco tragó con dificultad.

-Harry…- murmuró en un hilo de voz antes de que un voraz moreno, apresara su boca con fuerza. Su violencia era demasiado por asimilar. No tenía clemencia. Sus dientes mordían sus labios como nunca ante lo habían hecho y su lengua invasiva enredaba la suya arrancándole impúdicos gemidos. Sus manos no se quedaban atrás y le arrancaron sin dudar la escasa tela que separaba sus cuerpos desnudos –ahh…- apretó los ojos cuando abandonando su boca se dirigió a atacar su cuello como un animal hambriento a morderle. Un lengüetazo y otra mordida.

No sabía si había hecho o dicho algo para transformar a Harry en una especie de hombre lobo porque a cada lamida y besos que repartía por su piel, le seguía una mordida en una nueva zona. Las manos rasposas jugueteaban y retorcían sus pezones con fuerza haciéndole gritar aún más.

Los ojos verdes lo examinaban lujuriosos y Draco sintió sus ojos anegados de lágrimas. Lo vio humedecer en su boca sus dedos de una manera tan peculiar como descarada que le hizo temblar.

Un digito jugueteó con su entrada y le costó respirar. Era raro, se sentía muy extraño; le costaba comprender que pasaría después. Sus piernas a ambos lados del cuerpo de Harry se contraían imposibilitándole la idea de relajarlas. Se introdujo de un solo intento y una gota corrió por su mejilla.

-¡Duele!- gritó Draco cubriendo su rostro comenzando a moverse desesperado para alejarlo. Harry pareció obedecer sacando un poco su falange, pero sin decir agua va, volvió a introducirse -¡No! ¡Duele! ¡Harry! ¡Duele!- hipó tratando de contener las lágrimas entre que entraba y salía de su interior.

-¿No era lo que querías?-

Era incomodo, claro que no quería eso -¡Lo siento! ¡No eres un cobarde! ¡Ya… entendí la… lección!- gritó entre sollozos. Harry se detuvo abruptamente sacando su dedo de su interior.

Gateando hasta quedar a su altura para mirar el estropicio que hizo de él, besó su perlada frente y acariciando su mejilla lamió sus lágrimas. Draco ya con sus ojitos enrojecidos volvió a hipar.

-Seamus… es un mentiroso…- dijo frotando sus ojos, pero Harry lo detuvo para que no le quedara marca –duele como el demonio…- hizo un mohín apenas pudiendo incorporarse en la cama.

-Te dije que te haría llorar- dijo pausadamente para molestia de Draco aun sintiendo la molesta intromisión –pero Seamus no mentía, hacer el amor puede llegar a ser muy placentero- el niño arqueó su ceja incrédulo antes de mirarlo mal.

-¿Y tú como sabes? ¿Has estado con hombres?-

-No…- dijo deleitándose con sus celos –pero supongo que ha de serlo porque hay mucha gente que lo sigue haciendo, Seamus incluido- dijo alzándose de hombros.

-¿Entonces esta lección es todo lo que pasará?- Draco bajó la mirada desilusionado por el rumbo que tomó el asunto -¿no me tocarás de esta manera… a menos que sea mayor de edad? Porque aunque duele horrible y tienes un complejo extraño de licántropo o chinche mordelona… los besos si saben ricos…- dijo avergonzado y Harry sonrió.

Por un instante temió haberse pasado olímpicamente de la raya, estaba agradecido porque su niño no le tuviese miedo o rencor por lo que le acababa de hacer para demostrar su punto.

-Hum…- dijo recargando su frente contra la suya, antes de besarlo nuevamente, pero esta vez con el cariño y dulzura que se merecía. Draco suspiró –creo que podría darte algo que te hará sentir muy bien… mucho más que los besos- dijo repasando la lengua por sus rosados labios antes de succionar su labio inferior.

-¿Enserio?- la nota de ilusión delató su deseo y Harry asintió.

-Claro Draco. Te amo, mucho más de lo que estás dispuesto a darme crédito- Draco abrió sus ojos ante tal confesión. Era la primera vez que se lo decía y hasta ese momento supo cuanto lo esperó –y aunque estoy firme (por ahora) en no cruzar esa línea que tú quieres, hay muchos otros métodos para brindar placer- sonrió juguetón para emoción del ojigris.

-¿Lo dices de verdad?- Harry besando nuevamente sus labios, descendió nuevamente por su pequeño cuerpo alabastrino, repartiendo dulces besos absteniéndose de volver a morderlo; ya demasiadas marcas dejó para un día. "Es tan hermoso…" se dijo embelesado al notar la pendiente mirada de Draco por lo que haría ahora.

Besó sus muslos blancos inmaculados y los gemidos que escapaban entre los dedos de Draco, le provocaron ponerse aún más duro de ser posible. Acarició el falo de su niño cariñosamente con una sola mano, la otra estaba muy ocupada repasando las delgadas piernas asombrándose por sus perceptibles tremores. Enterró su nariz en los rizos de un rubio más oscuro que su cabello para comenzar a lamer su hombría. Percibió su cuerpo tensarse y los incontrolables sollozos de placer que ya no podía acallar.

Su sola voz en éxtasis lograría hacerle correrse sin ningún tipo de estimulación y eso era peligroso, sin mencionar vergonzoso de su parte. Se lo echó por completo en su boca esperando hacerle sentir muy bien. Draco daba tirones en su cabello y apretaba tanto sus ojos como su naricita respingona; era una gloriosa vista que le motivaba a esforzarse mucho más de lo que estaba haciendo.

Succionaba y lamia en círculos pensando que no era tan difícil y Draco estaba respondiendo tal y como lo esperaba.

-Harry… no… ahh…- era más de lo que Draco podía soportar. Jamás en su vida se había sentido así. El placer que le brindaba no era normal. Ardía y quemaba sus entrañas pero solo podía querer más. Los sonidos pecaminosos que hacia Harry y otros tantos suyos que salían de su boca en reverberaciones no podrían importarle menos –Merlín…- estrujó con fuerza más sabanas bajo sus manos y su espalda se arqueó antes de terminar en la boca del mayor.

Se dejó caer laxo en la cama sin poder creer aun todo el cumulo de sensaciones que acaba de experimentar. No temía nada y solo podía obedecer los impulsos de su aligerado corazón. Escuchó a Harry toser un poco antes de volver a su lado.

-Te amo Harry… gracias…- murmuró restregando su cabecita rubio contra su pecho, repartiendo pequeños besos en su pecho. Satisfecho y adormilado solo quería sentir el calor de su Harry y perderse en el latir de su corazón.

-Y yo te amo aún más ojitos grises… Descansa…-su voz sonaba rasposa, pero estaba complacido por ser el principal actor en ese placer que acababa de provocarle. Draco acarició su mejilla antes de caer dormido. Lo arropó para que no pasara frío y besó su coronilla con amor.

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Con los días de ricas vacaciones llegando a su fin, una unión mucho más fuerte entre ambos por acontecimientos no planeados y una carta para Hogwarts a nombre de Draco en el buró, Harry aun dudaba.

No solo por él mismo regresando a ese mágico castillo como profesor, sino por algo aún más problemático, que era su pasado en conjunto. No era muy agradable, mucho menos porque se llevaban del asco; siempre peleas, malas palabras, ofensas y demás que no quería que su niño reviviera; mucho menos ahora que estaban más unidos que nunca.

"Aunque tarde o temprano se enterará…" se dijo con pesar. Solo esperaba que no volviera a odiarlo como antes, solo eso esperaba. Eso sí sería muy difícil de superar para su frágil corazón.

-Pero dragón, ¿tu padre no había dicho que le gustaría que fueras a Durmstrang?- preguntó con curiosidad, pero el niño solo arrugó la nariz.

-Es cierto Draco. Esta vez podrías ir a una mejor escuela que realmente valore el potencial que tienes como Malfoy- dijo jactancioso Lucius Malfoy desde su cuadro, ganándose una mirada de desaprobación de su mujer.

-Quiero ir a Hogwarts- dijo llanamente Draco, negándose a retractarse.

-Pero…-

-Ambos estudiamos ahí ¿verdad?- Harry asintió –entonces quiero ir- su seguridad lo asombraba y más como sus ojitos resplandecían decididos. Era tan encantador que le dolía quebrar su ilusión.

-Pero Draco…- acarició su rozagante mejilla. Cual minino se recargó buscando más de tu toque cerrando los ojos –nuestra relación cuando éramos chiquillos… no era precisamente armoniosa, de hecho era todo lo contrario a lo que tenemos ahora…- dijo con precaución. El menor se lo pensó detenidamente mirando el techo.

Se podían escuchar los gritos de Lucius alegando que estaban muy juntos, pero ambos por común acuerdo lo ignoraban. Draco con resolución acunó con sus manitas su barbilla y sonrió.

-No importa. Quiero ir- sonrió besando su nariz con alegría -¿Qué más da si nos llevábamos mal? Siempre podemos hacer mejores memorias ¿no crees?-

¿Cómo siempre Draco tenía las mejores respuestas para darle pese a su corta edad? No lo comprendía, pero eso lo hacía cada vez amarle con más fuerza. De poder, no lo soltaría jamás.

-No puedo competir contigo dragón- murmuró rodeando su cuello con sus brazos. El menor se estremeció –será como tú dices- no había más por discutir. Si Draco así lo quería, le bajaría la misma luna a la palma de su mano. Estaba perdido y era feliz de estarlo.


Notas Finales: Es todo por el momento pequeños! Espero que les haya gustado! Les mando un beso y nos vemos luego~