Tras la lente - Epílogo

Hacía tiempo que no veía a Antonio tan alterado. Se dio cuenta en el momento en que fue a buscarle a aquel parque en el que habían hecho una sesión fotográfica. Había iniciado su carrera en la agencia de modelos después de dejar su antiguo trabajo, hacía ya casi un año y medio. En ese tiempo, el hispano había trabajado prácticamente sin descanso para abrirse paso en un sendero lleno de obstáculos. Iba de agencia en agencia, se presentaba a las audiciones y finalmente, por la tarde, tomaba el transporte público y regresaba a su barrio. Se cambiaba en un momento, descendía de nuevo hasta la calle e iba a servir cafés hasta bien entrada la noche. Muchas veces llegaba y ni siquiera tenía ganas de cenar nada y se iba directo a la cama.

Francis no podía más que preocuparse por él e insistir repetidamente en que no se forzara a trabajar más de la cuenta. No fue hasta que no enfermó que Antonio se dio cuenta de que no podía seguir con ese ritmo de vida. Trabajaba más de doce horas al día, era obvio que con ese clima más frío que hacía últimamente su cuerpo iba a resentirse con facilidad. Al final tuvo que renunciar a la cafetería, mientras se disculpaba una y otra vez por no aportar suficiente dinero a casa. Francis le repitió hasta la saciedad que no hacía falta que se preocupara, sí que era cierto que iban a ir más justos de dinero pero no significaba que fueran a pasar hambre. Dentro de lo que cabe había diversas cosas de las que podían prescindir en caso de no tener dinero para pagar las facturas y el alquiler.

Hubo un par de semanas en las que empezó a pensar en que tendrían que tirar de sus ahorros, pero después de todo eso las cosas empezaron a irle mejor a su novio español y empezó a tener sus primeros trabajos en la agencia. No eran roles muy importantes, había hecho de modelo de ropa para una marca no demasiado conocida, pero al menos le habían pagado un buen extra por la sesión fotográfica. Los que le contrataron quedaron muy satisfechos por su profesionalidad y, según le relataría más tarde, habían insistido en que era muy fotogénico y que no les iba a costar nada editar sus fotografías. Eso Francis lo sabía de sobras ya que él mismo se había encargado de retratar a Fernández con anterioridad. A partir de ese momento los trabajos fueron llegando con cierta afluencia, las empresas quedaban contentas con el trabajo profesional de Antonio y no dudaban en volver a llamarle.

Aunque no se había vuelto tremendamente famoso, su flamante novio contaba con un pequeño club de fans francés que le seguía cuando podía a las sesiones que realizaban al aire libre. Como Francis iba a verle de vez en cuando y le esperaba para llevarle a casa, pronto esas muchachas le preguntaron si él también era un fan y terminó por unirse a ellas. Un poco más tarde empezaron los rumores de que ellos dos estaban saliendo y las chicas le avasallaron a preguntas la siguiente vez que le vieron. A pesar de todo, le trataron muy bien y le dieron todo su apoyo. La oficina de modelos de Antonio al parecer estaba ya informada y por lo tanto la situación no le sorprendió en absoluto.

Francis, por su parte, había conseguido un contrato fijo en Le Parisien y en un par de ocasiones le habían hecho viajar para cubrir eventos de cierto renombre en diferentes lugares de Francia. Había recibido también un aumento de sueldo. No es que fuera demasiado ostentoso, pero sí que les había permitido tener más dinero con el que pagar sus facturas. Como los horarios de su novio se habían prolongado hasta altas horas de la noche, se había ofrecido a llevarle a donde quisiera. En verano usaban la motocicleta de Francis, que aún funcionaba como el primer día, pero para los días de diario utilizaban más el coche que habían comprado. Bonnefoy siempre se lamentaba porque le hubiera gustado comprar otro modelo, pero Antonio no había querido gastar más dinero de lo estrictamente necesario. Si hubieran tenido que pagar a plazos el coche, al final sería otra factura más de la que preocuparse a final de mes.

Así pues, por la mañana le llevaba en coche a la ciudad, le dejaba en su agencia y él se marchaba al periódico con el automóvil. Cuando salía de trabajar pasaba más rato en París siempre que tuviera algún recado que hacer. Si no tenía nada, entonces regresaba a casa y adelantaba faena, o se ponía a mirar a ver qué podían cenar. Cuando Antonio salía del trabajo, Francis estaba abajo esperándole en el coche con el motor apagado y la radio encendida.

Su relación iba viento en popa. Después de todos aquellos incidentes, su vínculo se había reforzado y habían empezado a confiar el uno en el otro con ciega devoción. No había más secretos, ninguno de los dos era egoísta sin antes planteárselo al otro. Alguna vez sí que discutían, pero no eran más que las típicas riñas de la convivencia diaria. Nada que no se pudiera solucionar más tarde en el sofá o cuando se marcharan a la cama.

Recapitulando, era viernes cuando sucedió. Antonio venía corriendo como si le fuera la vida en ello hacia su coche, con una bolsa entre las manos. Al llegar a la vera del coche, abrió la puerta con la mano derecha y se metió con cuidado de no tirar la bolsa y su contenido dentro del auto. El hispano respiraba aceleradamente y a deducir por sus mejillas rojizas seguro que no había ido corriendo una distancia escasa.

— ¿Se puede saber qué es lo que te pasa? Has venido corriendo como si te estuviera persiguiendo un asesino. Si es eso, te ruego que me lo digas para que pueda arrancar y salir pitando de aquí —dijo Francis confundido.

— No es eso, no me persigue ningún asesino —replicó Antonio ausentemente, mirando hacia otro lado como si estuviera en estado de shock y por eso mismo no fuera capaz de reaccionar.

— ¿Entonces qué es lo que ocurre? Cariño, tienes pinta de que te va a dar algo en cualquier momento. ¿Estás bien? ¿Tenemos que ir a un hospital?

— Creo que he conocido a mi hermanastro —contestó, por fin mirándole. Aquella declaración había dejado a Francis en ese mismo estado de estupefacción que él había traído durante todo el camino—. Hace nada, uno de los modelos ha recibido una visita de uno de sus abogados. Al parecer ha tenido algunos problemas con su pareja y ahora que están en proceso de divorcio está peleando para poder quedarse al menos con la casa. No he querido cotillear, pero sí que he visto que venía a recibirle. El tío se parecía un montón a mí y según me han dicho se llama Carlos Gómez Carriedo.

— ¿Estás seguro? Podría ser cualquier otra persona —apuntó Francis, despertando de su shock emocional para arrancar por fin el motor del automóvil.

— ¡Mira la foto! ¡Casi parece mi clon! —exclamó desesperado Antonio. Lo siguiente que hizo fue tenderle el móvil al francés con la foto que había echado disimuladamente abierta—. Si me dices que es diferente, no te pienso creer.

— Joder, sí que se parece un montón... —murmuró Bonnefoy después de ver la fotografía. Tal fue la impresión que tuvo que soltar el volante y coger el teléfono. Menos mal que aún no había salido del sitio en el que se había estacionado— Siempre he soñado con tener un harem lleno de copias de ti mismo, junto a ti, como mi amante principal, pero esto es como si esa fantasía empezara a ser realidad... ¡AY! ¡Mi nariz!

— ¡Es tu culpa por decir estas cosas en un momento tan importante como este, Fran! —espetó el hispano, por fin dejando de estirar y vapulear la nariz de su pareja. Sabía que tenía unas fantasías sexuales muy chungas, ¿pero si estaba viendo que estaba al borde de la taquicardia cómo demonios se le ocurría ponerse a decir guarradas?—. Va en serio, le escuché hablar, porque estuve espiando, e incluso su voz se parece a la mía. Tiene un par de años menos a lo sumo, diría yo, así que podría ser perfectamente mi hermano. ¡El mundo es un puto pañuelo!

Le daba cosa verle así de estresado, pero poco podía hacer y lo mejor sería hablarlo en casa, por lo que Francis sacó el vehículo del estacionamiento y fue conduciendo rumbo a casa. Estaba pensando en la posibilidad de que realmente ése fuera el hermanastro de su pareja. Había una cierta inquietud en su pecho cuando pensaba en ello. Por ahora lo veía nervioso, pero le daba miedo pensar en que pudiera ilusionarse. No podía decir que aquel tipo fuera a sentir lo mismo si le viera. Es más, ¿acaso sabía él de su existencia?

— ¿Y qué es lo que piensas hacer? ¿Vas a hablarle? —preguntó finalmente el rubio.

— No sé. ¿Crees que debería? Aunque intentara entablar una conversación para preguntarle con disimulo cosas acerca de su familia, no creo que sea tonto. Es decir, es abogado. Seguro que el tío es perspicaz y si me acerco se va a dar cuenta, al igual que lo he hecho yo, de que soy como su reflejo. Estoy planteándome la posibilidad de preguntarle a mi compañero a ver si él me puede dar el teléfono y entonces llamarle. Aunque me da miedo, también me gustaría comprobar si es realmente él. Si no lo hago, estaré toda la vida arrepintiéndome.

— Lo sé. Te conozco lo suficiente como para ser consciente de que no podrás quitártelo de la cabeza y que eso te consumirá hasta que me grites y me llores porque no te he obligado a hacerlo. ¿Pero qué harás si no sabe nada de ti?

— Sería bastante incómodo, sí... Pero tengo que intentarlo. Puede que no tenga a mis padres, pero quizás mi hermanastro no me repudie de esa manera. De alguna forma tengo que hacer el esfuerzo. El que no arriesga, no gana nada.

— Míralo por el lado positivo: si dice que no sabe quién eres o que no quiere saber nada de ti, entonces tendremos una persona menos a la que invitar a la boda —dijo Francis intentando quitarle sarro al asunto.

— Bueno, pero para eso aún queda más de un año, así que tenemos tiempo de reorganizar los invitados en caso de que quisiera venir, cosa que dudo totalmente. Va a ser una boda un poco penosa: no estarán mis padres, no estarán los tuyos porque no les quieres invitar.

— Como vengan a mi boda y tiren tierra por encima a mi futuro esposo, entonces tendremos que celebrar un funeral al mismo tiempo y a mí me meterían en la cárcel por asesinato, ¿sabes? No creo que sea la mejor manera de empezar nuestra vida conjunta como esposos, ¿no? Te lo he dicho mil veces, no me arriesgaré.

— No voy a insistir más tampoco. Tu madre me cae como una patada en el estómago y no la soporto. Aunque aún tengo ganas de encontrármela y restregarle por la cara el empleo que tengo hoy en día. También me encantaría decirle algo muy fuerte que no quiero ni decirte, que a fin de cuentas eres su hijo.

— Ahora me lo dices, quiero escucharlo.

— Le diría algo como: ¿Ahora quién es el puto, zorra? Entonces tu madre puede que agarrara un cuchillo y se viniera hacia mí con intención de matarme —sonrió resignado al escuchar a su prometido reír—. De cualquier manera, creo que tengo que hacer esto por mí mismo, por intentar encontrar un ambiente familiar en mi vida que hasta ahora no he tenido. Sé que podré vivir sin ello, porque en el fondo tú y yo vamos a construir una familia incluso más fuerte, pero ya sabes cómo soy.

— Eres como yo, se te da muy mal eso de rendirte, ¿no es así? —dijo Francis con una sonrisa cariñosa—. Pero así te quiero, Antonio, por lo que no cambies.

Minutos después, los dos llegaban al edificio en el que vivían. Para tener el coche protegido de las inclemencias, los gamberros y posibles ladrones habían alquilado una plaza de aparcamiento. Allí fue donde dejó el vehículo estacionado. Cuando salieron del mismo, fue a la parte trasera y abrió el maletero. De allí sacó un par de bolsas y los ojos verdes de Antonio las observaron atentamente. No le dijo nada acerca de eso, le echó el cierre al coche y caminó hacia el ascensor.

— ¿Es eso lo que creo que es? —preguntó el hispano que le seguía de cerca, un poco más atrás que su novio.

— Sí crees que son los ingredientes para preparar una de las mejores pizzas caseras que vayas a probar en toda tu vida, entonces te digo que sí lo es. Me parecía una buena idea y como sé que te gusta demasiado...

Antonio pegó un grito que le hizo sobresaltarse y de repente algo se le enganchó por detrás, como una lapa. Le costó un segundo procesar que lo que había pasado era que su prometido se le había abrazado desde detrás y que el grito no había sido otra cosa más que un arrebato de emoción al saber que tenía pizza para cenar. Sonrió resignado. Después decía que el dramático era él, claro.

— Eres el mejor prometido del mundo y sé que me harás el esposo más feliz de todo el globo. Ah, te quiero tanto que me dan ganas de pedirte matrimonio de nuevo~ —dijo Antonio contento, apoyando la mejilla contra la espalda bien formada de su pareja.

— ¿Qué pasa? ¿Es que no te gustó cómo te pedí matrimonio? Pensaba que el hecho de que hubieras dicho que sí era suficiente prueba de que te había llegado al corazón y te había conquistado por completo —comentó Francis risueño.

— Claro que me gustó. Cuando me llegó esa carta no sabía ni qué era y de repente tenía un montón de fotos tuyas que formaban la frase. Suerte que no estabas allí para verme, porque creo que me morí por dentro.

— Deja ya de decirlo o me echaré a llorar. Debería de haberle pedido a alguno de tus compañeros que te grabara. Me han llegado rumores de que lloraste un poco incluso —murmuró decepcionado Francis, entre dientes—. Me aseguraré de grabar nuestra boda para no perderme tu expresión ni un día de mi vida.

Como estaban en el ascensor, esperando a que éste subiera a su correspondiente planta, el rubio lo aprovechó para tirar de él hasta tenerle en frente y darle un beso lento y cariñoso. La falta de reacción de Antonio duró realmente medio segundo y justo después con sus brazos estrechó al rubio y continuó con ese contacto mientras el elevador les llevaba a la planta deseada. Puede que su relación hubiera iniciado diferente al resto, que sus familias no fueran las más funcionales, que en su boda sólo fueran a estar sus amigos, pero realmente Francis no era desdichado. Había obtenido lo que siempre había querido, el amor verdadero, ése en el que podría comportarse como él era: cariñoso, atento y devoto. La expectativa de casarse le tenía en vilo y no dejaba de contar los días que faltaban hasta que fueran a casarse. Había que aprovechar ahora que se podía.

Aunque la puerta del ascensor se abrió, de forma que si alguien pasara por el pasillo sería capaz de verles en el ascensor, con el francés acorralando en una esquina a Antonio, ambos besándose con cariño, ninguno de los dos se apartó del otro.

Fin.


Ahora sí que sí. Este fic lo escribí hace mucho tiempo y aunque no tenía ninguna expectativa en cuanto a la recibida, me ha sorprendido bastante. Al menos, creo que hice bien en poner en un inicio que sería un poco pwp porque de esta manera no teníais expectativas argumentales y cuando llegó, capítulos después, estabais ya listas.

Muchas gracias a tod s los que habéis dejado review. Paso a comentarlos:

LaTipaAby, aw ;v; gracias… El libro de Antonio era simplemente un libro que cubría con un protector rojo pero, a fin de cuenta, Antonio era receloso porque no le gustaba que invadieran su privacidad. ¿Qué tipo de libro leía? Eso lo dejo a tu imaginación XD Sé que no se han encontrado directamente pero sí, en un futuro eso va a ocurrir y Antonio le invitará a la boda con Francis. Espero que este final haya sido lo suficientemente feliz para ti uvu. Creo que necesitaba algo sin drama, algo que aligerara el sufrimiento de antes xD Me ha emocionado mucho lo que has dicho de la historia, de los personajes y todo eso. En serio. Muchísimas gracias ;_; Me ha llegado tu amor, de verdad. Me he quedado muy emocionada y he sentido que merece la pena el trabajo si puedo ver que mis historias os llegan tanto. Muchísimas gracias.

Gigisu, no sé si recuerdas por qué me escribiste esto pero bueno. No tengo nada planeado más allá de este epílogo. Si te queda alguna duda, exprésala y te contesto.

Zenithia, me duele darles finales no felices y de momento no he sido capaz de hacerlo. Podría haber llegado a pasar eso que me dices pero tengo corazón de pollo. No quiero ponerme a llorar yo sola… Jajajaja uvu me alegra que te guste Eduardo, le tengo mucho cariñito. Odiemos a Jerome y a los padres de Francis XD ;v; no sabes lo feliz que me hacéis cuando reaccionáis, cuando la historia os captura y os veo sufrir o contentas o disfrutando del polnito, porque eso significa que tan mal no está hecho ;v; JAJAJAJA Miruru Frain de Todos los Santos Hetalianos jajajajaja Lo compro XDDD Precisamente eso me daba miedo, que quizás bajo la premisa de una revista homoerótica luego todo quedaría extraño pero me alegra que no haya sido así. Muchas gracias, de verdad, tu review me ha llegado al kokoro ;_; Seguiré publicando Frain, lo prometo. ¡Muchas gracias! A la vuelta aquí me tenéis :D

Lady Locura, gracias ;v; Ánimo con los exámenes, espero que los que hayas hecho te hayan ido bien uvu. Sí, cuando regrese de mi viaje entonces publicaré otro Frain. Sí he pensado en dedicarme a escribir. De hecho llevo como un par de años pensando en una historia, pensando en personajes y todo eso, pero quiero hacer algo decente y para ello tengo que conocer a mis personajes y llegar a quererlos para poder escribir con el mismo amor que escribo Frain. No sé si en el próximo tenga a Francis celoso pero tengo historias muy diferentes por venir.

Whiteless, a mí también me da mucha pena terminarlo. Al final estas historias forman parte de mi vida. Esta en concreto, tardé unos cinco meses en escribirla. Casi medio año XD Oh dios, no puedo yo tampoco creer que no lo pudieras soportar Porque una cosa es que te sea indiferente, pero estamos hablando de que no podías soportarlo. No puedo decir que me sienta culpable por hacer que sea una de tus parejas preferidas de Hetalia òvó Me alegra que hayas pasado al lado oscuro. ¡Sí, regresaré! Awn, sé que vas yendo y viniendo, os tengo bastante en cuenta y me doy cuenta de cuando estáis o no, se os echa de menos, a veces me pregunto si es el momento en el que ya desaparecéis para siempre ;v; Así que me gusta ver que volvéis uwu ¡No eres pesada! En absoluto. Gracias, espero que vayan geniales las vacaciones ;v; Iré poniendo cositas por instagram o twitter.

Maruychan, jajaja es lo que he puesto antes, tenía que avisar. Además, era una historia que hacía mucho tiempo que había escrito y no estaba segura con ella. Era hora de que evolucionaran ambos, que dejaran atrás ese trabajo, esa situación inestable y ya se asentaran como pareja. No lo dudes, seguro hacen sesiones de fotos privadas xD Seeh, guarradas iré escribiendo seguro. ¡NUNCA! ¡TÚ ERES MÁS CRUEL!

Y eso es todo por esta vez. Me voy a mi hiatus (aunque publicaré tonterías por twitter y mis otras redes sociales xD, aunque no sea de fics) Aunque no lo creáis, esta historia la empecé a escribir en septiembre de 2013 (¡sí, tiene 3 años! XD) y la terminé por allí en febrero del 2014, por eso no las tenía todas conmigo. Mi estilo de escritura ha cambiado, la idea no acababa de estar muy asentada y os seré sincera, estuve a punto de no publicarla, pero creo que es parte más del camino que todos recorremos y la quería compartir con vosotros.

Volveré en enero pero, mientras, por favor seguid dejando review (os contestaré los firmados, al resto los leeré con amor y os mando las gracias y los abrazos por adelantado) y sobre todo porque vais a decidir qué publicaré luego. Las opciones son:

- One shot canon

- AU corto y angsty

- AU corto y muy fluff

- PWP oneshot

- Fic largo bastaaaante angsty

La opción que tenga más votos será la que publique.

Felices fiestas a todos y feliz entrada de año.

Saludos,

Miruru.