Para empezar, la historia y los personajes de este fanfic no me pertenecen, les dio vida el gran Akira Toriyama ^.^

-O-O-O-O-

Al fin había terminado el viaje, ya toda las locuras y el peligro que los asechaban los dejaba atrás, junto a ese planeta que iba a explotar en poco tiempo. Están libres y lejos de Freezer, sabia que su amigo Goku no lo dejaría escapar y acabaría con el facilmente, no era tan tonto para dejar que huya ¿O si?. Este viaje le recordó los momentos que pasaba con aquel extraño niño que jamas había visto una mujer, recordó las veces que buscaba las esferas del dragón junto a el, recordó la vez que fueron al desierto y se encontraron con el ladrón que ahora es su novio. Oh no, su novio estaba muerto, se sintió mal porque no lo había recordado ni un segundo desde que emprendieron el viaje a su casa, pero se sintió peor cuando vio por el espejo al asesino que mato a su amado, ¿Que persona invitaría a un asesino a su casa?, solo ella, de veras que estaba loca. Recordó su muerte y mil vidrios se clavaron en su corazón que poco a poco latía con menos fuerza. Una lágrima se deslizo por sus mejillas, producto del dolor que sentía por ver a su novio sin alma en su cuerpo

Cerca de ella, se encontraba un pequeño namekiano, el menor de todos, estaba observando a la peliazul desde hacia ya un buen rato, y sabia que no se encontraba para nada bien, por lo visto las lágrimas no eran buenas señales, según lo que le había dicho su amigo Gohan, poco convivió con los humanos, así que el no era un experto en los sentimientos, y mucho menos era el indicado para darle ánimos a la chica que estaba de perfil frente a el, no había notado su presencia solo veía al frente con una mirada perdida y triste, se acerco a ella y con buen gesto poso su mano en el hombro de Bulma, haciendo que se sobresaltara un poco, para luego brindarle la atencion con una sonrisa fingida

-¿Esta bien, señorita?- Se sintió algo tonto después de la pregunta, era obvio que no estaba bien, pero ya lanzo la bomba, así que no se iba a devolver, espero pacientemente la respuesta mientras la veía con ojos atentos y una leve sonrisa transmitiéndole confianza

-No es nada, solo estoy triste- Se explico la científica devolviéndole la sonrisa. Para su mala suerte, el namekiano no sabia que era la tristeza. Puso su cara de confusión, y le volvió a dirigir la palabra

-¿Tristeza?

-Pues veras- Dende no le pidió explicaciones, pero su cara de confusión y el brillo de curiosidad en sus ojos le exigían explicaciones- Cuando un familiar muere y sientes un dolor en tu pecho, eso es tristeza, cuando te sientes solo, cuando pasa algo que lamentable y algo se rompe dentro de ti eso es tristeza- Analizo lo que dijo, nunca fue buena dando explicaciones y menos a un extraterrestre que no sabia sobre los sentimientos, no podía creer que en un planeta como Namek, no existiera un sentimiento tan común y al mismo tiempo desagradable. Vaya, cada día me sorprendo mas, pensó para si misma. Un momento ¿Sola?, no, ella no se siente sola, a pesar de que el amor de su vida, había fallecido, no se sintió sola, pensó que estaba mal sentirse... ¿Feliz?, si ese era el sentimiento, a pesar de que su novio estaba muerto. Su subconsciente le gritaba a todo pulmón que estaba mal lo que hacia, pero la diosa que lleva dentro le decía que no se preocupara, el estarna bien, además, tenia que recordar las veces que su novio le fue infiel, era una batalla entre el bien y el mal, y su Diosa estaba ganando la guerra. Frunció el ceño y soltó el volante para pasarse las manos por su cabello en señal de frustración, pero luego se arrepintió al sentir que la nave perdía la coordinación y se iba desviando, tomo rápidamente el volante y volteo un poco la cabeza, viendo el terror en los ojos de los namekianos y cruzándose con los ojos azabaches del príncipe, que por primera vez desde que se monto en su nave, abrió los ojos, solo se quedaba parado, alejado de todos y con los ojos cerrados apoyado en una esquina, Vaya, si que es raro, pensó para retomar la vista en el camino

-O-O-O-O-O-

Maldita mujer rara, se dijo para sus adentros, luego de las fuertes oleadas que dio la nave, abrió los ojos para ver que sucedía, y sin querer se encontró con los ojos azules de ella que los miraban con curiosidad, se miraron por un segundo para luego cerrar los ojos, no quería repetir un encuentro con una persona tan desagradable y escandalosa como ella. No soportaba convivir con humanos, y mucho menos con ella, tuvo que aceptar su oferta debido a que no contaba con dinero para sobrevivir en ese planeta. No sabia cuanto podía soportar al lado de la terrícola, si se atrevía a molestarlo, acabaría con ella de un solo golpe. De empezó a imaginar la mejor manera de matar, la mas lenta y dolorosa. Masacre. Su mente no tenia lugar para otra cosa que no fuese dolor, sufrimiento y masacre, le gustaba sentir la sangre de sus enemigos deslizándose por sus manos, oler el miedo que les producía al acercarse, saborear la victoria al verlos muertos, escuchar sus huesos crujir debajo de el y reírse de sus patéticas suplicas, que no servían para nada, solo para aumentar su placer

Empezó a reírse como si no hubiera mañana, le causaba risa las caras de sus enemigos al ser aplastados por el, recibió la atencion de los namekianos que se encontraban en la nave, todos demostraban caras de espanto y miedo, no era fácil estar con el peor asesino de la galaxia, algunos se alejaron de el, demostrándoles el miedo que sentían en ese momento. Miedo. De repente, su mente viajo en el tiempo, recordándole el miedo que sentía al pararse en frente de Freezer, era mas que miedo, era rabia, furia, impotencia, todo junto. El gozaba golpeándolo hasta dejarlo inconsciente, y lo peor era que el no podía hacer nada para defenderse, el podía hacer con el lo que se antojara, y el no podía combatir contra el, le ganaba en poder, además tenia a los ejércitos mas poderosos, lo podría matar en un santiamén, así que mejor no arriesgarse. Recupero su semblante serio, dándole una mirada que botaba fuego por sus ojos a los namekianos, que al verlo, dirigieron su mirada a otro lado para salvar sus vidas

-O-O-O-O-O-

Ya habian pasado media hora desde que emprendieron el viaje hacia su casa, al parecer esto era eterno, dio un largo suspiro y volteo su azulada cabeza, vio que todos los namekianos observaban con pánico un punto fijo, todos alejados de la esquina, alzo un poco la cabeza debido a que un namekiano que estaba cerca le impedía ver el centro de atracción, pudo ver que era Vegeta, se encontraba en la misma postura que tenia la ultima vez que lo vio, tenia cosas a su alrededor que temblaban y algunas se rompían o flotaban alrededor de el. Estaba controlando su ki, o tenia una batalla imaginaria en su mente, según lo que había escuchado de sus amigos, todo estaba con una extrema calma, esto la alteraba un poco. Desde pequeña, estuvo acostumbrada a los ruidos, ya que sus padres la criaron en un ambiente ruidoso, ya sea por los robots que habitaban en su casa, por los ruidos que hacia su padre en el laboratorio o simplemente por los cánticos que hacia su madre en cualquier momento del día. Si que estaban locos, pero mas que todo su madre, no podía ver un chico guapo, porque se guindaba a el. Pensó en la reacción que tendría su madre al ver a Vegeta, soltó una pequeña carcajada, se volvería loca

Decidió calmar el ambiente tenso que se formo, y decidió hablar para romper el hielo

-Oigan chicos, seguro que se divertirán en mi casa, es muy, muy grande, es el castillo del planeta- Exagero abriendo sus brazos para dramatizar la descripción. Obtuvo la atencion de todos, menos de cierto príncipe que estaba con ellos, y no sabia porque, pero en el fondo se sintió molesta por ser ignorada por el. Frunció un poco su ceño y siguió con su charla- Hay un gran jardín con muchos animales de diversas razas, una gran piscina, todos entraran facilmente allí, mi padre se hará muy amigo de ustedes y les construirá lo que necesiten para que su estadía en la tierra sea la mas cómoda, mi madre les cocinara una diversidad de deliciosos platos y pasteles deliciosos que hacen agua la boca, además, conocerán muchas mujeres hermosas, pero no mas que yo- Dijo guñandoles un ojo, ninguno de los presentes sabia a que se refería la loca mujer que manejaba la nave, solo un extraterrestre sabia de lo que ella hablaba, a parte del saiyayin que estaba con ellos, otro namekiano entendió a todo lo que se refería Bulma, así que se acerco a ella, que se encontraba con el ceño fruncido, no le gustaba ser ignorada y que la vieran como una loca, aunque lo fuera

-Bulma- Piccolo se acerco a ella para lograr bajarle los humos, haciendo que Bulma se sobresaltara un poco, no había notado la existencia de Piccolo, era un ser sigiloso. Nunca lo escucho hablar, al parecer tenia algo en común el con el príncipe- En namek no existen mujeres, además solo necesitamos agua para sobrevivir, así que no nos hace falta la comida

-¿Sin mujer ni comida?- Se pregunto, mas que todo para si misma, no podía creer como en ese planeta tan extraño no existían dos cosas indispensables, wow, que infierno seria estar allí, pensó frunciendo aun mas el ceño, se volteo hacia piccolo con una gran pregunta que tenia que ser resuelta- ¿Como se reproducen entonces?, acaso son homosexuales- Obvio, esa no era la respuesta, aunque tenia mucha lógica, ¿Como se reproduciría un planeta con puros hombres?. Al decir esto, Piccolo abrió los ojos como platos y su cara se torno de un carmín, dándole la apariencia de un tomate, esto le hizo gracia a Bulma, pero omitió la carcajada para no parecer maleducada delante del ex-villano. Nunca había visto su raza desde ese punto de vista y jamas imagino que practicaran la homosexualidad, aunque tuviese mucho sentido la respuesta de Bulma, se molesto y se avergonzó un poco. Respiro hondo y se armo de paciencia para darle la respuesta correcta a la mujer que ahora se encontraba de perfil con una sonrisa burlona en su cara

-Bulma, en nuestro planeta existe un líder llamado el Gran Patriarca, el es el encargado de las esferas del dragón y la repoblación del planeta engendrando huevos que salen de su boca, de ahí nacen los namekianos que ahora están en esta nave- Se explico dejando sorprendida a Bulma, para luego señalar al gran patriarca- El, es el padre de todos los namekianos- Volteo su mirada y se encontró con un gigante ser color verde, al parecer estaba al borde de la muerte, y como si Piccolo, hubiese leído sus pensamientos, le respondio- Esta a punto de morir, así que te agradezco que aterrices lo mas suave y lento que puedas- Le roo en un tono frío y distante señalando el vidrio de enfrente. Estaban llegando, se podía contemplar una casa en forma de media esfera, la mas grande de la ciudad, si que era una mansión. Una sonrisa nostálgica adorno su rostro, estaba recordando a sus padres, ya los echaba de menos, a ellos y a sus locuras. Al fin dormiría en una cama normal sin preocupaciones de ser descubierta por Freezer o Vegeta, que irónico, invito a su casa a aquel hombre del que tanto huía, pero hubo algo, aparte de la alegría que existía en su corazón en ese momento, que la incito a invitarlo a su casa. Pudo ver en esos ojos la soledad, los ojos son las ventanas del alma, y su alma era la mas sola y cruel que había podido ver en toda su vida, se sintió mal al verlo tan solo, ella siempre había ayudado a las demás personas, y en ese momento, esas solitarias ventanas, le pedían a gritos su ayuda

-O-O-O-O-O-

Hizo lo que le pidió Piccolo y aterrizo la nave lo mas lento y suave que pudo, y aunque lo hizo de la manera mas sutil, los namekianos entraron de nuevo en pánico, siendo calmados por Piccolo. Abrió la puerta y los namekianos esperaron a que el príncipe se bajara primero, y así lo hizo, paso en frente de ellos con un aire de superioridad y media sonrisa de orgullo. Bulma, al mirar los actos del príncipe, se enfureció, en esta tierra no era nadie para controlar a los demás a su antojo, no podía ser así, así que intervino sin importar lo que le iba a suceder, salio corriendo a toda velocidad y tranco el paso del príncipe abriendo sus brazos y piernas formando una X con su cuerpo, haciendo que Vegeta frunciera aun mas el ceño

-Apartate de mi camino- Y la empujo sin cuidado alguno, haciendo que cayera al suelo y se golpeara la cabeza

-Primero, a mi me hablas bonito Vegeta, no tienes que tratar así a una dama tan delicada y bella como yo- Dijo tocándose la zona afectada por el golpe recibido, los Namekianos se quedaron sorprendidos al ver como Bulma trataba a Vegeta, y se asustaron aun mas al ver que el moreno se daba la vuelta con la mirada hecha furia

-¿!Quien te crees tu que eres para hablarle así al príncipe de los saiyayins¡?- Grito, haciendo que todos los presentes se taparan los oídos, tenían un oído sensible y ese grito les afecto en demasía, así que se bajaron sin importarle la pelea, sabia que si se quedaban allí, sus oídos pagarían el precio de la pelea

-¿!Quien te crees tu que eres para gritarle a Bulma Brief!?, La mujer mas bella e inteligente de este planeta- Dijo levantando el mentón y poniendo sus manos en la cadera. Iba a seguir con sus gritos, pero para su desgracia, llego su madre corriendo dirigiéndose a ellos, interrumpiendo su pelea

-¡Bulma, querida!, ¿Quien es ese guapo que te acompaña?- Dijo con su habitual tono alegre, rodó los ojos y vio a su padre que agacho los hombros dándole a entender que su madre no cambiaría

-Hola mamá, también estoy feliz de verte, te extrañe mucho- Dijo lo mas sarcástica posible, esperando un abrazo de su madre, pero se enfureció al escuchar la respuesta de esta

-Querida, este hombre musculoso es mas guapo que tu saludo y tus caprichos, pequeña- Soltó mientras admiraba los músculos de Vegeta, que ya estaba harto de recibir las picaras miradas de la rubia y el parloteo de la peliazul, así que decidió irse de ese lugar tan extraño, definitivamente, en esa casa también estaban locos, ya sabia de donde salio la locura de la peliazul

-¡Oh, querido no seas tímido, regresa!- Exclamo la rubia, pero el sola la ignoro y siguió con su camino a un lugar apartado de los bichos raros que vivian ahi

-¿Tímido? Pregunto Bulma mirándola con incredulidad- Mamá, es un asesino serial, no creo que sea nada tímido- Le dijo alzando los brazos con desespero, su madre estaba loca y no sabia como hacerla entender lo peligroso que era Vegeta

-Querida, deberías estar con ese guapo, no creo que...- Paro su charla para ponerse la mano en el mentón, como si estuviera pensando algo de suma importancia. Bulma y el señor Brief se miraron sorprendidos, pocas veces su madre demostraba ese gesto de preocupación, y cuando lo hacia, era de gran importancia

-¿Pasa algo, querida?- Esta vez intervino el señor Brief preocupado

-Oh- Dijo con tristeza- Olvide lo que tenia que preguntar- Dijo para luego recuperar su habitual estado de animo, haciendo que Bulma golpeara su frente, a veces odiaba que sus padres fueran tan despreocupados y relajados

-Querida, deberías dejar a Yamcha por ese hombre tan apuesto y guapo- Junto sus manos en su pecho y suspiro alegre- Si no lo haces, lo haré yo

-NO- Chillo la científica harta de que su madre no dejara de hablar de Vegeta- Para que sepas, Yamcha es mas apuesto que el- Y les dio la espalda molesta, dirigiéndose a los namekusein que se veían los unos a los otros sin saber si moverse o quedarse en el mismo lugar. Detrás de ella, iban sus padres para conocer a sus amigos

-¿Hija, quienes son tus amigos?- Hablo su padre dándole una zancada a su fiel cigarrillo

-Son namekusein, provienen del planeta Namek, en ese planeta llego el malvado de Freezer y quedo luchando con Goku, el planeta iba a explotar y por eso los invite a quedarse

-¡Oh no!- Exclamo la señora Brief llevándose las manos a sus mejillas y haciendo una perfecta O con sus labios- Bueno, cualquier amigo de mi hija sera bienvenido, sea namekalosin o no

-Mamá, es namekusein- Su madre la miro fijamente y luego pego un chillido que hizo que los seres verdes se taparan nuevamente los oídos, al parecer, los gritos formaban parte de la naturaleza de esa familia

-!Querida ya lo recuerdo!

-¿Que cosa?-Pregunto con intriga su marido

-Lo que les tenia que preguntar

-¿Ah si?, ¿Que era?- Le pregunto esta vez su hija, interesada en lo que diría su madre

-¿Como se llama el joven apuesto que vino con ustedes?- Dijo haciendo que su hija cayera de espalda al estilo anime

-Vegeta, mamá

-Hasta su nombre suena fuerte y varonil- Un brillo salio de sus ojos y luego se dirigió a los namekusein- Queridos, ¿Quieren algo de comer?, se los preparare con gusto- Todos se miraron confundidos, pero fue Dende el que tomo la palabra y se dirigió con mirada gacha hacia la rubia

-Vera...- No termino de hablar, pues Bunny había abandonado el patio y se dirigió a la cocina ilusionada con alimentar a 100 hombresitos verdes, pero se iba a llevar una gran desilusión al ver que estos solo se alimentan de agua

-Papá, ¿Que te parece si le muestras la casa a los namekusein?

-Claro querida, empezare enseñándoles mis inventos- Le dedico una sonrisa sincera a su primogénita y guío a los namekusein haca su laboratorio, para presumir sobre sus inventos

Vio a su padre alejarse hacia el laboratorio y se dio media vuelta, se dirigió hacia su habitación para darse un baño, lo necesitaba, necesitaba relajarse, había sido un día muy estresante para todos, pero mas para ella, lleno la tina y derramo en ella un exquisito gel con aromo a flores y fresas, se sumergió en el y cerro sus ojos, pensó en su novio Yamcha, ¿Como reaccionaria el al ver a su asesino viviendo bajo el mismo techo que su amada?, seguro que para nada bien. De repente, el estrés quito la paz de su corazón, no podía soportar que su novio peleara con Vegeta y muriera nuevamente, por su culpa

Vegeta

Ese nombre retumbo en su cabeza como un eco, una descarga eléctrica recorrió su cuerpo

Despierta Bulma, no seas estúpida, el mato a tu novio, lo haría sin duda contigo. Su subconsciente le advirtió, pero la diosa que lleva dentro, le susurraba al oído que se acercara mas a ese chico de mirada perdida, que luchaba contra sus fantasmas, aquel hombre guapo con ojos sin vida, que lo ayudara a entender el sentido de la vida y lo ayudara a amar

Ebrio los ojos y frunció el ceño, las voces de sus adentros la iba volviendo loca, si eso querían, lo estaban logrando, salio de la tina y se envolvió en una toalla, salio al balcón de su cuarto y respiro el aire natural, en sus ojos reflejaba el atardecer, miro un árbol que estaba ubicado a su lado, había una pareja de pajaritos cantando tiernamente, los dos juntos, se le llenaron los ojos de lágrimas, todo le recordaba a su difunto novio, miro una vez mas hacia el sol que se despedía del día para darle paso a la noche, y sintió una fuerte brisa a su lado, giro su cabeza y vio al saiya posado en un árbol con una manzana en su mano, estaba contemplando el atardecer, lo observo un rato, el sintió la presencia de alguien observándolo y también giro su cuello, para encontrarse con los ojos zafiros, que se volvían mas brillantes con la puesta de sol, se volvieron a encontrar sus ojos, por un segundo el mundo se detuvo, pero ella corto el contacto visual adentrándose en su cuarto para vestirse

Sintió mil emociones al verlo, tenia que poner en orden su cabeza, cerebro y hormonas, ella amaba a Yamcha, o al menos de eso se trataba de convencer

O-O-O-O-O-

Concentro su ki y salio disparado con una manzana en su mano hacia la casa de los bichos raros, sintió el diminuto ki de la científica en el balcón, soltó un soplido de fastidio, lo menos que quería en este momento era encontrarse con esa terrícola tan loca como su madre, y peor, tendría que convivir con ella bajo el mismo techo hasta la llegada de kakarotto

Paso rápidamente alrededor de ella y se sentó en las ramas de un árbol que se encontraba justamente a su lado, contemplaba el atardecer, le recordaba al cielo rojo de Vegitasei, el planeta azul tenia muchas cosas hermosas y algunas muy parecidas a las de su planeta natal. Sintió la presencia de unos ojos curiosos que lo miraban fijamente, sin poder evitarlo, giro su cabeza, encontrándose con los ojos azules de la terrícola. La miro por unos segundos fijamente sin parpadear, quería transmitirle miedo. Necesitaba saber que la intimidaba. Necesitaba saber que podría obedecer sus ordenes para evitar su muerte. Solo se encontró con unos ojos que al parecer estaban ¿Tristes?, no era la reacción que esperaba, quizá, sus ojos mentían. Decidió respirar fuertemente, para así oler su miedo, pero no, solo había rastros de tristeza. La terrícola se adentro nuevamente en su cuarto cortando la comunicación visual, no podía entender porque no podía sentir el miedo de ella, solo había depresión, el nunca había causado esa sensación en sus víctimas

Y entonces, lo recordó

Si, el no era el que causaba esa emoción en ella, era el patético humano de la cicatriz. Al parecer tenían un lazo especial que los unía, estaba triste por su muerte. Bufo, no podía creer que los terrícolas tuvieran sentimientos tan estúpidos, el nunca lloro la muerte de su padre, jamas conoció a su madre, no sabia de su hermano Tarble, tenia sexo por diversión, no necesitaba de esos estúpidos sentimientos, eso era para débiles, y el estaba muy lejos de ser uno de ellos

Se volvió a concentrar en el sol que se despedía dándole paso a un cielo oscuro, solo alumbrado por estrellas debido a la falta de su luna. Tan oscuro como su alma. Su estomago rugió, la manzana no le llenaba ni siquiera un cuarto de su estomago. Tendría que convivir nuevamente con los fastidiosos humanos. Ahora, les enseñaría quien manda en esta casa, les enseñaría su verdadero titulo, el es el Príncipe Vegeta. Dejo la manzana y se adentro con una media sonrisa hacia la cocina

-O-O-O-O-O-

Me miro en el espejo y frunzo el ceño. Maldita sea, la falta de sueño, estrés y depresión no me vinieron para nada bien. Peino mi desordenada melena y busco mi estuche de maquillaje, solo aplico un poco de polvo y algo de brillo. Busco en el armario y me pongo un vestido mas arriba de las rodillas floreado, me hecho otro vistazo en el espejo y esta vez sonrío. ¡Wow!, ahora si que estoy divina

Bajo hacia la cocina, y piso algo viscoso y suave, frunzo el ceño, miro hacia abajo y veo a una bandeja dorada, me apoyo en el barandal de la escalera y levanto mi pie, hago una mueca de asco al ver una especie de merengue ligado con el sucio de mi zapato. Alzo la vista buscando una toalla para limpiarme, pero solo me encuentro con una diversidad de comidas que desprenden un exquisito olor, ¿Acaso había una fiesta?, mi mente desecha esa idea al recordar que mi madre preparo la comida para lo namekianos. Frunzo aun mas el ceño cuando escucho unos sollozos provenientes de un rincón, me dirijo hacia allá y veo a mi madre llorando desconsoladamente con un pañuelo, imagine lo peor y me acerco corriendo

-¿Que sucede?, ¿Donde esta papá?-Pregunte desesperada, no quería escuchar la respuesta, aunque tenia que enfrentarme a ella

-Ay mi niña- Mi madre solo me abrazo y llore con ella apoyada en su hombro, ¿Quien fue?, ¿Porque?, no entendía porque le paso eso a el, aun no sabia nada, pero por lo visto mi madre me lo confirmo todo

-Lo se cariño, a mi también me deprimió saber que los namekastos solo se alimentan de agua, ¿Ahora quien comerá estas delicias?- Preguntó señalando toda la cocina que se encontraba rodeada de bandejas con muchísima comida

-Mamá, ¿Porque lloras?- Pregunte pidiéndole toda la paciencia del mundo a Kami-sama

-¿Porque más hijita?, por la comida que se desperdiciara aquí

Inhalé fuertemente y tome asiento en la mesa mientras me servía un trozo de lasaña que olía exquisitamente bien mientras que mi madre miraba maravillada todos mis actos, dentro de dos días cumplía años, y ya sabía que regalarle, ella lo tenía todo, menos algo, que sé que le encantará

-O-O-O-O-O-

La cena en la casa de los Brief, transcurría normalmente, hasta que cierto huésped se acercó a la cocina

Estas terrícolas siempre con sus parloteos

Se armó de paciencia y se convenció mentalmente de que no tenía que matar a la terrícola mayor. Entro, llamando la atención de las dos mujeres

-¡Oh!, Hola joven Vegeta- Dijo la mayor de las dos haciendo una reverencia, por lo que tenía entendido el era un príncipe de una raza muy poderosa y por lo que había visto por la televisión, a la realeza se le saludaba con reverencias

Vegeta solo la miro extrañada y se sentó en la mesa, enfrente de la terrícola menor sin responder el saludo, al parecer lo estaban esperando, le recordó a los sirvientes del castillo de Vejitasei, pero la comida que preparaban allí, no era digna de un príncipe

-¿Así que tu eres el príncipe de los Saiyayins?- Preguntó Bulma tratando de entablar una conversación, aunque sabía que el no le iba a responder, no iba a perder nada por intentarlo

-Así es, terrícola, y deberías estar muy honrada de tener al Príncipe de la raza mas poderosa del mundo, cenando en una insignificante casa como ésta- Dijo sin apartar la mirada de su comida

-Egocéntrico, príncipe de la nada- De lo último en un murmuro, pero fue suficiente para que llegara a los oídos de Vegeta

-¿Cómo se te ocurre hablarme así?, Humana insolente- Dijo gritando, haciendo que la furia de Bulma aumentara

-Estas en MI casa, príncipe de la nada- Dijo ahora la peliazul parándose de la mesa y golpeándola

-¡CALLATE!- Se paro de la mesa al igual que Bulma y pego un grito tan fuerte que hizo que algunos platos se rompieran

-OBLIGAME- Levanto el mentón y puso sus manos en la cadera, iba a seguir con su discusión, pero esta vez su madre intervino, para salvar las piezas restantes de su cocina

-Estas discusiones maritales me recuerdan a las de tu padre y yo ¡Que lindo es el amor!- Dijo juntando las manos en su pecho y suspirando

Vegeta y Bulma solo se sentaron nuevamente, lanzándose miradas de odio, y el mayor de ellos dos, unas que tras veces, decía palabras en su idioma natal

Vaya, al parecer si es el verdadero príncipe se dijo para sí misma mientras lo veía comer, portaba elegancia y educación, en cambio su amigo Goku, comía como si no hubiese mañana, una sonrisa nostálgica adorno su esperanzado rostro, pero cambio su cara a una de confusión

-No necesitamos más raquetas de tenias- Dijo el príncipe con una sonrisa leve y burlona en su rostro

-¿Que quieres decir con eso?- Pregunto ella con una gran intriga

-Tu cara, parece una raqueta de tenis con esos agujeros rojos- Esto aumento la cólera de Bulma, que dejó de comer al instante que escucho lo que dijo el Príncipe

-¿Cómo se te ocurre?, maldito mono lunático- Dijo tratando de calmarse, era verdad lo de su cara, pero le molestaba que el príncipe lo utilice como medio de diversión. Inventaria un método de volver su cara como lo era antes, nadie se burlaría de Bulma Brief y mucho menos un presumido extraterrestre

El saiya, en cambio, solo una pequeña carcajada diabólica, que hizo que a Bulma se le erizaran los vellos

Se paró de la mesa, ya menos molesta, iba a abandonar la cocina para luego descansar hasta la semana próxima, estaba muy cansada y no tenía ánimos de seguir levanto de la mesa con el plato en sus manos, al pasar por el lado de Vegeta, se resbaló debido al desastre de merengue que tenia en su zapato, rompiendo el plato y cayendo encima de Vegeta. Él la miró con los ojos bien abiertos. Ella pudo ver en sus ojos la soledad, que la saludaba tímidamente, algo dentro de ella se conmovió, se imaginó a un pequeño niño de cabellos como una vela, siendo maltratado, asustado, con mucha hambre, en planetas desconocidos, poniendo su vida en peligro. Estas imágenes llegaron de repente, ahogó un gritito de desesperación, aquel hombre estaba herido, la vida había sido dura con él, de repente, unas ganas de tocarlo la apoderaron, alargó su mano hacia su cara, pero el en un rápido movimiento la detuvo

-Olvidalo- Dijo el con una voz gélida que le caló los huesos, la apartó de encima de el bruscamente y salió de la cocina para dirigirse a un lugar lejos de allí, su cuerpo necesitaba entrenar, tenía que superar a su mayor enemigo,y nada ni nadie detendría su entrenamiento

-O-O-O-O-O-

Terminó de arreglar la cocina y se dirigió a su habitación, pensó en los sucesos ocurridos, se lanzó en su cama y soltó un pesado suspiro, el cansancio se extendía por su cuerpo, sintió sus párpados pesados y fue cerrando lentamente los ojos hasta quedarse profundamente dormida

¿Dónde estaba?, nada en este lugar se le hacía familiar, era una especia de ¿Castillo?, Si, al parecer estaba en una habitación de un castillo, no sabía como llegó allí, pero lo que más le importaba en estos momentos era buscar la salida

Abrió la puerta de la habitación en la que estaba, pero la cerró rápidamente al escuchar que se acercaban unos pasos. Asomó un ojo por un agujero que tenía la puerta, al parecer eran dos guardias del lugar, eran unos sujetos desagradables, de altura baja y piel espinosa, tenían unas lanzas en cada mano e iban hablando distraídamente, esperó a que pasaran por el lugar y salió sigilosamente, tratando encontrar una salida de aquel lugar tan escalofriante

Observo detenidamente el castillo, tenia un color rojo violento en las paredes y en el piso, muy parecido a la sangre, habian unas antorchas dándole iluminación al lugar. Siguió caminando, y hubo algo que le llamo la atencion, al parecer era un cuadro familiar, era inmenso y ocupaba gran parte de la pared. Lo observo detenidamente, había un señor y una señora al parecer los reyes y un pequeño niño de unos 2 años con el cabello alborotado, tenia una cara asustada. Esa cara. Ella ya lo había visto, en algún lugar, pero en ese momento, no le llego la idea de quien podría ser

Siguió su camino, y se topo con dos sujetos, uno alto y verde con cabello largo en una trenza, muy apuesto, y otro gordo y bajo, con púas que salían de su cuerpo, se quedo paralizada y su cuerpo no respondía a sus movimientos, pero al parecer ellos no la vieron, ya que pasaron a su lado y siguieron su camino

-¿Que crees que le harán esta vez al principito mimado?- Dijo el sujeto mas alto, con unas carcajadas de burla

¿Principito?

-Ese mocoso, merece que el Gran Freezer le de su merecido- Dijo también riendo a carcajadas, no se pudo escuchar mas de la conversación, los dos fenómenos se perdieron en el camino, solo se escuchaban sus risas

Siguió recorriendo el palacio, y entro en una habitación, se escuchaban unos gritos escalofriantes y unos terribles golpes, la puerta estaba medio abierta, así que pudo ver bien lo que estaba pasando. Se encontró con la escena mas terrible que pudo ver en su vida, era el mismo niño que vio en el cuadro familiar solo que al parecer mas crecido, estaba bajo un tipo de lagartija blanca, le propinaba fuertes golpes con un cuero largo que contaba con púas de hierro. Podía escuchar las quejas de crío, no le cabía en la cabeza tal maltrato, decidió ir a salvar al pequeño, así que salio corriendo hacia el. Maldijo a la lagartija a todo pulmón y lo golpeaba, pero era como un fantasma, nadie la veía y no podía hacer nada, cerro los ojos en modo de desesperación, al abrirlos solo vio oscuridad, solo escuchaba los gritos del niño, pero ella no podía hacer nada

Se despertó con un terrible sudor y con sus manos temblando, ese niño era Vegeta. Trato de normalizar su respiración, vio el reloj que estaba a su lado: 3:24. Todavía estaba temprano, le quedaba tiempo para dormir, aunque no sabia si podría recuperar nuevamente el sueño luego de la pesadilla que tuvo. Estiro su mano y agarro un vaso de agua que se encontraba en su mesa de descanso, algunas gotas frías cayeron en la cama debido a que su mano todavía temblaba. Trato de recuperar el sueño, pero le era imposible, solo podía pensar en su mal sueño y ya se le habian esfumado las ganas de dormir

Se levanto de su cama y salio al balcón, necesitaba poner su mente en orden y relajarse para conciliar el sueño, miro las estrellas, contemplando su belleza, recordando a su amor, los días pasaban cada vez mas lentos. Un sonido la puso alerta, era el de una rama rompiéndose, ladeo su cabeza y se encontró con el saiya, que, como toda alma conectada, fue a ver las estrellas, al igual que su futuro amor, porque aunque el no lo quisiera admitir, en el fondo de el, iba creciendo cierta atracción hacia la terrícola

Esta vez, el no se dio cuenta de que no estaba solo, estaba contemplando fijamente las estrellas, se sabia todos sus nombres, tuvo muchas expediciones por la galaxia con diferente historias cada una, al igual que sus cicatrices, todas contaban con historias terribles, pero para su gusto, divertidas

Bulma, decidió ir a su cama, aunque no tenia nada de sueño, trataría de encontrarlo nuevamente,miro su reloj otra vez: 4:56. Vaya, paso mucho tiempo en el balcón, decidió bajar para darse un gusto de madrugada

Al bajar a la cocina, escucho un ruido en la nevera, haciendo que saltara del susto, Tama, maldito gato, fue en lo primero que pensó, pero para su mala suerte, no se trataba de la mascota de su padre, si no de su huésped, intercambiaron unas miradas para luego sentarse en la mesa a devorar lo que se habian servido

Ninguno de los dos abrió la boca para hablar, solo se miraban y luego miraban para otro lado disimulando. Bulma, cansada del silencio, se dirigió a la nevera para luego irse a su cuarto, metió medio cuerpo en la nevera para buscar algo que beber, solo había un yogur, nunca el gusto el yogur, pero no podía hacer mas nada

Vegeta, la miraba fijamente, sonrojándose levemente cada vez que miraba hacia la nevera. Ella contaba con un pijama de short, y su trasero quedaba al aire cada vez que metía medio cuerpo a la nevera

Mujer vulgar se dijo para si mismo mientras la veía, ni el mismo príncipe de los saiyas, podía resistirse al buen cuerpo de Bulma

Bulma no era tonta, sabia que la estaba mirando, así que se volteo rápidamente, aguantando una carcajada al ver al príncipe disimulando, Maldición, el estúpido ese es rápido se dijo con media sonrisa al verlo leyendo fingidamente la parte trasera de un cartón de jugo, pero ella era mas rápida e inteligente, así que no iba a dejar que se saliera con la suya

-¿Desde cuando lees nuestro idioma?- Dijo con inocencia fingida

-Mierda, es muy astuta- Tenia que pensar rápidamente en una buena excusa, pero nada le venia a la mente- Hmp, eso no te interesa- Dijo haciendo que Bulma se sonriera para si misma. La Diosa que llevaba dentro estaba dando unos saltitos con una sonrisa picara en su rostro, ningún hombre se podía aguantar a su figura

Necesitaba disimular la sonrisa, así que tomo un largo sorbo de yogur, escupiéndolo al instante en la cara de Vegeta, este la miro con cara de pocos amigos, y ella salio corriendo despavorida hacia su cuarto. ¿Que le pasa a esta loca?, de esta no se salva Hablo su subconsciente, y el, haciéndole caso, tomo rápidamente un pañuelo, se limpio la cara llena de yogur y corrió detrás de Bulma

Mierda, mierda, mierda, ¿Ahora que pasara? Su parte buena no permitía que se relajara, abrió con una mano muy temblorosa la puerta, pensó que el juego ya había terminado, miro hacia atrás mientras entraba, asegurándose de que no la iba persiguiendo, algo se atravesó en su camino y la hiso caer de espalas hacia el suelo, pensó muy mal, el juego a penas comenzaba

Continuara:

Bueno, aqui esta el primer capitulo de Por fin, Les quiero decir que este es mi primer fanfic y no soy experta en esto, asi que se vale todo tipo de recomendaciones, me ayudara en un futuro para escribir, espero que le haya gustado y si encuentran un tipo de error, haganmelo saber por medio de los comentarios, Gracias!