Amando al Enemigo

por: Tiff

-Apresúrate.- una voz varonil se dejó escuchar en la oscuridad. Un joven de cabello castaño esperaba en el umbral de la puerta, con la cabeza medio asomada hacia el pasillo, iluminado débilmente por una pequeña luz de emergencia.

Un ultimo suspiro se escucho en la habitación, seña que utilizó el joven ojiazul para soltar a su pobre victima, que cayó con los ojos casi desorbitados al suelo, muerto.

-Misión cumplida- susurró el joven con distinguido acento ingles, con voz suave, apenas perceptible, guardando el arma que había utilizado para estrangular a su objetivo, sin la más mínima expresión en su rostro.

-Ya era hora, ya vienen.- El chico que estaba en el marco, entró a la habitación, cerrando la puerta tras de si. Bloqueo su paso con un estante que movió fácilmente de su anterior sitio, gracias a su fuerza y excelente habilidad.

-Vamonos- rompió la ventana de un golpe con una de sus manos, y saltó a través de ella, cayendo sobre el pasto del gran jardín de la mansión.

-Eriol.- habló el joven mirando hacia la ventana, esperando a su compañero, que ya había tardado en bajar. No podían estar mucho tiempo ahí, su equipo ya había salido de la casa, y pronto estarían rodeados de policías, reporteros y curiosos, haciendo imposible su escape.

El joven Hiragizawa observaba con una mirada fría los dos cuerpos que yacían en el suelo, sin vida, con una expresión de horror en su rostro. Ellos habían sabido su destino, al ver entrar a la habitación a dos hombres de largas gabardinas negras, de mirada in pasiva, y armas en sus manos, mostrándolas sádicamente a sus desgraciadas victimas.

Una pequeña lucha por la supervivencia se dio en la habitación. Ninguno de los dos extraños había supuesto tanta fuerza en el hombre que había luchado valerosamente hasta el final, tratando de proteger a su esposa en el ataque. Una vez sometido, no había sido difícil acabar con él. Su esposa había muerto primero, terminando después con el hombre, que imploraba al ver aquel acto brutal, la muerte instantánea.

Esa había sido su vida por los últimos cinco años. Matar, para el, era solo otra rutina diaria. Apoyada por un sueldo exorbitante. Después de todo ese tiempo, realizando el mismo trabajo, era lógico que se hubiera convertido en el mejor.

Muchos policías y detectives inútiles, sabían de él. Conocido como "El Asesino Ingles", gracias a su distinguido acento en su sádica voz.

Una sola vez había estado encerrado en la cárcel, con condena de muerte sobre su cabeza. Fue atrapado por un astuto detective, aunque se había encargado de esa persona poco tiempo después. Fue cuando aun era un joven inexperto, apenas entrado en ese negocio. Shaoran Li lo había ayudado a escapar, y desde entonces, había sido su compañero, era más bien como su protector.

El le había enseñado muchas habilidades en el arte de el ultraje y del asesinato. Le había enseñado a utilizar cualquier tipo de arma hábilmente, un objeto, para el, por más cotidiano que fuera, podía convertirse en una amenaza en sus manos.

El alumno había superado al maestro a solo dos años de 'entrenamiento'. Muchas veces le había salvado el pellejo al castaño, ganándose su admiración y profundo respeto.

Habían salido de casi todas sus misiones, sin siquiera recibir un grito de socorro de la victima, pero esa noche, era la excepción.

La policía ya estaba en la casa, tratando de entrar por la puerta principal, que otros dos compañeros se habían encargado de bloquear. Su 'trabajo' no había pasado desapercibido esa vez.

El había cumplido con su parte al asesinar a los dos magnates, y solo a ellos. Nunca mataba a alguien extra si no tuviera además la paga por esa vida. A menos que fuera un tonto policía claro.

El apuesto joven acomodo sus costosos lentes sobre su nariz, y dando un ultimo vistazo al lugar tras de si sumido en la penumbra, saltó por la ventana siguiendo a su compañero.

-Ya era hora, estaba empezando a preocuparme.-

-No veo porque- con esto los dos jóvenes se echaron a correr, saltaron la barda con gran agilidad, y se internaron en el follaje de un pequeño bosque que se tenía al lado de la residencia.

-¿En donde se metieron?- los dos chicos escucharon la pregunta desde el pequeño comunicador acomodado en sus oídos, sus compañeros ya los esperaban.

-Tuvimos un pequeño problema, pero no te preocupes, vamos para allá.-

-Tienen cinco minutos.-

Así era la regla en la organización. Esperar cinco, y después retirarse, no podían esperar a nadie, ni siquiera a quien era el comandante de la operación.

-Cinco minutos son suficientes- dijo el castaño con algo de orgullo en su voz.

Unos fuertes gritos se escucharon detrás de ellos, mientras pequeños puntos redondos, alumbraban de un lado al otro la oscuridad.

-¡Demonios!- Shaoran volteo a su alrededor, para ver que aquellos destellos los iban rodeando, cerrándoles el paso. Se detuvieron, y permanecieron espalda contra espalda, observando a sus captores, acercándose rápidamente.

-¿Que hacemos ahora?-

-Hay que separarnos- Shaoran solo asintió, y los dos echaron a correr en diferentes direcciones, desenfundando sus armas, por si alguna desgraciada alma se interponía en su camino.

Se escucharon dos disparos, y el sonido de dos pesados cuerpos cayendo al suelo. Eriol Hiragizawa tenía una certeza sorprendente con esas armas.

Li Shaoran, por su parte, no se había tenido que enfrentar a ningún policía, ya que el era mucho más rápido que ellos, y también que su propio compañero. Se detuvo detrás de un árbol, para despistarlos. Los guardias pasaron de largo, sin percatarse del truco.

Sonriendo, el castaño corrió en dirección al punto señalado con los demás compañeros, ya a pocos metros de ahí.



Eriol estaba teniendo algunos problemas. El bosque era oscuro, y sin luna que lo alumbrase, podía perderse fácilmente. Miró a todos lados sin encontrar alguna seña que le indicara su posición. ¿A donde correr si a todos los lugares que volteas te vez rodeado?

No podía dejarse capturar. Primero muerto. Un poco confundido, pero no desesperanzado, comenzó a correr de nuevo, sin rumbo fijo. Internándose en lo más espeso del bosque.

Se detuvo y escucho. Ningún sonido, no había pisadas ó gritos, ya no había luces moviéndose en la oscuridad. Talvez los había perdido. Pero no podía permanecer ahí.

Iba a echarse a correr de nuevo, cuando oyó un click, muy familiar para el. Un arma cargándose, lista para disparar.

-No te muevas- una voz fuerte y segura se escuchó detrás de él. Conocía a esa persona. Era de los mejores policías entre los mediocres de la jefatura. Podría decirse que en esos momentos era él, lo más parecido a un Némesis.

Eriol puso una sonrisa en su rostro. Ese hombre había estado detrás de él por mucho tiempo, y por fin iba a poder enfrentársele.

-Buenas Noches Kudo, por fin nos conocemos.- dijo el asesino, con su usual tono sarcástico y calmado.

-No me vengas con tonterías. Levanta las manos a donde pueda verlas.- el chico ingles así lo hizo, sin inmutarse ante la aparente valentía de su cazador.

El arma del detective apuntaba directamente a la cabeza de su adversario, esperando cualquier movimiento en falso para jalar del gatillo. Se acercó con rapidez, y lo registró con una sola mano, despojándolo de las armas que poseía, sin ningún tipo de reacción.

Por primera vez pudo observar su rostro. Jamás lo había visto, ya que siempre trabajaba en la oscuridad. No era el semblante de un asesino vulgar. Ese hombre tenia en su rostro, el perfil de un hombre sabio y ejemplar. De una persona de sociedad y educación impecable. Cualquiera que lo viera en la calle, diría que aquel hombre, era un caballero distinguido, y nunca un astuto asesino.

Kudo lo observó a los ojos detrás de los anteojos, y sintió algo de temor. Jamás había visto una expresión así en ninguna persona. Sus pupilas no mostraban ninguna emoción, solo se dejaba ver frialdad y astucia. Si los ojos alguna vez fueron vistos como espejos del alma, entonces ese hombre carecía de ella. No había vida en esa figura escultural, su interior, como muchos poetas dirían, estaba muerto.

-¿Sabe algo? A sido un gusto el poder conocerlo.- empezó a decir Hiragizawa en su suave voz inglesa. -Pero no tengo mucho tiempo para estar jugando con policías mediocres.-

-No creo que estés en posición de decir nada muchacho. Estas desarmado, y yo no dudaría en jalar del gatillo.-

-¿Porque no se quita de mi camino? Talvez así me vea bondadoso con usted.-

-¿Y que ibas a hacer chiquillo? ¿Que puedes hacer contra una persona experimentada como yo, sin un arma en tu mano? Mejor no me provoques...- el oficial sacó las esposas, y se las puso a Eriol en las manos con gran destreza, dejándolo según él, incapacitado para alguna acción.

-Ninguna persona jamás a vivido después de conocer mi rostro...- dijo Eriol calmadamente, con una mueca de cinismo en sus labios. -Y usted no será la excepción.-

Kudo vio que el chico resbalaba algo desde su manga.

Después no supo lo que paso realmente, solo pudo observar los rápidos movimientos del ojiazul. No supo en que momento, pero cuando miró de nuevo, el cuchillo ya estaba ceñido en sangre frente a sus ojos, y el no podía respirar. Su cuello había sido rebanado casi hasta la mitad.

La sangre empezó a escurrir por su camisa y sus manos, empapándolo por completo. Ese era el fin. Pero no se iba a ir así nada más. Antes de desplomarse en el suelo, disparó el arma en dirección a su agresor, para luego caer muerto sobre el pasto teñido de rojo.

Eriol solo sintió un escozor en su brazo derecho, pero no le dio mucha importancia. Con las manos aun inmovilizadas, y el cuchillo en mano, se hecho a correr en una dirección desconocida, lo que importaba era salir de ese lugar, sin que lo descubrieran de nuevo.





Shaoran había llegado a la camioneta que los esperaba afuera del bosque, hacia casi tres minutos. Tenía la puerta corrediza abierta, con medio cuerpo afuera, y una mano en la manija. Le estaba empezando a entrar la desesperación cada vez que consultaba su reloj. Faltaba menos de un minuto para que se marcharan, y el ojiazul aun no aparecía.

-¿Donde demonios estas Eriol? ¡Muévete maldita sea!- el castaño le gritaba a la nada, mientras sus otros tres compañeros lo observaban perdiendo poco a poco la paciencia.

Y con mucha razón. Hiragizawa era el líder de la operación. Jamás había sufrido un retraso como aquel en toda su carrera en la organización. Si algo lo detenía, debía ser algo grave.





Eriol se detuvo un momento, y se recargó en uno de los árboles más cercanos. Su vista había empezado a fallarle, y con mucha razón. Hasta el asesino más experimentado tenía que sentir los efectos de la perdida de sangre. Cuando se fijo, su mano y su manga estaban ya empapadas, no podía seguir así. Las esposas le estorbaban aun más.

Logró safarse de ellas no con mucho esfuerzo con un artefacto que Shaoran le había regalado, y que solo una vez había utilizado. La tiró al piso con desprecio, y miró su reloj.

Treinta segundos y se largaban, con ó sin él. Hecho a correr de nuevo hacia donde lo guiaron sus sentidos, y por fin logró reconocer el lugar. Estaba muy cerca de la salida.



-Vamonos Li.- dijo el joven al volante de la camioneta.

-¡No podemos! ¡No podemos dejarlo aquí!-

-¡Son las reglas, metete o te quedas!-

Li vio una ultima vez a la oscuridad. -¡Maldito Hiragizawa!- el castaño se subió a la camioneta, cerró la puerta tras de sí, y la camioneta arrancó, dejando atrás a su líder.



Eriol solo pudo escuchar el como la camioneta en la que se supone el debería ir, partía rápidamente, dejándolo atrás.

-¡Demonios!- ¿Que iba a hacer ahora? Estaba herido, y su perdida de sangre, no le ayudaba mucho a su visión nocturna. Tampoco podía quedarse ahí sentado, esperando a que lo atraparan. ¿Ir a un hospital? ¡Jamás! Hacen muchas preguntas. Lo único que podía hacer, era intentar llegar a su casa, ó a la organización, aunque ninguna de las dos era una opción muy satisfactoria...

Esa misión no le había salido nada bien, por primera vez, se había visto en esa situación. Su misión que pensó sería muy sencilla en comparación a su precio, había salido muy mal...

Por cierto ¿cual era esa misión?... Asesinar a los dueños de las empresas Daidouji...





Continuara...

Hola!! Esta idea la había traído en mente desde hace mucho tiempo, pero no me había llegado la inspiración. Quiero aclarar que este es solo el comienzo, estoy tratando de demostrar a los chicos de una manera fría, para que luego hagan su aparición las dos lindas mujeres!! Esta historia va a tener romance, E+T y e decidido incluir también S+S como nunca antes lo había hecho...

Como dije este es solo el principio, así que por favor, dejen reviews, para ver si continuo con la historia ok??