Capítulo 5.- Incidente Sex-Sensual

"Así es que, como podrás ver, no eres tan importante para él". Las palabras de Delia retumbaban fuertemente en la mente de Serena, quien, acostada en la cama, miraba hacia el techo de la habitación con aquellos bellos ojos azules, hinchados y rojos de tanto llorar. "Podrás ser la persona de la cual él cree sentirse atraído, pero tarde o temprano te darás cuenta que no importas nada para Ash." ¿Por qué demonios tenía esa actitud? ¿Por qué era tan hiriente? ¿Qué es lo que ella había hecho para que la madre de su amado la tratara tan mal? Poco a poco el sueño fue venciendo su rendimiento, hasta que cayó profundamente dormida.

A la mañana siguiente, Ash se despertó temprano para ir a visitar a sus Pokemon al Laboratorio del Profesor Oak. Sacó del cajón de la parte superior de su mueble de la ropa la combinación de ropa que había usado en su primer viaje. Se vistió y se miró al espejo. Le quedaba chica. Había crecido bastante. Se quitó la ropa y se dejó la combinación de su viaje por Kalos. Lo único que dejó encima de él, de aquél primer viaje, fue su gorra que tenía grabada una insignia verde en forma de Z.

-Vamos Pikachu, levántate amigo- el chico azabache balanceó suavemente al ratón amarillo.

-Chaaaaa- Pikachu dio un gran bostezo; seguí abrazando su tapete.

-Ayúdame a despertar a mamá. Yo iré a despertar a Serena-

-Pika pi- ignoró a Ash dándose la vuelta y tapándose con las cobijas.

-Vamos, no seas flojo- sonrió nerviosamente. Bien, te lo encargo, por favor-

Pikachu hizo una señal con la mano, dando a entender que lo haría pero que dejara de molestar. Ash salió de su habitación y se dirigió a la habitación donde estaba Serena.

-Serena- llamó a la puerta dando tres pequeños golpes. No hubo respuesta. Volvió a tocar, pero la respuesta fue la misma: silencio pleno. .-Voy a entrar- Ash abrió la puerta y notó que estaba sola. La cama se encontraba tendida. Al lado de ella se encontraban únicamente unas sandalias rosas; Ash inmediatamente las reconoció. En la esquina se encontraba la maleta de la chica ojiazul -Se levantó muy temprano, ¿dónde se habrá metido?- Se dirigió a la azotea; nada. -Umm, ¿a dónde se fue?- hizo una mueca. Bajó a la sala y a la cocina; vacías. -¿Habrá salido?- se quedó mirando hacia la puerta un par de segundos. -Bien, creo que será mejor ir a lavarme la cara y prepararme para irnos. Ya aparecerá- Subió al baño, bostezó, abrió la puerta y al entrar quedó completamente paralizado: Serena se encontraba ahí adentro. Terminaba de darse una ducha y recién enrollaba la toalla a su pelo. La habitación se encontraba llena de vapor, el cual hacía que se notara un poco difuminado ahí adentro. A pesar de esto, Ash logró visualizar un pequeño pero hermoso par de senos; unos glúteos perfectamente redondeados y unas piernas tonificadas. La piel blanca de la chica se encontraba rojiza en algunas partes, debido al agua caliente, lo cual le daba un toque más sensual. Ambos quedaron en silencio mirándose a los ojos, y a pesar de que pasaron sólo un par de segundos, para ellos pareció una eternidad. -¡Ah!- se escucharon dos gritos al mismo tiempo.

-¿¡Qué haces ahí parado!? ¡LÁRGATE!- gritó apenada la chica, tapándose los pechos con su brazo izquierdo, mientras que con la mano derecha le aventaba a Ash la toalla con la que debía secarse y taparse el cuerpo.

-Sí, sí, lo siento- dijo Ash apenado, intentando esquivar el proyectil mientras salía del baño.- Se tiró al lado de la puerta, con la respiración agitada.

-¿Qué pasa, cariño?- llegó Delia corriendo a donde estaba su hijo, al igual que Pikachu y Mr. Mime. Al parecer, no había hecho falta que tuviera que Pikachu hubiera tenido que esforzarse, primero en despertar el mismo y luego en despertar a los demás; el par de gritos había hecho esa labor.

El chico no podía hablar; se encontraba realmente sorprendido. ¿Qué carajos había pasado ahí? A pesar de que había viajado durante mucho tiempo con Serena, jamás había visto su cuerpo desnudo. De hecho, jamás había visto el cuerpo desnudo de una mujer. Sintió algo liberándose dentro de él, aunque no sabía que era.

-Cielo, te encuentras bien- Delia se agachó para auxiliarlo. Él recompuso la postura -Sí… descuida mamá, no te preocupes, es solo que…- se detuvo. No podía contarle lo que había sucedido.

-¿Sólo qué, corazón? ¿Y por qué traes esa toalla?- preguntó Delia.

La mente del chico trabajó rápido -Es sólo que vi un Tangela en el baño, y como estaba adormilado me sorprendí un poco. Que absurdo me he visto- sonrío nerviosamente -Ah y esto es porque iba a lavarme la cara- ¿Habría mordido su mamá el anzuelo?

-¿Con una toalla con figuras de corazón?- preguntó de forma misteriosa. Ash se puso más nervioso.

Delia rompió el silencio -Pues debemos revisar si aún está ahí adentro. El pobresito podría haberse espantado- intentó abrir la puerta.

-¡NO!- la detuvo inmediatamente. -Creo haberlo visto salir en cuanto grité, mamá. Yo revisaré. Descuida. Es ya algo tarde, vayan a vestirse para irnos. Pikachu, ¿puedes ir a despertar a Serena?- Pikachu se quedó pensando un momento -¿Pika?- cruzó los brazos. ¿A caso no era eso lo que Ash había ido a hacer? Ash notó la duda de su Pokemon. -Por favor- le guiñó el ojo. El Pokemon pareció comprender.

-Está bien hijo. Procura ser cuidadoso y amable con el pobre Tangela, en caso de que aún se encuentre ahí- Delia y Mr. Mime regresaron a su habitación. Pikachu fue a la habitación de Serena. Ash se limitó a suspirar.

Del otro lado de la puerta, Serena se encontraba con la cara completamente roja de la pena. Posaba sus manos con ambas mejillas y sentada con las piernas extendidas hacia los lados. Jamás en la vida un hombre la había visto completamente desnuda, claro que no fue tan claro debido a la gran cantidad de vapor, pero aun así era su primera experiencia. Tenía sentimientos encontrados. Jamás pensó que eso llegaría a suceder y se sentía apenada. Se encontraba en etapa de desarrollo así que aún no se sentía segura de su cuerpo. Imaginar a otras chicas de su edad más desarrolladas que ella le causaba tristeza y un poco de celos. Pero también se sentía alegre y dichosa. El primer hombre que la vio desnuda era su querido Ash. Un mar de sentimientos se desató dentro de ella. No sabía cómo reaccionar y qué es lo que iba a hacer. Se sumió en sus pensamientos hasta que estos se vieron interrumpidos por tres golpes en la puerta y la voz del chico llamando por su nombre.

-Serena…- dijo tímidamente.

-Vete de aquí, Ash- contestó de forma brusca.

-Es sólo que…-

-¡Que te vayas, dije!- le gritó. ¿Por qué se estaba comportando así? Era difícil poder controlar lo que sentía y sólo podía expresarse de esa forma.

-Pero… ¿cómo harás para salir si me has aventado tu toalla?-

La chica apenas se dio cuenta de ello. Al momento de arrojarle el objeto no se percató qué fue lo que había sido. Se levantó, abrió muy poco la puerta y extendió la mano por afuera de la habitación -Dámela- le ordenó. El joven entregó la toalla. Miró hacia la puerta esperando que pudiera ver algo más que el delgado brazo de la chica. No vio nada. -¿Qué sigues haciendo ahí parado?, ¡lárgate ya!-

-Ah sí, sí- y se marchó a su cuarto. Sus pensamientos seguían invadidos por los recuerdos del bello cuerpo de Serena. Parecía una piel tan suave y delicada; tenía ganas de tocarla. Pegó la oreja a la puerta de su cuarto esperando a escuchar que saliera del baño. Escuchó los pasos apresurados de ella por el pasillo, para al final escuchar la puerta de su habitación cerrándose de golpe. Salió inmediatamente rumbo al cuarto de la chica. ¿Qué estaba haciendo? Ni él lo sabía. Se sentía impulsado por algo que jamás había sentido. Se tiró pecho abajo afuera del cuarto; buscaba ver lo que fuese por la rendija que deja la puerta del suelo. Apenas y lograba ver los pies descalzos y los tobillos de la chica; inclusive eso le pareció bastante atractivo y sensual.

-¿Qué estoy haciendo? Esto no está bien- pensó. Tras meditarlo un rato, se levantó y se dirigió al baño. Lavó su cara, sus dientes y se dispuso a bajar al comedor. Había logrado calmar sus emociones. Pikachu también bajó con él.

-¿Aún estaba el Tangela?- preguntó su mamá de forma relajada.

-No, al parecer huyó asustando. Sólo espero que se encuentre bien- mintió despreocupado.

Ambos pusieron la mesa y al poco rato Serena bajó por las escaleras. Llevaba un short amarillo y una blusa blanca adornada con dibujos tenues de flores. Además, traía un moño color durazno del lado izquierdo del cabello, lo cual hacía verla muy tierna. Ash se quedó mirándola sorprendido.

-Te ves muy bien, Serena- dijo nerviosamente.

-Gracias- respondió algo sonrojada y apenada.

El momento se tornó incómodo. Ninguno de ellos dijo una palabra más. Delia sólo permaneció callada, pero le fue indiferente la vestimenta de la chica. Se sentaron a desayunar unos deliciosos Hot-cakes que Mr. Mime había cocinado. Terminado el desayuno, limpiaron la mesa, lavaron los trastes y se encaminaron hacia un reencuentro que prometía ser increíble.

Esta historia continuará…