¡Hola! Antes de que te aventures más abajo, te adivierto que esta es una historia yaoi, oséase, chico x chico, además de un crossover (una historia de dos o más universos), si algo de esto no te gusta, siéntete libre de irte, pero si te gusta, te animo a que le des un vistazo.


プロローグ | пролог | Prólogo


Por alguna razón, Shun se sentía inquieto. Se movía de un lado a otro.

—Pequeño Shun, comprendo tu emoción, ¿pero podrías calmarte un poco? —Le pidió Japón. El niño miró al suelo, apenado por su mal comportamiento.

—Lo lamento, Kiku-niisan, es sólo que… ¡estoy muy emocionado! Trato de pensar en cómo serán los visitantes y ahorita mismo creo que debí solicitar clases de ruso…

Japón sonrió ante lo tierno que era el niño y no pudo evitar revolverle el cabello a pesar de las protestas del menor de que no lo hiciese.

—No te preocupes, pequeño Shun, te dije que no eran necesarias —observó el reloj en la pared—. ¿Por qué no vas a jugar con tu hermano? De seguro está muy aburrido en su cuarto.

El pequeño lució aún más triste.

—Ikki-niisan está enojado conmigo —murmuró—. Me pidió que le dejara de molestar por un rato…

Japón le sonrió comprensivo. —No te lo tomes a mal, ya sabes cómo es tu hermano. De seguro sólo se sintió un poco abrumado ante lo enérgico que eres, pero eso no es algo malo, al contrario, es muy bueno que los niños tengan energía para poder soñar y aprender, —esto pareció levantar el ánimo del de cabello verde.— ¿quieres tomar un poco de té de Sakura en lo que nuestros invitados llegan?

Shun hizo una mueca. — ¡Muy salado! —Se quejó.

Japón rio un poco. — ¿Entonces lo prefieres de Jazmín?

— ¡Y Daifuku! —Shun estaba saltando de la alegría y Japón no podía sino preguntarse qué le daban a estos niños para que tuviesen tanta energía, cuando él era pequeño, era muy callado, e incluso Chu-nii se quejaba de lo callado que era (lo que le recordaba, le debía una visita al chino)…

—Está bien, también Daifuku —se fue a la cocina con un pequeño de ojos esmeraldas siguiéndole cual mamá pato—. ¿Quieres ayudarme, pequeño Shun? —Le preguntó.

— ¡Por supuesto, Kiku-niisan! —Buscó su propio mandil y se dispuso a ayudarle al mayor a buscar los ingredientes y mezclar la pasta.

Entre plática y plática se les fue la media hora restante para ir al aeropuerto a recoger a sus visitantes, limpiaron lo que usaron y dejaron los Daifuku ya listos para enfriarse en una bandeja en la cocina.

— ¿Listo, pequeño Shun? —Le preguntó Japón en lo que doblaba su mandil y lo dejaba en un cesto de ropa sucia para llevarlo luego a la lavandería.

— ¡Cómo nunca, Kiku-niisan!

Japón sonrió, y juntos salieron de la pequeña casa y se montaron al taxi que les esperaba para recorrer el enorme camino hasta el aeropuerto.

El viaje fue silencioso y Shun se la pasó mirando fuera de la ventana, para diversión de Kiku, admirando el paisaje y soltando unos cuantos "Oh's" y "Ah's" por ahí. Japón no pudo evitar pensar que ese niño era una de las cosas más lindas que jamás haya visto. Junto a Shinatty-chan, claro, pero eso no se lo diría por temor a que se pusiera celoso, tratase de superarla y termine dándole un paro-cardiaco de tanta ternura.

El destino era demasiado ruidoso en contraste al camino, pero eso no parecía molestarle a Shun quién, enérgico como era, no desaprovechó oportunidad y se bajó del taxi antes de que Japón pudiera pagarle al conductor y agradecerle por sus servicios (lo hizo, pero a las carreras y con la preocupación de que a su hermanito menor le pasase algo).

El lugar era enorme, lo suficiente como para que un niño pequeño de cinco años, cabello y ojos verdes se perdiese. Para suerte de Japón, el susodicho no había llegado demasiado lejos debido al gentío que trataba de llegar a su destino caminando. Kiku suspiró de alivio, caminó hasta Shun, y le tomó de la mano para evitar otro susto de esos.

"El vuelo 053 con procedencia de Moscú acaba de aterrizar".

Japón guió al menor entre el mar de gente hasta la plataforma donde recibirían a sus visitantes.

Una vez allí, la espera no fue demasiada. O tal vez, según sea tu definición de "demasiada". Para el pequeño Shun, quién esperaba ansioso el ver a su tal-vez-nuevo-amigo, media hora se le hizo eterna; pero para Japón, que con los años aprendió la virtud de la paciencia y la perseverancia, el tiempo ahí fue el justo.

Cuando visualizó una cabellera rubia a su altura, Shun le pidió a Kiku el permiso para ir a saludar, este le dijo que se esperara un poco, que no tomara decisiones apresuradas. Shun obedeció, reacio.

Cuando notó el aura oscura procedente de un señor más alto, en conjunto con unos ojos violetas, una bufanda extraña y una sonrisa aterradora, Shun le agradeció a Japón en silencio por su sabio consejo, en ese momento estaba dudando de si ir a saludar era la mejor opción.

Kiku se aproximó a los escandinavos con un ligero aire presuroso, les ofreció una reverencia en conjunto con un amable "espero que su estadía en mi hogar les sea agradable". Shun se mantenía oculto detrás de los pliegues del kimono del otro nipón, rogándole a los espíritus que el aterrador extraño no le notase.

— ¿Y quién sería este adorable pequeño, si se me permite preguntar? —Preguntó el tipo aterrador en un japonés muy acentuado. Al parecer, los espíritus no le escucharon. Ni Japón, puesto que este le dio un empujoncito hacia el extranjero.

—Vamos, pequeño Shun, ¿acaso no estabas emocionado por venir a conocer a los extranjeros? —La mayoría de las veces, el pequeño pensaba que tener una memoria excelente como la de Japón era bueno, pero en ese momento, desearía que no la tuviese.

Asintió con la cabeza y tomó una temblorosa bocanada de aire. —M-mi nombre… es Shun… Kido Shun… —se volvió a esconder detrás de la nación. Este sonrió al notar la timidez de su protegido.

—Da, es un gusto conocerte, pequeña luz, Pequeño lebed, ¿por qué no te presentas tú también? —Los ojos de Shun se abrieron más de la curiosidad, ¿lebed? ¿Qué significaba eso?

—Por supuesto, señor Iván —una voz más pequeña pero igual de acentuada habló—. Mío nombre es Hyoga Obvstravyevski, gusto conocerlos.

Shun decidió asomarse, pues la curiosidad es algo muy fuerte (y que mató al gato), y se encontró con aquella cabellera rubia que había notado hace ya varios minutos en conjunto con el rostro de un niño. Sus ojos eran azules, su piel blanquísima (incluso rivalizaba la de Shun) y su expresión fría como el hielo. Al instante quedó prendado del niño, curioso del por qué su expresión, no parecía tener muchos más años que él, así que, ¿por qué tanta seriedad?

—Luces aburrido —comentó Shun, y al darse cuenta de que lo dijo en voz alta y que los dos adultos lo observaban con curiosidad se sintió avergonzado y un gran sonrojo acudió a su rostro—. P-pero, ¡eso no es algo malo, l-luce natural en ti!

—Da… —dijo Hyoga, también extrañado por la reacción del menor.

Japón, no queriendo causarle más vergüenza a Shun, decidió comentar que sería mejor ir a su casa a comentar todo lo que tenían que comentar.

El regreso, al igual que la ida, fue silencioso, sólo que para cierto niño de ojos esmeralda, ese silencio se sintió incómodo. Así que se removía en su asiento de vez en vez.

—Pequeño Shun, ¿por qué no le muestras a Hyoga-kun tu colección de libros? —Le sugirió Japón una vez en la casa. Shun, por su parte, no supo si sentirse aliviado al no tener que estar en una misma habitación con el aterrador de Iván, o si sentirse nervioso pues estaría solo con el niño glaciar. Decidió no preguntarse eso en ese momento.

El trayecto a su habitación fue rápido, con Shun arrastrando de la muñeca al otro, no tardaron demasiado.

—Se un poco más cuidadoso —sugirió Hyoga al terminar el recorrido—, me lastimaste la muñeca.

— ¡Oh! ¡Lo lamento tanto! ¡Fui tan tonto! —Shun estaba que quería que se lo tragara la tierra, ¿acaso sería así con este chico, vergüenza tras vergüenza tras vergüenza?

—No importa, no es nada serio. No le prestes demasiada atención. —Le tomó familiaridad a la habitación de inmediato y se paseó por ahí. —El señor Japón parece alguien interesante —ofreció, los ojos de Shun se iluminaron.

— ¡Oh, sí! Kiku-niisan…

— ¿Kiku? —Preguntó Hyoga, saboreando el nombre.

—Sí, ese es el nombre humano de Nihon-niisan: Kiku Honda.

—Kiku ser… crisantemo, ¿cierto? La flor japonesa —Shun pestañeó, no creyó que su nuevo amigo supiera esa información.

—Sí… de hecho… —sólo entonces, a Shun se le ocurrió hacer la pregunta obvia—. Oye, ¿acaso Hyoga no es un nombre japonés? —Ladeó la cabeza, haciendo énfasis en su pregunta—. ¿Y cómo es que sabes japonés?

Hyoga no dijo nada, en vez, se paseó un poco por la habitación un poco más, admirando los objetos en la habitación del pequeño nipón. Cuando por fin estuvo dispuesto a contestarle, le miró a los ojos, y Shun sintió como si le estuviese estudiando.

—Mi padre… era japonés, así que mi madre quiso que yo también aprendiera, planeábamos ir a Japón juntos para buscarlo, mi madre era rusa. Como sea, en el barco en el que estábamos… hundir… —Shun se congeló en su lugar, al momento que soltó un pequeño hipido por la sorpresa—. Ah, yo regresé a Rusia, donde el señor Iván me acogió como su hijo.

—Pero es tan aterrador —se atrevió a decir Shun una vez pasado el shock—, ¿acaso no te da miedo? —Hyoga parpadeó.

— ¿Miedo? El señor Iván es una buena persona, el me ayudó cuando más le necesité, no puedo sentir algo por él más que mi infinita gratitud y respeto. No es aterrador, sólo es incomprendido.

—Ya veo… —"cómo lo que Kiku-niisan hizo por mí", Pensó.

Antes de que pudieran continuar su conversación, Japón les llamó y les dijo que la comida estaba lista. Shun sonrió y volvió a arrastrar a Hyoga de regreso. Después de lo que este le contó, Rusia ya no era tan aterrador, incluso estaba dispuesto a darle otra oportunidad de presentarse. Sí… eso sonaba como una buena idea.


Notas del prólogo


Bienvenidos seáis a mi más reciente historia, este es un side-story de mi fic Ikki x Mime "Las Juntas Mundiales son (in)útiles", no es necesario leerlo para comprender algunas cosas, ya que sólo es un one-shot de 2,550 palabras que sólo narra el cómo se conocieron. Qué va. Como sea, erm… el por qué Shun vive, junto con su hermano, en la casa de Japón será explicado en capítulos futuros (probablemente en el dos, en el uno será narrada la historia del cómo Hyoga llegó a manos de Iván), por el momento, sólo haré un par de aclaraciones lingüísticas y culturales:

Daifuku: Es una golosina japonesa. Es una bola de arroz en vuelta en una pasta de frijoles o algo así. *shrugs*

Chu-nii: Es la forma en la que Japón llamaba a China cuando niño, "Chu" de Chuugakoku" ("China" en japonés) y "Nii" de "Nii-san, Nii-sama", o "Aniki" de hermano mayor, así que podría traducirse cómo "Hermano mayor China" (aunque hoy en día, Japón niega cualquier tipo de parentesco hacia el hombre/nación que le crio).

Pequeña luz: Según tengo entendido, el kanji usado para el nombre de Shun significa "luz cósmica" o algo así, tal vez significaba nebulosa y ni me acuerdo. :P

Pequeño leben: Según traductor Google, "leben" significa "cisne". Y no le voy a decir a traductor Google que está mal, ya que mi conocimiento en ruso es aún menor que en alemán.

Niño glaciar: Creo que es el significado del kanji del nombre de Hyoga, o tal vez es el significado del kanji usado para el nombre de Camus. Después de tantos años de haber leído esos datos curiosos ya ni me acuerdo. ;A;

Espero que os haya gustado la lectura y que esperéis con anticipación el siguiente capítulo, yo sé que lo estoy haciendo :nwn:

Matane!

PS: Antes de que se me olvide, w77NPYI_yRM, agrégenle ( : / / youtu . be /) (sin espacios ni paréntesis) y encontraran la canción en la que se inspiró este fic ^^. (Sino, búsquenla coml "APH Ivan ~ Polyusko Pole")