¡Dos capítulos en un día, mi manera de pedir perdón!


Через зеленом поле | 緑のフィールドを介して | A través del verde campo

Título alternativo: Del cómo Shun se volvió Fundashi.


— ¿Shun? —La voz de su tutor le trajo de vuelta a la realidad.

—Oh, lo lamento Kiku-niisan, creo que estaba soñando despierto… jeje —el mayor le miró extrañado—. Hmmm… Etto… creo que no escuché lo que dijiste —admitió apenado, su volumen de voz descendiendo con cada palabra.

— ¿Te encuentras bien? —Esto comenzaba a ser preocupante, Shun siempre era atento y nunca se le tenían que repetir las cosas.

—Hmmm… ¿eso creo?

Japón le observó, analizaaaaando. Después de decidir que no era gripe, que no era cansancio, y que no era un tumor cerebral, optó por la última opción que su mente le dio.

— ¿Hay alguien que esté ocupando tus pensamientos últimamente? —Shun abrió la boca de la sorpresa, la cerró de nuevo, la volvió a abrir, cerrar, abrir, cerrar, abrir…

— ¿Q-qué cosas dices? —Su risa era nerviosa al igual que su mirar, por dentro seguía negando lo que todo el mundo ya había descifrado. —No hay nadie en absoluto en este momento —eso fue para asegurarse a sí mismo, más que nada.

Japón le siguió mirando con desconfianza, tratando de averiguar la causa de preocupación del otro. Esas evasivas no podían ser más que negación, por un momento se preguntó si tanto convivir con su hermano le estaba pegando lo Tsundere.

Y entonces su teléfono sonó.

—Lo lamento, Kiku-niisan, es Hyoga, ¿puedo contestar? —La nación asintió, otorgándole el permiso para dejar su plática e irse con el aparatejo.

En cuanto escuchó la voz del ruso, Japón notó, su rostro se había iluminado, lucía menos nervioso, lucía entusiasmado y en su propio mundo. Japón no pudo evitar una sonrisa acudir a su rostro. Su hermanito estaba enamorado.

Después de lo que pareció una eternidad, Shun por fin colgó el teléfono para prestarle atención al otro.

—Lo lamento, Kiku-niisan, es que estábamos discutiendo cosas del hospedaje en Rusia, ya que, como tú sabes, tendré que ir en un par de días.

—Lo comprendo, pequeño Shun, pero, ¿también tenías que poner esos ojitos enamorados al discutirlo con él? —El menor casi se atraganta con su té de Jazmín, al tiempo que se pone colorado mientras la nación bebe de su propia taza con toda la calma del mundo.

— ¡¿Tú también?! —Tartamudeó, y Japón casi se sintió mal… casi—. Primero los chicos, luego tú, ¿quién sigue, Ikki-niisan? —Sí, en definitiva, el tsunderismo era algo contagioso.

» ¿Por qué no lo comprenden? ¡Esto no es amor!

Esta vez fue el turno de Japón de atragantarse con su bebida. Observó al chico por encima de su taza con una mirada severa, y Shun se preguntaba qué fue lo que dijo que fue tan malo. Japón tomó su teléfono, y le marcó a la persona que más le podría ayudar en ese momento, alguien que sabía lidiar con ese tipo de situaciones. Una experta en Tsunderes. Elizaveta Hèderváry.

— ¿Qué sucede, Kiku? —Le saludó la alegre voz de la húngara.

—Tenemos un enorme problema, Eli-san, es un código Onodera —sentenció, la chica jadeó de la sorpresa, comprendiendo la absurda importancia de la situación. Japón casi podía escucharla asentir frenéticamente.

—Iré de inmediato, y traeré toda la información necesaria. —Y colgó.

Shun seguía mirando a su hermano con curiosidad y una pizca de miedo, no sabía que se traían entre manos, pero su intuición le dijo que eso le afectaría de sobremanera.

Minutos después llegó la húngara (¿que cómo llegó desde Hungría hasta allá en un par de minutos? La magia del fujoshismo, y del fanfiction, claro), con un bolso pequeño, al menos en apariencia, porque cuando Shun se asomó en él, se sorprendió de que no fuese otra entrada a Narnia de la que no estaba enterado.

Dentro del bolso había cientos de mangas, y animes también. Algunos títulos que reconocía pero que no sabía de qué eran, y otros de los que pensó ni siquiera existían. Los más llamativos eran tres títulos: Junjō romántica, Sekai Ichi Hatsukoi y Love Stage!, para Shun sólo fue necesario ver las portadas para saber de qué trataba todo esto. Estaban a punto de meterlo en un mundo del que no podría salir. El misterioso, temeroso, oscuro y espacioso, mundo del Yaoi.

Iba a caer para no volver a ver el cielo azul. Lo vería rosa.

—Kiku me explicó la situación, y he de decir que no esperaba que tú, entre todos los japoneses existentes, fueras quien murmurara las palabras. —Le reprochó con una mirada severa, como fuera la que Kiku le dio hace rato. No sabía si sentirse como niño regañado, o intimidado ante lo que vendría venir.

Desde entonces se despidió de su inocencia mental.

—No estoy del todo seguro de qué, exactamente, fue lo que dije, señorita —admitió con toda la sinceridad del mundo. La mirada de Elizaveta se volvió más severa.

— ¿Cómo que no lo sabes? Es un pecado no saberlo, pequeño Shun, creí que eras diferente a tu hermano… —dijo con un toque dramático.

—Erm… ¿podría explicarme, por favor?

—Seguro —sacó un manga de su bolsillo, en él, un castaño de ojos verdes (que obviamente era uke, todos los castaños de ojos verdes deben ser ukes, según Nakamura-sensee) estaba siendo abrazado por la espalda por un pelinegro portando una sonrisa de felicidad, el título leía "El Mejor Primer Amor Del Mundo: El Caso de Onodera Ritsu. Tomo 1"—. Comienza a leer.

Temeroso a que le hiciera algo, Shun comenzó su lectura, hasta el momento todo parecía normal, narraba un chico, algo sobre observar a su sempai de lejos…

—Un momento, este tipo suena como un acosador —remarcó.

—No juzgues a Onodera sin leerlo, continúa.

Shun obedeció, y después de otro par de páginas, hubo un salto de tiempo, donde el principal, de nombre Onodera Ritsu, conseguía trabajo en la editorial Marukawa. Hasta el momento todo normal.

Fue en el capítulo dos que las cosas comenzaron a volverse raras, Ritsu sueña acerca de los días con su sempai y hay algo acerca de su nuevo jefe que no le cuadraba a Shun. ¿Cuál había dicho que era su nombre? ¿Takano-san? Le apreció haberlo visto antes…

Cuando terminó el capítulo abrió la boca al darse cuenta de algo.

— ¡Takano-san era el primer amor de Ritsu! —Le dijo impresionado a Elizaveta, quien se encontraba sentada, hojeando un ejemplar de "Monthly Fujoshi". Ella lo miró por encima del catálogo de muñecos de ukes por envío.

—Ah, sí, eso no es todo sigue leyendo. —Vuelta a la página.

Sin darse cuenta, Shun se metió en la historia ficticia que era la vida de aquel ilustre individuo, y cuando terminó el ejemplar, le pidió a la señorita Elizaveta el segundo tomo. Ella se lo prestó encantada, murmurando par así "otro que muerde el polvo".

La noche cayó y Shun se sintió casi decepcionado cuando le dijeron que tendría que esperar el primer intento de confesión de Onodera hasta la mañana siguiente. De mientras, Elizaveta lo entrenó mentalmente para que dejara de ser Tsundere.

—Si tu Takano-san te confiesa su amor y te dice que hará que lo ames, ¿qué haces como buen uke? —Shun se lo pensó un poco, pero escogió la que él supuso, era la respuesta correcta.

—Lo golpeo y le digo que no es amor.

— ¡Mal! Lo besas con fervor y le dices que también lo amas —se masajeó las sienes, ahora no tenía la paciencia necesaria para lidiar con ukes testarudos—. Si le dices que eso no es amor, él te va a ignorar y te va violar, y créeme que es mejor la primera opción que eso.

»Sabía que debía traerte el caso de Kisa Shōta, te enseñaría los andares de un buen uke…

Shun siguió sin comprender del todo que hacía mal, pero no le dio importancia y dijo que haría como le ordenaban.

Kiku, que casi ignoraron del todo, sugirió que tomaran un descanso y que continuaran a la mañana siguiente, que en vez, probaran algo de la pasta que Ikki preparó mientras los otros dos no se daban cuenta.

Shun aceptó de buena gana, la pasta de su hermano siempre era deliciosa. Y necesitaba tiempo para procesar la información recién adquirida.

A mitad de la cena, Shun recibió un texto de Hyoga, diciéndole acerca de unos patitos que se encontró en el área y que trajo a su casa. Incluso le mostró una foto de los patos persiguiendo a Natalya. Shun de nuevo sonrió como idiota mientras respondía.

Tanto Kiku como Elizaveta notaron la mirada ensoñada del chico, y Elizaveta sonrió con malicia al pensar en otra táctica para ver si era buen uke.

—Dime Shun, si Hyoga confiesa tu amor por ti, ¿qué le dirías, de también lo rechazarías diciendo que no es amor? —Shun seguía contestando el mensaje, por lo que su respuesta fue inconsciente y, por ende, más sincera.

—Le diría que me acaba de hacer la persona más feliz del mundo.

Y si bien, él no era ningún Onodera y Hyoga no era ningún Takano, Shun se sintió seguro de que ese sería el mejor primer amor del mundo entero.


Cherez Zelenoye Pole | Midori no Fīrudo o Kaishite


Y esa, señores, es la historia de cómo Shun se convirtió en Fundashi.

Waaa, esto fue más rápido de lo que pensé. Really, 4 mil palabras en dos horas.

Espero que les haya gustado el capi, me divertí mucho escribiendo eso, que si bien no tiene nada que ver en la trama (admirad mi primer capítulo de relleno), estaba totalmente planeado y sí tenía su lugar en la trama. Aunque me haya desviado un poco al hablar de Sekai Ichi, creo que también me pasé con lo ridículo de la situación. Pero era necesario. Lo juro. (En realidad no, así que pueden matarme.)

Junjō Romántica: Manga dibujado por Shunjuku Nakamura, es, hasta el momento, el Yaoi más famoso en ventas. Es algo así como la biblia de las fujoshis y fundashis. Si no lo has visto, eres inculto :P. Su título significa "Inocencia romántica". Cada capítulo pertenece a una "Junjō" o pareja, las tres más comunes son la "romántica, egoísta y terrorista". Aunque también existen las "minium" y la "mistaken".

Sekai Ichi Hatsukoi: Otro manga dibujado por Shunjuku Nakamura, ambos suceden en el mismo universo, por lo que en ocasiones, algunos personajes hacen cameos (adoré el cameo de Kirishima en la tercera temporada de Junjō). Ya les spoilée parte de la trama. ¡Ups! Lo lamento. El título significa "El Mejor Primer Amor del Mundo". En vez de separarles por Junjōs, se les separa por "casos" (el de Onodera Ritsu, el de Takano Masamune, el de Hatori Yoshiyuki, el de Yoshino Chiaki, el de Kisa Shouta, el de Yukina Kou, y los demás personajes que me da flojera enlistar).

Love Stage!: Es un manga dibujado por Eiki Eiki, creo, sólo he leído el manga, no el anime. No hay nada que quiera mencionar sobre él, sólo fue por poner un ejemplo. Lo de ver el cielo rosa, era una alusión a su adaptación a anime, ya que las escenas con censura son de color rosa. Literal.

¡Kesesesesesesesesesesesesesese~! Kiku no quiere Onodera's en su casa.

Espero que lo hayan disfrutado, porque será el último capítulo netamente cómico. Las siguientes categorías serán estas: capi 7, Fluff; capi 8, Fluff y Angustia; capi 9, Angustia; capi diez; Angustia y Fluff; epílogo (que prácticamente ya lo tengo escrito), Fluff y happy end para todos.

Y de nuevo, el nombre del capítulo sólo hace alusión a al canción.

Matane! *se desploma exhausta*.