AMOR EN NAMIBIA

Este fanfic participa en el Rally "The game is on!" del foro I am Sherlocked, para el equipo "John 'Tres Continentes' Watson"

Beta: arcee93. Muchas gracias.

País: Namibia.

Capítulo 1. Bienvenidos a Namibia

—Al final te desterró de verdad.

—Sí.

—¿No había un sitio más lejos?

—No había billetes. Ya sabes. Huelga de controladores.

Welcome to Namibia.

Namibia era un país de África, antigua colonia alemana, muy árido y con salida al mar. Eso era todo lo que Sherlock podía recordar de las clases de geografía. Era un alivio que pudiera contar con John.

En el aeropuerto, apenas tocaron tierra fueron golpeados por un calor al que no estaban acostumbrados. No les dio tiempo a ver más. Un coche con la marca Mycroft llegó hasta ellos. De él, un hombre de piel oscura salió con una cartulina que decía: Mr Holmes & Mr Watson. Claramente la protección de la reina y de Scotland Yard había llegado hasta Namibia.

En el coche, mientras otro hombre de características similares conducía, el que había salido fuera les contaba el entramado. Estarían en Namibia cinco días y cinco noches a petición de Mycroft Holmes. No era un caso y no eran vacaciones. Era un exilio programado para apartar a Sherlock de Londres hasta que Moriarty fuera localizado y capturado. John Watson, por defecto, consiguió un puente largo como guardián de su amigo, aunque no por petición propia.

El camino se hizo largo. Si bien Sherlock y John no eran pareja ni se habían dicho nada parecido, el hecho de no poder ni siquiera rozarse porque podían acabar con sus huesos en la cárcel hacía que valoraran esas pequeñas cosas que antes obviaban. Una mirada cruzada, una sonrisa... Sólo tensión y mentira en ese coche.

El paisaje urbano no se parecía a su hogar, pero no podían negar que fuese hermoso a su manera. Aunque más allá del hormigón les esperaba la verdadera imagen de la belleza.

Hasta donde alcanzaba la vista, la naturaleza cubría el suelo de arena y sol, dejando espacio a una vegetación que, seguro, se había adaptado mejor que ellos. Un hotel se encontraba oculto de la vista pero estratégicamente situado para el disfrute visual de las ventanas turísticas.

El coche aparcó en la puerta y el mismo hombre de antes les ayudó con las maletas. El conductor no se bajó. Quizá no se fiaba, quizá simplemente no quiso.

Una vez dentro, otro hombre, esta vez más robusto y cano, les recibió.

—Habitación 20 y 21. Disfruten de la estancia —su sonrisa era socarrona y con síntomas de ocultar algo, pero no era el momento ni el lugar.

En la entrada de las habitaciones, Sherlock y John se lanzaron una mirada de soslayo. Si alguien hubiera sugerido amor en ella, la negación habría sido inmediata. Y sin embargo, ahí estaba.

Las habitaciones, calcadas, estaban decoradas con temas locales, desde alfombras a máscaras y una cama doble a juego que se veía demasiado grande.

El cerrar de las puertas resonó en los oídos de ambos. Cuando John fue enviado con Sherlock al destierro nunca pensó que el lugar sería tan inhóspito y desolado, al menos socialmente hablando.

¿Sherlock, estás ahí? —JW

Siempr..., que diga, sí —SH

Duerme, anda. Mañana será otro día —JW

Paso —SH