Título: LAS HERMANAS QUE LLORAN

Autora: Clumsykitty

Fandom: MCU (Thor)

Parejas: Thorki, entre otros.

Derechos: Siempre Marvel, siempre.

Advertencias: una historia algo bizarra como triste pero llena de ciertos elementos mitológicos no ciertamente escandinavos. Como siempre, dándome gusto con estas ideas.

Gracias por leerme.


ESCAPE

You are my sunshine, my only sunshine
You make me happy when skies are grey
You never know, dear, how much I love you
Please don't take my sunshine away
Please don't take my sunshine away

Please don't take… my sunshine… away…

You are my sunshine (version libre).


Loki apretó su mandíbula al sentir el último estremecimiento del cuerpo cuya cabeza reposaba sobre su regazo en aquella mazmorra de pútrido olor a sangre, lágrimas y dolor. No quiso llorar pero lo hizo, permitiendo que sus ojos se humedecieran como sus mejillas, dejando caer gruesas gotas sobre la frente de carne abierta con heridas infectadas que acarició con ternura a pesar de todo. Su compañero de tormentos había muerto y quizá su nobleza había penetrado más profundo en su corazón de lo que hubiera deseado aceptar. Hubiera dado cualquier cosa por traerlo a la vida, más en los terrenos de oscuridad eterna que gobernaba Thanos, la resurrección y la esperanza estaban exiliados.

Levantó apenas su esquelético rostro de piel pálida con las mismas heridas que su amigo muerto, escuchando como los carceleros vociferaban órdenes entre ataques que cimbraban aquel lugar desde el pozo más profundo de castigos hasta el nivel más alto que espantosos centinelas resguardaban. No quería morir como él, tenía miedo de volver a las cámaras de tortura con los Otros y gritar hasta que ya no podía más suplicando perdón, misericordia. Estaba tan cansado, ya ni siquiera tenía grilletes de lo débil que se encontraba, apenas si con la fuerza suficiente para haberse sentado sobre sus pantorrillas en el suelo, luego de jalar a su regazo a su agonizante compañero quien le dedicó unas últimas tiernas palabras de aliento.

Una manta raída apenas si le cubría el cuerpo lleno de moretones, cortadas, latigazos, mordidas y cuantos tormentos había recibido luego de haber sido capturado por alta traición al titán inmortal. Sus cabellos estaban empapados tanto por la sangre que corría entre ellos como por la humedad pestilente de su mazmorra que se estremecía cada vez más conforme esa intrusión seguía su paso pese a los esfuerzos de los guardias por detener los ataques. Pronto llegaría a donde ellos y Loki tuvo que tomar una decisión con sentimientos encontrados. Se inclinó sobre la frente cada vez más fría, murmurando una y otra vez un quebrado perdón con un par de besos temblorosos acompañados de más lágrimas, con una mano bajando al pecho de costillas marcadas por falta de alimento, liberando un resplandor verde que fue cubriendo el cuerpo.

Ya no quería más pesadillas, escuchar las risas de los Otros que se regocijaban con el dolor de su cuerpo ni de las amenazas de muerte que Thanos pronunciaba al ver que aún seguía vivo. Por una sola vez, tuvo la angustiosa necesidad de sentir en carne propia lo que su amigo le había contado una y otra vez en aquella mazmorra, toda su vida, recuerdos y sentimientos para sobrellevar el horror viviente que les rodeaba sin posibilidad de escape. Pero ahora que la oportunidad estaba ahí, se sintió tan avergonzado de abandonar el cuerpo de ese noble ser para tomar su lugar, intercambiando apariencias con su magia antes de que el caos afuera por fin les alcanzara. Susurró una última disculpa apretando las manos frías del cadáver entre las suyas, ya transformadas; listo para su escape.