Lo sé, lo sé, dije que el anterior iba a ser el ultimo, pero alguien me dijo que quería mas y bueno, puse mi cerebro a trabajar (ya que en realidad yo también quería) y salió este xD (Que SI será el ultimo)

Para: Kazumi Andy! ya que me apoyaste desde que comenzó este fic, espero que te guste.

Advertencias: Me salió mucho mas meloso de lo que pensé xD Es un poco diferente de los anteriores, ya que no es Kuroo solamente el que opina sobre Kemma, pero espero que lo disfruten igual.


4. ¿Distraído o muy concentrado?

Los chicos estaban caminando a la estación del metro para dirigirse a sus respectivos hogares, la cafetería donde habían estado estaba en un punto medio entre sus hogares, de manera que ninguno tardaría demasiado en llegar a casa, Kemma caminaba sin dejar de jugar, seguía a los demás por instinto, con Kuroo haciendo que se detuviera antes de cruzar la calle o cuando había que girar en una esquina.

—¿Y eso es todo? ¿No tienes otra razón por la que creas que Kemma sempai es un gato? —Preguntó Yamaguchi.

—Mmm... No lo sé, creo que ya no hay más —Dijo Kuroo, tratando de pensar en otra razón.

—Creo que puedo pensar en una —Agregó Tsukishima para sorpresa de los otros dos.

—¿Tú Tsuki? —Yamaguchi preguntó.

—¿Qué cosa? —Kuroo lo observó intrigado y feliz de que el rubio pensara lo mismo que él.

—Es un distraído o mejor dicho es fácil desviar su atención, al menos fuera de la cancha de voley.

—¿¡Aah!?

—Miren allá —Tsuki les señaló hacia atrás de ellos.

Kemma, quien estaba hacía unos segundos a un lado de Kuroo mientras esperaban paso en el semáforo, ahora se encontraba frente a una tienda de videojuegos, el PSP estaba a punto de caer de sus manos, completamente olvidado, mientras veía como un nuevo juego para el PlayStation 3 era anunciado en unas pantallas gigantes. Sus ojos brillaban como si fuera un niño pequeño en navidad.

—¡Oi! ¡Kemma! ¡Te he dicho miles de veces que no hagas eso! ¡Podrías perderte! —Kuroo lo regañó mientras se acercaba al armador de Nekoma, quien no apartaba la vista de las enormes pantallas de la tienda.

—Tetsuro, mira —La voz de Kemma era suave y tan soñadora que hizo que el corazón del pelinegro diera un salto, el enojo desapareciendo totalmente al ver a su novio con ojos tan brillantes.

—¿No tenias ese juego ya? —Le preguntó soltando un suspiro resignado.

Habían muy pocas cosas que hacían que Kemma se pusiera así y Kuroo amaba esos momentos en donde el armador le mostraba esa expresión. Tsukishima y Yamaguchi veían la escena, el rubio con una sonrisa burlona mientras el pecoso tenía una sonrisa tierna.

—Este no —Replicó de inmediato—, yo tengo la segunda parte, este es la tercera.

—Aahh...

Kemma se mordió el labio inferior, indeciso veía a Kuroo y luego a la tienda. Una y otra y otra vez.

—¿No vas a comprarlo? —Le cuestionó el capitán sorprendido.

—Bueno, yo... —Era muy extraño que el pequeño chico dudara sobre un videojuego, mas sobre uno que tan obviamente quería.

—¿Que sucede Kozume? —El brillo en los ojos del armador aumentó al escuchar su nombre de los labios del capitán, desvío su atención hacia el más alto.

Y todo desapareció, el corazón de Kemma dio un pequeño salto, como cada vez que fijaba toda su atención en Kuroo, el capitán lo veía con ojos algo preocupados, pero una sonrisa tierna se dibujaba en sus labios, esa sonrisa que era solo para él que calentaba todo su cuerpo; el armador tomó su decisión entonces.

—Vayamos a casa —Dijo tranquilamente, girando lejos de la tienda y de aquel juego que tanto quería. Regresó su atención al PSP.

—Kemma... ¿Por qué? Obviamente lo quieres...

—No lo quiero.

—Claro que sí.

—Que no.

—Que sí.

—... que no.

Los de Karasuno estuvieron todo el camino hacia la estación escuchando la discusión de los Nekos, solo se detuvieron para despedirse de ellos y es que no importó cuantas veces Kuroo le preguntó por qué no compró el juego, Kemma no le respondió.

—¿En serio crees que Kemma sempai es un distraído, Tsuki?

—La verdad no estoy muy seguro —Tsuki se había dado cuenta del cambio en el armador cuando Kuroo lo llamó por su nombre —, o es muy distraído o muy concentrado.

—¿A qué te refieres Tsuki?

—Ya lo veremos —Le respondió misteriosamente al pecoso.

Antes de que pudiera preguntar de nuevo, el rubio pasó un brazo por los hombros del más bajo, callándolo de inmediato. El viaje en tren fue en silencio, con ambos chicos sonrojados y felices.

Dos días después...

Kuroo seguía sin entender la extraña actuación de su novio aquel día, era obvio que quería aquel videojuego y por alguna razón que aún no sabía, el armador se contuvo, Kuroo le había ofrecido dinero si lo necesitaba, tenia de sobra, pero Kemma no aceptó e incluso llegó a gritarle que lo dejara así, el pelinegro se sintió mal por hacerlo enojar. No volvió a preguntar.

Y ahora estaba aquí, esperando a Kemma en medio de un parque, el lugar donde se había confesado a Kemma para un picnic de celebración, estaban cumpliendo 9 meses de relación y Kuroo había ido a comprarle aquel videojuego, sabía que fuera por la razón que fuera, el otro estaría feliz de tenerlo, o al menos eso esperaba Kuroo. Rogaba no estar cometiendo un error.

—¡Kozume! —Gritó hacia su novio cuando lo vio llegar.

Kemma lo vio y fue en su dirección; Kuroo ya tenia una manta extendida debajo de la sombra de un árbol con vistas a una laguna; el armador le regaló una pequeña sonrisa, no era la primera vez que tenían un picnic en ese lugar, era su costumbre ir allá y sentarse bajo ese árbol, mientras Kemma jugaba con su videojuego sentado entre las piernas de Kuroo o tal vez, Kuroo recostado en el regazo de Kemma, mientras Kemma jugaba a sus videojuegos por supuesto.

Los chicos de Nekoma disfrutaron de la agradable brisa de aquel lugar tan especial para ellos, una ligera conversación y de la comida y postres que habían llevado para compartir, habían decidido intercambiar sus regalos durante la puesta del sol, el cual era el momento en el que Kuroo se le declaró a Kemma, para sorpresa de Kuroo, Kemma no sacó su PSP en ningún momento.

Cuando llegó el momento, ambos gatos se pusieron nerviosos, Kuroo temía molestar a Kemma y el armador estaba arrepentido de haberle gritado al pelinegro, pero ahora Kuroo podría entenderlo o eso esperaba Kemma.

—Kozume... toma.

—Tetsuro...—Susurró.

Ambos ofrecieron el paquete al otro, con sus mejillas rosadas y observando al otro con amor y algo de vergüenza; intercambiaron y Kemma sonrió al tomar su regalo, estaba seguro de qué era, sabía que Kuroo le daría un videojuego pero se sorprendió al ver el mismo de hacía dos días, aquel por el que habían discutido.

—Tetsuro —Exclamó sorprendido.

Kemma levantó la vista para observar a su novio y agradecerle completamente conmovido, pero el rostro de Kuroo lo dejó mudo, sus ojos fijos en la caja que tenía en sus manos, parecía que no respiraba.

Kuroo no podía creerlo, su respiración quedó atrapada en su pecho, sus manos temblaban ligeramente y sus ojos se humedecieron.

—Kozume... tu...

El regalo eran dos cadenas de plata que tenían un dije de dos gatos juntos, sus siluetas juntas formaban un corazón, un gato tenía una T y el otro una K, era algo costoso, Kuroo sabía que tenía que serlo.

Y de pronto Kuroo lo entendió, la razón por la que Kemma no había comprado el videojuego, fue para poder comprar la cadena. Tomó uno de los gatos, el que tenía la K, y se lo colocó alrededor de su cuello, una lágrima cayó por su mejilla al observar a Kemma, una sonrisa enorme formándose en su rostro.

—Kozume — Kuroo lo tomó del cuello de su camisa y lo besó, una y otra vez, susurrando su nombre, dándole las gracias y diciéndole lo mucho que lo quería mientras besaba todo su rostro.

—Tetsuro, basta —Se quejaba el armador, completamente rojo pero sonreía ampliamente y no hacia un esfuerzo real por alejarlo.

Cuando finalmente Kuroo lo dejó libre, el pelinegro le colocó el gato con la letra T a Kemma y terminó tumbando al armador sobre la manta para besarlo nuevamente, el sol ya se había ocultado y pocas personas estaban a su alrededor. Sus dijes se unieron con un clic, estaban magnetizados, Kuroo sonrió sobre Kemma.

—Fue por estos que no compraste el videojuego, ¿no?

Kemma desvió su mirada pero asintió.

—Tú eres el único que puede distraerme de mis videojuegos Tetsuro—Kemma clavó sus ojos en el pelinegro—, tú Kuroo Tetsuro eres mi más grande distracción.

Tsukishima estaba con Yamaguchi, ambos viendo una película en casa del pecoso, cuando el rubio recibió un mensaje de Kuroo, una foto en realidad, en ella estaban los dos miembros de Nekoma, Kuroo sonriendo ampliamente mientras señalaba su dije, y Kemma en cambio lucia avergonzado, no miraba a la cámara pero mostraba el dije de gato con la inicial del nombre de Kuroo. Abajo de la imagen, Kuroo le explicaba que Kemma los había comprado para ellos.

—Lo sabía —Exclamó el rubio.

—¿Que sabías Tsuki? —Preguntó el pecoso sorprendido a lo que de rubio le mostró lo que le había enviado en capitán de Nekoma

—Kemma no es distraído en realidad, sólo se concentra en lo que le importa de verdad y por alguna razón su concentración está en Kuroo.

Porque para Kemma, habían pocas cosas que atrajeran su atención, los videojuegos, el voley, sus compañeros de equipo... pero sobretodo eso se encontraba alguien, su mejor amigo, su capitán, su gato: Kuroo Tetsuro.


Bueno, bueno, ahora si me despido de este par (En este Fic) ya que planeo que salgan en otro que haré con los demás equipos... Muchas gracias a tod s los que leyeron esto, espero leer sus comentarios.

Un Saludo! :3