Por todos aquellos que dejaron un comentario. =)


"Es cosa de familia."

Siempre que alguien te resulta muy importante, tratas por todos los medios de que se vuelva parte de tu familia.

Y a veces no.

A veces, te importa tanto, que desearías que nunca, nunca conociera a esos estrafalarios personajes que conforman tu nicho familiar.

Y al mismo tiempo deseas que lo haga.

Es una contradicción bastante normal. Visto del lado en que las cosas pueden ir de miles de posibles maneras y quizá ninguna sea la que esperas. Hay un miedo arraigado además, a dicha experiencia; el miedo de perder a esa persona especial por el núcleo del que provienes. Que aunque no lo parezca, también es un rechazo hacia tu persona, porque sin importar cómo te lleves con tus miembros familiares, es gracias a ellos que eres como eres.


...

Él

...

Finalmente el reloj marcaba las 7:30 am. Ichigo apagó la alarma del mismo y se levantó segundos después. No era una persona que disfrutara levantarse temprano, pero igual lo hacía. Su sentido del deber se sobreponía, más que nada por su madre y por-

-¡GOOD MORNING ICHIGO!

¡PAM!

El pelinaranjo apenas y había conseguido desviar la patada de su padre, para propiciarle una propia por la espalda del mismo. Isshin cayó de bruces (para su buena fortuna) sobre la cama de su hijo. Quien no perdió el tiempo y envolvió al hombre en la sábana.

El pelinegro se recuperó de un salto, pero siguió preso en el agarre de la sábana.

-¡Bien hecho my son me da gusto ver que vas mejorando en tus reflejos!

Tan pronto como terminó de decir aquello, el hombre se encontró siendo lanzado fuera de la habitación. Ichigo no había perdido la calma, a pesar de que la vena le sobresalía en la sien. Aquello se estaba volviendo demasiado predecible, se dijo. Cerró la puerta de golpe y se preparó para iniciar el día.


...

Ella

...

Rukia llevaba un rato despierta cuando la alarma de su despertador sonó. Tenía la mirada perdida en el cielo que se veía a través de la ventana.

"Debo de disculparme hoy", pensó para sí.

-¡Rukia, se te va a hacer tarde! -la llamó su madre desde las escaleras.

-¡Ya voy! -respondió.

Tomó su mochila y salió de su habitación, bajando las escaleras dobló a la derecha rumbo a la cocina. Se engulló la comida tan rápido como pudo.

-Procura llegar temprano hoy, tenemos visita. -Le dijo su padre.

Byakuya ya estaba listo para salir a la oficina en cualquier momento, pulcramente arreglado y vestido con un traje gris.

-¿El abuelo? -inquirió Rukia con la boca llena.

Hisana contuvo una risilla.

-Y tus tíos.

Rukia dejó salir un sonoro gruño de queja.

-Entonces me quedaré donde Rangiku

-¡Rukia!

-Descuida mamá, te llevaré conmigo.

Con el desayuno terminado, la joven tomó los trastes sucios y los dejó sobre el fregadero. Se colgó la mochila que había dejado en el suelo y se acercó a la salida.

-Adiós papá.

El hombre asintió con la cabeza y su hija desapareció por la puerta. Se escuchó abrirse y cerrarse la reja y un par de sofocadas voces, pero ningún sonido de motor. Byakuya miró a su esposa.

-¿Irá caminando?

-Tomará el autobús. -Le dijo sonriendo, comenzando a limpiar la encimera. -No preguntes. -Añadió al sentir la mirada de él en ella.

Al final el hombre suspiró. Después de todo, Rukia era perfectamente capaz de cuidarse a sí misma.


...

"Ella y él."

...

Cuando Rukia salió de casa se apresuró a correr las cuadras de distancia entre su fraccionamiento y la colonia en la que supuso viviría Ichigo, rogando internamente porque también tomará el autobús.

Sus plegarias fueron respondidas cuando al dar la vuelta en la esquina, casi choca de frente con el chico.

Ichigo estaba perplejo. Se miraron por espacio de un segundo y luego él reaccionó.

-¿Qué haces aquí? -Cuestionó, más brusco de lo que hubiese querido.

Rukia se removió nerviosa un instante. Después de todo, todavía se sentía atraída por él.

-Esto... Estaba esperándote.

Ichigo enarcó las cejas aún más, sus ojos delataban la confusión que sentía. Y ella se desesperó al sentirse incómoda por el modo en que la veía, como si estuviera loca.

-No me mires así. Sabes bien que anoche no fue la mejor conversación que hayamos tenido. -Recalcó, subiendo la voz una octava.

Ichigo tuvo que retroceder un paso.

-De acuerdo. Lo lamento. -Soltó, internamente agradecido de no haber tenido que ser él, el que sacara el tema. -No debí opinar. No debí juzgarte ni comparar tu situación a la mía.

Rukia parpadeó sorprendida, no esperaba esa respuesta.

-Está bien. -dijo, sintiéndose de pronto cohibida. -La verdad creo, que no estabas tan equivocado.

Él asintió.

-Bien

-Bien. -Repitió ella.

El autobús se acercó entonces, y tenían que cruzar la calle para llegar a la parada.

-Pues vamos a clase.

-Sí...

Subieron la una seguida del otro. Rukia se sentó casi al fondo, pegada a la ventana, Ichigo dudó un instante, el autobús estaba casi vacío, era muy temprano todavía. Al final decidió que quería seguir intentando estar con ella y se sentó justo a su lado.

Habia algo mágico en ello. Una especie de esfera que les daba tranquilidad. Que los hacía sentir cómodos.

No dijeron nada durante el trayecto, no había necesidad. Evitaron mirarse el uno al otro, y si lo hubiesen hecho, se habrían visto sonriendo.

...

El viaje concluyó demasiado rápido. Entraron juntos a la escuela todavía en ese cómodo silencio, hasta llegar a su salón.

-Hey Ichigo!

Donde Keigo se había lanzado a los brazos de su amigo y éste le había respondido con un golpe directo al rostro.

-¡Yo!

La morena iba a decir algo, sorprendida por aquella rudeza pero justo entonces, una de sus antiguas compañeras la rodeó por los hombros.

-¡Rukia!

-¡Momo! -exclamó sorprendida y pronto se olvidó del pelinaranjo.

Las dos se alejaron, al tiempo en que Keigo se recuperaba del golpe. Mizuiro iba con él. Ichigo siguió con la mirada a Rukia hasta que ésta se perdió al doblar el pasillo.

-¡Difícilmente te veo y así me saludas?!

Ichigo sacudió los hombros.

-Por los viejos tiempos supongo.

El pelinegro le palmeó la espalda.

-Es bueno ver que sobreviviste la primera semana. -dijo en tono de burla, consiguiendo que Ichigo se indignara un poco.

-¿por qué me sorprende que me tengas tan poca fe?

Hablaron durante un par de minutos más. Cosas sin importancia, las clases, los amigos y uno que otro cotilleo. La campaña sonó y varios alumnos corrieron a sus aulas.

-A sus salones -indicó la profesora.

-Te veremos a la salida, iremos a la arcada. -Le dijo Keigo.

Ichigo asintió.

-Está bien

-Todos a sus lugares. Saluden. -Indicó la jefa de la clase.

Los minutos pasaron y la clase ya estaba por terminar. El maestro de Ciencias terminó la lección, pero se apresuró a volver a hablar antes de que los alumnos se relajaran.

-En cuanto a nuestro proyecto de ciencias. -Aquello puso de inmediato la atención de los chicos en él. -Todos saben que es un trabajo de tres meses, que incluye una práctica de campo. Trabajarán con sus parejas de laboratorio y no quiero oír quejas. -Advirtió. Logrando conseguir que algunos se las tragaran.

Pero más de uno soltó un par de gruñidos. Ichigo miró a Rukia entonces, casi de forma involuntaria, ella sería su pareja después de todo; y sabía que era bastante responsable, justo la observó tomando notas.

O eso pensó él que hacia...

Rukia en realidad, estaba dibujando un conejo de cabello naranja caminando alegremente al lado de una coneja de melena negra.

-El viaje está programado para el viernes de la siguiente semana, por lo que el sábado estarán libres de escuela. Pero eso también significa que deben preparar sus antecedentes al proyecto o de otro modo no les permitiré avanzar.

Aquello sin embargo, llamó por fin la atención de Rukia, levantó la vista mirando al profesor casi por primera vez.

-Espero el primer reporte en dos días.

Y tras oír eso sudó frío.

...

Cuando la campana volvió a sonar, era ya hora del almuerzo. Como era lunes el salón se vació casi por completo. Ichigo se quedó sentado en la banca, su descanso ya no coincidía con el de su antiguo salón y no tenía mucho caso que saliera a buscarlos, además de que su madre le mandaba diariamente un almuerzo. Y Rukia siempre se iba con Rangiku o con Zonomi.

Por eso se sorprendió cuando se quedó solo con ella, de pie a un lado de su banca, mirándolo con algo parecido a un sonrojo en sus mejillas. El corazón se le saltó un latido.

-¿Irás a comer con tus amigos?

El muchacho parpadeó para liberarse de su reciente nerviosismo.

-No. Tengo que ponerme al corriente con la lectura de Tokyo blues.

-Cierto...

-¿Tú?

-Quería almorzar contigo. -Soltó sin más y luego lo considero. -Si no te importa.

Ichigo enarcó las cejas con sospecha, aquello no podía ser bueno.

-¿De qué va todo esto?

-Escuchaste lo mismo que yo, debemos trabajar en el reporte, reunir información.

Él la miró perplejo.

-¿Quieres que lo hagamos ahora?

Rukia entornó los ojos.

-No, bobo. Quiero que quedemos de acuerdo para al rato. -Explicó con irritación en la voz. -De preferencia después de las seis.

-¿Tan tarde?

-Tengo práctica con las porristas y un compromiso familiar a las 4. Te agradecería que me apoyaras.

Ichigo lo pensó.

Una tarde solo con Rukia... Bueno su casa estaba llena de gente casi todo el tiempo, pero eso le daría la excusa suficiente para poder encerrarse en su habitación con ella. No evitaría el que su familia estuviese de chismosa, pero ya era algo. Aunque quizá si tenía un día para inventarse una excusa, quizá podría quedarse la tarde enteramente sola con él.

-Supongo que sí, pero ¿no sería mejor mañana?

Rukia negó con la cabeza.

-Mientras más pronto terminemos mejor. Además, ¿qué tal si el tiempo no es suficiente? -dijo, y el muchacho entendió a lo que se refería. Además de que presionados de esa manera, no podría "compartir" con ella. -Prefiero tener tiempo de sobra que desvelarme un día antes por terminar.

-Está bien, de acuerdo, no tienes porqué molestarte... jeez.

Rukia suspiró.

-¿Podemos vernos en tu casa?

Él la miró con renovado interés.

-¿Por qué no en la tuya?

Rukia desvió la mirada, sintiéndose de pronto un poco cohibida. Sus mejillas se tiñeron ligeramente de rojo.

-Mi madre tendrá terapia estos días... no creo que mi padre nos permita estar solos en casa.

Él se sonrojó de igual forma al oír aquello.

-Está bien. -contestó, desviando la vista. -Nos vemos en mi casa después de las 6. Te pasaré la dirección.

Rukia sonrió de igual manera, tomó su banca y la pegó a la de él sin ser consciente de lo que sentía el pelinaranjo, que terminó de escribir en una esquina de la libreta de Rukia su dirección junto con un pequeño croquis.

Rukia sacó su almuerzo y entonces Ichigo descubrió el modo de liberarse de aquel nerviosismo que sentía.

-¡Ah!

Le arrebató la comida de la boca.

-Sabe bien.

-¡Oye eso es mío!

Y al instante siguiente, ella le pegó en la espinilla.

-Argh! Maldita...

-Te lo mereces por descerebrado.

El almuerzo continuó de la misma manera, peleándose por quien le robaba más comida al otro. Y aunque estaban discutiendo, las comisuras de sus labios estaban levantadas.


...

Él

...

El día terminó. Keigo, Chad y Mizuiro esperaban a Ichigo a la salida. El muchacho se fue con sus amigos, se había demorado sólo un poco, no había visto a Rukia por ninguna parte, deportes había sido la última clase y tras regresar de los vestidores, la mochila de la misma ya no se encontraba en el salón. Rangiku se había ido con Gin y Nozomi se había ido con la profesora.

Decidio no darle mucha importancia, la vería más tarde después de todo. Y durante la hora siguiente se dedicó a jugar con sus amigos en la arcada. Cuando llegó a su casa solamente sus padres lo recibieron.

-¿Y las gemelas?

Su madre estaba revisando la alacena.

-Se quedarán a dormir en casa de Ururu, mañana tienen su viaje de prácticas.

-¡Oh!, cierto.

Ichigo notó que su padre se preparaba para salir, se había quitado la bata blanca y los tenis blancos, en su lugar se puso unos mocasines negros, y bajaba las escaleras con prisa rumbo a la cochera. Masaki se dio cuenta de la expresión de su hijo

-Saldremos a hacer el mandado, ¿nos acompañas?

El aludido lanzó una rápida mirada al reloj, eran las cinco y veinte. Si se iba, no alcanzaría a volver a tiempo.

-Mejor los espero.

Aquel gesto a su madre no se le escapó.

-¿Esperas visita?

Ichigo se puso nervioso pero hizo acopio de sus mejores habilidades de actuación para que no se le notara.

-Tengo que hacer mi primer reporte de prácticas con mi compañero de laboratorio.

-¡Oh!, ¿se quedará a cenar?

-No lo sé, no creo. Vendrá después de las seis -Explicó.

Masaki enarcó una ceja.

-¿Tan tarde?

-Tiene otros compromisos.

-hmmm... -Ichigo sudó frío ante la mirada de su madre. Deseaba que no se hubiese dado cuenta de que le estaba ocultando el hecho de que se trataba de una chica y no de un chico.

Al final Masaki sonrió.

-De cualquier forma reserva un lugar extra en la mesa.

-Sí, lo haré.

Su madre salió de la cocina justo cuando Isshin le llamaba desde la entrada. Una vez se subió al coche, Isshin lo puso en marcha.

Tan pronto se fueron, Ichigo dejó salir el aire que había estado conteniendo. El corazón le latía con fuerza en el pecho y las yemas de los dedos las sentía frías en una clara ansiedad y anticipación.

-Yosh... -se dijo.

Y salió corriendo a arreglar todo para recibir a Rukia.


...

Ella

...

Como lo había temido su padre la esperaba en casa con el semblante molesto, seguro era que ya le habían informado de la escuela sobre la pelea en la que se había visto involucrada.

Rukia suspiró, había llegado tarde a casa y sus parientes estaban por retirarse, lo cual si bien estaba mal visto para ella era un alivio no tener que verles las caras. Había dicho que se quedaría con Rangiku, pero esa excusa dejó de servir desde el momento en que el mismo director la atrapó en pleno acto de partearles el trasero a los alumnos de los otros grupos, la pandilla de rebeldes.

-No fue mi culpa. -Dijo tan pronto su padre se disponía a hablar. -Esos sujetos estaban molestándonos.

Kuchiki Byakuya frunció aún más el gesto.

-¿A tí? ¿O a Kurosaki?

Rukia tragó seco. Aquello no se lo esperaba, al parecer no había planeado bien aquél encuentro. Su padre le indicó que pasarán a su despacho, sus familiares se despidieron entonces y pasaron a retirarse.

Una vez dentro el hombre suspiró con cansancio.

-Entiendo que sea tu amigo y que quieras ayudarlo. -le dijo, Rukia tenía el semblante caído. -Pero no es correcto el que te inmiscuyas en problemas ajenos, él ni siquiera está enterado.

-Lo sé.

-Que sea la última vez que me llaman de la escuela por esto.

-Sí.

Su voz había sonado apagada y triste. Jamás le había gustado quedar mal delante de su padre y sabía que merecía aquel regaño. Pero es que había estado tan deseosa de que nada se interpusiera entre ella e Ichigo, que cuando Momo había ido a advertirla en la mañana de que el grupo de matones de la escuela había regresado tras su suspensión y que estaban buscando volver a incluir al pelinaranjo.

No lo había pensado... Se había lanzado a resolver el problema ella sola, se había presentado en lugar de él, tras interceptar la nota que le dejaron en el casillero a su compañero a la hora de deportes. Y lo demás escaló sin que pudiera controlarlo.

...

A las cinco treinta sus padres se disponían a ir al hospital. Rukia iba bajando las escaleras tras haberse dado una ducha, vestía sandalias y un vestido de tirantes que tenía tablas de holanes en la parte de la falda.

-Dejé comida en el horno. -Le dijo su madre en cuanto la vio, sin caer en cuenta del bolso que llevaba su hija. -Quedó más que suficiente.

-La comeré al regresar. -Respondió tras alcanzarla al pie de las escaleras.

Hisana parpadeó siendo consciente al fin de que su hija se había arreglado para salir.

-¿Vas a salir?

La morena asintió.

-Tengo que ir a hacer un reporte para la práctica de campo de la semana siguiente.

Hisana volvió a parpadear, sus ojos con un renovado brillo la miraban expectantes.

-¿Tu compañero de prácticas? -cuestionó sonando esperanzada.

Rukia asintió con una mueca resignada.

-El mismo de laboratorio.

-¡Oh!

-¿Quién es?

Solo entonces su padre se agregó a la conversación, conocía a su familia lo suficiente para saber que estaban hablando en código.

Hisana se apresuró a desviar su atención.

-Alguien de confianza, será mejor que nos vayamos, no me siento muy bien.

Él no se creyó aquella mala actuación, pero al final suspiró resignado, después de todo ya iban algo tarde.

-De acuerdo. Rukia, vuelve temprano.

-Lo haré.

Sus padres avanzaron en dirección opuesta a ella. Rukia asió con fuerza la correa de su bolso. No lo diría en voz alta, pero estaba emocionada.

Le echó una última mirada a la dirección escrita en su libreta, luego la guardo, respiró hondo y comenzó a avanzar.


...

"Ella y él."

...

Ichigo había terminado de limpiar su habitacion y darse una ducha cuando el timbre sonó haciendo eco en la casa. Se arreglo el cabello una última vez y se aliso la playera verde que llevaba puesta. Bajo las escaleras con prisa y abrió la puerta, todavía acelerado.

Rukia estaba de pie al otro lado. Ichigo pensó que no la había visto tan hermosa desde el día de la fiesta, el uniforme escolar no le hacía justicia para nada a su esbelta figura. El vestido que ella llevaba se apretaba a su pecho dejando notar que, si bien no era grande, no era inexistente.

-Viniste.

Rukia enarcó una ceja divertida.

-Pues claro que sí, tenemos un trabajo pendiente.

-Cierto. Pasa.

-Gracias.

Por fin había despertado de su trance, abrió de lleno la puerta y la dejo pasar, cerrando una vez ella entró. La morena se quitó las sandalias que llevaba e Ichigo le ofreció de inmediato unas pantuflas. Rukia paseo la vista por la casa, luciendo demasiado tranquila a pesar de que estaba muerta de nervios por dentro, a su espalda Ichigo estaba igual que ella.

-No es tan pequeña como imagine que sería.

Ichigo hizo una mueca. Vaya manera de romper la tensión, pensó.

-Vaya gracias.

Entonces ella notó el silencio que reinaba, era una calma agradable, pero sospechosa.

-¿Y tu familia?

Ichigo dio un brinquito, el rubor le tiño las mejillas pero se obligó a no desviar la mirada.

-Mis hermanas salieron de visita y mis padres fueron al centro al mandado, volverán en un par de horas.

El corazón se le saltó un latido. Él estaba a la espera de su reacción. Rukia sobrellevó aquello de la única forma que sabía.

-Kurosaki kun planeó el que nos quedáramos solos.

Una forma de fangirl...!

A Ichigo le saltó la vena en la frente.

-¡Fue algo de último minuto y no hables así!

Rukia dejó salir una risa cantarina. Era tan fácil y tan divertido molestarlo...!

-Bien, ¿donde trabajaremos?

-Enmihabitacion -murmuró de forma ininteligible.

Rukia parpadeó confusa.

-¿Dónde?

El pelinaranjo soltó el aire que había estado conteniendo con fuerza, casi rendido.

-En mi habitación. -Gruñó, preparado para soportar sus comentarios.

El cambio se dio casi inmediato.

-¿Planeas hacerme algo Kurosaki kun? -dijo moviendo las pestañas de forma sugestiva.

Ichigo estalló entonces y la obligó a avanzar por delante de él mientras la empujaba.

-¡Claro que no, no tiene nada de malo, camina!

-Uy, qué carácter.

...

Llegaron a la habitación del chico, quien inspiró profundamente antes de abrir para luego entrar. Rukia entró tras él, una vez más la chica paseo la mirada por cada rincón, girando incluso al hacerlo.

-Con que ésta es tu habitación -sonrió cayendo con un "tud" sobre la mullida cama.

A él corazón se le saltó un latido sólo con aquella imagen, la falda se le había subido un poco por arriba de las rodilla, y al apoyarse en sus brazos por detrás de su espalda, la chica le ofrecía una agradable imagen de su pecho. La piel clara,blanca y suave.

-No te sientes en mi cama -murmuró por lo bajo.

El corazón le latía con fuerza, el rostro le ardía... ni siquiera en sus sesiones de cachondeo con Orihime se había sentido así.

Rukia por su parte, se sentía empoderarlas,era algo que no había podido evitar. Tenía ganas de provocarlo y se sentía feliz de ser capaz de hacerlo temblar.

-¿por qué? ¿Te pone nervioso? -su voz sonó suave, dulzona, tentadora...

-No seas ridícula. -gruñó aún más avergonzado.

-Aw Kurosaki kun, eres tan lindo cuando te avergüenzas.

-¿vamos a trabajar o no? -se quejó avanzando al escritorio.

Rukia volvió a reír.

-Está bien.

...

Llevaban cerca de una hora trabajando, en medio de esa camaradería de tirarse carreta haciendo bromas a expensas del otro, cuando se escuchó el sonido de un coche que se acercaba, el cual se detuvo justo en la cochera de la casa del chico.

-Oh, no...

Ichigo se puso pálido. Blanco como un fantasma.

Rukia lo miró con curiosidad y se asomó por la ventana. Un hombre y una mujer de habían bajado con sendas bolsas en las manos.

-¿Son tus padres?

El chico no contestó, ciñó que hundió el rostro entre las manos frustrado.

-¡Ya llegamos! -Se escuchó en el primer piso de la casa.

-¡Oh, mira Masaki, tenemos visita!

Rukia parpadeó confusa por la actitud de su compañero.

-Haaah...

Ichigo suspiró resignado.

...

-¡ES PRECIOSA!

Un par de minutos después, la morena comprendió por fin el cambio de humor de su compañero. Los padres del chico eran... peculiares.

-¡Mira nada más esos ojos! ¡Parecen amatistas! -Exclamó Masaki extasiada mientras sostenía el rostro de Rukia entre sus manos, la joven parpadeaba algo incómoda.

-¡Y qué cabello tan magnífico, negro como la noche, brillante y sedoso! -Isshin le acariciaba la cabeza, pasando sus dedos entre las hebras negras del cabello de Rukia.

-¡Ya déjenla!

Ichigoestaba muerto de vergüenza, ésa era la razón por la que obviaba traer amigas a su casa, no era que tuviera muchas, pero en fin. Sobra decir que sus padres no le hicieron el menor caso.

Masaki le miró sonriendo.

-Cuando me dijo que estaba enamorado de ti, no mencionó que fueras tan bella.

A Ichigo casi se le cae el corazón.

-¡mamá! -exclamó con el rostro rojo como tomate.

Rukia le le miró con curiosidad, sus mejillas estaban sonrosadas.

-Gracias, supongo. -Contestó, dedicándole una mirada al chico.

El corazón le aleteó el pecho. Aquello bien podría ser su forma de agradecerle lo que sentía y que no había burlas de por medio; o quizá pudiera ser la forma en que ella aceptaba aquellos sentimientos.

-No, gracias a ti por fijarte en este descerebado hijo.

Aunque claro, la magia se rompió por aquel comentario de Isshin.

-¿a quién llamas descerebrado?! -gritó propinándole un golpe directo al rostro. Su padre salió volando contra la pared. El muchacho se giró a ver a la morena con una plegaria en sus ojos, -no hagas caso de lo que te dicen...

-¿Ésa es forma de tratar a tu padre?

Pero al instante siguiente era ahora él el que caía al suelo. Ambos hombres se enfrascaron en una pelea sin sentido. Rukia les miraba perpleja. Masaki sonreía, todavía con el rostro pegado al de la morena.

-Ichigo compórtate delante de la visita, así no conseguirás ganar puntos con ella.

-¡Mamá!

Y entonces Rukia se soltó a reír.

...

La cena fue un tanto caótica, pero terminó bien. Y Rukia había sido capaz de involucrarse activamente en las bromas de los padres del chico, haciendo el papel de la inocente, para desgracia del mismo.

-Tu familia es muy divertida.

Tras haber dado las gracias por la hospitalidad y recogido sus cosas, Rukia se había despedido de los Kurosaki y salido a la calle en compañía de Ichigo.

-Y eso que no conociste a mis hermanas.

El muchacho se sentía aliviado de que aquello hubiera terminado, pero también se sentía feliz de que Rukia se hubiese integrado con tanta facilidad y que le agradará su familia. Sabía que las gemelas no serían problema.

Rukia se arrebujó en el suéter coral que llevaba puesto, el aire se había tornado frío, Ichigo lamentó no haber llevado una chamarra para poder ofrecérsela en ese momento.

-¿Me acompañaras hasta mi casa? -Cuestionó, estaban llegando a la intersección donde se habían despedido la última vez.

-Es lo correcto, es tarde. -Dijo, metiendo las manos en los bolsillos.

-No lo es tanto y no está tan lejos. -Le recordó con una sonrisa, lo que impidió el que él gruñera. -Pero gracias de todas formas.

El muchacho le sonrió, entró en la colonia privada de ella y la acompaño hasta la entrada de la casa de la misma.

-Bien -empezó ligeramente nervioso -te veré mañana.

Rukia se paró de puntillas, le jaló del cuello de la camisa y le dio un beso cerca de la comisura de los labios. A él el mundo se le sacudió con fuerza, incluso si el contacto duró a penas un segundo.

-Hasta mañana -dijo ella y abriendo la reja, se introdujo en la casa.

Ichigo parpadeó, llevando la mano hacia donde ella le había besado. Y luego sonrió.

Y la sonrisa le duró durante todo el camino de regreso a casa, lo acompañó hasta dormirse y le siguió incluso en sus sueños.

Para Rukia, fue lo mismo.


Al día siguiente Rukia no apareció en la parada, eso lo decepcionó un poco, pero supuso que lo del día anterior fue sólo una situación especial, dado por lo que habían discutido el domingo.

Pero al llegar a la escuela, no la encontró por ningún lado. Ni siquiera apareció cuando el maestro entró al salón.

La clase llevaba diez minutos cuando Keigo apareció a la entrada del salón pidiendo hablar con Ichigo.

-Yo -saludó, extrañado de aquella visita, pero Keigo se lanzó a reclamarle al instante.

-¡¿Cómo pudiste dejar que Kuchiki chan se metiera en problemas por tu culpa?!

Le miró extrañado, perplejo y confundido.

-¿De qué demonios hablas?

-¡No te hagas el tonto! -Le gritó, cortándole las palabras -tu banda de delincuentes le consiguió un reporte bastante fuerte, hasta su padre tuvo que ir por ella. -Explicó, A Ichigo el corazón le latió en alarma. -Mi pobre Kuchiki san se quedó sola en la escuela.

-No entiendo de lo que hablas, Rukia tuvo práctica con las porristas

Keigo se recuperó al oír aquello, las lágrimas desaparecieron bajo la mirada de enojo que le dedicó.

-¿En serio? ¿En lunes?

-Pues...

-Ni te hagas el inocente. -Le cortó. - ¡Sé bien que desde siempre la admiras cuando anda con esa preciosa faldita y sus pompones, nadie te culpa. Pero no intentes negar que lo has hecho!

Ichigo tragó seco, no esperaba que nadie se hubiese dado cuenta.

-Sólo cuando he tenido que quedarme. -Se excusó, incluso si era inútil el tratar de negar su interés en la morena.

-¿Y qué días han sido?

-Miércoles y ... -él mismo se interrumpió al descubrir al fin la mentira.

-¡Exacto!

Ichigo se masajeó las sienes.

-Más despacio Keigo, dime qué fue lo que pasó.

Y su amigo lo hizo.

Varias emociones pasaron reflejadas en el rostro del pelinaranjo, que volvió al salón sólo por su mochila y sin dar explicaciones se fue de la escuela rumbo a casa de Rukia.


"Ella y Él".

-RUkia.

La aludida dio un salto. Había estado recostada en el pasto, afuera de su casa, en el jardín. Se irguió girándose, insegura de ser quien creía, a ver al dueño de la voz.

-¡Ichigo! -Soltó, el muchacho estaba de pie del otro lado de la reja. Se levantó y fue hacia él. -¿Qué haces aquí?

-No fuiste a la escuela. -Soltó sin más.

Rukia se dio cuenta de que estaba molesto, pero intentó obviarlo.

-Por lo visto tampoco tú. -Señaló queriendo hacerlo reír pero sin conseguirlo.

-Por el contrario fui, hasta que descubrí lo que hiciste ayer.

Ella parpadeó, comenzó a sentir frío, tenía la sospecha de saber de qué iba aquello.

-¿De qué hablas?

Ichigo frunció el gesto.

-De nada te sirve fingir conmigo. -Le advirtió, Rukia tragó seco. -¿Por qué lo hiciste Rukia? ¿Por que peleaste por mí?

El corazón se le fue al suelo. Él pudo darse cuenta de ello, pero no se iría sin resolver ese asunto.

Arreglaría todo justo ahí.


A/N: Una gran disculpa por el retraso. La inspiración andaba de infiel en otro lado. Ahora sí, lo juro, el beso en el siguiente capi.