Este fic participa en el I Fest del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black. He escogido el prompt #49, «En el que los señores Potter tienen una vida hogareña».

Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling.

Agradecimientos especiales a Miss Mantequilla por su perseverancia a la hora de betear.


RECUERDOS DE FAMILIA

V. Viruela de dragón

—Euphemia —murmuró Fleamont, su voz ronca y débil.

—Fleamont —contestó ella en un murmullo, mirando con desagrado el tono verdoso de la piel de ambos.

—¿Crees que el picor desaparecerá?

—Supongo. La medimaga ha dicho que la poción era efectiva en estos casos.

La puerta de la habitación se abrió y entraron James y Lily, ambos protegidos con encantamientos de casco burbuja para evitar el contagio. A Lily se le notaba el embarazo, de seis o siete meses.

—¡Hola! —James no perdía la sonrisa nunca—. ¿Cómo estáis?

—Antes de que llegaras tú, tranquilos —contestó su padre irónicamente.

—¡Fleamont! —Le regañó su mujer, antes de girarse en la cama hacia los recién llegados—. Estamos aquí, con picores, pero no excesivamente mal. Obviando la piel verde, las manchas, los dolores y el cansancio —añadió refunfuñando.

—Pero si estáis muy guapos de verde —observó James, intentado hacer un chiste y fallando miserablemente—. Animaos, ya veréis cómo salís de esta y conocéis al bebé.

—Seguro que sí, él tiene muchas ganas de salir y conoceros —asintió Lily, llevándose una mano a la tripa de forma protectora.

Fleamont abrió la boca para contestar pero antes de que pudiera decir algo, Sirius, igualmente ataviado con un casco burbuja, entró en la habitación y cerró la puerta de un portazo, bloqueándola con un hechizo.

—¿Qué? —gruñó cuando todos lo miraron—. Hay un imbécil disfrazado de medimago que se negaba a dejarme pasar.

—Sólo dejan pasar a la familia —explicó Lily.

—Él es familia —contestaron Euphemia y James a la vez.

—Familia de sangre o familia legal —aclaró ella—. ¿Cómo has entrado?

—Remus y Peter lo han distraído para que pudiera colarme antes de que yo pudiera aturdirlo —contestó él, sentándose en una silla—. ¿Cómo estáis?

—Enfermos —respondió Fleamont sin demasiado entusiasmo, mientras Euphemia ponía los ojos en blanco.

—Bah, ya os recuperaréis. Han dicho que la nueva poción es muy efectiva.

—Seguro —murmuró Fleamont.

Conversaron un rato, y cuando miraron la hora, Euphemia se llevó las manos a la boca. O se las habría llevado, de haber tenido fuerzas.

—Pero bueno, ¿tanto rato ha pasado ya? —exclamó, sorprendida—. Venga, fuera, fuera. Sois jóvenes, no podéis malgastar vuestra vida en un hospital.

—Tranquila, mamá, no te preocupes.

—No nos importa, Euphemia —acotó Sirius.

—A vosotros no, pero a mi sí. Hay un bebé en camino —dijo, señalando la tripa de Lily—, deberíais estar comprando ropas, dando paseos, teniendo ataques de ansiedad... No deberíais pasaros los días en el hospital con nosotros, que de aquí ya no salimos.

Fleamont alzó una ceja, pero asintió igualmente.

—¿Cómo que no? De aquí salís, claro que sí. Es más, fijo que para cuando nazca el bebé ya no estáis aquí —contestó James, exaltado. Luego lo pensó mejor—. ¿Os sentís peor? ¿Vamos a buscar a un medimago?

—No, no. Id, venga. Reunid a los amigos, tomad un helado, qué sé yo. —Euphemia los despachó con un gesto.

James y Sirius parecían dispuestos a protestar pero Lily los agarró, uno de cada brazo, y negó con la cabeza.

—De acuerdo, nos vamos ya —refunfuñó James—. Pero volveremos mañana.

—Bueno, bueno... —Fleamont suspiró, medio dormido ya—. Venga, adiós.

—¡Adiós! —contestó Lily, empujando hacia la puerta a los dos magos, que se resistían.

—Mañana traeremos a Remus y Peter —prometió Sirius, sonriendo.

—Sí, sí —Euphemia los miró salir, sonriendo un poco.

Después se giró hacia su marido.

—Creo que no se han percatado de que si nos han puesto en la misma habitación, con lo contagiosísima que es esta enfermedad, es porque no tienen muchas esperanzas —comentó Fleamont.

—Déjalos, no merecen llevar esa carga. Piensan que nos curaremos. —Ella suspiró, triste.

Su marido le tendió la mano y ella se la dio, dejando sus manos colgando en el espacio que había entre sus camas.

—Venga, durmamos un poco.

—Vale —murmuró la bruja, con los ojos medio cerrados.

Ambos se miraron y se sonrieron una última vez, antes de cerrar los ojos.

Luego, se durmieron. Pero no volvieron a despertar.


¡Esta es la última viñeta! ¿Os lo podéis creer? ¡YO NO! *corre en círculos desesperada*

Me ha encantado compartir estas viñetas con vosotros, me lo pasé genial escribiéndolas y espero que os hayan gustado al menos un poquito.

Reitero mis agradecimientos a la súper beta que tuve, Mante, que me ayudó todo lo que pudo y me aguantó muchos PMs diciendo chorradas. ¡Gracias!

Quiero agradecer, además, a aquellas personas que me han dejado review en alguna viñeta y me han alegrado el día por eso: Hueto (¡fuiste mi primer review!), Cristy1994 (yo seré cruel pero tú eres un amor), Castiel-.-Helvisek, luna1415, MrsDarfoy, mutemuia, mariamasotorres y Maria. ¡Sois geniales!

También a todas aquellas personas que en algún momento leerán y (espero) comentarán esta pequeña historia. ¡Estoy encantada de que hayáis llegado hasta aquí!

LadyChocolateLover