Título: BELLUM

Autora: Clumsykitty

Fandom: MCU, AU (universo alterno)

Parejas: Thorki, Stony principalmente.

Derechos: Nah, Marvel como siempre se lleva todo.

Advertencias: algunos nombres han sido alterados por locuras de la autora, otros nombres son retomados de sus originales históricos sin relación alguna con éstos. Por si alguien se lo pregunta, esta historia se halla inspirada en esa hermosa como tormentosa saga llamada Juego de Tronos (los libros) del gordito más temido, George R.R. Martin. Ojo, basada no igual.

Bellum. Guerra (latín).

Gracias por leerme.


Cuatro Reinos.


-¡Sasha!

Lady Romanova miró con ceño fruncido a su pequeño hijo que osaba asomarse por la popa del Centinela mientras viajaban por el océano, inquieto como ningún otro Romanova con la curiosidad malsana de su padre, el Hermetista Brux Bann quien leía pegado a un mástil una misiva de su amigo, Anthony Stark. Iban de visita con éste, llevando varios obsequios de parte suya como de otros Clanes, junto con sus saludos y cartas de la Reina Malle para su hijo. Luego de la Batalla de los Hijos de Gaia, con el Norte libre del castigo del hielo así como el regreso de los refugiados a sus respectivos hogares, fue momento de poner las cosas en claro. Había mucho que discutir, reorganizar y celebrar también, cuando el luto por los ausentes se los permitió.

Steven renunció a su derecho al Trono de Oro del Reino Sur, pasando la corona a su amigo cuya lealtad había estado a prueba de cualquier tentación o peligro, Dzor Odinson. Anthony Stark, por su parte, también renunció a su título como Príncipe del Norte pese a las quejas de su madre, más con el apoyo de Loki, quien aceptó la decisión de ambos, pues habían ofendido en algún grado a sus tierras, no tenían el derecho a gobernarlas, pero eso no significó que no encontrarían un hogar donde vivir, que no fuese el Archipiélago Este. Con un más que feliz Groot y un gruñón Rack, el hechicero trajo una nueva tierra a la vista de los habitantes de Gaia, un continente que se elevó desde los restos de los Pantanos del Oeste que abandonaron su nombre por el del Reino Oeste, una tierra que combinaba lo mejor que había en el Reino Norte y Reino Sur, un obsequio de bodas de los Señores del Bosque y el Hijo del Hielo para los dos exiliados.

Con ellos, partieron Petya –que la Reina del Norte nombró como un Stark- y también el Asesino sin Rostro, quien gustaba de acosar al joven no sin el consentimiento de éste, por supuesto. También se unieron el Halcón Mercenario y Jurian Barnkley con sus caballeros miembros de la Guardia Real. De parte del Norte estuvieron varios miembros del Clan Zartulian como Lady Pott. Tarhan, Pantera de la Noche fue elegido en el Archipiélago Este como el nuevo Gran Maestre de la Orden de la Moneda, que vigilaría celosamente el orden como la tranquilidad de su tierra, libre ya de toda amenaza proveniente de un culto peligroso. Por su parte, la Penta Vanda como el Visionario Austral también decidieron tomar como hogar el Reino Oeste, sirviendo a sus nuevos gobernantes, la primera como una de las mejores sanadoras de las que se tendría registro y el segundo como consejero, además de clarividente.

Sens Roggers, quien jamás volvió a ver a su hijo, terminó como sirvienta de la Orden Escarlata una vez recuperada y purificada de la mancha de la Fe Verdadera al pasar años deambulando por todo el Reino Sur en busca de abrigo, alimento y de misericordia, ganándose primero el mote de la Reina Vagabunda antes de terminar a las puertas de la Orden Escarlata con el cuerpo marchito, apenas una manta hecha jirones cubriéndole el cuerpo y su belleza desaparecida. Aunque trató inútilmente de hacer llegar cartas como ruegos a Steven, siempre recibió la misma respuesta de todo aquel a quien se acercó con tales intenciones: la madre de Steven Roggers había muerto, si acaso podía tener una madre, ésa era Malle Stark en el Norte.

Fue así como se constituyeron entonces los Cuatro Reinos: el Reino Norte con Malle Stark en el Trono Negro, la Princesa Dwen con sus mellizos, los pequeños príncipes que una vez más hicieron sufrir al Maestre Jarvis. El Reino Sur con Dzor Odinson en el Trono de Oro, cuya unión más tarde se daría una noche de otoño con Loki y de cuyo vientre vería nacer un par de hijos para su deleite como el asombro de cierto castaño, quien por burlarse un día de su estado, recibió un hechizo en forma de maldición. El resultado de tal broma sería Stewyard Stark y Roggers, nacido en el Reino Oeste, varios años después de la boda de los reyes Steven y Anthony. Por último, pero no menos importante, estaba el Reino Este con Tarhan, Gran Maestre de la Orden de la Moneda y protector de los tres reinos con sus navíos.

Brux celebraría en tiempo y regla su boda con Atasha, compartiendo la misma edad de su hijo con el del rey Anthony, Stewyard había nacido un mes antes que Sasha Romanova, el cual imitaba a su padre en la amistad con su par, ambos niños eran una tormenta de travesuras cuando se reunían pero alegraban a sus padres con sus ocurrencias. Y no había otro navío que pudiera llevarles seguro y veloz que el Centinela, que era capaz de hundir otros barcos si acaso el Hermetista tenía la loca idea de no elegirle, menos cuando iba a bordo el pequeño Sasha. Con el Gran Lobo Gris y la Estrella de Cinco Puntas cuidando de Gaia, el Bosque Sagrado ahora alcanzaba hasta donde los Campos Nublados, mismos que se convirtieron en el Bosque Blanco por sus árboles de corteza clara y hojas platinadas donde los hijos del nuevo Rey del Sur solían pasearse.

Cuatro reinos, cuatro puntos cardinales, ahora su mundo estaba en equilibrio, sin más rencores por diferencias de creencias o fronteras absurdas. Era probable que surgieran nuevos problemas a raíz de descontentos de quienes anhelan más el caos que la armonía, pero la lección aprendida en la Batalla de los Hijos de Gaia no se olvidaría, y habría no solo Lobos de Hierro y Legiones de los Cielos defendiendo la justicia, la paz y el futuro, ahora tendrían a los Guardianes del Este, junto con los Defensores del Oeste apoyándoles, guiando a las nuevas generaciones en la nueva era que comenzaba, a la que llamarían atinadamente la Era de los Cuatro Reinos.


F I N


Quiero agradecer infinitamente a todos aquellos y aquellas que me han leído hasta el día de hoy, estoy honrada con su preferencia y tiempo para las palabras de esta alocada minina. Una vez más, hemos terminado esta odisea llamada fanfic. He de seguir el trayecto y si la Calabaza Gigante lo permite, nos veremos en un nuevo proyecto.

Gracias muchas infinitas, ronroneos mil.

miau!