Como lo dice el resumen, este fic es la continuación de Nueve vidas, historia que también pueden encontrar en este sitio, en español (traducida igualmente por mí) y en inglés (original por MaverikFlame). Todo lo que necesitan saber, si han decidido darle una oportunidad al fic sin leer la precuela, es que Tony y Loki acaban de comenzar a...¿salir? ¿follar? Es imposible categorizarlo, por ello bastará decir que oficialmente están juntos. ¡Ah! y Loki solía ser el gato de Tony… antes de que empezaran a follar xD.

Este fic, por tanto, consistirá en una serie de capítulos que darán cuenta del progreso de la relación entre los dos (para conducirnos a la siguiente entrega de esta serie, que se llama Mortalidad y que seguirá el estilo de Nueve vidas). Sí, habrá slash, pero nada demasiado explícito.

Personajes: Loki Laufeyson, Tony Stark, Thor Odinson, Steve Rogers, Natasha Romanoff, Clint Barton.

Disclaimer: Los personajes, al igual que la historia, no me pertenecen. Los Vengadores pertenecen a Marvel y a Disney y esta historia, como ya mencioné, es una traducción y pertenece completamente a MaverikFlame.

Sin ser más, empecemos.


Bocadillo de medianoche

Atún.

Sí. Loki decidió que deseaba atún.

Ahogó un bostezo mientras caminaba lentamente por el suelo de la cocina, pies descalzos golpeteando en las frías baldosas, y recorrió con su mirada las filas de gabinetes. Sonrió para sí mientras liberaba su presa del fondo de la gaveta.

Desistió en buscar un abrelatas y rompió la lata con su magia, apoyando su cadera contra el mostrador. Lamiendo el jugo de la tapa, echó un vistazo alrededor de la casa que había llegado a conocer tan bien durante las últimas semanas. Elegante, con muebles modernos que Loki se esforzaba por desgarrar y grandes ventanales que enmarcaban el mundo ahí afuera.

Se encontraba peligrosamente cerca de llamarlo «hogar» en lugar de «la mansión Stark».

La tapa de atún cayó sobre el mostrador con un tintineo metálico, y Loki se enfocó en su plato principal con una cuchara que había extraído de uno de los cajones cercanos. Prefería esta hora de la noche, justo antes del amanecer, cuando todo el mundo estaba tranquilo y se sentía como la única persona despierta y viva. Era una sensación embriagadora, ser la única fuente de movimiento en tal quietud.

Por ello, se sorprendió cuando pisadas y un par de voces flotaron por el pasillo. Una puerta se cerró de golpe, y los pasos se acercaron más y más.

Loki se puso tenso, pero después decidió que no tenía razón para hacerlo y regresó a su atún.

Los pasos se acercaban cada vez más, y Loki supo que estaban siguiendo las luces encendidas en la cocina. Justo como moscas, humanos.

Aguzó entonces sus oídos hacia el sonido de las voces.

—¿Ves? —Una voz de hombre, ronca. Ojo de Halcón, supo—. Te dije que alguien todavía estaría despierto. Apuesto cincuenta dólares a que es Tony.

—Ugh. No voy a aceptar esa apuesta. —Una voz femenina, con un tenue acento ruso. Hola, Viuda Negra—. Probablemente esté en compañía de alguna nueva golfa y con los pantalones en los tobillos.

Loki sonrió y se inclinó más cómodamente contra el mostrador. Jugueteó con la idea de cambiar de forma para ajustarse a la de Tony, solo para decidir después que, por una vez, ser él sería más divertido.

Se había estado preguntando dónde habían estado estos dos durante las últimas semanas.

Finalmente, un par de figuras conocidas vestidas de negro pasaron bajo el arco de la cocina, con pasos perezosos y sonrisas cansadas. Entonces, Natasha lo advirtió, pasmándose como un ciervo ante los faros de un coche antes de agarrar a Clint por el codo y halarlo. Clint gruñó y se detuvo, dándole una mirada inquisitiva antes de seguir su línea de visión. Inmediatamente, dio un respingo y soltó una maldición, alcanzando su arco con la mitad de su gracia habitual. Natasha adquirió una postura de batalla.

Loki sonrió y siguió comiendo su atún.

—Buenos días —dijo alegremente—. ¿Quieren un poco de atún?

—J.A.R.V.I.S., suena la alarma de intrusión —dijo Clint, mirando su arco.

—Está bien, J.A.R.V.I.S. —dijo Loki despreocupadamente—. No hay necesidad. Aunque tal vez deberías despertar a Tony. Además, añade atún a la lista de compras.

—Sí, señor —respondió la voz computarizada de J.A.R.V.I.S.

—¿Qué? —farfulló Clint, mirando el aire a su alrededor—. ¡No aceptes sus órdenes! ¡Él es el enemigo! ¡Ahora, suena la jodida alarma!

—Cuide su lenguaje, señor —dijo J.A.R.V.I.S., desaprobatoriamente—. Y yo no veo a ningún intruso por aquí.

—Loki, ¿qué hiciste? —dijo Natasha con una voz amenazadoramente baja. Sus ojos destilaban violencia.

—Oh, no creo que importe lo que te diga —suspiró Loki—. Es poco probable que me creas. Para que conste, estoy aquí de manera amistosa.

—Perdóname si no creo eso —murmuró Natasha.

—Acabo de decirte que no lo harías, ¿no fue así?

Un nuevo grupo de pasos corriendo por el pasillo. Loki trató de no exaltarse visiblemente al reconocer el rastro de Tony.

—Hola, chicos —jadeó Tony, mientras se detenía de golpe en la puerta de la cocina—. ¿Qué pasa? —Entonces la escena delante de él pareció penetrar su adormecido cerebro. Sus ojos se abrieron—. Oh.

Loki descartó su atún y caminó hacia Tony.

—¡Apártate! —gruñó Clint, afianzando el agarre en su arco—. Tony, tal vez quieras ponerte tu armadura.

—Oh, sí, sobre eso. —Tony arrastró nerviosamente los pies de un lado a otro y se rascó detrás de la oreja—. Loki no es – quiero decir, yo lo invité, de cierta manera.

Loki deslizó un brazo por la cintura de Tony y ladeó la cabeza para apoyarla en el hombro del humano. Le dio a Clint y a Natasha una mirada de soslayo y sonrió.

Clint bajó el arco media pulgada, ojos grandes como platos. Él y Natasha intercambiaron miradas parcialmente horrorizadas.

—Está bien —dijo Clint lentamente, sin dejar de mirar a Loki y a Tony, pero volviendo la cabeza ligeramente en dirección a Natasha—. O Tony perdió unas pocas docenas de puntos de su cociente intelectual mientras no estábamos, o Loki le ha lanzado alguna clase de hechizo.

—Apuesto mi dinero a la última opción.

—El mío también.

Loki rodó los ojos. A su lado, Tony lucía ofendido.

—Disculpa —dijo—. Pero no ha sucedido nada de eso. Si Loki hubiera estado usando magia, ¿no crees que J.A.R.V.I.S. lo hubiera notado y los hubiera llamado a ustedes, chicos? ¿O qué tal Steve y Thor? Han estado aquí, sabes.

—A decir verdad, señor —interrumpió remilgadamente J.A.R.V.I.S—. Loki si ha estado usando magia en-

—¡No esa clase de la magia! —Tony casi chilló, agitando los brazos en un gesto abortivo. Su rostro se puso rojo como un tomate—. Me refiero a magia violenta o manipulativa. Muy diferente de... esa.

Loki ocultó una risita detrás de su mano. Clint lucía como si fuera a enfermarse.

—Mira. —Loki rio—. Me iré, si eso-

—No —dijo Tony bruscamente. Loki arqueó una ceja, y Tony le ofreció una sonrisa tímida en respuesta—. No, no tienes por qué irte. De cualquier forma, íbamos a tener que tener esta conversación en algún momento. Sí, ¿quédate?

Loki dejó escapar un gran suspiro, como si estuviera haciendo un gran esfuerzo.

—Si insistes —respondió, acariciando gentilmente la mandíbula de Tony.

—Está bien —dijo Clint con una voz ahogada—. Está claro que bajamos del jet tras aterrizar en el Mundo Bizarro.

Natasha abrió la boca como si fuera a decir algo. En lugar de ello, su mandíbula solo se quedó colgando por un rato.

Tony pasó un brazo alrededor de los hombros de Loki.

—Está bien, por qué no nos sentamos y hablamos de esto, ¿eh?


La expresión vagamente horrorizada no había desaparecido del rostro de Clint, pero al menos había retirado su arco. A unos pocos centímetros de distancia, por supuesto.

—¿Estás saliendo con Loki —dijo.

—Síp.

—Estás... saliendo con Loki.

Tony asintió.

—Sí —dijo lentamente—. Eso es lo que acabo de decir.

Clint dejó escapar un torrente de maldiciones bastante colorido. Loki estaba acostado en el sofá, con los pies en el regazo de Tony, escuchando.

—Estamos en Afganistán durante un mes —dijo Natasha con cansancio—, y esto es lo que encontramos —murmuró algo en ruso—. En realidad, debería pensarlo mejor antes de dejarte solo.

Clint murmuró algo de acuerdo, cruzó los brazos sobre el pecho y frunció el ceño.

—Entonces —refunfuñó—, ¿qué le vas a regalar el Día de San Valentín? ¿Un ramo de bebés muertos?

—¡Clint! —siseó Tony—. ¡Él es madre!

Clint parecía no saber cómo responder a eso.

Loki rio y empujó su dedo gordo en el estómago de Tony.

—Tus amigos están manejando esto mejor de lo que esperaba. —Hizo una pausa para considerar las palabras de Clint—. Pero, ¿qué es este «Día de San Valentín» del que hablan?

—Oh —balbuceó Tony con su elocuencia habitual. Puso una mano sobre el pie de Loki y empezó a frotar pequeños círculos a lo largo de su planta, automáticamente. Loki se hundió en los cojines y casi ronroneó—. Es ese día donde las parejas «celebran sus relaciones», bla, bla, bla. Un montón de cosas empalagosas, a decir verdad. Ha pasado bastante tiempo desde la última vez que tuve que celebrarlo.

Loki se quedó reflexionando sobre sus palabras.

—Ya... veo —murmuró—. Y estas parejas, ¿cómo «celebran sus relaciones»?

Tony miró hacia Clint con una expresión de «ayúdame». Clint levantó ambas manos con las palmas hacia fuera en un gesto de «estás por tu cuenta».

—Bueno —explicó Tony, moviéndose incómodo—, algunas veces se regalan flores o chocolates o tarjetas o simplemente... algo. No sé. —Entonces sus ojos se iluminaron—. Ah, y tienen sexo. Montones de sexo.

—Sexo —repitió Loki.

—Sí, sí, —insistió Tony, avivando su «explicación»—. Toneladas de sexo. En realidad es como una ley, ¿sabes? Debes tener una maratón de sexo en el Día de San Valentín.

Detrás de Tony, una voz ronca de sueño, dijo:

—Me voy.

Tony dio un respingo y miró por encima del respaldo del sofá justo a tiempo para ver la espalda de Thor.

—¡Lo siento, Thor! —dijo.

Loki se recostó y cerró los ojos, todavía sonriendo.

—Me aseguraré de despejar mi agenda —dijo—. ¿Cuándo es?

—Como en diez meses —dijo Tony—. El diez de febrero.

—Catorce —corrigió Clint.

—Como sea.

Loki abrió los ojos y frunció el ceño.

—Dios mío —dijo—. Eso es pronto.

Tony parpadeó hacia el dios de ojos verdes.

—Es una cosa que solo se celebra una vez al año, Loki.

—Oh —murmuró Loki—. Espera, ¿ustedes celebran esta cosa una vez al año? ¿No pueden hacerlo una vez cada siglo y llamarlo día?

—Por «hacerlo» espero que te refieras a la celebración. Literalmente, la celebración

—Todavía estoy dolorido por nuestra otra clase de celebración, así que por favor.

Clint y Natasha se levantaron del sofá.

—Nosotros también nos vamos —les informó Clint. Los dos se retiraron en la misma dirección que Thor—. ¡Oye, Thor! —gritó Clint—. ¿Tienes algún blanqueador cerebral?

Tony miró a Loki, quien le devolvió la mirada con ojos brillando de malicia.

—Con que aún sigues dolorido, ¿eh? —preguntó. Había un dejo de decepción en su voz.

La sonrisa de Loki creció aún más.

—No tan dolorido —respondió. Un pie se inclinó para acariciar de arriba abajo la entrepierna de Tony. Tony tragó visiblemente antes de volverse hacia el dios con ojos oscuros.

—¿Habitación?

—¡Oh dioses, sí!


Así empezamos... Espero que les haya gustado este primer capítulo, cualquier duda o sugerencia no duden en hacérmela llegar. En cuanto a las actualizaciones, trataré de hacerlo de manera semanal, es todo con lo que puedo comprometerme ya que por ahora no dispongo de mucho tiempo; espero que sea suficiente.

Sin ser más, bienvenidas nuevamente, espero que continúen ahí y nos leemos en unos días.

Cuídense ;)