Hola, hoy iniciaremos con una nueva historia. Pronto daré continuación a las que tengo pendiente. Sin más, disfruten de la lectura.

Disclaimer: MSLN no me pertenece, ni sus personajes obviamente, sino que son propiedad de sus propios autores.

El Umbral

Capítulo 1: La chica resplandeciente.

Vivir en este mundo no es fácil, la corrupción se ha extendido en todas partes, es difícil encontrar camarada y poder tener compañeros de confianza, pero más que nada, encontrar un amigo. Es triste en sí mismo. Yo no había nacido cuando todo comenzó, dicen que la ambición que puede nacer del corazón, es capaz de destruir no solo el cuerpo sino también el alma, y así como el amor que hace milagros y llena de dicha y felicidad a quien lo posee, el egoísmo es la otra cara de la moneda, es la antítesis del amor, llenando de desgracia y desdicha allá donde pone sus garras. Lo que con mi corta edad de diecinueve años conozco, es que hay tres señores que rigen las cuatro dimensiones del universo y todas las leyes que los dominan: El tiempo, el espacio y Aquerium, del cual no se sabe con exactitud cuál es su dominio, decían que era una leyenda, otros un antiguo cuento de hadas, dicen también que un hombre transformado en demonio desafió a estos entes en su egoísmo, y el resultado es la catástrofe que ahora vivimos.

Las fronteras, son límites que representan dominios, donde alguien se proclama dueño, así fue como se establecieron dinastías, reinos, en fin, regiones delimitadas por un espacio de tierra, pero ahora con toda seguridad puedo decir que eso ya no existe más, ya no es válido proclamarse dueño de hombres, reyes, emperadores ni gobernantes, ya nadie tiene un lugar de origen, todos se pierden en los parajes de los pasadizos.

Los "pasadizos" son huecos, agujeros que conectan dos lugares en el epacio, una maldición, te absorben y te transportan a otro mundo, lejos del que se pueda llamar tu hogar, ahí, no sabes dónde estás, si en una región lejana de tu mismo mundo, otro mundo, en tu mismo universo, o si has caído en "redes paralelas", esa es una de las peores suertes, si caes ahí, corres el riesgo de morir, quedar deforme, perder alguno de tus sentidos, o partes de tu cuerpo, tu existencia no se reconoce, puesto que ya alguien con tu materia existe, y si se sobrevive, se debe tener el infortunio de lo anterior, o morir. Las "redes paralelas" solo te afectan si caes en el mismo mundo de tu otro yo, donde ese otro, es "exactamente igual que tú" físicamente hablando, de lo contrario vives para contarlo ileso, pero siempre te das cuenta que estuviste ahí, no sé cómo, no sé porque, pero quienes han pasado por ello lo saben, pero esa es historia para otro momento.

La insolencia de desafiar a Aquerium, llevó al origen de los pasadizos. Ahora se cuenta que en realidad Aquerium es un ser con doble cara, es decir, que son dos seres en uno, no sé exactamente a que se referirá, sencillamente hacen referencia a un "payaso", alguna vez creo que muchos habrán visto la representación de un bufón de doble cara, que uno sonríe y el otro llora, el primer rostro de Aquerium se dice que es burlón, su sonrisa es macabra y juega contigo a su antojo, no teme a nada, se sabe el ser más poderoso, del otro rostro solo dicen que es aún más terrorífico, no se ríe y no llora, sus voces son diferentes por eso dicen que son dos seres diferentes, pero nadie lo sabe con exactitud. Caley, se llama por quien se sabe todo esto, él fue quien acompañó al demonio a desafiarlo todo, del demonio no se sabe su suerte, Caley no dijo más su nombre en lo que le quedó de vida, más otros hablan de ello con propiedad, pero quien sabe si dirán la verdad de haberlos visto, no sé puede asegurar, aunque yo, poco creo.

Desde entonces muchos han buscado rutas, trucos para encontrar el camino hacia los entes, unos en busca del perdón de los hombres, otros impulsados por la curiosidad, pero nadie más ha podido conseguirlo. Algunos creen que deben convertirse en "demonios" o "etéreos" ya que ni los que están entre las razas más poderosas de los universos han podido cruzar la ruta que traza de, nuestra dimensión donde todos vivimos hacia la otra, ahí donde ellos habitan, nadie ha podido sobrevivir, o siquiera saber con certeza si el rumbo que tomaron, era el correcto. Hablar de dimensiones es muy complicado, ya que en realidad no se sabe con exactitud como denominar los espacios que nos separan, aunque todos hablan de universos, nadie se atreve a hablar de dimensiones.

Los otros afectados de forma colateral por lo sucedido, piensan con desesperación en el futuro de sus vidas, lejos de sentir la paz, tratando de encontrar un equilibrio en sus diario vivir, rezando y rogando no encontrar un pasadizo en el siguiente paso de su andar, ya que lo que sea, cualquier cosa, un simple paseo por el bosque, o en la pradera, trabajar para la siembra, ir por la ciudad, visitar un lugar, salir en un viaje, ahí donde pisa tu pie, puede estar un pasadizo, son imposibles de identificar, de percatarse que ahía estaá, y entonces…adiós a tu vida, a empezar de nuevo, si tienes suerte, de lo contrario puedes ser descuartizado, ser comido por bestias, convertirte en esclavo, ser un simple juguete, sin poder decidir sobre ti mismo. Ahora ya no solo existe el dinero como soporte económico, lo que es una fortuna, ahora puedes sobrevivir prestando tus servicios, cualquier cosa que sea de tu conocimiento y de utilidad puede salvarte la vida, en general, los guerreros son lo que tienen una mayor oportunidad, no solo porque tienen más capacidad para sobrevivir, sino precisamente por ello puedes prestar ese servicio, o ser maestros, todos desean aprender.

También tienes una gran oportunidad si sabes de tecnología, las culturas más avanzadas son las más sobresalientes en este aspecto, o si fabricas armas, si conoces una forma más efectiva de conseguir y obtener alimento, incluso si sabes contar historias, una vieja costumbre que ahora ha regresado a ser más que un entretenimiento, ya no es que se cuenten fantasías, no, ahora, los historiadores son también viajeros y cuentan todo lo que ven, todo lo que le sucede con su grupo al que acompaña en su travesía, es muy peligroso, pero es una recompensa y un trabajo muy valorado, muchas anécdotas de esas te preparan para lo que puedas encontrarte si caes en un pasadizo, sirve como un medio de información para conocer de los mundos, y existen infinitas historias como lugares a los que puedes llegar, y siempre que ves el cielo te preguntas, si podrás ver ese mismo cielo el próximo atardecer.

Era un día como cualquier otro, en el que salíamos de una convenia, así le llamaban a los salones donde se juntan los historiadores, sorprendentemente es un nombre de talla universal, literalmente, universal y dimensionalmente. Esa noche la nostalgia me invadía así que salí del lugar sola, no podía evitarlo, y no sé por qué, estaba pensando cosas bobas. En esta época, ya nadie piensa en el amor, o en familia, solo valen los camaradas, quienes trabajan hombro a hombro contigo, en cariñarse con alguien ahora no vale, te enamoras y luego pierdes a esa persona, y si llegas a tener familia también los pierdes a todos también, y a tus hijos, que desesperación más grande puede ser pensar en el destino de un hijo que ha caído en un pasadizo, por lo mismo ya nadie piensa en ello, el comercio del sexo es lo que vale, y es que con eso ahora basta, solo tener un compañero de una noche, sin compromisos, sin preocupaciones. Pero ahí estaba yo, pensando cuándo era que fue la última vez escuché una historia de amor, solo cuando era niña, esos seguían siendo los cuentos de hadas, historias de amor que ya nadie vivía, sin embargo de alguna forma, y a mi edad nunca he tenido un contacto de ese tipo, ni siquiera solo para pasar un rato, mucho menos guiada por un sentimiento.

Paseando por el bosque me encontré con alguien. Iba viendo el espectáculo de estrellas que brillaban en el cielo nocturno, siempre me parecía una fortuna encontrar un lugar con una abundante flora, pero en eso andaba cuando escuché una voz.

-Testarossa ¿no?- la voz parecía susurro que salía de entre la oscuridad de los árboles.

-¿Quién es? ¿Cómo sabes mi nombre?- me coloqué en guardia, me había tomado desprevenida, ni siquiera sentí su presencia.

-Los historiadores ya hablan de ti, pero no es por ellos que te conozco.

-Ya di lo que quieres, no hay necesidad de rodeos.

-No sabes quién eres, y te atreves a exigirme, pero descuida pronto lo sabrás- su voz era sombría, se burlaba de mí, no lo veía con claridad pero sé que tenía un sonrisa dibujada en el rostro.

-¿A qué te refieres?- me aventuré, sabiendo que quizá no me respondería.

-Quieres conocer el amor ¿No? Descuida…- decía acercándose a mí, un escalofrío me recorrió al pensar que podía leer mis pensamientos, pero yo permanecí en mi lugar, lista para un enfrentamiento. Fijándome un poco mejor la mitad de su cara estaba cubierta por una franela, solo su sonrisa era vidente- ya descubrirás lo doloroso que es…amar- se detuvo a pocos centímetros de mí, permitiendo que mi espada tocara su cuello, ya no tenía escapatoria, yo había ganado, o eso creí- y luego me cuentas de tu destino…Fate Testarossa…Harlaown…

-¿Qué…?- antes de poder terminar la pregunta me empujó hacia atrás sobre mi hombro, provocando que perdiera el equilibrio, tropecé sobre mis talones, y caí, mientras sentía la caída muchas preguntas comenzaron a retumbar en mi cabeza ¿De qué estaba hablando ese extraño sujeto? ¿Harlaown? ¿Destino? ¿Podría encontrar el amor? Pero más importante, estaba cayendo en un pasadizo, justo ahí, tras mis pasos había un pasadizo y no pise sobre él, que cosa más extraña ¿A dónde iría? Yo solo quería descansar esa noche y liberarme del pensamiento de mi melancolía, todavía no quería iniciar otro viaje, pero para que decir, que no era algo que podía elegir, de inmediato activé mi aparato de rebote y fui absorbida por completo por el pasadizo.

Me desperté en un extraño lugar, perdí el conocimiento sin darme cuenta, que descuidada había sido.

-¡Ey! Fate-chan por fin despiertas- me saludó mi burlona compañera.

-¿Qué pasó?- pregunté aun estando aturdida.

-Pasó que activaste la cuerda y nos halaste a todos, sabes estaba teniendo uno de los mejores degustes de mi vida.

-Perdón si te importune con una compañera, no sabía que tendrías compañía hoy.

-¡No hablo de eso! ¡Hablo de comida!- se sonrojó la castaña por las palabras de Fate.

-Cambiando de tema, hemos caído en un lugar muy inhóspito- nos interrumpió nuestro amigo un poco inquieto.

-Cierto Fate-san, estábamos esperando que despertara, para poder decidir qué hacer, esté lugar es muy tenebroso, por ésta niebla negra que nunca se dispersa- habló una peli naranja con espada- ya hemos intentado desaparecerla, pero todo el lugar está completamente envuelto, afortunadamente no parecer causar ningún daño.

-Ha estado así, desde que llegamos aquí- le informó el chico rubio- pensábamos que era cuestión de un ciclo circadiano, pero al parecer aquí no existe tal cosa, tal vez los seres que aquí habitan sobreviven solo en la obscuridad, ya he verificado con Hayate, este planeta no posee sol, ni vientos, no soy capaz de deducir de dónde viene su vitalidad, pareciera como si no tuviera órbita, .

-Eso es imposible- alegué.

-Pero como ves así están las cosas- dijo seria Hayate esta vez- y tú tardabas en despertar.

Tal como habían dicho, este lugar era solo tinieblas, decidimos investigar un poco más antes de avanzar, a pesar de la ausencia de luz, parecía haber vegetación, pero no comprobamos la naturaleza de la misma o podía ser peligroso, la atmósfera parecía adecuada, por lo que no hubo necesidad de activar el oxígeno de emergencia, esa era una buena señal al menos, son poco los planetas donde no hay oxígeno, y eso suele significar muerte segura o casi, por otra parte nuestras reservas eran limitadas no tuvimos tiempo de juntar más en el sitio anterior, debíamos encontrar otro pasadizo rápido antes de encontrar cualquier sorpresa en este lugar, por el momento todo se encontraba tranquilo.

-Avancemos- anuncié e iniciamos el camino. Hayate y Yuuno se encargaron de alumbrar el camino con sus báculos especiales.

-¿Por cierto Fate-chan qué pasó esta vez? Pensé que dijiste que serías cuidadosa- interrogó Hayate todavía molesta por mis descuidos.

-Lo lamento, solo quise dar un paseo, sin embargo me encontré con un sujeto extraño, a causa de eso caí en el pasadizo.

-No te escudes y culpes a otros, hazte responsable de tus actos Fate-chan.

-Lo sé, perdóname Hayate, pero sabes encontré algo interesante para Yuuno.

-¿Oh? ¿Y qué es?- preguntó curioso mi amigo.

-El sujeto con el que me encontré, me llamó de una forma muy extraña, sospecho que ya están poniéndome nombres extraños estos historiadores.

-No te creas tanto eh, Fate-chan. A eso se le llama egocentrismo- me acusó Hayate.

-No es eso, pero ¿Nunca has escuchado hablar de los Harlaown de casualidad Yuuno?

-Mmmm, no, no me suena- dijo rápido el chico.

-Fate-san ¿No habrá escuchado mal?- Teana pensaba que tal vez estaba confundiendo los hechos pasó todo el tiempo que estuve inconsciente inconsciente, que era probable.

-No, estoy segura que no. ¡Ah! Otra cosa, que probabilidad hay de encontrar un pasadizo tras los pasos.

-¿Tras los pasos?- se extrañó Yuuno tras lo dicho, pero por la respiración cortada de las otras dos no fue el único.

-Sí, justo como suena.

-Es imposible, se ha descubierto que generalmente estos poseen un diámetro de extensión de por lo menos un metro y medio de radio en la circunferencia que rodean, poseen una energía tan pequeña pero tan potetente que no se puede percibir, son casi literalmente indetectables…

-Porque no son materia oscura…- terminé.

-Bueno, tendríamos que volver a definir el término de materia oscura si aplicamos una relación especifica, ya que una cosa no tiene que ver necesariamente con la otra. Digamos que materia oscura es…

-Ahhg, ya basta, por si no se han dado cuenta estamos rodeados de materia oscura- dijo Hayate un poco aburrida de por dónde iba la conversación.

Todos reímos y por el momento mejor decidimos guardar silencio.

Caminábamos entre la penumbra de aquel lugar, sin tener una dirección clara a la cual dirigirnos. Sosteníamos nuestras armas a la espera de cualquier suceso, y es que esperábamos a la sorpresa de alguna bestia, un monstruo, o un demonio proveniente de esa oscuridad, tampoco existían lunas solo una fulgurante estrella en el cielo que levemente alumbraba solo para poder distinguir la niebla que cegaba nuestros pasos, no era solo la oscuridad la que nos envolvía. Debíamos encontrar otro pasadizo pronto, pero ya de por si ni siquiera podíamos trazarnos una camino, ya mucho menos pensar en buscar una salida. Todo mi cuerpo se tensó y se puso en alerta al ver una luz, un destello que resplandecía desde un cierto punto no lejano de nosotros, tomé mi arco y apunte a la luz.

-¿Deberíamos ir?- preguntó mi compañero, levantando su báculo que técnicamente era una máquina en forma de vara que podía funcionar como lamparón, además de otras funciones varias.

-No sé si sea prudente, Fate-san- contestó mi otra compañera.

-Vamos- anuncié sin dudar- no tenemos nada que perder, puesto que tampoco tenemos a donde ir.

-Esa es mi Fate-chan- exclamó efusivamente mi compañera castaña levantando su báculo que si era una vara cortada de un viejo árbol antiguo con una gran historia detrás, ella era la maga entre nosotros, su magia de luz era increíble, y estaba animada de por fin tener un objetivo en lugar de caminar sin rumbo.

-Hayate-san- la duda en la joven guerrera de la espada no se iba- ¿Segura Fate-san?- su temor era comprensible, aunque era una estratega habilidosa todavía era una novata en cuanto al combate.

-Tranquila Teana, si algo sucede, estaremos listos- ¿y yo? Yo debía asegurarme de sacarlos a todos con vida.

Desenfundó entonces su espada la chica de ojos azul claro, y avanzamos hacia la luz. El sendero apenas distinguible parecía tener un relieve muy marcado, de pronto comenzamos a bajar en un camino inclinado perdiendo por un momento la vista de nuestro objetivo, divisamos unos cuantos árboles más adelante al estar más cerca, y de pronto una figura se reveló ante mis ojos, mis brazos se relajaron haciendo bajar mi arco. Creí tener una idea de lo que podría ser, más eso no era posible. Recuerdo años atrás cuando era niña, haber visto una visión igual, en aquellos resplandecientes azulejos de la catedral, que era tan grande como un castillo, y en sus ventanas aquellos cristales con esas figuras de santos, cuando el sol pegaba en ellos parecían ser personas bajando por el alba de la mañana, justo ahora era igual, pero ahí no había un sol, todo era obscuridad, y sin embargo ahí estaba, no era una santo ni mucho menos, era una mujer, no parecía pasar de los veinte, pero pese a su aparente corta edad estaba dando el pecho a un pequeño bebé, y aun así era una imagen que me brindó la paz, por un momento me olvidé de todo, de dónde estaba y cómo llegué ahí...cabello cobrizo, ojos color lavanda y en sus brazos el bebé rubio, podía distinguirla con toda claridad a pesar de la distancia.

De pronto el infante soltó su pecho y la luz que los rodeaba desapareció, la chica levantó su mirada hacia nosotros, luego sus ojos se cerraron abruptamente y calló hacia atrás sobre el suelo, logramos escuchar el golpe al caer, el niño en sus brazos rompió en llanto, los muchachos hicieron brillar las sus báculos con mayor intensidad y me abrieron en camino de luz para poder llegar a la chica, cosa que agradecí, ya que sin ninguna duda salí en su auxilio.

Tomé al bebé con uno de mis brazos y con el otro levanté a la chica. Hayate fue la primera en alcanzarme, sembrando el artefacto de su mano en el suelo como una estaca, me ayudó tomando al bebé, y trató de calmar su llanto. Los demás nos alcanzaron, un silencio se formó, hay muchas cosas que venían a mi mente, estaba confundida, la situación era de los más extraña. Cubrí su pecho derecho el cual estaba descubierto, y me quedé prendada viendo el rostro de ángel que perfilaba, que mujer tan hermosa, parecía de mi edad…

-Es tan joven- dije- y ya tiene un bebé- y precisamente en esta clase de época.

-Es una virgen- todos volteamos con sorpresa hacia nuestro amigo.

-¿Cómo lo sabes?- no comprendía.

-Su cuerpo,…por la forma de su cuerpo, no parece haber tenido preñez.

-Pero…tú también viste lo mismo que nosotros, Yuuno.

-Lo sé, pero hoy en día ya no se sabe lo que se puede encontrar ¿No es así? A lo mejor no es su hijo- ¿Pero por qué alguien cargaría con la responsabilidad de otro?

-¿Cómo habrá llegado aquí?- Teana preguntó.

-Al igual que nosotros, supongo- Hayate parecía muy intrigada- lo que me preocupa es que estaba sola, y en un lugar como este, ya nadie acostumbra viajar solo, sin el aparato de rebote.

-Quizá no tenía a nadie ¿Qué debemos hacer Fate-san?

-Llevémosla con nosotros, yo la cargaré, no tenemos otra opción, no podemos dejarla aquí.

-Lo mejor será que busquemos una salida lo más pronto posible- Yuuno parecía pensativo y preocupado.

-¡Ah!- exclamó Hayate y todos volteamos en su dirección- ¡Es una niña! ¡Tiene arcillas!- dijo emocionada- ¡Es tan rubia y hermosa! ¡Como tú Fate-chan!- me sonrojé por lo dicho y los demás solo rieron.

Recuperando la compostura, carraspeé, acomodé a la chica para poder cargarla en mis brazos, y me puse de pie. Comenzábamos a caminar nuevamente sin rumbo fijo, hasta que escuchamos un plañido terrorífico, entre lo que parecía ser un aullido y un rugido.

-Alguien diga que fue su estómago, por favor- tenía que ser Hayate la que hablara, no fue gracioso, yo también me asusté, eso no se escuchó nada bien.

-Debemos encontrar un refugio, caminemos más a prisa- dije.

-¡¿Cómo?! – Detuve mi andar al notar a mi amigo alterado- debemos apagar nuestros báculos para que no nos localicen, pero eso nos dificultara avanzar.

Él tenía razón pero…

-¡Carajo Yuuno, déjame pensar!- esto se estaba convirtiendo en algo complicado.

Luego escuchamos más chillidos como el anterior, y como pisadas al correr de no uno, sino una jauría de bestias que se aceraba en nuestra dirección, tendríamos que pelear, justo ahora ¡en estas condiciones! Nuestra desventaja era más que evidente, apreté mis dientes con fuerza.

Miré a la chica en mis manos, y mi corazón se aceleró con mayor aflicción, luego levanté mi rostro y vi a todos los demás, preocupados, en medio de esta obscuridad, parecía que estábamos atrapados.

No importaba si era descortés, pero sacudí con un poco de fuerza a la chica en mis brazos para que despertase.

-Oye despierta- le dije- ¡Oye!- subí un poco la voz pero no funcionaba.

-¡Oh, vamos! ¡Ya bésala!- no estoy para bromas Hayate.

-¡Hayate!- le regaño Yuuno,

-Hayate-san…- y Teana parecía más estresada. Pero pensándolo bien…

Me acerqué al rostro de la chicha y juntando nuestras mejías, le hablé al oído.

-Despierta- le hablé ni muy fuerte ni muy suave, y sintiendo su respiración en mi rostro al sepárame solo un poco para verla, ella abrió sus ojos, un precioso azul lavanda que me iluminó por un instante. Ella me miraba curiosa, y luego su rostro se sonrojó- No, no es lo que piensas- separé nuestros rostros, la coloqué sobre el suelo, pero su mano no me soltó- quédate aquí yo te protegeré, cuida de tu pequeña- miré a Hayate para indicarle que se la entregará- no te preocupes no pasará nada malo.

A pesar de la confusión traté de ser confortable, ella no comprendía a lo que me refería, pero no faltaría mucho para que lo supiera.

-¡Chu! ¡Chu! Vaya Fate-chan, nunca te había visto así, ni siquiera cuando me salvaste.

Iba a refutar, pero el estruendo de una estampida en nuestra dirección me detuvo, miré a la chica en su rostro se reflejó en gran terror del temor por su vida, sobre todo porque de seguro no comprendía ésta situación.

-Yo te protegeré- dije con firmeza.

Ella me miró a los ojos , y me sentí el ser más poderoso en el universo. Guardé mi arco y sujeté mi epada. La cubriría tras mi espalda mientras lograba éste combate, definitivamente no moriré. Saldré con vida, y juro que esta vez no solo será para sobrevivir, le daré un significado, justo como en este momento ella para mi le otorgaba uno, uno muy especial, no sabía con exactitud que era pero me daba energía, me brindaba la fuerza y seguridad más que el saber que poseía la capacidad para luchar, era algo más, saldré con vida y lo descubriré.

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Nota: He estado ocupada mucho ultimamente, pero eso no me quita los deseos de escribir sobre mi pareja favorita, ¡nos vemos en la próxima!

Que la luz del rayo y la estrella iluminé sus corazones.