Disclaimer: MSLN no me pertenece, ni sus personajes obviamente, sino que son propiedad de sus propios autores.

El Umbral

Capítulo 12: Vestigios, parte 2

Se encontraba en esa gran alcoba que mostraba el majestuoso paisaje del reino, el viento soplaba suave y tranquilo. Se acercó al barandal, pero su vista se perdió en el extenso mar del cielo. Como siempre, se levantó más temprano que la mayoría. Una curiosa inercia le hizo voltear e ir en su dirección, verla aunque sea un instante mientras dormía, aunque sea momentos antes de su despertar, le llenaba y lo reconfortaba de una manera inimaginable. Pero era extraño, un brazo sobresalía sobre el cabello cobrizo y rebelde, disperso sobre la cama. Al acercarse supo por qué, se impresionó por la imagen que reflejaban sus ojos, su corazón dio un vuelco no muy agradable, pero afanado, miró un poco más. Fate era nada más y nada menos quien dormía, no solo al lado de Nanoha, no, la tenía entre sus brazos y vaya cosa…era correspondida, Nanoha se empalmaba con Fate casi de forma involuntaria. Observó la pasividad en sus rostros, y supo que no podía con eso. Se enderezó y trató de esquivar lo más que pudo la escena, dirigiéndose al primer lugar que lo llevaba al exterior, para suspirar, y para soltar, un lánguido gemido interno, uno que le hirió, que le recordó que estaba mal, y su infortunio, por el momento en que su corazón decidió reaccionar, era en el menos indicado de la vida.

-¡Fate-chan, PERVERTIDA!- un estruendoso gritó se escuchó en la habitación, Hayate se había despertado y miraba con reproche la actitud de su líder. Con fuerza despojó las sabanas que cubrían a Fate y resguardó a Nanoha en el proceso.

Yuuno solo aguardo pasivamente dando su espalda a lo que ocurría en el interior.

-¡¿Qué?! ¡¿Qué?! ¡Ah!- Fate despertó desorientada y asustada, por el repentino grito y la azorada acción de su amiga, tanto que cayó de la cama con un fuerte golpe- ¡Hayate! ¿Qué haces?

-¡No te hagas la santa! ¿Tú qué haces? ¿Corrompiendo a Nanoha-chan? ¿Aprovechándote de su inocencia? ¡No esperaba eso de ti, Fate-chan!

-¡Pero qué dices, Nanoha y yo…! ¡Nanoha y yo…!- Fate pareció reaccionar hasta ese momento y un fuerte sonrojo le cubrió su rostro-… ¡No es lo que piensas! ¡Eso no fue…!

-¡Mira que aprovecharte de esa manera!- le reprochaba, y reconfortaba a Nanoha entre sus brazos, la cobriza yacía un poco confundida por todo lo repentino de la situación- ¡Cuando la pobre no es capaz de recordar nada!

-¡Nanoha y yo no hicimos…!- para sorpresa de los presentes no fue el parloteo de Hayate quien detuvo a Fate en su aclamada defensa- ¡…lo que piensas no es…!

-¡Hayate-chan, fue culpa mia! ¡No regañes a Fate-chan!- Nanoha se separó de su "salvadora" y la confrontó- es solo que…tenía un poco de miedo anoche y le pedí a Fate que me acompañara, y bueno, al final terminamos las dos dormidas en la cama- Fate se sonrojó por las palabras que escogió Nanoha al querer explicarse.

-No intentes defenderla Nanoha-chan, sé que ella es la culpable…- Hayate extrañamente después de todo lo que pasó en sus inicios con Nanoha, ahora era su primera defensora, además de cuidar de Vivio.

-Y si fuera así, ¿Podrías disculparla? No me hizo nada malo, lo prometo…- Nanoha extrañamente y como ya parecía costumbre, tenía el don de las palabras, inesperadamente para una chica sin pasado ni recuerdos. De alguna forma, Nanoha misma no estaba segura de qué era eso "malo" que Fate podría hacerle, pero estar con ella definitivamente había sido todo lo contrario.

-De acuerdo, pero que no se repita, lo dejaré pasar por ahora, solo porque Nanoha-chan me lo pide…- Hayate dejó libre a Nanoha, pero reprochó a Fate un poco más con la mirada.

Fate suspiró aliviada y agradeció a Nanoha, ambas se sonrieron.

Se marcharon de la habitación juntos luego de eso. Teana se despertó en el revuelo, como parecía estar haciendo costumbre, una gota bajo por su cien, sin entender del todo lo sucedido. Yuuno, les acompañó ya con una sonrisa en su rostro, la reprimenda de Hayate, aunque inesperada, reconfortó su interno y aforado corazón, se sentía sin la moralidad para reclamarle a Fate algo como eso, pero Hayate se convirtió en su defensora también sin saberlo.

Vivio en los brazos de Nanoha, sonreía, estaba creciendo, ya volteaba su cabeza a todos lados, curiosa por cada cosa, y empezaba a querer rodar aún sobre los brazos de Nanoha.

-La dejaré sobre su cuna- comunicó al chico.

-¿Segura? No es problema si la tienes contigo.

-Está bien, a ella le gusta jugar con sus peluches, estará más entretenida allí.

Posterior a todos los arreglos con la guardia real para resolver el asunto del portal, Yuuno se quedó al cuidado de Nanoha, mientras los demás se dirigían a cumplir la misión.

Posterior a la merienda de la mañana, la guardia real principal se reunió con los Lighthing Breaker. Nanoha se sentía fuera del lugar, pero la parte más importante vino cuando decidieron quienes irían a la arriesgada expedición. Fate no se lo pensó dos veces, le dijo a Hayate que le acompañará, ella sería la persona ideal en un lugar desconocido, en cuanto a Teana, le dijo que vigilaría la zona exterior del extraño portal, por si algo salía mal al entrar, que no dejara escapar nada que pudiera salir, la más joven del grupo por supuesto no estaría sola, también estaría acompañada de una pequeña tropa de soldados. Luego Fate se volteó a Yuuno y explícitamente le encargó cuidar de Nanoha, él asintió más contento de lo que él mismo esperaba.

Yuuno y Nanoha se sentaron en unas sillas cerca de una pequeña mesa, solos en la habitación, era demasiado pacífico, el chico se preguntó si era por cómo Nanoha le hacía sentir o de verdad la paz era algo tan propio de ese reino.

-Nanoha, ¿recuerdas que te enseñaría acerca de los umbrales en esta ocasión?

-Sí, lo recuerdo. Estoy lista para aprender- dijo alegre y entusiasta. Yuuno sonrió contento por la emoción de la chica.

-No es algo fácil de explicar, pero lo haré lo mejor que pueda. Verás, todo lo que forma el universo desde lo más pequeño hasta lo más grande es denominado como materia. La materia está regida por diferentes fuerzas, estás fuerzas rigen a los planetas y el universo. Dentro de éste diseño, es imposible que algo como los umbrales existan, pues desafían las fuerzas del universo, y la sola existencia de ellos antes, se consideraba que podría destruir a las mismas dimensiones, pues eso significa que tu existencia es capaz de estar en dos lugares al mismo tiempo, y eso no era posible, solo un ser supremo podría crear algo semejante sin que colapsara todo lo que conocemos.

-¿Qué pudo suceder para que el ser supremo decidiera crearlos?

-No es algo que yo sepa con seguridad, pero se trata de la historia que todos conocemos acerca del afanado demonio. Se dice que una persona se transformó en demonio, y desafió por alguna razón a Aquerium, quien rige todas las dimensiones. El pecado del demonio fue tan grande que resonó en la existencia de los umbrales.

-Yuuno-kun- Nanoha se sonrojó por lo que diría- ¿Qué es un demonio?- El joven no mago se sorprendió por la pregunta, pero también se avergonzó de no haberse explicado.

-Lo lamento, a veces olvido que tú…

-No, yo lo lamento, sé que hago parecer que comprendo muchas cosas, pero solo trato de esforzarme lo mejor que puedo…

-Descuida. Debes saber que es admirable tu esfuerzo Nanoha, te felicito- la cobriza se sonrojó, mirando directamente al chico sonrió- continuando, bueno, en realidad, de entre todas las clases de vida, estamos los que existimos en los planetas, cada ser es denominado de una u otra forma, por ejemplo nosotros somos humanos, que existimos en diferentes planetas, pero seguimos siendo de una misma clase de raza, así están también los Jheontores, que son seres, como decirlo, superiores a los humanos, tienen mayor altura, cabellos largos, su rostro difiere del de nosotros, y poseen una extrema sabiduría, así también están los Rahjek, que son bestias, con bastante capacidad de conquista, una especie de quimeras animales a nuestra percepción, pero son seres también con una gran civilización…y, fuera de los planetas, existen otros lugares, denominados astrales, que aunque siguen dentro de las dimensiones, están en una especie plano diferente, al que no se puede acceder fácilmente, no para nosotros al menos, en este lugar existen los seres conocidos como éteres, que pueden existir en estos lugares, pero también en nuestros mundos. Aunque es solo un decir, los éteres se dividen entre, los ángeles, que viven en el paraíso astral, son seres benevolentes y nos ayudan a los seres vivientes, por otro lado están los demonios, que están en el infierno astral, que causan caos en los mundos. El paraíso es un lugar de regocijo donde se supone que van las buenas personas al morir. El infierno es un lugar de tormento donde van las personas malvadas al morir…No sé de qué mejor forma explicarlo.

-Comprendo…- Nanoha quedó un poco confundida por lo que escuchó, pero trató de asimilarlo lo mejor que podía.

-Entonces, así es como se establecen jerarquías, donde el ente mayor seria Aquerium, que también habita en lo astral, sería como el ser creador, que está por encima de todos, le siguen los seres etéreos, y luego nosotros, quienes vivimos entre planetas y dimensiones. Debes saber, que la palabra "ángel" y la palabra "demonio" solo define una postura, por lo que un ángel no siempre será bueno, y un demonio no siempre será malo- Nanoha lo miraba con incertidumbre.

-¿Ya has enfrentado a esos seres?

-Directamente, no. Pero Fate y Hayate sí. ¿Recuerdas el ser que apareció en ciudad plateada? él una vez fue un ser etéreo, asignado a la protección de la vida, un antiguo semidios, más poderosos que los ángeles, menos que Aquerium, un protector asignado por el dios rector…que traicionó su propósito- Nanoha se estremeció extrañamente, esa frase se le hacía muy familiar, como si ella hubiera hecho algo malo, algo parecido a aquel Driuda.

.

.

.

-De acuerdo, haremos esto rápido- habló Signum- veremos si podemos rescatar a nuestros amigos y ver el origen de este extraño portal, luego regresaremos y planearemos una mejor extrusión.

-No estoy de acuerdo- le refutó Fate. Parados frente al portal, frente a todos, a punto de entrar, discutían los últimos por menores- debemos terminar esto a la primera, si existe algo ahí adentro, de seguro estará esperándonos, si nos atrevemos a alertarle para después regresar, tendrá más chance de acabar con nosotros, debemos asegurarnos de poder destruir el portal una vez estemos de vuelta.

-¿Cómo te atreves a desafiarme?- le miró con reproche, no olvidaba que les hacía un favor, pero ella no tenía ninguna autoridad en ese lugar- ¿Cómo podrías asegurar que puedes cumplir tus palabras?

-Por mi honor, y el de mi maga de la pureza, ella se asegurara, de determinar el origen, y la manera de destruirlo, te lo prometo- se miraron, no muy convencida, la guerrera de cabello rosa asintió, más por la mirada y sonrisa que Hayate le brindaba que por la letanía de Fate.

Todos les miraron partir, Teana colocó su mano sobre el pecho sin poder evitarlo "regresen con bien, por favor".

Atravesando lo que parecía una extraña atmosfera, terminaron cayendo sobre una planicie, árida y seca, el lugar estaba casi a oscuras, y un extraño ambiente rodeaba el lugar. El viento soplaba, se sentía frío, gélido, un lugar sin vida.

-¡Hey! ¡El portal ha desaparecido!- exclamó la guerrera de Kinter, al voltearse sobre sus pasos.

-Es evidente que no sería tan fácil- soltó Hayate- descuida, yo lo haré reaparecer…

-¿Puedes hacer eso?- se impresionó Signum.

-Eso creo…

-Qué clase de respuesta es esa- se quejó.

-Debemos avanzar- Fate estaba más turbada de lo que aparentaba. No tenía un buen presentimiento, pero confiaba plenamente en Hayate.

-Parecen muy confiadas ¿estás queriendo decir, que ya has enfrentado terrores peores que este?- Signum era una gran guerrera, y aunque había peleado combates, nunca había surcado otras dimensiones o planetas.

-Para nada Signum-san, estoy tan preocupada como tú. No importa cuántas veces hayamos enfrentado el terror, pero supongo que esos recuerdos nos dan un poco de más confianza y valor- Fate la miró con una sonrisa, y comenzaron a caminar al compás.

-¿Así que, cómo es viajar entre mundos y dimensiones?- inició la plática la guerrera de cabello rosa, con toda la curiosidad del mundo que eso le causaba- Admito que me da curiosidad todo eso, pero jamás podría abandonar a mi reina.

-Eso es muy leal Signum-san- Hayate se dirigió a ella- pero no hay nada que envidiar, hay malos aquí y a allá, a donde sea que vayas, y aunque conocer otros lugares y oponentes te convertiría en una mejor guerrera, lo que más anhela uno estando siempre de viaje, es tener un hogar, así que considérate afortunada, porque lo eres-la maga fue los más honesta que pudo, esa guerrera no tenía por qué sufrir esos infortunios.

Se miraron breves instantes ambos iris azules, y se sonrieron, en un acto de solemne sinceridad.

-Así es Signum-san, no debes buscar el dolor, cuando tú ya lo tienes todo, para ser inmensamente feliz- Fate también le sonrió. Fue en ese momento que Signum se preguntó cuánto debieron sufrir esas chicas, para que lo primero que le respondieran ante sus dudas, fuera decirle que fuera feliz, generalmente, nadie solia ser tan bondadoso como para pensar en el otro a la primera. "No debo subestimar el corazón humano" se dijo.

-¡Fate!

El gritó de Hayate alertó a Fate, que casi por reflejo desenvainó su espada, colocándola justo al frente cuando un fuerte golpe estuvo a punto de impactarle.

-¡Qué bueno es verte Fate!- su atacante se dirigió a ella, un ser con aspecto humanoide, con piel grisácea,…y cuernos, cabello largo maltratado, con una armadura desgastada y vieja. Fate retrocedió ante la embatida, y un dolor se posó sobre su brazo derecho, que hace no mucho estuvo lastimado, y ahora otra vez, al no haber sujetado su arma con ambos brazos. Y más que eso, el ser en esa extraña dimensión le conocía ¿Otra vez? ¿Por qué?

Relámpagos comenzaron a rodear el lugar, repentinamente aparecían, sin una fuente origen, con cada destello, aparecían enemigos por doquier, rodeándolas por completo, Hayate y Signum en posición de ataque, comenzaron la batalla, en total sincronía, se arrojaron al ejercito masivo de espectros de aspecto esquelético y demoniaco.

Hayate con un ataque de llamas cubría a Signum en su retaguardia, mientras la guerrera usaba su espada serpenteante, para acabar con una gran cantidad de enemigos en un solo ataque. La situación apresar de parecer demasiado desventajosa, la iniciaron llevando demasiado bien. Mientras tanto…

-¡Me alegra que hayas llegado hasta aquí Fate! ¡Al fin puedo vengarme!

Las espadas chocaban una y otra vez, para impresión de Fate estaba siendo empujada, retrocedía, era algo que no quería creer pero su fuerza humana no era suficiente. No debía bajo ninguna circunstancia subestimar a su contrincante.

-¡Thunder Smasher!

Liberó su enorme magia, sustituyó su espada de acero, por su poderoso artefacto mágico, lanzando a su contrincante a una considerable distancia, y de pasó destrozó algunos cuerpos de los espectros que rodeaban el lugar. Hayate se sorprendió en su lugar, no podía creer que Fate había recurrido a sus poderes mágicos tan pronto.

.

.

.

-¿Qué pudo querer esa persona al desafiar al ser supremo?- preguntó la cobriza.

-No se sabe. Probablemente tener alguno de sus poderes, o quien sabe, a lo mejor tener el control completo de la creación. Aquerium se considera el dios creador, por tanto el creador de los universos y dimensiones.

-¿De qué sirve tener todo ese poder? Al final, más bien parece que solo se puede terminar vacío- dijo la chica con un semblante lleno de tristeza.

-¿A qué te refieres Nanoha?- el chico estaba sorprendido, desde todo lo que conocía, y toda la lógica, tener los inmensos poderes como para ser capaz de controlarlo absolutamente todo, era razón más que suficiente para querer hacer lo que hizo aquel sujeto ¿cómo podría terminar vacío?

-Eso es fácil de saber- los ojos esmeralda solo le miraban- porque cuando lo tienes todo, ya no anhelas nada, ni tienes a nadie, ¿de qué sirve que solo por desearlo lo puedas obtener? Sí luchas por tus sueños, al final no vale solo por tenerlo, vale por todo el esfuerzo y sacrificio que pusiste en él, todo lo que hiciste por que se hiciera realidad. Vivir es luchar, es por eso que vale. Es por eso que todos estamos aquí, y la vida puede tener significado.

.

.

.

-Tú ¿Cómo es que me conoces?- el combate era más difícil de lo que se imaginaba, y el hecho que llegara diciendo su nombre le desconcertaba.

-¿Te atormenta Fate? ¿Te atormenta no saber quién eres? ¡Pues no lo sabrás porque es tu castigo, sufrir como una mortal!... ¡Eternamente!- Fate esquivó a duras penas el ataque con la espada llena de energía oscura, no sabía si su situación era mejor o peor que la de Hayate, afortunadamente su amiga no estaba sola.

Luchando contra centenares de espectros, Hayate y Signum se hallaban enfrascadas entre la victoria y la muerte, aun así parecía que llevaban la delantera sin importar quien se interpusiera. Signum no recordaba a nadie con quien combatiera así antes, y pudiese coordinar tan perfectamente, cada movimiento era seguido por la maga a la perfección, no es que la maga leyese su mente, era porque Hayate sentía lo mismo, como si al son de la melodía no hubiesen necesitado nunca practicar el baile, danzaban cual armonía en la batalla. Al inicio la guerrera de la espada serpenteante en verdad llegó a creer, que era una batalla suicida, y es que de entre lo que lograba dilucidar en la oscuridad, parecía que todo estaba completamente repleto de esas asquerosas criaturas. Afortunadamente ellas formaban el muro perfecto, con cada estocada derribaba a cientos, no necesitaba estar pendiente de su retaguardia pues Hayate la defendía férreamente, y ella también guardaba la espalda de la maga, en más de una ocasión se dieron el lujo de sonreírse, de sentirse cómplices, de sentir el albor por combatir juntas hombro con hombro, sentir el calor y la adrenalina, y sentir que no podían ser derrotadas, solo porque ella estaba a su lado. Era algo bastante mutuo.

Pero nada es perfecto, y lamentablemente su oportunidad de victoria se vio reducida con el pasar del tiempo, por breves momentos las criaturas retrocedieron, y ellas se dieron la oportunidad de tener un respiro.

-Eres increíble en el combate, nunca he sentido nada como ahora al luchar contigo- dijo tratando de mantener la respiración, con una voz cansada y ronca.

-¿Eso es un halago? Debes practicar, no imagino que cortejes tan mal a tu reina- se burló. La otra solo la miró con reproche- pero tienes razón, tú y yo, hacemos un gran esquipo- se sonrieron complacientes.

Lo cierto es que yacían estando cerca, Signum mantenía una fuerte mirada sobre ella al sonreír, y Hayate, ella solo podía abofetearse mentalmente pues, era evidente que le gustaba a esa regia guerrera, debía admitir, que por poco y no le correspondía, pero eso no estaba bien, esa mujer ya pertenecía a otra persona.

Aun así, en un arrebatado acto propio de ella, le tomó de su rostro, y acercándose a prisa y con osadía…le besó. Signum se quedó impresionada, con los ojos abiertos por completo, aun así no se apartó, y aunque poco, correspondió el beso, antes de que la misma quien lo había iniciado lo terminara, pero las sensaciones que invadían a la guerrera de la espada eran únicas, no importaba la culpa ante el recuerdo de Shamal.

-No mueras…ahora viene lo más difícil…- dijo la maga mortalmente seria.

-¿A qué te…?

Signum no pudo procesar el suceso, pues frente a ella, se levantó el terror. Hayate se colocó en guardia nuevamente. Los ojos zafiro de Signum contemplaron como todas las criaturas a quienes creyó haber aniquilado, se levantaban, regenerando sus cuerpos uno tras otro. Pensándolo bien, ese beso, fue un buen regalo, si es que llegaba a morir, además de un buen incentivo, para seguir luchando por su vida.

Una monstruosa y gigantesca criatura hizo aparición, con un cuerpo bastante grotesco, con tórax y abdomen fusionado y abombado, con una cabeza con cinco tentáculos, que simulaban una gigantesca mano, con los ojos en la base de cada pedúnculo, más una boca dentada en el centro. A pesar de la descripción anterior se movía con rapidez, siendo capaz de alargar y acortar cada uno de los tentáculos. Hayate y Signum, se lanzaron al combate en con un renovado grito de guerra.

.

.

.

-Aunque no tengas tus recuerdos, tus sentimientos son demasiado hermosos…Nanoha- Yuuno la miraba con ilusión, sin importar el pasado, Nanoha debió ser una persona de bellos sentimientos, que sucumbió como casi todos, a la maldad del cruel destino.

Al escucharlo, y sin razón alguna, Nanoha cayó con la mirada perdida…

-Es un poco aburrido estar aquí…- le dijo una chiquilla con el cabello rubio más resplandeciente que haya existido.

-Eso no es verdad- le refutó la pequeña cobriza con una sonrisa- Es un milagro, y la bendición de dios…

-No puedo entender a dios…- sus ojos se achicaron, para seguir con la queja- además, qué de divertido tiene solo observarlos…no te comprendo…

-A veces es triste- le confesó- pero el amor que nace en su interior, es lo más hermoso del universo, puedo entender porque dios los ama tanto…

-También pueden ser muy crueles…- insistió.

-Pero sé, que tú puedes amar más que ellos- le miró directamente a los ojos y tomó de la mano a su pesimista compañera-…y que jamás, podrías ser cruel…Fate-chan…

.

.

.

Fate se sostenía a duras penas, con cada embatida, su cuerpo temblaba, le dolía, sentía que su cuerpo se partiría, mientras que su contrincante, solo le miraba, parecía disfrutar su tortura. Sí, Fate estaba pensando seriamente en que si ese sujeto no le mataba, no era porque ella fuese muy fuerte, no, era porque él no quería matarle aún. Hayate para ella estaba fuera de total sintonía, no lograba sentir su conexión, aunque su cuerpo gritara auxilio cada vez. Sabía que era injusta, no debía depender de Hayate de esa manera, aunque siempre la prefería a su lado por ese motivo.

-Si mueres de esta manera, justo aquí, en mis manos ¿Me preguntó, qué sucederá Fate? ¿Moriras cómo lo hice yo? ¿Se romperá el cielo nuevamente?- se rió tétricamente, burlándose de ella-… ¿Por qué no lo comprobamos?

Fate resistía un ataque más.

Las otras dos chica por su parte, ponían todo su esfuerzo por resistir, a sus enemigos aparentemente inmortales. Hayate se encargaba de la gigantesca bestia, Signum se mantenía cerca, siendo esta vez, ella quien cubría la espalda de la maga. Si seguían a ese ritmo, Signum no sabía cuánto resistirían, ella a diferencia de enemigos, no eran inmortales, y para más, el cansancio estaba siendo demasiado a estas altura, perderían por la fatiga, y porque evidentemente sus enemigos les superaban en número y en resistencia.

¿Iban a morir…en un lugar como ese?

.

.

.

Yuuno impresionado, se quedó inmóvil, solo atinó a levantarse, más no dijo ninguna otra palabra. Su cuerpo fue reconfortado por una extraña fuerza, que le llenó de vitalidad. La vio ahí, frente a él, al levitar, para luego desaparecer. Su corazón se constriño afligido, si es que alguna extraña fuerza se la había llevado de repente, pero sin saber porque, esa misma preocupación desapareció casi al momento, como si el viento le susurrara, que todo estaría bien.

.

.

.

En la batalla, Fate cayó, el agarre de su mano, apenas sujetaba la espada, su enemigo, la siguió en sincronía, decidido a atravesar su cuerpo, o partirlo en dos, lo que resultara, por fin el lograría la venganza de todos, sería recompensado, quizás, pero tener la gloria no valía nada al, una vez haber perdido ya lo más importante para alguien como él. A su vez, Signum ya no podía más, sus rodillas cayeron hasta tocar el suelo, no podía creer que ese sería el final, Hayate le resguardo en sus brazos, al mismo tiempo que creaba una barrera para detener los ataques de las criaturas que habitaban aquella extraña dimensión, no sabía cuánto más podría soportar, la criatura de gigantescas proporciones, yacía regenerándose, Hayate no podía aceptar que todo había terminado, y Signum al parecer no podía más. Pero no fue hasta que se dio cuenta de la situación de Fate, que su rostro, se convirtió en uno de verdadero espanto ¿Tanto se había descuidado? ¿Cómo es que no se dio cuenta?

Sin embargo, antes de que cualquier acto se concretara, sobre el oscuro cielo, apareció una brillante luz, cegando a todos.

Era Nanoha que levitaba imponente. De ella manaba la blanca luz, que no solo iluminaba, sino que se esparcía, despareciendo cualquier rastro de sombra a su paso. Los espectros se detuvieron en el acto, junto a su líder, no de la impresión, sino por el significado que tenía para ellos aquella aparición. La líder de los Lighthing Breakers se derrumbó sobre el suelo, no sin estar igual de impresionada que su contrincante. Hayate no lograba describir lo que veían sus ojos, era simplemente majestuoso.

-Eso es ¿No es así?- se dirigió a ella esa voz grotesca, mientras Fate se intentaba incorporar- la trajiste contigo, una vez más…qué bueno- le sonrió- es bueno saber que el pecado te corrompió de esa manera- a una prudente distancia, Fate empuñaba su espada. Su oponente le miró sin importarle que Fate quisiera seguir luchando- Oh, casi lo olvido, tú no recuerdas nada, pero está bien- entonces el enemigo blandió su espada, dispuesto al ataque.

Fueron breves pasos, que al compás, dirigieron un ataque mortal.

Fate había ganado.

No porque aquella extraña aparición de Nanoha le haya dado más fuerza.

No.

Si su cuerpo seguía temblando con cada trote.

Era porque su enemigo, al último segundo detuvo su ataque, se dejó atravesar.

Se dejó vencer.

-¿Por qué?- la pregunta fue inevitable.

No después de que dijera que la mataría, y de que en el combate no parecía dudarlo.

-Porque…la trajiste contigo…mira que, a pesar de que soy un demonio,he sido bendecido- y valía más serlo, que concretar su venganza-…nos veremos pronto…Fate…recuerda mi nombre, soy Vont, y la próxima vez, me aseguraré de matarte…

Lo miró sostener su mano sobre la herida, y desaparecer, como si se deshiciera al viento, pero no se quejaba, desapareció, con una sonrisa de satisfacción surcándole el rostro.

Hayate fue testigo también, de cómo los espectros desaparecían uno tras otro a su alrededor. Aquello era un imposible, no creyó que en verdad fuera a salir con vida. Ese tipo tenía razón, ese era un milagro, el estar con vida y respirando en ese segundo, era un auténtico milagro, de la única persona quién, jamás imaginó.

Nanoha bajó en dirección a Fate, al estar cerca, tendió su mano para acariciar su mejilla, le sonrió dulcemente.

Fate no cabía de su impresión.

El verla ahí.

¿Cómo había llegado?

Hasta que, así como la luz, cubrió el cuerpo de la cobriza, desapareció.

Nanoha se desplomó en los brazos de Fate.

Inconsiente.

Desmayada.

Un fuerte temblor comenzó a cubrir todo el lugar, pronto, al igual que su creador.

También desaparecería.

Debían escapar pronto.

-Fate-chan sígueme. Vamos Signum.

Tomó de la mano al caballero de ojos cielo.

Invocando su poder, reapareció el portal.

-Debemos irnos, pronto- extrañamente Hayate vio a Fate inmóvil, mirando a Nanoha al resguardarla en sus brazos…- ¡Muevete Fate!

-Hayate…

-No tenemos las respuestas, no por ahora, lo más importante es que debemos irnos…- Fate vio a su amiga, el terror de morir también surcaba sus ojos, casi no sobrevivían, pero ahí estaba su amiga tomando fuertemente la mano de la guerrera de kinter, y ella sosteniendo a su salvadora.

.

.

.

Continuará...

Está historia ha ido de pausa en pausa, pero eso se acabó, la historía avanzará a pasos agigantados a partir del próximo capítulo...me he puesto la meta de terminar esta historia antes del próximo año, porque después no creo que pueda continuar, ojalá lo logré, y al menos no deje, está historia de Nanoha abandonada, de verdad no quiero eso...

Nos vemos!

Nota: Que la luz de la Estrella y el Rayo ilumine sus corazones.