¡Hola! ¿Que tal? Tenía este capitulo dando vuelta hace díííías pero no lo dejaba salir. En parte, porque es corto. Pero bueno, la idea de este fic eran caps cortos para actualizar seguido. Ahora intentare hacerlo ¬¬

Ojala les guste. La historia en general va a estar muy basada (aunque no exclusivamente) desde los puntos de vista de Raven. Igual más adelante veremos más y más Cherik xD

Enjoy!

INCOMPATIBILIDADES

Ni bien Raven terminó las cosas que tenía que hacer para La Hermandad, se dirigió hacía la improvisada enfermería que tenían. Quería asegurarse de que Charles se recuperaba bien para poder hacerlo desaparecer de allí cuanto antes. Él día anterior no había salido exactamente como le hubiera gustado, ya que era obvio que su hermano se había ganado la atención de Magneto. Ahora, iba a ser aún más difícil borrarlo del mapa sin que su líder lo notara.

Entró al pequeño laboratorio que estaba antes de la enfermería, y se encontró con Hank; quién aparentemente estaba trabajando en algunos medicamentos. Como eran una "organización" completamente abierta del sistema tenían que improvisar muchas cosas. De hecho, el lugar donde vivían era un edificio que habían usurpado, que estaba alejado de todo y que habían podido adaptar a sus necesidades. Sería mentira decir que era el lugar perfecto, porque ciertamente no lo era: estaban algo amontonados y les faltaban ciertas necesidades básicas; pero lo iban sobrellevando muy bien. Al menos estaban lejos de los humanos y, a muchos de ellos, eso les parecía un beneficio.

-Hey, Bestia, vengo a ver a Charles-comentó, saludándole con un movimiento de cabeza y siguiendo su rumbo hacía la enfermería. El mutante, ni bien la vio, se levantó rápidamente y caminó hacía ella. Se movía un tanto nervioso e intranquilo.

-Mistique, espera, espera-al alcanzarla la sujetó del brazo, se miraron a los ojos un momento. Cuando ella notó que el hombre estaba muy alterado, frunció el ceño.

-¿Qué pasa?-preguntó, girándose un poco para mirarle de frente. Bestia paso saliva y miró un momento hacía la enfermería. Eso sólo logró asustarla, pensando que quizás había pasado algo malo, intentó soltarse del agarre ajeno pero el hombre se lo impidió-¡Dime que pasa! ¿Charles esta bien?

-Dios, sí, no grites. Esta bien-la jaló para alejarla de la puerta, cuando estuvieron más apartados la soltó y se acomodó el cabello, aún sin lograr calmarse del todo-. Es sólo que... bueno, no está solo-terminó por decir, apretando los labios. De alguna manera predecía que eso iba a hacer estallar a la chica. Mistique se quedó congelada mirándole, luego se acercó un paso, señalándolo de modo amenazante con el dedo, pero sólo boqueando sin saber que decir. Bufó y se sacudió, antes de recuperar su compostura.

-¡¿Con quién esta?!-exigió saber, a pesar de que ya conocía la respuesta, pero quería creer que podía ser alguien más. ¡Joder! Las cosas no podían estar saliéndole peor.

-Con Magneto-respondió Bestía, apretando los labios y bajando la cabeza. Ya se esperaba algo así, desde el momento en el que el hombre apareció queriendo entrar, había supuesto que a Mistique no iba a agradarle nada.

-¡¿Qué demonios hace allí?! ¡¿Por qué lo dejaste entrar?!-protestó, fue un grito en tono de voz bajo casi susurrado, no quería que nadie les escuche. Hank chasqueó la lengua y se encogió de hombros.

-¿Qué querías que hiciera? ¡Sabes que no puedo decirle que no! Nadie le dice que no a él-se defendió. La mirada de la chica seguía exigiendo una respuesta, por lo cual continuó-. Esta mañana ni bien lo vi lo primero que hizo fue preguntarme por él. Yo no sabía qué demonios responderle para que estuviera menos interesado. Sólo le dije que estaba bien, pero que aún necesitaba un poco de tiempo para recuperarse. Se me ocurrió decirle que seguro se iba a cansar de estar allí y que ni bien se recuperara iba a querer salir y distraerse. ¡Pensé que era buena idea para explicar porqué se va a ir! Pero... pero... no sé que entendió Magneto, creo que interpretó que estaba solo y necesitaba compañía así que... así que vino hace ya un rato para acompañarlo-a lo ultimo lo dijo casi sin voz. La forma en la que los ojos de la mutante iban mirándole cada vez más y más amenazante, lo empezaba a asustar. Agsh, él no había querido terminar metido en ese enrollo. Mistique debería agradecerle por estar colaborando. Si Magneto llegaba a enterarse, iba a matarlos, él debió decirle la verdad ni bien se enteró.

-¡Mierda, Hank!-protesto ella, el hombre sabía que debía estar frustrada si lo llamaba por su nombre, en La Hermandad muy pocos se llamaban por su nombre real, preferían los apodos. Se alejó unos pasos y luego volvió a su lugar. Estaba muy nerviosa por lo que podía llegar a pasar. Empezaba a pensar que fue una tonta al pedirle ayuda a Magneto, debió salvar a su hermano y huir de alguna forma... pero en ese momento había estado tan asustada-¿Y los dejaste solos? ¡No puedo creerlo! ¿Qué tal si le pregunta directamente por su mutación? Charles va a...

-Bueno, no creo que lo haga. Antes de entrar le dije que Charles estaba un poco traumatizado y que no era muy aconsejable hablar de lo que había pasado en el laboratorio-comentó, mientras se acomodaba las gafas. Por lo menos, se sentía orgulloso de haber ideado eso y Mistique se veía un poco más relajada. Sólo un poco.

-¿Hace mucho que está ahí?-preguntó, lo más tranquila que pudo, mientras miraba de reojo la puerta.

-Poco más de una hora-respondió. La chica volvió a mirarle, estaba completamente sorprendida. Y era normal, él también estaba sorprendido de que Magneto llevara tanto tiempo allí y tan tranquilo. Él era amable con todos los mutantes pero... todo esto era raro. Aparte su amabilidad era amabilidad "made in Magneto", bastante especial. Amable de una forma terrorífica.

-¿Una hora? ¿Qué demonios están haciendo desde hace una hora?-no pudo esconder su exaltación. Todo eso se le hacía tan raro. ¡Iba a matar ella misma al idiota de su hermano si en ese momento estaba tirándose a Magneto! Siempre tan maldita zorra, ¡ella intentando salvarlo y él coqueteando con humanofóbicos!

-Estaban charlando hace un rato y... ahora creo que están jugando-comentó, se giró de nuevo hacía lo que había estado haciendo antes, para seguir trabajando. La chica apretó los labios, a cada segundo estaba más confundida.

-¿Jugando? ¿A qué demonios están jugando?-preguntó. Hank se encogió de hombros.

-Ve a ver. De paso evitas que hablen demasiado. Yo no puedo ser la niñera de tu hermano todo el tiempo, Mistique. Aparte, ya es tarde, ya no creo que puedas llevártelo sin que él lo note-se sinceró. La miró por sobre el hombro y notó como esos ojos amarillos la fulminaban. Él se mantuvo tranquilo, sabía que tenía razón.

-¡Eres un idiota, Hank!-se quejó de nuevo y caminó hacía la puerta para espiar. Corrió un poco la cortina, que no le permitía ver lo que pasaba a dentro. Cuando los enfocó, pudo ver a su hermano con una sonrisa en el rostro. Estaba recostado en la cama, con varias almohadas en su espalda que lo dejaban ligeramente erguido; Magneto estaba sentado en una silla a su lado y entremedio de ellos había un tablero de...-¿Damas? ¿están jugando a las damas?-preguntó confundida. Se giró para mirar a Hank que también la miraba con una expresión de aburrimiento.

-Si, perdí la cuenta de los partidos después del numero once-respondió.

-Nunca me los imagine jugando a las damas-tuvo que admitir. Se volvió a girar hacía la enfermería y volvió a mirarlos. Era extraño pero se veían muy cómodos juntos. Parecían llevarse realmente bien y, durante un momento, se preguntó si ellos no podrían estar así todo el tiempo. Pero luego se dijo así misma que no, tenían personalidades muy dispares y además era obvio que ni bien Charles supiera que Magneto era humanofóbico, y ni bien Magneto supiera que Charles era un humano... pues, todo iba a acabar muy mal-. Es decir, nunca me los imagine juntos, pero... mucho menos jugando a las damas.

-Yo tampoco, pensé que jugarían cosas más... no sé, distintas-comentó. Se quedó contemplando a Raven que seguía espiando desde la puerta. Pensar que ayer había tenido un día tan tranquilo y ella había llegado para revolucionar todo-¿Vas a entrar?-preguntó. La mutante lo miró y finalmente asintió. Se apartó un par de pasos, sacudió un poco su cabeza como si quisiera dispersarse, y luego volvió a retomar su camino hacía la puerta.

Ni bien ingresó, Charles se giró para mirarla. Sus rojos labios inmediatamente dibujaron una enorme sonrisa, aún más grande de la que ya tenía. Magneto, en cambio, se quedó contemplándolo a él un rato, antes de girarse. Al ver a la chica, hizo un movimiento de cabeza.

-Mistique-saludó cordialmente.

-¡Raven! Que bueno verte, ¿cómo te encuentras?-preguntó su hermano, sumamente cortés. Era obvio que se encontraba de muy buen humor, y ella quería pensar que Magneto no tenía nada que ver al respecto, aunque era innegable. Contuvo un suspiro y se obligó a sonreír.

-Bien. Aunque la duda es como te encuentras tú. Venía a ver como estabas, pensé que estarías solo-comentó con fingida tranquilidad, antes de volver a mirar a su líder. No supo si éste entendió la indirecta o lo hizo por cortesía, pero inmediatamente el hombre se levantó.

-Estoy bien, Magneto vino a hacerme compañía y...

-Será mejor que me vaya así ustedes pueden hablar tranquilos-le interrumpió el hombre, apartando el tablero de damas y poniéndolo a un lado. Charles se había girado a mirarle y era obvio que no estaba muy de acuerdo con la idea de que se vaya, aunque no protestó-. Seguramente tienen que ponerse al día.-le dedicó una sonrisa a la mutante azul, que la hizo temblar. Aún le daba algo de miedo esa sonrisa, tenía la sensación de que podía empezar a gruñir y morderle de repente.

-Oh, no hace falta-se apresuró a decir Charles, mirando a Raven con insistencia para que dijera algo, pero ella prefirió hacerse la tonta.

-Si, además tengo algunas cosas que hacer-comentó. Al mirar a Charles era como si la expresión de Magneto se relajara un poco. Mistique esperaba que aquello fuera producto de la piedad que tenía hacía un herido, a un especie de héroe de guerra, realmente no quería imaginar qué otra cosa podía ser-. Fue un placer estar contigo, Charles. Intentaré encontrar un ajedrez para que el juego sea más interesante-comentó. El menor inmediatamente sonrió.

-Yo buscare un anotador para poder dejar asentado cuantas veces te gano-compartieron una mirada cómplice pero al mismo tiempo de rivalidad. La chica odiaba cada vez más la forma en la que aquellos dos interactuaban. ¡Joder! No era la idea que se hicieran amigos ni que se llevaran bien. La idea era que ni se notaran para poder irse sin que Magneto jamas se pregunte qué paso con su hermano.

-Esto fue piedad. La próxima no habrá-una nueva sonrisa, y ahora si Magneto se apartó caminando hacía la salida. Los ojos azules de Charles lo siguieron hasta que se retiró, luego volvió a mirar a su hermana, que lo observaba fijamente.

-Me cae bien Magneto-comentó. Ahora sí la chica no pudo contener el bufido. Se acercó y se sentó en la silla donde antes había estado el otro hombre. No sabía qué decirle a Charles. Si mencionaba que Magneto era "humanofóbico" seguro iba a querer darle un discurso de igual entre humanos y mutantes, cosa que no iba a agradar en nada a su líder. Ella no podía evitar pensar que era contradictorio que se llevaran tan bien, estaba seguro de que si se ponían a hablar de filosofía y humanos y mutantes, terminarían como perros y gatos. Y seguro el gato sería Charles, devorado por el perro rabioso con casco de metal. No quería ni imaginarlo. Sería mejor que los dos continuaran ignorando la situación.

-Si, al principio puede ser un poco agradable, pero ya cuando lo conoces... es un poco idiota. Es medio engreído y mal humorado-comento. Charles alzó la ceja.

-¿Si? A mi me resulto muy culto. Habla más de cuatro idiomas, tiene un sentido del humor un tanto oscuro y parece muy instruido-respondió, volviendo a mirar la puerta como si esperara que el hombre entrara por ella de nuevo-. Además es guapo-comentó como si nada. Raven frunció el ceño.

-Quizá es algo guapo pero... su sonrisa es horrible, Charles. Y tiene un pésimo sentido de la moda. ¿Viste ese casco y esa capa? ¡¿Quién usa ese morado?! Por Dios-protestó, reconociendo ante ella misma que las excusas eran ridículas.

-A mi me gusta su capa-aseguró, había una expresión divertida y coqueta en su rostro. No dejaba de mirar la puerta, como si aun estuviera imaginando al otro hombre. Luego de unos segundos, miró a su hermana fijamente-. Y me gusta su sonrisa, parece un lindo tiburón-hizo una pausa y se mordió el labio-. ¿Tu crees que él sea...?

-No-respondió cortante.

-¿Estas segura?-preguntó de nuevo, sin poder evitar algo de desilusión en su voz. Había apretado los labios ligeramente, y la miraba con esos ojos enormes y brillosos que le daban pena. En algún otro momento ella lo hubiera animado, le hubiera dicho que intente conquistarlo. Pero esta era una situación extraordinaria. No quería que su hermano muriera.

-Si-volvió a decir, de la misma forma cortante. En realidad no tenía ni idea de los gustos de su líder, pero si le daba alas a Charles todo eso terminaría en desastre. Quizás... eso era exactamente lo que tenía que hacer: lograr que los dos se desinteresen.

-Oh, vaya. Me dio la sensación de que podía ser...

-No lo es, Charles. Estoy segura-mintió. Le dio algo de culpa la desilusión en los ojos de su hermano. Pero definitivamente, eso era lo mejor. Ahora tendría que ver cómo hacer para que ellos dos se aburran el uno del otro.

Estaba segura de que esa atracción era algo completamente pasajero. Nada podría salir algo bueno de allí.

Ojala les haya gustado. ¡Gracias a Lupis Cruz Zalinas por mirarlo.

Espero que nos leamos muy pronto, besos! :*