DESTELLOS DE ESPERANZA

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~ESTRELLAS~

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by

Kuraudea

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«El brillo de las estrellas siempre prevalecerá alimentando la esperanza de seguir»

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Andar en la calle siempre era un total peligro. Tenía sus riesgos pero no había otra forma para llegar al laboratorio de su madre. Y así, cersiorarse cómo iba el combustible para la máquina del tiempo.

—¿Aún nada, mamá?

El frasco apenas y llevaba una franja del envase de cristal.

—Es poco—dijo la mujer.

Pero su semblante cambió y se llenó de esperanza.

—Trunks, aún tenemos 6 meses para juntar más combustible. ¡Verás que todo saldrá bien, hijo!—terminó su frase empuñando la palma de su mano como toda una guerrera.

—¡Si!—afirmó el azul con la misma sed de justicia. Herencia sin duda de su madre.

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Caminar, correr y esconderse a la par de los escombros era la única forma de poder trasladarse de un lugar a otro. Como cuando los animales se esconde de un gran depredador que los asecha; solo que en vez de voltear hacia los lados, la vista azul se dirigía hacia el cielo verdoso.

...

Tras avanzar un par de horas por fin había visualizado aquel edificio viejo; su objetivo se cumplió por fortuna. Esa construcción deteriorada la cuál alguna vez fue hermosa, era su hogar.

Sin preámbulos entró.

Caminó por el pasillo en penumbras sabiendo exactamente a qué puerta se tenía que dirigir.

Frente a ella tocó.

En ese preciso instante brotaba un miedo en él. Era inevitable no pensar qué sería si ese puerta no se abriera nunca más.

Agitó la cabeza.

—Basta de pensar en tonterías—se dijo a sí mismo.

Es que ella era tan testaruda que aunque le dijera «¡Por favor no salgas, quédate aquí!»; lo desobedecía. Así era Mai, tenía ese toque aventurero muy característico. Eso fue lo que le atrajo de la chica. Además de su valentía; era una mujer con agallas. Quizás sabía a ciencia cierta que tenía pocas posibilidades de ganarle al enemigo. Sin embargo, le hacía frente a lo que sea y eso le encantaba.

Aún recordaba cuando en el pasado entrenó con su padre en la habitación del tiempo, y lo escuchó decir con claridad.

A nosotros los saiyaijn nos atraín las mujeres con carácter.

Pero era tan joven en ese entonces que pese a poner atención a las palabras de su padre, no entendía del todo ese significado. Y más, sabiendo que su futuro corría grandes riesgo. Aún no era tiempo para abrir las puertas de su corazón.

Sus pensamientos fueron interrumpidos al abrirse la puerta.

Y la vio.

—Mai...—dijo en media voz.

—Trunks...

En ese momento al estar separados por la madera de la puerta era su salvación. El verla era su alivio.

—Me alegra que estés bien—y la mujer le cedió el paso.

Como era costumbre quitó su espada y la recargó sobre la pared que mostraba signos de humedad. En tanto, su vista se fijó en unas bolsas que si no le fallaba contenían comida.

—¿Hoy me fue bien, verdad?—dijo alegre la chica lanzándole un guiño.

—Oye...—se acercó a ella y tomó de sus hombros—¿Cuántas veces te he dicho que no salgas?

—Tu sabes bien que es algo que no puedo evitar—sus manos forradas de negro sujetaron el rostro del muchacho— ¡QUI-TA ESA CA-RA, TRUNKS!—rió—Estoy bien, anda vamos a comer—y lo jaló del brazo llevándoselo al suelo.

—Tal vez te burles o parezca que exagero—volteó hacia ella—pero si te pasa algo no me lo perdonaría.

—No pienses eso.

Ambos se sentaron en el suelo, uno frente del otro. Y la bolsas era lo único que los distanciaba.

—Mira Trunks, conseguí de tus favoritas—agitaba con las manos un paquete de galletas de chocolate—éste esbozó una sonrisa.

Al compartir trozos de galletas ambos se miraban a los ojos.

—¿Y...cómo te fue?—preguntó Mai con ilusión mientras masticaba. Realmente quería escuchar noticias favorables.

—Bien, pero aún no se recolecta el combustible suficiente para viajar al pasado—asintió con tristeza.

—Aún hay tiempo, no te preocupes—trató de animarlo.

Y siempre ella era la causante de que se sintiera bien pese a todo el desastre de su mundo. Era su motivo quizás para sonreír, para charlar, para soltar un poquito ese estrés que siempre se le subía a los hombros.

Entonces recordó.

—¿Te acuerdas cuando muy noche iba a tu casa y me metía por la ventana?—sonrió ante el bello recuedo.

—¿Y cómo olvidarlo? Si llegabas justo cuando dormía, eras un depravado desde tiempos inmemorables. No se qué pensabas en esos momentos—se sonrojó.

—Di lo quieras, Mai—apoyó su codo en la pierna y su mano le sirvió de soporte para recargar su rostro— Pero a mí no me engañabas. Sé perfectamente lo mucho que te gustaba salir a volar.

—Pero ni siquiera me dejabas vestirme—tocó sus mejillas con ambas manos—siempre salía con mi bata rosa.

—No creo que alguien te haya visto. En ese caso créeme que miraba más yo—sonrió.

—¡No digas esas cosas!—estaba aborchonada—Sabes... recuerdo en ese entonces que las estrellas eran lindas—suspiró—lastima que ahora casi no se aprecien.

—Lo sé, lo sé—negaba con la cabeza—¿Mai...?

—Dime...—lo miró a los ojos.

—Daria todo por volver a esos tiempos.

—No pasa nada, no es tu culpa. Ve el lado bueno de las cosas estamos juntos—se tomaron de las manos—Tal vez esto no es nada comparado con nuestro bonito departamento y tampoco hacemos lo que solíamos hacer—suspiró—pero estamos juntos, Trunks.

Y así mismo era.

Cada noche de amor se lo prometían, era su frase de antaño:

«Pasara lo que pasara, siempre juntos»

—Si...—asintió conmovido—Sé que no podemos salir a volar y ver las estrellas—la joven lo observaba sin comprender—pero ... encontré algo justo al pasar por un centro comercial en ruinas y no pude evitar traerlo.

—¿Y qué es...?—estaba extrañada.

—Cierra los ojos y lo verás.

—¿Eh?

—¡Vamos, Mai! Sin hacer trampa.

—Está bien, está bien.

El joven se levantó, no tardó ni unos 5 minutos cuando indicó:

—Adelante, puedes voltear.

Mai abrió los ojos, pero siendo sincera no notaba nada «nuevo» hasta que su vista se fijó en la pequeña ventana de su hogar. Aquella que solo se ensuciaba de la mancha verde que se destilaba por las calles.

Se puso de pie mientas sus ojos se tornaban cristalinos.

—Son...son— mordió sus labios antes de terminar la frase—Son estrellas...

Una lagrima rodó por su mejilla con ligeras risas. Y ella se acercó a tocarlas.

—Niño son ...son hermosas.

Él la pescó por atrás y respiró en su nuca.

—Ahora todos los días podrás ver las estrellas, Mai. Además brillan en la oscuridad—soltó una risa.

—En serio son hermosas—la chica se giró hacia él y tomó su pecho—Gracias ...

—No agradezcas, son todas para ti y mereces muchas más.

Eran pequeños detalles que aún los mantenía con vida entre tanta tempestad. Detalles que valía la pena, pese a todo, vivirlos juntos. Y como era de esperase con ese pizca de felicidad sellaron el momento con un tierno beso. Quizás tendrían muchas carencias, pero el demostrarse amor nunca debía de fallar. El amarse y el estar juntos era cosa que siempre estaban dispuestos hacer porque por desgracia no sabían cuando iba ser su última vez juntos.

—¿Vamos a dormir?—dijo el joven al interrumpir el beso. Ella simplemente asintió, estaba absorbida por la embriagante dosis del azul.

...

No tendrían una cama lujosa llena de cojines, pero con el sillón sobraba para hacer maravillas; sentados, acostados, en el propio piso. Y claro, pared sobraba.

Tras dejarse llevar por sus impulsos y tendiendo el mayor «cuidado» posible; finalizaron el acto de su unión como el mayor placer posible.

Y ahí estaban; ella encima de él tomándole del rostro, jadeantes y brillosos del sudor. Sus orbes desprendía muchísimo amor.

Trunks entre jadeos dijo lo de cada noche:

—Te amo mucho, testaruda—sonrió.

Y ella contestó:

—Pervertido...

Rieron entre cortos besos y caricias.

...

Todo había menguado.

Ahora, estaban de lado acostados en el sillón; era la mejor manera de dormir. Sus cuerpos se cubrían con una vieja frazada llena de parches. Pero que más daba, ellos mismo se daban el calor suficiente para no padecer frío. En tanto, sus manos se acariciaban con suaves roces. Él besaba su hombro y se brincaba a depositarle otro besito en sus mejillas blancas.

Y así, bajo un ambiente artificial lleno de ESTRELLAS, armaban otra realidad. Aquella que pese a todo lo feo estaría ahí para recordarles ese bello momento. Y con sus brillos les retomaría que existía una esperanza de que todo volviera a ser lo de antes. Tal vez eran estrellas artificiales, pero algún día...algún día sería verdaderas estrellas otra vez.

FIN.


¡Gracias querido lector por llegar hasta aquí!

Hola n_n

Se supone que yo tendría que estar escribiendo el capítulo 9 de HelMR ¡Y nada! que de un momento a otro me brotó la inspiración a las 10pm justo antes de irme a dormi. Y pues bueno, surgió esto, así hago las cosas de chispazo XD créanme que ni yo me lo esperaba. Ojalá les haya gustado, un besos para todos y un gran saludo para Fangirleando.

¡NOS LEEMOS!

Con cariño:

Kuraudea.