¡Gwa! Disculpen la demoraaaaa, ni siquiera me había dado cuenta que había pasado tanto tiempo x.x ¿Hay alguien por aquí todavía? lo prometido es deuda, espero que lo disfruten


Caballeros.

Tsukishima Kei fue el único que recibió la noticia de su futuro encuentro con el "Rey traidor" con algo de alegría, no que su rostro lo demostrara, por supuesto que no, y tampoco por el rey en sí, sino mas bien por la compañía que traería dicho encuentro.

No era un secreto para nadie que, al igual que la mayoría del equipo, el bloqueador rubio prefería la compañía de los chicos, un chico en particular, su mejor amigo de toda la vida… Y que lamentablemente no estaba en Karasuno por culpa del trabajo del padre del chico en cuestión; por eso, saber que el Karasuno se enfrentaría al Shiratorizawa, fue motivo de alegría para el rubio de lentes.

La poderosa escuela Shiratorizawa, los eternos rivales del Karasuno, tenían a su novio, Yamaguchi Tadashi, como miembro de su equipo, Tsuki era un cuervo y Yamaguchi un águila, negro y blanco, yin y yang, tan opuestos como sus personalidades, pero también la luna y las estrellas, complementos de un todo.

Por eso, cuando fueron liberados de la práctica, por primera vez en mucho tiempo Tsukishima lo hacía con una sonrisa. Tomó su teléfono y marcó el número de memoria.

—¡Tsuki! —Saludó el castaño.

—¿Lo sabías? —Preguntó mientras la sonrisa se ampliaba un poco más al escuchar la voz de su pareja.

—¡No! Oikawa-san lo acaba de anunciar al equipo ¡estaba por llamarte ahora mismo!

—¿Vas a venir, no?

—¡Por supuesto! El entrenador quiere que practique mi saque en un partido real —El pecoso le respondió sonando muy orgulloso de sí mismo, Tsuki sonrió con cariño.

—¿Ya perfeccionaste el saque flotante?

—Ajap, Semi senpai me ayudó, y ¡me está enseñando uno nuevo!

—¿Crees que podrás mostrármelo en el partido?

—No lo sé Tsuki…—Replicó sonando indeciso y algo deprimido.

Eso no lo podía permitir, Tsukishima había tomado como misión personal no dejar que nada hiciera llorar a su novio, no después de todo lo que sufrió el castaño cuando ambos se enteraron que no podrían ir a la misma secundaria.

—No hay problema Tadashi, estoy seguro que Karasuno tendrá problemas con el servicio flotante, Dios sabe que yo los tuve incluso antes de que lo perfeccionaras.

—¡Gracias Tsuki!

Funcionó como una varita mágica.

Ambos siguieron hablando de cosas sin importancia mientras el rubio se dirigía a su casa, el castaño en cambio caminaba hacia su dormitorio dentro del Shiratorizawa, reluctantes terminaron la llamada para que ambos pudieran seguir su rutina nocturna, tomar una ducha, cenar, hacer tarea… con la promesa de que antes de dormir se llamarían de nuevo. Como todas las noches.

Tsukishima Kei no era alguien llamativo, no se podía considerar un rey como Oikawa o Asahi, mucho menos un bufón como Nishinoya o Hinata, Tsukishima Kei era algo en el medio, no era insignificante como el ciudadano cinco en una obra de teatro, pero tampoco tenía un papel protagónico, y para él era perfecto, Tsukishima Kei era un caballero, con su propia historia y sus propios sueños, todos los cuales contenían a un chico pecoso de cabello castaño, Tadashi no era un rey, pero para Kei, Tadashi era su paz, su todo, su reino.

Así que por primera vez en mucho tiempo, Tsuki disfrutaría de un partido de voleibol, aunque tuviera que enfrentarse a su novio, el caballero sabia donde estaba su lealtad y luchar con todo contra las águilas era algo que tenía que hacer, pues quería medirse contra la estrella del Shiratorizawa del cual Yamaguchi no paraba de hablar, tenía que detenerlo y ganarse de nuevo la admiración de su novio.

&.&.&.&.&.&

Yaku Morisuke no podía controlar las mariposas que habían tomado residencia permanente en su estómago desde que había conocido a cierto chico de cabello blanco.

Cada vez que veía un mensaje del ruso, cada noche cuando Lev le daba esa tonta sonrisa al verlo en video chat, cada vez que veía el fondo de pantalla de su teléfono, el cual era una foto de ambos, y que se tomaron justo antes de que Lev tuviera que marcharse a los Estados Unidos, Yaku sentía como algo cálido le llenaba por dentro.

Ahora Lev Haiba había pasado de ser el ruso idiota que se burlaba de su altura, a ser su idiota ruso, su bufón, y el libero no podía evitar sonreír tontamente por lo feliz que se sentía de poder decir eso.

—Soy un completo idiota.

Yaku suspiró mientras recostaba su frente contra su escritorio, en esos momentos estaba en su habitación, sentado frente a su computadora, esperando que Lev se conectara para su charla nocturna diaria.

—¿Cómo he llegado a estar así?

Se preguntó en voz alta negando con su cabeza al sentir como las mariposas en su estomago comenzaban a convertirse en águilas con cada paso de las agujas del reloj.

—¡MORI-SAN!

Yaku dio un pequeño salto en su asiento al escuchar la voz del chico que lo tenía en ese estado, ansioso, feliz, preocupado.

—Lev…

Yaku enfocó su vista en el peliblanco, y todo lo demás desapareció, su mundo se concentró en aquel chico que tenía en su pantalla, la sonrisa que antes era ajena a su rostro, tomó su lugar, como cada vez que hablaba con Lev, cálida, grande, feliz.

—Hoy Teru-san…

Lev comenzó a explicarle su día, como era ya su costumbre, el más joven estaba siempre tan feliz de verle y contarle su día que Yaku siempre lo dejaba ir primero, no importaba que Yaku tuviera algo que decirle.

—… y entonces Tanaka-san…

Para Yaku, ver como Lev hablaba sin parar se había convertido en un calmante, lo cual era irónico porque al conocerlo no soportaba siquiera verlo, ahora la voz, los gestos y el brillo en los ojos del ruso, hacían que sus hombros se relajaran casi de inmediato.

—…¿Mori-san?

Yaku salió de sus pensamientos al ver la mirada curiosa del ruso, incluso su rostro estaba inclinado hacia un lado, como un gato curioso.

—¿Si?

—No me estabas prestando atención —Se quejó el ruso, cruzándose de brazos y haciendo, sin darse cuenta un ligero puchero.

"Adorable" pensó Yaku, antes de poder detenerse "Es como un niño gigante".

—Si lo hacia Lev, solo… ¿Puedes repetir la pregunta?

Lev resopló, pero el enfado se perdió al instante que Yaku le dio de nuevo toda su atención y una pequeña sonrisa, que Yaku le dio con ese exacto propósito. Lev era alguien muy simple.

—¿Cómo fue tu día…

Cualquiera creería que alguien con la personalidad de Lev, no prestaría atención al día de alguien tan aburrido como Yaku, pero la verdad es que el relato del día de Yaku siempre era mucho más largo que el de Lev, debido a todas las preguntas que le hacia el de cabello blanco, siempre quería saber hasta el más mínimo detalle de lo que había hecho el líbero, y Yaku debía admitirlo, para alguien que adoraba ser el centro de atención, Lev sabia como hacer que alguien se sintiera la persona más importante del universo.

Eran la una de la mañana para Yaku y ambos estaban bostezando mientras hablaban.

—¿Y Oikawa-san es muy bueno?

—Por lo que dio a entender Asahi-san, si lo es, yo nunca lo he visto jugando pero sí recuerdo que fue premiado como el mejor armador el año pasado.

—Ohh…

—Aquí esta una foto —Yaku la había buscado por internet, el armador tenía su propia fan-page, y aunque Yaku no quería admitirlo, el muy bastardo era hermoso.

—Ohh… ¿Crees que la levantaría para mí?

Por supuesto que a Lev solo le importaría sus habilidades como armador y no la apariencia física, Yaku no admitiría nunca el alivio que sintió por eso.

—No lo sé, según Kageyama es un completo idiota, pero también dijo que sabia sacarle provecho a cualquiera que estuviera en su equipo.

—Con él seguramente sería la estrella del equipo…

Yaku podía ver las estrellas brillando en los ojos de Lev, y tenía que admitir que no le gustaba en absoluto; ese tipo de mirada soñadora debía ser solo para Yaku, no es que el líbero lo fuera a admitir en voz alta.

No era sencillo salir con alguien como Lev, sobre todo si se tenía en cuenta lo diferente que ambos eran, haciendo un lado lo físico y la obvia diferencia de tamaño, las personalidades de ambos eran extremos opuestos también, Lev era ruidoso, amable, inocente y en su cabeza solo existía el voleibol (Y ahora también Yaku); mientras el líbero, era callado, algo amargado y siempre pensaba en miles de cosas a la vez (aunque últimamente esas miles de cosas se estaban transformando en el ruso), no tenían nada en común, excepto que ambos disfrutaban del voleibol, y por alguna razón, también disfrutaban de la compañía del otro. Además Yaku era mayor que el otro, un senpai y su kohai, se podría decir ya que Yaku lo ayudó con las recepciones…

Pero los polos opuestos se atraen ¿no?

Yaku nunca pensó que sería parte de ese famoso cliché; en más de un sentido era opuesto a su pareja, pero al ver la sonrisa que Lev le daba, al recordar cómo se sentía que aquellos brazos largos lo rodearan… no podría estar más feliz de sus diferencias.

Eran y no eran una típica pareja, Lev era sin duda un bufón, pero Yaku no era un rey que tenía su propio club de admiradores, Yaku era tranquilo, casi invisible, hasta que el más alto lo vio y decidió que lo quería, Yaku se había transformado en un caballero que tenía que controlar al bufón extranjero y en algún punto de esa interacción se terminó enamorando del idiota que no dejaba de burlarse de su estatura.

—Ya es tarde Lev, debemos ir a dormir.

La reacción del ruso no se hizo esperar, era la misma de todos los días, la sonrisa de Lev desapareció, y Yaku detestaba verlo, pero no podían hacer nada, ambos tenían un horario demasiado complicado, y salirse de la rutina a la que finalmente habían llegado, les pesaría a ambos en sus actividades diarias.

—Pero…

—No, Lev, debemos irnos…

Sin embargo, Yaku no hizo ningún movimiento para cortar la llamada, odiaba dejar a Lev con ese rostro tan triste.

—¡Mnph! —Lev se cruzó de brazos—, no quiero.

—Tenemos que dormir…

—Te extraño.

El corazón de Yaku dio un salto, por la honesta expresión de necesidad en el rostro y voz de Lev; aclarando su garganta, Yaku le respondió.

—Te echo de menos también.

Yaku acercó su mano hacia la pantalla, como si pudiera acariciar al verdadero Lev y el ruso hizo lo mismo; mirándose a los ojos, Yaku soltó un suspiro derrotado, era difícil… estar separados cuando apenas se habían encontrado apestaba, casi todos los días era lo mismo, la despedida siempre lo más difícil ¿Cómo es que el cínico libero había caído tan fuerte por el bufón ruso? Yaku nunca lo sabría, pero aunque le doliera estar lejos de Lev, sabía que no cambiaria estas conversaciones con el ruso por nada del mundo.

—Buenas noches Lev…—Se despidió Yaku.

—Buenos días Morisuke…—Le respondió el ruso, ya que para él, apenas comenzaba el día—, te q-quiero M-mori.

La respiración de Yaku se detuvo y sus ojos se abrieron a más no poder. Era la primera vez que Lev se lo decía, al menos la primera que Yaku podría tomarse en serio; con sus mejillas sonrojadas y con una sonrisa tímida, tan extraña en Lev, el líbero supo que el ruso lo decía de corazón.

—T-te quiero también…

La amplia sonrisa que obtuvo en respuesta valió la pena que su rostro se pusiera como un tomate y fue lo último que vio pues en seguida cortó la video llamada con el otro, Yaku sentía que salía vapor de sus orejas debido a la vergüenza que sentía.

—¡No puedo creer que le haya dicho eso!

Yaku se levantó y se arrojó en su cama, cubriéndose con una almohada, como si no estuviera solo en su habitación y alguien pudiera verlo. Quería gritar y no tenía idea de por qué ¿Emoción, vergüenza?

"T-te quiero M-mori" Recordó y su corazón se aceleró de nuevo.

—Va a matarme de un infarto…estúpido bufón… mi estúpido bufón.

Yaku durmió con una enorme sonrisa esa noche.

Un caballero enamorado de un bufón, definitivamente no había nada típico en esa relación.

&.&.&.&.&.&

—¡Iwa-chan!

Iwaizumi Hajime saltó casi sin ver el balón, golpeó confiando en que su armador lo colocaría justo donde lo necesitaba, porque siempre había sido así.

¡Paf! El golpe fue un sonido satisfactorio, tanto en su palma como del otro lado de la cancha.

—Otra v…—Su armador comenzó a decir.

—Terminamos…—Lo cortó de inmediato.

—Pero Iwaa…

—Pero nada Oikawa, dijimos que uno mas, hace veinte pases…

—¡No podemos perder ante el Karasuno! —Le gritó el castaño.

Iwaizumi se puso frente al otro y lo tomó de sus hombros, su rostro completamente serio.

—¡Si entrenas hasta desmayar no tendrás fuerzas para el partido!

—Yo puedo se…

—Pero yo no… —Le interrumpió de nuevo—, estoy agotado Oikawa —Mintió el rematador.

Ambos se miraron fijamente, estaban muy cerca y se conocían de muchos años ya, Oikawa sabía que Iwaizumi estaba mintiendo, pero también sabía que el rematador no cambiaría su versión y no tenía ninguna duda de que no lo dejaría practicar solo; con un suspiro derrotado el rey dejó que su frente chocara ligeramente con la del otro.

—Te estás volviendo viejo Iwa-chan —Bromeó el castaño.

—Es por culpa de mi novio que no deja de matarse practicando.

Oikawa resopló e Iwazumi lo acercó para darle un beso; Oikawa se dejó besar, incluso abrió su boca invitando a Iwaizumi a profundizar el beso, lo cual el otro aceptó de inmediato; Oikawa suspiró en el beso, rodeando de inmediato la cintura de su caballero, acercando mas sus cuerpos, Iwaizumi tomó su rostro, haciendo que se inclinara como él quería.

Oikawa amaba dejar que el pelinegro tomara el control, le dejaba unos minutos para vaciar su mente y concentrarse solo en las sensaciones que su Iwa-chan le hacía sentir, unos momentos de paz, donde podía dejar de ser el perfecto Oikawa, dejar de ser el gran rey y ser solo Tooru.

Sin darse cuenta cómo o cuando, Oikawa terminó contra una pared, sus piernas envolviendo la cintura de Hajime, su respiración entrecortada, pues el pelinegro le mordía y besaba el cuello, el punto débil del rey.

—Hha-jiii-meee —Se quejó el rey, su voz ronca de deseo.

—Si te vieran ahora, rey —Le dijo algo burlón.

Oikawa se mordió los labios, tragándose el sonido de indignación que quería salir por su garganta, sabía lo que Hajime estaba haciendo, como se burlaba de su titulo para ayudarle a olvidarse de las responsabilidades que traía el mismo, para que en esos momentos cuando sus cuerpos estaban así de cerca, fueran sólo Tooru y Haijme, no los mejores amigos, no un caballero y un rey, en esos momentos eran solo ellos dos.

—Pensé que estabas cansado Iwa-chan.

—¿Para esto? ¿Para ti?... —Hajime le observó con unos ojos llenos de lujuria y deseo, tanto que hizo que Oikawa se estremeciera—, nunca.

—Hajime…—Oikawa suspiró, atrayéndolo de nuevo para otro beso, roba aliento.

—Tooru…

El beso continuó, las manos de ambos paseándose debajo de las camisetas llenas de sudor de un duro entrenamiento, labios chocando contra otros, dientes, lenguas, todo se estaba volviendo un torbellino que los arrastraba a ambos…

¡SLAM!

El sonido de la puerta del gimnasio hizo que ambos saltaran en su sitio, separando sus labios y observando a los intrusos.

—Me debes un cream puff Matsun, te dije que estarían comiéndose mutuamente.

—¡Agh! Y yo aquí pensando que su majestad estaría demasiado ocupado entrenando para el partido contra los cuervos ¡Que decepción!

Matsukawa Issei, negaba con su cabeza fingiendo estar decepcionado, aunque perdía el efecto debido a la pequeña sonrisa divertida que tenia; sonrisa que imitaba su novio, Hanamaki Takahiro, detrás de él.

Oikawa e Iwaizumi, se sonrojaron levemente y finalmente el pelinegro dejó al castaño en el piso.

—¿Saben que si el pobre Yamaguchi los consigue en esa posición le hubiera dado un ataque cardiaco?

—Deberían controlar sus hormonas, hay niños en el equipo.

—¡Cállense! Yama-chan se fue temprano.

—Le hubieras roto el corazón a Wakatoshi…—Siguió Hanamaki.

—¡Pf! ¡como si me importara lo que piense…

—Déjenlo ya, todo el equipo los ha visto en peores condiciones que a nosotros dos, y Wakatoshi tiene su pareja —Iwaizumi sentenció, tomando de la mano a Tooru y arrastrándolo hacia la salida. La verdad era que estaba tratando de que nadie notara lo rojo que estaba.

Lo cual no funcionó, aunque sus amigos pensaron que era por otra cosa.

—Awww, ¿Iwaizumi esta celoso? —Dijeron Maki y Matsun al mismo tiempo.

Hajime se detuvo en seco y les dio una mirada asesina a sus dos amigos. Ese era un tema delicado, no porque Hajime sintiera que Ushijima sintiera algo por Oikawa o viceversa, esos dos no se soportaban fuera de la cancha; sino porque la estrella del Shiratorizawa le podía dar a Tooru, algo que Hajime no podría, ganar las nacionales y que el padre de Oikawa lo dejara en paz.

Cuando todos se habían transferido al Shiratorizawa, habían perdido a muchos amigos, pero habían tenido una buena razón, una que solo ellos cuatro sabían, pues Tooru nunca quiso meter a los demás en problemas, ni hacerlos preocuparse. Pero Iwaizumi, Makki y Matsun, lo habían descubierto y lo habían enfrentado, y entre lágrimas, Oikawa tuvo que decirles la verdad y ninguno dudó en seguirlo luego, Iwaizumi, Makki y Matsun no podían dejarlo solo en un lugar tan frío como era el nido de las águilas.

Los cuatros salieron del gimnasio sin decir nada mas, pues Makki y Matsukawa se dieron cuenta que habían tocado una tecla delicada para el otro par. Sin embargo, mientras caminaban hacia sus dormitorios, fue Oikawa el que rompió el silencio.

—¿Cómo creen que estén?

Todos sabían a quienes se estaba refiriendo su rey.

—Aburridos sin nosotros —Intentó bromear el pelirosado.

Los demás sonrieron ligeramente, sin los bufones principales, Makki y Matsun, seguro que las cosas ya no serian tan divertidas como antes.

—¿Es una buena idea enfrentarlos ahora? —Cuestionó Matsukawa repentinamente serio.

—Es mejor ahora que en el torneo, no nos tomará de sorpresa verlos del otro lado de la cancha —Respondió Hajime, sus ojos viendo hacia las estrellas.

—Debieron queda…—Oikawa comenzó, su voz llena de tristeza.

—¡No lo digas! —Lo interrumpió Makki.

—Pero…

—Nada de eso Gran Rey, no te podrías deshacerte de nosotros ni que quisieras…—Agregó Matsukawa.

—Hicimos una promesa Oikawa, así que déjalo ir.

—Ninguno de nosotros se arrepiente de la decisión —Le aseguró Hajime, apretándole la mano que tenia sujeta desde que habían salido del gimnasio.

Chicos…—Oikawa sintió como su garganta se apretaba de la emoción.

Entonces Hanamaki y Matsukawa se lanzaron encima del armador, haciéndolo caer al piso, Hajime se había soltado a tiempo y los observó desde un lado, riendo por las tonterías de sus amigos.

—Además nos vemos mejor con las alas blancas de un águila…

Comentó Makki, haciendo que todos soltaran una carcajada.

Oikawa era un rey que se vio obligado a dejar su reino; Hajime era un caballero que no tenía la suficiente fuerza para ayudar a su rey, y Makki y Matsun eran los bufones que no podían dejar ir a sus mejores amigos; juntos en territorio enemigo, formaron su propio y pequeño reino, uno que tal vez luego podría crecer, pero mientras tanto… Iwaizumi Hajime se encargaría de protegerlos, como el caballero que era.


Yyyyy ¿que tal? ¿Les gustó el cap de los caballeros?

Recuerden dejar su review para seguir con esta historia, que aun le queda xD