Matenme. Yo les traigo un nuevo fic en lugar de terminar los qUE tengo... U.u perdón... Esta idea se metió en mi mente y ni la tarea me deja hacer que no tuve mas remedio que exponerla... Si me esperan tres semanas saldré de vacaciones y podré actualizar. Yeii. Bueno espero les guste esto.

Obsesión

Hakuba tenia muy claro que su compañero de clase, además de un mago "principiante", tenia una segunda vida en la que le gustaba salir por las noches y tomar joyas ajenas de gran valor para después devolverlas no sin antes burlarse de la policía y de cualquier otro tipo de autoridad que intentara atrápalo, sin embargo, siendo el un detective de renombre, conocía perfectamente que sin pruebas era imposible entregar a su molesto compañero a las autoridades, y es que toda prueba que tenia era meramente circunstancial, no habia nada fisico, odiaba admitirlo pero Kuroba Kaito era bastante bueno como ladrón, pues no dejaba ni una huella ni un cabello, a excepción de una vez, a su vista era demasiado cuidadoso.

Pero últimamente tenia un problema, no podía sacarse la idea de la cabeza técnicamente, se habia convertido en el acosador de su compañero, sin que el lo supiese o eso pensaba, por eso el nuevo atraco que daría su nemesis era la oportunidad perfecta para sacar los extraños pensamientos que comenzaban a invadir su mente.

Había logrado colocarle las esposas y que quedara atrapado con aquel tubo impidiendole el escape, finalmente revelaría la identidad de ese malnacido ladron que lo traía obsesionado, la lluvia comenzó a caer fuertemente mojándolos a ambos.

-He de admitir que no me esperaba esta trampa por su parte detective Hakuba- hablo el prisionero.

El rubio solo lo miraba, sus mejillas se sonrojaron ante la imagen de que tenia en frente.

-¡Cállate!- respondió el ingles- finalmente revelare tu identidad Kid o debería llamarte Kuroba-kun.

Si esas palabras hicieron efecto en el ladrón, este no lo demostró y siguió con su típica cara de poker.

Hakuba comenzo a acercarse al mago de blanco, al estar cerca estiro sus manos tocando el rostro contrario, algo que sorprendió al mago ladrón.

Un soplo del viento logro hacer que el sombrero del ladrón volara dejando ver por completo su castaña melena, Hakuba sonrió, con su mano llego hasta el ojo que era escondido por aquel monóculo sin mucho cuidado lo lanzo lejos del rostro de su presa, su sonrisa se ensancho.

-¡Lo sabia!- dijo triunfante el rubio mientras observaba a su compañero.

-Espera Hakuba... Yo puedo explicar...- intento decir, sin embargo, Kaito jamás espero ser silenciado del modo en que lo estaba haciendo el detective.

Hakuba aprovecho que su compañero hablo para juntar sus labios con los de él y así obtener acceso total a la cavidad contraria, Kaito gimió un poco al sentir la lengua del otro recorrer su boca.

Sabiendo que no podía librarse Hakuba continuo explorando el cuerpo de su compañero comenzando por quitarle aquella molesta capa, y desabotonar el saco y la camisa azul, incluso aflojo la corbata que llevaba, dejando desnudo el pecho del joven, fue en ese momento donde sus pulmones pidieron por oxigeno que se separo de los labios contrarios y miro de pies a cabeza el cuerpo que tenia enfrente.

Kaito por su parte intentaba recuperar la respiración y encontrar algún tipo de sentido a lo que estaba pasando, alzo la cabeza para reclamarle pero nuevamente sus labios fueron devorados por los del detective.

Hakuba devoraban los labios del mago, manoseaba con locura cada parte de piel que estaba desnuda comenzando a bajar a la entrepierna del otro.

Kaito al sentir su zona intima ser invadida entro en razón y recordando que aun tenia sus piernas libres, le lanzo una fuerte patada al costado a su opresor, logrando que este se separara.

-¿Que rayos crees que hacías Hakuba?- cuestiono enojado y avergonzado el joven castaño

Hakuba lo miro, su rostro mostraba frustración.

-Perdóname- dijo en voz baja mientras del bolsillo del pantalón sacaba la llave de las esposas y se acercaba al joven para liberarlo- Yo... Perdi la razón, lo siento- dijo al abrir las esposas- no le dire a nadie- dijo para comenzar a alejarse.

Kaito cayó de rodillas al suelo y no intento detener al detective.

-¿Que rayos acaba de pasar?- se pregunto logrando que los colores se le subirán al rostro- mierda...estuve a punto de...- palideció al percatarse- ¡VOY A MATARLO!- dijo mientras comenzaba a acomodarse la ropa, recoger su sombrero, monóculo y capa. Reviso si la joya que acaba de robar esa noche era Pandora, suspiro derrotado, dejo una nota con la joya y se lanzo del edificio, después de todo, los gritos del oficial Nakamori estaban cada vez mas cerca.