Capítulo 18:
Un nuevo despertar
- ¿Y bien? - indagó en un suave susurro sin dejar de juguetear con los mechones de su cabellera.

Ginny dobló lentamente el pergamino mientras volvía su mirada con cierto remordimiento hacia la joven que bordea su edad.

- Se va a quedar con Harry y Sirius - murmuró Ginny mordiéndose el labio inferior.

Luna sonrió ampliamente al instante en que seguía deslizando sus dedos entre sus cabellos.

- No hay problema - le contestó adentrándose en la cama - Estoy en tu casa y es suficiente para mí -

- No lo sabía, en verdad - Ginny negó con la cabeza - Fue tan repentino que Ron quisiera quedarse por allá -

- Y te digo en verdad que no tienes por qué preocuparte - Luna miró a un punto indiferente, pero su mente parecía viajar a otra dimensión, a los pocos segundos le respondió prácticamente suspirando - Igual, estaré aquí por una temporada -

- ¿Así tengas que aguantar a Fred y George? -

- Ellos son muy ingeniosos - le defendió Luna con lealtad, de inmediato ella replicó - Un momento, se supone que son tus hermanos -

- Pues por eso lo digo - Ginny agregó a sus palabras una risita.

- Los hombres Weasley son interesantes - expresó Luna con firmeza - En especial Ron. Él no tiene reparo en decir lo que piensa.... -

- No piensa en lo que dice- replicó Ginny

- Es directo al hablar -

- Tosco hasta para decir Hola -

- Determinante en lo que quiere -

- Terco como una mula -

Luna soltó una carcajada ante los comentarios de su pelirroja amiga.

- Tú simplemente no lo comprendes -

Ginny frunció el entrecejo antes de abrir el primer cajón de su mesita de noche y sacar del mismo un trozo de pergamino, un tintero y una pluma.

- ¡¿Y por qué debería hacerlo?! ¡¡Es mi hermano!! -

Lo siguiente en escucharse en la habitación fue el rasgar de la pluma contra el pergamino.

- ¿Le vas a escribir a estas horas? - Ginny sonrió y asintió, segundos después mojaba con delicadeza la punta de la pluma y volvía a escribir con el mayor cuidado posible. - Aún no puedo creer que sigan juntos -

La pelirroja detuvo su escritura y se volvió hacia Luna.

- ¿Qué quisiste decir? -

- Vamos, Ginny - le replicó ella desviando sus ojos plateados hacia la ventana - Es Draco. Draco Malfoy. Sinceramente pensé que te utilizaba como pasatiempo, o para hacerte daño -

Ginny miró el contenido del pergamino sintiendo una punzada en su interior.

- ¿Y ahora? - le preguntó la pelirroja - ¿Qué crees ahora? -

Luna suspiró profundamente volviendo a tomar sus mechones dorados entre sus dedos y enlazarlos en los mismos.

- Que existe algo que sólo él y tú comprenden - Por unos instantes clavó sus ojos en Ginny, de una manera intrigante, pero luego volvió su mirada al cristal de la ventana.

Ginny enrolló el pergamino lo más pequeño que pudo, luego lo ató a una lechuza gris, de pose altiva y grandes ojos amarillos, una lechuza que naturalmente no pertenece a su familia, la misma que, sin esperar instrucción alguna, emprendió vuelo.


- ¿Estás bien? - le preguntó directamente, su voz mezcla de tosquedad y nerviosismo.

Sus ojos grises se en un punto distante e indiferente, sus dedos seguían deslizándose lentamente en el borde de la copa de vino.

- Sí - Draco replicó secamente, dejando el claro mensaje de 'No más preguntas' en tan simple palabra.

Pansy miró con desdén el guisado de su plato, y seguía dándole vueltas al mismo con un tenedor dorado.

La situación era tan divertida como contemplar a los elfos limpiar la mansión de cabo a rabo.

- ¿A qué hora piensas largarte? - preguntó Draco sin dejar de ver aquel punto imaginario.

Pansy chasqueó la lengua en señal de irritación.

- ¡Qué caballerosidad! - le dijo sarcástica dejando botado los tenedores y cruzándose de brazos en señal de niña resentida.

De pronto Draco sobresaltó notablemente cuando una lechuza gris se acercó hacia él y le mostró la pata. El joven Malfoy tomó el pergamino y lo guardó entre sus ropas al notar cómo Parkinson se inclinaba para saber algo sobre la situación.

- Tengo mis propios asuntos - le advirtió Draco - ¡¡No te entrometas!! -

La chica le miró con profunda ira mientras apretaba los dientes.

- Tus asuntos son los míos, queridito. Recuerda que pronto nos casaremos -

- Si me encantara que se entrometan en mi vida, en el Colegio hubiese estado en Hufflepuff, los cretinos hasta me hubiesen lamido los zapatos -

- ¡¡No me compares con esa bola de perdedores!! - le reclamó Pansy apretando las manos y golpeando la mesa.

- Ten cuidado con tu tono - casi susurró Draco, sin embargo en esta ocasión sus palabras fueron tan precisas que Pansy atinó a bajar la mirada, claro sin dejar a un lado el coraje que inyectaba su mirada.

Lucius ingresó al instante al salón. Draco tomó la copa de vino y se la bebió toda de un solo golpe.

- ¿Peleas de enamorados? - indagó el mayor Malfoy posando su mirada intimidante entre Draco y Pansy.

El rubio se levantó de la mesa y se dirigió claramente hacia su habitación. No se despidió, no dio la mínima muestra de respeto por los presentes. Un perfecto Malfoy. Clara muestra de que la actitud del rubio es normal y comprensible en esa situación era el hecho de que su padre imitó su acción, dejando a Pansy sola en el comedor de la mansión Malfoy, más irritada que la noche en que Draco se negó a bailar con ella y la estúpida de McGonagall anunció que la traga-libros de Granger era la mejor estudiante de la generación.


Había sido una noche encantadora, a pesar de todo.

A decir verdad Harry creía que aquel día era el mejor de su existencia.

No dolor, no pesadillas, no preocupaciones, no angustias... Y tenía a su disposición el agradable aroma que desprendía la cabellera castaña de Hermione que lentamente volvía a rizarse.

Y nuevamente ella estaba dormida entre sus brazos.

Harry no quiso preocuparse. De seguro que era algo normal, la pobre chica ha estado muy cansada y confundida. No era nada del otro mundo.

¿Acaso podía existir algo maligno acechándolo cuando tenía su delgado cuerpo aprisionado contra el de él?

El joven repasó lentamente las curvas de su rostro: tenía unas ojeras ligeramente profundizadas, las pestañas delicadamente alineadas en forma paralela a sus cejas, unos mechones enroscándose en sus mejillas pálidas.

Con cierto temor a despertarla Harry deslizó una mano en la tersa piel de su hombro. El frío que la inundaba había disminuido notablemente. Harry sonrió satisfecho de que su sugerencia de un cálido baño antes de ir a dormir haya funcionado. Claro que nunca le planteó la idea de quedarse en la habitación de huéspedes mientras ella se bañaba en un compartimiento cercano. Tampoco era su idea que le prestara una de sus prendas de dormir, aunque esto era lógico que ocurriera puesto que él la había llevado a El Refugio sin nada más de lo que llevaba en esos instantes. Mucho menos había planeado sentir en su propio cuerpo cómo ella dormía profundamente.

Definitivamente las cosas salieron mejor de lo que él planeaba.

Harry se durmió mucho después que ella y despertó apenas un par de minutos antes de que ella lo hiciera.

En aquellos benditos 160 segundos y un poco más, Harry aprovechó para repasar nuevamente sus rasgos físicos y volver a guardarlos en lo más profundo de su mente.

Hermione sobresaltó abruptamente, y la única acción que Harry encontró lógica fue envolverla entre sus brazos.

- ¿Harry? - murmuró Hermione parpadeando varias veces y respirando agitada.

- Shhh - le dijo como respuesta - Estoy aquí -

Hermione sentía el pecho del joven subir y bajar sobre su cabeza. Con cierto nerviosismo alzó su cabeza, y la verdad le resultaba extraño el verlo sin aquellos redondos lentes en la cara.

Ella quiso articular un 'Buenos días' como respuesta, o quizá un 'Lo siento, otra vez volví a quedarme dormida entre tus brazos'

Pero quizá existían mejores formas de comenzar un nuevo día. Y parecía que Harry pensaba en algo muy parecido, en especial por la forma en que sus varoniles manos se posaron en cada una de sus mejillas, y lentamente la atraía hacia el suyo.

Sintiendo que la noche volvía a comenzar, sintiendo que nunca más se separarían, deseando que el tiempo se detenga en el preciso instante en que sus almas se fusionen con el anhelado reencuentro de sus suaves labios...

La respiración de ambos parecía una sola, el mágico hechizo los había hipnotizado y no estaba dispuesto a soltarlos con facilidad...

Y entonces...

... se escuchó unos golpes en la puerta.

- Hermione - era la voz de Sirius al otro lado. Ambos jóvenes se separaron y abruptamente Hermione salió de encima de Harry. Sirius dio unos tres golpes más a la puerta - Hermione, el desayuno está listo. Iré por Harry -

Sus miradas se encontraron brevemente. Harry apenas reparó en las sonrojadas mejillas de Hermione, e imaginaba que las suyas iban por el mismo camino, puesto que las sintió tibias. Luego murmuró unas palabras y desapareció de la habitación.

La voz de Sirius se escuchaba ligeramente lejana, llamando ahora a Harry. Se pudo oír también cómo una puerta se abría, seguramente la junta al cuarto de Harry, donde Ron se quedó a dormir, porque era la voz del pelirrojo la que hablaba.

- ¿Desayuno? -

- ¡Oye! - exclamó Sirius cómico - A ti aún no te he llamado -

- Eh.... Sí... sí... es que llamabas para ir a desayunar - replicó Ron con unas risitas - ¿Ya despertó Harry? -

Otra vez el sonido de la puerta abriéndose, aunque esta vez fue de manera torpe.

- ¿Quién podría dormir con la bulla que hacen frente a mi cuarto? - dijo Harry como saludo matutino.

- ¿Y tus gafas? - indagó Ron extrañado.

Hermione clavó su mirada en las redondas gafas de Harry que estaban en la mesita de noche.

- Adentro - contestó Harry de inmediato - Ya iré por ellas. ¿Qué es esto? ¿Un juicio? -

- No, no... nada de eso - replicó Sirius - Es que es extraño verte sin ellas, sólo eso -

Hermione sin embargo no opinaba lo mismo.

- Y ya dejen de hacer tanto bullicio. No sea que despierten a Hermione -

- Vaya, vaya! - exclamó Ron en un claro tonito que anunciaba ganas de molestar - El guardián de los sueños de Hermione -

- Cállate - le replicó Harry antes de cerrar la puerta.


El lugar era diferente, sin duda alguna. Se sentía en todas partes la esencia mágica de Harry. También la felicidad de Sirius por haber conseguido su propósito de vivir con su ahijado, como una verdadera familia. Y los comentarios de Ron a veces la hacían creer que estaban desayunando en el Gran Comedor.

- Aún se te ve cansada - comentó Sirius antes de darle un sorbo a su jugo de calabaza - ¿Estás a gusto con lo que estás haciendo? -

Ron miró fijamente a Hermione, como si ella tuviera en medio del rostro pegada una porción de pastel y no se hubiera dado cuenta.

- Es... es muy estresante. Sí, debo buscar otra actividad que hacer - le respondió esquivando la mirada del pelirrojo para encontrarse con otra que sinceramente la intimidaba mucho más.

- ¿Y qué has estado haciendo? - dijo Ron arqueando una ceja - ¿Hechizar a las imágenes para que se mantengan quietas? La verdad me parece muy cruel eso de tu parte, Hermione. Se pueden cansar estando rígidas todo el tiempo -

- Miren quien habla - comentó Hermione mordazmente - Pero para tu información no he estado haciendo nada de magia en estos tiempos -

De inmediato se dio cuenta que no debió haber dicho esas palabras. Era como admitir un desarme total en medio de un campo de batalla.

- Lo cual no me parece - objetó Sirius cortando la carne guisada en trozos cada vez más pequeños. No parecía muy concentrado en su desayuno - ¿Estudiaste para ser una de las mejores brujas de todos estos tiempos, te graduaste con las notas más altas en muchos años.... para finalmente dejar de hacer magia? ¿Y con la situación que nos rodea? -

Sirius tomó cuatro trozos de carne con el tenedor y se los llevó todos a la boca.

Harry no comprendía la actitud de su padrino. Era como si estuviera acusando a Hermione de algo que ella no ha hecho. Y Ron parecía seguirle la corriente perfectamente. Notó que Hermione comenzó a incomodarse, y él se juró mentalmente armar una revuelta peor que la de los duendes del siglo XVIII si ella intentaba siquiera poner un pie fuera de El Refugio.

- Pues la verdad no creo que ella deba estar preocupada de algo - comentó Harry para sorpresa de todos - El único que tiene algo pendiente aquí soy yo. Y la verdad hace mucho tiempo que dejé de obsesionarme con la idea de que Voldemort está a la vuelta de la esquina para atacarme -

Ron se recostó en su brazo sintiendo cómo le temblaba la mano. Seguramente se había imaginado a yasabesquien a pocas cuadras de ahí y la idea no le había agradado en lo mínimo.

Sirius miró fijamente a Harry. No era que él hubiese querido que su ahijado estuviera alerta, respirando tensión y pánico a cada segundo. Lo que Sirius deseaba era abrirle los ojos a Harry, hacerle notar que algo no está bien con Hermione. Pero Harry no podía notarlo.

El amor simplemente nos vuelve ciegos.


"Esta tarde, necesito verte."

Ginny releyó el contenido, no siendo necesaria tanta lectura para procesar el contenido, sino grabando mentalmente cada letra, cada rasgo.

Ella también deseaba verlo, abrazarlo y besarlo. Robarle al destino esos instantes de felicidad aunque luego tenga que aparentar ante todos que nada ha sucedido.

La chica cuidadosamente guardó el pergamino en un pequeño cuaderno, en donde tenía archivados varios pergaminos, todos con esos breves mensajes, pero con suficientes palabras para dejar a la pelirroja suspirando por todo el día.

Ella bajó corriendo las escaleras ignorando las advertencias de su hermano Fred, sobre que iba a romperse la pierna si seguía brincando de tal manera.

Con la sonrisa aún en los labios dio unos giros al aire en dirección a los cubiertos. Mágicamente una sartén se colocó sobre la estufa que se encendió al instante. Media docena de huevos se acomodaron perfectamente en la base caliente y comenzaron a cocinarse.

Ah! Era cierto! Luna estaba de visita.

Ginny tomó un par de huevos y los puso en una pequeña olla, para que se cocinaran. Luego puso con sumo cuidado un poco de miel en un pequeño recipiente y lo dejó en el sitio donde normalmente se sentaba Ron, pero como él estaba en casa de Sirius y Harry, entonces lo ocupará su amiga.

Los huevos de la familia pronto estuvieron listos. Ginny casi danzaba al mover su varita y hacer que todo se moviera a su voluntad.

Fred la miraba en silenciosa forma. Hacer el desayuno no era cuestión de agitar la varita y listo. Se debía tener un especial control en absolutamente toda la cocina. Pero esto no era lo que él reparaba en su hermana, sino en lo feliz que ella pareció levantarse. Mentalmente él imaginaba en comentarle a George sobre adquirir un poco de Veritaserum y echársela sobre la bebida de su hermana en un descuido de ella, porque la verdad ya le preocupaban esas escapadas inexplicables que la menor se daba.

Y era demasiado obvio que hoy haría lo mismo. Por ello esa estúpida sonrisa en su cara. Y el idiota solapador de Ron no estaba para ayudarla, así que mientras Ron esté fuera, él aprovechará la ocasión para sacarle la verdad a su hermana a como dé lugar.

Lo primero en preguntar será con quién demonios se comunica y a quien diablos le pertenece esa lechuza gris y antipática.

- Buenos días - dijo ella sacando al gemelo de George de sus pensamientos. Fred se dio cuenta que su madre ya había ingresado a la cocina y miraba, sumamente orgullosa, que Ginny había adelantado el desayuno.

-¿Estás bien? - Molly le preguntó a Fred - Te noto preocupado. ¿Acaso algo anda mal en tu negocio, mi ángel? -

- No, mamá. Nada de eso - se justificó el pelirrojo sirviéndose un poco de jugo de naranja - Es que amanecí con un poco de pereza, es todo -

Molly bufó notablemente molesta, antes de hablarle a su hijo.

- Debes aprender que el trabajo es esfuerzo diario. Aprende a tu hermana, que se ha levantado feliz a hacer el desayuno -

Ginny enrojeció abruptamente y nerviosamente colocó unas tiras de tocino en la sartén, luego puso el par de huevos cocido para Luna junto a la miel.

- Mamá - dijo Ginny con una voz casi débil y suplicante, la que siempre utilizaba cuando iba a comentarle de sus salidas - Mamá.... voy a salir esta tarde, serán unas horas -

Fred frunció el entrecejo. Si existía algo que detestaba de Ginny era esa forma de hablar. No estaba pidiendo permiso, sino avisando. Y lo peor era que su madre asentía gustosa.

- Claro que sí, linda. Cuídate mucho - le besó con ternura la frente a su hija quien suspiró notablemente relajada.

El pelirrojo se cruzó de brazos bufando molesto. Él y su gemelo, a pesar de la edad que tienen, aún debían pedir permiso antes de reunirse con Angelina Johnson y Katie Bell (claro que ellas ni se enteren o se echan a reír a carcajadas) y debían incluso pasarse eternas horas rogándole e incluso prometiéndole que no harían sus experimentos en La Madriguera.... por un par de días (No podían dejar de crear nuevos sortilegios cada mes, sino el negocio se iría de picada)

Y con Ginny todo se limitaba a Ve con cuidado. Te quiere, mamá.

¡Qué injusta es la vida!

Ya descubriría lo que hace Ginny a escondidas. Y George, al reunirse con la familia, le leyó con facilidad sus intenciones, en especial al ver a Ginny saltando por toda la cocina y a su madre descansando encantadoramente en la silla junto a la que después de unos instantes se sentaría su esposo.

Continuará!!


Steady Hunter: Sip, me complace decirte que aún le falta lo mejor a este fict. Muchas gracias por este comentario tan lindo! También creo que todo está mejor con Sirius cerca. Veremos si aún opinas lo mismo XP (De paso declaro que no creo que Sirius esté muerto en los libros! Me niego a tal idea aunque a veces decaigo)

Aiosami: Gracias por tu tiempo, y anhelo que el fict te siga gustando más. No te pierdas, y espero no responder tan fácilmente tus inquietudes, sino no te mantengo enganchada nn

AlexaPotter: ¿Maldad? Yo?? XD Romance sí te lo creo, suspenso quizá un poco. Soy Hikari XP y tengo 22 años, estudio Diseño Gráfico (Recién comienzo!!) Y entre mis pasatiempo están leer, escribir (cuando la condenada inspiración está latente) e imaginar historias Hr-H

Pipu-Radcliffe: Trato de redactar lo más rápido que puedo, porque la idea ya está formada en mi mente (con final incluido) pero a veces tengo un bloqueo enorme porque se me vienen otros proyectos por realizar.

Tomoyo-Potter: Sip, las cositas se pondrán más interesantes. A mí también me encanta que Hermione esté de vuelta con Harry... y con Ron, por supuesto P

Ady-chan: Oh, oh... como que se me acabó la suerte y tu ojo interno regresó. Pues sí, amiga, tienes una buena idea de hacia dónde van las cosas. Tendré que inventarme algo bueno para sorprenderte. Feliz Cumpleaños SÚPER atrasado ¡¡¡Y ánimo!! Que las personas responsables como tú siempre están atareadas.

Notas finales: Espero publicar cada vez más rápido, porque me rondan muchas ideas por la mente para Harry y Hermione. Por otro lado quiero recomendarles el fict de Dama-blanca, denominado Lluvia, de paso le echan una leída a su otro fict Harry Potter y la Última Profecía, que está muy emocionante!! De otras grandiosas historias de otras más grandiosas autoras les recomiendo Girahistoria, de Cielo Criss, este es especial para quienes adoramos a los Merodeadores en su etapa juvenil, es altamente entretenido!! Ah!! Y por supuesto no me podía faltar Atrapado en una red de Anasazi (a quienes no hayan visto tal maravilla de fict) Y para quienes le sigan a Cali-chan y no sepan esto, Somnium Insidiae va por el capítulo quinto, el cual está más impactante de lo que me esperaba. (Todas las mencionadas están en mis favoritos) Como ven, he leído excelentes historias en estos días. Si encuentro más se las haré saber nn

Harry Potter y Hermione Granger pertenecen a la escritora Jo Rowling, la causante de que pase parte de mi existencia escribiendo ficts (principalmente sobre estos dos), todo lo escrito y utilizado es hecho sin fines de lucro, sólo con el mero objetivo de entretener (y de unir más partidarios al HrH nn)

Para finalizar les dejo con mi parte favorita de Harry Potter y la Orden del Fénix, no saben ni nunca imaginarán cuánto me emocioné leyendo esto:


- Aquí - indicó Harry, contento de tener un motivo para retrasar su reunión con Snape, y le señaló el rincón del vestíbulo donde estaban los gigantescos relojes de arena. El de Gryffindor ya estaba casi vacío - ¿Estás bien? No te habrá preguntado la profesora Umbridge nada sobre el ED, ¿verdad?

- No, no - respondió Cho - No, era sólo que... bueno, sólo quería decirte... Harry, jamás pensé que Marietta iba a ser una soplona...

- Sí - repuso él con aire taciturno. Lamentaba que Cho no hubiera elegido a sus amigas con más cuidado; no lo consolaba mucho saber que Marietta todavía estaba en la enfermería y que la señora Pomfrey no había conseguido hacer desaparecer ni un solo grano de su cara.

- En el fondo es una persona encantadora - comentó Cho - Pero cometió un error...

Harry la miró sin dar crédito a sus oídos.

- ¿Una persona encantadora que cometió un error? Pero ¡Si nos ha traicionado a todos, incluida tú!

- Bueno, no nos ha pasado nada, ¿Verdad? - replicó Cho, suplicante - Es que su madre trabaja para el Ministerio, y a ella le resulta muy difícil...

- ¡El padre de Ron también trabaja para el Ministerio! saltó Harry, furioso - Y por si no lo habías notado, él no lleva escrito «soplón» en la cara.

- Eso no ha estado nada bien por parte de Hermione Granger - opinó Cho con dureza - Debió decirnos que había embrujado esa lista...

- Pues yo creo que fue una idea excelente - replicó Harry con frialdad. Cho se ruborizó y se le pusieron los ojos brillantes.

- ¡Ah, sí, se me olvidaba! Claro, si fue idea de tu querida Hermione...

Harry Potter y La Orden del Fénix (Capítulo 28: "El peor recuerdo de Snape" pág. 655 - 656 )