Un instante

Dragon Ball y los personajes que aparecen en esta historia no me pertenecen, son creaciones de Akira Toriyama.


Summary. Amor, momentos en familia, humor, confianza, regaños... En esta familia todo es posible. Inspirado en los dibujos de la autora Kuri, 365 instantes de la familia Briefs.


Viñeta 351.

Capítulo I. Extraña atracción.

Era verano en la Capital del Oeste. Cómo odiaba el maldito verano de este planeta. Por supuesto, en su planeta natal Vegetasei, las temperaturas eran extremas, mucho más que en el que actualmente vivía, sin embargo, no soportaba el calor. Y una de las razones era la que venía a continuación.

Su cámara de gravedad se había averiado. Le pidió a su mujer repararla, pero su respuesta fue que tenía demasiado trabajo como para echarla un vistazo hoy. Mañana lo haría. Y en el jardín, era sencillamente imposible entrenar.

Tramaba algo. Lo sabía. Pensaba esto mientras tenía su espalda recostada contra un árbol del extenso patio. Estaba cruzado de brazos y piernas, con los ojos cerrados, intentando meditar. Aprovecharía este rato para practicar este ejercicio que hacía mucho no hacía, pero oyó unos pasos a lo lejos con su fino oído.

Abrió un ojo entrecerrado cuando la figura se aproximó más donde él se encontraba y volvió a cerrarlos. La peliazul se paró delante de él y se agachó con una sonrisa sospechosa.

—¿Qué haces?

No hubo respuesta de su contraparte. Se sentó a su lado y se recostó junto a él. Le tomó del brazo y apoyó su cabeza en su hombro.

—¿No tenías mucho trabajo por hacer?

—Sí, pero merezco un descanso para dedicarle tiempo a mi esposo, ¿no?

Abrió los ojos y la miró de reojo frunciendo el ceño.

—Está bien, está bien, te arreglaré la cámara luego, pero déjame disfrutar de tu compañía un rato. Es raro que se averíe la cámara...

Manipuladora, eso es lo que era. Ahora sí que estaba convencido de que lo había echo a propósito. Pero no la culpaba. Él también gustaba de estar a solas con ella cuando nadie se encontraba en casa, últimamente tenían poco tiempo para ellos solos. Demasiados miembros en su familia.

Algo peludo rozó su pierna. Bajó su mirada y se encontró a esa bola de pelo que el padre de Bulma siempre llevaba colgado del hombro.

—¡Tama! ¿Por qué no estás con papá? —la mujer tomó al gato y lo puso sobre sus piernas. Maulló y saltó a las de Vegeta de un brinco —. Qué raro que mi padre se haya olvidado de él, debe de haber dejado la puerta del jardín interior abierta —. En ese instante se dio cuenta de sus palabras y abrió los ojos hasta casi salirse de sus órbitas. Si eso era cierto, entonces...

Al hombre no le pasó desapercibida la expresión de espanto de su mujer y arqueó una ceja.

—¿Qué te pasa? Es solo un gato —elevó al minino de la piel del cuello para quitársele de encima y le soltó en el césped.

—No, no es nada —una risilla nerviosa salió sin querer de ella. Bulma cerró los ojos rápidamente para disimular y olvidar el tema.

Vegeta hizo lo propio, y el pequeño gato negro se tumbó a su lado.

Un ladrido. Otro y otro. Trinos. Otro ladrido más raro. Molesto por tanto ruido abrió los ojos.

—¡Callad de una vez, malditos bich...!

No pudo terminar la frase. A su alrededor había tres perros, otro naranja con cola peluda parecido a uno y dos pájaros posados a su lado. Estupendo.

—Mujer... —silencio —. Bulma —la zarandeó. Se había quedado dormida. Mierda.

Cuatro gatos más se acercaron sigilosos y gráciles, fueron a tumbarse al lado de los adultos.

El pelinegro movió sus brazos de un lado a otro con energía, intentando espantarlos.

—¡Fuera bichos asquerosos, no me toquéis!

Lejos de hacer caso, los perros se sentaron y tumbaron, ladraron contentos como si de un halago se tratara. Algo golpeó su cabeza y miró hacia arriba. Una ardilla bajó veloz del árbol con una piña y se le quedó mirando cuando estuvo en el suelo.

—No puedo creerlo... —unas gotas comenzaron a caer por sus sienes. Su paciencia estaba agotándose de un momento a otro.

Un sonido le resultó familiar y giró su cabeza para mirar hacia un lado. Dos monos parecían parlotear, movían sus rabos y daban palmadas. Ambos tenían un lazo en su cuello. Parecían tenerlos cuidados de una forma especial.

De repente el suelo comenzó a moverse bajo ellos. En ese momento Bulma se incorporó lentamente y abrió los ojos.

—Vegeta, qué...

Al instante se despertó. Un Tiranosaurus-Rex se acercaba amigablemente hacia ellos. Miró alrededor y se dio cuenta que estaban rodeados de animales, a cual más variopinto. Cuando miró al hombre a su lado y le vio rodeado de gatos y demás animales que le miraban fijamente, no pudo evitarlo, estalló en carcajadas.

—Pero, Vegeta, ¿qué has hecho?

Este la miró consternado. Una vena apareció en su frente.

—¿Cómo que qué he hecho? ¿Qué diablos has hecho tú para que vengan todas estas criaturas? —Tama se subió de nuevo en sus musculosas piernas.

—Yo solo estaba durmiendo... —sintió que la mirada del guerrero la atravesaba como un láser—. Em... Creo que mis padres se dejaron las puertas del jardín interior abiertas y bueno... ¡Es que tú siempre has tenido buen feeling con ellos, no es mi culpa! Además, mira a Tom y Jerry, no me digas que no se parecen a ti —señaló a los monos, de nuevo volvió a reír pero intentó contenerse porque sabía que Vegeta podría hacer explotar todo de un momento a otro.

—Estás demente si piensas que me parezco a... Esas cosas.

Se levantó ágilmente del césped, no lo soportaba ni un segundo más. El gato negro saltó de sus piernas, y como el minino, todos y cada uno de los animales le siguieron los pasos hasta el interior de la casa.

La científica observó con lágrimas en los ojos –provocadas por la risa- la procesión hasta que desaparecieron. No entendía qué tenía el saiyan para la fauna de sus padres, pero cada vez que le veían corrían a su lado o le perseguían. Especialmente Tama y los monos, a los que la científica se había encargado de alimentar desde que nacieron; le recordaban tanto en cierta manera. ¿Sería su olor, o quizá, que Vegeta era medio simio?

Definitivamente, eran demasiados en aquella familia.


¡Qué sorpresa!

Esta vez me he atrevido con este reto de los 365 días inspirado en los dibujos de Kuri, una autora que nos deleita con sus cientos de dibujos sobre esta familia

Cada viñeta corresponde a un capítulo de esta historia. La última imagen que aparece en el fic, será la correspondiente al último capítulo actualizado. Igualmente si quieren echarlas un vistazo a las de los anteriores capítulos les dejo el enlace en mi perfil.

Este reto fue lanzado desde la página de Facebook "Por los que leemos fanfics de Dragon Ball", la que recomiendo si os gusta este anime, pasaréis un rato muy divertido. Varias autoras ya han aceptado este reto, ¡ahora ya hay una más!

Decidí comenzar con esta viñeta porque soy devota de los animales, son mi pasión desde que era pequeña y curiosamente, los fanarts muestran a Vegeta con cierto apego hacia ellos y no pude resistirme. Dudo realmente que al guerrero le gusten, sin embargo los animales sí sienten de alguna manera atracción por él (o eso pienso), debido a su poder puede que se sientan protegidos o simplemente por instinto, quién sabe ;)

Nos leemos…

Stitchita.