Título: Hermandad de los Lobos

Autora: Clumyskitty

Fandom: MCU-Omegaverse

Parejas: OC/Tony luego entonces Stony.

Derechos: ¿pues cuáles?

Advertencias: Universo Alterno con Omegaverse y m-preg. Estoy loca, enferma y desquiciada. Post Civil War con cambios porque necesito satisfacción. Shalom. Namasté.

Gracias por leerme.


FAMILIA


La granja Barton se encontraba inundada de música, risas y globos rosas y blancos por motivo del cumpleaños de la pequeña Cassie Lang a quien celebraban su cumpleaños. Los hijos de Clint corrían junto a ella en el patio trasero, entre las mesas de los invitados, muy pocos realmente, solo aquellos cercanos a la familia Lang, como a los Vengadores, distribuidos en las sillas en charlas amenas aunque con los ojos bien puestos en los pequeños traviesos que habían formado su grupito de travesuras que encabezaba el por demás inquieto Peter Stark-Rogers. De la mano de Cassie y de Nathaniel, iban sus hermanos mellizos quienes todavía no dominaban ese complicado arte de caminar, Sarah María y James, con sus cabelleras rubias en tono oscuro con sus ojos avellana, muy atentos a cualquier orden que su hermano mayor diera.

Clint estaba divirtiéndose a costillas de Sam, con los regaños de Laura entre las risas de Natasha quien pasaba un brazo por los hombros de Bucky en un claro gesto de propiedad que hizo sonreír a Steve al verle así, aunque él no se quedaba lejos, con su propio brazo bien enredado alrededor de la cintura de su parlanchín Omega, bajando su mirada a esa igualmente inquieta mano izquierda donde brillaba a la luz de la tarde un anillo de bodas. Ese anillo como la marca en su cuello le llenaba de orgullo, le gustaban verlas en Tony quien también era bastante presumido mostrándolos, cosa que ya no le extrañaba como tampoco sus paseos con sus hijos por la Quinta Avenida para que la prensa se deshiciera por fotografiarlos.

Visión también se unió a las bromas de Barton, teniendo recostada en su hombro a una contenta Wanda. Les había tomado su tiempo pero al final las heridas y los malos entendidos volaron por la ventana y les dejaron retomar lo que se había quedado pendiente entre ellos. Todos estaban más tranquilos luego de que Stark diera un golpe bajo al Secretario de Estado, el General Ross quien fue destituido del cargo cuando se dieron a conocer los archivos secretos en donde resultara perjudicado su buen amigo Bruce Banner. Los fantasmas traídos por los Acuerdos de Sokovia no eran más que recuerdos. Su hermano de ciencias había aparecido junto con Thor poco antes de su boda, justo para ser parte de su comitiva nupcial que encabezó, una vez más, su pequeño Peter.

-Me parece que tenemos visita –dijo María Hill, viendo un costado de la casa.

Estaban presentes todos los invitados, así que no había nadie más que pudiera llegar. Tanto Steve como Tony rieron cuando su primogénito hizo acto de presencia de inmediato, dejando los juegos para ir hacia el frente de la casa como excelente protector Alfa, muy seriecito con la mirada inquisitiva sobre las tres figuras que salieron de un auto de vidrios polarizados. El millonario fue el primero en casi brincar de su asiento porque cuando les vio, en el acto les reconoció, igual que Peter, quien miró al pequeñín que dio unos pasos muy seguros hasta ponerse frente a él, mirándole de arriba abajo. Un tierno Alfa en ciernes de piel morena, ojos rasgados y un cabello ensortijado negro como la noche de ojos grises que le habló con la seguridad propia que Peter conociera alguna vez.

-¿Tu eles Peted? Mi sel Las Vom Jajen Dos.

Peter sonrió ampliamente, asintiendo. –Mucho gusto en conocerte, Lars.

-Peter, buenas tardes –saludó una hermosa y sonriente Rumiko.

-¡Rumiko! –aquél se volvió a la tercera figura- Alfa Castilla.

-Lamentamos no haber avisado de nuestra llegada, fue una decisión de último minuto –respondió Alonso, mirándole atento- Has crecido bastante.

-¡Pues sean bienvenidos! Y gracias.

Steve les recibió junto con Laura, antes de que Rumiko y Tony intercambiaran sus fervorosos abrazos, presentando después a Alonso Castilla que había llegado como guardián de la joven y del hijo de su hermano de Manada, Lars Von Hagen. La Madre Superiora les enviaba saludos como obsequios para todos los pequeños, una carta para Peter que no dejó leer a nadie. La Comuna volvía a su vida normal, recibiendo otros nuevos miembros bajo la inspección de Alonso quien era ahora el Alfa número uno, protegiendo al único heredero de su viejo camarada. Tony cargó entre sus brazos al pequeño, sintiendo esa ligera melancolía al ver la misma fiereza de unos ojos grises que conociera años atrás.

-Te pareces mucho a tu padre, ¿lo sabías?

-Sep.

-Cuida mucho de tu mami, ¿de acuerdo? Y no olvides –el castaño picó su nariz- Sé un buen Alfa.

-¿Komo Peted?

-Am, mejor cariño.

-¡Mamá! ¡Ya te escuché!

-Temo que hay puntos flacos en tu liderazgo, joven Peter –bromeó Thor a lo lejos.

-¡Papá, mira a mi mamá, otra vez lo está haciendo!

-¿Qué cosa? ¿Ponerte en vergüenza?

-¡AAAAYY!

El pequeño Lars Von Hagen II fue invitado a la Manada de Juegos que se perdió en los campos, con los refunfuños de Peter a cerca de sabotear buenas intenciones. Todos rieron al escucharle, dejándoles seguir con sus juegos. Tony les observó hasta que se perdieron de vista al bajar una pequeña colina, abrazándose después a su cariño Alfa que besó sus cabellos. Lo había conseguido, estaba con toda su Manada.

Tenía una familia.


F I N