ATRAPADA

Disclaimer: Harry Potter y Steven Universe, incluyendo sus respectivos personajes, no me pertenecen. Yo sólo escribo por diversión:

Resumen: Perla cayó en una trampa de Peridot que supuestamente la enviaría al vacío eterno. Pero, curiosamente, en su lugar fue transportada a un mundo paralelo en el que las gemas no son más que piedras preciosas. Y ella una pieza de joyería. AU. No Romance.


Esto no está bien, pensó.

Recapituló lo sucedido en su mente. Todo era culpa de Peridot. La gema intentaba contactar con el Planeta Madre para dar un informe acerca de la guardería que las Crystal Gems aún no lograban descifrar, pues aún no la había activado. Amatista se había lanzado contra ella. Steven intentó detenerla y ella tuvo que ir por ambos mientras Garnet iba detrás de ellos.

Todo iba bien. Era una persecución normal que no tuvo por qué tornarse mal. Era como cazar a una gema corrupta, o eso creyó Perla. Peridot no estaba en su terreno y definitivamente las Crystal Gems tenían ventaja en número, más no en armamento. Era difícil predecir los movimientos de una gema evolucionada, con artefactos tan letales como terroríficos.

¡Piérdanse en el vacío, Crystal Tontas! —había gritado Peridot, invocando una especie de pistola de su gema, y apuntando hacia Steven. Perla había reaccionado rápidamente, temiendo que el escudo del niño no funcionara, y se interpuso entre el proyectil y el joven Crystal Gem.

La supuesta bala había sido una esfera de luz pequeña; impactó en su pecho y entonces poco a poco todo se volvió negro, y ella se retrajo hasta ser sólo una perla. Estaba consciente de eso, como cada vez que era herida y debía esperar para volver a regenerarse. Pero algo andaba mal. Su organismo no estaba preparándose para formar su cuerpo de luz nuevamente. Como si tuviera algo presionando contra ella, en la oscuridad más aplastante y devastadora posible.

Lo primero que escuchó después de lo que le pareció una eternidad, fue la voz de una mujer.

—Han pasado exactamente dos semanas, como usted lo prometió. —aquella voz tenía un toque de presunción que no le gustó a Perla. Le recordaba a la voz de Peridot, pero menos chillona. —¿Tiene listo mi pedido?

—He encontrado justo lo que usted necesita, señora Prince. Está listo para que se realice el hechizo. ¿La señorita Prince está lista? —correspondió una voz masculina y con tintes de vejez.

Hubo un resoplido. Perla continuaba escuchando, pues no podía hacer más.

—Uhm, sí. Soy yo, —comentó una nueva voz, un poco más suave que la de la mujer anterior. Hubo un chasquido de dedos, y Perla sintió como si su cuerpo se elevara en el aire. Pero eso era imposible.

—Muy bien. ¿Podría recitar la primera parte del conjuro?

Hubo un momento de silencio. Y entonces, la voz más joven volvió a hablar.

—La pureza de los Prince recorre mis venas; y por el honor que se me ha conferido juro ser pura hasta el final de mis días y ser congruente con los valores que se me han inculcado. Yo, Eileen Prince…

—Tú, Eileen Prince, nacida bajo la línea sanguínea de una de las familias más antiguas, guardarás respeto y lealtad a tu apellido. Y esta perla se encargará de que la luna mantenga su protección y bondad ante ti; y cuando tengas descendientes los protegerá a ellos hasta que cumplan la edad para obtener su propio manto sagrado. —continuó el hombre anciano. Perla sintió que era desplazada en el aire por una fuerza invisible, hasta que se vio atrapada en una prisión de metal.

—Mantendré la dignidad de los Prince intacta, —corroboró Eileen.

Pearl custodit te*, —habló una vez más la voz anciana, y por primera vez desde que se había sumido en la oscuridad, su mundo comenzó a aclararse. Se sintió cegada por unos momentos, pero cuando el impacto momentáneo pasó pudo ver con claridad a un humano anciano sonriendo aparentemente satisfecho. —Está listo.

Perla se sintió mareada. Ahora todo lo veía desde una perspectiva diferente. Seguía encogida en su propia gema, pero estaba casi a la altura de aquel hombre. Se movió, pero no era ella en realidad. Y frente a ella pudo ver a una mujer de rasgos endurecidos que parecía satisfecha por muy poco.

—Cuida bien de la joven Prince, querida Perla, —Dijo el viejo una vez que pudo volver a enfocarlo, aunque la mujer a su lado bufó. —Jamás la abandones.

Con unas pocas palabras cordiales la mujer se despidió de aquel hombre y salió del lugar, con Perla siguiéndola de cerca aunque no lo estuviera haciendo voluntariamente.

—Más te vale usar ese collar de ahora en adelante, —habló esa mujer, sin sonreír,—Es la única tradición respetable que queda de los Prince y no se romperá por tus absurdas ideas.

—Sí, madre. —contestó la voz más joven; la voz de Eileen. Resonó en el cuerpo de perla.

Esa noche cuando la joven primogénita de los Prince se encerró en su habitación y se miró al espejo, Perla se dio cuenta de su horrible situación. Ahora era un collar. Una perla incrustada en una cadena de plata observando el infeliz rostro de Eileen. Los dedos delgados de la joven la acariciaron superficialmente, y Perla se estremeció. Sentía tanta impotencia que hasta podía sentirse reflejada en las facciones de la joven ahí.

Quería llorar al verse como el adorno de una adolescente frustrada, ni más ni menos.


*Perla te protege, según el traductor de Google del español al latín. Fue lo que más me convenció pues al probar muchas frases no coincidían si invertía el idioma xD Si alguien sabe que la traducción es errónea, lo corregiré.

Este es mi primer fic en meses xD Y un Crossover muy interesante. Espero que les guste.

Si te gustó, deja rw. Si no te gustó, deja rw.

¡Nos leemos!