ATRAPADA

Disclaimer: Steven Universe y Harry Potter, incluyendo sus respectivos personajes, no me pertenecen. Escribo sólo por diversión.

Resumen: Perla cayó en una trampa de Peridot que supuestamente la enviaría al vacío eterno. Pero, curiosamente, en su lugar fue transportada a un mundo paralelo en el que las gemas no son más que piedras preciosas. Y ella una pieza de joyería. AU. No Romance.


Eileen había desobedecido a su madre.

De acuerdo, había algo que no podría cambiar jamás. Perla odiaba ser una pieza de joyería. Era su peor sueño hecho realidad. Se veía a sí misma representando gráficamente el propósito por el cual ella y muchas otras perlas habían sido creadas. Un mero objeto para ambientar las habitaciones, para reflejar la jerarquía en la sociedad.

Para hacer brillar a alguien más sin que ella pudiera contar.

Extrañaba todos los días a Garnet, Amatista y Steven, pero no podía hacer nada. Estaba apresada. E incluso podía sentir empatía por Lapis Lázuli, la gema de agua que había mantenido encerrada en un espejo sin propósito alguno, ignorante de que seguía siendo un ser vivo con sentimientos. Sin poder escapar de una prisión, un encierro eterno por un crimen sin cometer.

Y pese a todo eso, Perla no podía evitar sentir pena por Eileen. Esa mujer había sido tan infeliz y aunque había roto el compromiso que sus padres habían arreglado para ella para casarse con un muggle (el equivalente a un humano para las gemas), había mantenido su promesa de mantener su collar. De mantenerla a ella consigo pese al dolor que le ocasionaba. Perla podía sentirlo. Cada palpitación eran como cuchillas para Eileen. Era una tortura lenta y continua por un voto de fidelidad roto.

El esposo de Eileen era un completo animal. Era, en muchos sentidos, la prueba exacta de que parte de la raza humana quedaba estancada en su propia basura. Perla siempre había creído que Greg era un mal ejemplo de hombre, pero Tobias Snape definitivamente hacía que quien le había arrebatado a su único amor luciera como mayor exponente de la justicia y moralidad. Y para qué mentir, después de tanto tiempo siendo un collar no dudaría en recibir un enorme abrazo de Greg, si es que algún día lograba salir de ahí..

Pensar en Greg le hizo recordar nuevamente en Steven. Y eso la llevó al siguiente martirio de Eileen; su hijo Severus. A Tobias no le gustaba su hijo; era un anormal, según decía continuamente. Perla sentía muchísima impotencia cada vez que aquel hombre perdía el juicio y arremetía contra su esposa e hijo con gritos y bofetadas. Era un ignorante incapaz de comprender lo especiales que eran Eileen y Severus y la belleza que se encontraba detrás de su magia. Sus poderes.

Ese día era el cumpleaños número once de Severus, y durante la noche Eileen abandonó su habitación para dirigirse a la de su hijo en completo silencio. Al llegar, la imagen del niño abrazando sus piernas contra su pecho recibió a ambas. Levantó su mirada y al ver a su madre volvió a bajarla, con una mueca cruzando su rostro.

—Tengo algo para ti, Severus, —Murmuró Eileen con la mayor dulzura que su voz ronca y falta de vida podía mostrar. Avanzó hasta sentarse junto a su hijo, que miraba vacilante en su dirección. —No te preocupes; él no podrá verlo. Jamás ha podido verlo.

—Tu collar, —comentó Severus, dirigiendo sus ojos hacia Perla. —Él no lo puede ver; por eso no te lo ha quitado para venderlo.

Ella lanzó una risa apagada, llevando su mano hacia el rostro de Severus para acariciar su mejilla dulcemente.

—Así es. Es la última tradición respetable de los Prince, —recitó, y Perla pudo escucha la burla en sus palabras. —Quiero que te cuides mucho, Severus. Hogwarts será tu hogar, pero no quiero que por eso te olvides de mi, ¿de acuerdo?

Él asintió, luciendo una pequeña sonrisa. Se veía extraño sonriendo, teniendo en cuenta que rara vez lo hacía.

Acto seguido Eileen se quitó el collar y la perspectiva de Perla cambió, haciendo que se le revolviera algo en el interior hasta que quedó quieta por fin. esta vez apoyada en el pecho de Severus y mirando frente a frente el rostro demacrado de Eileen.

—Cuídalo mucho, —murmuró la madre, depositando un beso en la frente de su hijo como gesto de buenas noches.

Perla no estaba segura si el mensaje era para ella o para Severus.


¡Lamento mucho haber tardado con la actualización! Intento ponerme al día con mis fics ;v;

Respondiendo rw's:

rebe22: Sí, un poco bizarro. Pero no lo pude evitar. ¡Espero que te haya gustado! ¡Saludos! :D

geme1: Espero que leas este capítulo también. Te agradezco mucho por leer y comentar, ¡saludos! :D

Gracias a Absolian y KovatePrivalski97 por agregar a sus listas de Favoritos. Y gracias también a Absolian, KovatePrivalski97 y geme1 por darle Follow.

¡Gracias por leer y comentar!

¡Nos leemos!