Título: LAZARUS I

Autora: Clumsykitty

Fandom: MCU con un pellizco de Marvel Cómics.

Parejas: bastantes, principalmente Stony, Thorki y Spideypool.

Disclaimer: Nada me pertenece aunque muera por ellos, todo es de Marvel y Mr. Lee entre otros, lo único mío es esta idea mía convertida en historia. Dicho está.

Warnings: Esta larga historia está dividida en libros que van en secuencia numérica pero no en orden de trama. Historias muy agridulces, crudas como violentas. No apta para corazones sensibles o mentes tiernas. Sobre aviso no hay engaño.

Gracias por leerme.


El Juego de los Desencuentros.


Laif entrecerró sus ojos mientras la pesada puerta del calabozo se abría con un sonido hueco de los goznes moviéndose. Esperó hasta que el grueso metal oxidado tocó la pared adjunta para mostrar una sonrisa torva, echando su enorme espada sobre el hombro.

-Loki.

Un jadeo seguido de unos pasitos rápidos, anticiparon la salida del pequeño niño con sus ojos llorosos, abrazándose a la cintura de la Valkiria de la Desesperanza, quien arqueó una ceja al verle de esa manera.

-¿Qué os ha ocurrido?

-Tuve una pesadilla mientras esperaba, soñé cosas feas.

-¿Monstruos quizá? ¿Monstruos como nosotros?

-No –Loki sorbió su nariz- Ya no recuerdo, pero dolía mucho, hermanita.

-Calmad vuestro llanto, que en este recinto no sabréis de dolor. Ni de felicidad.

-¿No vendrá nunca alguien?

-En efecto.

Loki sorbió su nariz una vez más, esbozando una débil sonrisa y tallándose su nariz con la manga de su camisa. Laif ladeó su rostro, indicando con su mentón que caminaran hacia la parte superior, donde estaban las habitaciones del palacio fantasmal. Tomando la mano de la valkiria, el pequeño asintió, caminando más tranquilo a su lado y canturreando una melodía que desde su aparición en aquella prisión, había entonado para sorpresa de la feroz guardiana del Cubo del Infinito. Una memoria que probablemente estaba unida a su esencia más pura y por ello no se había perdido como el resto, extinto ya bajo las garras del Heraldo de la Noche. Llegaron al comedor, la mesa estaba repleta una vez más de exquisitos platillos y golosinas que rebosaban sus contenedores.

-Comed.

El niño no se hizo del rogar, corriendo hacia la mesa a la que se trepó, devorando todo cuando sus manos pudieron tomar hasta que al fin quedó satisfecho. Laif aprovechó entonces para sentarse a un lado, clavando su espada en el suelo.

-Los sueños que tenéis son falsos, mentiras de vuestra mente asustadiza. No debéis olvidarlo. Jamás se harán realidad, y aceptar tal suerte es mejor para vos.

-¿Como el Héroe del Trueno?

-Exactamente igual, Loki.

-Pero tú sí eres real.

La joven torció una sonrisa. –En los mismos términos que vos.

-Y eres mucho muy fuerte.

-Porque soy la Valkiria de la Desesperanza, vuestra guardiana.

-¡Y mi hermanita!

Laif rodó sus ojos, mientras que Loki se limpió su boca con la manga de su camisa, meciendo sus pies en la orilla de la mesa. Abrió sus ojos lo más grande que pudo, permitiendo que la joven se reflejara en esas esmeraldas claras cuando se inclinó hacia ella.

-¿Hermanita?

-Decidme, Loki.

-¿Podemos seguir jugando?

Una sonrisa amplia como maléfica apareció en el rostro de la valkiria.

-Por toda la eternidad.


FIN.


Nota: Quiero dar las gracias a cada una de las personas que me han leído, obsequiándome un granito de su tiempo, en verdad, gracias muchas infinitas por acompañerme y dejarme palabras de aliento. Arigato gosaimas.