Prólogo


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Solo fue un mensaje. Un maldito mensaje que le secó la garganta de repente. Que lo dejó a cuadros por un buen rato, y que casi lo hace soltar el smarthphone para dejarlo caer al suelo, pero lo sostuvo cuando recordó que no era suyo.

A pesar del instintivo reflejo, sus ojos seguían casi desorbitados, fijos en nada y a la vez en la pantalla del celular que no era suyo.

"Yo pienso lo mismo, Kei"

Kei.

Hubiera estado bien si se trataba de su hermano. Pero su respiración se cortó cuando vio el nombre de contacto.

Kuroo-san

¿Por qué Kageyama tenía el celular de Tsukishima para empezar? Porque al señor Perfecto-hago-todo-bien se le había olvidado en su habitación, de alguna manera, después de la sesión de estudio que habían tenido con Hinata, Yamaguchi y Yachi. Ya. Que lo haya dejado tirado por ahí no le importaba a Kageyama, se lo devolvería tal cual lo había encontrado. Hasta ahí todo bien.

Pero entonces el maldito celular tenía que sonar.

Kageyama le dio una ojeada, primero pensando que no lo iba ni a tocar, y dejaría el celular a un lado, mientras él seguía repasando sus notas.

Pero Kageyama era de mente simple, y no quería seguir estudiando porque pensó que la sesión de estudio con los amigos ya había terminado, así que no tenía que continuar él solo, que deprimente iba a ser eso. Además pensó que podría ser un mensaje de Yamaguchi, buscando el mentado celular de Tsukishima, y si Kageyama no llegaba a corroborar eso dejaría al pobre poste con la duda hasta el día siguiente en el entrenamiento, lo cual no era mala idea, pero ni Kageyama era tan cruel, o bien no tenía la capacidad de pensar en algo así de cruel.

Entonces deslizó su dedo por la pantalla del celular y abrió la bandeja de mensajes sin perder el tiempo, y leyó lo que decía.

Se quedó estático hasta que la pantalla del celular se puso negra, y él lo dejó sobre el escritorio, para sentarse contra el respaldar de la silla entrelazando las manos.

Al empezar su segundo año de preparatoria, Tobio había decidido enfocarse no solo en el vóley, sino en la vida misma. Ser un adolescente normal que aparte de disfrutar del deporte que amaba, ser alguien que disfrutara pasar tiempo con sus compañeros, con sus amigos. Entonces, de alguna manera llegó al punto de preocuparse.

Preocuparse por Tsukishima.

Y esa no era una idea que le gustara. De hecho que no le gustaba.

¿Qué rayos? Un montón de preguntas invadieron su simple cabeza, y maldijo a Tsukishima por olvidar su maldito celular en su maldita habitación. Por qué no pudo ser Tadashi, Hinata o hasta Yacchan quienes dejaran sus cosas por ahí y recibieran mensajes de antiguos senpais -que no solo era dos años mayor sino de una escuela diferente y de una maldita ciudad diferente-. Le hubiera gustado más preocuparse por Yamaguchi, hasta de Hinata se sentiría más gustoso. Pero ¿de Tsukishima? ¿Tenía que empezar su vida de adolescente normal exactamente enredado con los problemas de Tsukishima?

Pero si no quería enredarse en los problemas de ese tipo, ¿Por qué rayos se puso a leer la conversación entera?

Subió y subió para encontrar todos los mensajes que esos dos se habían estado mandando, y eran muchos, demasiados para la comprensión de Tobio. Y el muy chismoso se había puesto a leerlos sin querer. Y vaya que habían estado hablando desde hace largo tiempo. Desde el año pasado casi.

Tobio leyó cosas que hubiera preferido no leer, pero la curiosidad de alguna manera le ganó, y siguió leyendo hasta el punto que sabía que estaba pasándose de la raya. Entonces lo que hizo fue dejar el teléfono encima del escritorio e ir volando a su cama, e intentar dormir.

Claro que, no pudo dormir nada por pensar como le daría a Tsukishima el celular sin explicaciones. Seguramente no le iba a preguntar nada pero nunca se estaba tan seguro.

Luego se puso a pensar desde cuando Tsukishima era… no tenía la pinta ¿o sí la tenía? Pero cómo saber si se tiene una pinta para eso. Kageyama no se consideraba una persona conservadora, a él le valía un comino todo, o bien no se daba cuenta. Pero Tsukishima… no parecía alguien así.

Tanto lo pensó, tanto lo analizó, tanto lo carcomieron esos pensamientos que no pudo dormir en toda la noche.

A la mañana siguiente despertó con ojeras. Parecía un panda.


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Ejem, hola :D con este prologo empieza lo que sería mi primer fic de Haikyuu! Lo cual, según lo que creo, tendría unos 10 capítulos más, espero, porque no sé si saldrá bien que lo haga más largo.

Creo que la idea del fic se entiende no? xd y espero que les haya gustado :3 ya el siguiente capítulo lo estaré escribiendo más tarde, pero ni idea de cuando suba la continuación.

Esta idea se me surgió de la nada hace tiempo, y me pareció ideal para juntar mis tres parejas favoritas en una sola historia corta, o bueno, intento de historia (?) dependiendo de cómo quede xD

Lo lamentó si el summary confundió a alguien :s no, no es TsukiYama, es mucho KuroTsuki y YamaYachi con mucho KageHina, creo, espero, tiene que ser ;w; denle una oportunidad. Creditos a la portada a yamaguchismile de wattpad :D

Nos vemos a la otra!

Layla Redfox fuera!

:3