Hola a todos! Les traigo mi primer fanfic, porfin me anime a escribir! Déjenme sus reviews para saber si les gusto, o si tienen alguna sugerencia Espero les guste!

Cap 1.

- Que pésimo día… - pensaba Harry mientras salía apurado del aula donde Snape lo había asignado a cumplir su castigo. Si alguien le preguntaba, prefería infinitamente volver a enfrentarse al basilisco en vez de volver a extraer ese "jugo" de babosas tan asqueroso y mal oliente. Pero bueno, esta vez si se lo tenía merecido después de haber arrojado una pata de escorpión al caldero de Draco Malfoy, y haber ocasionado que de este saltara furiosamente todo su contenido 2 metros a la redonda manchando a todos de una sustancia verde y viscosa, muy parecida a un moco de troll…. Bueno pensándolo bien, había valido pena.

No tenía intenciones de volver todavía a la torre Gryffindor, ya sabía lo que ahí lo esperaba, una Hermione furiosa dispuesta a darle un sermón de una hora, como si no hubiese pagado ya las consecuencias de sus actos para que todavía su amiga le hiciese pasar otro mal rato. No, tenía otro plan: iría a darse una ducha en la enorme piscina en el baño de los prefectos. Era tarde ya, todos los alumnos estaban en su respectiva sala común por lo que los baños estarían vacíos.

Camino silencioso para no llamar la atención de Filch y cuando llego a la entrada de los baños susurro la contraseña e ingreso en el recinto.

Muchas cosas habían cambiado en la vida de Harry ese año. Estaba saliendo con Ginny, era noticia publica… había sido la comidilla de El Profeta por algún tiempo por ese tema. Ron estaba saliendo con Hermione, como él siempre supo que terminaría sucediendo.

Ginny… la quería mucho, no había duda de eso, pero aun sentía que algo hacía falta en su vida, y siendo sinceros, no estaba seguro de amarla, sabía que la quería y se preocupaba por ella, quería estar ahí para ella… Era complicado, y lo peor, es que no podía hablarlo con nadie. Aun así, Harry le estaba infinitamente agradecido, ya que Ginny había expandido su panorama ahora que había entrado al círculo de los sexualmente activos y tenía mucha más confianza en sí mismo gracias a eso.

Aun así, nadie podría haberlo preparado para lo que vio una vez dentro del baño de los prefectos. Harry quedo en shock.

Sentado fuera de la piscina, en el borde, estaba nada más y nada menos que Draco Malfoy completamente desnudo, mirando, con el entrecejo fruncido y los labios ligeramente abiertos en una expresión clara de placer, a otro chico que estaba entre sus piernas. Harry no pudo distinguir quien era, ya que estaba de espaldas a él y dentro de la piscina, el agua llegaba hasta sus hombros; solo podía ver la parte de atrás de cabeza, la cual se movía con un vaivén lento, pero con ritmo sobre la entrepierna de Draco.

Tenía que salir de ahí… lo sabía, pero por alguna extraña razón la imagen le resultaba hipnótica.

Y entonces paso… y quería que la tierra se lo tragara en ese momento y lo escupiera muy lejos de ahí. ¿Por qué tenía que ser tan idiota? Y es que uno de los libros que iba cargando cayó al suelo, y aunque no hizo mucho ruido, fue suficiente para que los ojos de Draco se encontraran con los de Harry, el cual se sintió enrojecer furiosamente al instante.

Todo sucedió en un instante, la expresión en el rostro de Draco cambio a una de enojo y sorpresa, parecía como si fuese a gritarle algo. Entonces 1 segundo después volvió a cambiar a una de evidente placer, y aun mirando a Harry a los ojos, se relamió su labio superior y enseguida tiro su cabeza hacia atrás emitiendo un ronco gemido y moviendo su cadera contra la boca del otro chico mientras le sostenía la cabeza con una mano firmemente.

Draco Malfoy se estaba viniendo... Enfrente de el…
Todo había terminado, y no quiso esperarse a que volviese a verlo ahí parado como idiota, así que salió de ahí silenciosamente.

Se sentía increíblemente incómodo y abochornado, tenía mucho calor, su ropa se sentía incomoda, su vida entera se sentía incomoda en ese momento. Se dirigió hacia la torre de Gryffindor sin saber que pensar o que hacer al respecto, no entendía lo que acaba de suceder…. Bueno claro que entendía, pero no sabía por qué se sentía así, ni como había llegado a eso.

Una vez dentro de la sala común ni siquiera se acordaba que no quería ver a Hermione, la cual, gracias a Merlín, no estaba ahí.

- ¿Tan mal te fue con Snape, eh? – pregunto Ron, el cual estaba acostado en su cama escribiendo una carta.

- ¿Por qué lo dices? – respondió Harry, sin estar realmente interesado en la conversación.

- Mírate, te vez fatal – Comento haciendo burla, y era cierto, Harry se veía muy desalineado, su cabello estaba peor que antes, de ser posible y su ropa estaba sucia por el castigo de Snape - ¿Ya iniciaste el ensayo de transformaciones?

- Ron, realmente ahorita no quiero ni pensar en eso - una vez en su cama, dejo su mochila y sus libros, y fue cuando noto que uno faltaba… - Maldita sea ...- "¿Por qué a mí?" Se dijo a sí mismo en un sollozo mental - Iré a darme una ducha, ya vuelvo.

Se dirigió al baño no pudiendo creer su mala suerte, había dejado el libro en el baño de los prefectos. Justo cuando pensó que no podía ser peor, la vida mostro que tan irónica y maldita puede llegar a ser.

Esa noche no durmió nada bien.

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Si pensaba que el siguiente día pasaría tranquilo y sin sorpresas, oh cuan equivocado estaba.

Se despertó sintiéndose increíblemente cansado, no se explicaba por qué, pero antes de dormir había repetido mentalmente la imagen de Draco al terminar… la expresión en su rostro, el cómo movía la cadera, como sostenía la cabeza del chupa pollas ese… y ese gemido, no podía sacarlo de su mente. Se estaba volviendo loco, se decía a si mismo que era normal pensar en eso después de haberlo visto, aunque la verdad era que no estaba seguro.

No dejaría que le volviese a pasar algo así de nuevo, por lo que ahora traía el mapa del merodeador y su capa de invisibilidad en su mochila, esperaba no tener que usarlos, pero no quería volver a encontrarse con Malfoy.

Camino junto con Ron al Gran Comedor y una vez ahí se dio cuenta que no tenía mucho apetito, pero mejor era comer algo, por lo que se sirvió un poco de zumo y pan tostado y se dedicó a comer distraídamente.

Sintió un cosquilleo en la nuca y alzo la cabeza para toparse directamente con unos ojos grises que lo observaban fríamente. Harry comenzó a ahogarse con la tostada.

Comenzó a toser llamando la atención más de lo que hubiese querido, pero alcanzo a ver como Draco sonreía burlonamente. Estaba totalmente avergonzado, como podía ser tan idiota.

- Harry, ¿estás bien? – Pregunto Ginny a su lado, preocupada, acariciando su espalda mientras le alcanzaba el vaso con zumo, el cual Harry bebió rápidamente.

- Si… estoy bien, gracias. – Respondió.

- Sabes, hoy pensé que quizás podríamos ir a la sala de los menesteres. - Le susurró al oído provocativamente. Harry la miro y sonrió.

- ¿Algo que tengas en mente? – pregunto con fingida inocencia y entonces Ginny lo beso y mordió ligeramente su labio inferior, todo bajo la atenta mirada de Draco. - Creo que me doy una idea… - La chica sonrió.

- Me voy, no quiero llegar tarde a clase, nos vemos más tarde. - Le dio un rápido beso en los labios, tomo su mochila y salió del Gran Comedor mientras varios chicos la miraban con deseo, y algunas chicas con envidia.

Si… Ginny también había cambiado, ahora era una de las chicas más bellas en Hogwarts. Se había estirado mucho, y había ganado muchas curvas, eso más su cabellera larga y roja hacían una combinación difícil de superar.

Malfoy seguía siendo el mismo de siempre, engreído, prepotente y con ese aire de superioridad. Salía con Pansy Parkinson, y ¿Por qué no? Si no fuese por esa expresión de asco constante en su cara, también diría que era hermosa. Todos sabían que Draco estaba con ella, y que se casarían probablemente, pero también era un secreto a voces, que el Slytherin no saciaba su cama con solo una mujer, pero que más bien le gustaba la variedad. Pansy aceptaba eso, siempre y cuando no fuese descarado al respecto, ella misma se había encargado de hacer que pagara caro cualquier chica que se acostara con su novio, así que si había alguna afortunada, o más bien, valiente, que se atreviera a meterse con Draco, prefería mantenerlo en secreto por miedo a Pansy, lo cual funcionaba a favor de Draco, ya que tampoco quería que la gente se enterase. Quien diría que habría hombres dentro del menú de Malfoy…. Esto lo hizo recordar la escena de anoche y volvió a sentirse abrumado.

Harry no quiso volver a arriesgarse a levantar la mirada, por lo que tomo su mochila e hizo lo propio: Dirigirse a su clase.

La hora de la comida estaba próxima y lo que iba del día había transcurrido normal y sin novedades. Había asistido a sus clases, continuaba siendo un alumno mediocre que dependía de Hermione para pasar sus asignaturas, exceptuando Defensa contra las Artes Oscuras, la cual siempre había sido su favorita, pero si quería cumplir su meta de convertirse en Auror, más le valía comenzar a sobresalir en las demás clases.

Con este hilo de pensamiento iba caminando por los pasillos, dirigiéndose al Gran Comedor, cuando alguien lo empujo fuertemente dentro de un aula vacía y segundos después tenia a un furioso Draco Malfoy frente a él. Tenía su varita clavada en el cuello de Harry, el cual estaba arrinconado contra una pared y estaba tan cerca que podía sentir el calor de su cuerpo, aunque no sabía si era el suyo propio al verlo tan cerca.

- Potter.- Escupió Draco.

- ¿Qué demonios quieres Malfoy? Sueltamente ya - Vacilo Harry sin saber realmente que decir, sintiéndose cada vez más incómodo.

- Creo que no hace falta decir, que más te vale no decir ni una sola palabra de lo sucedido - amenazaba Draco mientras clavaba fuertemente la varita en el cuello de Harry – O lo pagaras caro. - Podía ver en su rostro el odio contenido, realmente quería hacerle daño, pero a Harry nunca se le ha conocido por su prudencia exactamente.

- ¿Estás hablando de anoche que te vi follando la boca de un tío? – contesto Harry maliciosamente. – No te preocupes, tu secreto está a salvo conmigo.

Eso fue más de lo que Draco pudo soportar. Olvidándose de la varita, tiro un puñetazo a la cara de Harry acertando directamente en el pómulo, entonces este respondió tirando otro golpe a la boca del rubio, cayeron al piso y continuaron forcejeando furiosamente hasta que Draco logro someter a Harry colocándose a horcajadas sobre el sosteniendo sus manos, logrando que este se calmara.

- Maldita sea Potter – dijo limpiándose un hilo de sangre que bajaba por su labio inferior, el cual volvió a brotar inmediatamente escurriendo por su menton. – no puedo permitir que vayas por ahí contándole a todos lo que viste, así que voy a tener que obliviarte. – dijo alcanzando su varita. Los ojos de Harry se llenaron de terror… y no es que no quisiera olvidar, sino que recordó lo que le había sucedido a Lockheart y ciertamente no quería terminar en el pabellón psiquiátrico de San Mungo.

Y entonces la pesadilla de ambos paso, no supo si llamarlo suerte, ya que ciertamente no lo era. Alguien iba a verlos, escucharon voces acercándose al aula en la que estaban. Malfoy se puso más pálido de lo usual, estaban jodidos. Entonces Harry, todavía atrapado por el cuerpo de Draco, estiro la mano hacia su mochila rápidamente y dijo "Accio capa de invisibiliad".

La capa salió disparada hacia ellos cubriéndolos. De no haber estado tan nervioso, Draco se habría sorprendido mucho de haber visto a Harry realizar magia sin varita, pero ahorita tenía otras preocupaciones.

La capa no era lo suficientemente grande para los dos por lo que Draco tuvo que pegarse más hacia Harry pegando pecho con pecho.

- No te emociones de más Potter.- Dijo despectivamente

- Claro, como estoy disfrutándolo tanto.

Draco se removía nervioso sobre él, incómodo, le dolían las rodillas entonces cambiaba el peso de una a la otra. Harry estaba sintiéndose increíblemente extraño en esa situación.

- Mira ahí está mi libro, con razón no lo encontraba - dijo una Revenclaw

- Te dije que estaría aquí, hubiéramos venido antes, ¿ya hiciste el trabajo de Snape? – contesto otra chica

Parecía eterna la plática entre los Revenclaw, y Harry no encontraba ya que hacer, sentía la respiración de Draco en su cuello, el peso y el calor de su cuerpo sobre él, y sentía unas terribles ganas de restregar su cadera contra su culo.

- Malfoy necesito salir de aquí… - susurro

- Espera, ya casi se van - dijo, muy pendiente a la conversación y sin prestar atención a lo que estaba provocando en Harry

- No lo entiendes, necesito salir de aquí

Eso hizo que Draco lo mirara a los ojos, se veía realmente incómodo, estaba muy sonrojado y eso hizo que le sonriera maliciosamente haciendo que Harry desviara la mirada inmediatamente.

- ¿Qué pasa Potter? Parece que después de todo si estas disfrutándolo – dijo provocativamente mientras movía su cadera sobre él, notando así su pronunciada erección. – Vaya, creo que no me equivoque – Si era posible Harry se sonrojo todavía más e intento quitarse a Malfoy de encima con las manos, pero solo logro que este las atrapara y las pusiera por sobre su cabeza dejándolo expuesto.

Harry ya no pensaba, estaba demasiado caliente, de una forma que nunca había estado antes y no se explicaba por qué, tal vez era la excitación mezclada con la vergüenza, o tal vez fuese el saber que estaba haciendo algo prohibido, la verdad siempre le había atraído hacer todo lo que sabía que no debía.

Draco hundió su rostro en el cuello de Harry y comenzó a restregarse su cadera contra la de Harry despacio pero fuerte, Harry ya no se resistía a él y eso hizo que se excitara increíblemente, sentirlo así, dócil, permitiendo lo que Draco estaba haciendo con él.

Escucho que el barullo de las chicas de Revenclaw se había ido, por lo que podía irse… pero no quería, quería seguir ahí, con Potter, quería escucharlo gemir y estaba decidido a lograrlo.

Con una de sus manos separo las piernas de Harry, así pudo moverse más libremente, acelerando el ritmo, provocando el primer gemido, podía sentir su erección contra la suya, tan caliente y dura - ¿Esto es lo que querías Potter? ¿Sentir un poco de mí? – decía mientras continuaba con el vaivén tortuoso.

Harry recordó la otra noche, Draco gimiendo, Draco lamiendo su labio mientras lo miraba, Draco viniéndose… Ya no podía controlarse, ya estaba sucediendo, y si solo iba a pasar esa vez, más le valía aprovecharla. Soltó sus manos y empujo al rubio suave pero firme, colocándose el arriba. Hasta ese momento ninguno de los dos había hecho contacto visual, ni había usado sus bocas para nada, pero Harry ya no podía resistirlo, miro a Draco a los ojos mientras le desabrochaba el pantalón rápidamente, antes que recuperara la cordura. Libero su erección y se irguió para observarlo…verlo así, tendido en el piso, ligeramente despeinado, con el pantalón abierto y la camisa arriba mostrando su pálida piel, se le antojo imposible, le hizo recuperar un poco de control, iba a hacer algo que nunca antes había hecho, algo que ni siquiera había considerado hacer antes …

- No te atrevas a dejarme así Potter. – dijo Draco jalándolo de la corbata mirándolo con ojos cargados de excitación y deseo.

- Lame tu labio - exigió Harry ya sin vergüenza en su voz.

- ¿Cómo? – Draco parecía confundido ante la demanda. Harry se acercó más a él pegando su cuerpo, y su rostro a unos centímetros de distancia.

- Ayer cuando te ibas a venir, lamiste tu labio mientras me mirabas, quiero que lo vuelvas a hacer. – Draco sonrió maliciosamente, como si acabara de descubrir un punto débil de Potter, saco su lengua y lamio su labio superior en una expresión que era sexo puro.

Harry se irguió de nuevo, estiro su mano hacia la puerta y dijo "Fermaportus" "Silencio". Draco encontró ese desplante de magia sin varita increíblemente sexy, estiro sus manos y desabrocho su pantalón y bajándolo ligeramente hasta que libero su pene, el cual estaba muy duro y brilloso en la punta. no dudo en tomarlo en su mano y acariciarlo. Ante este toque Harry hizo un sonido siseante y cerró los ojos con placer, entregándose a la caricia.

- Te gusta esto ¿Eh? – aumento un poco el ritmo que llevaba su mano arrancándole otro gemido a Harry… el segundo, pensó Draco.

Harry volvió a agacharse sobre él y sus entrepiernas se encontraron. Presiono fuerte su cadera contra la de Draco y comenzó a moverse, restregando su pene contra el del rubio, perdiendo totalmente el control que le quedaba.

Draco lo miro, tenía el entrecejo fruncido y los ojos cerrados, disfrutando, no sabía si cerraba sus ojos por placer o por vergüenza de no querer verlo, pero le tenía sin cuidado.

Harry quería más… mucho más, pero no se atrevía a ir mas alla de eso, le aterraba ir mas allá.

Draco estaba respirando muy agitado y profundo, pero aun no emitía un gemido claro, como el que Harry había escuchado y se moría por volver a oír. Se permitió a sí mismo un poco más de libertad, con miedo a que Draco lo rechazara, levanto una de sus manos y la metió debajo de su camisa, sintiendo su piel caliente. Al rubio parecía gustarle el toque, hasta que llego a sus pezones y presiono uno suavemente… ahí estaba, un ligero gemido había salido de sus labios y fue más de lo que Harry pudo soportar

- Quiero sentirte más, quiero sentir tu culo sobre mí - Susurraba Harry mientras mordía su cuello suavemente y gemía despacio en su oido, moviendo todavía su cadera sobre Draco. – Quiero probarte, y que me pruebes, y sentir lo caliente que es tu boca…

Draco estaba sorprendido e increíblemente excitado por lo que había dicho Harry, nunca habría pensado que pudiese ser tan… sucio para hablar

- Voy a correrme ... – gimió Draco

- Oh si, vente, hazlo… - dijo Harry aumentando el ritmo de sus movimientos. Y entonces paso, y Harry no se perdió detalle de nada. Draco cerró los ojos fuertemente y tomo a Harry de las nalgas sobre el pantalón enterrando sus dedos emitiendo ese ronco gemido, que lo había tenido delirando todo el día, mientras movía su cadera y jalaba la de Harry más duro contra la de él. Delicioso. Se quedó ahí respirando trabajosamente mientras Harry se levantaba un poco sobre el y se masturbaba ante la atenta mirada de Draco que estaba seguro que podría prenderse de nuevo con esa imagen.

Harry tomo la camisa de Draco y la alzo hasta su pecho viendo su abdomen y con un gemido sonoro se corrió dejando caer todo el líquido encima del estómago de Draco, siguió tocándose un segundo más hasta que salió todo, y entonces se tumbó a su lado, agotado después de la experiencia.

Draco estaba en shock, mirando el líquido espeso en su abdomen, nunca nadie había terminado así con el, no es algo que el hubiese permitido. Eso era algo que el hacía con las chicas… Pero, oh Merlín, la verdad es que le había encantado.

Y entonces un silencio incomodo se instaló entre ambos, como si no quisieran que el otro supiera que estaba ahí. Harry quería desaparecer en ese momento, cambiarse de escuela, de país, de nombre, ¡de todo! Y Draco solo pensaba en como salir de ese lugar sin tener que decir nada, ni mirarlo.