Gracias a todos los que siguen la historia y se han tomado la molestia de dejarme sus comentarios, los agradezco de sobremanera! Les dejo otro capítulo, espero que les guste

Cap 4.

Draco ya había descendido las gradas y ambos se dirigieron al centro de la cancha, se cruzaron con Davies y Harry escucho como le susurraba a Draco "buena suerte" cuando paso a su lado. "Malfoy ocupara más que buena suerte, ocupara un milagro" pensaba Harry, estaba cabreado, haría que el rubio tragara tierra, de eso estaba seguro.

Llegaron al centro de la cancha y se miraron desafiantemente antes de elevarse en el aire. Ambos comenzaron a dar vueltas buscando la pequeña pelota dorada sin suerte. Harry estaba decidido a vencer a Draco lo antes posible, quería humillarlo por completo así que estaba poniendo todo su empeño en eso. Después de varios minutos la snitch apareció cerca de uno de los aros del lado norte. Malfoy no la había visto perro Harry se lanzó hacia el otro lado del campo engañando al rubio que lo siguió inmediatamente a toda velocidad y cuando lo tuvo al lado cambio drásticamente de dirección ganando unos valiosos metros de ventaja. La snitch seguía revoloteando donde mismo, pero al sentir la presencia de Harry comenzó a volar huyendo de el. Draco busco flanquear la pelota por el otro lado, así el Gryffindor la empujaría hacia el pero al darse cuenta de la estrategia del rubio, tomo una decisión arriesgada: despego ambas manos de su escoba y se impulsó hacia adelante tomando la pelota y pegando su cuerpo inmediatamente al palo de la escoba ocasionando que esta girara como un talado varias veces en el aire, para evitar caer logrando así una pirueta muy vistosa.

Escucho un grito de sorpresa, no supo identificar de quien venía, y descendió lentamente al centro de la cancha seguido de Draco.

- ¿Qué pasa Malfoy? ¿Te quedaste sin burlas? - dijo Harry fingiendo preocupación, el rubio lo miraba con odio. - ¿Quieres que te de algo para el ardor? – Harry estaba completamente orgulloso de si mismo, no podía esperar a contárselo a Ron.

- Basta sr. Potter. – Lo miro firmemente. – guarde sus comentarios para el partido. Ahora se enfrentará Malfoy contra Sumerby, y después Potter contra Chang. Tiene 15 minutos para descansar Sr. Malfoy.

Draco miro a Harry con odio y camino hacia Davies parándose a pocos metros de el mientras platicaban. Ocasionalmente miraba a Harry y después sonreía al Ravenclaw. Intentaba ponerlo celoso, el maldito Slytherin lo estaba provocando.

- Esa pirueta ha estado genial. - Dijo Cho a su lado, haciendo brincar a Harry del susto- Haz mejorado mucho… lo siento no quería asustarte.

- No te preocupes. – dijo riéndose. - solo tenía la mente en otro lado.

- Eh… ¿Cómo va todo con Ginny? – Cho nunca había superado por completo a Harry y el lo sabía. Miro a Draco que también lo estaba mirando, y le sonrió, ambos podían jugar a lo mismo.

- La verdad hemos estado mejor – respondió mientras se acercaba más a ella, ahora era más alto y ella no pudo evitar sentirse algo intimidada – creo que algo le falta a nuestra relación.

- Que lastima escuchar eso. - realmente no sonaba nada triste por la revelación - si algún día quieres hablar, o algo, con gusto podre estar para ti.

- ¿Enserio? Que amable de tu parte, creo que te tomare la palabra.

Ese maldito Gryffindor lo estaba haciendo adrede, maldito el día en que había decidido meterse con el, ¿A que estaban jugando?

- Acabo su tiempo. - dijo madame Hooch apareciendo de nuevo en la escena. – vayan a sus escobas Malfoy y Sumerby.

Draco venció al Hufflepuff en un abrir y cerrar de ojos, mandándolo así a 4to lugar inmediatamente.

Después de varias horas los resultados fueron igual que los del año pasado, Gryffindor en primer lugar, Slytherin en segundo, Ravenclaw en tercero y Hufflepuff en cuarto.

- Vengan aquí todos. - Dijo Madame Hooch guardando la snitch en la caja, ya era bastante tarde el cielo estaba oscuro y ya se habían perdido la cena. – Potter espero que mañana consultes la disponibilidad de horarios de tus jugadores y me envíes una lechuza con tu decisión, deben ser máximo 4 días a la semana, para así dejar el campo disponible para los otros equipos también. Una vez que Potter me haga llegar su información, le enviare una lechuza Sr. Malfoy con los horarios disponibles, y usted me hará llegar su decisión, y así sucesivamente. Los horarios deben quedar definidos esta semana así que les pido que no me hagan esperar. Ya pueden irse, buenas noches.

Había dos vestidores en el campo, uno en el lado norte y otro en el sur. Ya que Harry había llegado con mucha anticipación, había dejado sus cosas en el vestidor sur, por suerte, Zacharias y Sumerby caminaron inmediatamente al del lado norte, se veían bastante molestos. Se quedó platicando un poco con Cho Chang, mientras esperaba que Malfoy y Davies se fueran, quien después se fue al vestidor de chicas dejándolo solo y sin opciones. Camino al vestidor del lado sur para recoger sus cosas y darse una ducha rápida.

Cuando entro Draco y Davies se encontraban charlando en el área de los casilleros. El rubio se encontraba sin camisa sentado en una banca, mientras Davies estaba parado a unos metros de él. Al no ser buscador, Davies no tenía necesidad de cambiarse de ropa ni de ducharse.

- Potter, hay otro vestidor, no sé si sabias. - dijo Malfoy molesto al verlo entrar.

Harry abrió su casillero sacando su mochila. – Yo llegue antes que tu Malfoy, para mi desgracia mis cosas están aquí. – dicho esto se sacó también la ropa quedando únicamente en pantalones. Davies trago pesadamente al verlo, gesto que no pasó desapercibido para Malfoy. No había tenido la oportunidad de verlo sin camisa, realmente tenía un cuerpo increíble, con músculos bien definidos, espalda ancha, brazos fuertes. Se descubrió a si mismo mirándolo y se sonrojo cuando Harry lo descubrió, apartando rápidamente la mirada. - ¿Interrumpo algo? – pregunto mirándolos con burla. - Si gustan puedo irme.

- ¡No! Para nada Potter. – se apresuró a decir Davies. – Solo estábamos platicando sobre los horarios que más nos convenían a cada quien, va a ser difícil elegir estando en tercer lug…. - se interrumpió a si mismo ya que en ese momento Harry, que les daba la espalda mientras continuaba guardando cosas en su casillero, se había quitado toda la ropa, dejando ver por completo la parte de atrás de su cuerpo, y un perfecto culo a juego con unas piernas fuertes, enseguida tomo una toalla y la envolvió en su cadera y se volteo para mirarlos. Davies estaba sonrojado y Draco lo miro con el entrecejo fruncido.

- Oh vamos, no me digas que en Ravenclaw nadie se desviste antes de entrar a las duchas. – dijo Harry sonriéndole descaradamente. – si quieres luego podemos reunirnos a platicar lo que mencionas de los horarios, a ver cómo te puedo ayudar. – Draco estaba atónito, Harry estaba claramente coqueteando con Davies.

- Eh… muchas gracias. - Dijo este todavía mirándolo.

- ¿Tu qué demonios haces aquí Davies? Ni siquiera eres buscador. - dijo Draco enojado con el ganándose una mirada dolida de parte del chico.

- Esta bien, ¿nos vemos...?

- Olvídalo. – lo interrumpió Draco y se giró para sacar sus cosas del casillero también y adentrarse a las duchas.

- Hasta luego Davies. - dijo Harry guiñándole un ojo y caminando a la ducha también tras de Draco.

El Ravenclaw se fue inmediatamente, estaba bastante acalorado y algo molesto con Draco, aunque la verdad era que el se lo había buscado por quedarse viendo a Harry como idiota. ¿Acaso le había coqueteado o había sido su imaginación?

Las duchas eran diez cubículos que llegaban a la altura del pecho y la entrada estaba cubierta por una ligera cortina, por lo que si tomabas un cubículo contiguo podías ver del pecho hacia arriba de la persona que estaba a un lado.

Harry se colocó en la regadera junto a la de Malfoy. - Haz sido muy duro con él, ¿No crees? – dijo burlón abriendo el agua caliente y dejándola caer sobre su cuello y pecho.

- Y a ti que te importa Potter, ¿Ahora me quieres quitar a Roger? – Dijo Malfoy molesto sin mirarlo, su cabello estaba mojado cayendo libremente sobre su rostro. El rubio paso sus manos por su cabeza para intentar acomodarlo hacia atrás al sentirse mirado por Harry.

- No sabía que fuese tuyo. – respondió este, también molesto, no le gustaba la dirección que estaba tomando la situación, no sabía si él y Davies tenían alguna especie de relación y le dolía pensar que así lo fuese. – igual sabes que no me importa Davies. - termino por admitir después de un breve instante de silencio.

Continuaron duchándose en silencio, pero Harry comenzó a sentirse muy incómodo, veía como Draco pasaba las manos por su cabello, por su pecho, sus hombros, como cerraba sus ojos cuando sentía el agua caer sobre su rostro. Recordó la forma en la que lamia sus labios, como gemía e imagino todo lo que había querido hacerle ese día y sin querer su cuerpo estaba comenzando a reaccionar. Intento controlarse respirando pausadamente, pensando en otra cosa, pero no fue posible, deslizo la mano por su abdomen hasta llegar a su miembro que se sorprendió de sentirlo duro. Miro a Draco, seguía duchándose sin haberse dado cuenta de nada, por lo que comenzó a acariciar su entrepierna lentamente, con la esperanza de que Draco se fuera pronto y pudiese terminar sin que se diera cuenta. No supo en que momento cerro los ojos echando su cabeza ligeramente para atrás mientras continuaba tocándose, se olvidó por completo de donde estaba.

Sintió una mano subir por su pecho y salió de su ensueño de golpe, algo asustado. – Shhh… ¿Te ayudo Potter? – Susurro Draco en su oído mientras la mano que estaba en su pecho lo apretaba ligeramente y su mano derecha tomaba su pene y comenzaba a masturbarlo lento y tortuosamente arrancando un gemido de Harry, que sentía el pecho del rubio tocar su espalda cada vez que respiraba.

- Malfoy…. ¿Qué… haces? – pregunto con dificultad. Draco pellizco uno de los pezones de Harry logrando que este jadeara.

- ¿Quieres que me detenga? – y detuvo el movimiento de su mano.

- Merlín… no, sigue. – rogó. Harry coloco ambas manos contra la pared de enfrente, el agua caliente caía por su espalda y pecho. Sentía como todo su cuerpo quería explotar, el toque de Draco lo quemaba, sabía que no duraría mucho, ¿Por qué lo excitaba tanto?

El rubio continúo acariciándolo firmemente, se deleitaba al escuchar la respiración de Harry y cada gemido que emitía era como un trofeo para el que se grababa con fuego en su memoria.

Mordió su cuello, no pudo resistirlo. Harry grito de dolor y Draco temió que se alejara de el, así que comenzó a pasear su lengua despacio sobre la herida, subiendo y bajando a todo lo largo del cuello, hasta llegar a sus hombros, y volviendo a subir hasta su oreja. No quería asustarlo, ahora que lo tenía ahí, sabía que se iría si cometía algún error.

Harry seguía estando entregado a las caricias que se le brindaban, la mano que acariciaba su pecho había bajado hasta su cadera jalándolo hacia atrás, pero no fue hasta que sintió el miembro duro presionándose contra sus nalgas, que se sobresaltó y alejo un poco, claramente asustado, pero el agarre de Draco no flanqueo, solo separo un poco su cadera de la de Harry. - Shhhh, tranquilo león, no haré nada que no quieras. – Volvió a pegarse despacio, noto como se sobresaltó de nuevo, pero no hizo nada por quitarse. Movió su cadera contra él, restregándose contra el culo de Harry mientras seguía masturbándolo. Con la mano que tenía en su cadera la llevo a su espalda y lo empujo fuerte hacia abajo, para que se inclinara más. Harry se dejó hacer, dócil, como aquella primera vez que habían estado juntos, y Draco estaba perdiendo el control de sí mismo.

- Ahhh.. maldita sea, te la quiero meter Potter. - El pene de Draco estaba pegado contra su abdomen y se masturbaba entre las dos nalgas de Harry. La mano con la que tocaba al Gryffindor abandono su pene para situarse en su cadera y jalarlo más fuerte hacia sí. Sus movimientos se hicieron erráticos, sabía que Harry no permitirá que se lo hiciera. – Quiero penetrarte, quiero ser el primero… - A pesar de no estar recibiendo atenciones sobre su miembro en ese momento, Harry seguía increíblemente excitado, sentir a Draco así, y escuchar lo que quería, lo estaba volviendo loco, estaba realmente considerando dejarse hacer por el rubio lo que él quisiera, lo deseaba, pero algo dentro le gritaba que no, que no era un buen momento, que después de hacerlo ya no habría vuelta atras. – Nadie te ah sentido así ¿Verdad?... ¿Ningún otro hombre te ah tocado? – Decía clavando sus uñas en la cadera de Harry y jadeando fuertemente, sus movimientos eran más rápidos y largos.

Harry tenía una sensación de pertenencia que no podía explicarse, quería complacerlo, o tal vez fuese el calor del momento. – Nadie… y nadie más lo hará… solo tu – dijo y no pudiendo resistirlo más comenzó a masturbarse al ritmo de las embestidas. Su respuesta hizo gemir a Draco fuertemente.

- Estoy cerca, voy a correrme… empínate más. - Harry obedeció agachándose un poco más. Un par de embestidas más y Draco se corrió con un sonoro y sensual gemido. Harry sintió el líquido caliente escurriendo por sus nalgas.

Se quedó unos segundos así sintiendo el estómago de Draco subir y bajar al ritmo de su respiración y entonces sin previo aviso unas fuertes manos lo voltearon quedando así frente a frente con el. Harry seguía muy excitado y su miembro estaba dolorosamente punzante.

Draco lo miro lascivo y enseguida se hinco frente a el y Harry sintió un latigazo de fuerte placer y ansiedad al saber lo que iba a pasar. – Oh Draco, si… - gimió.

- ¿Quieres que te la chupe? – Pregunto mirándolo a los ojos desde abajo con una sonrisa provocadora mientras jugueteaba con su pene con sus manos, tocando su rostro con el justo a un lado de su boca, pasándolo tentativamente por sus labios, pero sin meterlo. Era increíblemente excitante ver a Draco haciendo eso. Como respuesta Harry gimió y puso una mano sobre la cabeza del rubio empujándolo sutilmente contra su entrepierna.

Draco obedeció. Tomo el miembro de Harry y lo introdujo en su boca. Comenzó a subir y a bajar a lo largo, ocasionalmente subiendo la mirada para observar las reacciones que provocaba su lengua. Harry por su parte, no paraba de jadear y gemir, era sencillamente el mejor sexo oral que había recibido, no podía controlarlo, sentía que sus piernas iban a fallarle en cualquier momento, quería explotar, sentía que su cuerpo entero quería vaciarse y escurrirse a través de su pene, y pronto se encontró empujando su cadera contra la boca de Draco mientras se derramaba en ella y tiraba del cabello del rubio.

Draco trago todo y lo saco de su boca y continúo lamiendo despacio, apenas tocando con su lengua mientras escuchaba como la respiración de Harry se normalizaba y comenzaba a provocarle escalofríos al moreno con su lengua, por lo sensible que había quedado su miembro. Sabía que en cualquier momento las cosas se pondrían incomodos entre ellos de nuevo.

Las piernas de Harry no aguantaron más y se deslizo con la espalda pegada a la pared de la regadera hasta quedar sentado en el piso, junto a Draco, que lo miraba, pero Harry no podía encontrar el valor para levantar la cara. "Vaya Gryffindor" pensó Draco. El agua caliente todavía caía entre los dos con un sonido hipnótico.

- Creo que vamos a tener que ducharnos de nuevo. - dijo Draco en un intento por romper el silencio. Harry alzo la mirada y pudo notar que estaba sonrojado, aunque no sabía si era por el agua caliente, por el reciente orgasmo o por la vergüenza. Draco le sonrió y el moreno le devolvió una sonrisa tímida.

- Eso creo… - respondió y continuo el silencio.

- ¡A ducharnos pues! – dijo Draco poniéndose en pie y tendiéndole la mano a Harry, el cual la tomo, se levantó también algo tembloroso y observo como el rubio se metía en el chorro.

- Eh… ¿Te ducharas aquí? – pregunto nervioso, el cubículo era lo bastante pequeño para tenerlos a los dos muy juntos.

- ¿Te molesta? ¿Después de lo que acabamos de hacer? – pregunto burlón.

- ¡No! No… no me molesta. – dijo y Draco le sonrió ligeramente. Después sacudió su cabello rubio haciendo que varias gotas cayeran en su cara y sus ojos. - ¡Ehh! – grito tallándolos y solo lo escucho reír, con una risa sincera, casi como si fueran amigos y se encontró a si mismo sintiendo algo cálido en su pecho que se intensifico al abrir los ojos y verlo sonriendo. - Esta bien, tu ocupas lavar la humillación que te acabo de hacer en el uno a uno. – bromeo Harry, evidentemente refiriéndose al partido de Quidditch que acababan de tener.

- ¿De qué uno a uno estamos hablando exactamente? Porque estoy seguro que en que acaba de pasar yo te humille a ti. – dijo siguiendo la broma, pero refiriéndose al suceso de la regadera. Harry se sonrojo y aparto la mirada y Draco lo encontró completamente adorable, como podía hacer que se sonrojara tan fácilmente, tener ese poder sobre alguien… aunque realmente el siempre había tenido esa facilidad, pero nunca en Potter, hasta ahora.

- Ehm… no lo llamaría una humillación exactamente… - murmuro y Draco se carcajeo.

- No, no, lo fue. – dijo todavía riéndose.

Continuaron así un rato, charlando y bromeando como si no hubiese años de enemistad entre ellos. Draco le mostraba esa sonrisa genuina y Harry se encontraba a si mismo deseando verla más seguido. Sentía que una colonia de mariposas se instalaba en su estómago cada vez que lo veía sonreír y sus ojos se desviaban a sus labios, gesto que no pasaba desapercibido por Draco pero decía nada al respecto.

Harry se quedó observándolo, estaba de espaldas a el terminando de ducharse. Sus movimientos eran perfectos, todo en el lo era. Lo deseaba tanto, que solo fuera de el y de nadie más. Recordó las palabras que dijo sobre ser el primero y sintió un revoloteo en el estómago, una mezcla entre ansiedad y esas estúpidas mariposas.

Estiro la mano para tocarlo, no pudo contenerse más, su piel era suave y cálida. Harry, que estaba recargado en la pared, jalo al rubio contra su cuerpo sintiendo su espalda chocar contra su pecho, mientras que con sus manos presionaba su cadera y Draco se dejó hacer sin resistencia, un poco sorprendido, pero no lo dejaba notar. Harry deposito un suave beso en su cuello, fugaz pero lo suficientemente largo, lo disfruto por unos segundos y enseguida soltó al rubio y salió de la regadera dejando a un Slytherin confundido ante ese desplante de cariño.

Salió de la ducha tras de Harry, el cual ya estaba sacando sus cosas del casillero para vestirse.

- Quiero volverte a ver. - dijo.

- No creo que sea buena idea. – respondió con desgana, abriendo su casillero sin voltearlo a ver. Draco noto el cambio en su actitud inmediatamente, sabía que algún pensamiento había perturbado su mente.

- No me importa si lo es o no, solo quiero volverte a ver. – estaba decidido.

- No lo entiendes Malfoy. - Dijo Harry vistiéndose, "Ahora soy Malfoy de nuevo" Pensó con desgana. – Yo no voy a ser uno más en tu lista de polvos. No se cómo logras esto en mí, pero tiene que terminar, estoy en una relación…

- ¿Y eres feliz con ella? – interrumpió Draco cruzándose de brazos. – Si lo fueras esto no estaría pasando.

- ¿Y qué? ¿Tú me vas a hacer feliz? – pregunto Harry con sarcasmo, mirándolo por primera vez en la conversación. Draco se quedó sin palabras, no sabía que responder. – Eso supuse. Entonces ¿Qué importa si soy feliz o no?

Draco estaba exasperado, era como hablar con una chica, con Roger nunca había sido tan difícil.

- Maldita sea Potter, ¿Por qué complicas todo? – respondió exasperado.

- Mira Malfoy, seamos sinceros, no existe un futuro donde tú y yo podamos llevarnos bien, ambos tenemos parejas y expectativas que cumplir, somos casas opuestas, ¡Por Merlín! Tu eres un Malfoy, no se que hacemos revolcándonos.

- Como quieras Potter. – dicho esto también comenzó a vestirse furiosamente. Tampoco iba a rogarle.

Harry lo miro, el ya estaba completamente vestido, y con cada prenda que observaba que se ponía Draco sentía que estaba un paso más cerca del adiós, y no quería, temía que fuese definitivo. Sabía que si lo dejaba marchar se iría directo con Davies y no podía soportar la idea. Comenzó a alarmarse cuando vio que guardaba su uniforme en su mochila y se disponía a salir.

- Espera… - dijo y Draco se frenó aun dándole la espalda. - ¿Qué pasa si te digo que también quiero verte?

- Pues nos veremos, no hay que hacerlo más complicado de lo que ya es. – respondió tajante, ya estaba cansado del estira y afloje del Gryffindor.

- ¿Y que pasa si te digo que no quiero que veas a Davies? – dijo Harry sin rastro de duda y Draco lo miro unos segundos antes de responder.

- Te diría que más te vale que valga la pena cuando lo deje. – Estaba afirmando que lo dejaría, aunque no de muy buena manera. Harry se sintió intimidado.

- Eh… no se si valga la pena, la verdad yo no se… eh… si pueda llegar a tanto. – Su rostro estaba bastante sonrojado y Draco deseo acerarse a el y besarlo en ese momento al verlo así tan intimidado por el. – Yo… eh… tu eres la primera experiencia así que tengo.

Draco dio unos pasos en su dirección, acerco su rostro al de Harry hasta que podía sentir el aire de su respiración. Podía ver cómo había logrado tensarlo, estaba evidentemente nervioso, relamiéndose los labios. – Y espero que la única. – termino por decir y vio a Harry pasar saliva pesadamente. Saboreo la situación un momento y entonces dijo "Buenas noches Potter" y salió con paso firme del vestidor.

Harry se tiro en un sofá junto al fuego en su sala común. Era bastante tarde ya todos debían estar dormidos y la idea de irse a la cama no le apetecía en absoluto. Miraba las llamas bailotear mientras le daba vueltas a lo que acababa de suceder, se encontraba realmente confundido, se negaba a creer que fuese gay, la mera palabra lo hacía sentir totalmente patético. Sabía que en el mundo mágico no había tantos prejuicios contra eso, pero aun así se negaba a aceptarlo. No entendía que es lo que estaba haciendo, independientemente si fuese gay o no ¿Malfoy? Ya quería escuchar lo que Ron y Hermione tuviesen que decir al respecto si se enteraran, peor aún Ginny… ¿Entonces qué? ¿Llevaría una relación con la chica mientras en las noches se revolcaba con Malfoy? No le parecía justo en absoluto, tenía que elegir sobre uno de los dos, pero no quería tener que hacerlo ya, no quería perder a la pelirroja para que después Malfoy se diera cuenta que masturbarse y restregarse entre ellos no era precisamente lo que tenía en mente y volviera corriendo a los brazos de Davies. Y estaba eso… no creía que sería capaz de hacerlo, simplemente pensarlo le aterraba, aunque por otro lado… hacérselo el a Malfoy tenía por completo su interés. ¿Y si lo entregaba a los mortífagos? No… simplemente tenía que limitarse a no confiar en el y dejar las cosas como a Malfoy le gustaban: polvos sin sentimientos, aunque no sabía si podía ser tan frio, recordó el revoloteo que había sentido su estómago al verlo sonreír. La única solución era evitar los besos, seria frio como el, no se entejaría.

Con este último pensamiento fue a la cama sintiendo el peso de la soledad, aquella a la que ya estaba tan acostumbrado, pero que Ron y Hermione habían sido una tabla en medio del océano. Pero esto… esto era otra cosa, era de él, no podía confiarlo a nadie.