Centímetros al cielo.

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Prólogo

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"Silencio antes de nacer, silencio después de la muerte. La vida es puro ruido entre dos insondables silencios".

_Paula , Isabel Allende.

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Querida Pan:

Cada miércoles cuando era niña mi madre y yo ibamos al parque a merendar mientras papá trabajaba. Comíamos sandwiches de jamón, pastel de manzana y tomábamos jugo de uva . Después de comer descansábamos bajo un roble, mirando sus hojas y a los rayos del sol que se filtraban entre ellos . Intentábamos contar las hojas de la rama más baja, pero pronto nos aburríamos y llegábamos a la conclusión de que eran más de cien... Luego salía corriendo al columpio viejo del parque y me impulsaba con los pies , segundos después mamá me ayudaba a ir más alto , cada vez más alto y podría jurar que me faltaban centímetros para tocar el cielo.

Ese es uno de tantos recuerdos que tenía con mi madre.

Posdata : Te amo.

Videl dobló la página y la metió en el sobre, la selló con una tira de cinta adhesiva y al frente escribió , con una pluma de tintero el nombre de su pequeña.

—¿que haces, vi? — preguntó su esposo mientras besaba su coronilla.

— le quiero contar muchas cosas Gohan, pero no tendré tiempo — sonrió con tristeza mirando el sobre — así que le escribiré

— no será necesario — dijo Gohan con rudeza — podrás contarle tú misma

La ojiazul miró a su esposo con la garganta oprimida, se levantó de la silla y lo abrazó con la poca fuerza que tenía.

— acéptalo

— no me pidas eso

Su voz tembló y a ella le tembló el corazón. Videl aflojó su abrazo y con pequeños pasos lo empujó hasta la cama. Los zapatos quedaron fuera. Gohan la envolvió en sus brazos y la besó con lentitud saboreando sus labios, sintiendo el lejano sabor a café dulce y el roce de su lengua con la suya.

— no me dejes — suplicó — no nos dejes

— Gohan

— quiero... Volver a casa y verlas a ambas ... esperándome — susurró con dolor — quiero... Cumplir sus caprichos, verlas reir y bailar... Videl quiero tenerte a mi lado mientras nuestra niña crece

Sin poder evitarlo comenzaron a derramar las lágrimas. Videl se escondió en su pecho buscando refugio.

— y yo quisiera estar allí — decía llorando — quisiera verte celoso cuando empiece a salir con chicos, verte bailar en sus quince años y llorar el dia de su boda... Yo quisiera estar allí, junto a tí

— vive

— no puedo


Gracias por leer n.n.