Aviso: Cabe aclarar que Pokémon no me pertenece, tanto como los personajes como los monstruos de bolsillo. Estos son de sus respectivos creadores tales como son Satoshi Tajiri, Pokémon Company, Game Freak, Nintendo, entre otros. Lo que si me pertenece es la historia y el hilo argumental de este fanfic. También tengo que aclarar que esta historia originalmente no se daba en el mundo pokémon, era una historia en el mundo normal, solo que lo adapte para poder usar a los personajes de pokémon.

Capítulo 0: Prologo (Un nuevo comienzo)

Me encontraba en la región de Kalos junto con Leaf, había hecho un viaje desde la región de Kanto hasta ese lugar para supuestamente participar en esa liga, aunque mis verdaderas intenciones era pasar un tiempo junto a Leaf solo, pero a ella se le ocurrió la brillante idea de invitar a Green.

― ¿Por qué me trajiste a esta ciudad Red? ―pregunto Leaf muy despistada, tanto como un chico que conocía llamado Ash―. Es una ciudad muy bonita, pero tú ya habías ganado la medalla de esta ciudad.

Estábamos en ciudad Tempera e hice todo lo posible para que esa "cita" pareciera romántica, e incluso le pedí consejos a Serena para no arruinarlo. Fuimos de compras, entramos a un lugar donde tocaban música de la región Unova y antes de entrar al hotel nos dirigíamos hacia el muelle a apreciar la vista.

―Leaf, el muelle aún queda un poco lejos, así que quisiera platicar contigo de algo ―dije mientras me armaba de valor para declarármele.

―Mejor hasta que lleguemos al muelle ―replicó Leaf―. Así que cárgame.

―Estas muy pesada, no te quiero cargar ―conteste ante la petición de Leaf a lo que acto seguido ella hizo un puchero que fue súper efectivo en mí y logro sacarme un suspiro―. Está bien, súbete en mi espalda.

Solo me agache un poco para que Leaf lograra subirse a mi espalda, y así lo hizo. A pesar de que fuera algo pesada la tenía que cargar ya que era la chica a la que quería, y tenía que cumplir sus caprichos, a pesar de no querer cumplirlos mi cuerpo los cumplía involuntariamente. Además nos encontrábamos ahí para que yo le pudiera confesar mis sentimientos.

― ¿Ya casi llegamos? ―preguntó Leaf―. Estoy muy cansada.

― ¡¿Qué?! ―repliqué molesto―. ¡Yo soy el que debería estar cansado! ¡Yo te estoy cargando!

―Je, je

Ya era de noche cuando llegamos al muelle y justo al llegar baje a Leaf de mi espalda para poder apreciar las estrellas y hablar de varias cosas. Todo iba tan bien hasta que a ella se le ocurrió lanzarme una pregunta inesperada.

― ¿De qué me querías platicar hace rato, o que es lo que me ibas decir? ―pregunto Leaf muy curiosa acerca de ese tema.

Por Arceus. Estuve preparando este día desde que llegamos a Kalos, incluso no llevábamos ninguno de nuestros pokémon para poder estar solos, y así de esa forma nadie nos podría molestar.

―No estoy seguro de poder decírtelo Leaf ―respondí muy nervioso con las manos temblando.

―Vamos solo dilo ―replicó ella apenas respondí su pregunta―. No creo que sea tan difícil contarme algo.

A pesar de que ella hubiera dicho eso, si me resultaba difícil. Ella me gustaba desde la primera vez que nos conocimos cuando solo teníamos diez años y empezamos nuestro primer viaje como entrenadores pokémon, incluso recuerdo la primera vez que la vi, no me interesaban las niñas, pero ella se convirtió en un amor platónico para mí.

―La verdad es que… ―no podía acabar de decirlo, las palabras se me iban de la boca.

―Suéltalo de una vez Red, no me dejes con la duda ―dijo sin aun sospechar nada.

Era todo o nada, algunos segundos de valentía serían suficientes. Solo imagine ser un tipo de los videojuegos llamado Link y tener la trifuerza del valor. Así que sin más rodeos solté mis sentimientos dejándome al descubierto.

― ¡Te amo Leaf! ―grité con la cara completamente roja y un tono de inseguridad en mi voz―. No creo poder estar sin ti, me gustaría que tú vieres este mundo tan maravilloso conmigo y que nos convirtiéramos en novios.

―Pero que bromas las que haces Red, no digas cosas como esas ―replicó Leaf mientras soltaba una risita burlona un tanto encantadora.

No sabía que era lo que me encantaba de ella; al mirar sus ojos me quedaba congelado. Al escuchar su risa o verla sonrojada, aparecía una extraña sensación en mi corazón que recorría todo el brazo izquierdo hasta llegar a mi mano. Y cuando me encontraba con ella, venía a mí una sensación de calidez.

―Esto no es una broma ―hice una pequeña pausa, esbocé una mediana sonrisa, la mire directamente a los ojos y le dije―. En realidad me gustas desde ya hace algún tiempo, pero nunca pude reunir el valor suficiente para decírtelo.

Oh ―dijo Leaf eliminando esa hermosa sonrisa de su cara―. En realidad lo dices enserio.

―Sí, lo digo enserio Leaf.

―Red… perdón… pero no puedo verte más que un buen amigo ―contestó con una expresión en su cara que a mi parecer era una de lastima―. El mejor amigo que he tenido desde que éramos solo unos niños, hasta ahora que ya somos unos adultos. Y antes me hubiera gustado que pudiéramos ser novios, pero ahora me gusta otra persona, y creo que tú la conoces muy bien.

La respuesta por parte de Leaf me dejo helado y sin habla, pero aun así me debía demostrar fuerte, como si no me hubiera afectado tanto a pesar de haber sido todo lo contrario.

― ¿Quién? ―hice una pequeña pausa para poder pensarlo―. ¡Green! No puede ser ¡Ese hijo de toda su Ditta madre! ¡¿Por qué siempre se lleva la atención de todas las chicas lindas?!

Leaf solo asintió con la cabeza evitando toparse con mi mirada, mientras que yo, aunque me quisiera hacer el fuerte, de mis ojos empezaban a brotar lágrimas de tristeza y enojo; tristeza porque la chica que me gustaba me estaba rechazando o peor aún, poniendo en la conocida friendzone. El enojo era porque si no hubiera guardado tantos años de sentimiento y me hubiera declarado, seguramente seriamos novios. Además de todo, no solo estaba enojado con eso, sino que también con Green ya que él siempre ha sido más atractivo y carismático que yo, pero aunque Green fuera mejor que yo en muchas cosas no podía culparlo ya que era y sigue siendo uno de mis mejores amigos.

―Realmente lo siento ―decía intentando disculparse y tratando de evitar que yo hiciera algo loco y repentino―. Y espero que podamos seguir siendo muy buenos amigos, ya que enserio me dolería no poder tener tu amistad, eres uno de los únicos con el que puedo ser yo misma. Y por favor… no culpes a Green por esto, a quien deberías culpar es a mí.

―No… no tendría porque culparte a ti o a Green ―repiqué con una voz quebrada y un nudo en la garganta el cual no me permitía hablar con claridad.

― ¡Perdóname Red! ―grito Leaf al escuchar mi voz dándome un fuerte abrazo el cual me volvió a dejar congelado―. Sabes que no sería justo estar contigo por lastima.

Solo tenían que pasar unos segundos para calmarme o realizar algo completamente repentino, y así fue, realicé algo repentino, no lo soporte más, rompí en llanto, me solté de su abrazo y salí corriendo de ahí. No me importaba hacia donde iba, lo único que sabía era que me debía alejar de ella por un tiempo y tal vez también de Green, pero alejarme de ellos parecía un poco imposible ya que viajábamos juntos, aunque aún tenía la opción de abandonarlos a ambos y así seguir solo yo y mis pokémon juntos el viaje por Kalos.

― ¡Espera! ¡Red! ¡Detente! ―exclamo muy preocupada Leaf.

― ¡No! ¡No voy a detenerme! ―repliqué llorando con los ojos cerrados sin saber a dónde me dirigía.

― ¡No lo entiendes! ¡Se aproxima una estampida de Skiddos hacía ti!

Muy tarde, ya que para cuando escuche el galopé y el sonido característico de estos pokémon sentí sus cuernos y sus patas golpeando mi cuerpo. Momentos después me encontré tendido en el pasto con Leaf a mi lado gritando por mí.

― ¡Red! ―gritó Leaf desesperada mientras lloraba―. ¡Por favor Red! ¡No mueras! Enseguida viene una ambulancia, la persona dueña del rancho de donde provienen esos Skiddos llamó por ayuda, dice que tomara responsabilidad por lo sucedido. Así que no puedes morir ¿Quién me enseñara a montar Skiddos? ¡¿Quién entrenara conmigo?! ¡¿Quién me animar cuando pierda mis batallas, concursos o presentaciones de performance?!

―No te preocupes Leaf ―replique con la voz débil y tosiendo algo de sangre―. Aun si muero no dejaría de estar al pendiente de ti y te encargaría con todos los demás chicos.

― ¡Pero yo no quiero que los demás chicos me cuiden, yo quiero que mi mejor amigo me cuide! ―exclamaba Leaf llorando.

Desvié mi atención de ella cuando iba llegando un Skiddo que se encontraba en esa estampida, a lo que Leaf reacciono de forma violenta empujando a este con sus delicadas manos

―Skiiiddoo ―dijo el pokémon triste por la forma en la que Leaf había reaccionado.

―Por favor Leaf, no lo trates así, no fue su culpa ―dije mientras estiraba la mano para acariciar al adorable Skiddo―. Recuerda que ellos son muy sensibles a los sentimientos de un humano.

―Skiiiiddoooo ―dijo nuevamente el pokémon pero ahora feliz ante mi caricia, a lo que acto seguido lamió mi mejilla limpiando todo la sangre que se encontraba ahí.

Pasaron solo unos segundos para que el Skiddo se fuera y de esa forma quedar solo Leaf y yo en completo silencio

―Lo siento, esto es mi culpa, si no te hubiera tratado tan mal esto no estaría pasando ―decía Leaf sollozando.

―Claro que no, es mi culpa porque salí corriendo como un niño aterrorizado. Debí controlarme.

En ese momento empecé a escuchar sirenas, aunque no estaba muy seguro si en realidad la ambulancia estaba llegando o yo empezaba a delirar, no lo sabía, pero lo que si sabía era que mi vista se estaba nublando con el pasar del tiempo.

―Je, je, je ¿No es gracioso Leaf? ―pregunté con una sonrisa en mi rostro y con la voz débil―. Es como sí mientras más se acercara la ambulancia, más débil me pongo.

― ¡No! ¡No es gracioso! ―gritó Leaf enojada―. Te pondrás bien enseguida te lleven al hospital. Así que cállate y piensa en algo que te distraiga.

En ese momento me era más fácil pensar, ya que el dolor insoportable que tenía, ya había pasado y mi mente estaba más clara, pero no se me ocurría en que pensar, solo tenía ganas de cantar.

[NA: buscar "If I die Young male version"]

―And I'll be wearing white ―empecé a cantar una de mis canciones favoritas con la voz baja―. When I come into your kingdom.

Enseguida empecé a cantar, una fuerte lluvia cayó sobre nosotros y Leaf empezó a llorar diciéndome que no cante eso, que es de mala suerte.

I've never know the lovin' of a woman.

But it sure felt nice when she was holding my hand.

There's a girl here in town says she'll love me forever.

Who would have thought forever could be severed by…

A pesar de todo lo ocurrido: el dolor que sufría y que estaba casi muerto, el rechazo por parte de Leaf, la fuerte lluvia que caía sobre nosotros y que mi mejor amiga se encontraba llorando por mí; todo se veía fantástico. No importa lo malo que se viera la situación, mi percepción de las cosas era diferente, lograba ver las cosas como alguna vez las logre soñar, como una escena de anime, o la historia de un libro. Lo único diferente era que no había alguna chica la cual dijera que me amaría para siempre, pero de ahí en fuera todo era perfecto.

The sharp knife ―continué cantando más bajo, pero con más esfuerzo, a lo que Leaf solo puso su cabeza contra mi pecho con lágrimas cayendo de su mejilla―. Of a short life…

Enseguida acabe de cantar mi vista se apagó por completo y mis parpados, pareciera que la canción y el estado en el que me encontraba estaban sincronizados. Ya no podía seguir hablando, lo único que lograba hacer era escuchar el llanto y los gritos de Leaf. También podía sentir como esta última me abrazaba y sus lágrimas mojando mi hombro.

― ¡Por favor Red! ¡No te vayas ahora! ―grito con desesperación y miedo―. ¡Te queda mucho por vivir! ¡No me puedes dejar sola!

Fueron las últimas palabras que escuche salir de su boca ya que momentos después lo único que escuchaba eran sirenas de ambulancia y maquinas tratando de mantener con vida a alguien. Abrí los ojos un poco, vi a Leaf dentro de la ambulancia y solo pude articular unas palabras.

―Solo dile a Pika que lo siento, que cuide de los demás y que si no vuelvo en un año "sigan a quien quieran".

Abrí los ojos y me encontraba acostado en la cama de lo que al parecer era un hospital, volteé a mi lado derecho y vi un florero muy grande, muchos peluches y una nota, apenas la podía tomar por la falta de fuerzas. La leí y en ella tenía escrito "Por favor despierta, nos haces mucha falta a todos. En especial a tus pokémon". En la parte de atrás venían los remitentes, pero por alguna razón no conocía a nadie de ellos y estos eran:

Leaf, Green, Gold, Silver, Crystal, Ruby, Sapphire, Diamond, Pearl, Platinum, Black, White, Lack-two, Whi-two, X, Y, Ash y Serena.

El hecho de no conocer a nadie no me preocupaba, lo que en verdad me preocupaba era no saber quién era yo.

Fin capitulo 0

Y hasta aquí el capítulo de hoy ¿Que les pareció? Espero que bien. Si tienen alguna duda crítica o lo que sea pongan review o manden MP. Recuerden añadir a favoritos y seguir esta nueva historia.

Espero ir por buen camino, y poder llevar a cabo a tantos personajes, como se vio habrá guiños a otros videojuegos o fanfics que sigo. Otro punto importante que aclarar es si no sabía si meter a Ash y Serena, al principio no los iba a meter o la cuestión de que Ash supuestamente conoce a todas las pokechicas y eso me complicaría la historia y también de que Serena es la contraparte de Y del manga. Al final decidí meterlos por la espectacular noticia que el día jueves 27-10-16 Serena beso a Ash. ¡El Amourshipping se hizo canónico! así que ya no es más shipping, ¡Ya es oficial! También ese mismo día jueves termino el anime de Pokémon (la línea oficial) ya que no hubo un continuara si no un "Y a nuestro propio camino" ¡Arceus mío! ¡Gracias por que el Amour es canon! Bueno, mucha emociones juntas. Sin más, hasta la próxima, gracias por leerme y nos leemos después.

¡No te rindas hasta el final!