Jamás voy a amar.

Jamás voy a permitir que me amen.

El "amor" fraternal es lo suficientemente fuerte para dañar a uno.

No quiero saber cuánto dolería ser lastimada por la persona que elija amar.

No quiero ser alguien que lastime con ese "amor".

Desde hace tiempo repare en el hecho de que tal vez sería mejor evitar ese tipo de amor.

Y ahora rotundamente me niego a aceptarlo, buscarlo o generarlo de alguna manera.

Ya he sufrido suficiente con el "amor" familiar, llorando noches enteras y preguntándome que es en lo que tengo que mejorar.

Pero ya no. Ya es suficiente.

Y el amor que tengo será para mí, para la vida y para lo que me llena.

Nunca nadie se preocupo por mí, como yo lo he hecho con otros.

Jamás he reclamado, jamás me he enojado como debiera, y jamás los he hecho sentir mal como ellos conmigo.

Pero ellos lo han hecho, y solo he aceptado.

Aceptado e intentando mejorar.

Pero mi alma ya está cansada, y a veces me gustaría poder dormir cien años, a veces para siempre.

Aun así no puedo permitírmelo, al fin y al cabo, todo lo que tengo ha sido también por mi esfuerzo y mi empeño en que las cosas sucedieran.

Seguiré aquí, pero con un corazón roto, congelado, cerrado al amor.

Mantenida por los sueños y promesas que aun debo cumplir, y por las personas y viajes que aun me esperan.