Hoy no les voy a enamorar de una escena romántica. Tampoco hablaré de erotismo.

Solamente vine a dejar un hueco en sus corazones.

Los personajes son propiedad de Yana Toboso.

El fanfic es sin fines de lucro.


En la oscuridad.

Las visitas nocturnas del demonio, tienen un por qué, ¿le será concedido el deseo?


Capítulo único.

Tocó dos veces la puerta. No hubo respuesta. El chirrido de la madera siendo empujada hizo incursión a la silenciosa y oscura habitación. Con un paso calmo, los tacones sonaban dirigiéndose hacia la cama. Se sentó a su lado. El pequeño Lord no despertó.

El mayordomo negro tomó de la mandíbula a aquel rostro durmiente. Unos segundos contempló en silencio aquellos párpados cerrados—: Quién diría que te tendría a mi merced y tan apacible, joven amo.

Los labios ensancharon una notable sonrisa. Irracionalmente similar a la sonrisa de un cuervo. Se inclinó y besó aquella ponzoña de belfos dormidos. Apaciguar el tranquilo mar de pesadillas, esta era la labor del demonio por las noches.

No visitaba la habitación por romanticismo, ni siquiera había ese deseo erótico como el que un mundano humano llegaba a poseer. Si invadía esos aposentos era para besarle. Besarle con aquel deseo escondido. Besarle en la oscuridad. Oculto de ser visto por otros. Receloso de compartirlo.

Era su amo. Era su señor.

Acarició con tenue toque del pulgar, el labio del señorito. Paseando luego, los orbes carmín, sobre el cuerpo oculto bajo las sábanas blancas. Regresó la mirada a su rostro. Quería volver a besarle. Había esa necesidad imperiosa de poseerlo en secreto. Era el juego pecaminoso, de una broma de muy mal gusto que su señor no conocía.

Oh, tan sublime era la risa de verlo cada mañana sin saber que cada noche hacía suyos esos labios.

Si tuviese la vida entera para devorarlo, lo haría poco a poco. Comenzando por esa pequeña boca saciada de mentiras. Lamiendo cada frívolo pensamiento que surgiera de sus labios. Sosegando hasta la última orden que llegara a liberar.

Incasto. Impropio.

Besarle hasta cansarse de tomar solamente los labios para así, poder luego, tomarle aquel cuerpo. No es como si no fuera consciente de sus contradicciones. Si bien era cierto que no tenía el erotismo de poseerlo. Sí poseía aquella hambruna y pasión de devorarlo por completo.

Hacer suyo a su señor.

Tomar aquel cuerpo. Saborearlo con lentitud cual manjar exquisito. Debidamente preparado, al punto oportuno de desesperación.

Quién lo viera, pensaría que él es un eterno enamorado que está esperando sobre el lecho a que su princesa despertara con un suave e inocente beso. Sin embargo, los colmillos sedientos de deseo no podrán jamás ocultar la verdad tras sus actos—: Descansa, my Lord.


¡Qué tal!

Soy Kana, again.

Les saludo luego de terminar esta viñeta. Fue muy corta, quizás de las más cortas que he realizado, pero está hecha con mucho cariño. Quise escribir algo lúgubre, no sé si pude alcanzar esa esencia.

Lamento si no he actualizado absolutamente nada, he tenido cierto caos en mi trabajo (positivo, claro). Además de que no me he inspirado tanto.

Por favor, díganme qué piensas, comentarios, peticiones, etc. Todo es bienvenido.

Muchas gracias por haber leído hasta aquí.

¡Hasta pronto!