Capítulo 12

Regina llevaba todo el día con un humor de perros. El grupo entero soltó un suspiro cuando tocó el timbre de final de la clase.

«Joder, Emma» protestó Ruby «Tú la lías, y somos nosotros los que sufrimos las consecuencias. Creí que hoy arrancaría la cabeza de alguien»

Emma sonrió

«Está loca de rabia porque no consigue dejar de pensar en nuestro beso de ayer. Pensar que quiere más»

Ruby reviró los ojos

«¿Estás muy satisfecha, no? Solo que has olvidado que vamos a tener que aguantarla todavía el resto de la noche»

«Ah, no me he olvidado de esta noche ni por un momento»

Ruby frunció el ceño

«Tengo miedo cuando pones esa cara»

«Vas a tener que ayudarme»

«Emma, ¿qué vas a ser, loca?»

«Ya lo descubrirás»


Ruby casi no se creyó la desfachatez de Emma al comenzar una conversación nada apropiada con Regina en cuanto llegó al despacho, pero eso le dio tiempo a poner el plan en práctica, pues la profesora había soltado el bolso en el sofá.

La muchacha de mechas rojas cogió la llave del despacho y se le metió en bolsillo. Después, Regina dio por concluida la conversación con Emma y las dos comenzaron a trabajar. El silencio en el despacho era pesado, cada segundo parecía pasar lentísimo y la ansiedad de Emma no hacía sino crecer.


«Joder, la loca de Emma me va a meter en problemas» dijo Ruby para sí antes de cerrar la puerta del despacho de Regina con la profesora y la alumna dentro.


«Esto solo puede ser una broma» dijo Regina irritada, comenzado a sacar todas las cosas del bolso en busca de la llave, pero no estaba ahí «Estamos encerradas» dijo girándose hacia Emma

«¿Tienes el número de la garita de seguridad?» preguntó Emma con expresión inocente

«No» dijo Regina tirándose en el sofá

«¿No hay nadie a quien puedas llamar para que nos saque de aquí?» dijo Emma cruzando los dedos para que no hubiera nadie

«¡Claro que sí!» dijo Regina animada «Ruby» cogió el móvil y llamó a la muchacha «Está apagado»

Emma puso una sonrisita triunfante y se sentó al lado de Regina

«Bueno, creo que vamos a tener que pasar la noche aquí»

Regina la miró y entonces balanceó la cabeza, incrédula

«¡Lo has hecho tú!» la acusó «¡La puerta no se cerraría sola y claramente yo no he perdido mi llave!»

«Vaya, para ser una brillante abogada has tardado en llegar a la conclusión» Emma se burló

«¡Dame la maldita llave ahora mismo, Emma!» Regina la miró seria

«¿Crees que tengo la llave?» Emma no lograba evitar provocar a Regina, adoraba verla nerviosa «Creo que vas a tener que revisarme para descubrirlo»

«En tus sueños. En serio, Emma, ¿dónde está la llave?»

«Creo que en el bolso de Ruby. Llámala para que la traiga. Ah, ya has hecho eso, ¿no?» Emma se estaba divirtiendo y Regina enfadándose cada vez más.

«¿Qué sacas con todo eso? ¿Crees que solo porque estemos encerradas aquí va a pasar algo?»

«Bueno, yo solo estaba pensando en conversar, pero si quieres que pase algo, estoy totalmente a favor»

«¡Déjate de gracias, Swan!»

«Estás graciosa así de irritada, ¿sabías?» Emma le acarició suavemente el rostro

«¡Para con eso!»

«¿Por qué te irrito tanto eh?»

Regina se levantó del sofá, dándole la espalda a Emma, pero la muchacha la siguió

«Responde»

«¡Porque eres irritante, Emma!»

La rubia sonrió y dio un paso más hacia Regina, inclinándose para hablarle a la morena, que aún estaba de espalda, al oído

«¿No será porque todavía me amas?»

Regina se apartó

«No voy a caer en ninguno de tus jueguecitos, Emma, es mejor que desistas»

«No son jueguecitos, lo sabes muy bien. Te amo. Sé que cometí un gran error, muchas tonterías, pero nunca dije que fuera perfecta, Regina. Estoy lista para pasar el resto de mi vida disculpándome si es necesario»

«¿Crees que eso compensa algo?»

«Sé que no, pero también sé que nuestro amor es demasiado fuerte para ser destruido por un error idiota de una muchacha que no sabía lo que era ser amada. Porque no sabía, Regina, no hasta conocerte a ti. Y admito que tuve miedo de perderte, tanto miedo que yo misma acabé precipitándolo todo. Debería haber confiado en ti, debería haberme quedado y luchado por nosotras, pero no lo hice y me arrepentiré eternamente. Pero ahora estoy aquí, lista para luchar por nuestro amor, lista para creer en él»

«Ahora quizás sea muy tarde»

«Solo si tú quieres que sea» Emma se acercó cuidadosamente y agarró el rostro de Regina entre sus manos «No me voy a ningún lado, me quedaré aquí esperando que nos des una oportunidad a las dos. Porque estoy segura de que nuestra historia no va a acabar así»

«No quiero que esperes por algo que puede que nunca acontezca»

«¿Crees de verdad que no va a suceder? ¿Qué nunca más estaremos juntas?»

«Nunca voy a poder olvidar lo que ha pasado»

«Nunca te he pedido que lo hagas. Acepto cargar con cada uno de mis errores, pero no acepto perderte, porque eres todo lo que tengo»

«Ya no me tienes» la voz de Regina solo fue un susurro, pero golpeó a Emma con fuerza. Dejó caer las manos y se apartó, las lágrimas comenzaron a descender por su rostro. Las palabras habían sido definitivas.

La muchacha se sentó en el sofá y se abrazó sus propias piernas. Regina la miró en silencio trabando una lucha interna, no soportaba ver a Emma llorar.

«Perdóname…» la voz de Emma era débil «no quería creer que era de verdad cuando decías que se acabó»

Regina volvió a sentarse al lado de Emma

«La confianza que teníamos la una en la otra nunca va a ser la misma, Emma. Creo que será mejor que no insistamos»

«¿Era tan frágil nuestro amor? ¿Es nuestra primera crisis y acaba para siempre?»

«Nuestro amor no acabó. Pero no estamos hechas para estar juntas, mira todo lo que ha pasado, todo estaba en nuestra contra»

«Yo estaba dispuesta a luchar contra el mundo entero si tú estabas a mi lado agarrando mi mano»

«Lo estaba, pero tú la soltaste»

«Estoy aquí intentando agarrarla de nuevo, pero tú no quieres dejarme hacerlo»

Regina se recostó en el respaldo del sofá y se quedó mirando al techo

«Querría poder conseguir confiar en ti de nuevo»

Emma se giró hacia Regina, su mirada era triste, pero aun así determinada

«¿Qué puedo hacer para que confíes en mí de nuevo? Porque haría cualquier cosa. ¡Cualquier cosa!»

La morena se quedó en silencio un largo rato.

«Podríamos comenzar siendo amigas»

«Nunca fuimos amigas»

«Tal vez ese haya sido nuestro error. Comenzamos demasiado rápido, nos entregamos demasiado rápido»

«Está bien entonces. Con tal de poder estar cerca de ti»

«Siempre estás cerca de mí, incluso cuando no estás»

Emma sonrió

«¿Estás admitiendo que todavía piensas en mí?»

«¿Cómo podría no pensar? Emma, aunque no volvamos a estar juntas, nunca voy a olvidarte, tú llegaste a mi alma de todas las maneas posibles»

Emma sorprendió a Regina atrayéndola hacia sus brazos. La rubia la abrazaba posesivamente, como si nunca fuera a soltarla.

«Por favor…intenta perdonarme»

«Lo quiero. Créelo» Regina dejó caer las barreras y abrazó a Emma también. ¡Era tan bueno tenerla de nuevo en sus brazos, tan familiar! Como volver a casa después de un largo día.

«Entonces déjame que intente reconquistarte. Prometo que esta vez será todo con calma»

«¿Desde cuándo eres tan paciente?»

«No lo soy, pero por ti puedo serlo» Emma se apartó y encaró a Regina, tomó la mano de la morena en la suya y se la llevó a los labios, y la besó lentamente.

Regina sonrió brevemente y entonces, nerviosa, agarró también su mano.

«Creo que deberíamos intentar dormir ya que de cualquier manera vamos a quedarnos encerradas aquí»

«Creo que el sofá es lo suficientemente grande para las dos»

Regina alzó la ceja

«¿No acabas de decir que ibas a ir con calma? Esto se parece a lo que la antigua Emma haría»

«Hum, prometo que esta noche me voy a comportar» la muchacha alzó la mano al aire como se hiciera un juramento.

Regina reviró los ojos.

«Está bien»


Contra todo pronóstico, Emma realmente se comportó, pero cuando amaneció, estaba en los brazos de Regina. La morena tenía su brazo alrededor de la rubia, que podía notar la respiración contra su nuca.

Emma se despertó y se quedó quieta, no pretendía salir de aquel maravilloso lugar por nada, aprovecharía cada segundo. Regina se movió atrás de ella, atrayéndola más hacia su cuerpo, era instintivo. La rubia sabía que tenían poco tiempo hasta que Ruby llegara para abrirles antes de que algún guardia de seguridad apareciera, así que decidió despertar a la profesora.

«¿Regina?» dijo con voz ronca

«¿Sí?» la otra murmuró somnolienta

«Tenemos que levantarnos»

Regina abrió los ojos lentamente, dándose cuenta, finalmente, de dónde estaba.

«¡Mierda!» rezongó y Emma sonrió «Dime que tienes un plan para salir de aquí antes de aparezca alguien»

«Claro que lo tengo, mi crimen será perfecto» bromeó Emma, pero era completamente consciente de que aún despierta, la morena seguía manteniendo su brazo alrededor de su cuerpo «Voy…» iba a hablar cuando sintió los labios de Regina en su nuca.

Regina había luchado con todas sus fuerzas para resistirse, pero tener a Emma ahí, tan cerca, su suave piel tan accesible a su labios era una tentación demasiado grande.

«¿Qué estás haciendo?» consiguió susurrar Emma

«Cierra la boquita y no lo estropees»

«¿Por qué no cierras tú mi boca?» dijo Emma girándose para quedar de frente a la morena. Regina sonrió y tomó los labios de la muchacha con los suyos, el beso fue sin prisa, calmado como si todavía se estuvieran descubriendo.

Las dos se fueron separando lentamente, solo lo suficiente para conseguir respirar.

«¿Cómo consigues estar tan linda recién despierta?» Emma agarró la mandíbula de Regina, su pulgar deslizándose por el rojo labio, dibujándolo.

La morena sonrió y se inclinó para plantar un ligero beso en los labios de la muchacha. Otro en su rostro, otro en su mentón, otro que fue bajando por su cuello y trazando un camino peligroso.

«Hablas usted demasiado, señorita Swan»

Emma entendió el recado, Regina no quería hablar, porque si comenzaba a hablar, empezaría a pensar en todo lo ocurrido y entonces ese momento sería echado a perder. Las dos volvieron a besarse, las manos recorrían el cuerpo de la otra, apretándose cada vez más. Las piernas ya se enlazaban, encajándose perfectamente. Las dos gimieron ligeramente en mitad del beso, que era tan placentero que era imposible que no causara ese efecto.

Regina giró su cuerpo y se colocó sobre Emma, entre sus piernas que enlazaron la cintura de la morena, que a su vez, comenzó a empujar su pelvis contra la muchacha, bamboleándose buscando un contacto mayor. Las dos se miraron, el deseo era más que evidente, pero Emma no quería que Regina solo la desease, y fue por eso que por más difícil que le fuera, dijo

«Creí que íbamos a ir lento» por un segundo la rubia pensó que la profesora se molestaría, pero entonces ella sonrió

«¿De verdad quieres mucho esa segunda oportunidad, eh?»

«Más que nada en la vida. Y nosotras nunca fuimos solo sexo. Te quiero completa»

«Entonces, creo que será mejor que me levante antes de que tu momento de nobleza pase»

Regina comenzó a moverse, pero Emma la atrajo de vuelta, besándola otra vez.

«Ahora puedes marcharte»

La morena se levantó y recolocó su ropa. Minutos después, Ruby golpeó la puerta y abrió. Regina no esperó ni un segundo para salir del despacho.

«Después conversamos, señorita Lucas» dijo en tono de advertencia.

«Joder Emma, me va a matar y nunca encontrarán mi cuerpo» la muchacha de mechas rojas protestó

Emma se levantó perezosamente del sofá

«Habrá sido por una buena causa» sonrió

Ruby frunció el ceño

«Entonces, ¿cómo quedaron?»

«Ahora somos amigas» Ruby la miró incrédula «Amigas con beneficios, aparentemente, ya que nos acabamos de enrollar en este sofá»

«¡Eh! Yo uso ese sofá, ¿sabías?» dijo Ruby provocando las risas en las dos

«Vámonos de aquí antes de aparezca alguien»

«Vamos»