Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling.

Esto no hubiera sido posible sin la ayuda, el apoyo, el beteo, la paciencia y los ánimos de MeriAnne Black y MrsDarfoy. Ambas me animaron cuando les conté mi idea, me ayudaron a definir lo que yo quería y me han ayudado incluso con el título y el summary. Aunque a veces discrepen y me vuelvan loca (Meri lleva insistiéndome en que publique desde que leyó el segundo capítulo mientras que cuando Darfoy leyó mi planing para el fic el otro día me gritó «¡Ni se te ocurra publicar, loca!»), son las mejores betas y amigas que una podría desear. Os quiero, chicas. Muchas gracias por estar ahí.


CÁRCEL DE ÓPALO

Prólogo

Ella era perfecta.

Cuando la vio por primera vez, su bruja tenía quince años y salía en El Profeta acusada de jugar con los sentimientos de dos de los Campeones del Torneo de los Tres Magos. Llevaba el pelo largo y no demasiado peinado, tenía los ojos del color marrón más soso del mundo y decían que era una sabelotodo insufrible, pero Alexander pensó que no sólo era bonita, sino también inteligente y astuta, y algún día sería fabulosa.

Por supuesto, él tuvo razón.

Años más tarde, convertida en la bruja más inteligente de su generación y en una de las heroínas del Mundo Mágico, el público la adoraba. Era compasiva y justa, decían. Generosa, preciosa, valiente, atrevida. No tenía miedo a decir lo que pensaba.

Era conocida por sus orígenes muggles, y él sabía que precisamente por eso ella sería perfecta. No necesitaba a una mujer cualquiera, necesitaba a una capaz de adaptarse a la vida que él tenía planeada para ella.

Sería una princesa sin título oficial. Tendría todo lo que quisiera y más, la adoraría como a una diosa. Y siempre, siempre estaría con él.

La magia no los separaría nunca más.

El sonido del teléfono lo sacó de su ensoñación.

—Diga —gruñó.

—Ya la tenemos localizada, jefe. Está bailando con un hombre moreno y con gafas. Ah, no, acaban de parar. Está caminando. Ahora se ha sentado a conversar con el objetivo dos. Espere, jefe.

—¡Cállate, maldito idiota, y conecta las cámaras! —Colgó el teléfono bruscamente y las pantallas del ordenador se encendieron.

Allí estaba, preciosa con su vestido rojo hasta los pies y el pelo recogido en un moño desordenado. Reía alegremente acompañada por el hombre rubio que había mencionado su subordinado como objetivo dos y otro castaño que tenía sentada a una mujer morena en su regazo.

Otro hombre más, alto y moreno, se acercó con varias copas que dejó en la mesa antes de sentarse con el grupo, hablando alegremente.

Alexander frunció el ceño al ver cómo ella depositaba un beso en la mejilla del hombre que acababa de llegar antes de darle un trago a su bebida.

Imbéciles. Todos eran unos imbéciles que no apreciaban que ella necesitaba algo más delicado y mejor que una copa llena de un líquido azul con una sombrilla cutre de adorno.

Pronto, pensó.

Pronto sería suya.

—Mantengan posiciones —comunicó por el micrófono—. Actuaremos esta noche.

Muy pronto estarían juntos.


Estoy emocionada. Y tengo miedo. Pero estoy emocionada. Es mi primer longfic (porque hasta ahora mi máximo actual de capítulos son diez) y no sé cómo va a salir esto, pero espero de todo corazón que os guste al menos un poquito.

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LadyChocolateLover