Epilogo

A pesar de aquella gran demostración de afecto por parte de Nikiforov durante la final de la Copa de China, el público no indagó más y los reporteros tampoco, fue un hecho aislado del cual decidieron guardar silencio. Si bien el peli plateado era un codiciado soltero y patinador famoso penta campeón mundial del patinaje, el beso que le plantó a su pupilo no causó revuelo, seguramente por las acciones tan alocadas que había hecho este en años anteriores.

Luego de la entrega de medallas y una sesión privada de fotos cortesía de cierto tailandés, Yuri repasaba en su cabeza los hechos que ese mismo día habían acontecido, sonriendo como bobo ante la felicidad que le provocaba saber que Víctor al fin había detonado su alma y le reconocía como su destinado.

Tocó inconscientemente sus labios que horas atrás habían sido acariciados por los del ruso, no quería admitirlo abiertamente ni hacer gran alboroto pero ese había sido su primer beso y ante el recuerdo de eso, sus mejillas delataron su pensar, tornándose rojas, compitiendo con el color de los tomates.

— ¿Pensando cosas indecentes, eh, Yuri? —dijo Phichit quien ya estaba a su lado, mirándolo con esos ojos que parecían ver a través de él.

Yuri llevó sus manos a las mejillas en un intento de apaciguar el calor y el color que había en estas — ¡Phichit! — Exclamo con fingido enojo para luego sonreír de forma cómplice –estoy feliz- dijo finalmente mientras sus labios se curvaban de forma suave.

Phichit devolvió la sonrisa, él también se sentía feliz por su amigo y sin cruzar más palabras, solo lo abrazó, el patinador asiático ya había llegado a la meta.

Esa tarde tras la celebración, Minako quien estaba más consciente de lo que ocurrió entre ambos, corrió a los brazos de Yuri, lo felicitó de forma tan entusiasta que Víctor llegó a sentir celos, incluso siendo la alma gemela del japonés, no podía darse el lujo de abrazarlo ni de besarlo de la forma que la ex bailarina estaba haciendo.

—Sabía que algún día se daría cuenta— dijo entusiasmada mientras daba una pirueta –love wins!

Al llegar a Hasetsu, la mirada cómplice de todos señalaba que no era necesario que lo anunciaran, ellos ya lo sabían y Víctor por primera vez se sintió estafado; todos sabían que él era el alma gemela de Yuri y nadie le había dicho o dado una pista siquiera. Aquellas atenciones, las miradas cándidas, las sonrisas alegres, el hecho que lo trataran como uno más de la familia y las incontables veces que sus caprichos fueron cumplidos habían sido porque todo ese tiempo él era el alma gemela de Yuri Katsuki.

—Vamos Vicchan, no te deprimas, Yuri no quería que nadie lo supiera— le dio ánimos su suegra mientras sonreía animada ante las nuevas buenas.

Aquella noche cenaron Katsudon porción extra grande, la ocasión lo ameritaba. Todos esos años de guardar silencio y pelear contra las probabilidades habían dado éxito y podía verse reflejado en los ojos brillantes y llenos de amor que ahora poseía el patinador japonés. El triunfo nunca había sabido tan delicioso.

Entrada la noche, cuando la fiesta dio fin y todos regresaron a sus hogares y cuartos, Víctor y Yuri se negaron a abandonar la sala donde fue la celebración. Víctor con un vaso de licor en mano y con las mejillas sonrojadas a causa de la embriaguez miró con anhelo a su alma gemela, era hermoso.

Del otro lado de la mesa, se encontraba Yuri quien se negó a beber alcohol en toda la noche, su mano jugaba con el vaso que aun contenía un poco de jugo –creo que necesitamos definir esto— dijo, llamando la atención del otro.

— ¿Qué hay que definir, Yuri? ¿Quién era el activo y quien será el pasivo?— su boca era floja y no gracias al alcohol, una sonrisa pícara surco por todo su rostro

— ¡N—No, no!— exclamó avergonzado el asiático, sus mejillas ahora competían con las del ruso –no por el momento… Víctor, si tú eres mi alma gemela y yo la tuya, ¿eso que nos hace?

Víctor hizo una pausa, parecía que estaba pensando la pregunta, luego bajo el vaso ahora vacío — ¿Quieres ser mi pareja?— preguntó, sus ojos brillaron ante la expectación y sin esperar la contestación del otro, invadió su espacio personal –no acepto un no como respuesta, así que lo tomaré como un "Si Víctor, te amo y quiero ser tuyo"— dijo, imitando el tono de voz del peli negro.

Ir contra Nikiforov era como pelear contra la fuerza de la naturaleza, difícilmente podrías ganar. Katsuki suspiró, oficialmente era la pareja del penta campeón y aquello no le molestaba para nada – ¿y entonces qué hacemos?— preguntó mientras dejaba que el otro siguiera invadiendo su espacio personal, al menos ya no lo ponía nervioso como al inicio –eres mi primer pareja, ¿Qué se supone que debo hacer?

—Nada, solo ser tú— contestó el peli plateado mientras se acomodaba entre el cuello de su ahora pareja –vayamos despacio, tenemos toda la vida para saber qué hacer y qué no hacer, aprendamos juntos— entrelazó sus manos con las de Yuri y deseó permanecer así toda la eternidad.

Yuri se dejó envolver por Víctor y dejó su cabeza caer sobre él, suspirando en el proceso. La calidez que emanaba del cuerpo del ruso era relajante y cerrando sus ojos, cayó en un sueño profundo y calmado, pareciendo que los esfuerzos de todos esos años ahora le cobraban factura –déjame quedarme un rato así, por favor— pidió casi en susurros mientras una sonrisa apacible se hacía presente.

Víctor no se negó ante tal petición y como si de un hechizo se tratase, dejó que la gravedad lo empujara hacia el suelo, arrastrando a su amado junto a él, siendo amortiguados por un par de cojines. Sus cuerpos amoldados en un abrazo cedieron ante el sueño. La vida ahora era dulce y el futuro tan brillante como sus ojos.


Me alegro leer los comentarios positivos del fanfic y admito que me hubiese gustado agregar mas al último capitulo pero no halle la forma de explayarme mas. Referente al epilogo, quise establecer con ellos algo que en pocas historias de soulmates logro ver y es el de confesarse. Generalmente es te descubro, me descubres, y ya andamos pero esto es mas complejo.

Nuevamente, gracias por sus comentarios y espero animarme a escribir algo nuevo :).