Unwritten © kaizuka | Traducción primer capítulo © divasa | Yuri on Ice no me pertenece. | POR FAVOR, LEAN LAS NOTAS DEL FINAL, SON IMPORTANTES.

Summary: Donde todo lo que escribes en tu propia piel aparece en tu alma gemela, pero cuando existe una barrera del idioma, conocerse se vuelve un poco más difícil de lo que debería ser.


Unwritten | Capítulo uno


Yuuri recuerda la primera vez que realmente se dio cuenta de lo que la aparición repentina de símbolos en el dorso de su mano significaba, en algún momento alrededor de los diez años.

Él recuerda a Yuuko quedarse callada a mitad de frase para mirar hacia abajo en donde su mano izquierda agarraba los cordones de sus patines, y sus propios ojos se movieron hacia abajo para ver extrañas letras ser garabateadas en su piel.

—¡Yuuri! —Ella había jadeado, agarrando ansiosamente la muñeca de Yuuri para llevar su brazo al nivel de sus ojos. (O algo así —Yuuri tiene que andar de puntillas un poco para igualar la vista de la otra chica de su propia mano)—. ¡Takeshi! ¡Takeshi, mira! ¡El alma gemela de Yuuri!

—¿Qué clase de escritura extranjera es ésa? —Se burló el chico mayor, patinando perezosamente para fruncir el ceño a la mano de Yuuri, y Yuuri resiste el impulso de retirar su brazo y meterlo dentro de su chaqueta—. ¿Tu alma gemela ni siquiera es japonés? Buena suerte para encontrarlo entonces.

Yuuri había empujado su brazo hacia atrás, sintiendo ya el pinchazo de las lágrimas que se reunían en las esquinas de sus ojos.

—¡Takeshi! —Yuuko lo había cortado entonces, pisoteando sus patines sobre el hielo—. Eso no es muy agradable. —Se giró hacia Yuuri, inclinándose hacia abajo con una sonrisa—. ¿No reconoces la escritura? Es ruso. Ruso. ¿Recuerdas dónde hemos visto ese tipo de símbolos antes?

Yuuri recuerda animándose, abriendo los ojos al comprender. —¡L-las banderas! Las de la televisión, las que están detrás de Viktor…

—¿Qué pasa si Viktor es tu alma gemela? —Yuuko grita entonces, y Yuuri nunca recordó un momento antes donde había estado más eufórico y lleno de esperanza de lo que había estado en ese momento.

Por supuesto, fue aplastado cuando Nishigori resopló momentos después. —Las posibilidades de que eso suceda son casi nulas.

Yuuko lo golpea y Yuuri se aleja, reprimiendo su esperanza. Por supuesto que eso no sucedería.


Aun así, ese día había dejado a Yuuri súper consciente de las letras en su mano. Claro, lo había notado durante toda su juventud —manchas de marcadores o lápices de colores apareciendo en sus manos cuando ni siquiera había estado coloreando ese día, torpes garabatos apareciendo en sus antebrazos— pero después de ese día Yuuri entendió que era su alma gemela.

A Yuuri le gusta la idea, aunque todavía es algo que nadie ha sido capaz de averiguar. Pero es algo que existe desde hace muchos, muchos años atrás, y era una cosa tan pequeña que nadie cuestionaba nunca su existencia. De hecho, ser capaz de escribir mensajes a tu alma gemela en tu piel lo hacía increíblemente más fácil conocerlo… siempre y cuando conozcas el idioma.

Yuuri compra libros sobre lo esencial del ruso, y lucha por comprender por dónde siquiera empezar.

Ni siquiera ha tratado de responder. Escribir un mensaje en japonés era imposible desde que su alma gemela era obviamente ruso, pero Yuuri había pensado en tratar de dibujar un pequeño garabato en su piel sólo para que la otra persona supiera que estaba allí. Pero cada vez que Yuuri trata de poner la pluma en la piel, vacila y decide dejarlo de lado para la próxima vez.

Y «la próxima vez» no es hasta bien en la secundaria, cuando el zumbido de los mensajes de su alma gemela estaban en su apogeo. Con la mayoría de edad llegó el interés amoroso, y el hecho de que las manos de Yuuri siempre parecen florecer con letras le da más que su justa parte de la atención.

—¿Qué idioma es ése? —Uno de sus compañeros de clase le pregunta, con los ojos abiertos—. Wow… ¿está escribiendo un ensayo en tu brazo, o algo así?

—Es ruso, y cre… creo que es una lista —dice Yuuri tímidamente, sus propios ojos siguiendo los garabatos rusos sin fin saliendo desde su palma y bajando por su muñeca—. No estoy seguro de qué dice. —Frunce el ceño cuando una frase es duramente borrada, otras palabras se acomodan en su lugar. «Cuatro», Yuuri cree reconocer de uno de sus libros. ¿Cuatro qué?

El día en que Yuuri finalmente escribe en su piel llega en medio del invierno, uno de esos días en que está demasiado cansado y frío para preocuparse por el habla monótona del maestro, y deseando estar patinando.

Yuuri mira distraídamente la nieve caer fuera cuando un destello de movimiento llama su atención. Con un sobresalto, se da cuenta de que su alma gemela está escribiendo otra cosa, no una lista —sino una larga y sólida línea negra en el dorso de la mano. Y otra. Y otra…

Yuuri suelta un bufido audible cuando se da cuenta de que su alma gemela ha dibujado un tablero de tres en línea.

El maestro se aclara la garganta, y Yuuri se sonroja, fingiendo concentrarse hasta que la clase se reanuda como si no hubiera sido perturbada. Sólo entonces sus ojos vuelan hacia su mano izquierda, y Yuuri siente el inicio de una sonrisa cuando ve que su alma gemela ya ha dibujado una atrevida X en una de las plazas.

Yuuri hace una pausa para alcanzar un bolígrafo. ¿Está listo? ¿Quiere finalmente hacer contacto con su alma gemela?

Casi como en respuesta a sus pensamientos, su alma gemela remarca la X, alargándola con líneas más gruesas y haciendo su impaciencia clara. Yuuri sonríe entonces, y deja que su pluma toque el dorso de su mano lo suficientemente rápido para dibujar un círculo de aspecto tosco en el centro de la tabla.

La respuesta de su alma gemela es casi inmediata. En lugar de otra X, toda la mano de Yuuri comienza a llenarse de pequeños corazones rodeando el juego, y Yuuri siente que sus oídos comienzan a arder. Inmediatamente después de eso, se siente terrible —es la primera vez que hace contacto con su alma gemela después de años de que él le escribió y escribió, y ahora Yuuri está seguro de que hizo que la otra persona pensara que no tenía una alma gemela al principio.

Los corazones finalmente se detienen cuando la mano de Yuuri parece cubierta de tinta negra, y otra X aparece junto a su círculo. Antes de que pueda acobardarse, Yuuri dibuja su siguiente movimiento, reemplazando su círculo con un corazón. Hay una larga pausa en la que Yuuri piensa que su verdadero corazón va a salir de sus oídos o algo, cuando todo el juego es repentina y violentamente borrado, la tinta negra manchándose en borrones grises hasta que su mano se asemeja a algo cerca de limpio. Los ojos de Yuuri se abren en desconcierto. ¿Lo… Lo asusté?

Incluso tan pronto como lo piensa, palabras rusas son garabateadas en el dorso de su mano, un corazón siguiéndole poco después. Yuuri frunce el ceño con tristeza, y tímidamente escribe en su propio idioma. No entiendo.

!, dice su alma gemela, representando su sorpresa por varios signos de exclamación.

Yuuri se ríe en silencio por su nariz cuando su alma gemela dibuja una pequeña bandera de Japón con un signo de interrogación siguiéndole, y Yuuri se muerde el labio antes de garabatear un feo pulgar mirando hacia arriba.

Hay una pequeña pausa antes de que más ruso aparezca, seguido con otro corazón. Y otro.

Yuuri termina sin responder porque, bueno, ni siquiera sabe lo que dice. Pero para el resto del período de clase, observa como pequeños corazones aparecen de vez en cuando en su mano.


El resto de la secundaria y preparatoria va de días de clases, a patinar, a admirar a Viktor en la pantalla, a ver a su alma gemela escribir listas y, cuando un corazón es incluido, pequeños mensajes para el mismo Yuuri.

Él toma fotos de todos ellos, por supuesto, pero con la escuela y el patinaje, Yuuri casi no tiene tiempo para aprender ruso, o incluso tratar de traducir sólo uno de los pequeños mensajes que recibe.

La preparatoria termina siendo un tiempo difícil para él también. Las presiones de un futuro en el patinaje artístico tienen a Yuuri alternando entre amargarse de estrés, a esforzarse muchísimo para volver a ponerse en forma. Los mensajes de su alma gemela se vuelven un poco más raros, incluso si él se despierta a veces a hacer garabatos y con uno o dos mensajes que finalmente encuentra tiempo para averiguar. Buen día, Yuuri ve algunas tardes, y buenas noches cuando se despierta para correr a las seis de la mañana.

Y un día, Yuuri ve los números garabateados en el dorso de su mano, y su corazón casi se detiene. Un número de teléfono.

¿Es suyo? Yuuri piensa salvajemente. ¿Es… es de alguien más?

Sus preocupaciones son disipadas cuando su alma gemela subraya el número de teléfono dos veces, un garabato de un teléfono y un corazón aparecen junto a él.

Y ahora Yuuri está confundido. ¿Cómo iban a charlar si ni siquiera se entendían?

Yuuri se maldice a sí mismo como un cobarde, pero deja que el número permanezca en su mano hasta que el agua de su baño de aguas termales esa noche lave la tinta. A la mañana siguiente, Yuuri se despierta con una cara triste garabateada en su palma, y sus oídos arden de vergüenza. El siguiente sentimiento que recibe es sorpresa cuando, esa tarde, su alma gemela inciertamente dibuja ¿tímido? Con letras de aspecto inseguro, como si las copiaran directamente de un diccionario.

A pesar de que está en medio de la clase de nuevo, Yuuri tira de su diccionario ruso y frenéticamente recorre las páginas hasta que encuentra lo que está buscando. , escribe él de vuelta en irregulares letras rusas, sintiendo un leve rubor caliente en sus mejillas. Lo siento.

OK, responde su alma gemela, y lo rodea con un corazón para que Yuuri sepa que todo está bien.

Y Yuuri no puede evitarlo cuando tira su libro en el suelo, donde golpea fuerte el suelo del aula, cuando su alma gemela escribe lentamente, ¡te amo!

El maestro lo regaña, pero Yuuri está demasiado sorprendido como para preocuparse.


Yuuri acaba de llorar en un cubículo de baño, fue completamente humillado verbalmente por un niño de quince años, y cruzó miradas con su ídolo, sólo para ignorar su oferta de una foto a favor de girar sobre su talón y básicamente huir.

El próximo año se pasa en una lucha mental y física. Cumple veintitrés años y se encuentra en casa, preguntándose qué hacer ahora.

Yuuri tiene veintitrés años, y ni siquiera ha considerado conocer a su alma gemela todavía.

Aquellos años pasados en la universidad y en el entrenamiento en Detroit habían sido acribillados de pequeños mensajes de su alma gemela aquí y allá, pero incluso con Yuuri respondiendo con saludos, esos mensajes aún aparecían con más brechas entre ellos de lo que le hubiese gustado. Su alma gemela estaba ocupada —igual que Yuuri. Pero eso todavía no le ayudaba a sentirse mejor cuando había estado luchando con entrenamientos, o con competencias perdidas.

Mi nombre es Yuuri Katsuki, Yuuri quiere desesperadamente escribir. Tengo veintitrés años, soy un patinador (¿era un patinador?), y vivo en Japón, pero estuve en Detroit por algunos años. Estoy tratando de decidir qué hacer, pero ahora mismo sé que realmente, realmente, quiero conocerte. Pero…

Bien. Ni siquiera sabía lo suficiente ruso para escribir elocuentemente ni la mitad de eso.

Yuuri se desploma contra su cama, vacila, y dibuja un pequeño corazón. Junto a él escribe en ruso, Buenas tardes.

Se tarda un minuto o dos, pero Yuuri recibe una respuesta en forma de otros pocos corazones dibujados bajo su mensaje, una cara sonriente siguiéndole poco después.

Buenos días, sigue en ruso, y su alma gemela dibuja el número 9 y un sol al lado. Entonces dibuja un emoticón con cara de sueño, y Yuuri se ríe.

Yuuri se congela cuando su alma gemela lentamente empieza a escribir de nuevo, y Yuuri puede decir que está a punto de escribir algo en japonés. —¿Quieres… reunirte… conmigo? —Yuuri lee en el silencio tranquilo de su habitación, y él coloca sus manos contra su pecho, su cara comenzando a arder. Yuuri aprieta sus ojos mientras siente que los nervios habituales y la incertidumbre suben por su garganta, y él presiona sus brazos contra su vientre, nunca más consciente de su peso que en ese momento.

Yo quiero, piensa Yuuri, quiero… quiero, ¡pero no todavía! ¡No estoy listo!

No, él garabatea en inglés, y Yuuri salta para agarrar sus patines y guantes de donde se encuentran en su escritorio. Él tira de los guantes en un intento de ignorar cualquier escritura más en sus manos también, y decididamente sale de las aguas termales en dirección al Castillo de Hielo.

Yuuri siempre ha utilizado el patinaje como un medio para alejar su mente de sus preocupaciones. Y en este momento, tenía algo que mostrarle a Yuuko de todos modos —no hay mejor momento que el ahora.


Horas después Viktor Nikiforov se encuentra tendido en su sillón, abrazando a Makkachin, desolado, mientras sus ojos miran las palabras en el dorso de su mano.

—No —lee Viktor, analizando la palabra en inglés en silencio, dejándola rechinar en sus oídos—. «No».

Su mano sube para descansar contra sus ojos mientras inclina la cabeza hacia atrás, la viva imagen de la miseria. —Hey, Makkachin —dice Viktor, inclinándose hacia atrás para apretar el adorable rostro de su perro—, el amor de mi vida, la persona con la que estoy destinado… ¡no quiere conocerme!

Makkachin suelta un pequeño lloriqueo, y Viktor suspira de acuerdo.

—¡A mí! ¿No quiere conocerme? ¡Si supiera quién soy, estoy seguro de que cambiaría de opinión! —Viktor aprieta al perro aún más cerca, y Makkachin suelta otro feliz gemido, sacudiendo la cola frenéticamente—. ¡Tienes razón! Yo sólo… sólo tengo que encontrar una manera de convencerlo de que soy yo. ¡Eres un genio, Makkachin!

El perro ladra antes de alejarse para instalarse alrededor de la cintura de Viktor e inmediatamente se duerme.

—Mi alma gemela… no quiere conocerme. —Viktor repite solemnemente, y su ojo parpadea en una muestra poco característica de ansiedad—. ¿Cómo encontraré mi inspiración entonces?

El teléfono de Viktor suena, y él lo recoge, esperando un texto. En cambio, es una notificación de Yakov, después de haber compartido un vídeo en privado a través de las redes sociales de Viktor. La miniatura es una pequeña figura de pelo oscuro (y un poco gordito) en el hielo de una pista de patinaje, medio girando.

Y al segundo que el video se termina de reproducir, Viktor sabe qué es lo que quiere hacer para su próximo movimiento.

—Makkachin —dice en voz baja, frotando suavemente las orejas del perro—. ¡Vamos a hacer un viaje!


Nota de traductora:
(wow, primera vez que escribo traductora en vez de autora. xD)

El fic pertenece a kaizuka (QUE ES UN PASTELITO POR DIOS, de verdad que es adorable) y está publicado en AO3. La traducción del primer capítulo es de divasa, publicada también en AO3 y además en wattpad. Del segundo capítulo en adelante, divasa y yo trabajaremos en conjunto traduciendo la historia. :D Yo la subiré aquí, FF, y divasa hará lo suyo en AO3 y Wattpad. Por favor, para ver los links de interés o cuánto le falta al siguiente capítulo, vayan a mi perfil. Mi único aporte aquí fueron meras correcciones pequeñitas, como agregarle el guión largo en vez de las comillas, y sería :) todo este capítulo se lo debemos a divasa.

Como siempre digo, mi amada campaña con voz y voto que tanto las hace reír :D Agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo. Ustedes únanse también a la campaña Con Voz y Voto. :) En trabajos así, es súper importante su opinión. Si hay algo que no quedó bien, algún error por ahí que se pasó por alto, díganlo; igualmente, si les gustó, un review no quita tanto tiempo, siendo que hay mucho trabajo detrás del fic.

¡Saludos! Nos vemos en el próximo capítulo. :)

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PD. en la versión original, siempre se ocupa 'they/them' para referirse al alma gemela —es decir, siempre se ocupa un término que no tiene género, por lo que no se hace alusión ni a un hombre ni a una mujer, peeeero en español es difícil conseguir eso. Lo digo para que lo tengan en mente al leer nada más :)
PD.2. Fanfiction borra los signos de exclamación cuando hay más de uno (lol, cuál es la idea…), pero Viktor es un exagerado que pone mil de ellos, así que tuve que agregar una pequeña frase sobre eso.