Yuri! On Ice no es de mi propiedad, si no de Kubo-sensei, Yamamoto y estudios MAPPA.

Advertencia: AU / Adolescentes / Pelea de Divas «3
Pairing: Victuuri «3

Nota: ¿Ustedes pueden imaginar cuanto tiempo llevo armando esta historia en mi cabeza? ¡Muchísimos meses! Casi del capi 4 de YOI, pero por temas de Universidad y trabajo nunca pude escribirla, solo en un cuaderno la idea principal.
Pero ahora que pronto saldré de vacaciones, escribiré más de mi amada y preciosa OTP «3 *Lita es un elfo libre* (?)
Así que hola fandom, soy Litaaa y me verán seguido por aquí :)

Sin más que decir, lean y espero lo disfruten :)

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"Esa sonrisa se vería perfecta en una revista"

"Dios nos bendijo con este fabuloso ángel de hielo"

"Que ser tan majestuoso, es casi como si volara en la pista de hielo"

Una pequeña sonrisita engreída se asomó con disimulo por sus labios, saludando y lanzando pequeños besos a su hermoso público, disfrutando de todos esos halagadores murmullos que lograban llegar a sus oídos. No es que él fuese una persona petulante y arrogante, pero debía reconocer que las palabras de la gente lograban inflar su ego y eso le gustaba mucho.

Era su segunda vez compitiendo en el Grand Prix y esta vez, después de arduos días de prácticas, lesiones y dolores corporales por las caídas, Víctor Nikiforov de solo 16 años, subía orgulloso de su esfuerzo al podio y no solo eso, se posicionaba como ganador de tan importante competencia.

Con la reluciente medalla dorada colgando perfectamente de su cuello, una magnífica corona de rosas azules descansando en su cabeza, porte altivo y mano alzada saludando, Víctor prometió ante el público y la ráfaga de flashes llevarse el oro el próximo año y los siguientes, en honor a su Madre Rusia y todos sus leales fan's.

Los gritos de ánimos y emoción no se hicieron esperar, siendo sus fanática tan bulliciosas como siempre aunque esto no le molestaba ni un poco. Estaba recién adentrándose al mundo de la fama y no solo por su innato talento, pues el Ruso además era un ser precioso, sonrisa de ángel, ojos como pedacitos de un despejado cielo y un cuerpo esbelto y curvilíneo.

Desde cualquier ángulo que se observase, todos dirían que Víctor estaba destinado a la Gloria.

Y hubiese sido así por varios años, sino fuera porque al año siguiente apareció ese nuevo patinador.

Ese maldito Japonés que se atrevió a hacerle competencia ¡A él! ¡La Leyenda Rusa! ¿Qué se cree ese Don Nadie?


Víctor después de ganar su primer Grand Prix, dedico todo el siguiente año a entrenar, esforzarse al máximo y seguir las dietas, calculando que todo estuviese en orden para poder obtener su segunda medalla de oro. Ya le había dicho Yakov "Cuando saboreas el oro siempre quedas con ganas de más"

Por lo que al pie de la letra y siguiendo con ese riguroso entrenamiento, Víctor se presentó nuevamente a la tan esperada competencia sintiendo los nervios aún más profundos que el año pasado, realmente estaba ansioso por ostentar nuevamente la medalla de oro.

Tan ensimismado estaba en sus fantasías de felicidad y dicha, que fue la gran mano de su entrenador sobre su hombro lo que lo trajo nuevamente al mundo real.― Vitya, sé que te has esforzado y puesto tu 120% en los entrenamientos, pero no te confíes. No eres el único con talento aquí.

Aquello había desconcertado un poco al Ruso, sobre todo porque al decir esto último, la vista de su entrenador estaba posada en un muchacho pelinegro unos metros más allá, con semblante tímido y saludando nerviosamente a la acalorada prensa ¿Quien era él?

―¿Por qué dices eso?―Inquirió con el ceño un tanto fruncido, no entendiendo la actitud del mayor.

Yakov solo suspiro, negando.― Por nada Vitya, solo esfuérzate mucho y da lo mejor.

Este asintió y dejo pasar la inquietud, olvidándose por completo de esta cuando un periodista lo intercepto para una pequeña entrevista. Como siempre, el joven prodigio de ahora 17 años sonrió encantadoramente, provocando gritos y chillidos en el público con ese simple gesto.

Internamente adoraba alborotar las hormonas de sus fans.

Y sin muchos preámbulos, comenzaba la famosa competencia la cual todos los patinadores clasificados esperaban: El Grand Prix Final.

Víctor patinaba de los terceros, comenzando a elongar y liberar tensiones acumuladas. No era de ponerse nervioso, jamás, pero junto a él estaba también estirando sus extremidades el muchacho que anteriormente observaba Yakov. Ojos de bonito color chocolate y cabello azabache, como una linda noche de verano, piel pálida y mejillas sonrosadas. Hubiera seguido su minuciosa observación al muchacho si no fuera porque las palabras de su entrenador retumbaron fuertemente en su cabeza "No te confíes"

¿Acaso ese escuálido muchachito debía infundirle algún miedo?

Quizás Yakov debería dejar de ser tan paranoico.

Bufó por lo bajo y cuando escuchó que el segundo competidor finalizaba su rutina, se sacó su chaqueta deportiva y caminó elegantemente a la entrada bajo la atenta mirada del Japonés, con ojos destellantes en fascinación, cosa que no pasó desapercibida por él.

― Hmm~ ―Una sonrisa confiada bailó sobre sus labios y se dirigió a la pista, mucho más seguro que antes. ―A enamorar una vez más al público.


Con un último giro en el aire y aterrizaje perfecto, Víctor alzó su brazo derecho al cielo mientras su mano izquierda descansaba elegantemente sobre su pecho, con la vista perdida en algún punto del techo y los reflectores; La plegaria de un ángel, que observa el paraíso desde la tierra mortal.

Cuando la música dejo de sonar, los gritos no se hicieron esperar. El hielo vibró bajo sus pies, el ruido lo ensordeció por unos segundos y el aire apenas llegaba correctamente a sus pulmones, estaba molido pero la sensación de satisfacción era inmensa. Había dejado su espíritu, alma y corazón en la pista, entregando una de sus mejores performance a su amado público.

Sus ojos se aguaron e inflando el pecho de la emoción, saludo y lanzó besos mientras salía de la pista después de su programa corto. Yakov lo recibió con una botella de agua y unas palmaditas sobre su espalda, su pupilo era su orgullo aunque no se lo dijera a menudo.

Espero su puntuación en el kiss and cry respirando más relajadamente, refrescando su garganta con lo helado del agua. Al alzar la azulada vista al tablero gigante sonrió ampliamente con su 110,04, colocándose como primer lugar hasta el momento, alzando los puños al cielo en señal de victoria ¿Quien podría pasarlo ahora?

Ya tenía la medalla en el bolsillo.

Y ese pensamiento se mantuvo hasta que la pista estuvo lista para recibir al precioso Japonés, Yuuri Katsuki.

Hasta que ese malnacido Japonés se apareció en su camino.

Yuuri fuera de la pista se mostraba como un tímido muchacho de 16 años, de andar nervioso y actitud demasiado reservada y cautelosa, creyendo que en cualquier momento alguien le hará mucho daño; Un joven temeroso.

Eso hasta que las afiladas cuchillas de sus patines tocaban el hielo.

En ese momento Katsuki sufría una sobremutación hermosa y magnífica. Casi como la historia infantil "El patito feo" Yuuri emergía como un bello cisne cuando interpretaba su rutina. Elegancia, belleza, delicadeza, gracia... ¡Oh Dios! ¡Tanto talento en ese pequeño ser! Parecía como si gigantescas alas blancas aparecieran en su espalda, sin poder apartar la vista y queriendo llorar de la emoción, por haber tenido el privilegio de observar a esa maravillosa criatura deslizarse en el hielo.

Yuuri brincaba y danzaba por el hielo con soltura y armonía, pues estaba en su ambiente natural; Nikiforov apreció su expresivo y hermoso rostro, que transmitía paz y calidez a los corazones del público.

Y Víctor lo odio.

Odio con cada fibra de su ser que ese japonés tocara su alma con tan extraordinaria rutina.
Odio que lograra activar el interruptor de sus desmedidas lagrimas.
Odio la maldita calidez que encendió en su corazón.
Odio no poder despegar la mirada de cada uno de sus movimientos.

Pero sobre todo, odio que su propia alma pidiese más de esa rutina. Más de Yuuri, más de sus expresivos y centelleantes ojos, más de esa deslumbrante sonrisa suya.
La Leyenda Rusa en su tercer año en el Grand Prix, tuvo miedo de ser inferior.

Para cuando Yuuri clavó perfectamente su último cuádruple flip, alzó ambas manos al cielo para enseguida dar un pequeño giro sobre su eje y bajar las manos a su pecho, como queriendo abrazarse a sí mismo.

«Impresionante, no parece de este mundo»

Fue el pensamiento de Víctor, sintiendo como toda la audiencia guardaba silencio, esperando expectante, aunque nadie sabía que estaban esperando realmente. Cuando el nipón bajó sus brazos a los costados, la gente empezó con sus bulliciosos gritos, alzándose de pie y aplaudiendo hasta que las palmas se pusiesen rojas ¿Fue todo eso real? Parecía que habían presenciado el surgimiento de un nuevo ángel caído.

Víctor se molesto que las ovaciones de Yuuri fuesen mucho más escandalosas y fuertes que las suyas, por primera vez en los años que lleva patinando, se le hizo irritante los gritos del público.

Mientras salía de la pista, con dirección al kiss and cry la mirada achocolatada se topó con la de color zafiro, fueron solo unos pequeños segundos, pero para ellos fue una infinita eternidad. Hasta que el corazón de Víctor se descontroló con lo que sus ojos observaron.

Una pequeña y preciosa sonrisa dirigida solo a él.

Pero apenas tomó consciencia de que esa sonrisa le pareció la más bella del mundo, se molestó consigo mismo, por lo que no trato de ocultar su ceño fruncido sorprendiendo al joven japonés ¿Qué rayos le había hecho él al Ruso para que se mostrara tan enojado?


Si antes estaba enojado por sucumbir a la hermosura y encantos de Katsuki, ahora estaba que lanzaba fuego de la boca, mientras las ganas irrefrenables de golpear algo dominaban sus manos, pero obviamente él no haría eso, porque debe aparentar que esto es una competencia sana y que él posee mucha etiqueta.

Pero en esa maldita pantalla, esos malditos números anunciaban el maldito puntaje del maldito Japonés.

112.38.

Parecía que ni él mismo podía creerlo, pues sus malditos y hermosos ojos achocolatados se abrieron desmesuradamente, mientras cubría su maldita y pequeñita boca.

Como lo odiaba.


A Víctor le hubiese encantado decir que después del programa corto, se recuperó y pudo superar al Nipón, que pudo lucir una segunda medalla de oro, que logró subir al podio como ganador... Pero la realidad era otra.
Y él odiaba con todas sus fuerzas esta realidad.

Dándose cuenta de algo, con la presencia de Yuuri merodeando por ahí se ha percatado de que en realidad odia muchas cosas. Solo que nunca fue consciente ello.

Pero retomando, la realidad de La Leyenda era otra. Apenas y había saboreado el dulce sabor del oro y la Gloria, se le fue arrebatado ese año a manos del maldito Katsuki.

En su año de debut como Senior.
¡Y peor aún! El desgraciado no paraba de sonreírle con amabilidad y alegría, como si disfrutara más su presencia que ostentar el oro.

Víctor lo odio más por eso.

Él debería estar en el podio del primer lugar, no ese imbécil.
Él debería exhibir esa medalla de oro ¡No la plata!

No supo como toleró el hecho de acercarse al ganador del Grand Prix y fingir una sonrisa ante las cámaras, de verdad que no lo supo, pero como había mencionado, esto era sobre la competencia sana y mostrarse iracundo no era de buen protocolo.


La verdad es que Nikiforov desearía estar en cualquier lugar menos en ese Banquete, no quería. La plata aun seguía pareciéndole amarga y él no tenía nada que celebrar.

Además su humor se volvía peor cuando miraba de reojo como los patrocinadores rodeaban a Katsuki Yuuri y no a él. Este solo sonreía y asentía como el niño bueno que era.

En algún momento de la velada Víctor salió a un pequeño balcón por aire, estaba aburrido a mil y no se le permitía beber alcohol, por lo que esa celebración se le hacía insípida y fastidiosa.

Claro hasta que sintió unos pasos acercándose a sus espaldas.

—Yakov si me haces volver a esa fiesta me enojaré.

No hubo respuesta. A cambio se escuchó una risueña e infantil risita, que le hizo fruncir el ceño pero no voltearse.

—Perdón, no soy Yakov.

Genial, simplemente genial ¡Tenía que ser él!

Con quien menos deseaba toparse.

—Ya me di cuenta.—Gruño por lo bajo, acomodando uno de sus largos cabellos tras su oreja.


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¡Hasta aquí el primer capítulo! Se viene una batalla de Divas increíble, peleas, romance, drama, orgullos y egos «3

Como amo a mis hermosos homosensuales siendo unos adolescentes hormonales y Divos totalmente FA-BU-LO-SOS «3
Seré oficialmente libre el 27 de Enero, desde ahí ya podré actualizar mucho más seguido.

Recuerden que Litaaa se ausenta, pero no desaparece «3

Historia también disponible en Wattpad :)

¿Merece un review y fav?
P
rometo drama, odio y mucho amors Victuuri :)

Litaaa ;)