En tus ojos se reflejan las estrellas.

-Tears and rainbows, Olivia Lufkin-


"Sólo hay un remedio para el amor: amar más."

-Henry David Thoreau-


...

Cuando Yuuri y yo éramos niños recuerdo que todas las mañanas antes de hacer cualquier otra actividad y sin importar si su madre lo reprendía salía a recoger pequeñas flores de su jardín que formaba en un ramo amarrado a un corto listón azul para mí desde que le conté mi afición a ellas, y entonces el planeta me parecía más hermoso que nunca pero sin lograr alcanzar la belleza que él tiene, porque para mí jamás ha existido otro protagonista en mi vida y sueños; cada vez que mi habitación junto con mi corazón se llenaba de flores y con ellas su aroma tan dulce y cercano al del nipón sólo deseaba algún día decirle mis sentimientos. Aún ahora no dejo de creerlo, no importa cuánto duela, quisiera poder tomar su mano por lo que resta de mi vida.

.

.

.

—No puedes darte por vencido. —Yurio me tomó por los hombros con fuerza y sacudiéndome para sacarme de mi empecinamiento, su tono de voz era brusco pero sus gestos no cuadraban con su actitud. A diferencia de la reacción desinteresada que esperaba, lucía cabizbajo.—Todo este tiempo has luchado contra lo imposible, ¿Piensas rendirte ahora?

Iba a protestar, no quería seguir escuchándolo y repetirle que no podía hacer más pero Beka me tomó por sorpresa.— Sé que no nos conocemos bien pero si alguien ama tanto a Yuuri y lo hará feliz, estaré apoyando a ambos. Puede que no sirva de mucho pero te ayudaré… así que inténtalo una vez más. No es casualidad que Yuuri regresara, ni que después de tanto tiempo los sentimientos que tienen sigan intactos. Ustedes son el claro ejemplo del amor verdadero, no me hagas cambiar de opinión.

Siempre he sido una persona obstinada y necia, no acepto un "no" por respuesta y hago lo que sea necesario para obtener lo que quiero sin importar cuanto falle; ése soy yo y gracias a mi terquedad el destino me llevó a conocer al hombre que quería proteger en silencio y amarlo con cada parte de mi ser. Puede que al final no lo logre y acepte que no puedo ser parte de su mundo, sé que dolerá demasiado y tendré que soltar a Yuuri; pero ahora una vez más me aferraré a él. Sea en esta vida o en la siguiente algún día estaremos juntos.—Debe haber algo más que estamos dejando pasar. —Dije con un hilo de voz, aún no me reponía después del llanto. Mi corazón sigue latiendo con fuerza con la esperanza de ser escuchado.

—Entonces debemos darnos prisa. —El rubio colocó el libro en mis piernas, esbozando —por increíble que parezca— una tierna y sincera sonrisa, que hasta a Otabek acojonó— Estúpido, no me dejaste acabar. Encontré algo muy importante pero… no logro entenderlo. —Carraspeó, abriéndolo en una página marcada— "Para obtener algo, es necesario sacrificar algo de un valor equivalente". —Calló por un segundo, soltando un suspiro— Comprendo eso pero… no sé el método. No es como si con un hechizo o movimiento de varita lográramos transformarte.

Podemos buscar algo más, espero no sea el único medio —Sugirió el kazajo— Yo en bueno… suena cliché pero investigaré en internet. Ustedes en libros, no sé. Pero debemos apresurarnos si es que quieres ser humano en el cumpleaños de Yuuri. Vaya regalo.

—Me gustaría que lo fuera pero no creo que sea tan simple… Yakov tenía el libro. Tal vez sabe algo. Podemos hablar con él y que nos ayude, ya no interesa si toma tiempo, lo importante es lograrlo.

Sujeté la mano de Yurio por instinto y aunque él odiaba el afecto no me rechazó— Todos se volverían locos, no podemos decirles. No quiero imaginar a mis padres, todo este tiempo les mentí y no sé si me perdonarán… tampoco quiero lastimarlos. Arruinaré todo, ya tengo suficiente con tener que hablar con Yuuri… ahora no sé si podré seguirlo viendo.

—¡Toma el riesgo! Joder Viktor, es tu única oportunidad. Yo me haré responsable también, además es parte del sacrificio para estar con el cerdo, no me imagino cómo será a partir de ahora si tú te das por vencido, eres un idiota pero no me gustaría verte triste o llorando todas las noches, posiblemente crees que no te entiendo, el amor es algo complicado para mí pero tampoco tengo el corazón de piedra, dejar ir al amor de tu vida es lo peor que puedes hacer. Quédate aquí con Beka, yo iré a buscarlos y contarles lo que sucede. Tú debes calmarte, no querrás que te vea con los ojos rojos y esa estúpida cara. Son tus padres, ellos te aman y deben entender que no importa el camino que tomes, no dejarás de ser su hijo.

.

.

.

Cuando conocí a Plisetsky no tenía la esperanza de que algún día se preocuparía por mí o seríamos amigos. Nuestra relación se basaba en discutir, molestarnos e insultarnos —yo de manera sutil, claro— y no es por desacreditarlo pero no pensé que fuera a ayudarme, de hecho sentía que podía delatarme; lo subestimé y juzgué por su actitud, siendo que es la persona más bondadosa del mundo —y sé que nunca lo admitiría— tampoco pienso decírselo, será un secreto entre ambos. Ahora él está haciendo todo para que Yuuri y yo estemos juntos, incluso Altin me está ayudando sin pedir nada a cambio. Y mientras esperamos por mi familia y buscamos información que no era fiable y a secas hablaba de las hadas sólo puedo pensar en aquellos ojos chocolates que se convirtieron en el centro de mi universo. Espera un poco más, Yuuri.

Yurio sostenía del brazo a Yakov quien era arrastrado y soltaba maldiciones mientras que detrás de ellos los perseguía Lilia y mis padres, todos temerosos al percatarse de la presencia de Beka, él retrocedió y sentó sobre el suelo como intento de darles a entender que no les haría daño. Por primera vez me enfrentaría a mi familia como nunca, no era fácil pero debía decirles mis sentimientos y las razones por las que debía seguir mi camino —aunque fuera diferente al de ellos—.

—Yurio nos contó un poco de lo que está sucediendo… explícate, Nikiforov. —No era buena señal que papá me llamara por mi apellido, pero al menos estaba tranquilo y no daba señales de agarrarme a golpes.— Ya dos conocen nuestra existencia, sabes que podemos correr riesgo y que lo mejor es irnos de aquí.

—Me enamoré de un humano. —Mi cuerpo se estremeció, nunca me fue difícil admitirlo hasta ahora. Mamá soltó un grito ahogado, escondiéndose detrás de mi padre—Y necesito su ayuda. Sé que piensan que los humanos son malos y tienen sus motivos, pero créanme cuando les digo que no todos son así. —Miré a Otabek de reojo, él me regaló una sonrisa tratando de animarme— Desde que tenía diez años lo amo. Y sé que él corresponde mis sentimientos. —Vale, no estaba seguro de eso pero debía convencerlos. Me dirigí al hombre que todavía forcejeaba con Yurio.—Yakov… si conoces alguna forma de que pueda ser como Yuuri, sé que estoy siendo egoísta y dejando a un lado toda mi vida por una persona, pero no me imagino un futuro sin él.

—Has estado llorando, ¿No es así? Tú siempre estás sonriendo —Aún con miedo del kazajo, mamá se acercó con precaución hacia mí. Tomó mi rostro entre sus delicadas manos— Mi cielo… ninguna madre quiere ver a su hijo partir y menos de esa manera. Me siento herida de que no me contaras nada pero si amas tanto a ese hombre como para cambiar… —Las lágrimas se acumularon en sus ojos. Acaricié su muñeca y ella gimoteó.— Sólo promete visitarnos.

—Nunca los abandonaría —Mi padre caminó hacia nosotros. Temía que se opusiera, pero se limitó a guardar silencio intentando parecer fuerte y rodear a ambos con sus brazos como pocas veces solía hacerlo. Debía mostrarles la casa que compró Yuuri, podrían mudarse ahí y estaríamos juntos; no era un desenlace, tan sólo un perfecto comienzo.

—¡¿Y mi opinión qué?! —Exclamó Yakov, estaba rojo de la furia y muy alterado.— Vitya, no es tan sencillo como crees. —Todos prestaron atención al geniudo, él cambio su expresión por completo para pasar a una calmada y con un tono monocorde prosiguió.— ¿No leíste el libro? Debes dar algo a cambio.

—Lo sé, y daré lo que sea.

Rodó los ojos, llevándose una mano al rostro. No duró mucho su tranquilidad.—No entiendes. Mira, en el mundo cada persona ocupa un espacio que pequeño o grande, es muy importante. Si tú cambias ¿Qué hay del hueco que dejaste? ¡No es posible! Entonces alguien más debe llenarlo.

—¿Alguien más debe ocupar el lugar de Viktor? —Interrumpió Yurio arrastrando las palabras como si esperase que lo callara para decir que sólo fue una broma de mal gusto, pero él asintió con lentitud.

El silencio invadió la sala, casi resultaba aterrador. Parecía el funeral de un sueño y yo debía despedirme frente al ataúd, nadie querría ser un diminuto en su sano juicio y ya no podía seguir exponiendo a mi familia. Fue el golpe definitivo para saber que no podría coserme a él, y quererle a él. Si tan sólo pudiera ser aire y entrar en sus pulmones, si tan sólo pudiera ser nada en sus tardes de primavera. Y desearía que mis labios pudieran distraerle para que no se vaya. Lo más difícil sería la despedida. ¿Qué le diría? "Yuuri ya no quiero verte. Me duele saber que nunca podré estar contigo y no soporto tenerte tan cerca y a la vez tan lejos, lo mejor es separarnos y tomar caminos distintos. Yo me mudaré de aquí, tú seguirás con tu carrera de patinador, ganarás la medalla de oro y seguro conocerás una chica linda de la que te enamores. Yo por otro lado moriré de soledad, perderé la sonrisa que sólo tú logras sacarme."

Ya no más, ya no más, ya no más.

—Yo podría…

—No sabes lo que dices, Beka.

Estaba tan perdido en mis pensamientos que no había notado hasta escuchar la sugerencia de Otabek de intercambiar lugares que Yurio estaba sentado en la rodilla del kazajo con tal confianza como si fueran amigos de toda la vida; para un chico que como un gato huía de los demás tanta cercanía era poco común. O tal vez estaba preocupado por mi relación con Yuuri que no lo noté antes, qué buen amigo soy.

—Sí lo sé. —Respondió firme, pero con un dejo de cariño que sólo yo pude percibir y dejó aturdido al menor— Ser pequeño no es algo malo y lo encuentro increíble. —Encarné una ceja, no me parecía del todo normal que él decidiera dejar todo por ayudarme. Comprendí que a pesar de ser tan diferentes los dos perseguíamos un sueño; estar con la persona que queremos. Y no es que este seguro de sus sentimientos, sólo puedo suponerlo.— Es la única forma de que ellos sean felices.

—No puedo permitirlo ¿Y qué piensas hacer? Tú tienes tu vida, el patinaje y a tu familia. ¿No querías ganar la medalla de oro? Estamos desesperados, sé que lo entiendes… pero no es tu lucha. —No sabía qué me dejaba más boquiabierto. El hecho de que Yura estuviera al tanto de Otabek, o que luciera tan conmovido y preocupado. No lo culpaba, todo lo contrario, era un gran precio a pagar.— La vida de un diminuto es muy diferente a la tuya, terminarás arrepentido.

Al igual que lo hace Yuuri conmigo, con suma delicadeza acarició con su dedo el mentón de Yurio. Él siempre me pareció rudo y tosco, pero ahora se encontraba vulnerable, intentando encontrar alguna señal en esos ojos esmeraldas.— Es mi decisión, Yura. Créeme, no lo diría si no estuviera dispuesto a dejar ir todo. No sólo lo hago por la pareja trágica, también lo hago por mí. Hasta ahora no había creído en sueños o cuentos de hadas, pero desde que apareciste… y Viktor, todo cambió.—Tosió, removiendo los hombros incómodo—A través de ti puedo ver un futuro más prometedor que el de mis planes. Durante años he buscado algo tan grande que sobrepase los límites, hasta ahora creía que era el patinaje pero no encontraré mayor aventura que ésta. No te preocupes por mí, estarás tú para guiarme.

Todos se encontraban más relajados ante la presencia de Otabek. Yakov se acercó a él a pesar de que al principio Lilia lo reprendió, resignada al arrebato de su marido lo acompañó.—Niño, una vez que lo hagas no hay vuelta atrás. Entiende cuando te digo que no funcionará si no tienes una razón para hacerlo. Tiene que ser tan intenso tu deseo como el de Viktor.

Sus ojos marrones no se despegaron de Yurio, quien adoptó un tinte rojizo en sus mejillas. Parpadeo un par de veces esperando su respuesta, parecía que no seguiría batallando.— Entonces lo lograremos.

Atrapasueños; (Deja que la telaraña atrape tus buenos recuerdos y los malos pasen por el agujero del centro y se desvanezcan.) Cada persona tiene uno, Yuuri es el mío.

He pasado por situaciones amargas y dulces para llegar a este punto crucial, mi vida es un cuento agridulce y que el destino no me dejaba completar porque no sólo se trataba de mí y debía aprender mi lección; yo no tenía un lazo únicamente con Yuuri, para poder estar a su lado los corazones de los demás debían conocerse y entrelazarse, otros debían decir adiós; entendí no podía hacerlo solo, antes tenía que resolver todo para poder entregarme por completo a Yuuri. De no ser por mis padres, Yakov y Lilia, la mudanza de los Katsuki y su familia, nuestro reencuentro, Otabek y Yurio; nunca hubiéramos estado juntos, poco a poco nuestras vivencias fueron acortando la distancia entre nosotros. Nuestra historia no sólo trata de dos personas, cada uno de las personas que amo se convirtieron en héroes. Ahora estoy listo; es momento de que los malos recuerdos desaparezcan.

Después de llamar a Yuuri para citarlo en el puente del parque donde tuvimos nuestra primera cita —fue complicado, él se negaba a dejar a sus amigos en plena celebración— logró convencerlo de que era algo de suma importancia. Con una tiza Beka dibujó una amplia y perfecta circunferencia siguiendo las estrictas órdenes de Feltsman. Normalmente se realiza un triángulo de lados iguales, tramos rectos y perfectos, cuyo vértice se ubica en el punto más alto del interior del círculo. Luego trazó en medio del triángulo el contorno de una flor iris para agregarle los detalles de los pétalos al terminar, es la favorita de Yuuri y que más solía regalarme; según Yakov son la fuente de energía de los diminutos y las únicas que pueden decidir si cumplir el deseo al ser nuestras creadoras. El cuarto estaba iluminado por unas velas, los demás se mantuvieron a una distancia considerable. Ambos nos colocamos y sentamos de piernas cruzadas dentro del círculo. No esperé una reacción tan rápida y la primera, una ráfaga de viento apagó las velas y el contorno de todo el diagrama se iluminó de un golpe de una luz color azul neón y a pesar de ser tenue me cegó por completo. Llevé ambas manos a mi corazón latiendo al mil recordando cuando Yuuri mencionó que podíamos ser almas gemelas. No lo dijo como una simple forma para conquistarme, o esos típicos argumentos que dan las parejas de que son el uno para el otro simplemente porque están embobados; estaba convencido de que algo nos unía más allá de nuestros propios sentimientos. Sin dudarlo quiero estar con él por lo que quede de mis sueños y pesadillas. Sé que no soy la mejor persona; soy impulsivo, terco y desvergonzado, siempre quiero que me salgan las cosas como espero y ni hablar de mi extrema sinceridad, pero sé lo que es el amor. Y todo tiene sentido cuando amas y eres amado.

Mi cuerpo comenzó a sentirse pesado y mis piernas derritiéndose como si fueran a fusionarse con la madera del suelo, una gran opresión invadió mi pecho parecido a la que sentí cuando casi pierdo las esperanzas y cerrando mi garganta a espera de unas lágrimas que jamás llegarían. Como si fuera una caída en un sueño del cual no podía despertar, como si me estuviera ahogando y por más que luchara no podía salir. Por más que intentaba abrirlos mis párpados estaban sellados y desde mi vientre hasta mi cuello emanaba una corriente eléctrica recorría una y otra vez el mismo camino quemando cada entraña. Creí que en cualquier momento podía desaparecer sin dejar rastro, ni una ceniza; Yuri, yuri, yuri. Quería gritar su nombre, quería que él apareciera y me sostuviera para poder continuar y ser más valiente. Existía un túnel oscuro que me rompía un poco más el corazón cada vez que daba un paso. Y sin embargo al fondo de lo que creí nunca acabaría encontré una luz, era débil pero suficiente para correr hasta poder alcanzarla. Estaba seguro, era mi estrella. Donde terminaba yo, empezaba Yuuri.

Una vez leí acerca de los sueños lúcidos o experiencia extra-corporal. Tu mente se desprende del cuerpo físico y es libre de andar por el plano astral mientras duermes, sin embargo cuando de repente te despiertas y no estabas preparado para regresar, tu cuerpo astral entra de golpe y te deja noqueado, incluso adolorido. Nunca viví algo así, pero le encontré similitud. Me sentía fuera de lugar e ido, mi piel ardía y mis muslos se contrarían. Cuando abrí los ojos no logré enfocar hasta que pasó un buen rato que se me hizo eterno. Lo primero que visualicé fue unas prendas negras en el suelo y un pequeño bulto que cubierto de ellas se movía. Tallé mis ojos frenéticamente intentando que ese gesto me trajera de vuelta, escuchaba voces pero no podía entender nada ya que mis oídos no dejaban de zumbar. Una pequeña cabeza se asomó por la orilla de la ropa, entrecerré los ojos. Era Otabek. Ese fue el golpe que necesitaba para despertar. Miré hacia los lados encontrándome con mi familia, ellos lucían diminutos y asombrados. Sacudí la cabeza, mis manos recorrieron partes de mi cuerpo con miedo. Ya no era "yo".

—Lo… lo lograste. —Yurio fue el primero en acercarse. Apenas pude escuchar su voz por lo que tuve que inclinarme hacia él— Viktor eres… un gigante, incluso para ser humano eres alto. —Con miedo de entrar al círculo se paró al borde, estirando la mano hacia Beka. Él también parecía confundido, pero más consciente que yo— Y tú… eres como yo.

Como pudo logró ponerse de pie, se tambaleaba al avanzar hacia el rubio, pero no se detuvo hasta que pudo cachar su mano— Lo sé. Es extraño. —Se encogió de hombros, ante un cambio de tamaño Otabek lograba mantenerse sereno. Eso sí era un record.—Me gusta. —Cerró el puño y alzó el pulgar.

—No es lo que esperaba escuchar. —El pequeño rubio soltó un profundo suspiro, al parecer no creyendo lo que el moreno estaba diciendo.— Será mejor que te recuestes un rato, en cuanto Viktor se vaya te llevaré a su habitación, desde ahora será tuya.

Tras varios intentos fallidos donde casi caigo encima de Yurio para levantarme al fin lo logré, no tenía todo el control pero no lo hacía tan mal, eso significaba que también podría patinar con Yuuri o andar en bicicleta, caminar por las calles tomados de las manos y presentarme a sus padres. A pesar de eso compartía la opinión de Otabek, era muy extraño. Pero eso no me robaría la felicidad, ahora que era un humano por fin podría estar con Yuuri, los efectos secundarios —Yakov exageró con que vomitaría diez veces al día— no me importaban. Después tendría que lidiar con eso.

—Debes irte. —Lilia por primera vez me regaló una sonrisa; tal vez las flores también causaron efecto en ella.— Él te está esperando, no querrás que se impaciente.

—¡Sí, debo irme! Yuuri puede pensar que fue abandonado.

—Idiota, estás desnudo. —Yurio me observó de pies a… desvió la mirada.— Deberías ponerte algo del cerdo. Yo le prestaré ropa a Otabek. Apúrate, no hicimos todo esto en vano.

Asentí. Me sentía demasiado consternado y sensible, seguro un efecto de la transformación.—Gracias por todo… ustedes hicieron todo lo que pudieron por mí.

Lo único que me quedó bien fueron unos pantalones que Yuuri compró hace tiempo y se equivocó de talla, además de unos feos zapatos —que me aseguraría de tirar a la basura— y un abrigo negro. La playera apenas cubría mi abdomen y no se diga de la ropa interior, tuve que descartarla. Nunca pensé que mi cuerpo sería más robusto y además de que era mucho más alto que él. Esta vez llegaría como su príncipe no bien vestido como lo tenía planeado.

No miento, me aprendí el camino de memoria. Podía identificar los señalamientos y las casas, incluso una cabina telefónica que resaltaba. No me retuve mucho en eso, incluso aunque el aliento me hacía falta no dejé de correr. Sé que las cosas serán diferentes, pero no quiero pensar en eso; el encuentro real que tanto esperé estaba a punto de suceder. Nuestro futuro es incierto pero brilla más que nunca, era hora de confesar mis sentimientos.

Yuuri, cuando te enseñe lo que hay en mi corazón ¿Qué pasará? Aún me siento asustado. Si yo amo este mundo ha sido porque tú estás ahí.

.

.

.

Al principio temía que él ya no estuviera en el parque y llegara demasiado tarde, pero cuando me detuve en la entrada del puente para retomar aire y fuerzas supe que no era buen momento para desmayarme, frente a mis ojos la persona más hermosa estaba con la mirada perdida hacia el cielo nocturno. Le echó un vistazo a su reloj de mano y soltó un gruñido. Sonreí ladino, debía compensarle el tiempo que lo dejé esperando, de eso me encargaría después.

Aun guardando silencio me aproximé hasta estar a unos centímetros detrás de él, balanceándome sobre mis talones intentando actuar lo más natural que pudiera. No estaba muy seguro de qué decir, lo dejé a la suerte y que fuera lo primero que se me viniera a la cabeza—Las estrellas están más cerca que nunca, ¿Verdad?

Se sobresaltó con esa típica reacción de que parece ser el fin del mundo, dándose la media vuelta para quedar frente a mí. Recuerdo la reacción de Bella cuando mira por primera vez a Bestia transformado en humano, tan romántico y de ensueño. Sin embargo Yuuri tenía más miedo y en un estado de total confusión.— T…tú… N-no es… yo… im… impo…—Balbuceaba intentando hilar sus ideas. Debía intervenir pero me parecía adorable—¿C-cómo? ¿Viktor?

—Mi hermoso Yuuri, soy yo. —Alargué mi brazo hacia su rostro, él lo inclinó hacia atrás.— He esperado mucho tiempo, por favor. —Vaciló por un segundo, pero me permitió tocarlo. Entrelacé mis dedos entre las hebras de su suave cabello azabache. Dicen que cuando tocas a la persona que amas es como palpar el cielo. A mí me pareció más maravilloso sentir a Yuuri.

—¿Cómo es posible? Tú eres como yo… ¡Y más alto! —Infló las mejillas con tal ternura que lograba derretirme. Ahora no sé de otra cosa que no sea la rama de sus sonrisas o sus manías, eso me lo sé de memoria—. Yo creí que Otabek… con razón insistió tanto. Debieron avisarme, pude haberte ayudado. ¿Y si algo malo sucedía? ¡No sé qué hubiera hecho si algo te pasaba!

—Tú lo hiciste posible, tranquilo. Se supone que debía ser una sorpresa, no podía contarte, pero créeme que estuviste en mi mente y me diste fuerza suficiente para lograrlo—No quería, pero tuve que soltarlo. Del bolsillo del abrigo saqué una pequeña cajita, Yurio se encargó de entregármela antes de salir del departamento.—Perdón por tardar, no quería que pasaras tu cumpleaños aquí solo. Hice esto cuando todavía era un diminuto, tu regalo de cumpleaños. —Sus ojos resplandecían más que nunca y la sonrisa surcaba más y más su rostro. Como si de repente no existiera nada alrededor, sólo él y la luna llena de compañía; nada podría compararse.— Desde que éramos niños estuve esperando el momento indicado para decirte mis sentimientos. Estoy listo para aceptar cualquier respuesta de tu parte, pero no puedo seguir guardando mi cariño por ti o terminaré volviéndome loco. Yuuri, yo te amo. —Abrí la cubierta de la cajita. Fue complicado pero el resultado me dejó satisfecho, para alguien sin habilidades manuales era un gran logro. Y sé que ahora no valía nada, pero juré que se lo daría. Con alambre dorado logré hacer una sortija lo más gruesa que pude adornada con una perla negra irisada que me costó mucho trabajo robar de una inquilina que tenía mucho dinero y guardé todo este tiempo.—Estoy tan enamorado de ti. Te amé, te amo y te amaré incluso después de la muerte. Quiero compartir mi vida contigo, si hay más de una también estaré a tu lado. Katsuki eres el amor de mi vida. Y sé que es muy pronto, apenas puedo correr pero no me interesa. ¡Cásate conmigo! En dos meses o tres años, lo que tú quieras, pero cásate conmigo.

Sus ojos se cristalizaron, las lágrimas acumuladas amenazaban con salir. Apretó los labios intentando contenerse, su corazón siempre fue muy frágil—Eres… un tonto, Viktor Nikiforov. Llegas de repente con un tamaño diferente, te declaras y encima me pides matrimonio. Son demasiadas emociones para mí, apenas puedo respirar. No me sorprende de ti, siempre has sido muy apresurado.—Acordó la distancia entre ambos, tomando mis muñecas.— Es muy pronto para casarnos, además una boda no es tan fácil de organizar y como mínimo debemos ahorrar un año o dos, dependiendo de cómo será y si lo pienso bien con lo peculiar que eres nos tardaremos cinco años para juntar el dinero. También tienes que explicarme todo lo que ocurrió mientras no estaba y cómo es que ya no eres un diminuto. —Iba a protestar, pero el azabache cubrió mi boca con su mano. Puede que suene ridículo pero hasta sus regaños me encantaban.— No me interrumpas. —Carraspeó frunciendo el ceño, retirándola— Desde que regresaste a mi vida he tenido que escuchar tus berrinches, es suficiente y mi turno de hablar. Eres la primera persona a la que quise aferrarme, has robado mi corazón por completo y no me imagino estar con otro que no seas tú. Viktor, te amo. —Sacó el anillo de la caja y lo colocó en su dedo anular de la mano izquierda. Mi cuerpo se estremeció, las palabras que esperé escuchar él las pronuncio como si se tratara de una melodía. Y por cierto, se supone que yo debía ponerle el anillo— Y lo que quiero decir… acepto, esa es mi respuesta. Me casaré contigo y estaré a tu lado sin importar lo que pase. —Sin darme tiempo para contestar de nuevo, se abalanzó sobre mí rodeando mi cuello con sus brazos y depositando un beso en mis labios que guardaría en un rincón de mi corazón; delicado, torpe, endulzado. Como si no estuviera ya enamorado de su sonrisa, de sus manos, de sus imperfecciones. Mi dulce atrapasueños, quiero que me amordaces a besos cada día desde hoy.

Ven y se uno,

y enamórate.

...


Es la 1:47 y apenas acabé el capítulo. Empecé como a las siete, no estoy segura. En realidad no sé qué decir de esto, por un lado estoy emocionada de haber terminado y compartirlo con ustedes, por otro lado espero llene sus expectativas. Fue muuy difícil, lo admito. Me esforcé mucho, es por eso que los nervios me matan.

Gracias a una personita -Ciel Phantomhive- que me mandó un mensaje para sugerirme una forma de transformar a Viktor bebé en humano basado en Fullmetal alchemist y sus principios. No he terminado el anime así que bueno, no sé si lo desarrollé de la mejor manera -eso sí, investigué-. No mencioné la alquimia porque sería sacar algo que no venía al caso con los diminutos y su origen, hubiera sido raro que Yakov la practicara de la nada XD así que saqué referencias como los círculos de transmutación. Hasta ahora ha sido el capítulo mas complicado que he escrito, espero que les guste y que el final no sea cake después de todo lo que ellos pasaron ;-; LE MANDO UN BESOTE. De no ser por su opinión el final hubiera sido -lo admito- triste. Mi idea era que no se quedaran juntos -es mala-. pero me hicieron cambiar la perspectiva y darles un final bonis.

Mi hermana tuvo otro final alternativo y se los comparto: Otabek pisa por accidente a Viktor.

Lo del anillo lo tenía planeado, mas no lo de la propuesta. Cuando lo escribía la emoción me ganó y lo puse JAJAJA, no puede evitarlo. Espero no fuera exagerado.

GRACIAS por seguir mi historia y comentar. Pero esto no significa que acabó, bueno sí pero como me dejó la intriga de saber qué pasará ahora que Viktor es humano sacaré un epílogo para que estén al pendiente. Por otro lado, ¿Qué sucedió entre Yurio y Otabek? 7u7 Se supone que convivieron un "buen" tiempo, pero algo orilló a Beka a volverse un diminuto y como los amo habrá un one-shot exclusivo para ellos. No lo subiré aquí, pero les aviso. No daré fechas pero espero sea pronto porque ya me quedé seca.

Ya sé que no fue el mejor desenlace -no tengo nada de experiencia en este género- Perooo, espero haberles transmitido los sentimientos de Viktuuri.

Saludos y besitos. We were born to shipp Viktuuri.