Aclaración: Pokémon no me pertenece, es de "Satoshi Tajiri y Pokémon Company". Solo me encargo de crear la historia de mi fanfic sin lucros comerciales.

Capítulo 5: "Sorpresas Inesperadas"

Serena comenzó a dar un leve bostezo debido al aburrimiento por tener que esperar la larga fila, observando cómo la gente avanzaba a pasos lentos cada diez minutos, siendo un verdadero tormento para sus primeros días en la universidad.

Creo que fue una mala idea ofrecerme —se lamentó, recordando la mirada alegre de Lillie antes de irse.

Transcurrió otros diez minutos más hasta que su turno por fin llegó. La joven de cabellera miel se dispuso a pedir rápidamente su orden, cuando de pronto sintió algo ligero cayéndole por su atrás.

—¡L-lo siento mucho! Realmente no fue mi intención chocarte —dijo avergonzada aquella persona, que se maldijo por haberse quedado dormida y ocasionar que su cabeza se recostada en la espalda de la chica.

Serena pudo reconocer enseguida aquella voz y paso a voltearse con rapidez.

—¿Dawn?

—¡¿Serena?! —exclamó la peliazul, llena de confusión. No podía creerse que de nuevo se encontrara con la misma persona que chocó con su bicicleta, claro que intencionalmente—. ¿Qué haces en la cafetería?

—Pues... he venido a comer —le contestó con una gota en la sien.

Dawn comenzó a reírse, tocándose su cabeza.

—Creo que es cierto. Lamento haberte preguntado algo tonto.

—Oh, no te preocupes —agitó sus manos con pena—. Es normal. Yo también tuve algunos errores en mi primer día.

—¡¿En serio?! Entonces tenemos el mismo error de novatas.

—Sí... Eso creo —giró sus ojos hacia otro lado, no se sentía muy orgullosa por eso.

De pronto alguien tosió apropósito, a lo cual ambas chicas reaccionaron.

—Disculpen, señoritas. Pero, ¿van a pedir algo? Todavía tenemos gente que espera su turno —dijo el joven encargado, con voz nerviosa.

Y era cierto. Ante Serena y Dawn hubo caras molestas de distintas personas que estaban muy impacientes.

—C-claro —afirmó la joven kalosiana, muriéndose de la vergüenza.


Ash observó hipnotizado el rostro durmiente de Lillie. No podía creerse que la pequeña demonio fuera una dulce ángel ante sus ojos, incluso su vestuario blanco le daba ese toque perfecto y celestial.

Pikachu, sentado encima de la mesa, miró con extrañeza a su distraído amigo. ¿Acaso había algo gracioso en la cara de aquella chica rubia? El Pokémon no lo comprendió.

—Debe de ser costumbres humanas —dedujo el ratón eléctrico. De pronto su estómago comenzó a gruñir—. ¿Cuánto más voy a esperar a que venga la mocosa de Dawn?

Lillie empezó a recuperar la consciencia y levantó la mitad de su cuerpo, abrió sus ojos esmeraldas, confundida y desorientada. Pero tras fijarlos en el chico de cabello azabache recordó con enojo lo sucedido, sin embargo, mostró una cara de horror cuando vio al Pokémon eléctrico cerca de ella.

—Espero que no vuelvas a desmayarte, Lillie-chan. Esta vez no tendré la oportunidad de atraparte entre mis brazos —Ash le dedicó una sonrisa divertida, provocándole.

—¡¿Cómo te atreves a burlarte de mi desgracia, maldito idiota?! —apretó los dientes, alejando un poco su silla del Pokémon. De pronto su cara enojada cambio a una asombrada—. ¡Espera un momento...! ¡¿Acaso me llamaste "Lillie-chan"?!

—¡Por supuesto! —levantó sus manos a la altura de sus hombros—. Te queda bien porque eres una simple niñita. Una niña fastidiosa y malcriada —le sonrió de forma burlona—. ¿O es que pensaste que te llame "chan", por qué eras linda y tierna?

—Eres un hijo de...

—¡Lamento la espera, Lillie!

La oriunda de Alola dirigió su mirada en Serena, quien recién había llegado con el pedido solicitado.

—Hasta que por fin llegas —dijo con un tono impaciente, olvidándose de su invitado no deseado—. ¿Ahora que excusas me dirás por tu demora?

Serena le sonrió apenada —Lo siento mucho. La fila era tan larga y tuve algunos contratiempos para que llegara mi turno —cuando dejó el encargo sobre la mesa pudo ver al chico de Kanto. Ambos estuvieron impresionados—. ¡¿Ash?!

—¡Serena! —le sonrió amigable y eufórica—. Vaya, ¿qué casualidad encontrarte en este lugar? No me digas que viniste por el anuncio de las malasadas.

Negó con la cabeza —Fue idea de Lillie.

Ash estuvo shockeado, observando a ambas chicas con inquietud.

—Ustedes... ¿son amigas?

—Compañeras, imbécil —Lillie clavó su mirada en él con suma seriedad.

La joven de cabellos miel vio intranquila la situación entre Ash y Lillie. ¿Se conocían o algo por el estilo? Lo único que supo es que ambos se llevaban igual que un Seviper y un Zangoose.

—De nuevo comienzas con los insultos, rubia hueca.

—Y tú empiezas diciendo cada estupidez, chico retrasado.

Serena abrió los ojos ante la última frase de su compañera. ¿Acaso ella se refería a Ash como el chico con cara retrasada? Se golpeó mentalmente, ahora no podía pensar en esa hipótesis viendo como los dos se insultaban de forma constante y, además, sintió la mirada de todos los alumnos y profesores presentes, provocándole que se pusiera muy nerviosa.

—Esto... chicos... —susurró bajo, pero ambos no la escucharon debido al aumento de sus voces. Comenzó a sentirse aislada, como si ella no estuviera presente—. "¿Ahora qué hago" —se desesperó.

—¡Oye, Ash! Acá traigo lo que me pe... ¡¿Qué rayos sucede aquí?!

El trío giró su mirada por simple reacción.

—¡Dawn!

Ash se levantó de su sitio para acercársele. La oriunda de Sinnoh sintió los fuertes latidos de su pequeño corazón alterarse cuando sintió las manos de su amigo junto a las suyas. Comenzó a imaginarse que estaba rodeada de un hermoso escenario de burbujas acompañada de una agradable melodía. No obstante, llegó a la cruda realidad cuando éste le quitó la bolsa que traía.

—¡Por fin! Ahora podré comer de mis deliciosas malasadas —celebró como un niño pequeño, Pikachu lo acompaño en su festejo.

—Por lo menos agradéceme.

—Sí, sí, muchas gracias —dijo a la vez que comía uno por uno.

—¡Oye! ¡No te lo comas todos! —intentó quitarle la bolsa con los bocadillos, siendo algo imposible por lo ágil que se movía para evadirla.

Pero hubo alguien que no toleró su pelea infantil.

—Oigan, ustedes dos... —Lillie los miró con fastidio y enfado—. Si van a hacer sus escenas melosas pueden irse de aquí. Interfieren con nuestra merienda si no lo sabían.

Dawn fue la primera en reaccionar ante la queja de la rubia, le pareció un poco molesto su interrupción e intento reprimirle, pero de la nada Ash la sostuvo de su mano.

—Serena. Vámonos.

—¿Eh?

La joven de Kalos observo consternada como su compañera se marchaba del establecimiento con un humor que no querría ni imaginarse. Hizo una reverencia de disculpas a los dos jóvenes presentes y paso a retirarse para alcanzarla.

Ash se quedó en silencio mientras la veía irse. No podía creerse que la chica que conoció en su primer día tuviera de compañera a la mocosa malcriada, incluso sintió pena por tener que aguantar todos sus berrinches.

—¿Sucede algo Ash?

Miró a Dawn con una expresión que denotaba... ¿celos?

—No. No pasa nada, mejor aprovechemos en ocupar esta mesa para comer —el chico se dispuso a sentarse en su asiento, Dawn hizo lo mismo—. Me pregunto, ¿qué región hará estas riquísimas maravillas?

—Según escuche por ahí, menciona que se creó en una región tropical. Alola, supongo que así se llama —la de cabello azul empezó a jugar un poco con sus mechones—. Incluso dicen que es la única región en no tener una Liga Pokémon oficial como las demás. ¿Por qué será?

—No lo sé. Es la primera vez que lo oigo —le restó importancia sobre ese motivo.

En ese momento Ash recordó la palabra que le dijo Lillie antes de irse de su habitación. Alola, esa simple palabra llamó mucho su atención de una forma única y extraña.

"Al día siguiente"

Ash corría apresurado dentro de la sede de la universidad, llevando a Pikachu en su mochila a escondidas. De nuevo se le hacía tarde para llegar a su primera clase del lunes, tan sólo estaba a unos pocos minutos de que comenzará.

Una vez llegado a la puerta, echo una rápida mirada adentro y suspiró aliviado tras confirmar que el profesor todavía no se encontraba en el salón. Entró con sigilo y se sentó en la carpeta de al fondo, nunca le encanto tener la atención de las personas a su alrededor.

Pasado unos cinco minutos, la puerta del salón se abrió, apareciendo un hombre joven quien tenía el torso todo descubierto, siendo cubierto sólo por una bata blanca que se encontraba abierta junto con un short corto.

Todos los alumnos creyeron que era un loco exhibicionista que un profesor Pokémon.

—¡Alola, chicos! Mi nombre es Kukui, y estoy encargado de enseñarles la importancia de cómo aprender a convivir con los Pokémon —habló con voz animada.

En el salón se produjo un silencio incómodo, nadie entendió la primera palabra que dijo.

—Veo que muchos de ustedes no tiene conocimiento sobre Alola —tocó su mentón y una idea se le surgió—. ¡Ya sé! Escuchen clase. Si alguien me responde el significado de "Alola" tendrá aprobado un examen de este mes.

Los jóvenes al escuchar esa tentadora proposición se animaron, y acto seguido levantaron las manos en un rápido parpadeo.

—Olvide informarles que no vale decir que es una región, eh.

Y enseguida todos bajaron las manos en un simple parpadeo.

El joven Ketchum creyó que el destino le jugó una buena broma luego de tener ayer su gran interés en esa palabra. Pero, ahora ese interés se volvió en prioridad para su ingreso al éxito.

—Lamento la tardanza, profesor Kukui.

Sin previo aviso alguien llegó por la puerta, y un escalofrió surgió en el cuerpo del chico.

—Oh, llegas en un buen momento, Lillie. ¡Ven un momento por favor! —avisó el hombre de gafas, la joven se acercó con mucha confianza al frente de la pizarra—. Podrías ser tan amable de explicar a la clase sobre el significado exacto de Alola.

—Ah, claro. Alola es un saludo como despedida muy habitual para los residentes provenientes de la región del mismo nombre. Incluso puede significar: hola, adiós, buenos días y buenas noches.

—¡Magnifica explicación, Lillie! Te has ganado la aprobación del examen que viene.

—No se moleste, profesor Kukui. Yo puedo aprobar el examen sin ayudar alguna —fue cortes e hizo una reverencia de disculpas.

—Ya veo. Como era de esperarse de mi mejor alumna —dijo, todo orgulloso—. Puedes sentarte ahora.

La joven de vestido blanco asintió y fue caminando con lentitud. Los chicos quedaron deslumbrados por aquella joven tan inteligente y hermosa, nunca pensaron que hubiera una persona de comportamiento tan refinado. Todos, excepto uno en particular.

Lillie pudo observar un asiento libre en la parte central, pero justo en el momento que depositó su mochila en el pupitre, vio con sumo horror al idiota del cabello oscuro con marcas en forma de zeta en sus mejillas. Supo que hoy no era su día de suerte.

—Alola, Lillie-chan —dijo con una sonrisa juguetona.


La habitación lucía oscura gracias a las cortinas cubriendo la luz del Sol, tan sólo se podía ver algunas cosas en su interior. El lugar venía acompañado de unos melodiosos gemidos que, apenas podía escucharse en el exterior.

La joven estaba cabalgando a su pareja de forma tan experta que la misma cama rechinaba a sus movimientos, sus caderas profundizaba la penetración, pudiendo sentir la punta del pene besando su útero. Una sensación realmente exquisita y placentera.

Pero su otro acompañante la sujeto de la cintura para dejarla recostada en la cama.

—Ahora es mi turno, pequeña —comenzó a besar su torso, alineándolo con su saliva para después chupar con devoción uno de sus pechos, recibiendo como recompensa un dulce gemido—. Veo que ahora estás muy sensible. ¿Estás a punto de correrte, cierto?

—Claaaaro. Eso quisieras escuchar tú ¿no? —dijo con una voz muy engreída, moviendo un poco sus caderas para sentir el miembro estremecerse en su interior—. ¿Por qué no te rindes ya? Es obvio que quieres acabar adentro de mí. Mira. Tu amiguito ya no aguanta.

Dio unos ligeros embates hasta que por fin él se corrió, la joven pudo sentir su caliente esencia dentro de ella. Se sentía victoriosa y en la gloria. Sus pechos se movían a la par junto con su respiración agitada, mientras el chico se retiraba de ella para acostarse a su lado.

—De nuevo he ganado, Gary querido.

El muchacho de cabellera castaña se quedó en silencio, viéndola levantarse de la cama y caminando de forma sensual hasta el baño. Una vez escuchó el sonido de la regadera, éste fijo sus ojos en el techo, pensado que hacer luego.

Ya cuando la puerta se abrió, la joven se encontraba ya vestida, cargando un ligero bolso en su hombrera mientras miraba curiosa por su celular.

—¿Tendrás planes mañana?

Ella se volteó a verlo con una sonrisa divertida.

—¿Quieres repetirlo de nuevo?

—Para nada. Sólo lo dije para saber si estarás disponible ese día —se levantó, colocándose su bóxer—. ¿Acaso no eres tú la que quiere repetir otra ronda?

—Tal vez en otra ocasión —dijo con un guiño y sacando un poco la lengua, caminando hasta la puerta de la entrada—. Ahora mismo tengo que irme, ya falta poco para mi clase del mediodía.

—Pues, bien. Nos vemos en nuestro siguiente encuentro, Miette.

La joven de cabello azul caminó tranquila hasta la central de todo el instituto, viendo el reloj colgado en una pared, notando que tenía tiempo de sobra. Estaba pensando en irse a la cafetería, pero una intensa luz llamó su atención. Acercándose con cautela, pudo notar que esa luz se trataba de una bola de fuego hecha por un Pokémon de aspecto zorruno, que lanzándolo en el cielo pudo producirse una ligera explosión.

Esa escena fue impresionante ante los ojos de Miette, quien pudo ver a la dueña de la Pokémon. Una sonrisa pícara se adornó en sus labios.

—Parece que la señorita Gabena está dando su máximo esfuerzo.

Y entonces decidió acercarse para mirar la exhibición de la joven que considero su rival.


Lillie fue la primera en salir una vez que finalizo su clase, su expresión lucía algo molesta mientras la sangre le comenzaba a hervir de la furia. Nunca pensó que en su corta vida volvería a encontrarse con el idiota del Pikachu por una tercera vez. Pensó que la misma suerte le estaba fallando, porque parecía que siempre debía encontrarse con ese molestoso chico a cada momento y en cualquier lugar.

No, eso debía ser una broma de muy mal gusto.

Sin mirar a lo que estaba en frente, chocó con alguien ocasionando que ésta cayera. Lillie intento disculparse por su descuido, pero al ver a la persona no pudo articular ni una palabra al respecto. Su cuerpo empezó a erizarse, observando como ella se levantaba por su cuenta.

Era una joven de apariencia morena, ojos esmeraldas y cabello verde oscuro. Esa joven la miró con ojos afilados y desdeñosos.

—Pero mira a quién me encuentro de entre muchas personas en este enorme lugar, justo a ti, hijita mimada de mamá.

—Mallow.

El rostro de Lillie se mostró incómoda y nerviosa, nunca deseó encontrarse con ella, eso que siempre la evadía cuando supo que había ingresado a la misma universidad que ella. Pero ahora no, y eso provocó que floreciera un sentimiento amargo.

—¿Por qué has venido aquí, eh? ¿Acaso tu familia no vive asquerosamente rica para mantenerte sin problema alguno?

—Yo...

—¡¿Yo, qué?! —se le acercó intimidante, Lillie retrocedió ante eso—. Tal parece que no eres valiente si no tienes a uno de tus guardaespaldas siguiéndote a todos lados.

Lillie quería escapar en ese momento, quería evitar más problemas ajenos. Odiaba que siempre la relacionen con su familia. Pero tampoco debía soportar todos esos insultos que no le pertenecían, más bien, no tenía que tolerarlos.

Respiró hondo y reunió algo de valor para confrontarla.

—¿Acaso piensas que todo esto es mi culpa? Mallow, veo que no has madurado en estos ocho años, porque sigues culpándome por algo que no me corresponde en lo absoluto.

—"Algo que no te corresponde". ¡Entonces lo que le ocurrió a Lana tampoco te corresponde, maldita hipócrita! —dijo con suma rabia y apretando los dientes, provocando que Lillie abriera los ojos de impacto—. La recuerdas ¿no? La niña del cabello azul que siempre nos acompañaba cuando íbamos a la escuela Pokémon de ciudad Melemele.

A Lillie le comenzó a temblar las piernas mientras sus ojos reflejaban pavor.

—Así que recuerdas lo que pasó en aquel día. ¿Cierto? —sin previo aviso la sujetó con fuerza de su vestido, mostrando su puño derecho—. Sabes algo, Lillie. Siempre he soñado con hacerte esto cuando te volviera a encontrar de nuevo.

Pero en el momento que iba a impactarle un puñetazo, notó como corriente eléctrica se acercaba a ella, haciendo que se alejada por intuición. Lillie, alterada y confusa, miró perpleja al Pokémon amarillo que siempre causaba sus desmayos, ahora estando delante de ella, protegiéndola de Mallow.

—¿Un Pikachu? —pudo observar como el Pokémon liberaba pequeñas descargas eléctricas en sus mejillas mientras la veía con sumo enojo. No tuvo más opción que retirarse—. Te salvaste por esta vez, Lillie. Pero a la próxima cumpliré con mi cometido.

Ya cuando se alejó de ahí, Pikachu dejo de emitir electricidad y paso a mirar a la humana de cabello rubio, quien seguía shockeada y sin moverse. Intentó acercarse para verla de cerca, pero ella se sacó su mochila rosada y se lo lanzó, pero ésta terminó fallando tras tirarlo a larga distancia.

—¡Alejate de mí, maldito monstruo! —gritó con enojo y miedo.

—Oye, oye. Así le agradeces a Pikachu luego que te salvó de una buena golpiza, Lillie-chan.

Ella reaccionó con molestia al verlo a él, quien se agachaba para recoger su mochila.

—Yo pensaba que con ese cuerpo tan esquelético no tendrías tanta fuerza para lanzar tu mochila hasta ese lugar —Ash le entregó su mochila, ella lo recibió con brusquedad—. Y que problemas tienes con esa chica, puesto que parecía muy enojada contigo. ¡No me digas! ¿Acaso fuiste muy racista con ella?

—Ese no es tu problema, idiota.

—Lo siento. No sabía que te fuera a molestar una simple broma.

—¿"Una simple broma"? —mostró una venita en su frente, eso le dio mala espina al muchacho junto a su Pokémon—. Entonces sería una broma atarte con una soga gruesa y dejarte alzado en el filo de una ventana. Sí... supongo que eso sería una buena broma.

—¡Solo si fuera un masoquista!

Ash no creía el nivel de malicia que podía tener Lillie, ahora sabiendo que de chica refinada no tenía nada. En eso Pikachu se le acercó para subirse de nuevo a su hombro mientras Lillie se colocaba de vuelta su mochila para luego salir caminando.

—Al menos dale las gracias a Pikachu, rubia sádica.

Ella se detuvo, y giró un poco su cabeza.

—Sí, sí, muchas gracias —ella lo imitó, provocando incomodidad en Ash, y luego emprendió su camino para alejarse de ambos.

—Parece que su orgullo es tan grande para agradecer, en especial si se trata de un Pokémon —dio un largo suspiro, luego se volteó hacia otro camino—. Supongo que iré primero a la cafetería, pediré algo para comer antes de regresar a mi habitación.

Ya cuando Ash se retiró a toda velocidad, éste no se percató que Dawn había observado todo lo ocurrido mientras estaba oculta en un árbol. A la joven le dio una mala espina por la extraña relación que tenía su amigo con aquella chica conocida como Lillie.

—Creo que tengo una rival por el corazón de Ash.

Mientras tanto Lillie detuvo sus pasos luego de caminar un buen tramo, viendo que se encontraba completamente sola. Sin esperarse, pequeñas lágrimas traicioneras se escurrieron en sus ojos y un leve quejido salió de sus labios, se tocó su pecho debido al dolor punzante que sentía tras la conversación con Mallow.

De nuevo el recuerdo que pensó haber olvidado surgió dentro de su cabeza, volviendo para seguir atormentarla y hacerla sufrir, llevando a revivir sus varios intentos fallidos de suicidarse durante esos malditos ocho años.

—Lana...

Continuará...

Notas del Autor:

Luego de un buen tiempo sin poder actualizar la historia, volví para retomarla donde lo había dejado. Ya poco a poco las cosas se van entendiendo entre los personajes, incluso la trama que he estado planeando desde el comienzo. Aunque todavía falta muchos misterios por resolverse, porque apenas mostré lo que más adelante pasaría.

Especialmente me estoy enfocando en el drama, de alguna forma quiero crear mucha tensión a ustedes mis queridos lectores. Además, quiero continuar con este fanfic por los menos dos capítulos más hasta que acabe el año, eso vendría siendo un gran reto para mí.

¡Comenten que les pareció el capítulo!

Emilion se despide de ustedes lectores, hasta la próxima.